Si los blancos hablasen como los negros

HASHTAG

No necesitan los negros hablar como los blancos. En todo caso, tenemos que estar agradecidos los blancos porque fueron ellos, los negros, los que nos enseñaron a hablar hace ya 50.000 años. He leído con atención una noticia sobre un hashtag que ha revolucionado las redes sociales, #Silosnegroshablasencomolosblancos,(Jade (@supremenyx) que me ha recordado un proceso científico que sigo muy de cerca: el lenguaje nació en África, confirmándose por el descubrimiento del hueso hioides que facilita hablar, habiéndose dado este paso tan importante de la evolución humana en ese continente tan desconocido y al  que tanto debemos: «Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin”.

Por esta razón, he recuperado un artículo que mantiene su frescura, Inteligencia africana: una deuda histórica mundial, a pesar del tiempo transcurrido desde que lo escribí. Me sumo al movimiento social a través de las redes que ha propiciado el tuit de esta estudiante francesa de 19 años. Necesito explicarlo con más palabras que las que permite un tuit, pero cada uno tiene su compromiso en el mundo Internet. En mi caso, a través de este post, con más palabras, en un blog que desea ser consecuente con su compromiso intelectual descrito en su título: el mundo sólo tiene interés hacia adelante, pronunciada por Pierre Teilhard de Chardin, un descubridor de otra forma de explicar el punto alfa y omega de la aparición del ser humano en el mundo.

Sevilla, 24/II/2016

NOTA: imagen recuperada de El País, el 24 de febrero de 2016: http://elpais.com/elpais/2016/02/22/planeta_futuro/1456143517_583170.html

Inteligencia africana: una deuda histórica mundial

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He leído con atención científica la controversia que ha surgido en torno a las manifestaciones recientes de James Watson, codescubridor de la estructura del ADN y premio Nobel, en The Sunday Times: «Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia [de los africanos] es igual que la nuestra, cuando todas las pruebas indican que realmente no es así». Y sabemos que ante el clamor mundial, se ha disculpado, en esta ocasión, en The Independent diciendo: «No es un debate acerca de la superioridad o inferioridad, sino acerca de la búsqueda y comprensión de las diferencias, de por qué algunos son grandes músicos y otros grandes ingenieros».

Estas palabras se han pronunciado en los prolegómenos de la presentación de su último libro de memorias en el Reino Unido, “Evitar aburrir a la gente: lecciones de una vida de ciencia”, donde se manifiesta en torno a la relación inteligencia-raza y hace un guiño a la célebre conferencia del ex presidente de la Universidad de Harvard, “Larry” Summers, en la que sugería que la escasa presencia femenina en las carreras de ciencias se debía a diferencias innatas entre ambos sexos, algo que Watson califica como “una teoría impopular pero no infundada”. Este hecho lo recogía también, personalmente, en un post que a tal efecto escribí en este cuaderno el 28 de enero de 2007, Cerebro y género: materia blanca contra materia gris, con una interpretación que puede ser de gran interés recuperar en esta ocasión: “Es una verdad histórica, pero no científica que los hombres tienen más materia blanca que las mujeres, porque “ellas” tienen más materia gris. Y eso “los hombres” no lo pueden aguantar: cómovaasereso, todo seguido, como dando más fuerza al grito de desesperación biológica, sobre algo aprendido desde la tierna infancia para gran desconsuelo de la realidad humana de todos los días. Pero, ¿qué se quiere decir con manifestaciones grotescas de la materia gris, algo más conocida, o sobre la supremacía de la materia blanca? Y Lawrence “Larry” Summers, el Presidente de la Universidad de Harvard, vino el 14 de enero de 2005 a reforzar estas ideas, echando leña al fuego, cuando aportó reflexiones científicas en relación con el progreso más lento de las mujeres en las ciencias y las matemáticas, en la conferencia titulada «Remarks at NBER Conference on Diversifying the Science and Engineering Workforce» (1), porque “podría deberse a diferencias innatas entre los sexos”. Vemos que el horno cerebral, en definitiva, no está para bollos.

Y en el mismo post, relacionado en ese momento con la problemática de género, señalaba la importancia también de los contextos sociales que de forma muy pormenorizada trato en mi libro sobre “Inteligencia digital”, en una dialéctica tan radical como establecer comparaciones fuera de contexto del paradigma “nacer blanco ó nacer negro, esa es la cuestión”: “Es muy difícil, en el contexto enunciado, echar culpas a las diferentes sustancias presentes en el cerebro humano, para identificar comportamientos que están cargados muchas veces de meras ideologías. Es verdad que nacemos con determinación sexual y con componentes que están asociados a una configuración corporal derivada de sustancias químicas que llegan a conformar una forma de ser en el mundo. Pero la necesidad de mantener en buen estado el cableado del cerebro es fruto de la conjunción indisoluble e interactiva de la sustancia gris y blanca en cada ser humano, con posibilidades ingentes de que la vida proporcione o no las posibilidades ocultas del carné genético. Y de ello sabemos todavía más bien poco. Ahí radica la belleza de la investigación: porque sabemos que está todo en la sede de la corteza cerebral, aunque todavía no lo hayamos descubierto. Y eso que todavía no hemos explicado la función de una tercera sustancia de funciones atractivas: la sustancia negra. Para algunos, “la que faltaba”, porque sabemos que como parte de la sustancia gris, con aspecto de media luna, contiene melanina, que le proporciona el color oscuro, siendo responsable de neuronas donde juega un papel fundamental un neurotransmisor, la dopamina, cuyo déficit o hiperactividad nos hace enfermar siendo jóvenes ó mayores, a través de la esquizofrenia o el Parkinson”.

Y ante los interrogantes y justificaciones de Watson para recoger los platos rotos de sus desafortunadas manifestaciones en la prensa británica, sobre el debate que desea plantear acerca de “la búsqueda y comprensión de las diferencias, de por qué algunos son grandes músicos y otros grandes ingenieros», la respuesta no está en el viento: las posibilidades de las inteligencias múltiples son una realidad científica en el cerebro humano, respetando los contextos en los que se crea, desarrolla, vive, sufre y ama un ser humano. He estudiado a fondo la teoría de Howard Gardner, conozco bien sus éxitos y sus limitaciones, pero es muy convincente desde la investigación humana en el laboratorio de la vida, el más complejo. Así lo escribí en mi Tesis Doctoral (no publicada): “Howard Gardner, el precursor de las inteligencias múltiples que nos abre hoy las puertas a un nuevo planteamiento de inteligencia digital, de gran impacto social, hizo una manifestación en su presentación de la teoría científica de las inteligencias múltiples en los siguientes términos: “Es de la máxima importancia que reconozcamos y alimentemos toda la variedad de inteligencias humanas y todas las combinaciones de inteligencias. Somos tan diferentes entre nosotros, en gran parte, porque todos tenemos diferentes combinaciones de inteligencias. Si llegamos a reconocer esto, pienso que, como mínimo, tendremos una oportunidad mejor de enfrentarnos adecuadamente a los muchos problemas que se nos presentan en el mundo. Si podemos movilizar toda la gama de habilidades humanas, no sólo las personas se sentirán más competentes y mejor consigo mismas, sino que incluso es posible que también se sientan más comprometidas y más capaces de colaborar con el resto de la comunidad mundial en la consecución del bien general. Tal vez, si podemos movilizar todas las inteligencias humanas y aliarlas a un sentido ético, podamos ayudar a incrementar la posibilidad de supervivencia en este planeta, e incluso contribuir a nuestro bienestar”.

Mi visión de la inteligencia digital, como “capacidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía”, viene a corroborar esta visión de las inteligencias múltiples del profesor Gardner, que he recogido expresamente en mi libro anteriormente citado: “La teoría de las inteligencias múltiples nace en el contexto de la crisis conceptual, teórica y práctica del uniformismo inteligente y de su correspondiente evaluación. Para Gardner, la inteligencia es un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales, que se organiza a la luz de los orígenes biológicos de cada capacidad para resolver problemas, en un determinado entorno cultural, con una operación nuclear identificable (sensibilidad para entonar bien, por ejemplo) y que se debe codificar en un sistema simbólico (el lenguaje, la pintura y las matemáticas, entre otros). A través de las investigaciones llevadas a cabo, Gardner propone la taxonomía de ocho inteligencias diferentes (últimamente afirma que ya se debería hablar de ocho inteligencias y media, al incluir la supranatural como la capacidad de los seres humanos de hacer preguntas fundamentales acerca de la existencia. La razón por la cual yo considero que ésta es una media inteligencia es porque aún no tenemos evidencia desde el punto de vista neurológico de su existencia (Gardner, 1996), no aisladas entre sí, trabajando en concierto: musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, naturalista, la interpersonal e intrapersonal, siendo estas dos últimas las que propongo de un marcado interés para el análisis de las habilidades sociales en el mundo actual: la inteligencia interpersonal es la capacidad para entender a las otras personas: lo que les motiva, cómo trabajan, cómo trabajar con ellos de forma cooperativa… La inteligencia intrapersonal, el séptimo tipo de inteligencia, es una capacidad correlativa, pero orientada hacia dentro. Es la capacidad de formarse un modelo ajustado, verídico, de uno mismo y de ser capaz de usar este modelo para desenvolverse eficazmente en la vida. La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás, mientras que la inteligencia intrapersonal permite comprenderse y trabajar con uno mismo. No es ajena a esta investigación la problemática derivada de la continua búsqueda de la mejor definición de inteligencia, cuestión que no se puede simplificar y que supone pronunciarse sobre unas formas de entender la investigación y que pueda servir de contexto a este libro. En algo si se está de acuerdo en la comunidad científica ante un término tan complejo: la inteligencia es la capacidad de captar relaciones complejas y de resolver problemas en un contexto útil… Las demás cuestiones relacionadas con ella –sus bases neuronales y de cálculo, su origen, su cuantificación- siguen estando abiertas, son discutibles y en algunos casos tienen ramificaciones incluso políticas (Yam, 1999)” (2)

Hechas estas reflexiones y poniendo a cada persona en su sitio (diversas asociaciones científicas y de derechos humanos ya lo han hecho), quiero manifestar que no me gusta criminalizar las situaciones de debilidad de los seres humanos, como la manifestada por Watson en esta entrevista, a pesar de sus provocaciones históricas, detestables y muy controvertidas. Su inteligencia, compartida con Crick y Wilkins, al recibir el Premio Nobel en 1962, por sus aportaciones trascendentales sobre el ADN, como larga molécula formada por dos hélices enrolladas sobre sí mismas, en la que moléculas de azúcar y fosfato forman las hélices, y pares de bases nitrogenadas enfrentadas y unidas por dos puentes de hidrógeno mantienen unida la estructura, ha permitido conocer a fondo, también, las bases moleculares de la inteligencia. Y es justo reconocer que su descubrimiento aportó una de las grandes tesis para nuestra investigación compartida con otros científicos: la biología se puede explicar de un modo químico estándar, situando a la biología molecular como el centro en la explicación de los sistemas vivos, es decir, hay que concluir definitivamente en que casi todos los aspectos de la vida están gestionados a nivel molecular: «El ADN es una molécula mucho menos sofisticada que una proteína evolucionada y por esta razón revela sus secretos más fácilmente. No podíamos saberlo por adelantado: sólo fue cuestión de suerte tropezar con una estructura tan bella» (Qué loco propósito. Francis Crick, 1988).

La inteligencia, hoy por hoy, no tiene color. La conjunción de blancos, grises y algunas veces, negros, atribuida a las materias que conforman el cerebro, sigue dándonos muchos quebraderos de cabeza. Sobre todo, porque tenemos que estar muy agradecidos al continente africano y doloridos al mismo tiempo por la muerte letal que les rodea entre enfermedades (sida), esclavitud histórica y de nuevo cuño en pateras, guerras fratricidas y con una deuda histórica mundial: “hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (3).

Sevilla, 22/X/2007

NOTA: la imagen es un fotograma de la película española “El negro que tenía el alma blanca”, 1927 (dir. Benito Perojo), muda. Fuente: Gubern, Román: Benito Perojo. Pionerismo y supervivencia. Madrid: Filmoteca Española, 1994. Pág. 127.

(1) Las siglas NBER corresponden a The National Bureau of Economic Research, con sede en Cambridge, Massachusetts MA.
(2) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, p. 115s.
(3) Cobeña Fernández, J.A. (2007), ibídem, p. 15-28.

La cultura cura

 

MUSICA LAETITIAE COMESLa música es compañera en la alegría y medicina para el dolor

Hoy ha publicado El País Semanal una carta que les envié recientemente, en la que quería destacar el mensaje de la acción positiva que desarrolla la cultura en el sentido más pleno del término. También como símbolo de agradecimiento por la atención recibida en el Servicio de Urología del Hospital Universitario Virgen del Rocío, por parte de todos los profesionales que me han atendido, sin dejar a nadie atrás.

Las artes ennoblecen el alma humana, aunque algunos poderes políticos no lo entiendan así, instalados en la contracultura del recorte en las artes. En el Barroco, los claves recordaban en su tapa algo que hoy deberíamos rescatar: la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor. En un artículo precioso de Miguel Ángel García Vega (El País Semanal, 7-2-2016), El poder sanador del arte, se afirmaba con rotundidad científica. Lo pude comprobar mientras escribía estas palabras desde mi habitación del hospital. Junto a una ventana con vistas.

Luis Cernuda, en un poema escrito en momentos difíciles para él y dedicado a sus paisanos de Sevilla, decía que “el trabajo, con amor hecho, merece la atención de los otros”. Efectivamente, es lo que quiero destacar en momentos en los que es necesario reforzar positivamente el Sistema Sanitario Público de Andalucía, con el que me siento plenamente identificado.

Es un orgullo trabajar todos los días en la Administración pública, al servicio del interés general de la ciudadanía, pero se hace más patente en los servicios de salud. La piedra angular del Sistema Sanitario Público de Andalucía, en el que se encuadra ese Hospital, son sus profesionales y quiero destacar este aspecto en momentos en los que se desacreditan los servicios públicos y tanto sufren por los recortes de la traída y llevada crisis. Sobre todo, como le ocurre a todo necio, cuando se confunde valor y precio.

Sevilla, 21/II/2016

 

 

Noches laicas…, en España

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR

Este óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, se podrá contemplar a partir del 23 de febrero en la exposición temporal sobre este autor en el Museo de Prado. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“ (1).

Necesitamos lecturas laicas como las de La Tour en el realismo cotidiano de este país, carente de la magia de García Márquez. Ayer asistimos al juicio penal de Rita Maestre, por su “performance” (así lo llamaron sus correligionarios) en la ocupación de la capilla de la Universidad de Somosaguas, en 2011, que considero irreverente y nada oportuna, pero que más allá de las formas, tiene una crítica de fondo que sí se debería tratar con urgencia en este país, tan descreído por horas, por mucho que le cueste reconocerlo a la Iglesia de toda la vida. No es lógico que un Estado laico siga manteniendo a día de hoy espacios católicos, apostólicos y romanos, sólo de una determinada creencia y con exclusividad absoluta, en edificios públicos y no se hagan análisis críticos de esta situación para abordarla legalmente como corresponde.

Soy consciente de la existencia del Concordato y de los Convenios con las Diócesis, pero esta lección realista de la religión según de La Tour es una metáfora que no deberíamos olvidar. Un nuevo Gobierno de cambio y progreso debe analizar lo sucedido e incorporar en el lugar que corresponda de prioridades (hay otras mucho más candentes y urgentes por supuesto) la declaración laica de estas circunstancias tan discriminatorias sobre la presencia de la Iglesia Católica en nuestro país.

Creo sinceramente que era lo que en el fondo quería denunciar Rita Maestre en su representación crítica con sus 21 años y a través de su compromiso activo con el realismo difícil de nuestro país, en un área que muchos entienden como de heridas de sentimientos religiosos, legítimos por supuesto, pero que obvian el análisis objetivo y certero de la necesidad de laicidad total en nuestro Estado. Espero que la nueva Constitución resuelva a favor del Estado su laicidad real y objetiva, dejando que la Iglesia copie a de La Tour la sencillez de sus noches de silencio laicas y no religiosas, con el afán evangélico del cada día, según San Mateo, para que nazca quizá una fe nueva en un mundo cada vez más descreído y con menos luz en su alma de secreto. Por mucho que algunos hayan querido renombrar el cuadro como La Navidad, cuando no era eso lo que se quería representar. Esa es la lección magistral de laicidad por parte de La Tour.

Sevilla, 19/II/2016

(1) https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/georges-de-la-tour/369d61b8-c430-4c43-9f51-8ed8995aa949

 

Falta mar…

COSTA CONCORDIA

Navegamos en mares procelosos de corrupción y desencanto, en los que cunde el mal ejemplo de abandonar el barco metafórico de la dignidad, con la tentación de que el mundo se pare para bajarnos o arrojarnos directamente al otro mar de la presunta tranquilidad y seguridad existencial. Se constata a veces, en esa situación, que falta ya mar para acoger a todos los que se tiran a él. Lo expresaba en 2012 en un post dedicado a los aforismos, porque en ese momento apreciaba que eran numerosas las deserciones en el barco político de aquella legislatura, siendo testigo directo del abandono apresurado de los que tenían la obligación de mantenerse en el puente de mando de la responsabilidad política que se le había encomendado, arrojándose a un mar repleto de desertores de la dignidad.

Acabábamos de conocer también en esos días la triste noticia de cómo el capitán Schettino abandonaba de forma vergonzante el crucero Costa Concordia, que chocó el 12 de enero de 2012 por una maniobra indebida con una roca junto a la isla del Giglio, en un ejemplo patético de irresponsabilidad y cobardía. Todavía resuena en mis oídos la grabación en italiano de los gritos del jefe de guardacostas cuando le conminaba a que volviera al barco del que se había tirado de forma tan lamentable e indigna: “Suba a bordo. Es una orden. No ponga más excusas. Ha abandonado el barco, ahora estoy yo al mando. ¡Suba a bordo!”. Decía que se había “caído” por la popa cuando lo que constataron es que cuando llegó a la costa su ropa no estaba mojada. Nadó y guardó la ropa de la indignidad, nunca mejor dicho.

Lo he recordado especialmente en los últimos días, cuando nos asaltan las noticias continuas de la miseria política que propicia la corrupción, que se extiende como mancha de aceite en todo aquello que tiene que ver con la política, causando daños irreparables. Creo que es urgente pedir a los dirigentes políticos que no abandonen sus barcos de dignidad, especialmente aquellos que demuestran los auténticos valores de la política decente, que existe, porque son millones de personas las que con su voto les han dado respaldo en la buena fe política, aunque también compromete diariamente a los ciudadanos de a pie. Porque cuando depositamos nuestro voto confiamos en un programa, en unas personas, en una ideología, en un progreso, etc. Queremos ser escuchados en el silencio, a veces, de los sin voz. Porque el silencio de la urna existe ante los ruidos propagandísticos. En pocos centímetros de papel una persona se proyecta y proyecta la sociedad. Soñamos con unir muchos papeles y así, casi pegados, afirmar conjuntamente que se cree en la posibilidad de ser pueblo y ser escuchado. El voto es, en definitiva, un compromiso activo.

Por ello, alerto contra la tentación de tirarnos al mar de la burbuja personal de confort, de la presunta seguridad, ante el hartazgo por el acoso diario de la política mal entendida. Fundamentalmente, porque siguiendo con el aforismo, es probable que cuando un día quizá lejano queramos volver al barco de la dignidad, falte ya barco, es decir, el sitio decente que teníamos asignado en la vida y que en ese momento nos correspondía asumir. Porque también es verdad que nadie se baña dos veces… en los ríos que van a dar a la mar.

Sevilla, 15/II/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://www.theatlantic.com/photo/2012/01/the-wreck-of-the-costa-concordia/100224/

 

¡Buenos días!


Dedicado a mi hijo Marcos, de quien tanto aprendo todos los días…

Saludarnos cuando comienza el día es un signo de educación y respeto en todo encuentro humano. Recibir este saludo con medios digitales puede tener también un componente humano cuando la inteligencia digital aplicada está al servicio de las personas, sabiendo de antemano que estos medios son casi siempre de doble uso. Con esta justificación de fondo, deseo dedicar hoy unas palabras especiales a un proyecto ejemplar, ¡Buenos días!, que han llevado a cabo dos personas, Álvaro Reinoso de la Orden y Marcos Cobeña Morián, con la ilusión de trasladar al mundo digital su saber hacer en el mundo del diseño gráfico y del desarrollo informático, respectivamente. Ellos explican muy bien cómo nació el proyecto y sus vicisitudes hasta llegar al momento mágico de entregarlo a la Noosfera, fruto de la cocreación y de la inteligencia conectiva digital que tanto admiro.

Como afirman, “esta no es una aplicación de alarma convencional. Se trata de una pequeña galería de arte metida en tu smartphone. Cada día al despertar recibirás una imagen con una idea motivadora deseándote los “buenos días”. Esta no es una aplicación de alarma convencional. Se trata de una pequeña galería de arte metida en tu smartphone. Cada día al despertar recibirás una imagen con una idea motivadora deseándote los “buenos días”.

Dibujo y realidad se fusionan para presentarte una idea que no habías pensado. Esta técnica se llama SketchShooting (dibujar/disparar), y la desarrolla un artista visual sevillano, desde 2012, llamado Álvaro Reinoso (aro), con la única intención de compartir energía positiva.

Descárgate esta app y ¡déjate llevar por una visión del mundo llena de fantasía que gusta a grandes y pequeños!”.

Así lo recibí y así lo he contado. Como si fuese un relato, de forma breve pero dos veces buena. Vean los vídeos promocionales de esta aplicación y comprenderán muy bien qué hay detrás de este proyecto. Un ejemplo para emprendedores de la vida, de sueños hechos realidad, llevado a cabo por dos personas que merecen siempre la atención de los otros, porque su trabajo está hecho con amor, como defendía siempre Luis Cernuda. ¿Cómo? Bajándose hoy la aplicación para recordar todos los días, buenos, que el mundo sólo tiene interés hacia adelante.

Sevilla, 12/II/2016

Las personas somos sueños también

He leído un artículo de Gustavo Martín Garzo, La vida imaginativa, publicado en el diario El País del pasado 6 de febrero, que me parece fascinante. Comenta el contenido imaginativo de la última película de José Luis Guerín, La academia de las musas, que resulta sorprendente abordar en nuestro mundo diseñado a veces por el enemigo. El guión recupera una figura ancestral, las musas, para que en el terreno de la duda existencial en el que vivimos casi siempre se recupere su papel en el siglo XXI.

Aparentemente es un asunto de mujeres-musas, pero no es ese el resultado pretendido. Es también cosa de hombres, aunque no lo queramos reconocer. Todos podemos encontrar alguna vez en la vida la belleza y el amor a través de la comprensión de la historia de las musas y su lugar en un mundo alocado, que ha perdido el norte hace ya muchos años porque no ha entendido el rol de la mujer en el mundo, su lenguaje maravilloso de musa cuando estamos dispuestos a respetarlo y comprenderlo en todas sus expresiones de amor.

Cuenta Martin Garzo que en una de las escenas de la película “el profesor y una alumna viajan a Cerdeña a escuchar el canto milenario de unos pastores [el del tráiler]. Las musas se confunden con las ninfas de las fuentes y de los bosques. Ellas son las guardianas de la armonía del mundo e inspiran los distintos tipos de poesía, así como las artes y el amor. Y esos pastores las llaman con sus cantos misteriosos y las piden que abandonen el reino mudo de la naturaleza y regresen con ellos. Una ninfa que rompe a hablar, eso es una musa: un puente entre la naturaleza y la historia, entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre la realidad y el sueño. Y esta película nos dice que solo a través del amor, considerado como una de las bellas artes, se pueden conseguir cosas tan insensatas”. Impecable.

Otro gallo cantaría si un día decidiéramos buscar las musas de nuestra vida, sin distinción de género buscador. Nos daríamos cuenta de que solo consiste en estar atentos a lo que nos transmite la vida a través de pequeñas cosas, sobre todo de palabras que suenan como la música, el auténtico secreto de las musas que desean transmitir en todo momento. Lo que ocurre es que llevamos siglos con una invocación muy bien relatada por John Milton, en El paraíso perdido, cuando pide a las musas algo muy sutil: “Canta, celeste Musa, la primera desobediencia del hombre. Y el fruto de aquel árbol prohibido cuyo funesto manjar trajo la muerte al mundo y todos nuestros males con la pérdida del Edén, hasta que un Hombre, más grande, reconquistó para nosotros la mansión bienaventurada”. Como si no existieran otras Musas que nos indicaran una y mil veces el camino de la belleza y del amor sin tener que recurrir al pecado.

En este tiempo de turbación recomiendo siempre hacer mudanzas, a pesar de lo preconizado por San Ignacio de Loyola en sentido contrario. ¿Por qué? Porque necesitamos salir de nuestra burbuja de supuesto confort y hacer como Adán y Eva, mudarnos, viajar para encontrar musas que reinterpreten nuestras vidas y nos permita ser felices. Arrastramos siglos de dolor por la educación que hemos recibido, la mía en concreto, donde el supuesto error/pecado de Adán y Eva destruyó muchas posibilidades de que las musas griegas nos devolvieran la vida. Adán y Eva no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase formaba parte de una campaña publicitaria de una empresa que en 2007 vendía productos para exterior en el mundo y se quedó grabada en mi persona de secreto. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en sus primeras fases de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza en búsqueda de lo desconocido, en una carrera protagonizada por dos protagonistas rebeldes con causa: su amor. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir hoy al revés, con alma y desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo.

Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso en busca de alguna Musa que les hiciese comprender mejor qué es la vida, el mejor beso.

Guerín nos lo recuerda también recuperando un texto maravilloso de Borges, en el que queda claro que se nos permite todavía soñar en algo o en alguien que no está todavía en el catálogo de Amazon: “Son Paolo y Francesca / y también la reina y su amante / y todos los amantes que han sido / desde aquel Adán y su Eva / en el pasto del Paraíso. / Un libro, un sueño les revela / que son formas de un sueño que fue soñado / en tierras de Bretaña. /Otro libro hará que los hombres, / sueños también, los sueñen”.

Sevilla, 11/II/2016

Realismo de España

REALISTAS DE MADRID

Ayer se inauguró en el Museo Thyssen una exposición sobre “Realistas de Madrid”. Es una manifestación artística que valoro mucho, sobre todo en la obra extraordinaria de Antonio López, sobre el que he escrito en diversas ocasiones en este blog. Es fantástico contemplar sus pinturas en las que es difícil distinguir entre realidad fotográfica o pictórica, por su precisión absoluta. El tiempo deja de huir en algunos cuadros, sobre todo en los que precisa la hora exacta en que fueron pintados.

Esta realidad artística me ha recordado otra realidad de España, la política, actualmente en candelero y de consecuencias insospechadas. También he traído a la memoria el realismo político del siglo pasado tan cercano siempre a las dictaduras, aunque sean del proletariado y que algunos, sin nombrarlo, quizá añoran tanto a la derecha como la izquierda, arriba o abajo. Es inimaginable lo que tuvieron que hacer compositores tan extraordinarios como Dmitri Shostakóvich, Serguéi Prokófiev y Aram Jachaturián, cuando el régimen realista soviético censuraba sus obras por no ajustarse a los patrones rígidos del Realismo Socialista. A pesar de ello, vuelvo a escuchar siempre “La danza del sable”, de Jachaturián y aprecio cómo los caballos galopan para demostrar qué es lo que ocurre en las estepas armenias, su realidad social interpretada a través del arte…, aunque solo sea para contentar al poder establecido. O lo que escribía Alberti:

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Aun así, coincido con lo expresado por George Lukács en su precioso libro sobre “El asalto a la razón”, en el sentido de que no existen ideologías inocentes, ni realismos tampoco.

Todo esto venía a cuento de la situación política actual en España, porque es necesario y urgente aplicar el principio de realidad en la interpretación final de lo que han manifestado los votantes en las elecciones de 20 de diciembre. Hay que aplicar el realismo político tal y como está sucediendo, obligando a pintar las cosas como son y no solo como algunos las interpretan. Si se ha elegido pluralismo, aceptemos esta realidad. ¿Por qué se empeñan en llamar necesidad imperiosa de gobierno firme a lo que todo el mundo llama, a través de sus votos, gobierno de cambio y progreso? ¿Es tan difícil pintar o poner música a esta realidad?

Hace falta realismo en Madrid, sede en estos momentos de las decisiones transcendentales para que se conforme el próximo Gobierno de España. Quizá la exposición del Thyssen ayude a comprender que puede nacer un nuevo realismo político a gusto de muchos, no de unos pocos. Ya lo dije anteriormente: no existen ideologías inocentes, pero determinados realismos políticos tampoco. ¡Cuidado!

Sevilla, 10/II/2016

Ainhoa Arteta canta a García Lorca

AINHOA ARTETA

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

Manuel Machado, Cante hondo

Anoche cantó Ainhoa Arteta coplas de García Lorca, que todavía las sigue cantando el pueblo que en este caso no olvida a quien recopiló versos sin autor. Ocurrió ayer en el escenario minimalista del Maestranza, que se hizo grande en la representación del alma del poeta granadino, porque inundaba la sala hasta en su último asiento. Nuestro paisano Luis Cernuda lo había dicho con palabras maravillosas, cargadas de dolor, a sus paisanos andaluces de Sevilla: el trabajo, con amor hecho, merece siempre la atención de los otros. Ainhoa Arteta lo hizo con su saber ser y estar en el escenario, sobre todo con amor, con deseos implícitos de estar cerca de Federico, que se hicieron realidad cuando al finalizar su concierto se mezcló con el público que sabía cantar con ella sus coplas más famosas, por tanto, más populares, como él quería y… otras que se guardan siempre en el alma de secreto, cuando muchos –en actitud vergonzante- no se atreven a cantar hoy día como ella “de España vengo, de España soy…”.

Tenemos que agradecer a Ainhoa su paso por Sevilla, nunca inocente, porque nos recordó que no debemos olvidar a quienes nos precedieron en honrar esta tierra con palabras excelsas. El eco de poemas maravillosos de Federico se mantuvo con un silencio sepulcral en las voces de Francisco Rabal (La sangre derramada) y Rafael Alberti (Leonardo y la novia), quien aconsejaba siempre escuchar al corazón mucho más fuertemente que el viento, “Libre y solo el corazón más que el viento. El verso sin él no es nada. Sólo verso”.

Cuando despertamos, García Lorca todavía estaba allí. Junto a Ainhoa Arteta. Con nosotros.

Sevilla, 1/II/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de la página web del Teatro de la Maestranza.

Procida, una isla desconocida

PROCIDA

Sé que Procida sí se conoce en el mundo del turismo insular de mercado, pero para mí es completamente desconocida, como las islas a las que canta Saramago en un cuento preferido por mi persona de secreto. Por ello se convierte en algo deseado y deseante, tal y como lo aprendí, un día ya muy lejano, de Juan Ramón Jiménez. Hay un motivo que la hace todavía más entrañable y claro objeto de deseo: allí se rodó una excelente película, El cartero (de Pablo Neruda), en una playa especial de esta preciosa isla, Pozzo Vecchio, llamada también Playa del cartero, donde se rodó una de sus escenas de más intensidad humana, en la que Mario (Massimo Troisi) y la bella Beatriz (Mariagrazia Cucinotta) se encuentran por primera vez y se enamoran, lo que le presta un efecto halo especial.

Recuerdo también el canto a la vida ante los silencios cómplices ante las dictaduras de cualquier origen que hizo Antonio Skármeta en esa película preciosa, que me impactó mucho, en una adaptación muy amable de su novela Ardiente paciencia. Mario Jiménez, el cartero preferido de Neruda, aporta a la vida su deseo de aprender del maestro lo que le enseña en el terreno de la metáfora, valora el amor con la experiencia de Beatriz y lo que supone poner el nombre de Pablo Neftalí a su hijo, en homenaje a quien le llevaba siempre puntualmente las cartas hasta que se trunca su oficio de entregas por culpa del golpe de estado de Pinochet, cuando rodean la casa del escritor, donde apoyaba su antigua bicicleta. Recurre finalmente a la transmisión oral para contarle a Neruda lo que no le puede entregar en modo texto. Una gran metáfora.

He leído una crónica de sueños anunciados en relación con esta isla, realizada por Luisa Castro, poeta y directora del Instituto Cervantes de Nápoles. Relata de forma breve, pero dos veces buena, su experiencia personal en esa isla desconocida para muchos. Quizá tenga más sentido que nunca la metáfora que nos narra Saramago en su cuento íntimo de la isla desconocida y que Mario, el cartero de Neruda, hubiera entendido siempre a la perfección: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Es verdad: cuando me desperté hoy, Procida estaba todavía allí.

Sevilla, 31/I/2016

Nota: la imagen se ha recuperado hoy de https://500px.com/photo/57992544/procida-by-francesco-riccardo-iacomino

El cerebro prefiere siempre la izquierda

Escribo estas líneas en momentos difíciles en este país, cuando es necesario reivindicar el papel que debe jugar la izquierda auténtica, aquella que siempre permitió comprender que es mejor caminar juntos que solos, como pueblo unido, como frente popular, porque si alguien cae ante la adversidad siempre tendrá cerca una persona que la levante. En todos los planos de la vida que podamos imaginar, sin excepción alguna. Los señores de negro (con barras rojas y blancas y estrellas blancas) o los de azul (solo con estrellas doradas) que pertenecen a la Unión Europea, ya avisan sin piedad: “Las dificultades para formar Gobierno podrían provocar una pérdida de confianza”. Y estas palabras nunca son inocentes.

Al buen entendedor pocas palabras bastan. Hoy es complicado hablar de la izquierda. Algunas personas tienen una actitud vergonzante para reconocerse como de izquierda ante la presión mediática de algunos líderes políticos, tertulianos de dos al cuarto y prensa más que amarilla que arremeten contra los que utilizan este término para situarse en un determinado espectro político. Los que quizá nos hemos equivocado de siglo, asistimos con cierta estupefacción a este demolición, acoso y derribo de todo aquello que suena a izquierda, porque es un lenguaje de la casta, que dicen algunos. Verdaderamente lamentable. Es de bien nacido ser agradecido y creo que quienes pasamos el examen histórico de ser de izquierdas, tenemos la suerte de pertenecer a un club digno, consecuente, coherente y comprometido con la conciencia de clase, no con el sentimiento de la misma. La conciencia fluye y permanece. El sentimiento siempre es fugaz. Por ello, debemos agradecer a la vida que nos haya dado tanto a la izquierda, incluso hermosas canciones (Violeta Parra dixit y Quilapayún cantavit).

También es justo reconocer que el cerebro juega una buena pasada con esto de ser de izquierdas, porque puestos a elegir le gusta más este lado de la vida. ¿Por qué? Existen razones de la neurociencia que el corazón también acaba reconociéndolas con el hemisferio derecho. Pero lo primero es lo primero. Por ejemplo, el lado izquierdo cerebral es el que nos permite hablar y preparar los conceptos para expresarnos adecuadamente, porque allí se alojan determinadas estructuras cerebrales que nos pre-disponen para ello. El habla es la principal característica de los seres humanos y cuando el hemisferio izquierdo enferma el ser humano sufre mucho, porque enferma el lado izquierdo de la vida. Ya lo he demostrado en varias publicaciones de este blog. Recuerdo especialmente una de 2007, cuando abordé la correlación entre inteligencia y pobreza, a raíz de una noticia publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet y que podría ser una noticia de rabiosa actualidad hoy: “Más de 200 millones de niños menores de cinco años no consiguen alcanzar el pleno desarrollo de su potencial cognitivo a causa de la pobreza, la mala salud, la desnutrición y el cuidado deficiente”. La importancia de la inteligencia individual tiene ya su punto de partida en el hecho de la gestación del ser humano y en sus ciclos antecedentes de la unión de una pareja, por la aportación futura a la configuración de la inteligencia individual y conectiva. Y hay un dato irrefutable: cada año nacen en torno a 136 millones de niñas y niños, con unas capacidades determinadas por el carné genético de cada uno y por su entorno”.

Este bucle perverso, generado por la pobreza extrema que está más cerca de nuestras vidas de lo que a veces creemos, se forja en la visión integrada de la correlación existente entre inteligencia, gestación y nacimiento, como kilómetro cero de la proyección humana de la inteligencia individual. Y también por el extraordinario poder de la palabra, alojado en el hemisferio izquierdo del cerebro si se respetan las reglas del juego democrático de garantizar la educación, la salud y laos servicios sociales durante la vida de cada persona. Esta perspectiva de peligro de los desajustes sociales que tanto quiere proteger la izquierda, está mucho más cerca de la realidad social desarrollada de lo que muchas veces se piensa e investiga. Y llena de frustración saber que las posibilidades de cada inteligencia en particular se forjan en esta fase de los preliminares de la vida. Más tarde, comienza el camino errático de la pobreza global: física, psíquica y social.

El hecho de que las personas hablen, de que el pueblo hable, gracias a la izquierda cerebral, nos permite conocer hoy que las interacciones de los genes y el medio en el que se desenvuelven durante la gestación, nacimiento y crecimiento del ser humano, están aún por descifrar pero se sabe a ciencia cierta que constituyen una garantía de futuro cerebral escrita en el carné genético de cada uno para que pueda ser feliz si lo garantiza una ideología de forma equitativa y solidaria, porque las ideologías no son inocentes.

Quiero hacer una declaración de principios sobre la lateralidad de la izquierda cerebral, como aviso para navegantes malintencionados: el hecho de que el hemisferio izquierdo esté más desarrollado en los hombres, que es una evidencia científica, no significa que sean por sí mismos más inteligentes. ¿Por qué? Sencillamente porque el hemisferio izquierdo siempre es el dominante tanto en la mujer como en el hombre, porque es el responsable de la capacidad lingüística, de la categorización y de la simbolización: es el que otorga todas las posibilidades de agregar valor a la palabra. Y también es el responsable del control de las extremidades usadas en los movimientos habilidosos, con sentido: la mano, el brazo, la pierna. Dar la mano, adquiere así un valor incalculable. Y los grandes descubrimientos que quedan por hacer vienen de un hemisferio también compartido, el derecho, llamado también hemisferio menor, no dominante. Por eso nunca entendí aquella frase de mi infancia madrileña, en el discreto encanto de la burguesía: “los hombres no lloran”. Era imposible entenderlo porque la maduración cognitiva de mi cerebro, a los seis años, estaba muy distante de tener preparado mi “cableado” cerebral para comprender esta forma de ser en el mundo, debido siempre a una forma de entender la cultura. Pero igual mi hermana, que aunque lloraba desconsoladamente y con alguna frecuencia, tampoco lo estaba. Aunque sí estaba permitido para ella y se justificaba con displicencia a quienes nos preocupaba el sentimiento de la vida. Torpeza para muchos, en aquella época, cuando crecíamos en unas condiciones muchas veces lamentable.

Si la ciencia es capaz ya de anunciar a los cuatro vientos estas posibilidades, la injusticia social denunciada en el artículo de The Lancet anteriormente citado evidencia la gran fractura humana que sufrimos. Por cierto más cerca de nosotros de lo que creemos. Quizá en el piso de arriba de nuestras casas, en el teórico primer mundo, donde la inteligencia de las niñas y niños que conocemos pueden estar viviendo un auténtico infierno en su desarrollo cognitivo, afectivo y social. Eso sí, con una pobreza diferente que parece ser que solo interesa defender a los que no les importa seguir reconociéndose como miembros de la izquierda comprometida con compartir el sentido de vivir todos, no solo algunos, dignamente. Con conciencia de clase, naturalmente, porque todos no somos ni son iguales. Afortunadamente.

Sevilla, 25/I/2016