«Todo vale», es el principio fundamental de los mediocres

Lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud.

Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir.

Jorge WagensbergAforismos

Sevilla, 1/VII/2023

Estamos asistiendo a un espectáculo continuo en la política de nuestro país, en los pactos poselectorales para Comunidades y Ayuntamientos diversos, protagonizados esencialmente por la derecha y la ultraderecha para hacerse con el gobierno de los mismos, a la voz de «todo vale», como se ha podido constatar de forma clamorosa en Extremadura. Los medios de comunicación social están acompañando también a esta ceremonia de confusión ética, con sus editoriales y artículos de opinión basados en este principio mediocre, formando parte del guion de un hipotético programa subliminal del “todo vale”, no inocente, como reflejo de lo que está pasando en la sociedad, caiga quien caiga o cueste lo que cueste incluso en términos éticos. Ya no estamos para muchas contemplaciones filosóficas del tipo que formularon sobre esta frase hace ya algunos años, Paul Feyerabend o Karl Popper, por elegir algunos exponentes claros de esta teoría, incluso si me perdonan esta elección, en la afirmación inconmensurable de Groucho Marx cuando afirmaba que “Estos son mis principios: si no le gustan tengo otros”. Si no, que se lo pregunten a la futura presidenta de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Un ejemplo claro lo tenemos en determinadas televisiones maestras del «entretenimiento» -todas no son iguales- de este país, donde el problema del “todo vale” radica en que hemos elevado al santoral digital, una palabra inglesa, el rating o audiencia, donde sumar y aumentar dígitos es el Santo Grial de los medios de comunicación y, sobre todo, de las televisiones por lo que significa en ingresos por publicidad, caiga quien caiga y cueste lo que cueste en términos éticos. Recuerdo en este sentido que José Saramago pronunció una conferencia el 10 de julio de 2006, en Potes (Cantabria), en el marco de un seminario sobre “El júbilo del aprendizaje: Beatos y bibliófilos en la pedagogía de la imagen”, organizado por la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, en la que expresó su concepción del mundo de la imagen en la sociedad actual, donde ahora se vive “una especie de culto a la imagen como un valor en sí mismo” y donde la televisión hace una utilización “totalmente gratuita” de esas imágenes, “echando a la cara” de quien mira la pantalla una tras otra sin otro resultado que el aturdimiento.  En ese acto, Saramago comentó que ahora existe una “santa venerada en los altares de todo el mundo”, que es la “santa audiencia (rating)”, en cuyo nombre se cometen muchos crímenes contra la razón honesta y verdadera, la sensibilidad y el buen gusto, con el aplauso además de las propias víctimas, porque “el sistema ha convertido a las víctimas en cómplices y eso pasa todos los días”, subrayó Saramago, quien considera que los ciudadanos deberían exigir que se les respetase, sobre todo a los medios y también el poder político correspondiente, utilizando el medio por excelencia, la palabra. El problema se radicaliza cuando se funden palabra e imagen con el mismo sentido espurio, cuando cabe la posibilidad ética de que imagen y palabra se conviertan en aliados en el territorio del conocimiento, que también es una palabra pero que según él “está diciendo algo”. Salvando lo que haya que salvar, estas palabras se pueden aplicar a casi todo lo que se mueve en este mundo al revés.

¿Saben quienes son las grandes protagonistas del “todo vale” en el plató del gran teatro del mundo? Las personas mediocres que están muy cerca de cada uno de nosotros y que difunden este principio como si fuera el bálsamo de Fierabrás para tiempos modernos, porque se erigen en detentadores de esta falacia engañosa del todo vale, neutralizando y destruyendo mediante silencios cómplices a posibles competidores de la dignidad ética. La mediocridad centrada en el discurso de la ignorancia elevada a categoría suprema y omnisciente me sigue preocupando mucho y cada día que pasa y vemos lo que nos rodea, más todavía por la situación actual del país y la mediocridad que nos invade en todos los ámbitos posibles, aquí, allá, acullá. He reflexionado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital sobre esta lacra social, porque constato que estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey del “todo vale”. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia.

Lo repito hoy de nuevo y no me cansaré de hacerlo hasta la saciedad en este tiempo que nos queda hasta las elecciones generales del 23 de julio próximo: mediocridad de mediocridades, (casi) todo es mediocridad, sobre todo para que tomemos conciencia de a qué nos enfrentamos, visto lo visto, con el resultado de nuestros votos. Casi todo es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres están haciendo de cada día su día, su mes, su año, de forma silenciosa. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra, si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en determinados partidos que nos representan. Cuando los mediocres se instalan en nuestras vidas, en nuestra política o en nuestro trabajo diario, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que una persona mediocre con poder equivocado, además triste y tibia, sin dignidad alguna. Se erigen en reyes del “todo vale”, porque así tienen gregarios que nunca discuten nada. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Es la mejor forma de luchar contra la lacra social de la mediocridad y sus indignos representantes, porque intentan invadirnos por tierra, mar y aire, sin compasión alguna. Cada vez tenemos menos tiempo para descubrirlos, aunar voluntades para ocupar su sitio y, de forma celular, boca a boca, recuperar tejido crítico social para crear nuevos liderazgos en nuestro país, tan dañado en la actualidad y que tanto los necesita.

Fundamentalmente, porque todo no vale y porque tengo unos principios que, si no gustan, lo siento: no tengo otros. A los reyes y a las reinas del “todo vale”, mediocres por definición, los definió de forma magistral Jorge Wagensberg, en un aforismo que no olvido, pero que reconozco que me da miedo: “lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud. Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir”: a los demás, a un país con un futuro Gobierno «mediocre» por definición, a la audiencia, a la familia, a los compañeros y compañeras del trabajo, a cualquiera que se acerca a sus principios del “todo vale”.

NOTA: la imagen se recuperó el 25/XI/2021 de https://blogs.elespectador.com/actualidad/bike-the-way/semaforos-en-bicicleta-parar-o-seguir

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

El orgullo de ser singulares, diferentes

Sevilla, 30/VI/2023

En la octava de esta celebración, que comenzó oficialmente el miércoles pasado, el Día Internacional del Orgullo Gay, muy atento como estoy a los ataques frontales de estos días a este tipo de manifestaciones del colectivo LGTBI por parte de la ultraderecha ultramontana de este país, como aviso para navegantes, deseo recuperar hoy lo que concibo personalmente como el imprescindible salto a la palestra del elogio a la singularidad, porque me pregunto muchas veces quienes somos los humanos para juzgar a los demás sin respeto alguno a los que «se separan», dicen algunos, de los patrones sexuales y sociales al uso, por ejemplo.

Estamos habituados a circunscribirnos a los patrones de normalidad, que los definen no se sabe bien quién o quienes, que nos llevan a cumplir con una lista convencional para el mercado de estar en el mundo, más que ser en él: una condición sexual tipo, tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida familiar y ser feliz. Se trata de ir tachando todos los ítems que engloban el estándar de la normalidad y que cuando se cumplen permite la integración de una persona en la sociedad. Si falla alguno, la sociedad te expulsa con una facilidad clamorosa. Peor aún, no te admite.

Creo que más que normalidad, habría que hablar de singularidad. Cuando pretendemos ajustarnos a patrones, la experiencia suele ser nefasta, porque dejamos a un lado la inteligencia, como primer distintivo humano que nos hace ser personas y de identidad intransferible y porque no existen dos iguales, por mucho que se empeñe la sociedad de mercado en pasarnos a todos por la máquina de conversión en personas-patrón-para-triunfar-en-el-mundo, empaquetándonos como producto expuesto para que lo compre el mejor postor en todos los ámbitos posibles. Pura mercancía.

Además, con una uniformidad insoportable, porque el patrón de la normalidad pasa por ser una persona con una sexualidad tipo, «normal», tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida de familia y felicidad, según el estándar de la sociedad en la que nace, se crece y se multiplica cada ser humano si puede. Tener, pero no ser. Ahí está la diferencia, en la singularidad que sólo se comprende con la razón del corazón y aquella que nos permite ser felices, la razón de la razón, porque el principal objetivo de la inteligencia es su misión posible de resolver problemas. En la celebración del Día Internacional del Orgullo Gay, debemos defender a ultranza la singularidad del mundo LGTBI y manifestaciones sexuales asociadas que trascienden a unas siglas, pero que son necesarias hoy para dar visibilidad a esta realidad singular, tal como ya definía el lema singularidad el Diccionario de Autoridades en 1739, con la riqueza de nuestra forma de hablar hasta hoy: servir con el talento, no imitar otros, sino beneficiar el que ya dio el Cielo, o lo que recibimos de nuestros padres en la preciosa evolución de nuestra propia vida.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.20minutos.es/noticia/5140795/0/cuando-se-celebra-dia-orgullo-gay-2023/

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Edward Hopper pintó la soledad humana

Edward Hopper, Oficina en una ciudad pequeña, 1953 (Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)

Sevilla, 29/VI/2023

A lo largo de mi vida he comprobado, no sin cierta desazón, que posicionarse o tomar partido por una ideología genera a veces un efecto halo de soledad existencial. Una soledad no querida, pero que inunda nuestras vidas día a día, viendo de forma alarmante que la sociedad camina por derroteros de indiferencia, mediocridad y desafección ética, como estamos viendo en este país, al revés, en estos últimos tiempos políticos tan convulsos. En este contexto, he recordado hoy al pintor americano Edward Hopper, a través de la publicación de una conferencia inédita de Carmen Martín Gaite en Madrid sobre su obra, en 2006, porque nadie mejor que él ha pintado las metáforas existenciales, un adelantado en su tiempo para expresar este recurso excelente de comunicación, fundamentalmente de situaciones humanas de soledad no deseada y espera, en las que las ventanas, no sé si discretas, así como habitaciones de hoteles y despachos vacíos, en los que los protagonistas de cada cuadro están solos también, son las grandes metáforas visuales en gran parte de su excelente obra pictórica. Durante mi vida profesional, utilicé en alguna ocasión, en las presentaciones oficiales sobre estrategia digital, un cuadro suyo, Oficina en una ciudad pequeña, muy representativo de la estrechez de miras y soledades que a veces tenemos en la vida pública, perfectamente aplicable a la privada de todos los días. En los tiempos difíciles de la política en nuestro país, este cuadro es sugerente para interpretar cómo vivimos la soledad ante la realidad de lo que está ocurriendo.

Hopper aborda la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tiene que buscar la mejor salida al conflicto de cada persona en particular. Estos óleos de soledades representan muy bien nuestra situación actual. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar, y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades, lo que nos in vita a «parar» un momento. Estamos viviendo momentos difíciles en cada espacio particular de soledad, muchas veces acompañada, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la libertad.

La escritora Carmen Martín Gaite, en la conferencia citada anteriormente, que pronunció sobre la obra de Hopper el 14 de diciembre de 1996 en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, dentro del programa El cuadro del mes, en el que la Fundación Thyssen convertía en protagonista, cada mes, a uno de sus cuadros, contó semblanzas suyas durante una de sus estancias en Nueva York, como profesora visitante de la Universidad de Columbia, recogidas en un cuaderno en el que, según sus propias palabras, “se apuntan ya dos de las primeras impresiones que me han acompañado siempre en posteriores visitas a los Estados Unidos, una de ellas puramente visual relacionada con las ventanas y otra con el sentimiento de soledad que se te cuela en el alma como una lluvia fina, y que el pintor a que voy a referirme transmite desde todos sus cuadros”. Era así porque “New York —apunté allí— es una ciudad que no se puede captar ni transferir solo con la pluma, se necesitan imágenes. Ha empezado a llover, es de noche, tengo la radio puesta, la lluvia se ha convertido en tormenta. Casi todas las luces de las casas están apagadas, pero aún queda alguna encendida. Desde la soledad de mi cuarto las dudosas figuras de los demás, a la luz de las lámparas, son siluetas fugaces de la gente desconocida que se mueve detrás de sus ventanas: parecen interiores de Edward Hopper. Yo misma ahora soy como la mujer de un cuadro de Hopper, mientras pienso en él y siento un poco de melancolía y desarraigo, comiéndome una manzana en soledad”.

Edward Hopper, Habitación de hotel (1931), Museo Thyssen-Bornemisza

Esta conferencia, inédita hasta hace muy poco tiempo, aparece ahora en una recopilación de conferencias de la escritora, De viva voz, llevada a cabo por José Teruel, publicada ayer en la editorial Siruela, donde centra su intervención en un cuadro concreto, Habitación de hotel, pintado en 1931, que contempló en 1980 durante su visita a una exposición retrospectiva sobre la obra de Hopper, celebrada para conmemorar el cincuenta aniversario del Whitney Museum de Nueva York: “En cuanto al cuadro de 1931, quiero decir de antemano que fue el que más me impresionó de toda aquella exposición, hasta el punto de que a la mujer recién llegada a la habitación de un hotel desconocido, le llegué a inventar una historia, a la cual iban dando sustento diferentes figuras femeninas distribuidas por las calles en cuyo rostro y actitudes creía adivinar el desconcierto, el extravío y la necesidad de esconderse o de huir a alguna parte, tal vez a un lugar cuya inexistencia se conoce de antemano. Así nació, poco más tarde, mi poema Todo es un cuento roto en Nueva York, donde una mujer inconcreta, buscada acaso por la policía y que va convirtiéndose sucesivamente en otra a lo largo del poema, acaba refugiándose en un cuadro del Museo Whitney, se sienta en la cama de una pensión anónima y ya no espera nada: “[…] Con los brazos caídos y la mirada estática, clavada eternamente de cara a una ventana que de tan bien pintada parece de verdad”.

Edward Hopper despejó estas dudas existenciales cuando afirmó que “si determinadas situaciones vitales pudiesen contarse con palabras no sería necesario pintar”, a pesar de que Blas de Otero hizo un canto precioso a esas palabras que, en la soledad no deseada en la que a veces estamos inmersos, aún nos quedan: Si abrí los ojos para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, /si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra. Reconozco que, junto a ella, también me queda Hopper.


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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Me preocupan los indiferentes

Antonio Gramsci (1891-1937)

Sevilla, 28/VI/2023

Me lo recordó recientemente Nuccio Ordine en “Los hombres no son islas”, al escoger una lectura de Antonio Gramsci, Odio a los indiferentes, tal y como lo expresó de forma rotunda el 11 de febrero de 1917: “Odio a los indiferentes. Creo, como decía Friedrich Hebbel, que “vivir quiere decir tomar partido”. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”.

Seguía Gramsci desarrollando su tesis: “La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

En tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política ultraderechista o de derecha extrema, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar, conviene conocer bien la posición de Gramsci al respecto: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.

Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

Está muy claro. Ante las próximas elecciones generales, hay que tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante. Este país lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España futura, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano. Y ya sabemos que todos los partidos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Ahora, necesitamos juntarnos con la gente que nos gusta

Juan Genovés, El abrazo (1976)

Sevilla, 27/VI/2023

1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran ahora del barco político…
2. A veces, después, faltará barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…

Aforismos

En estos tiempos de tanta desazón política y a pesar de que sabemos, como ciudadanos responsables, que la política y sólo ella es la que va a ofrecer las formas de ser y estar en la mejor democracia posible en este país, a partir del 23 de julio próximo, un día clave para la democracia bien entendida, recurro a leer pausadamente unas palabras preciosas que pertenecen al acervo popular, aunque se han atribuido falsamente a Mario Benedetti, como en tantas otras ocasiones. Llevan por título, La gente que me gusta, porque es verdad que las personas creyentes en democracia necesitamos rearmarnos anímicamente y juntarnos con la gente que dignifica la vida a diario, salvando siempre el interés general, que también afecta al propio. No voy a comentar o reinterpretar nada, sólo a leer estas palabras, compartirlas e intentar caminar con esa gente que tan maravillosamente se describe como que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Aún mejor, gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera […] gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.

La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.

La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Sabiendo de esta forma popular cómo es posible identificar con urgencia la gente que nos gusta, sé también la que le gustaba a Benedetti, a través de su recomendación de que no actuemos solos, que vayamos juntos con la gente digna, como nos lo explicó en su precioso poema, No te salves (este sí es auténtico), del que elijo sólo los versos finales, por el contexto de desazón política que estamos viviendo en estos días: «[…] pero si / pese a todo / no puedes evitarlo / y congelas el júbilo / y quieres con / desgana / y te salvas ahora / y te llenas de calma / y reservas del mundo / sólo un rincón tranquilo / y dejas caer los párpados / pesados como juicios / y te secas sin labios / y te duermes sin sueño / y te piensas sin sangre / y te juzgas sin tiempo / y te quedas inmóvil / al borde del camino / y te salvas / entonces / no te quedes conmigo». O lo que es lo mismo, ahora, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco político; en el día después, estoy seguro de que faltará barco para recoger a todos los que antes del 23 de julio se tiraron a ese mar. Esos, no se deben quedar con nosotros, porque con el debido respeto que merecen como personas, es gente que no nos gusta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Pasolini nos avisó sobre el neofascismo que nos rodea

Sevilla, 27/VI/2023

Creo, ahora más que nunca, que este país está viviendo el momento más crítico de su etapa democrática actual, situándola desde la denominada Transición hasta nuestros días. Lo que estamos viendo y escuchando desde las ultimas elecciones locales del pasado 28 de mayo, la entrada de la ultraderecha y la derecha extrema, como caballo en cacharrería, en Comunidades, Parlamentos, Diputaciones, Ayuntamientos y Concejalías varias, es un auténtico aviso para navegantes demócratas. Y van a por el Gobierno de la Nación, su Patria por bandera, para echar al Gobierno actual, ilegítimo por más señas, según ellos, para así recuperar el Estado solamente para la Gente de Bien, porque ya está bien de tanta ignominia de la Gente de Mal.

Como no deseo participar de silencios cómplices, hago lo que puedo con este cuaderno digital, porque me queda la palabra, la que alzó Blas de Otero y no he olvidado a lo largo de mi vida. Precisamente, a través de esa palabra vuelvo a publicar el artículo que dediqué el año pasado a la conceptualización del neofascismo, Pasolini y su aviso sobre el neofascismo que nos rodea, atendiendo a su aviso para demócratas con conciencia de clase, en el contexto en el que lo describió, de rabiosa actualidad por cierto.

Estoy muy preocupado y no voy a parar hasta el día de las elecciones del 23 de julio, escribiendo sobre este contexto político, en su sentido más puro, por el ocaso de la democracia en nuestro país. Nos jugamos mucho y mi palabra y mi voto llevarán dentro la defensa de la democracia auténtica, en beneficio del interés general.

Pasolini y su aviso sobre el neofascismo que nos rodea

Sevilla, 28/VIII/2022

Creo, ahora más que nunca, que hay que armarse ideológicamente ante el fascismo que nos rodea en el ocaso de la democracia, cuestión a la que he dedicado muchas páginas en este cuaderno digital. Con motivo de la celebración del centenario del nacimiento del poeta, escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini, al que profeso admiración desde hace ya muchos años, se están publicando nuevas ediciones de su obra y ensayos de gran valor para no olvidar su contribución en la lucha por un mundo mejor, a través de una ideología de izquierda que nunca ocultó. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Además, una obra de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, ganadora del XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022, en un año en el que se ha cumplido ya el centenario del nacimiento del director italiano, como decía anteriormente, se ha convertido en una edición especialmente interesante para conocerlo en profundidad, algo que es de agradecer en estos tiempos tan especiales y revueltos por el ocaso de la democracia.

Entre las obras publicadas en torno a este centenario, he elegido hoy una que resume muy bien su concepción del antifascismo, El fascismo de los antifascistas, porque trata de forma sorprendente y de plena actualidad, cómo se amplia cada vez más el círculo del fascismo, haciendo una llamada de atención sobre algo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro país, porque también podemos encontrar fascismo en diferentes círculos de la sociedad, incluso en las capas liberales, algunas de falsa izquierda, ultraderecha y capitalistas “apolíticos” que tanto atosigan al mundo. Hay que tener en cuenta que en esta obra se recogen artículos y entrevistas que van de 1962 a 1975, año en el que Pasolini murió asesinado en la playa de Ostia, muy cerca de Roma. De ahí su sorprendente actualidad. La sinopsis oficial del libro deja claro estos planeamientos anteriores: “La reflexión sobre el fascismo y su evolución histórica recorre toda la obra de Pasolini: este volumen recoge algunos de sus textos más significativos escritos sobre el tema entre septiembre de 1962 y febrero de 1975. En ellos Pasolini advierte contra una nueva forma de fascismo, más sutil e insidiosa, entendida “como normalidad, como codificación del trasfondo brutalmente egoísta de una sociedad”. Es el sistema de consumo, que desde los años sesenta se encarga de la homologación cultural de todos los países: un poder sin rostro, sin camisa negra y sin fez, pero capaz de moldear vidas y conciencias. Más de cuarenta años después, estas intervenciones mantienen intacta su fuerza crítica, lo que nos permite captar algunos de los rasgos más profundos del mundo actual”.

Recomiendo, sobre todo, la lectura del artículo que da nombre a esta recopilación, El fascismo de los antifascistas, porque las personas que siguen de cerca a Pasolini lo recordarán publicado en Escritos corsarios, como rúbrica del artículo que apareció el 16 de julio de 1974 en Il Corriere della Sera bajo el título de “Abramos un debate sobre el caso Pannella”, un líder del Partido Radical que mantuvo una huelga de hambre, entre otras muchas, para defender determinadas exigencias políticas y ante la que la reacción del espectro político fue de un conformismo y frialdad marmórea que todavía hoy sobrecoge al leerlo. Fascismo puro, incluso de la presunta izquierda y de la trasnochada democracia cristiana, amparada por el Vaticano, obviamente, por hablar de extremos, de acuerdo con su planteamiento: “[…] hace tiempo que los católicos se olvidaron de que son cristianos”, dice exactamente Pasolini. Hay que señalar que Marco Pannella fue un activista político de renombre en los años setenta y cuando se publicó el artículo era presidente del Partido Radical, iniciando una de sus huelgas de hambre por convicción ideológica, que pedía en concreto cuatro cosas que vistas hoy eran de una “normalidad democrática” digna de encomio, aunque todo el mundo le diera la espalda aquél año. La primera, que la televisión pública italiana diera un cuarto hora a la Liga Italiana del Divorcio (LID) para exponer su proyecto y otro tiempo idéntico a un líder, un teólogo benedictino, para que los católicos votasen libremente a favor del divorcio: en segundo lugar, que el presidente de la República recibiera a representantes de su partido y de la Liga citada anteriormente; la tercera, que el parlamento italiano tomase en consideración la proposición de ley socialista sobre el derecho al aborto y, por último, que los propietarios el periódico Il Messaggero, aseguraran una información laica y el derecho a la información de las minorías laicas. Ante estas “peticiones” la respuesta global fue el silencio cómplice tanto de la derecha como de la izquierda. De ahí la lección de Pasolini pidiendo intervenir, sobre todo a la izquierda, porque el fascismo también existe en el antifascismo, constituyendo un neofascismo que da miedo. Estamos avisados en nuestro país, por ejemplo.

La Nota al texto del libro no deja dudas sobre la concepción de fascismo y neofascismo por parte del autor de las entrevistas y artículos: “Pasolini utiliza el término “fascismo” para referirse al fascismo tradicional y “arqueológico” del ventenio mussoliniano, así como al fascismo “nominal y artificial” de ciertos sectores juveniles de los años setenta, hasta la identificación del nuevo fascismo con la “prepotencia del poder” propia de la civilización de consumo, capaz de modificar el país de manera aún más profunda que el régimen del Duce. A esto hay que sumarle un fascismo “como normalidad, como codificación […] del fondo brutalmente egoísta de una sociedad” que se presenta como antifascismo pero que, en el fondo, se muestra cómplice con la “manipulación artificial de las ideas con las que el neocapitalismo está modelando su nuevo poder”. A más de cuarenta años de distancia, estas reflexiones mantienen intacta toda su fuerza crítica y su capacidad descriptiva, y permiten vislumbrar, aunque sea todavía in nuce, muchas de las características más profundas de la Italia actual”.

El libro se lee con avidez en la búsqueda de respuestas actuales a lo que está pasando y estamos viendo ante nuestros ojos. Es una pequeña joya que cumple su misión en estos tiempos revueltos, porque nos avisa sobre la realidad flagrante del neofascismo de nuevo cuño, pero muy cerca de nosotros en determinado espectro político del país. Lo dicho: estamos avisados, estoy avisado, escribiendo hoy estas palabras y recordando muchas suyas, porque es lo que nos queda, tal y como lo aprendí también de Blas de Otero: Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Un ejemplo del mundo al revés: un pesquero, sin nombre, en el Jónico y un submarino, Titán, en el Atlántico Norte

Pesquero hundido en el Jónico / Submarino Titán

Sevilla, 25/VI/2023

No soy capaz de calibrar lo que sentirían las afortunadas personas, 104 hombres en total, que fueron salvadas del naufragio de un pesquero clandestino que surcaba el Jónico en la madrugada del pasado 14 de junio, cerca de la costa griega, concretamente a 48 millas de Pilos, porque según los cálculos más pesimistas, podrían ser varios centenares los migrantes, hasta más de quinientos, que lo ocupaban en busca de un mundo mejor. Finalmente, la mayoría murió ahogada en ese mar, en su mayoría jóvenes, mujeres y niños, en las bodegas de un destartalado barco sujeto a las mafias sin piedad que trafican con personas y que juegan con la vida y los sueños de los que, desesperados, se enrolan en estas embarcaciones y en viajes de la muerte. Allí se quedaron, sin rescate posible, en el fondo marino.

Casi al mismo tiempo, concretamente el 18 de junio, una embarcación sumergible de nombre Titán, en el marco de las actividades de aventuras turísticas, comerciales y de investigación científica de pecios, de una empresa americana,  OceanGate, se adentraba en el mar a unos seiscientos kilómetros frente a las costas de Terranova (Canadá), en el Atlántico Norte, para acercarse a los restos del Titanic, llevando a bordo a cinco tripulantes/ocupantes, multimillonarios (3) y exploradores (2), para un supuesto viaje de placer e investigación, que en el ámbito del divertimento social ahora se le denomina también de “turismo extremo”. A los cinco días se le dio por desaparecido por una “implosión catastrófica” debida a la presión del agua a 4.000 metros de profundidad, falleciendo los cinco ocupantes. Durante los días angustiosos por la pérdida de contacto con el Titán, el despliegue mundial para su localización fue extraordinario, algo que llama poderosamente la atención frente al escaso interés que suscitó la tragedia del 14 de junio en el barco hundido en el Jónico y en el que murieron cientos de personas migrantes, con casi nula repercusión mediática mundial.

Es un ejemplo más del mundo al revés. Vaya por delante que el fallecimiento de los tripulantes del Titán merece todo mi respeto y consideración humana, pero lo que deseo resaltar es que este mundo recibe y digiere las noticias de muy distinta forma, ayudado por el despliegue informativo, no inocente, que se utiliza al narrar este tipo de acontecimientos. Y no sólo eso, sino que no es comparable, ni por asomo, el despliegue gubernamental y técnico que se ha hecho en cada caso, ni las consecuencias de cada naufragio. Esa es la triste cuestión.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

De nombre Juan o Juana (III)

Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654), El nacimiento de San Juan Bautista (c.a. 1635) / Museo del Prado

Sevilla, 24/VI/2023

Muchas personas llevan en nuestro país el nombre de Juan o Juana, en sus diferentes versiones, vinculadas en la celebración de su “santo “ al Bautista (24 de junio) o al Apóstol (27 de diciembre) -quien lo celebre a estas alturas de la supuesta laicidad del Estado-, como símbolo de una tradición multisecular que se perdió hace ya muchos años, cuando se decidía en el seno de cada familia el nombre de los hijos e hijas porque era un programa o proyecto de vida, es decir, el nombre encerraba en sus letras y grafía una historia personal y colectiva, familiar, que siempre se debía contar. Llevaban con mucho orgullo su nombre, su Vida. Era un momento apasionante que daba pleno sentido a la vida propia y a la de los demás.

Me imagino a los abuelos y abuelas sentados hace miles de años en las orillas de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, preparando el gran acontecimiento del nacimiento de los nuevos descendientes de sus familias, porque los nombres que debían llevar no eran inocentes sino un programa de vida para formar parte de la genealogía familiar. Me parece una aventura extraordinaria que se debería rescatar como lección de la historia para cada uno, para todos. Hace bastantes años, concretamente el 22 de octubre de 1984, publiqué un artículo, Poner el nombre, en un periódico muy querido, “La Noticia de Huelva”, que sigue teniendo un valor especial para mí en su contenido y contexto plenos, porque refleja lo que sigo pensando después de casi treinta y nueve años, en un día inolvidable: el nacimiento de nuestro hijo, al que pusimos un nombre especial, Marcos.

Hoy, el día del nombre Juan o Juana (recordando el nacimiento del Bautista), bastante más extendido de lo que parece y alejado en una corriente laica del “santo” Juan (Bautista o Apóstol), muy cerca del simbolismo del fuego, convive con otros miles de nombres a pesar de su significado histórico extraordinario por lo que supuso para quienes lo adoptaron en familia como identidad para toda la vida. El nombre Juan era el testimonio vivo de un niño o de una niña que “tenían el corazón cerca de los que menos tienen”, porque Dios era “miseri-cordioso” (así, con guion) con esa familia (así se escribía en hebreo, Yohanan) y siempre “estaría cerca de ellos” porque era su protector. Además, para los que conocieron a Juan el Evangelista, sabían que el ciudadano Jesús de Nazareth, lo identificó siempre muy bien y le puso un sobrenombre, Hijo del Trueno, por su ímpetu juvenil. Para los que difundieron la crónica del otro Juan, el Bautista, saben que el nombre significó mucho en su vida, porque fue grande ante el Señor, que lo protegió siempre (de ahí su nombre), no bebió vino ni licor, estaba lleno de un espíritu nuevo, con una misión de vida especial: hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos.

Impecables proyectos de vida, según la historia, de unos niños y niñas de nombre Juan o Juana, que todavía hoy siguen siendo necesarios e imprescindibles. La historia sigue siendo una gran maestra de vida. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

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La Biblioteca “Fantasía”, de un colegio público de Sevilla, en un barrio con pobreza severa y exclusión social, recibe el Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2023

Sevilla, 23/VI/2023

La noticia es una bocanada de aire fresco para esta ciudad y para uno de sus barrios, las Tres Mil Viviendas, en el que la pobreza severa y la exclusión social son señas de su identidad desde hace ya muchos años, demasiados en esta perpetuidad como nadies, hijos de nadies, al haber conseguido el Colegio Público (C.E.I.P.) Andalucía de Sevilla, situado en aquella barriada, el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2023, en el que el jurado ha valorado “el espíritu de lucha de una comunidad educativa que apuesta decididamente por el fomento de la lectura como antídoto contra las desigualdades en un entorno difícil como es el barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas. Por convertir la biblioteca en el centro de atención y educación, así como en la pieza fundamental de un trabajo en las aulas y fuera de ellas, abriendo su puerta a toda una comunidad en riesgo de exclusión social, para que tengan la oportunidad de tener otra vida a través de los libros». Además el jurado ha valorado la candidatura de este colegio público »como reconocimiento a toda la comunidad educativa, por su enorme esfuerzo para impulsar la actividad lectora y creer en el poder transformador de la lectura».

No es la primera vez que resulta premiado su proyecto en torno a su Biblioteca “Fantasía”, porque en 2011 ya fue reconocida especialmente por el Ministerio de Educación: “Uno de los pilares de nuestra Comunidad es la biblioteca de Centro, la biblioteca «Fantasía». Gestionada a través de la Comisión de biblioteca, es el núcleo de numerosas actividades en torno al libro, teniendo el honor de haber sido premiada en el año 2011 por el Ministerio de Educación. Nuestra biblioteca es un espacio de compensación de las desigualdades, por ello entre sus objetivos además de la promoción y el fomento de la lectura, está: el apoyo al currículum ordinario, el desarrollo y fomento del estudio e investigación, y la dinamización y extensión cultural”. A continuación describen algunas de las actividades que se organizan desde la biblioteca:

  • Formación de usuarios, realizamos actividades específicas para aprender a usar una biblioteca.
  • Apadrinamiento lector, actividad en pareja que involucra a todo el alumnado durante una hora. El alumnado de mayor edad hace de padrino/madrina leyendo un cuento al alumnado de menor edad. Todo el Centro se transforma en una sala de lectura y cualquier rincón es aprovechado para leer
  • Cartelera de cuentos, similar a una cartelera de cine, pero de cuenta cuentos. El alumnado tiene que elegir entre diversos cuentos que se van a contar a la vez en diferentes espacios del centro. Las carteleras siempre son temáticas, algunas de los temas tratados: el amor, amistad, la diversidad, la música, etc.
  • Encuentros con autores/as
  • Tertulias literarias, es una de las actividades educativas de éxito. Todo el alumnado participa de las tertulias literarias adecuadas a su nivel de competencia lectora. Para ello la biblioteca dispone de numerosos volúmenes de algunos títulos literarios.

El argumento del jurado del Premio expresa perfectamente la importancia del proyecto en ese Colegio Público tan dignamente reconocido porque a través de los libros de su Biblioteca “Fantasía”, se abre la puerta “a toda una comunidad en riesgo de exclusión social, para que tengan la oportunidad de tener otra vida a través de los libros”. He entrado en el blog de la Biblioteca y reproduzco a continuación su última publicación, Leer da sueños, que resume perfectamente el proyecto y justifica de forma sobrada la concesión del Premio citado:

“Así es. A lo largo de nuestra vida hemos escuchado frases como «si no tienes sueño, ponte a leer que seguro te entra…» Y puede que sea cierto, pero no más cierto que la misma frase en plural…«leer da SUEÑOS». Así, en mayúscula y bien grande.

Y es que los SUEÑOS tienen mucho que ver en nuestro cole, y LEER, también. Es por eso que desde la comisión de biblioteca se ha organizado la XVII Semana del libro que ha tenido lugar desde el 27 al 31 del pasado mes de marzo.

Entre otras actividades el alumnado y las familias han podido disfrutar de:  cuento teatralizado por parte de los más pequeños del cole, visita de nuestra mascota Cangulibro, encuentro con el narrador Pepepérez, mercadillo de libros, tertulias intergeneracionales, Jornadas literarias, apadrinamiento-amadrinamiento lector…

Como podéis ver, ha sido una semana muy entretenida en la que todas y todos hemos podido disfrutar de la magia y el encanto de la lectura. Y es que esta «nos abre las puertas del mundo que te atreves a imaginar».

A continuación os dejamos un enlace para que podáis disfrutar de algunos momentos de esa semana: XVII SEMANA DEL LIBRO.

Me ha emocionado conocer esta excelente noticia y he recordado mi participación en 2021, en la Feria del Libro de Sevilla, en un acto organizado por la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, ISA LEEcon la participación ese año de niños de la barriada de La Candelaria, una de las tres que conforman Los Tres Barrios-Amate, un conglomerado urbanístico donde, al igual que en las Tres Mil Viviendas, se da uno de los mayores índices de pobreza severa en la ciudad de Sevilla, sostenida en el tiempo, desde que personalmente los conocí en los años sesenta del siglo pasado. El programa del acto cumplió su objetivo, en el que se pudo comprobar que el gran poder de la lectura estaba en el alma de La Candelaria, a través de los niños y niñas del barrio, también de los pedagogos de la Asociación Educativa y Social (AES Candelaria), que leyeron textos de Albert Camus, Eduardo Galeano, Carmen Laforet y Federico García Lorca, a los que acompañé con un texto mío, La lectura enseña el arte de vivir, que reproduzco a continuación, del que se leyó un fragmento: “Personalmente, considero la lectura como el arte para vivir, para aprender a leer las señales de la vida, porque hablar y escribir es solo cosa de personas. Leer, igual. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones, de forma indisoluble, en relación con lo que nuestro cerebro lee. La lectura es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible, porque aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida.[…] Nos quedan las palabras… en los libros. En estos momentos tan delicados para la humanidad por los estragos de la pandemia, tenemos la obligación ética de hacer una operación rescate de placeres útiles como el de la lectura, proclamándola como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada”.

Mi enhorabuena a la comunidad educativa de las Tres Mil Viviendas al haber obtenido el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2023, por su trabajo incansable por ofrecer una ventana abierta al mundo a través de su Biblioteca “Fantasía “, en el Colegio Público “Andalucía”, que merece toda nuestra atención hoy y cada día en el presente y futuro de este barrio, de esta ciudad y de esta Comunidad. Son los imprescindibles, que tanto necesitamos en estos momentos difíciles en el país, a los que definió perfectamente Bertolt Brecht en su Elogio a los combatientes (los corchetes son míos): “Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hay que amar a la naturaleza, de la que formamos parte

NASA: Visualización de cómo ha subido el mar desde 1993

Solo nos queda gozar lo creado y cuidarlo para el que vendrá, que es una continuación nuestra como nosotros somos continuadores de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos y así hasta Adán, el rojo Adán, como le gustaba decir a Borges; que cometió el peor de los pecados, no fue feliz.

Facundo Cabral, en No estás Deprimido, estás Distraído

Sevilla, 22/VI/2023

Hemos entrado en el verano, con avisos sobre lo que nos espera de olas de calor extremo, como consecuencia directa del traído y llevado cambio climático, del que los negacionistas están haciendo su verano en este país, en el contexto de las elecciones generales, por ejemplo. Esta situación, acompañada por otras como se puede verificar en el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea: El estado del clima en Europa 2022, en el que se puede constatar la evidencia de que Europa es el continente que más rápido se calienta en el mundo -el doble que la media mundial- desde la década de los 80, nos debería ofrecer la oportunidad de interesarnos sobre qué está pasando realmente y como puede contribuir cada persona en la contención de este cambio.

En este contexto y cuando estamos escribiendo esta reflexión en este mes de junio de 2023 de los cristianos, el 1401 de los musulmanes, el 5136 de los mayas y el 5784 de los judíos, es decir, después de tantas vicisitudes en el mundo climático pasado, presente y futuro, vuelvo a recordar lo que en este sentido escribió Eduardo Galeano en su obra Patas arriba. La escuela del mundo al revés, tantas veces comentada en este cuaderno digital, refiriéndose en concreto a la oportunidad que nos ofrecía el cambio de milenio para el abordaje ético de los grandes problemas del mundo: “Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así [la llegada en 2000 del nuevo Milenio] por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio”.

Por tanto, ante las evidencias científicas del cambio climático, debemos pedir de nuevo lo imposible en “un mundo diseñado por el enemigo” (en frase de mi admirado escritor y poeta Juan Cobos Wilkins), dado que “aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible”, enumerando sucesivos delirios para los que creemos que transformar este mundo tan afectado por el cambio climático y, sobre todo, por los problemas sociales que custodia el Estado de Malestar, que tanto daño hacen a millones de personas, nos pueden ofrecer un camino de esperanza en el ser humano, del que entresaco hoy dos por su relación con la naturaleza:

  • la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: Amarás a la naturaleza, de la que formas parte;
  • serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

Es sólo un ejemplo, una proposición que diría Pablo Milanés cantando. Lo que nos queda es informarnos adecuadamente, bien, alejados de las falsas noticias e informes prefabricados por el Mercado, con objeto de poder emitir juicios bien informados. Por ejemplo, conociendo los diez mensajes clave del informe citado, El estado del clima en Europa 2022, del que destaco tres como ejemplo de su importante mensaje:

  • Europa es el país con el calentamiento más rápido de todos los países integrados en la Organización Meteorológica Mundial (WMO), el doble que el promedio del planeta desde la década de 1980. En 2022, la temperatura promedio anual fue entre la segunda y la cuarta más alta registrada, dependiendo del conjunto de datos utilizado, y el verano fue el más cálido. En muchos países del oeste y suroeste de Europa, 2022 fue el más cálido año registrado.
  • La precipitación estuvo por debajo del promedio en gran parte de la región en 2022. Fue el cuarto seco año consecutivo en la Península Ibérica, y el tercer año seco consecutivo en las Regiones de los Alpes y Pirineos.
  • La información climática es un elemento importante para mejorar la resiliencia y las operaciones a llevar a cabo por los sistemas energéticos. Mientras que el 80% de los miembros de Europa están proporcionando información climática para el sector energético, menos del 50% proporciona predicciones climáticas estacionales a dicho sector, lo que demuestra el desaprovechamiento del potencial apoyo de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) en la transición energética y mayor resiliencia climática del sector energético.

Hoy, no olvido el “delirio” expresado por Galeano: debemos amar a la naturaleza, de la que formamos parte; será la única forma de que sean reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma, por el cambio ético mundial, que también existe.

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