La primavera, según Mozart

Es bueno hacer un alto en el camino personal y profesional para aprender de maestros de vida. Uno de mis preferidos, Mozart, me enseñó, a través de la estación de la primavera, cómo admiraba a Haydn. Con tal motivo le dedicó seis cuartetos (sus hijos…) inspirados en él y donde encontró una forma de devolverle lo que el gran maestro Haydn le había entregado a lo largo de su trayectoria musical. Se sabe que Haydn apreciaba mucho la obra de Mozart y así se recoge en la correspondencia de su padre, Leopold, concretamente en una carta dirigida a su hija Nannerl el 16 de febrero de 1785 en la que comenta la impresión de Haydn al compartir con Mozart e incluso interpretar juntos algún que otro cuarteto: “Ante Dios, y como un hombre honesto, te digo que tu hijo es el compositor más grande que he conocido, ya sea de nombre o personalmente. Tiene gusto, y, lo que es más, el más profundo conocimiento de la composición”. También se conserva la dedicatoria que hizo Mozart de los citados cuartetos a Haydn, el 1 de septiembre de 1785, que transcribo a continuación:

A mi querido amigo Haydn,

Un padre que había decidido mandar a sus hijos al ancho mundo consideró que era su deber confiarlos a la protección y orientación de un hombre muy célebre, especialmente cuando el último en buena fortuna era al mismo tiempo su mejor amigo. He aquí, por tanto, oh gran hombre y querido amigo, estos seis hijos míos. Son, en verdad, el fruto de un largo y laborioso trabajo, aunque la esperanza de que sería en parte recompensado, que varios amigos me inspiraron, me animó, y me enorgullezco de que estos vástagos sirvan para proporcionarme consuelo algún día. Tú, tú mismo, querido amigo, hablaste de tu satisfacción por ellos durante tu última visita a esta capital [Viena]. Es esta indulgencia hacia todos ellos la que me lleva a encomendártelos y me alienta a confiar en que no te resultarán completamente indignos de tu favor. Puede que por el contrario tengas a bien recibirlos amablemente y ¡ser su Padre, Guía y Amigo! Desde este momento te transfiero todos mis derechos sobre ellos, rogándote que contemples indulgentemente los defectos que la parcialidad del ojo de un Padre me impide ver, y a pesar de ellos [los posibles defectos a los que hace referencia] continúes en tu generosa Amistad hacia quien tan gratamente los valora [id est, hacia el propio Mozart], esperándola me encuentro [la amistad con Haydn], con todo mi Corazón, mi querido Amigo, tu más Sincero Amigo,

W.A. Mozart

Como ejemplo de su buen hacer en esta obra, fruto de un largo y laborioso trabajo, destaco hoy el tercer movimiento del primer cuarteto (Andante cantabile), De la primavera, como homenaje al compositor salzburgués, interpretados por un cuarteto nacido en aquella ciudad, Hagen Quartet, que lo expresa de forma especial. Una delicia, en un día en el que la entrada de la nueva estación se celebra con una espera y esperanza sentidas. Para seguir viviendo y construyendo un mundo diferente, más amable, más cercano, más humano.

Sevilla, 21/III/2018

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