Días de reflexión

Congreso_de_Diputados

Estuve muy atento ayer a la sesión de investidura de un nuevo Presidente del Gobierno. El balance de la sesión ya se conoce y a tenor del desarrollo del debate es muy difícil pronosticar un cambio de votos que saque adelante mañana la investidura de Pedro Sánchez. Todo fue una representación real del voto emitido el 20 de diciembre, aunque con una diferencia esencial. Por estar viviendo este país una democracia representativa en un escenario de voto fragmentado, ayer era un día en el que se pedían acuerdos y consensos para sacar adelante el país a quienes tienen confiada esa grandiosa responsabilidad derivada de los resultados del 20 de diciembre. Y eso no ocurrió. Me temo que muchos pensarán que esa responsabilidad hay que derivarla entonces a los que votaron fragmentación, es decir, al final la culpa de todo eso… la tiene la gente.

He vuelto a reflexionar sobre los contenidos que publiqué durante la etapa electoral previa al pasado 20 de diciembre y me reafirmo en todas y cada una de las reflexiones que eran su hilo conductor: el diálogo y el interés general, un Congreso llamado consenso, la obligación ética de votar y la quintaesencia de las campañas electorales. Quizá doy en estos días de reflexión especial relevancia a un post dedicado a la verdad política, imprescindible en estos momentos: en política es imprescindible decir siempre la verdad. Vuelvo a leerlo una y mil veces y creo que en un día tan importante como el de hoy y parte de mañana para los diputados y diputadas del Congreso, sería necesario recordarlo porque en ella, la verdad que buscamos entre todos guardando cada uno la suya, está el secreto de la democracia auténtica.

Sevilla, 3/III/2016

En política es imprescindible decir siempre la verdad

MUJICA

Yo no estoy de acuerdo con Bertolt Brecht, porque no hay hombres imprescindibles, sino causas imprescindibles, caminos imprescindibles.

Jose Mujica, expresidente de Uruguay

Estamos viviendo momentos muy importantes para este país. Se acercan las elecciones generales que van a marcar un rumbo político diferente al actual atendiendo al mapa que se dibuja por la terca, necesaria e higiénica realidad de partidos emergentes dispuestos a romper el bipartidismo imperante. Y una solución para recuperar la credibilidad política que anda por los suelos, es recuperar la verdad, con la reflexión aleccionadora que nos entregó Antonio Machado, como telón de fondo: ¿Tu verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela.

Estoy leyendo la biografía inspiradora de Jose Mujica (1), porque creo que es un referente hoy en el buen hacer político. También porque afirma, cuando habla de su trayectoria de compromiso ciudadano en relación con la verdad, que ha aprendido a decirla porque “al fin y al cabo lo más cómodo de la vida es la verdad. Lo que es hay que reconocerlo” (2). Nunca ha perdido la oportunidad de decirla, incluso reconociendo sus propios errores, sus “metidas de pata”. Asombra escucharlo porque desde su humilde condición de chacarero, jornalero o trabajador del campo a secas, dice cosas que convencen porque están rodeadas de verdad, la que buscamos todos los días, porque es una realidad que no sólo hay que exigirla a los políticos, sino que atañe a todos por el mero hecho de practicar la inteligencia en sociedad.

La cosa anda por decir escuetamente la verdad en política: de lo que se va a hacer, de lo que se promete, de lo que se analiza, de lo que se critica, de los programas, de la transparencia. En política es a veces un camino arduo y casi clandestino, porque la falsa tutela numérica de los votos, a cualquier precio en la feria política del todo vale, constituye la piedra angular de las mentiras, donde la verdad es la gran ausente.

Cuando nos convencemos que necesitamos la política para defender causas y caminos imprescindibles, la verdad también se constituye en elemento no solo necesario sino imprescindible. Vuelvo a sus palabras: “Pero no hay milagro, eso es pura poesía, y fantasía, tu progreso sale del trabajo, del compromiso, de la ciencia, de la seriedad, del levantarse todos los días y volver a empezar, y sentir una derrota. Y, finalmente, tengo el derecho para gritar que en este mundo derrotados son solo aquellos que dejan de luchar”. El progreso político de la sociedad sale sólo de la verdad. Aunque tengamos que reconocer con Michael Ignatieff, político canadiense que mordió el polvo de la mentira, que “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Ya lo afirmé en su momento, cuando escribí sobre el fuego y las cenizas de su trayectoria (3): “Es escalofriante el poder de esta reflexión, porque es una realidad ciudadana que emerge sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan”.

La cuestión está en buscarla en común, sabiendo guardarla, aunque nademos en ella y nos mojemos a veces sin más remedio. Porque es un asunto de todos como ciudadanos, sin excepción: lo que es hay que reconocerlo.

Sevilla, 26/X/2015

(1) Percy, Allan y col. (2015). MUJICA. Una biografía inspiradora. Ediciones B: Barcelona.

(2) Palabras de Jose Mujica en la CNN2 en español, el 13 de diciembre de 2013.

(3) Cobeña, José Antonio (2014, 25 de agosto). HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE (VII) Una reflexión política ejemplar: Michael Ignatieff.

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