El realismo mágico tiene siempre el encanto dentro

Sevilla, 26/XI/2021

Gabriel García Márquez fue un maestro en mostrar el realismo mágico de su país, de la vida, siempre con su encanto dentro. Mi querido Gabo, me recuerda siempre una obligación ética al escribir palabras que se entregan a los demás, como me ocurre ahora cuando me enfrento a la página en blanco, navegando en los mares procelosos de la turbación ignaciana. Hoy, cuando retomo -no sin dificultades anímicas y cierto desencanto existencial- esta bendita y sacrosanta ob-ligación [sic, con guion], resuenan sus palabras del prólogo de Doce cuentos peregrinos con una fuerza especial: “Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. Es verdad. Aquí están listas las palabras de hoy, para ser llevadas a tu mesa, cuando voy permanentemente de mi corazón a mis asuntos, del timbo al tambo particular, personal e intransferible. Cerebro y corazón, básicamente el cerebro, para los que nos acercamos con tanto respeto a él, que nos recuerda permanentemente su papel estelar en la vida, porque diversas estructuras cerebrales hacen posible la historia jamás contada, de vivir de forma controlada para no ir del timbo al tambo. A ser posible, a los asuntos importantes para la búsqueda de la felicidad y su encanto. Y estos días que pasan, pero que en algunas y algunos se quedan, estamos viviendo momentos trascendentales para cada persona, para la sociedad, para la ciudadanía, para las familias, para las amigas y amigos a los que queremos, para las compañeras y compañeros de trabajo, con los que estamos obligatoriamente obligados a vivir, estar y, lo más difícil, ser.

La verdad es que somos peregrinos en un camino hacia alguna parte, aunque a veces vayamos del timbo al tambo, como desorientados, para comprender lo que solo se puede alcanzar en una disciplina de silencio y de encuentro con nosotros mismos, para responder a situaciones, preguntas y fracasos humanos y sociales que no alcanzamos a entender nunca. Lleva razón Gabriel García Márquez en su prólogo: el que lea estas palabras (por qué no este cuento) sabrá qué hacer con ellas. Como me pasa a mí al escribirlas. Porque la perspectiva del tiempo es lo que permite poner cada cosa en su sitio y hacer, de vez en cuando, una parada en la posada más querida. Como peregrinos de la felicidad. Del encanto de la vida, cuando un conjunto de cualidades hacen que una cosa o una persona sea sumamente atractiva o agradable.

Mirabel, protagonista de Encanto

En este contexto, traigo a colación hoy la última película de Walt Disney Animation Studios, con un tirulo paradigmático, Encanto, un musical en toda regla que se estrena hoy en nuestro país y que “nos narra la historia de una familia extraordinaria, los Madrigal, que vive oculta en las montañas de Colombia en una casa mágica, en un pueblo vibrante de un maravilloso y hechizado lugar llamado Encanto. La magia de Encanto ha bendecido a todos los niños y niñas de la familia con un don único, desde superfuerza hasta poderes curativos. A todos menos a Mirabel. Pero cuando descubre que la magia que rodea Encanto está en peligro, Mirabel decide que ella, la única Madrigal normal y corriente, quizá sea la última esperanza de su extraordinaria familia. La película contiene nuevas canciones compuestas por el ganador de los premios Emmy®, GRAMMY® y Tony®, Lin-Manuel Miranda («Hamilton», «Vaiana»), está dirigida por Byron Howard («Zootrópolis», «Enredados») y Jared Bush (codirector de «Zootrópolis»), codirigida por Charise Castro Smith y producida por Clark Spencer y Yvett Merino”.

La historia que cuenta tiene también su encanto, en un cierto paralelismo con los Buendía, la familia que asentó García Márquez en Macondo. Todo nace en una humilde vela que otorga unos poderes especiales y protección asociada a la joven Alma, que pasan a las nuevas generaciones.  Protección y poderes que se transmitirían a las nuevas generaciones, con algo diferencial: cuando cada miembro de la familia Madrigal cumple 5 años, una ceremonia a la que asisten los vecinos del pueblo revela el don le ha sido concedido: mover objetos de gran peso, cambiar de apariencia física, sanar con la comida o escuchar cualquier sonido por lejos que se produzca, capacidades que les ayudar y proteger a sus vecinos. Todos menos Mirabel, una adolescente inquieta y siempre sonriente que ve cómo todos son diferentes… y nadie es capaz de entenderla en ciertos momentos (2). A esto hay que añadir que la casa en la que viven los madrigal también tiene poderes mágicos: “Algunas de sus puertas llevan a lugares mágicos y ella misma tiene capacidad para moverse y ayudar a sus inquilinos. Aunque todo cambiará cuando Mirabel descubra en una visión que tanto la casa como la vela que confiere poderes están a punto de ser destruida, la primera, y apagada la segunda. Algo en lo que no cree Alma, ahora una anciana venerable que cuida de su prole”.

Con esta carta de presentación es obvio recordar al gran Gabo, que con su realismo mágico nos llevó en volandas por la vida, con su encanto a través de palabras trenzadas en frases que elevan el sentimiento de ser humanos: “Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor” (2). ¡Qué belleza de palabras! Lo demostró también en el mensaje que dedicó a los lectores de Cien Años de Soledad, que según nos contaba en un discurso pronunciado en Cartagena de Indias en 2007: “[…] son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo. No se trata de una afirmación jactanciosa. Al contrario, quiero apenas mostrar que ahí está una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano”. O con bellas historias e imágenes de encanto en Colombia, como pretende transmitir la película que se estrena hoy. En definitiva, un homenaje implícito a sus palabras rodeadas siempre de realismo mágico.

En un mundo en el que sobrevivimos rodeados por los enemigos del alma humana, es maravilloso que la historia nos recuerde que existen la belleza, el encanto y la alegría, a modo de Tres Gracias, que podemos comprender mejor al contemplar el grupo escultórico inolvidable esculpido por Antonio Canova, que representa estas tres realidades. Hoy, yendo del timbo al tambo de mi vida, como he escrito anteriormente, recordando siempre a Gabriel García Márquez en sus cuentos peregrinos, que me recuerdan que todavía es posible descubrir el realismo mágico de la vida, con su encanto dentro.

(1) Encanto, la película musical de Disney que va a sorprender (antes de las Navidades) a toda la familia | Cine (elmundo.es)

(2) En El cataclismo de Damocles. Conferencia de Ixtapa. México, 1986. Extracto del discurso que Gabriel García Márquez pronunció el 6 de agosto de 1986, en el aniversario 41º de la bomba de Hiroshima.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada. 

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