Elecciones en Andalucía (IV). Campañas dignas y austeras.

GASTO ELECTORAL1

Orden de 28 de enero de 2015, por la que se fijan las cantidades de las subvenciones por gastos electorales y el límite de los mismos para las elecciones al Parlamento de Andalucía a celebrar el día 22 de marzo de 2015.

Se acercan tiempos de campañas electorales. Si ya hemos reflexionado sobre ideologías, la no igualdad en las responsabilidades políticas y sobre la evaluación de los programas de acción política como marco de referencia para una legislatura, deseo abordar ahora el gasto de las campañas, que tienen un contexto público y privado de importancia extrema en tiempo de crisis, es más, ejemplarizante.

En primer lugar, por responsabilidad pública y privada. La política no gana siempre por tener un partido más dinero que otros, fundamentalmente por el respeto a las ideologías cuando son consecuentes y por la situación de contexto económico en el que se encuentra ahora la Comunidad. Sería irresponsable hacer una exhibición de medios en un tiempo revuelto por la traída y llevada crisis, por la corrupción y por el gasto público no controlado ni evaluado, cuando existen hoy alternativas de foros públicos y privados que con un gasto digno pueden albergar encuentros multitudinarios.

En segundo lugar, es el tiempo de utilizar de forma genérica las tecnologías de la información y comunicación, que supone un ahorro espectacular en el poder de convocatoria de las campañas de cada partido. Es una realidad social que el analfabetismo tecnológico se está alejando de Andalucía y solo un sector reducido de personas mayores que pertenecen a la generación atómica, no digital, podría verse más afectada, aunque siempre he pensado que todo abuelo o toda abuela siempre tiene nietos o nietas que les pueden explicar todo lo que ocurra en la etapa de campaña electoral en Andalucía, sin que se pierdan casi nada por carencia de medios.

En tercer lugar, porque la política tiene que recuperar espacios personales de encuentro, presenciales y virtuales, que se formen en la presentación en sociedad de la dignidad personal de los máximos representantes políticos que son candidatos a entrar en el gobierno de Andalucía, donde destaque sobre todo su ilusión por regenerar la vida política con efectos ejemplarizantes y escuchando a la ciudadanía, donde una vez más las tecnologías de la información y comunicación juegan un papel esencial y estelar en términos de transparencia cuando se presenten los programas. Si se hace así, el gasto en las campañas en estas elecciones que ya están detrás de la puerta, puede ser un revulsivo para los llamados a votar de forma responsable, porque se apreciará y mucho que el poderoso caballero don dinero, «que quebranta cualquier fuero», ya no es imprescindible para ganar votos. Fundamentalmente, porque la ciudadanía dejará de ser tratada como mercancía y porque la transparencia no es un portal web sino una actitud política que se mantiene en el tiempo y respeta a las personas en derechos y deberes políticos de participación ciudadana en el gobierno de la Comunidad. Ahora, en la presentación de los programas electorales.

Defiendo, sobre todo, la regeneración en los encuentros personales, en el boca a boca celular de la realidad social en la que se mueven las ideologías de las personas que van a ser candidatos y candidatas a presidir el gobierno andaluz, de sus programas, aunque todavía tengamos que contemplar listas cerradas por imperativo categórico legal. Una buena célula hace un tejido, un órgano y un sistema. Si se respeta esta cadena política digna y ética con ayuda de las TIC, estoy seguro que todo el mundo percibirá que la campaña electoral ha merecido la pena. Un político digno “es un ejemplo siempre de seriedad, gravedad y decoro en la manera de comportarse, es decir, manifiesta pureza, honestidad y recato; se aprecia y defiende su honra, estimación, modestia, mesura y circunspección, entendida ésta como atención, cordura y prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente”. Así lo he escrito en este cuaderno al referirme a las personas dignas, porque creo en ellas, en cualquier sitio que ocupen en la sociedad actual.

Lo más caro es la dignidad política, por mucho que a algunos la desprecien. Si se une a la austeridad, el triunfo ético de la campaña estará asegurado. Esa es la cuestión, porque las campañas electorales nunca son inocentes.

Sevilla, 12/02/2015

Elecciones en Andalucía (III). Evaluar los programas políticos.


Fundación Civio

Evaluar es emitir juicios bien informados. Así aprendí de Carol Weiss (1) la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas. No existe esta cultura en España y a nivel de ciudadanía somos muy tolerantes con este tipo de actividad que es fundamental para ponderar qué ha hecho el partido al que se ha votado y cómo ha desarrollado los compromisos adquiridos en relación con las elecciones de 2012 en Andalucía.

Muchas personas pensarán que ya no es el momento de volver a leer los programas para evaluarlos. Craso error en una democracia, ya que no se suele hacer balance final de Legislatura de forma didáctica por parte de cada partido, en plaza pública, para que se entienda perfectamente por cualquier persona interesada en el empoderamiento ciudadano, que permita tomar decisiones bien informadas de cara a las próximas elecciones.

He vuelto a leer por enésima vez los programas de los tres partidos representados de forma activa hasta Enero de 2015 en el Parlamento de Andalucía (IULV-CA, PP y PSOE), de los que facilito la descarga, con un problema claro: el Acuerdo por Andalucía firmado en abril de 2012 por el PSOE Andalucía e IULV-CA, fue una novedad programática sobrevenida no avalada directamente por la ciudadanía, que sí lo hizo en los programas de cada partido. Es importante esta matización porque el Acuerdo de la izquierda [sic, aunque ahora se quiera ignorar este término, en actitud vergonzante] supuso un mar de dudas para los votantes de ambos partidos y sería ahora una buena ocasión para evaluarlo con lupa y sacar conclusiones bien informadas.

La metodología es clara: transparencia al poder en las políticas y programas políticos a examen, tanto formativo (día a día), como sumativo (final), por ejemplo al finalizar esta Legislatura. Si nos atenemos al índice del Acuerdo de Gobierno, las once piedras angulares del mismo son las que se deberían evaluar oficialmente, enmarcadas en los que he llamado programas nativos electorales, con metodologías muy sencillas como las que ya expuse en el post otra Andalucía es posible: ha llegado la hora:

1. El empleo, prioridad de la política andaluza.
2. Renovación de nuestra economía: hacia un modelo de desarrollo más sostenible y solidario.
3. Avanzar en Democracia.
4. Sostenibilidad y cohesión territorial.
5. Educación pública, democrática y de calidad.
6. Defensa de nuestro sistema público de salud.
7. Andalucía diversa, inclusiva e integradora.
8. Andalucía para todas las personas en igualdad de oportunidades.
9. Andalucía diálogo corresponsable, serio y activo con el Gobierno de España desde la defensa del Estatuto de Autonomía para Andalucía.
10. Andalucía una región fuerte en Europa.
11. Compromisos Legislativos.

Si este análisis se contrasta posteriormente con los programas nativos de ambos partidos, saldría un puzle de interés relevante, para constatar si mi voto ha sido útil para llevar a cabo los compromisos de legislatura, cada uno en la posición de gobierno en que se encuentre. Esta evaluación nos permitiría emitir un voto bien informado en las próximas elecciones andaluzas, cuando conozcamos los nuevos programas y podamos contratarlos con los anteriores para asegurar la continuidad de la ideología implícita en los mismos. Todo lo demás es carne de tertulianos que tanto proliferan en los medios de comunicación de nuestro espectro televisivo y de radio, es decir, solo opinadores (perdón por el neologismo) mayores del reino sin mezcla a veces de teoría crítica alguna.

Sevilla, 11/II/2015

(1) Weiss, C.H. (1998). Evaluation. Methods for studying programs and policies. New Jersey: Prentice Hall.

Elecciones en Andalucía (II). Todos no son (ni somos) iguales.

NORAY
Noray en Puerto Calero (Lanzarote). Foto del autor

“A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…
Después, suele faltar barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…”

Es comprensible que exista un descrédito generalizado de la política y de los políticos que la llevan a cabo, pero los árboles impiden ver a veces el bosque y no es justo generalizar sin compasión sobre la llamada “clase” política. El hartazgo es evidente, pero es imprescindible separar la paja del heno como nos enseñaron hace ya muchos años, unos en el lenguaje del campo puro y duro, otros en la doctrina oficial de la Iglesia.

¿Por qué es necesario acabar con análisis totalitarios de los casos de corrupción? Porque por higiene mental es imprescindible diagnosticar bien la situación y colaborar en la reconstrucción de la democracia día a día, mucho más en un país tan cartesiano y dual para todo lo que se hace visible en el día a día.

Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilita la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien los programas de los partidos a los que se han votado?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo?

Indiscutiblemente, todos los partidos no son iguales, ni las personas que los representan. Basta conocer la trayectoria histórica de los partidos que han existido en los últimos casi cuarenta años de democracia en este país, que ahora se quiere olvidar de un plumazo bajo la denominación de casta, para no dejar duda alguna que no es lo mismo la historia de la derecha o del centro que la de la izquierda, por mucho que se quiera generalizar sin compasión alguna en análisis que no resisten el más mínimo juicio de valor crítico. Todos no han sido iguales, luego todos no son iguales ahora si se respeta la historia y este aserto se debería defender por la militancia más activa de cada partido. Se ha tenido que hacer un camino político al andar que es de bien nacido reconocerlo y pregonarlo para que no haya duda alguna sobre su legitimidad.

Andalucía ha sido una experiencia especial a lo largo de esta etapa democrática. Se critica duramente que la izquierda haya estado gobernando durante más de treinta años y que lo siga haciendo en la actualidad, pero ha sido la decisión de los andaluces, sin más paliativos. En democracia éstas son las reglas del juego. Que esta situación haya permitido que la izquierda se haya dormido en los laureles no es discutible pero cada vez que se ha pulsado el voto andaluz la respuesta a favor de la izquierda ha sido mayoritaria, en algunos casos de forma abrumadora. Es de suponer que la decisión mayoritaria ha querido tener un gobierno que defienda valores sociales de forma contundente, donde la educación, la salud y los servicios sociales, incluyendo la atención más cercana a la dependencia, primen sobre otros.

Viví en 2012, en la etapa previa a las elecciones en Andalucía, una sensación de deserción casi colectiva que la he recordado ahora, cambiando lo que haya que cambiar, a través de un aforismo personal y transferible:

Falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…

Y hacía la siguiente reflexión aprovechando el texto dentro del contexto que se aconseja en todo aforismo: “Era objetivo, porque asistí a deserciones de todo tipo ante lo que podía pasar el 25 de marzo de 2012. Era inteligible, porque muchas personas que se mantenían en el puente de mando personal, político y profesional, sabían que era cierto solo con mirar a su alrededor. Y la dialéctica era obvia: barco y mar, porque en determinados momentos se controlan por la tensión económica, política o social, correspondiente. Era verdad, desgraciadamente, que cada uno estaba al final en su sitio, porque lo que defiendo desde hace años es que no todos decimos lo mismo, ni vamos en el mismo barco. Ni hacemos la misma singladura. Ni navegamos con la misma empresa armadora. Unos en cruceros, otros, en pateras, sin quilla, pero navegando siempre hacia alguna parte, buscando islas desconocidas, que se encuentran. Y pasadas esas fechas críticas, nació un nuevo aforismo, como corolario del anterior e indisolublemente unido a él:

Falta barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…”

Se aproximan fechas críticas para nuestra Comunidad. Votar o no votar no debe ser la cuestión. Hay que votar, sin duda alguna y a quienes representen mejor los objetivos que tenemos como personas y como grupos insertos en una sociedad muy concreta. Todos los partidos no son iguales, ni las personas que los representan tampoco. Leamos los programas, asistamos a las presentaciones de los mismos, conozcamos a sus líderes, hablemos con la gente más próxima y tomemos nota. La lista de los proyectos políticos también la debemos hacer nuestra, no solo la que figura en unas siglas. Es probable que tomando conciencia de que tenemos que trabajar unidos para defender esa acción política diaria del partido al que voto, empecemos a ver las cosas de diferente forma, porque el empoderamiento, es decir, la capacidad para conocer lo que está sucediendo y participar posteriormente en las decisiones informadas para alcanzar los objetivos trazados, ya no es algo que corresponde solo a los demás sino a nosotros mismos.

Es obvio que todos no somos iguales ni vamos en el mismo barco a la hora de votar. Me asombra para bien, ver todos los días a muchas personas que viajamos en la vida en patera, mientras otros nos saludan desde su crucero de lujo, saludándonos desde la popa y diciéndonos incluso adiós. Es que no es lo mismo.

Sevilla, 9/II/2015

Elecciones en Andalucía (I). Ideología, ideología e ideología.

IDEOLOGIA

Estamos viviendo momentos transcendentales para Andalucía. Las elecciones de Marzo suponen un test para medir la madurez democrática en nuestra Comunidad, en un año especialmente complejo por las citas electorales que ya están programadas. Va a ser una oportunidad para calibrar la oferta política actual ante el panorama preocupante que nos ofrecen las encuestas en relación con la fragmentación posible de los votos.

Nadie niega que el bipartidismo tiene sus horas contadas. La irrupción de nuevos partidos en el amplio espectro de izquierda y centro-derecha, supone una realidad insoslayable de ampliación del abanico de respuestas múltiples a los problemas actuales, aunque hay un denominador común de desconcierto ciudadano ante el desencanto por hechos irrefutables de corrupción y por el paro galopante que sufre esta Comunidad y que sobre todo afecta a los jóvenes.

Ante este panorama tan complejo y preocupante, es necesario reflexionar en voz alta sobre las actuaciones que pueden ayudar a despejar las incógnitas electorales que nos abruman en estos días que anteceden al 22 de marzo de 2015. Hay que considerar, en primer lugar, una base política, como ciudadanos de a pie, como punto de partida para preparar un voto razonable y que lo sustente. Se resume en una sola palabra, ideología, porque cuando existe la ideología, que forja siempre una creencia, la política se hace virtud ciudadana, porque es consecuente, porque somos ciudadanos políticos, en la clave que enseñó Aristóteles. Las ideologías no son inocentes, como tantas veces he explicado en este blog. Solo me refiero en la situación actual a las ideologías democráticas, las que pueden considerarse por su contenido de respeto a las personas y a la sociedad en general, en el largo camino que existe desde la izquierda a la derecha del arco político actual.

La ideología es una proyección fantástica de la inteligencia, entendida ésta como la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, gran objetivo de la política a través de programas electorales. La inteligencia que vehiculizamos a través de la ideología podemos llamarla inteligencia social o inteligencia política, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo que nos rodea y cómo se reacciona ante estos momentos electorales donde se decide cómo se van a abordar los problemas reales y actuales en Andalucía, a través de los programas de los partidos que participen en esta primera etapa anual de participación ciudadana.

El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos o muchos entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de los partidos no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social económica, educativa, de salud y bienestar social que cada persona debe elegir para ser y existir todos los días, de acuerdo con el programa político que mejor responde a la ideología de cada persona, a su creencia. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción (texto en cursiva). Por algo será. Y los Gobiernos, los partidos, los representantes políticos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, mediante el voto, en unas elecciones, porque todos no son ni somos iguales en Andalucía. Afortunadamente.

Sevilla, 8/II/2015

La tómbola política

ELECCIONES ANDALUCIA
El ideal democrático es la fe, continuamente puesta a prueba, en que los hombres y mujeres corrientes puedan elegir adecuadamente a aquellos que van a gobernar en su nombre, y en que aquellos que elijan puedan gobernar con justicia y compasión.

Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Lo escucho todos los días: ¿a quién voto o votamos? La pérdida de ideologías nos está llevando a una situación complicada, porque se están perdiendo los referentes políticos que hasta ahora marcaban el espectro de partidos en España. La situación social de corrupción política y descrédito de los partidos, el paro estructural o la irrupción de Podemos, con unos votos multitudinarios de castigo, que no de ideologías o creencias de base estructurada, de personas desencantadas con sus siglas de origen o por situaciones muy difíciles personales e intransferibles que nadie atiende, están poniendo las cosas muy difíciles para votar partidos que tengan la mayoría necesaria para desarrollar sus programas y avanzar en nuevos modelos sociales de convivencia humana, que de eso se trata. Es una realidad insoslayable la fragmentación social y, por tanto, de los votos.

Pero la política no es la tómbola del cubo, donde se juega a ganar o perder, casi da lo mismo. La política bien entendida es el arte de cambiar la sociedad para prosperar en derechos y deberes, sin convertirlos en mercancía; ir hacia adelante siempre, sin mirar hacia atrás y, si se hace, solo para no volver a pisar la senda de los fracasos. Por eso es importante prepararnos para depositar el voto en las próximas elecciones andaluzas, como primer test del estado del arte político en este país tan desdoblado en cuitas que no interesan a casi nadie.

Soy consciente de que no existe bálsamo de Fierabrás político, ahora que se cita tanto al desconocido Quijote, pero no sería malo reflexionar sobre determinados principios ideológicos para aclarar la situación actual, donde parto de la base de que los partidos no son todos iguales y, por extensión, los políticos tampoco.

En primer lugar, estoy convencido de que en democracia, la política es necesaria, es más, imprescindible. Un país tan visceral como España, necesita la armadura política para garantizar la democracia, a través de partidos políticos de diverso espectro, porque ahí está el secreto de las democracias que en el mundo han sido desde su nacimiento en Grecia, es decir, su pluralidad. Hay que avanzar urgentemente en cambios, sin lugar a dudas, pero no renunciar a principios democráticos que todavía están en partidos que hicieron posible la Transición y que por abandonar la formación permanente en su ideología, que está muy bien que no sea inocente, andan dando tumbos en busca de salvadores patrios. A diferencia de lo que dijo de forma sarcástica Groucho Marx, si se tienen principios y no gustan a los demás partidos, hay que luchar por ellos de forma convincente, porque no se tienen otros. Que quede claro: ideología, ideología e ideología.

En segundo lugar, la democracia necesita organizarse a través de referentes políticos a los que se han llamado “partidos”. No existe duda alguna de que actualmente están en crisis, pero no en sí mismo, sino en la forma de llevar a cabo su organización actual, donde el ideario deja mucho que desear, abandonado en los laureles de frases bien construidas pero con pérdida absoluta de la identidad de origen, que es el aspecto diferencial para defender a capa y espada que todos no son iguales, sin actitudes vergonzantes. Además, la incorporación a los mismos, ha olvidado el filtro de la ideología, porque se han abandonado las creencias. El todo vale o todos valen, es decir, lo cuantitativo frente a lo cualitativo, ha sido letal para todos los partidos, sin excepción.

También, hay que considerar la objetividad de los programas. Comprendo que Julio Anguita fue un martillo pilón con su famosa frase “programa, programa y programa”, pero llevaba razón. Estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinados aspectos de los mismos. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer su posibilidad real de cumplimiento, pero también acusan un desgaste en su formulación, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias.

Asimismo, es necesaria la democracia representativa que cuida hasta el extremo la participación de la ciudadanía. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social. Por extensión, educación política. El asamblearismo permanente, para pedir permiso y opinión para todo, es inviable en una democracia de praxis. La participación ciudadana, organizada, sí es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos.

Creo que se entiende que la política no es una tómbola. No “echamos” un voto, sino que “depositamos” la confianza plena en la ideología, programa y personas que me representan políticamente a través de un papel que deja de ser un papel desde el momento que lo introduzco en la urna y se convierte en un refuerzo para que el programa del partido que voto se pueda llevar a cabo íntegramente, porque lo conozco, creo firmemente en él, lo defiendo públicamente y colaboro con mi ejemplo personal, familiar y social en su implantación diaria.

Los andaluces, las andaluzas, tenemos ahora la palabra: ideología, ideología e ideología, quedando claro que nunca es inocente, ni debe serlo. Creo, sinceramente, que otra Andalucía es posible: ha llegado la hora.

Sevilla, 5/II/2015

El compromiso revolucionario de Ernesto Cardenal


Entrevista al poeta y teólogo nicaragüense Ernesto Cardenal, quien recibió el 25 de junio de 2014, en Berlín, el premio Theodor Wanner (DW).

Siempre he admirado a Ernesto Cardenal. Lo conocí hace más de cuarenta y cinco años, cuando vivía este profeta en Solentiname, un enclave revolucionario de Nicaragua. Eran años muy difíciles para un pueblo desatendido globalmente en plena dictadura del general Somoza. Vivíamos en España una situación crítica, también desatendida por el general Franco, desde la perspectiva democrática a la que aspirábamos vivir un día no muy lejano.

El pasado 20 de enero cumplió 90 años y puse a trabajar la moviola de mi vida, no para hablar de homenajes y panegíricos para celebrar su cumpleaños, porque me consta que no le gusta, sino para agradecerle lo que me aportó en momentos cruciales de mi experiencia vital. La admiración personal se debía a su discurso permanente de no violencia para alcanzar objetivos que hicieran la vida más amable a las personas que vivían con él en Solentiname, en los años setenta, aunque al final fuera necesaria una acción de fuerza del Frente Sandinista para derrocar a Somoza y formar parte del primer gobierno revolucionario nicaragüense como ministro de cultura.

¿Por qué lo he recordado estos días? Fundamentalmente, porque su compromiso me animó un día a querer acompañarle en su lucha, ante una situación en España que se demoraba y que se hacía insoportable en mi persona de secreto, perteneciente a la iglesia católica, apostólica y romana, que a veces no veía a Dios por ningún sitio, como le ocurría a Rafael Alberti en sus paseos por Roma, peligro para caminantes.

Le escribí una larga carta. Le explicaba con ilusión inquebrantable que España y la Iglesia me habían helado el corazón y que quería incorporarme a su lucha porque era un líder creíble, que pertenecía a una iglesia diferente, comprometida con los más débiles.

Nunca recibí respuesta. No sé si la llegó a leer, pero no inicié el viaje hacia esa parte del mundo, tan querida para mí en ese momento. Me quedé para trabajar por un mundo mejor en este país y hoy tengo que reconocer que era necesario que fuera así, porque aquí, con tu quiero y mi puedo de muchas personas, pudimos caminar juntos como compañeros en momentos cruciales para nuestra democracia.

Gracias, Ernesto Cardenal, por tu gran ejemplo. Me consta que estás convencido de que otro dios es posible a través de ese otro mundo, bastante más humano, por el que luchamos todavía muchas personas sin descanso alguno.

Sevilla, 30/I/2015

Elogio de la mano

MANOS CAPILLA SIXTINA

Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que sí se empapa del amor hermoso.

Vicente Aleixandre, Mano entregada

Sabemos ya que nuestras manos tienen una historia de más de tres millones de años, tal y como lo describe la revista Science en su último número (1). Es una de las maravillas de la naturaleza humana que junto al habla supone una evolución transcendental para las personas de hoy. Es una experiencia gratificante mirar con delicada atención nuestras manos y reparar en lo que nos aportan día a día, tanto en la vida diaria que las necesitan para atender múltiples necesidades, como para expresar de forma maravillosa los sentimientos y emociones en momentos vitales siguiendo instrucciones de determinadas estructuras del cerebro.

Se ha descubierto que nuestros antepasados africanos decidieron un día bajarse de los árboles para su sustento y viajar hacia Europa para comer y cazar, utilizando utensilios diferentes, cada día más sofisticados en los que la mano jugaba un papel estelar a través de la trabécula, una parte de hueso esponjoso de los dedos cuya morfología varía a lo largo de la vida en función del uso que se hace de ella, según este descubrimiento científico: ”Estos resultados apoyan la evidencia arqueológica para el uso de herramientas de piedra en los australopitecos y proporcionan evidencia morfológica de que los homínidos del Plioceno ya utilizaban posturas de las manos de apariencia humana mucho antes y con más frecuencia que se consideraba anteriormente”. Coger con fuerza herramientas, utilizando la presión del pulgar, mirando de frente al resto de los dedos de una mano, era un factor determinante.

Esta gran lección de ascenso cósmico de nuestros antepasados lo simboliza y demuestra Teilhard de Chardin, el gran protagonista de este blog, con la asunción de la realidad del sistema nervioso humano: “Y sobre todo el cerebro, el gran rey de la selva por descubrir, cada vez más voluminoso y sinuoso, del tamaño de una servilleta mediana, extendida, en su córtex pensante. Y si la razón de ser de la existencia es “anímica”, el gran antecedente de la biogénesis no podía ser otro para Teilhard que la psicogénesis, porque lo anímico era el gran proyecto ya que la gran explosión de la evolución, para conocerse a sí misma, fue el cerebro. Teilhard lo simplificaba en un ejemplo muy gráfico: el tigre no es fiero porque tiene las garras, sino al revés: tiene garras porque en su evolución natural se desarrolló en él el instinto de fiereza. Por decirlo de alguna forma, las garras vinieron después. La evolución entera es la consecuencia de la ramificación de lo psíquico. El eje de avance es una línea delgada roja anímica, no material” (2).

Las manos vinieron después… Sabemos ya, por tanto, que dos huesos, el hioides y la trabécula del pulgar, han sido determinantes a lo largo de la historia para hacernos más humanos, personas más libres a través de la palabra y del apretón de manos, del saludo y de la ternura de nuestros dedos. Maravilloso. Las personas tenemos manos porque en la evolución natural que describe la revista Science, se desarrollaron por los mensajes que a tal efecto les mandaba el cerebro. Es verdad, porque las manos más humanas vinieron después.

Sevilla, 25/I/2015

(1) Skinner, M.M., Stephens, N.B., Tsegai, Z.J., Foote, A.C., Nguyen, N.H., Gross, T., Pahr, D.H., Hublin, J.J. y Kivell, T.L. (2015). Human-like hand use in Australopithecus africanus. Science, 23, Vol. 347 no. 6220, pp. 395-399.

(2) Cobeña Fernández, J.A. (2006). El punto omega (V): https://joseantoniocobena.com/2006/04/30/el-punto-omega-v/

Europa no es feliz, España tampoco

FELICIDAD EN EUROPA
Instituto DYM

Las palabras que siguen simbolizan la infelicidad que se vive actualmente en el mundo por los ataques terroristas en Francia, donde se ha disparado sin compasión contra la libertad de expresión, que aumenta el malestar en Europa, pero que no debe distraernos de lo que está pasando en el día a día de las personas más afectadas por la crisis que se vive en este continente. El terrorismo religioso, extremo, es resultado de ideologías muy preocupantes, no inocentes. Me uno con este post al grito unánime a favor de la libertad de creencias e ideologías que ofrecen felicidad a la medida de cada uno y de todos. Nada más.

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¿Qué le pasa a Europa? Estos días está viviendo una situación especial por los atentados terroristas en París, como símbolo de que la libertad, igualdad y fraternidad están atravesando una crisis de identidad ideológica proyectada al mundo como carta de identidad de la auténtica democracia. Pero en una reciente encuesta realizada por WinGallup International (representada en España por el Instituto DYM) a finales de 2014 a 64.000 personas en 65 países del mundo, se detecta que Europa no es feliz: “Fiyi y Colombia son las naciones en que más gente se declara feliz, Irak y Grecia son el extremo opuesto; Europa es el continente con más ciudadanos tristes, y España ha mejorado el ánimo respecto al año pasado”. A nivel global, el porcentaje de infelices se ha mantenido estable en este 2014, 23% contra 26% el año pasado. El índice de felicidad, eso es, el balance neto entre de aquellos que se sienten felices menos los que piensan que no lo son, es del 64%” (1).

¿Por qué Europa está tan triste, arrastrando así a los países que la integran? Hay razones de peso que me atrevo a enumerar, aunque solo sea para buscar islas desconocidas de felicidad, que también existen si actuamos de forma diligente. Europa, para empezar, tiene que admitir que es un continente viejo, más que antiguo, que no ha sabido adaptarse a los nuevos signos que depara la auténtica búsqueda de la felicidad. Le pesa mucho su historia, sobre todo porque cuando la recuerda se ensimisma en ella y así es muy difícil avanzar. Además, vive con una pulmonía económica y financiera casi constante, porque es verdad que vivimos de acuerdo con el modelo americano, que exporta al mundo mundial casi sin darnos cuenta sus constipados de toda índole, que aquí se hacen crónicos y endémicos. Basta recordar la última experiencia de Lehman Brothers, tan bien retratada históricamente por Groucho Marx. Se han vaciado los bancos, las tesorerías públicas y privadas europeas, pero también los cerebros han perdido su condición humana esencial: vivir con ideología activa, incluido lógicamente el drama del paro laboral, que también es cerebral, aunque lo revistamos curiosamente de una actividad frenética bajo el señuelo de que estamos dando vueltas continuamente a lo que está pasando a nuestro alrededor hasta volvernos locos…, derrochando tristeza por todas partes.

El cerebro humano, por tanto también el europeo, necesita ideología, como el amor, cada día, tal y como lo aprendí de Juan Ramón Jiménez (junto a la poesía), que le devuelva felicidad bien entendida, no la de los nuevos ricos que tan dura factura nos está pasando en la actualidad. Porque la felicidad solo se construye con ideas claras, con ideología, mirando siempre hacia adelante, dejando atrás a la historia que no nos ayuda a ser felices porque está empeñada sobre todo en destruir la razón, con hechos tan evidentes como los sucesos ocurridos en París en estos últimos días: “A este propósito, me parece muy interesante el análisis que Lukács hace de la destrucción de la razón, es decir, el irracionalismo desde Schelling hasta Hitler. Es una filosofía de la historia muy aguda y crítica, centrada en un argumento harto expresivo: «no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola»” (2).

El estudio citado aporta datos de sumo interés: “Europa lidera la infelicidad entre los continentes. Entre los 10 países con más gente infeliz, seis son europeos (Italia, Francia, Rumania, Bulgaria, Letonia y Grecia). El continente más feliz es África (el 83% de los africanos le pone una sonrisa a sus vidas), por delante de Asia y de América. Entre las naciones, el 93% de los fiyianos y el 90% de los colombianos compiten por ser los pueblos más alegres. Nigeria (89%), Arabia Saudí (87%) y Filipinas (86%) completan esta ensalada de realidades. México pone el barómetro en un 74% de ciudadanos felices, Estados Unidos en un 61%, y España en un 55%” (3) donde «la crisis económica parece haber dejado de hacer estragos al menos en el estado de ánimo del 45% de la población, que se dice feliz. El 10%, hasta muy feliz. El dato sitúa al país ligeramente por encima de la media europea y, sobre todo, representa un salto adelante con respecto a 2013. Hace doce meses, solo el 38% de la población era feliz. Lejos queda, eso sí, el 55% de 2011».

Necesitamos saber buscar la felicidad y tenemos un gran recurso personal e intransferible. Ya lo he manifestado públicamente en este blog, porque es una cuestión que me preocupa como ciudadano del mundo, de Europa, de este país, de Andalucía, porque necesitamos conocer este recurso para comprender mejor la tristeza de perder la razón de vivir, de existir, porque necesitamos vivir felices, con ideología, cada día: “El cerebro no acepta la destrucción de la inteligencia, de la razón, porque es su componente esencial, como tantas veces he demostrado en este blog. Si la inteligencia es la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, es cierto que necesita ideología centrada en la inteligencia social, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo por la temida crisis y cómo se reacciona ante ella. El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos, muchos, entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de la crisis, no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en su realidad social. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción. Por algo será. Y los Gobiernos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, porque todos no son ni somos iguales. Afortunadamente”.

Europa nació con un pasado mitológico, con un rapto por parte de Zeus, que hoy se puede interpretar como un nuevo rapto del poder del dinero, poderoso caballero, perfectamente localizado como un nuevo dios. Desde entonces, han pasado siglos hasta que las decisiones democráticas han permitido partir de múltiples realidades cruzadas en un conglomerado llamado en la actualidad Unión Europea. Nos queda una gran tarea para abandonar la tristeza actual, siempre y cuando acordemos que es imprescindible ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social que debe conformar un continente nuevo. El contenido, sus cerebros pensantes, lo necesita.

Sevilla, 10/I/2015

(1) El Confidencial: El mapamundi de la felicidad sitúa a Europa como el continente más triste. Véase el mapa interactivo, por su gran interés.
(2) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 4 s; Cobeña Fernández, J.A. (1977). Necesidad de crisis y necesidad de religación. El Correo de Andalucía, 12/VII/1977, pág. 3; Cobeña Fernández, J.A. El cerebro necesita ideología, cada día: https://joseantoniocobena.com/2012/03/19/el-cerebro-necesita-ideologia-cada-dia/.
(3) Morenilla, Juan (2014, 8 de enero). Europa es la menos feliz, El País.com.

Una carta cantada a los reyes magos de Andalucía

Casi todo es mercancía en estos días de Reyes. Es difícil sustraerse de la mercadoctenia que invade por tierra, mar y aire este país que lucha por ilusionarse estos días, quizá todos los días, con pequeñas cosas mundanas, sin llegar a la metáfora de Groucho Marx, hace ya bastantes años, cuando vivió también la crisis del 29: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…», porque las grandes que cuidan del espíritu no son posibles para la gran mayoría. Quizá, ni les interesan a los que más tienen. No digamos nada de los que no tienen casi nada, no sólo en el ámbito material, porque la sinrazón de la crisis propia o asociada se ha cebado con ellos.

Así nos lo da a entender Indara, una niña andaluza, gitana, que nos da una lección memorable al cantar a los reyes magos de la España y Andalucía de charanga y pandereta una realidad que la siente en su propia carne, en la de su padre, su madre, su hermana, su abuela, su abuelo, porque para ella no quiere nada. Sólo, si es posible, ir al Colegio y aprender. Interpreta maravillosamente una canción de María Carrasco que había pasado desapercibida años atrás. Tiene alma gitana, de la que deberíamos aprender en estos momentos de entrega de regalos, porque comprenderíamos cómo la vida tiene momentos y cada día su propio afán, carpe diem, para alegrarnos con las pequeñas cosas positivas de cada día, como este regalo ético de Indara, separando una vez más valor y precio, que desgraciadamente suele confundir siempre… todo necio.

Sevilla, a 5 de enero de 2015, horas antes de comprobar cómo han entendido nuestras necesidades personales, familiares y sociales, los reyes que queremos especialmente, aunque hoy estarán muy atentos con la carta cantada por Indara.

Un regalo llamado tiempo

Se acerca el Año Nuevo. Puede ser la ocasión de hacer la lista de buenos deseos, una vez más, de pensar de forma diferente a la hora de plantearnos recuerdos de lo que todavía podemos hacer en el micro o macromundo que vivimos todos los días.

No quiero en esta ocasión perder una gran oportunidad que me ofrece la vida en este momento de hacer la lista de 2015: regalar tiempo basado en los recuerdos, regalarlo a los demás, fundamentalmente a las personas que más quiero, así como regalármelo sin descanso en la clave del recuerdo activo que aprendí en 2009 leyendo un libro de Joe Brainard, Me acuerdo, que comenté en este cuaderno digital a través de una reflexión especial sobre el recuerdo y la predicción: “Efectivamente, la memoria es lo que más nos pertenece, lo verdaderamente personal e intransferible en el cerebro de cada persona, lo irrepetible en el otro. Es lo que nos permite convertirnos permanentemente en nosotros mismos. Solo basta un pequeño ejercicio de parada “técnica” vital, detenernos unos minutos en el acontecer diario y comenzar a pensar bajo la estructura recomendada por Brainard: me acuerdo de…, y así hasta que el bienestar o malestar nos permita disfrutar del recuerdo o comenzar un sufrimiento posiblemente innecesario. Porque de todo hay en la memoria -¿viña?- de cada una, de cada uno”.

Es la ocasión de recordar a las personas más próximas o lejanas en la historia de cada uno y regalarles tiempo llamándolas, hablar con ellas por cualquier medio, quedar (¡qué palabra tan cargada de esperas!) realmente para pasear y comentar lo que más nos conmueve, entregándonos solo palabras, sin mezcla de objeto alguno. También, entregarlo a favor de los que menos tienen o llenarlo a los que lo sienten más vacío de sentimientos y emociones, de afectos. Podemos regalar tiempo en cualquier formato para reflexionar sobre momentos cruciales del ciclo vital de cualquier persona y su entorno: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Es probable que con esta visión, al despedirnos de un encuentro basado en el tiempo que dediquemos a los que más queremos o a quien más lo necesite en un determinado momento, nos demos cuenta que en ese regalo del tiempo queda claro que no confundimos, como todo necio, valor y precio, porque lo único que entregamos son segundos, minutos u horas de nuestros recuerdos, de nuestra existencia, de nuestra persona de secreto. Solo eso.

Sevilla, 28/XII/2014