Armas químicas en Siria

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Triste está mi alma al conocer la última noticia de la guerra en Siria. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), esta mañana, sobre las 6:30 horas, la localidad de Jan Sheijun, en la provincia de Idlib y bajo control de fuerzas rebeldes, ha sufrido un bombardeo en el que se han utilizado armas químicas y en el que han muerto 58 personas, de las cuales 11 son niños. No quiero olvidar, ni siquiera un momento, esta realidad terrible de Siria, como ya he escrito en diversas ocasiones en este cuaderno de “derrota”, en lenguaje del mar, aunque hoy sea también de derrota ética mundial por esta realidad tan terca y dolorosa.

Escribo estas palabras a modo de protesta activa por esta situación que inunda los informativos de hoy en todo el mundo, esperando que quien tiene potestad de parar esta locura lo haga con carácter inmediato. No olvido las palabras de aquella niña de Alepo, en noviembre de 2016, víctima también de un bombardeo: “No puedo aguantarlo más. ¿Cómo podría? Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?”. De verdad…, no lo olvido.

Ante estas situaciones tan desgarradoras, debemos “aunar voluntades”, una expresión preciosa que aprendí en su día en la Cantata de Santa María de Iquique interpretada por Quilapayún: “con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades”. Porque son dos valores éticos que llevados hasta su última expresión son capaces de revolucionar el aquietamiento ético mundial en que estamos instalados a pesar de este dolor que muchas personas compartimos.

Sevilla, 4/IV/2017

La educación es siempre un camino crítico

LEVANTAR LA MANO

Para dialogar,
preguntad, primero;
después… escuchad.

Antonio Machado, Proverbios y Cantares (II), en Campos de Castilla (1917)

A lo largo de mi vida profesional he tenido que convivir en la gestión de proyectos con metodologías muy exigentes y rigurosas en las que se valoraba de forma especial el denominado “camino crítico”. He vivido durante muchos años rodeado de PERT y CPM, porque la gestión de proyectos con dinero, espacio y tiempo, todos ellos públicos, merecían un respeto reverencial a la dirección estratégica digital como era mi caso. El servicio público es lo que tiene, considerar por encima de todo el interés general. Es un método infalible, porque sabes que las personas beneficiarias del éxito en la consecución de proyectos públicos son siempre el centro de interés en la gestión de los mismos. Así lo he vivido y así lo cuento ahora.

Lo que ocurre es que para llegar a este camino crítico profesional es muy importante formarse de forma continuada en pensamiento crítico, que siempre trabaja o está instalado en el terreno de la pregunta, con el símbolo de levantar la mano para hacerlo, sobre todo en público, en cualquier momento de nuestra existencia. Por esta razón me ha emocionado leer en la edición digital del diario El País, una entrevista al director del Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard, José Manuel Martínez, por las consideraciones didácticas y profesionales que hace, de gran sentido común pero que aquí, en España, se vive todavía con la idea de que lo piensan otros (que inventen otros…) y de que dicho sentido es el menos común que existe en las Universidades españolas. Así de claro y rotundo. Me ha parecido extraordinaria esta reflexión: “A diferencia de lo que sucede en España, el acceso a la universidad en Estados Unidos no se basa únicamente en el expediente académico, sino en una serie de habilidades que el currículum español no contempla. El término que se usa es el de well rounded personality, que viene a ser un perfil multidisciplinar, alumnos que con 18 años han realizado voluntariados o incluso fundado una ONG, que saben tocar un instrumento o que lideran una asociación juvenil. Se espera que sean proactivos y participativos y el sistema educativo español no potencia especialmente esas cualidades. Desde preescolar, en España la educación es de hardware, se basa en meter información al disco duro. Sabemos situar el mar Caspio o la población de Guinea Ecuatorial, pero no aprendemos a identificar problemas y a buscar soluciones. En Estados Unidos, la formación es más de software, centrada en la capacidad para desarrollar el pensamiento crítico. Desde pequeños les enseñan a innovar”.

El problema mayor de este país, junto al paro, es el de la educación a todos los niveles, a pesar de que no aparezca como tal en las encuestas del CIS. Ese es el gran problema de España, del que no se toma conciencia desde el Gobierno correspondiente, ni tampoco en la oposición, ni como preocupación principal de la ciudadanía. La gestión política legislativa debería ser un continuo aluvión de actividades legislativas parlamentarias en el Congreso de los Diputados y en todos los Parlamentos de Comunidades Autónomas, para cambiar con urgencia vital y por consenso la ordenación y organización administrativa del país en relación con la educación en todos los niveles imaginables. Creo que es la única tabla de salvación para gestionar de forma diferente la política global con visión de Estado y para permitir que España avance hacia otra forma e ser y estar en el mundo.

Esta es la razón fundamental por la que considero que la educación es siempre un camino crítico, porque la realidad de hoy en España, como hecho consecuente de una actividad histórica anterior, como antecedente, es decir, el estado del arte de la educación en España, es lo que verdaderamente tiene que evaluarse todos los días por el Gobierno correspondiente, comprendiendo el Estado y las Autonomías, en una actividad formativa, no sumativa, entendiendo la evaluación como la emisión de juicios bien informados, o educados, en el mejor sentido de la palabra “educado”. Evaluación que convive a diario con el pensamiento crítico, que no se conforma con las primeras de cambio en cualquier nivel de experiencia en la vida, que dialoga todos los días con ella, que levanta la mano para preguntar a diario, aunque al final lo más prudente sea crecer en el arte de callar, aprendiendo también a practicar el silencio como arte sublime, porque solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio (Abate Dinouart, El arte de callar, Principio 1º, necesario para callar).

Creo que ha llegado el momento de hablar y mucho sobre estas cuestiones de Estado. Levantando la mano para preguntar donde sea preciso, porque la educación debería ser siempre un camino crítico para el Gobierno de turno y para la oposición correspondiente.

Sevilla, 4/IV/2017

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://img.desmotivaciones.es/201103/mano_31.jpg