Elecciones generales 2019 / 9. Política social, política social, política social…

Todo el mundo ha escuchado en las últimas semanas una expresión que unos interpretan a modo de denuncia, por un uso espurio de las prerrogativas de un gobierno que sigue dirigiendo el país de forma legítima, porque dicen que el Gobierno está instalado ya en la campaña electoral declarando los Consejos de Ministros como “viernes sociales”, mientras otros dicen que están haciendo lo que tienen que hacer, servir al interés general de la ciudadanía en problemas muy serios que se deben resolver sin más demora. El fondo de la cuestión no es baladí porque está en juego el auténtico sentido de la gobernanza política, tal como dijo Aristóteles en su tratado sobre política: “Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (1). En pocas palabras, el gobierno de la casa comunitaria, la Ciudad, en una interpretación literal de la palabra política y la forma de hacerla, para que lo entendamos todos.

En los programas políticos es donde se establecen las grandes diferencias ideológicas que los respaldan. Todos no son iguales y por esta razón me detengo hoy en los que están sustentados por ideología socialdemócrata, que protegen los grandes pilares del Estado de Bienestar, tales como políticas educativas públicas, políticas de salud universal pública y políticas sociales que atiendan el círculo virtuoso de la vida desde la concepción, el nacimiento, el desarrollo y la entrada en el amplio mundo de las personas mayores, sin olvidar a los dependientes de cualquier edad y a quienes los cuidan de forma imprescindible. En este marco, sigo las reflexiones que ha hecho Josep Borrell en Los Idus de Octubre, sobre el presente y futuro de la socialdemocracia, porque plantea cinco retos siguiendo la doctrina de Alain Bergounioux, en La revue socialiste, que considero de especial transcendencia para poder sustentar las políticas sociales de amplio espectro que hoy necesita nuestra sociedad española: la construcción de nuevos compromisos para regular los conflictos sociales, la sostenibilidad del desarrollo y su integración en todas las políticas sociales, las políticas socialdemócratas que no pueden ser eficaces sin una dimensión europea, resolver el problema de las identidades nacionales y, en quinto lugar, adaptar la organización de los partidos socialistas a la innegable debilidad y puesta en cuestión de las democracias representativas.

Para reforzar el contenido de los programas sociales, destaco como botón de muestra dos decisiones del Gobierno actual que se aprobaron el pasado viernes en el Consejo de Ministros. Me refiero concretamente al Plan de Retorno a España y Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social 2019-2023. El primer Acuerdo tiene como objetivo fomentar el retorno de españoles a nuestro país en las mejores condiciones y facilitar su proceso de vuelta: “Bajo el lema “Un país para volver”, el Plan de Retorno permitirá desarrollar un total de 50 medidas encaminadas a facilitar la vuelta de los emigrantes españoles y que nuestro país se convierta en un lugar atractivo para desarrollar un proyecto de vida personal y profesional. El presupuesto total del Plan de Retorno a España, en el que están implicados 10 ministerios, asciende a 24.209.400 euros, de los que 12.389.400 euros serán en 2019 y 11.820.000 euros en 2020. La población española residente en el extranjero, según datos a 1 de enero de 2019, asciende a 2.545.729 personas, de las que 1.553.539 residen en América y 900.159 en Europa. La población española en el exterior ha aumentado en 1 millón de personas desde 2009 hasta ahora”.

En segundo lugar, la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social 2019-2023, “busca la cohesión y el progreso social, y trata de dar cobertura adecuada a las necesidades de la ciudadanía y especialmente a los colectivos vulnerables en situación de pobreza o exclusión. También da cumplimiento a los objetivos de la Estrategia Europa 2020, al tiempo que contribuye a impulsar en España los principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030. El documento se construye en torno a cuatro metas estratégicas. Estas líneas de actuación se desarrollarán mediante la elaboración de planes operativos anuales, que fijarán medidas concretas, la asignación presupuestaria y las entidades responsables de cada una de las tareas descritas en la estrategia”. Estas medidas son: combatir la pobreza, especialmente de las personas más vulnerables, como niños, niñas y adolescentes. Para ello tiene como objetivo crear un sistema de ingresos mínimos que permita vivir con dignidad y favorecer el incremento de la renta neta disponible de los hogares. La segunda meta se refiere a la inversión social en las personas y se desglosa en dos objetivos: educación equitativa e inclusiva y atención prioritaria en formación y empleo a grupos vulnerables.

La tercera meta apuesta por consolidar un sistema de servicios públicos sanitarios, educativos y sociales, universales y de calidad, que acompañen y protejan a las personas a lo largo de su ciclo vital y profundicen en combatir las desigualdades. En particular, uno de los objetivos de la estrategia es que las personas puedan hacer frente al coste de la vivienda sin que este condicione su vida y la satisfacción de sus necesidades más básicas. Se contribuirá a mejorar la situación de familias como las monomarentales, las personas que hayan sufrido una ejecución hipotecaria, que estén en situación de desempleo o que hayan agotado todas las prestaciones, así como las personas sin hogar. La cuarta meta, relativa a la eficacia y eficiencia de las políticas, establece cinco objetivos. En primer lugar, la ordenación del sistema y la coordinación de los servicios, políticas y prestaciones, en favor de personas en situación de pobreza y exclusión social. También contiene la coordinación y cooperación territorial y eficiencia del conjunto del sistema, así como con la UE. Además, comprenden la colaboración y participación todos los actores implicados en las políticas de prevención y lucha contra la pobreza y la exclusión social. Finalmente, tiene como objetivo crear sistemas coordinados y transparentes de gestión de la información y el conocimiento, que den respuestas innovadoras a las necesidades sociales”.

Es obvio considerar que son solo un ejemplo de políticas sociales programáticas, pero de una transcendencia social que debe figurar en los programas políticos que se centren en las prioridades sociales, sin olvidar nunca la atención preferente al problema del paro, como ya he indicado en artículos anteriores, con especial incidencia en los jóvenes porque la tasa nacional de paro juvenil en España es la segunda más elevada de la UE, con un 35%, sólo por detrás de la griega (43%) y teniendo las peores condiciones laborales para los más de cinco millones de jóvenes situados en el tramo de 18 a 29 años.

Lo que está en juego, la salvaguarda del interés general fijada en programas sociales, está en el alero y hay que intentar rescatarlo y salvarlo de las Multinacionales de la Captura del Desorden Público por todos los medios posibles, que convierten todo lo que tocan en mercancía, incluso los bienes y servicios públicos: educación, salud, vivienda, empleo, etc. Ese es nuestro reto, romper los silencios cómplices, sabiendo de antemano que no existe el bálsamo de Fierabrás que cure esta enfermedad insolidaria, pero sí alternativas de gobiernos y programas sociales con ideologías diferentes donde prime la ética pública y la acción progresiva de las Personas Dignas para defender el interés general, el de todos, sin excepción alguna. En las urnas nos veremos y lo que tenemos que hacer ahora es prepararnos para reconducir ideologías políticas a posiciones socialdemócratas que nunca se debieron abandonar.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 25/III/2019

(1) Aristóteles (2000). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a.