Creemos las nuevas personas, cantando

Pascual González

Al alba de la mañana / campanea la giralda / y el giraldillo despierta / oliendo a olivo y a palma, / oliendo a olivo y a palma.

Huele a pasión y devoción / de primavera, / huele a azahar y a chicotá / campanillera, / huele a Sevilla.

Cantores de Híspalis, Aromas de Sevilla

Sevilla, 7/II/2022

En memoria de Pascual González, compositor y fundador del grupo musical Cantores de Híspalis, que ayer subió a su cielo particular.

Quienes amamos la música en todas y cada una de sus manifestaciones, sabemos valorar lo que ha hecho Pascual González (Sevilla, 1950) por promocionar la música andaluza y su expresión genuina a través de las sevillanas y de otras canciones que han dado la vuelta al mundo, llevando siempre un mensaje de alegría y una forma de entender la vida con un sabor amable para caminar a diario por senderos complejos. Ese es el motivo que me lleva hoy a expresar la necesidad de que creemos en la forma de ser nuevas personas en España cantando, como decía Rafael Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

Pascual González tenía una última ilusión, mostrar al mundo junto a su grupo Cantores de Híspalis, el valor de la cultura andaluza a través de un nuevo espectáculo, Cristo, Pasión y Esperanza, un concierto-ópera que narra la vida de Jesucristo en un lenguaje musical, audiovisual y lírico, mediante un libreto “realizado a través de la suma o fusión de drama litúrgico, música sacra procesional, cultura popular, folclore y tradición”. Me ha recordado a tal efecto el que en 1982 presentaron Manolo Sanlúcar, Juan Peña “El Lebrijano” y Rocío Jurado, Ven y Sígueme, con un subtítulo sugerente: Un gitano llamado Mateo, del que recojo la última composición, Mandato para el Nuevo Hombre, porque vuelve a insistir en la importancia de creer en nuevas personas, cantando, respetando la cultura popular del cante flamenco en una fusión posible, como quería mostrar al mundo entero Pascual González, por la conjunción de creencias, cultura popular y expresión de la necesaria transformación de la sociedad, con especial atención a los nadies:

El Señor decía, el Señor decía:
“Vosotros sois testigos de estas cosas,
vosotros id por el mundo dando estas noticias
y quitarles las espinas a las rosas”.

¡Alegría, alegría!
Que todos se enteren que ya viene el día
.

Como amanece cada vez que Dios te sonríe,
no le niegues tu amor
a quien ruega de Dios, caridad,
dale amor
.

Tú tienes que ser
pan de amor para el pobre mendigo,
libertad para el triste cautivo,
tú tienes que ser
.

Tú tienes que ser
agua fresca para el peregrino,
luz que al ciego le marque el camino,
tú tienes que ser.

Como amanece cada vez que Dios te sonríe,
no le niegues calor
a quien viene a nacer, protección,
dale amor.

Tú tienes que ser
esa frase de amor que no llega,
y el perdón de una larga condena,
tú tienes que ser.

Tú tienes que ser
la caricia que valga una pena,
el abrazo que rompe cadenas,
tú tienes que ser.

Mandato para un Hombre Nuevo. Ven y Sígueme. Un gitano llamado Mateo. El Lebrijano, Rocío Jurado y Manolo Sanlúcar

Gracias, Pascual González, gracias, donde quiera que estés, porque hiciste siempre un esfuerzo por presentar al mundo el folklore andaluz, como bien explicó un día ya lejano, un paisano de los dos, Luis Cernuda, cuando también mostró al mundo qué significa ser andaluz, un enigma al trasluz: Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. // Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda al andaluz (Luis Cernuda, El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947).

Sé que Pascual González, junto a su inseparable grupo Cantores de Híspalis,  sabía que si se calla el cantor calla la vida, como escribió un día Horacio Guaraní, porque la vida, la vida misma es todo un canto. Que muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría, también la rosa sin el canto. De qué sirve la rosa sin el canto, porque debe ser luz sobre los campos, iluminando siempre a los nadies, a los de abajo. Si se callaba Pascual González, callaba la vida… que siempre es un canto.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Hoy en día despide al miembro de Cantores de Hispalis, Pascual González (canalsur.es).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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