Un 25 de abril especial para Marcos y Jose Afonso

Hace cuarenta años que la canción «Grandola vila morena» supuso para mí una revolución interior, como ya he escrito en otras ocasiones en este blog. Hoy, renuevo mi confianza en las revoluciones donde se unen amor y sufrimiento, porque se aunan las voluntades, tal y como lo aprendí de la Cantata de Santa María de Iquique interpretada por Quilapayún.

Hoy he vuelto a escucharla completa, en la voz de su autor Jose Afonso y también por un coro de personas muy queridas para mi: Saramago, Pilar del Río, Luis Pastor, Joao Afonso (sobrino del autor) y otras personas reunidas en torno a Jose, uno de mis autores preferidos.

Sé lo que valen las palabras cuando se hacen música, habiendo sido esta canción decisiva para iniciar una revolución en 1974, pero que todavía sigue pendiente en el mundo actual portugués y en el de España, como ejemplos clamorosos que debemos recordar con la pasión histórica que merece, hoy ya sin claveles…

Inserto de nuevo en este post el que escribí en 2007 a tal efecto. Siguen vivos los recuerdos, sobre todo cuando escucho también una canción contemporánea de Luis Pastor, que me marcó desesperadamente, gracias a la composición de fondo creada por Mario Benedetti en su fondo de compromiso activo:

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

Sevilla, 25/IV/2014

ENTRE MARCOS Y JOSE AFONSO

25 de abril. San Marcos y las santas revoluciones. Mañana celebramos el recuerdo de por qué decidimos en 1984 llamar Marcos a nuestro hijo. Poner nombres. También recuerdo año a año aquella revolución portuguesa de 1974, diez años antes, donde Jose Zeca Afonso jugó un papel trascendental. Me hice con su canción de forma un poco artesanal, pero Grandola, vila morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Marcos y la revolución de Zeca, el cuadro del niño con el fusil y el clavel, las manos anónimas sujetándolo, que compré a un hijo imaginario en Roma, muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, edificio emblemático de su casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, en la calle de las bodegas oscuras, que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

En cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad. Maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares. Y Marcos creciendo de la mano de soledades sonoras porque la revolución silenciosa seguía adelante en el primer mundo. Sigue el cuadro en su cuarto de sueños y trabajo, como mensaje subliminal de que hay que estar cerca de quienes aportan a la sociedad amistad e igualdad, con letra y música de José Afonso.

Porque el pueblo es quien más ordena, Marcos, a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, juré tener por compañera a una persona, Marcos, su voluntad. Tu nombre fue un compromiso para el proyecto que mas ordena nuestras vidas, cuando solo tenías segundos de vida real, porque queríamos que fueras un programa de vida compartida en la cultura de Marcos, aquel cronista del siglo I después de Cristo, que nos contó de forma admirable cosas de Jesús de Nazareth, tan humano que a veces le vencía el cansancio y se dormía apoyado en el cabezal del barco, soñando que otro mundo era posible. De un ser que sigue dando que hablar a las multitudes que siguen creyendo en las revoluciones que permiten a cada persona ser feliz con sus proyectos particulares de vida sin estar mediatizados por el consumo de turno.

El pueblo es quien más ordena, Marcos. Te lo recuerdo porque yo lo aprendí de Marcos del siglo I y de Jose Afonso en su pequeño rincón de Grándola.

Sevilla, 24/IV/2007

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LIBROS PUBLICADOS RECIENTEMENTE
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Retratos pintados con palabras

Cartas de quince líneas

La tegala de Saramago

Palabras de hipocampo

Origen y futuro de la ética cerebral

Nos queda la palabra

PROLOGO-RPP1

Con un sencillo análisis a través de la nube de palabras del prólogo de mi última publicación, Retratos pintados con palabras, veo que dos muy queridas para mi, personas y palabra, toman especial relevancia en mi vida de todos y en la de secreto, que tantas veces he reivindicado para expresar la mejor realidad del mundo respecto de las personas y, la palabra, como medio imprescindible para el diálogo en todos los sentidos.

Me queda, nos queda como personas, la palabra. Una realidad mágica junto al amor, en tiempos de cólera, como nuevo homenaje a Gabriel García Márquez.

Sevilla, 20/IV/2014

Vida, personas y palabras

WORDLE-BLOG3

He hecho hoy una pequeña experiencia, utilizando un programa (Wordle) para dibujar una nube de las palabras escritas en mi blog. Y me he encontrado con la sorpresa de que la palabra más relevante de los tres últimos post ha sido «vida». Después, «personas» seguida de «palabras», en plural.

Creo que responde a mi realidad mágica a la hora de escribir, porque la vida de las personas preside cualquier forma de pintar retratos con palabras. Un descubrimiento gracias a la inteligencia digital.

Fascinante: vida, personas y palabras, por ese orden, tal y como lo aprendí de uno de mis grandes maestros, Gabriel García Márquez, al escribir en este blog crónicas de la vida que anuncian siempre islas desconocidas que todavía tenemos que explorar.

Sevilla, 19/IV/2014

Seguiré aprendiendo de Gabriel García Márquez

Ayer falleció Gabriel García Márquez. Su realismo mágico ha marcado mi vida en muchas ocasiones. Hoy, sigo pensando que tengo que seguir aprendiendo de él a la hora de escribir crónicas de la vida, cuando vamos del timbo al tambo. Por ello, vuelvo a publicar un post que escribí en 2008, como homenaje a su vida, tan importante para un mundo necesitado de personas necesarias y, a veces, imprescindibles.

Sevilla, 18/IV/2014

Del timbo al tambo

gabo-doce-cuentos-peregrinos.jpg

Gabriel García Márquez, mi querido Gabo, me recordó ayer al releer su Prólogo de Doce cuentos peregrinos – obra que recomendaré siempre para las mesillas de noche de las personas que me acompañan en nuestra “Isla Desconocida”-, una obligación ética al escribir palabras que se entregan a los demás, cuando se navega en los mares procelosos de la turbación ignaciana. Hoy, cuando retomo -no sin dificultades anímicas- esta bendita y sacrosanta ob-ligación [sic, con guión], resuenan sus palabras con una fuerza especial: “Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”.

Es verdad. Aquí está listo el post de hoy, para ser llevado a tu mesa, cuando voy permanentemente de mi corazón a mis asuntos, del timbo al tambo particular, personal e intransferible. Cerebro y corazón, básicamente el cerebro, para los que nos acercamos con tanto respeto a él, que nos recuerda permanentemente su papel estelar en la vida, porque diversas estructuras cerebrales hacen posible la historia jamás contada, de vivir de forma controlada para no ir del timbo al tambo. A ser posible, a los asuntos importantes para la búsqueda de la felicidad. Y estos días que pasan, pero que en algunas y algunos se quedan, estamos viviendo momentos trascendentales para cada persona, para la sociedad, para la ciudadanía, para las familias, para las amigas y amigos a los que queremos, para las compañeras y compañeros de trabajo, con los que estamos obligatoriamente obligados a vivir, estar y, lo más difícil, ser.

Leo los periódicos habituales, escucho ahora mucha radio, la sempiterna onda próxima, veo la televisión que puedo y siempre hay una voz recurrente: la petición de mi voto, variaciones sobre el mismo tema utilizando el símil musical. Pero la partitura no es la misma y buscar esas diferencias es lo que me saca de mi corazón, de mis asuntos y es lo que me lleva a estar ahora “peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. Como me “recomendaba” ayer Gabo cuando leía, en momentos de silencio, uno a uno sus cuentos peregrinos. Porque entendí muy bien su estructura literaria volcada al mundo mediante sus estructuras cerebrales: somos peregrinos en un camino hacia alguna parte, aunque a veces vayamos del timbo al tambo, como desorientados, para comprender lo que solo se puede alcanzar en una disciplina de silencio y de encuentro con nosotros mismos, para responder a situaciones, preguntas y fracasos humanos y sociales que no alcanzamos a entender nunca.

Por eso doy vueltas a mi voto, a mi corazón, a mis asuntos. Porque no todos vamos en el mismo barco, porque suelo decir que navego casi siempre en patera, al lado de algún barco fletado para orientar a la “Isla Desconocida”, una patera sin quilla pero con Norte. Un barco que ahora podría ser un partido político, unas determinadas siglas, siempre a babor, a su izquierda, en la amura de babor ideológico al que tanto quiero, porque no todos los partidos son iguales, porque tampoco todas y todos somos iguales, porque no me da lo mismo lo que pase el día 9 de marzo, porque la libertad para la igualdad no todos los partidos la defienden de la misma forma, porque me preocupa el Estado del bienestar y todos los recursos públicos, su financiación, la equidad, la integración de los que buscan desde fuera la felicidad básica, las personas que emigran a nuestro país porque creen que esta felicidad –la adecuada legítimamente a sus necesidades y proyecto de vida- se puede tocar aunque sea con la punta de los dedos, la atención a las personas que dependen de los demás si la Administración lo garantiza para no confiarlo a la misericordia divina y humana. Porque no todo es mercancía y mercado. Porque no hay que confundir valor y precio. No es lo mismo, no es lo mismo…

Lleva razón Gabriel García Márquez en su prólogo: el que lea este post (por qué no este cuento) sabrá qué hacer con él. Como me pasa a mí al escribirlo. Porque la perspectiva del tiempo es lo que permite poner cada cosa en su sitio y hacer, de vez en cuando, una parada en la posada más querida. Como peregrino de la felicidad. De la vida.

Sevilla, 24/II/2008

Cajas de cartón

The Adventures of a Cardboard Box from Studiocanoe on Vimeo.

Nos lo recordó nuestro hijo Marcos hace unos días. Se trataba de valorar lo que las cajas de cartón suponen en la vida de un niño frente a los juguetes actuales. No pertenezco a la escuela maniquea que defiende todo lo anterior como lo mejor y lo de hoy lo peor, enfrentándonos constantemente a la historia, porque soy miembro activo del club de los que creen que el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Pero la realidad de la caja de cartón de este vídeo nos hace valorar lo sencillo y creativo frente al tecnicismo actual.

Creo que la caja de cartón, tan humilde ella, siempre ofrecía y ofrece posibilidades a almas concretas, consiguiendo vida propia, y ésa es la diferencia frente a los juegos y juguetes de hoy. Cuando el alma actúa el éxito está garantizado y la inteligencia creadora se hace patente a todas luces. Sin la inteligencia, el cartón no es nada. Esa es la clave de esta pequeña historia, como en tantas experiencias de la vida.

Marcos siempre sacaba partido y daba vida al cartón más pequeño. Ponía su alma en ello y eso lo aprendimos de él. Es la razón de que agradezcamos tanto ese recuerdo.

Sevilla, 17/IV/2014

Deberíamos aprender de Matisse

MATISSE

Exposición sobre los «recortes» de Matisse / Tate Gallery – Henri Matisse: The Cut-Outs

Efectivamente, deberíamos aprender de su arte para hacer recortes (Cut-Outs) en la crítica situación actual y que sólo se permitieran si aportan soluciones reales a la crisis que estamos atravesando en un desierto de valores.

Está demostrado que los recortes en derechos y deberes, que no en mercancías, están laminando los valores esenciales del ser humano y sus necesidades básicas.

Matisse, cuando vio que estaban mermadas sus fuerzas comenzó a recortar papeles pintados con gouaches de colores muy vivos para expresarse a través de ellos, dejándonos composiciones de gran belleza. ¡Ojalá aprendieran los artífices de los recortes actuales sin ton ni son, a valorar que también puede haber arte en la expresión de las ideologías! Lo que ocurre es que como no son inocentes, rápidamente se suele descubrir el fiasco, como nos pasa a menudo, al confundirse valor y precio.

Aprendamos todos de los recortes de Matisse. Él supo vivirlo como una oportunidad de hacer muy bien las cosas. También podríamos haberlo hecho mejor atendiendo la difícil situación actual, porque recortar por recortar no sirve para nada, sólo para abaratar los valores, destrozándolos y cayendo finalmente en la deflación de los mismos.

De lo que estoy convencido es que Matisse, con sus recortes, con su pintura en tiempos difíciles en la que sólo utilizaba tijeras artísticas, nunca lo hubiera hecho así.

Sevilla, 15/IV/2014

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Retratos pintados con palabras

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Origen y futuro de la ética cerebral

Retratos pintados con palabras

ANTONIO MACHADO1
Joaquín Sorolla, Antonio Machado, 1917

Hoy entrego a la Noosfera, la malla pensante del mundo digital, un nuevo libro, RETRATOS PINTADOS CON PALABRAS, recopilando en este caso los post dedicados a personas que marcan una impronta en la vida, que son necesarias y, a veces, imprescindibles. Una vez más, agradezco su lectura, aunque el prólogo y el epílogo, centran como siempre mis objetivos al pintar estos retratos.

Sevilla, 14/IV/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Pintar retratos con palabras es una oportunidad para recuperar sentimientos y emociones de la intrahistoria de determinadas personas, como las que figuran a continuación, en la clave del que escribió magistralmente Antonio Machado, así como en la interpretación dada por Bertolt Brecht de las personas que he pintado especialmente en mi blog desde 2005, cambiando el término “hombre” por “personas”: hay personas que luchan un día y son buenas, otras luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenas, pero están las que luchan toda la vida, y esas son las imprescindibles.

Es muy importante que sean retratos del corazón, tal y como lo recogía el lema “retrato”, en el tesauro de Baltasar Henríquez, en 1679, primer documento en el que figura esta acepción para la posteridad del español, sabiendo que las palabras van a estar presentes siempre en la paleta lexicográfica de este libro:

RETRATO-HENRIQUEZ
HEN B 1679 (Pág: 396,2)

y que nunca más se volverá a recuperar, quedando en el día de hoy sólo varias acepciones que desde 1788 fueron enriqueciendo esta forma de comprender qué significaba retratar a alguien, aunque en la actualidad se mantiene un lema de resultados más pobres en nuestro lenguaje diario:

RETRATO-TERREROS
TER M 1788 (Pág: 368,2)

El Diccionario de mayor divulgación del español, de la Real Academia Española, recoge a partir de 1869 (RAE U 1869 (Pág: 681,1) una acepción extraordinaria de retrato, descripción de la figura y carácter de alguna persona, que ya se ha mantenido hasta nuestros días, enriqueciéndola, en la última edición oficial de 2001: descripción de la figura y carácter, o sea, de las cualidades físicas o morales de una persona, aunque habiendo perdido aquella referencia tan magistral a la que hacíamos referencia al comienzo de este prólogo, es decir, los retratos del corazón.

¿Por qué doy tanta importancia a la palabra y a cómo se pueden pintar retratos con ella? Fundamentalmente, porque no hay nada más humano que la palabra, mucho más cuando en el mundo actual es de las pocas cosas que nos quedan en nuestro interior sin tener que comprarlas a cualquier precio, es decir, podemos librarlas -si queremos- de convertirlas en mercancía, porque la palabra “es un producto de la evolución humana que solo se encuentra en las personas, como resultado de un trabajo de relojería suiza en el cerebro, porque estamos programados para hablar, desde nuestra concepción. Así lo analicé en un post que escribí en este cuaderno, ¿Por qué hablan las personas?, el 13 de abril de 2008: “Sin lugar a dudas, entre otras razones entrelazadas entre sí, por culpa de FoxP2, el gen que, con un juego de palabras más o menos acertado, mejor se expresa. El cerebro vuelve a maravillarnos de nuevo hoy, a través del conocimiento científico del gen FoxP2, que me permite volver a centrar el foco de interés cerebral en la génesis y desarrollo de la habilidad del lenguaje humano, gracias a la expresión correcta y ordenada de este gen”. Y citaba también a Gary Marcus, “que está en los cielos de la investigación actual más solvente, mi autor de los últimos meses, por su interesante aportación a la investigación del cerebro desde la genética, con una reflexión impresionante: “lo que hace interesantes a los humanos no es el hecho de las palabras en sí mismas, sino poder aprender y crear nuevas palabras” .

Espero que este libro sirva a las personas que buscan islas desconocidas en los demás, porque es el auténtico camino para retratar con la inteligencia y las palabras las cualidades que hacen que nuestra especie sea tan extraordinaria al comprender que por encima de todo nos queda la palabra, tal como lo aprendí de Blas de Otero haciendo camino al andar en mi vida, pintando retratos en mi blog:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Sevilla, abril de 2014

Licencia de Creative Commons
Retratos pintados con palabras by Jose Antonio Cobeña Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

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A Rogiero no le hacen falta mil palabras

ROGIERO
Retrato de Rogiero, en Portugal en mayo de 2013. / PIERRE GONNORD

El 30 de agosto de 2013 se cruzó Rogiero conmigo y no lo he olvidado. Un niño en Portugal, a los que adoraba Saramago. Hoy, ha vuelto a mi persona de secreto, al descubrirlo en una exposición que se ha inaugurado en Almería, bajo la dirección del Centro Andaluz de la Fotografía, con un título precioso El sueño va sobre el tiempo, que muestra la obra del fotógrafo francés Pierre Gonnord, de alma española y que un día decidió acercarse al universo gitano y fotografiarlo también en Sevilla, como a Rogiero, en una barriada especial, las Tres Mil Viviendas, así como en Los Pajaritos, barrio que conozco muy bien porque trabajé allí en los veranos de los años sesenta, en una farmacia muy querida para mí y donde aprendí a convivir con la pobreza, con familias gitanas y payas, de las que guardo imágenes sobre las que podría escribir en un día no muy lejano y en el tiempo que pueda marcar mi particular Sala de espera.

Tiene ahora cuatro años o cinco, qué más da, pero ya mira como un adulto. Así lo describía el artículo que me permitió conocerlo: “En esta imagen, comparable a los retratos de corte de Velázquez o Ribera, parece un chico fuerte y orgulloso. Hay algo de nobleza en ese gesto adusto. Se ha acostumbrado a dormir al raso y cuidar de sus hermanos —por debajo suyo hay cuatro pequeños más— mientras sus padres trabajan como braceros en los campos para poder comer. Su madre, como ahora la hermana mayor de Rogiero, tampoco pudo elegir su destino, se casó a los 14 años y empezó a parir. Con veintipocos ya tiene 7. De esa niña sin adolescencia solo distinguimos sus ropajes, sus manos de campesina y sus brazos, estrechando a su pequeño contra su pecho en un gesto protector. No es la pobreza lo que se ve en la imagen sino la vida, cargada de tradiciones ancestrales. Parece como si el fotógrafo quisiera escuchar sin tabúes a esa gente que corre de un lado para otro”.

Más comentarios dañarían la quintaesencia de lo que nos transmite Rogiero. Su expresión vale más que mil palabras, porque sus sueños van sobre el tiempo de su raza, tal y como lo pintó en su día Federico García Lorca:

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

¡Ay, cómo canta el alba!, ¡Ay, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta el alba!, ¡Ay, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sevilla, 11/IV/2014

ooooooooooooooooooooooooooooooo

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Gracias a Lucas Macías y… a Claudio Abbado

Lucas Macias Navarro2
El pasado domingo se celebró un concierto de gratitud de la ciudad de Lucerna (Suiza) a Claudio Abbado. Quien ama la música clásica sabe que en el mes de enero de este año murió en Bolonia este afamado director de orquesta, que estuvo en España en 2013 y sobre el que escribí un post resaltando la figura de un oboísta de gran prestigio, Lucas Macías, andaluz por más señas, natural de Valverde del Camino (Huelva), que compartió un concierto con él, que vuelvo a resaltar como realidad positiva de Andalucía: “Lo decía el cronista del diario “El País”, en su edición de 26 de marzo de 2013: “No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta”.

CLAUDIO ABBADO

¿Por qué vuelvo a citarlos hoy? Básicamente porque me ha impresionado la crónica que publicó ayer el diario El País, bajo un título muy sugerente: Sinfonía de lágrimas, porque el concierto de homenaje de la ciudad de Lucerna a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre, fue eso una sinfonía adornada de lágrimas tal y como lo recogía el citado cronista: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre ha creído que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”.

Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas Macías: “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

Creo que esta noticia, frente a las clásicas populares de la secesión de Cataluña, crisis, deflación, contaminación, corrupción y otras perlas de cada día, suponen un bálsamo que reconforta el alma y que nos permite dialogar con ella, a la que tanto aprecio y sobre la que escribo con frecuencia en los últimos días, porque me queda la palabra y… el alma.

Gracias sinceras, Lucas, porque llevas a Andalucía a todas partes con tu música preciosa como solista de oboe. También al cronista de ayer, Juan Ángel Vela del Campo, por sus palabras impecables. Por supuesto a Claudio, como le gustaba que le llamaran en el día a día, porque dibujaba con su batuta música para que el alma pueda dialogar, que tanta falta nos hace para escucharnos todos los días, en la clave de otro andaluz universal, Antonio Machado:

Tu verdad no; la verdad.
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Sevilla, 9/IV/2014

Modelos de mujeres, modelos para hombres

MUJERES Y PRINCESAS
Emma caracterizada como la aviadora Amelia Earhart. / JAIME C. MOORE

He leído hoy una noticia y un post, en relación con la situación de la mujer en Afganistán, en un caso, y la interpretación de modelos de mujer desde Estados Unidos, en el otro, que me han impactado. En relación con la primera noticia, relacionada con las próximas elecciones en Afganistán, es muy reveladora de los avances frente al integrismo de los talibanes: “Las afganas han ocupado por unas horas la sede de la Loya Jirga, la tradicional asamblea de notables. Un millar de mujeres han acudido a escuchar a Habiba Sarabi, una de las tres candidatas a vicepresidenta en las elecciones del sábado (la única con posibilidades de pasar a la segunda vuelta). “Hombres y mujeres somos iguales y debemos trabajar para hacerlo efectivo”, dice la popular exgobernadora de Bamiyán en un mitin que hubiese puesto los pelos de punta a los talibanes”.

Respecto de lo leído en el post, me ha llamado la atención la iniciativa de la fotógrafa estadounidense Jaime C. Moore, “que se hizo muy popular hace casi un año con las instantáneas de su hija Emma, por su quinto cumpleaños, caracterizada como distintas mujeres famosas en la historia por sus logros y no por su físico o por ser consortes de un hombre conocido”. Leer el blog de esta artista americana, es un bálsamo de respeto creativo hacia la mujer que lucha hoy por la dignidad de lo que somos realmente y no por la que presuntamente ofrece el mercado y sus mercancías, desde todas las perspectivas posibles y sin compasión, sin límite alguno: “»Mi hija no ha nacido en la realeza, pero ha nacido en un país donde ahora puede votar, convertirse en médico, piloto, astronauta o incluso en presidente si ella quiere, y eso es lo que de verdad importa».

Como se comenta en el post citado, reflejando lo hablado con Jaime C. Moore, en relación con las cinco mujeres escogidas para su reportaje en el que aparece siempre su hija, «Son muy diferentes en cómo vivieron sus vidas y en cómo cambiaron las nuestras para mejor. Una cosa importante para mí era la forma en la que estas mujeres increíbles superaron obstáculos y perseveraron para cambiar sus vidas simplemente porque querían hacerlo… Amelia quería pilotar un avión (en los años veinte del siglo pasado), así que lo hizo. No dejaron que las «reglas» sociales dirigieran sus vidas, levantaron la barrera y nosotros debemos continuar haciéndolo». También, y desde un punto de vista práctico, buscaba mujeres de las que hubiera fotografías que «sentía que pudiera recrear, por su forma de vestir, etcétera».

No quiero olvidar lo que escribí un día ya lejano en este blog sobre una niña paquistaní, Malala Yousafzai, Premio Nacional de la Paz por su defensa de los derechos humanos frente a los ataques de los integristas talibanes: “Acompaño a Malala en esta aventura digital, al escribir en un blog, como compromiso activo. Mucho más cuando he visto el video reportaje del videoperiodista Adam Ellick, en un trabajo de investigación con la joven y su familia, porque su padre es maestro y también activista en favor de la educación y de los derechos de las mujeres. Aquí todo es más fácil (Europa/España/Sevilla), pero el compromiso con ella se puede demostrar como el movimiento, haciendo camino digital al andar. Y ante el momento actual de crisis permanente, casi existencial, la revolución digital puede hacer viable otro mundo, porque el conocimiento se enriquece día a día a través de este medio, otorgando la capacidad de ser cada día más responsables, es decir, que podemos tomar mejores decisiones al tener mayor acceso a la información que se torna en conocimiento, y a la libertad para interpretarlo y tomar decisiones con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación”.

También, sobre los sueños en Afganistán: “Por otra parte, he sabido hoy [18 de agosto de 2009, dos días antes de las elecciones generales] que a preguntas de un periodista, un niño afgano en Kabul, aguador profesional, vive con la ilusión de volar muy alto porque quiere ser piloto. El problema radica en que cuando se le pide que concrete el sitio, no sabe responder sobre lugares alternativos a su dura proximidad, porque no conoce otra posibilidad que volver a su casa cada día, volando bajo, con unos cuantos afganis que recauda, quizá, por la sed de expertos en matar sueños”.

Una niña americana y un niño afgano, niñas y niños pilotos por un día, con diferencias muy claras más allá del género, pero modelos para las niñas/mujeres y niños/hombres de hoy.

Para reflexionar.

Sevilla, 3/IV/2014