¿Qué será, será…, de este país, de Andalucía?

[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Mario Benedetti, en Testigo de uno mismo

Fellini lo resumió en cuatro palabras: ¡E la nave va! Han pasado ya dos jornadas extraordinarias para la democracia en este país, las elecciones de 28 de abril y 26 de mayo y ya empiezan a formarse los gobiernos de España, de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, muchos en coalición, porque ha quedado claro para todos que se acabaron las mayorías absolutas y el bipartidismo.

Ahora queda esperar el cumplimiento de los plazos legales para que afloren los nuevos equipos de gobernanza de Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. El fallecimiento reciente de Doris Day, un icono de mi infancia que descubrí en el Cine Vergara de Madrid, en la famosa película de Alfred Hitchcock, El hombre que sabía demasiado, donde cantaba dulcemente ¿Qué será, será?, que todos llegamos a tatarear alguna vez, pero de la que desconocíamos su letra almibarada, me ha recordado la gran pregunta en español de la actriz en estos momentos tan especiales.

¿Qué será, será, de los programas políticos, de los compromisos de legislatura, gobierno y coaliciones, tantos y tan profusos y difusos? ¿Qué será del principio de confianza depositado en los votos correspondientes? ¿Qué será de las ideologías detrás de cada voto y votante? ¿Qué será de nuestro futuro político? Y recuerdo el estribillo de aquella famosa canción: “Qué será, será / Lo que tenga que ser será / El futuro no es nuestro para que podamos ver / Qué será, será / Lo que tenga que ser será”. Un fatalismo dulce de los redomados optimistas, es decir, pesimistas bien informados.

No me conformo con seguir escuchando la famosa canción de Doris Day. Como ocurre en la película con su hijo en la ficción, escucho atentamente un silbido de las personas que quiero, como llamándome la atención para no quedarme quieto ante esta situación política extraordinaria en este país, en el conformismo más absoluto. Un ejemplo vale más que mil palabras: acabo de leer el Acuerdo para avanzar hacia una nueva política presupuestaria que refleje el gobierno del cambio en Andalucía, en relación con la Ley del Presupuesto de 2019 para Andalucía, que permitirá aprobarla en próximas fechas, en el que figura la siguiente introducción, que me inquieta cuando lo concreto con la lectura atenta de sus seis páginas que recogen 14 compromisos con incidencia presupuestaria en los ejercicios 2019-2020 y otros 20 relacionados con la normativa en el texto en los ejercicios 2019-2020:

Por primera vez en 10 legislaturas, un nuevo gobierno elabora un presupuesto de cambio, para avanzar en una política presupuestaria, que busca establecer una nueva relación con los administrados basada en la atención de sus demandas. Los andaluces decidieron un cambio, decidieron unas nuevas políticas, impuestos más bajos, menos trabas administrativas, mejor control de la administración, más sanidad, mejoras en los servicios de dependencia, mejor educación, y más oportunidades para el empleo. La configuración del cambio político andaluz fue posible gracias a la voluntad de consenso y generosidad de las tres formaciones PP, Ciudadanos y Vox que suscribieron los acuerdos necesarios para materializar esta nueva realidad. Con la finalidad de dotar al nuevo Gobierno de la estabilidad política necesaria para avanzar en la consecución de los objetivos que se suscribieron en los acuerdos de Gobierno entre PP y Ciudadanos, y de Investidura entre PP y VOX, se establecen los siguientes compromisos a desarrollar en el marco de la política presupuestaria.

El tratamiento genérico de lo que decidieron los andaluces como cambio no me vincula en absoluto en sus políticas concretas recogidas en este acuerdo, creándome especial desasosiego las referencias concretas a la revisión de la nomenclatura de transversalidad de género en favor de la inclusión del concepto igualdad en las políticas presupuestarias: “la documentación cualitativa de los presupuestos para el 2020, sustituirán el concepto actualmente empleado de “transversalidad de género”, por el “principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres”, como mecanismo integrador de las diferentes opiniones e ideologías en la materia”, porque el posicionamiento de ambos partidos nunca ha sido inocente al respecto. Su correlato también supone una medida especial: “El presupuesto del 2020 incorporará las dotaciones necesarias para que la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, ponga en marcha un teléfono de atención debidamente gestionado por personal cualificado para la protección de víctimas de la violencia intrafamiliar, en un sentido amplio. Para ello, se dotarán de los medios técnicos necesarios para su atención y derivación, en su caso, a los servicios sociales o a las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Igualmente, me inquietan los compromisos en materia de memoria democrática: “La ejecución que se realice por parte de la Consejería de Cultura de las consignaciones presupuestarias del programa 31J Memoria Democrática, se desarrollará estrictamente para realizar actuaciones de recuperación en fosas, investigación y localización de fosas, y banco de ADN. En el caso de realizarse mediante subvenciones a asociaciones sin fines de lucro, la normativa reguladora de las mismas no podrá prever que más de un 20% del total de la subvención venga a financiar gastos estructurales de la asociación, debiendo por tanto el resto corresponder a actuaciones directas en el proyecto que se subvenciona”.

También el tratamiento despectivo hacia los entes públicos instrumentales que, hoy por hoy, están sujetos a derecho y obedecen a finalidades contempladas en la legislación aprobada en el Parlamento de Andalucía, con luz y taquígrafos, tituladas con el soniquete de “Administración paralela”. Como miembro activo de la Junta de Andalucía, defendí siempre la racionalización de los mismos, en todas sus vertientes pero sin descalificaciones genéricas que tanto daño hacen al interés general de la Administración y a quienes sirven: “En la línea de avanzar en la necesaria reestructuración del Sector Público Andaluz y, en particular de aquellos entes que conforman la administración paralela de la Junta, se introducen las siguientes modificaciones en el texto articulado de cara a impulsar, la evaluación, análisis y adopción de medidas ejecutivas que permitan racionalizar la estructura de los diferentes entes llevando a cabo su supresión, reducción o reorganización de funciones de dichos entes o del personal asignado a los mismos”.

Otro compromiso es de dudosa interpretación al menos, es el que figura como número 31 y que se comenta por sí solo: “Se pondrá en marcha el programa “1492: un nuevo mundo”, para la puesta en valor de la herencia histórica que conllevó tanto el descubrimiento de América y otras gestas posteriores como la circunnavegación de la tierra y el establecimiento de relaciones comerciales y culturales con los países hispanos, como elementos determinantes de nuestra historia. A pesar de los múltiples esfuerzos por divulgar la importancia de estos hitos en la historia universal sigue pesando la denominada leyenda negra. El descubrimiento del Nuevo Mundo no solo fue una empresa innovadora y colonizadora, fue una hazaña científica y técnica. Por ello, resulta absolutamente adecuado desarrollar un Programa que desde diferentes vertientes analice este hecho y las repercusiones que el mismo ha tenido en la historia de España y de la humanidad”.

Por último, me ha llamado la atención el compromiso 32) “Investigación en I+D a partir del análisis big-data del Servicio Andaluz de Salud”, sobre cuyo contenido puedo estar de acuerdo en el planteamiento teórico, pero no de forma tan deslavazada y ausente de estrategia pública digital en el ámbito de salud, cuestión sobre la que ya he escrito en numerosas ocasiones en este blog. El SAS merece una atención muy detallada y de transformación global inserto en el Sistema Sanitario Público de Andalucía y no solo en este ámbito de actuación, porque es probable que lo único que consigamos con este compromiso es “digitalizar el desorden”.

No me conformo con la respuesta de Doris Day a qué será, será del Estado español y de Andalucía en los próximos días, porque no es verdad que lo que tenga que ser, será, porque el futuro es nuestro para ver lo que queremos que sea España y Andalucía, sin más espera, con ardiente impaciencia. Dice Mario Benedetti más adelante en el soneto que cito en el encabezamiento de estas palabras que “la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío”. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe, como nos pasa con el conformismo en esta tierra de maría santísima, donde nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en esta tierra…, a troche y moche, porque […] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Sevilla, 13/VI/2019

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