Crear videovidas es mejor que consumir sólo videojuegos

Proyectos, compañeros, pasión y juegos. Cuatro palabras que resumen muy bien la conceptualización y puesta en práctica de la inteligencia digital que desarrolla el pensamiento creativo. Juntas tienen un solo identificador o nombre propio: Scratch, un lenguaje de programación que vuelve a estar vigente para nativos (o adultos) digitales, creado en 2007 por Mitchel Resnick, físico, doctor en Ciencias de la Computación y director del Lifelong Kindergarten Research Group del MIT Media Lab (Instituto Tecnológico de Massachusetts), preocupado por la realidad social de esta generación de niños y niñas del nuevo milenio que crecen muy cerca de la tecnología digital, para que sepan utilizarla de forma racional en el lado amable y racional de la misma, porque está demostrado que no es inocente: “Navegan por Internet, juegan o chatean a través de sus móviles, pero no dominan la tecnología. De hecho están muy lejos de hacerlo porque nadie les ha enseñado” (1).

Es probable que ni sepan que el chip de la Play Station es el mismo que llevan las cabezas de los misiles Tomahawk. Tecnología de doble uso que deben conocer desde que son pequeños, tal y como se lo ha propuesto Mitchel Resnick a través del grupo de investigación que ha creado Scratch, centrado “en los procesos de aprendizaje de los niños y la posibilidad de influir en ellos de un modo creativo a través de la tecnología. El nombre del proyecto no puede ser más inspirador: un jardín de infancia que dura toda la vida… cualquiera que haya pisado un aula poblada por niños en edad preescolar se habrá sentido fascinado con su capacidad para investigar y experimentar con un puñado de rotuladores y unos cuantos folios. ¿Dónde va a parar toda esa creatividad poco después? Resolver esa pregunta es lo que ha impulsado la labor de Resnick durante toda su carrera. Y la respuesta es que los niños no dejan de ser creativos de un día para otro, simplemente les obligamos a aprender una serie de habilidades y datos que no les estimulan, hasta que dejan de interesarse por la investigación”.

Es interesante escuchar atentamente en el vídeo adjunto al autor de este proyecto. Creo que se hace patente lo que llevo explicando y construyendo como teoría crítica de la inteligencia digital (2) en los últimos diez años, entendida como:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.
2. capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
5. capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

Scratch es “un sencillo lenguaje de programación con el que se manipulan audios, gráficos y secuencias de comandos como si fuera un juego de bloques de construcción, permitiendo a los niños aprender código. De esta forma crean sus propias historias o videojuegos que comparten con una comunidad de millones de usuarios como ellos. Dejan de ser consumidores de tecnología para convertirse en creadores” (1).

Los nativos digitales tendrán más confianza en ellos mismos si participan en la creación del mundo en el que desean vivir, porque programarán videovidas [sic] (perdón por el neologismo) más que videojuegos. Crear y no consumir irracionalmente, esa es la cuestión. Mientras, voy a comenzar a programar con Scratch, porque me lo pide el niño que fui y que llevo dentro, en expresión feliz de Jose Saramago, a quien tanto aprecio en el mundo atómico en el que paradójicamente vivo todos los días.

Sevilla, 9/IX/2015

(1) Moneo, Pedro (2015, 9 de septiembre). Mitchel Resnick, del MIT, te presenta Scratch, el lenguaje de programación con el que tu hijo cambiará el mundo. El País.com.
(2) Cobeña Fernández, José Antonio (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital. Edición digital de descarga gratuita. La teoría y práctica de la inteligencia digital es el hilo conductor de este blog.

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