Luar na Galiza / 1. Un viaje especial

BANCO DE LOIBA

He escogido el título de esta serie, en gallego, porque representa muy bien el claro objeto de deseo de dedicar palabras especiales a un viaje reciente a Galicia, que siempre he admirado como pueblo, pero que no conocía suficientemente aun contando con antepasados familiares en Pontevedra. He admirado también la palabra luar, resplandor de la luna, dando continuidad a la vida, iluminándola en cualquier momento como si fuera el faro de Fisterra, perpetuo en el alma, para facilitar un viaje interior caminando siempre hacia adelante. Luar na Galiza, Resplandor de la luna en Galicia.

Han sido días de búsqueda incesante de la identidad gallega en cualquier camino a recorrer, porque me interesaba descubrir una tierra en la que he necesitado localizar guías, más bien un guía, diferente, habiéndolo encontrado en la persona del escritor coruñés Manuel Rivas (que tanto admiro) a través de su obra Galicia, Galicia (1), presentada como un ejercicio de libertad entre lo local y lo universal para dar respuesta a una pregunta no inocente: ¿qué ocurre en el finisterre europeo? Me pareció extraordinaria una recomendación en los días previos al viaje, porque en ese libro, escrito en un tiempo político concreto de la Comunidad, presidida por Fraga Iribarne, habla de método para conocer su tierra natal a través de la literatura, que él llama no sin cierta ironía, agencia de viajes Otero Pedrayo y la Compañía Álvaro Cunqueiro, con dos obras de ambos autores gallegos, Os camiños da vida y Tesouros novos e vellos, respetivamente. También, leyendo al poeta Manuel María, en su libro Andando a terra. Dice Rivas que “Yo no sé cómo la gente se complica tanto la vida a la hora de viajar”, porque “te sientas en casa, al fresquito de los libros y pronto te sientes un comandante de jetgaviota tomando pista en la playa de Troba de Laxe. Hablas por la megafonía y anuncias con voz de vocalista de verbena: “Amigos viajeros, primero vamos a Carcasona y luego a los Caneiros de Betanzos, con paradita en Cuba y en el Ribeiro”.

A pesar de sus recomendaciones, inicié el viaje en coche, que él lo desaconseja en cualquier caso, dado que tener coche es una desgracia como otra cualquiera, así como ir por la vida como volantista, porque cuando se conduce no vemos lo que los demás ven cuando no lo utilizan o son pasajeros de viajes especiales. Es verdad, me ha pasado en estos días por la red de carreteras de Galicia, porque cuando iba preocupado con un stop o un cambio de sentido, no podía apreciar bien los cruceiros o lo que el narra como “una hermosa cruz de piedra y las espinas del Cristo, también de piedra”. Yo no llevaba la Guía de Galicia de Otero Pedrayo, al que cité anteriormente, pero sí recordé en tierras gallegas una murmuración de Rivas hacia él hecha, eso sí, con saudade: “Ándele, don Ramón, cuénteme un poco cómo es Galicia”. Mejor todavía, “Ándele, don Manuel (Rivas), cuénteme un poco cómo es hoy día el luar en Galicia”.

Sevilla, 25/VIII/2017

NOTA: la imagen, el banco de Loiba, se ha recuperado hoy de https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2015/06/17/famoso-banco-loiba-noche-verano/0003_201506G17P28993.htm

(1) Rivas, Manuel (2002). Galicia, Galicia. Un ejercicio de libertad entre lo local y lo universal. Madrid: Suma de Letras.

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