Citas puntuales

Todos los días abro con interés manifiesto la utilidad que me permite analizar los accesos a esta página. Al día de hoy, cuando he cumplido dos meses y trece días de cita puntual con el universo de Internet, he alcanzado la cifra de 11.139 accesos. Vivo con la ilusión de conocer algún día a cada una de las personas que siguen de cerca estas páginas. Me gustaría saber por qué lo hacen. Qué les parece esta experiencia de intercambio de existencias, aún en el silencio de los bits que no solucionan problemas vitales, como diría Negroponte, pero que no son pura mercancía, sino generadores de derechos humanos y desde la ética pública, pretenden garantizar el mejor servicio público que podamos imaginar:

Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital.

Personalmente, esta cita puntual me hace vivir una nueva forma de compromiso social. El hilo conductor de estas páginas es siempre el mismo: construir una teoría de inteligencia digital, creadora, en el marco del humanismo digital más positivo para la humanidad. Estando cerca de los problemas reales que nos preocupan, intentando trascender la mera opinión para alcanzar una interpretación del mundo que nos rodea acorde con las legítimas expectativas de ser feliz.

En la dinámica diaria de una existencia “normalita”, en lenguaje cercano pero no populista, desde el sonido del despertador, pasando por la realidad laboral que nos hilvana a una experiencia diferente y común, hasta el reencuentro con compañeros, amigos, pareja, hijos y conductores que, a las 7 horas y tres minutos, en el cada día rutinario, nos miran ya de reojo como pensando quenolevoyadejarquemeadelante (así, todo junto… ¡qué paradoja!), el que la vida digital te brinde una oportunidad de ser siendo y vivir viviendo, sin el azote del informativo 1, 2, 3, 4 y 5, es un reto a la hora de escribir en este foro que justifica la necesidad de comunicación a otro nivel, aunque alguna vez que otra pensemos que nos hemos equivocado de siglo.

Si quieres participar de este viaje a alguna parte, como tantas veces he citado, ya sabes que tienes una plaza reservada en este autobús de la utopía que tiene su salida en un pequeño rincón de Andalucía. Pulsando las palabras “no comments” (perdona por no haberlas traducido todavía), que aparece en la primera frase de estas palabras, junto al nombre, puedes escribir tus impresiones, tus comentarios.

Perdona esta confidencia. Una frase coloquial nos facilitaría esta posibilidad: ¡anda, anímate, no seas tonta ó tonto!. Ayer, lo simbolizaba en la madre juanramoniana: los tontos son para sus madres todo, para los demás nada. Más o menos como los locos de Ivrea, a los que conocí muy cerca, en aquel año, 1977, cuando seguía la transición en España desde la calle de la Torre Roja, en Roma, con emoción, porque sabía que el mundo nos debería devolver, cada día y a cada una y uno, la ilusión por poder ser y estar en él de otra forma. Cansancio y locura son dos formas de entender la vida.

A las 11.139 personas que habéis entrado en esta casa virtual, gracias. Queda mucho suelo firme -la ética que explicaba el profesor Aranguren- por aprender y enseñar, caminando, porque cada posibilidad de ser feliz con lo cotidiano permite echar la “solería” de cada persona de secreto que llevamos dentro. Ni tontas/tontos, ni locas/locos. Inteligencia digital, nada más, porque utiliza la posibilidad real de Internet para crear tejido crítico, masa crítica, para ser más felices en el mundo y acompañarnos en nuestras legítimas ilusiones.

Sevilla, 24/II/2006

Género y vida