Sevilla “atiende” a Cernuda

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Casa natal de Luis Cernuda, en calle Acetres, 6 (Sevilla) / JA COBEÑA

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Hoy se ha conocido la noticia: la casa natal del poeta Luis Cernuda, en Sevilla, actualmente en venta, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Andalucía, atendiendo a la petición formulada por el Ayuntamiento de Sevilla y la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), ésta última con el respaldo popular conseguido a través de la plataforma Change.org, en la que tuve la oportunidad de participar.

Es una noticia extraordinaria para el mundo de la cultura, porque el procedimiento para declarar la casa natal de Luis Cernuda como BIC, con la tipología de Sitio Histórico, según figura en el expediente incoado a tal efecto por la Consejería de Cultura, considera que “el valor patrimonial de su casa va más allá de la mera circunstancia del nacimiento en ella del poeta […]”, dado que Cernuda es “la figura que más influencia ha ejercido sobre las generaciones posteriores dentro del grupo de poetas que conformaron la Generación del 27 y supone una referencia indiscutible para la poesía andaluza y española actual”.

Recupero, a continuación, el artículo que en tal sentido escribí hace apenas un mes y medio, en el que me hacía eco de nuevo de este sentir ciudadano para no perder una referencia tan excelsa de la cultura andaluza y universal.

Sevilla, 17/XI/2016

Donde Luis Cernuda nació

… Mas el trabajo,
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Luis Cernuda, A sus paisanos

Acabo de firmar en la plataforma digital Change.org una petición promovida por la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), para que la Junta de Andalucía declare la casa natal de Luis Cernuda como Bien de Interés Cultural. El año pasado escribí en este sentido un post, que adjunto a continuación, en el que mostraba mi asombro por haber descubierto una realidad dolorosa en mis paseos matutinos de entonces, por la ciudad de sus sueños: “porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos”. Por ello, me alegra saber que se ha iniciado un camino para que con la declaración de su casa natal como BIC, la cultura triunfe en un mundo de mercancías.

El pasado 21 de septiembre lo leía en la edición digital de El País: “Es una casa poetizada. En ella se ha trasvasado poéticamente la infancia y la adolescencia del autor con más proyección de la generación del 27. Ahí descubrió la poesía, la música, la aparición del tiempo y el desconocido mundo de la homosexualidad”, apunta Rogelio Reyes, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla y miembro de la asociación. “Lo interesante sería que las administraciones la adquirieran y rehabilitaran de forma respetuosa, sin desnaturalizar la casa, desde la que también se plasma en su obra una geografía sentimental del entorno”, señala Reyes, que fue presidente de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras”.

Tal y como él lo pidió a sus paisanos, hoy, siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla. Firma, si quieres estar cerca de Cernuda y su estela, en la plataforma citada y el poeta será conocido todavía más si algún día las personas que lo admiran pudieran atravesar el zaguán de Acetres, 6 para ver una vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtre tamizada la luz del mediodía y donde una estrella destaque sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que se agrupen las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua, unos peces escarlata que pueden nadar otra vez con inquieto movimiento. Como a él le gustaría volver a la casa que le vio nacer y crecer para entregarnos palabras y libertad envuelta en ellas.

Sevilla, 24/IX/2016

PALABRAS DEL AMANECER / 4. Donde Luis Cernuda nació…

Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia.

Luis Cernuda, A sus paisanos

No me hubiera gustado descubrir esta situación en paseos matutinos por la ciudad de sus sueños, porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos.

He recordado una y mil veces las palabras que nos dedicó hace muchos años, transidas de dolor por el trato recibido por parte de los sevillanos de pro y que las tengo grabadas a fuego en mi persona de secreto:

Mas el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros.

He visitado recientemente la cristalería “Valeriano Díaz”, que finaliza su estancia desde 1917 en la casa de Cernuda, llena de cachivaches arriba y abajo, pero que conserva en sus muros, en su patio, en su galería interior, un sabor de realidades y deseos de supervivencia en lo más profundo del ser humano sensible con la cultura y con el patrimonio literario de uno de sus hijos que nunca pudo ser pródigo en su tierra. Al entrar, cerré los ojos y vi la vela echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. También, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, que estaban agrupadas las matas floridas de adelfas y azaleas. Y el sonido del agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá, en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento.

Aunque me consta que hablar de estas realidades no es políticamente correcto en tiempos de turbación, tan revueltos, me gustaría hacer llegar a cuantas personas quieren a este poeta universal un llamamiento para unirnos en un frente cultural, como le gustaría a él nombrarlo, para intentar buscar una solución de mercado, pero sin tratamiento de mercancía pura y dura, a esta venta de un lugar que debería habilitarse como sede permanente, sobre todo sencilla y digna, de su obra y vida.

Porque siguiendo la estela de sus palabras, la casa donde nació Luis Cernuda, con amor tratada por sus paisanos, merece ahora la atención de Sevilla.

Sevilla, 18/V/2015

No olvido a Antonio López

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Antonio López / JA COBEÑA

Ayer comencé a estudiar la partitura de la Sinfonía inacabada de Schubert. Recordé inmediatamente al pintor maestro del realismo, Antonio López, al que profeso un profundo respeto desde hace muchos años. No debo dejar pasar más tiempo para escribir sobre la oportunidad que tuve el pasado mes de octubre de verlo en el patio de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde asistí a un acto académico, entrañable y mágico, de defensa del trabajo de fin de grado, que hizo una persona a la que también admiro, el artista plástico marroquí Yassine Chouati, al que he dedicado ya unas palabras en este cuaderno digital. Próximamente escribiré sobre el contenido de su trabajo expuesto, que tengo pendiente de leer y ver en profundidad, que me emocionó por su profundo significado de las dos orillas que separan España del mundo árabe, en el sentido que explicó él de forma extraordinaria. Lo haré pronto, pero no puedo dejar de citar un detalle hermoso que viví en el acto de defensa, porque contó con la presencia virtual de su madre, con traje de fiesta marroquí, mediante una fotografía artística expuesta en un caballete, cerca, muy cerca de él.

Estas coincidencias de la vida, me llevan siempre a reflexionar sobre lo inacabado que es todo lo que nos rodea. La realidad es terca cuando la situamos en el marco de la temporalidad, porque es verdad que todo fluye y nada permanece, porque cada cosa tiene su tiempo y cada tiempo su momento. En el caso de Antonio López, como su propio nombre anuncia, todo es sencillo en él, tal y como ya he hablado de él anteriormente: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, inacabadas, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Un trabajador del arte, que se siente ahora más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro. En mi caso, en los lirios citados, inacabados hasta hoy, esperando que algún día, como Schubert, pueda expresar en trazos de color lo que llevo dentro de mi persona de secreto.

Recuerdo también una anécdota preciosa que contaba con asiduidad Miguel Delibes sobre estas experiencias vitales inacabadas, en este caso sobre su busto en bronce que realizó Antonio López y le entregó en octubre de 2011, que él contó con el gracejo que siempre le acompañaba en recuerdos íntimos. Como también tardaba, estaba ávido de la última noticia sobre su busto. Encontrándose con un amigo común de Valladolid, Antonio Piedra, le sonsacó información, para que le informara de alguna forma cómo estaba en las manos de Antonio López, cuándo podría ver “su cabeza”, si se parecía, si era un trabajo importante para Antonio López, etc. y cuándo la podría ver finalizada. Ante tanta insistencia y después de varios rodeos, “Antonio Piedra, que mantenía una actitud reverencial, de respeto hacia el pintor-escultor, emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:

Estás hablando, la verdad”.

Si contemplan con detenimiento la fotografía, que hice desde el balcón de la primera planta de la Facultad, donde me encontraba ese día en el acto académico comentado anteriormente, porque no quise interrumpirle en el encuentro con sus alumnos (encuentro inacabado…), se puede apreciar su persona de todos, atento, sencillo, escuchando en el peripatos aristotélico, sentado en la vida (sitz in leben) que dicen los alemanes. Seguro que fue una clase magistral, aunque conociéndole bien, estoy seguro que la dejó inacabada para que cada uno la finalizara con su mejor forma de entender la vida. Es verdad, allí estaba Antonio López en estado puro:

Estaba enseñando, la verdad.

Sevilla, 17/XI/2016