La ventana discreta, cinco años después

¿A quién le puedo preguntar
Qué vine a hacer en este mundo?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas (XXXI)

Sevilla, 12/III/2025 – 12:00 h (CET+1)

En esta semana se cumplen cinco años del comienzo de un episodio mundial y nacional, la entrada en tromba de una epidemia de coronavirus, COVID-19, que rescato hoy en mi memoria de hipocampo, para revisar aquél planteamiento ético recogido el 6 de julio de 2020, fecha en la que publiqué en este cuaderno digital un libro, LA VENTANA DISCRETA, una recopilación de los artículos que había escrito en este blog a lo largo del estado del alarma decretado por la pandemia de la COVID-19. Lo hacía manteniendo mi compromiso de no entrar en el mercado cultural en su lado más complejo y entregarlo a la Noosfera sin contraprestación económica alguna, entendida como la malla pensante que recubre el mundo y que descubrí en mis años jóvenes de lecturas complejas como eran las de Teilhard de Chardin, comprometiéndome personalmente desde entonces con un principio que aprendí del paleontólogo francés: el mundo sólo tiene interés hacia adelante, que mantengo en mi persona de secreto y en la de todos como un hilo conductor o suelo firme interior que me sirve para justificar todos mis actos humanos.

Hoy, cinco años después, publico de nuevo este libro, del que adelanto a continuación el Prólogo como anticipo de una lectura que servirá ahora como reflexión ética de un tiempo complejo ya pasado, del que no sé si hemos aprendido algo, en el que tuvimos la oportunidad de hacernos muchas preguntas antes de salir del túnel. Algunas respuestas las encontré en ese largo camino y por ese motivo quiero compartirlas de nuevo, sólo con la contraprestación soñada del respeto a lo escrito y la lectura de cada artículo al azar o por necesidad. Otras, siguen sin contestar. El índice ofrece la oportunidad de elegir, de nuevo, la lectura más adecuada para el momento más oportuno, con objeto de crear tejido crítico de pensamientos y sentimientos, porque de lo que estoy convencido es que ningún artículo es inocente y nunca pretendí que así lo fueran, incluso al leerlos ahora, cinco años después.

La lectura de algunos artículos iba acompañarla con la audición de obras que forman parte de la banda sonora de mi vida, que permanece ubicada en mi memoria de hipocampo que tanto aprecio. Creo que cinco años después se puede disfrutar mucho escuchando a compositores excelentes que abarcan varios siglos de creación musical inolvidable, Mozart, Bach, Bacarisse, directores de orquesta, así como cantoras y cantores que nos ilusionaron alguna vez con su forma de transformar la vida: Pavarotti, Dalla, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Juan Manuel Serrat, Quilapayún, Víctor Jara, Julio Numhauser, Mercedes Sosa, Bob Dylan, Leonard Cohen, Ennio Morricone, John Williams, Josep Vincent, Itzhak Perlman, Arngunnur Árnadótir, Enrique Morente, Nicola Piovani, Teodor Currentzis, Samuel Barber y Stravinsky, entre otros. Los elegí porque he querido ser consecuente con el hilo conductor de la música entendida siempre como compañera en la alegría y medicina para el dolor  (Musica laetitiae comes, medicina dolorum). Cinco años después, este aserto, mantiene todo su valor intemporal a pesar del tiempo transcurrido.

Gracias anticipadas por su audición y lectura acompañada. De todas formas, me quedo hoy con una gran pregunta: ¿qué aprendimos de aquella lección ética por la pandemia, como miembros de un mundo al revés? La respuesta, a veces y como cantaba Bob Dylan, está y sigue en el viento.

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LA VENTANA DISCRETA

Prólogo

El libro que tiene ante sus ojos tiene un texto y contexto, con temporalidad cerrada, porque son casi cien mil palabras escritas e hilvanadas durante el estado de alarma con motivo de la pandemia en España del coronavirus COVID-19, que comenzó el 14 de marzo de 2020 y que finalizó el 20 de junio del mismo año. Han sido casi cien días naturales que han pasado como si fueran cien años, con daños colaterales tan importantes como las vidas de miles de pacientes que finalmente fallecieron en condiciones muy dolorosas para ellos, sus familiares y amigos y, obviamente, para todos los profesionales sanitarios que los atendieron con una entrega ejemplar.

En este contexto decidí ponerme a escribir como compromiso intelectual por la terrible pandemia, incluso días antes de que se declarara el estado de alarma: “Estamos viviendo momentos difíciles con la expansión del coronavirus y los blogueros también tenemos una responsabilidad social ante esta situación. Es un aviso para navegantes actuales la importancia que tiene estar bien informados, con una responsabilidad transcendental de los poderes públicos en este caso. Necesitamos disponer de un plan de comunicación a nivel de Estado mediante el que se pueda disponer de la información exacta, veraz y objetiva hasta los límites que sea necesario conocer sin mezcla de mentira alguna. ¡Es el interés general!, tan cuidado por nuestra Constitución. Es la mejor vacuna en estos momentos porque la proliferación de noticias, algunas de ellas falsas e interesadas, está creando un tejido crítico de alta preocupación y desasosiego”. Era un auténtico aviso para navegantes en una situación que se avecinaba como muy conflictiva y preocupante.

Así fue y así intenté escribir con un hilo conductor en cada post: nos quedaba la palabra. Si, además, podía aportar un rictus de esperanza a la situación que se nos vino encima como si fuera una erupción volcánica de miedo y desconcierto, mucho mejor. Comencé con una serie, con un post diario, denominada “Una quincena especial”, porque así lo decía el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19: “La duración del estado de alarma que se declara por el presente real decreto es de quince días naturales”. Quince días que se fueron alargando finalmente hasta casi cien (99 exactamente), con prórrogas que llevaron a la Política, ¡qué gran palabra!, a una situación calamitosa y muy poco ejemplar por parte de algunos partidos (todos no son iguales), por la falta de entendimiento en momentos tan transcendentales para el país.

Esta serie la inicié justificando por qué escribía en concreto durante la primera quincena natural del estado de alarma: “Lo primero que quiero publicar es la razón de por qué escribo. En esta ocasión cobra especial interés porque así intercambiamos valores culturales e intelectuales en momentos de crisis de salud pública, que se vuelcan en cada palabra de este cuaderno porque la escritura tampoco es inocente, como casi todo en la vida. Son señas de identidad y de principios que conviene conocer antes de abordar esta singladura de quince días en la que, a modo de aviso para navegantes, sigo al pie de la letra una consigna de José Saramago en su “Cuento de la isla desconocida” en un tiempo en el que no se deben hacer mudanzas físicas aunque sí psíquicas y sociales: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

En vista de las sucesivas prórrogas, decidí continuar con una segunda serie a la que titulé “La ventana discreta”. Seguíamos confinados y era necesario continuar con el espíritu y la letra de la tarea iniciada en la primera serie, no desfalleciendo en el empeño de aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, como aquellos protagonistas de Santa María de Iquique a los que cantaba maravillosamente Quilapayún en una canción que nunca he olvidado. Así presentaba la serie cuando comenzaba la segunda quincena de confinamiento, con un título también esperanzador, La ventana discreta, “a modo de perspectiva esperanzadora sobre la situación que estamos viviendo en cada “carpe diem” particular. Necesitamos abrir ventanas metafóricas que permitan contemplar la vida de otra forma, porque es una oportunidad única de recuperar diálogo interior con nuestra persona de todos y, sobre todo, con la de secreto. Durante estos días es probable que nos sintamos a veces solos ante el peligro, en silencio, pero permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar y reflexionar, pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Las ventanas nos invitan a contemplar de forma diferente lo que antes pasaba desapercibido: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo. Necesitamos fijar la mirada en lo que auténticamente merece la pena, es decir, levantarnos desde nuestra perspectiva ética e iniciar un camino de compromiso personal y social para cambiar ese horizonte cerrado, clásico, que en el tiempo anterior, al que llamamos pasado, no nos ha llevado a veces a ninguna parte”.

Había pasado ya un mes y las perspectivas no eran halagüeñas. Todo dejaba entrever que el confinamiento era una forma muy acertada de contener el virus y la tercera quincena era la crónica de un nuevo confinamiento anunciado. Es verdad que había una inquietud que se revestía de palabras especiales: bajar la curva, alcanzar la meseta, doblegar al virus y vencerlo, con prudencia, mucha prudencia y esperanza fundada en las mediadas que se estaban tomando, tan desconcertantes a veces. De esta forma, enfoqué una tercera serie, no numerada, en términos de búsqueda de la mejor salida posible a esta situación. Es lo que he denominado en el índice, Hacia la nueva normalidad, porque es un constructo que nos llenó de esperanza cuando apareció por primera vez, literalmente así, en el periódico oficial del Estado.

En esta recta final, que se alargaba mucho más tiempo del previsto inicialmente por la prisa existencial que nos entró a todos para salir del túnel, había que escribir, en la medida de los posible y sin faltar nunca al principio de realidad que todos teníamos que asumir, sobre la reconstrucción del país y con una mirada más ambiciosa todavía, sobre la reconstrucción del mundo, porque todo lo humano nos pertenece, con independencia de dónde vivamos: “Necesitamos pensar ya en la Reconstrucción del Mundo para poder reconstruir España. Así de claro y contundente. Es difícil salir de este túnel amargo de la COVID-19 sin una visión estratégica de alcance planetario que siente las bases para establecer un nuevo orden mundial político y económico para salvaguardar la salud pública, económica y democrática del planeta Tierra. Las soluciones que hasta ahora cohesionaban el mundo declarándolo una aldea común ya no valen y los ordenadores portátiles de los hombres de negro han comenzado a cerrarse masivamente sin capacidad de reinicio alguno. Eso sí, habiendo salvado previamente la totalidad del dinero invertido, dejando a millones de ciudadanos y Estados a su “mala” suerte. En este contexto, he recordado como tarea preparatoria un cuento precioso de Jorge Luis Borges, El Congreso, que ya he comentado una vez en este cuaderno digital, porque traduce una realidad existencial del devenir del mundo en el que todos estamos ahora obligatoriamente obligados a comprenderlo para entendernos mejor. Leerlo es casi una obligación de Estado.

Con la lectura del cuento de Borges, les dejo, no sin antes decir que en esta serie innominada escribí 54 post que junto a los anteriores, suman un total de 88, hasta que llegó la jornada mágica del 21 de junio de 2020, en la que finalizaba el estado de alarma y comenzaba el tiempo nuevo de la nueva normalidad. Ese día quise resumir con un título programático un final digno para este tiempo de espera y esperanza, Romanza para un tiempo nuevo, porque en ese día confluían tres hechos relevantes, interrelacionados entre sí en el calendario, no por azar sino por necesidad: “Comienza una etapa novedosa de normalidad, después de un estado de alarma que ha durado casi cien días, entra el verano por la puerta grande y se celebra el Día Europeo de la Música, como me ha recordado hoy de forma espléndida la Fundación Juan March, a la que sigo en su devenir diario desde que descubrí que era depositaria de una obra memorable de Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, al que denominó Romanza. Creo que la conjunción de las tres realidades expuestas, ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma he elegido una obra que conjugara estas realidades: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta”.

Hemos entrado de lleno en la nueva normalidad, aprendiendo a cuidar y cuidarnos con medidas de autoprotección y respeto a la vida de los demás. Eso espero en la esperanza de que a partir de hoy creemos en la forma de ser nuevas personas en España cantando, como diría Rafael Alberti en un contexto tan difícil como tuvo que vivir y al que aportó también esperanza: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música ha demostrado durante el estado de alarma y el confinamiento subsiguiente que es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

LA VENTANA DISCRETA

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

En este mundo al revés, el cerebro humano necesita ideología, cada día

Sevilla, 11/III/2025 – 09:00 h (CET+1)

Vuelvo a la carga sobre la operación urgente del rescate ético de las ideologías, grabaciones inteligentes y no inocentes, residentes en el cerebro humano, desacreditadas por las múltiples derechas y oligarquías digitales, de tanta actualidad por la alta exposición de un representante mundial de ellas, muy próximo al presidente Trump y de nombre Elon Musk.

Las ideologías existen, sobre todo con el reconocimiento de la primera vez que se recoge el lema “ideología” en un Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), editado en Madrid-París en 1847 y elaborado por Ramón Joaquin Domínguez, en el que se desarrolla esta palabra, no circunscribiéndola exclusivamente a «la ciencia de las ideas», sino a algo muy importante: «Ciencia que tiene por objeto describir y manifestar el modo de formarse las ideas, las combinaciones que con ellas hacemos en la mente, las operaciones todas del entendimiento, en fin de las admirables facultades del alma». Lo importante también es saber identificar los adjetivos que califican siempre a estas ideologías, bien sean económicas, políticas o religiosas, entre otras, que nunca son inocentes, siguiendo el pensamiento de Georgy Lukács. Como hace la Real Academia Española de la Lengua con el lema ideología, lo verdaderamente crucial en el tiempo es cuidarla, limpiarla y darle el esplendor que necesita cada día, en un mundo que, sin compasión alguna, sobre todo cuando hablamos de ideologías políticas, se abandonan, adulteran y manipulan de forma negligente y descarada con intereses políticos bastardos, por parte de los nuevos emperadores mundiales, que suelen ir desnudos, recordando el cuento de Andersen.

Por mi aprecio personal a las ideologías, a lo largo de mi trayectoria personal y profesional, recuerdo hoy que en 1977 publiqué un artículo, en El Correo de Andalucía, un periódico imprescindible en la transición de este país, Necesidad de crisis, necesidad de religación (1), en el que resaltaba una reflexión del filósofo José Ferrater Mora, desde el exilio precisamente por su “ideología “, que recupero hoy en su contenido esencial, en un periodo de crisis galopante de ideologías, que tanto hace sufrir a personas con compromiso activo: “hay cinco estadios fundamentales que nos pueden llevar a considerar la crisis de todos en la actualidad: la Revolución americana, la Revolución francesa, la Revolución industrial-inglesa, el nacionalismo y la expansión colonial. Todos fueron animados, alentados y experimentados por ideologías que pretendían justificar los numerosos porqués de aquellos momentos. Y tuvieron sus consecuencias intelectuales”. Hoy, vivimos un nuevo estadio, bautizado como neoimperialismo, con su ideología dentro, que está haciendo estragos, comandado por los nuevos emperadores del siglo XXI, Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping, amparado también por la Revolución Digital de nuevo cuño.

Ante esta situación, continuaba razonando en el citado artículo la situación de la carencia de ideologías sociales y políticas a nivel mundial: “A este propósito, me parece muy interesante el análisis que Lukács hace de la destrucción de la razón, es decir, el irracionalismo desde Schelling hasta Hitler. Es una filosofía de la historia muy aguda y crítica, centrada en un argumento harto expresivo: «no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola»” (2).

El cerebro no acepta la destrucción de la inteligencia, de la razón, porque es su componente esencial, como tantas veces he demostrado en este cuaderno digital. Si la inteligencia es “la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas”, es cierto que necesita ideología centrada en la inteligencia social, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, sobre todo en favor de los nadies, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo por la temida crisis y como se reacciona ante ella. El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos, muchos, entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de la crisis, no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en su realidad social. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su primera acepción, en su versión actual: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época,de un movimiento cultural, religioso o político,etc.”. Por algo será. Y los Gobiernos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, porque todos no son ni somos iguales. Ni las que sustentan a las ideologías tampoco, sobre todo cuando en su aplicación práctica deben ser las piedras angulares de la democracia. Afortunadamente, el Estado de Bienestar es el mejor ejemplo de su no inocencia ideológica y democrática, cuando asistimos a su desmantelamiento programado por ideologías contrarias a la razón y dignidad humanas que lo sustentan en beneficio del interés general, sin discriminación alguna.

(1) Cobeña Fernández, J.A., Necesidad de crisis y necesidad de religaciónEl Correo de Andalucía, 12/VII/1977, pág. 3
(2) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 4 s.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

En Arco, un lavavajillas ha representado el blanqueamiento de la ultraderecha mundial

Eugenio Merino, Lavado de cara (White washing)

Sevilla, 10/III/2025 – 07:17 h (CET+1)

Ayer cerró sus puertas la feria de arte contemporáneo, ARCO, en su 44ª edición, con más de 95.000 asistentes, reuniendo a 200 galerías de arte, que han representando a 30 países en sus diversas manifestaciones artísticas. Entre estas galerías se encontraba ADN, que presentaba una obra controvertida, Lavado de cara, literalmente Blanqueamiento, por su título en inglés, White washing, preparada por Eugenio Merino, un lavavajillas real, con una bandeja abierta, en el que figuraban 16 platos con las caras de los líderes más representativos de la ultraderecha mundial. Se han vendido dos ediciones de esta obra, de una serie de tres, por 25.000 euros unidad, a compradores de Bélgica y Alemania, sin que conste oficialmente adquisición alguna en nuestro país.

La trayectoria artística de Eugenio Merino en los últimos años se puede visualizar en la citada galería ADN, pudiéndose observar que ninguna de sus obras es “inocente” en su representación y significado.

Eugenio Merino ha explicado que su obra representa “la limpieza que se le ha realizado a la extrema derecha en los últimos 20 años, […] España es el lugar perfecto para hablar de las dictaduras, puesto que tuvimos una y tuvimos la desgracia de que se tradujera en una monarquíaEso fue una cosa que fue pensada desde el movimiento fascista», siendo la razón que justifica la colocación de 16 platos en un lavavajillas con la cara de líderes mundiales, Donald Trump, Javier Milei, Giorgia Meloni, Santiago Abascal, Marine Le Pen o Elon Musk, entre otros.

Este blanqueamiento operado por la propia ultraderecha mundial, con la ayuda inestimable en nuestro país por parte del Partido Popular a VOX, sin sonrojo alguno, practicado a lo largo de los últimos años en plena democracia, sin ir más lejos, nos invita a la reflexión. Ese ha sido el objetivo del artista, en su línea habitual de despertar conciencias. Detectar y denunciar este blanqueamiento a quienes lo practican, o no hacerlo por clamorosos y vergonzantes silencios cómplices, esa es la cuestión. Estoy convencido de que defender la democracia y protegerla día a día, es el mejor detergente ético ante la derecha ultramontana y su más allá actual, en este tiempo de ocaso de la democracia, silencios cómplices y lavados de cara tan vergonzantes y dañinos para la humanidad.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Diego González Rivas, cirujano imprescindible

Curando el mundo

Sevilla, 9/III/2025 – 11:17 h (CET+1)

En un mundo tan falto de noticias ejemplares, he leído y comprendido bien el excelente trabajo que desarrolla el cirujano coruñés Diego González Rivas, que ha revolucionado la vídeocirugía pulmonar robótica, no invasiva, en una entrevista publicada hoy en el diario El País, con motivo de la publicación de su libro, Curando el mundo y que ante la pregunta incisiva de la periodista, “Estará forradísimo. ¿Para qué sirve el dinero?”, responde de forma rotunda y concisa: “Me sirve a mí. No me mueve el dinero, sino la cirugía y ayudar a los enfermos. Nunca voy a dejar de operar a alguien porque no tenga dinero. Ya no trabajo en el sistema público en España, porque hace mucho que tuve que salir para poder tener la libertad de viajar a operar y a formar. Pero a veces opero y doy masterclass en la sanidad pública. Si opero en la privada, me pagan. Si me llama un multimillonario y me pone un avión para operar a su mujer, como ha sucedido, me pagan. Con eso consigo vivir bien y, a través de mi fundación, poder operar gratis al 60% o 70% de mis pacientes por todo el mundo que ni pueden pagarme ni tienen otra oportunidad en la vida”.

La sinopsis oficial de Curando el mundo, es una declaración de intenciones de su contenido: “El profundo viaje humano y cultural del cirujano Diego González Rivas, considerado uno de los mejores del mundo, que ha operado a más de 10.000 pacientes en 136 países. La vida de Diego es una mezcla de aventura, valentía y empatía, y demuestra que, para sanar el mundo, debemos comprenderlo y narrarlo. Curando el mundo es un viaje más allá de los quirófanos. En cada destino, se sumerge en la vida local y se enfrenta a situaciones que le sacan de su zona de confort. Nos encontramos conversaciones con brujos en el Congo, cenas con príncipes saudíes o cómo operar en un hospital de Gaza sin luz. El libro no solo trata de retos médicos, sino del Diego más personal, de sus miedos, dudas y esperanzas. A través de sus ojos, descubrimos un mundo donde la medicina y el entendimiento humano están entrelazados. Desde avanzados hospitales hasta centros médicos con recursos limitados, Diego consigue encontrar el modo de curar desde el respeto y la humildad”.

Sigo de cerca el trabajo solidario y admirable que desarrolla el doctor González Rivas, a través de su Fundacióna homónima, que aconsejo frecuentar para conocer sus estatutos, así como sus fines y actividades fundacionales mediante proyectos de investigación y desarrollo, unidos a una innovación tecnológica permanente. Le agradezco su esfuerzo diario por demostrar que otro mundo es posible para los nadies, además enfermos sin recursos, aplicando una cirugía solidaria y distribuida. Fantástica lección de humanidad con compromiso social. La Fundación está destinada a salvar vidas, porque el doctor González Rivas está convencido de que “imposible es nada”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Elogio de María Moliner, en el Día Internacional de la Mujer

María Moliner

María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, útil y divertido de la lengua castellana.

Gabriel García Márquez

Sevilla, 8/III/2025 – 08:30 h (CET+1)

En este día tan especial y necesario en pleno ocaso de la democracia, ante el nuevo orden mundial que se nos viene encima por los nuevos imperialismos representados por Trump, Putin y Xi Jinping, quiero dedicar un elogio especial a María Moliner (Paniza, Zaragoza, 30 de marzo de 1900 – Madrid, 22 de enero de 1981), una mujer extraordinaria que me ha acompañado siempre en mi biblioteca, mi clínica del alma, a través de una obra suya ciclópea, el Diccionario de uso del español, donde encontré siempre refugio para comprender el significado de muchas palabras que ella liberó del academicismo lingüístico tutelado por la Real Academia Española.

Por este motivo, vuelvo a publicar unas palabras de homenaje a su persona y obra, Elogio de las bibliotecas públicas, que le dediqué recientemente en este cuaderno digital, en el que ensalzaba su figura en un país tan misógino durante la dictadura y por su desempeño profesional en defensa de las bibliotecas públicas.

Una cosa más, que decía Steve Jobs. Se acaba de publicar una novela biográfica sobre ella, de Andrés Neuman, Hasta que empieza a brillar, cuya sinopsis nos invita a conocer en profundidad a esta excelente mujer, una de las imprescindibles en nuestro país: “Solemos identificar a María Moliner con su diccionario, «el más completo, útil y divertido de la lengua castellana», según García Márquez. ¿Pero por qué se sentó a escribirlo a los cincuenta años, en plena dictadura franquista? ¿Cómo pudo completar, prácticamente sola, el diccionario de autora más importante de todos los tiempos?Hasta que empieza a brillar cuenta la historia íntima de María Moliner, partiendo de una atractiva premisa literaria: narrar de cuerpo entero a la protagonista a través de su vínculo con la lengua. A la vez, nos propone una sugerente hipótesis: ¿y si su diccionario fuese también una suerte de autobiografía oculta? Esta es la vida novelada de una figura apasionante, retratada desde una infancia difícil hasta un final insospechado, pasando por su extraordinaria labor como bibliotecaria en la República o su polémica candidatura a la Real Academia. Entre la investigación y la imaginación, combinando la comedia, el drama familiar y la tragedia colectiva, se abre paso la historia de una resistencia secreta. Un acto de justicia con el legado de una mujer que vivió a contracorriente y exploró las palabras hasta que empezaron a brillar”. No se pierdan su lectura, por favor.

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Elogio de las bibliotecas públicas

Cartel en la Biblioteca Pública “José Manuel Lara”, en Alcalá de Guadaira (Sevilla) / JA COBEÑA

Sevilla, 1/X/2024

He visitado, recientemente, la excelente Biblioteca Pública “Editor José Manuel Lara”, rural, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), con el objetivo de consultar una obra necesaria para un trabajo de investigación que estoy llevando a cabo. Ocupé un sitio de la misma, que me permitía contemplar un cartel con una fotografía de María Moliner y una frase suya paradigmática, que figura en el Prólogo  de Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, publicadas en Valencia en 1937, en plena guerra civil española, en el que resaltaba dos funciones primordiales de los bibliotecarios. La primera, «conocer los recursos de tu biblioteca y las cualidades de tus lectores de modo que aciertes a poner en sus manos el libro cuya lectura les absorba hasta el punto de hacerles olvidarse de acudir a otra distracción. La segunda cosa que necesita creer el bibliotecario es en la eficacia de su propia misión. Para valorarla, pensad tan sólo en lo que sería nuestra España si en todas las ciudades, en todos los pueblos, en las aldeas más humildes, hombres y mujeres dedicasen los ratos no ocupados por sus tareas vitales a leer, a asomarse al mundo material y al mundo inmenso del espíritu por esas ventanas maravillosas que son los libros. ¡Tantas son las consecuencias que se adivinan si una tal situación llegase a ser realidad, que no es posible ni empezar a enunciarlas…!».

El tiempo dedicado a mis consultas en aquella biblioteca, estuvo iluminado constantemente por este mensaje de María Moliner, que en su contexto histórico en nuestro país cobra todavía hoy más fuerza. El Prólogo citado era en su fondo y forma una carta dirigida a los bibliotecarios rurales, «una de esas joyas de la literatura que andan escondidas en archivos casi olvidados. Su prosa sencilla y ordenada está llena de la belleza funcionalista que consigue el autor pulcro que no pretende nunca ser artista, pero que escribe a golpe de latido de su corazón, sin mediar artificio alguno y cumpliendo, además, con el precepto sagrado de respetar la inteligencia del lector, aun en los momentos más duros de la vida» (1).

Lo manifestado anteriormente se refuerza aún más en la breve y buena, por ello dos veces buena, presentación a sus Instrucciones: «Cuando el ejército insurrecto del general Franco avanza contra las milicias leales al gobierno legítimo de España, María Moliner —mujer y bibliotecaria valiente— alienta a su pacífica tropa de bibliotecarios rurales para que reafirmen su compromiso con los lectores y con los libros, porque piensa que la locura colectiva que asola a su querida España es fruto de la ignorancia y de la injusticia —también cultural— que discrimina secularmente a gran parte del pueblo. El entusiasmo de su palabra nace del ayuntamiento moral entre la ciencia posible de médico rural que María Moliner aprendió de su padre y la fe en «la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente», y su mensaje suena como un emocionante canto de confianza en el ser humano y de esperanza en medio del horror de los horrores, esa guerra absurda y fratricida que desangró a España y que marcó a una y más generaciones de españoles. María Moliner sufrió la represalia del ostracismo porque se comprometió con la República constitucional, pero su espíritu, como el de todos aquellos que lucharon por una causa justa y perdieron, no ha muerto ni morirá jamás, porque renace en el corazón de cada humilde y pacífico encargado de biblioteca que cumple su misión de ayudar al usuario despistado, o incluso al airado, a encontrar su propio mejoramiento espiritual a través de «esas ventanas maravillosas que son los libros».

Maria Moliner, Instrucciones para el servicio de las pequeñas bibliotecas / Ali Smith, Biblioteca Pública

Lo expuesto anteriormente lo traigo a colación con motivo de la publicación en estos días de un libro, Biblioteca Pública, de la escritora escocesa Ali Smith (Inverness, 1964), cuya sinopsis oficial nos ayuda a comprender el hilo conductor de esta obra, necesario, aunque yo agregaría «imprescindible», para sobrevivir en los tiempos que corren, siempre con la ayuda de un libro al que puedo acceder en una Biblioteca Pública: “En Biblioteca pública Ali Smith vuelve a demostrar que el lenguaje es algo vivo y brillante y que la literatura nos ayuda a vivir. ¿Por qué los libros son tan poderosos? ¿Qué significa conocer a un escritor a través de sus libros? La voz única de Ali Smith nos trae una colección de historias inteligentes, unidas por la literatura y el amor por el lenguaje, y que constituye una defensa muy elocuente de las bibliotecas públicas, esos lugares de alegría, libertad, comunidad y descubrimiento. Como en el resto de sus obras, Ali Smith nos muestra en este volumen su amor por los libros y la pasión por sus autores favoritos, sosteniendo que uno puede conocer a un escritor mejor que a un amigo y que leer es pedir prestado sin culpa».

Hoy recuerdo también a la excelente escritora Irene Vallejo, a través de unas palabras suyas en el pregón que pronunció en el acto inaugural de la Feria del Libro de Zaragoza, en 2019, cuando afirmó que «Hoy hemos quitado los cerrojos a los libros y les hemos calzado zapatos cómodos. Los hemos traído a la plaza, donde nadie tiene negado el acceso. Esto no ha sucedido por arte de magia. Es la cosecha de años de educación y transformaciones sociales. En escuelas. En institutos. En universidades. En bibliotecas ciudadanas y rurales. Desde las Misiones Pedagógicas a los clubs de lectura. Desde las instituciones públicas a los dormitorios donde los niños cierran los ojos acunados por un cuento de buenas noches. Ha sido un gran esfuerzo colectivo». Esa es la auténtica proyección también de una Biblioteca Pública y Rural, por más señas, con su política abierta de préstamos posibles.

La magnífica atención profesional que recibí en ese espacio público, la Biblioteca Pública “Editor José Manuel Lara”, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), pagado con dinero público y ofreciendo tiempo público, creo que era una aplicación al pie de la letra de lo expresado por María Moliner en su esplendoroso cartel, con fondo azul, que presidía una estantería repleta de libros, muy cerca de mi puesto de lectura. Durante el tiempo que trabajé allí sobre las páginas de un libro «prestado» temporalmente y que pertenecía a su fondo, encontré «mi propio mejoramiento espiritual a través de esas ventanas maravillosas que son los libros». Así lo deseó siempre María Moliner, trabajando para construir espacios y tiempo de paz a través de los libros y de la lectura, en tiempos del sinsentido de la guerra civil española. Es justo y necesario que le devuelva, hoy y siempre, el agradecimiento por su compromiso personal y colectivo para salvaguardar el interés general de la ciudadanía. Por tanto, ¡cuidemos hoy y siempre, con esmero, las bibliotecas públicas! 

(1) Bermejo Larrea, J.I., María Moliner, el espíritu de una bibliotecaria comprometida, en Centro Virtual Cervantes. Lengua.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad

Zelenski, ante Trump y Vance:  “Me pondré un traje cuando la guerra termine”

Momento en el que el presidente Trump saluda a Zelenski, señalando irónicamente su atuendo militar, en el encuentro en la Casa Blanca, el pasado 28 de febrero

Sevilla, 6/III/2025

El pasado viernes 28 de febrero y durante la celebración de la tristemente famosa conferencia televisada en el despacho oval de la Casa Blanca, el presidente Trump y su vicepresidente J. D. Vance criticaron duramente a Zelenski por su postura en la guerra en Ucrania, cuestionándole expresamente Vance la falta de gratitud ante las diferentes ayudas de Estados Unidos. Fue en ese contexto cuando un periodista de la cadena conservadora Real America’s Voice le preguntó a Zelenski sobre su vestimenta, en los siguientes términos: “¿Por qué no usa un traje?, usted representa a su nación y, sin embargo, se niega a ponerse un traje, ¿acaso tiene uno?, insistió, continuando con su pegunta: “Para muchos estadounidenses, su vestimenta no refleja el respeto que merece este encuentro”. Trump ya había echado leña al fuego en el momento de recibirle al llegar Zelenski en el coche oficial a la Casa Blanca, diciéndole con bastante sorna: “Vaya, hoy viniste muy bien vestido”. En este contexto tan surrealista, el presidente ucraniano respondió con firmeza: “Me pondré un traje cuando la guerra termine”.

UNAITED24: Me pondré un traje cuando la guerra termine

Para reforzar esta manifestación de Zelenski sobre su atuendo, que tanto preocupa al parecer a Trump en representación de la nación, la organización Unaited24, ha puesto en marcha un proyecto muy simbólico, la edición de camisetas con esta frase emblemática en inglés, que justifica y promociona de la siguiente forma: “Estamos sorteando 100 camisetas entre quienes donen 24 dólares o más para vehículos blindados de evacuación médica para ayudar a salvar a los defensores de Ucrania en el frente. Están haciendo hincapié en las palabras de nuestro presidente: un recordatorio de que hay un momento y un lugar para todo. Llegará un momento en el que todos podamos llevar traje. Ahora mismo, es el momento de ayudar a Ucrania a terminar esta guerra. Tienes todas las cartas para apoyar a Ucrania: es el momento de jugarlas. Dona para ayudar a Ucrania a terminar esta guerra y gana algo para ponerte en lugar de un traje”.

United24 es una plataforma oficial de recaudación de fondos de ayuda a Ucrania que se presente de esta forma: “Desde el comienzo de la invasión a gran escala, al presidente Zelenski le han preguntado cientos de veces: “¿Qué podemos hacer para ayudar a Ucrania?”. Precisamente por eso lanzamos UNITED24, la plataforma oficial de recaudación de fondos de Ucrania. La idea es sencilla: unir al mundo en torno a Ucrania para protegerla, salvarla y reconstruirla La plataforma permite hacer donaciones a Ucrania con un solo clic desde cualquier lugar. ¿Por qué es tan importante? Porque Ucrania sabe mejor que nadie qué se necesita y puede entregar la ayuda directamente. Nadie estaba preparado para una guerra a gran escala en el corazón de Europa. Las fundaciones benéficas, por muy bien organizadas que estén, no pueden satisfacer las necesidades de un país tan grande como Ucrania. Sin embargo, podemos hacerlo juntos. UNITED24 está diseñada para colaborar con organizaciones benéficas, socios, donantes y figuras públicas de todo el mundo. Nuestro objetivo es establecer un proceso de trabajo eficiente que acerque la victoria de Ucrania”

A ti, lector o lectora hoy de esta página de un cuaderno digital que tiene como misión buscar islas desconocidas que permitan encontrarnos siempre con la actitud que lo preside, luchar siempre con la idea de que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, te pido que divulgues la existencia de esta plataforma de ayuda a Ucrania, United24. Ayudarles será un acto hermoso para honrar a tantos miles de personas que han luchado y luchan a diario por la libertad de ese país, que han muerto en multitud de ataques despiadados del ejército ruso, que necesitan hoy más que nunca recursos para que un día próximo se pare esta guerra sin sentido y se firme la paz duradera y beneficiosa para todos. Simbólicamente, la frase de Zelenski en el despacho oval de la Casa Blanca, ante Trump y Vance, cobra hoy todo su sentido: Me pondré un traje cuando la guerra termine.

NOTA: la imagen de cabecera se ha recuperado hoy de https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/musk-zelensky-visita-casa-blanca-trump-b2706957.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Confieso que me siento decepcionado, consternado y conturbado

Hay un precepto bajo el cual he vivido: prepárate para lo peor, espera lo mejor y acepta lo que venga.

Hannah Arendt

Sevilla, 4/III/2025 – 12:20 h (CET+1)

En el contexto mundial en el que estamos ya instalados, sorprendidos a diario por las últimas órdenes ejecutivas firmadas por Trump con su famoso rotulador negro (no inocente), de alcance mundial, como puede ser la decisión de hace unas horas de suspender la ayuda militar a Ucrania, como reacción inmediata de castigo al presidente Zelenski (creo que también al mundo mundial) por el último encuentro con él en el Despacho Oval, la aplicación de aranceles a Canadá, México y China, así como los efectos devastadores en la ayuda humanitaria mundial a los que menos tienen, los nadies, por el cierre de la USAID, vuelvo a insistir en algo en lo que siento una obstinación especial: lo que está ocurriendo a escala mundial es debido a la ausencia de valores y grandes principios éticos en una carrera desenfrenada que propicia el desmantelamiento del Estado de Bienestar y su corolario lógico, el ocaso de la democracia perfectamente diseñado por las oligarquías digitales y atómicas, la explosión diaria del consumo en una economía alocada de mercado, el síndrome de la última versión que tantos estragos causa en la juventud y en la sociedad en general, porque de todo lo que tengo no tengo lo último de lo último y sin ello no soy, no somos nada, las influencias de los “influencers” que casi siempre es consumo puro y duro individual y, además, del caro, así como los estragos del paro juvenil y la corrupción pública y privada, unido todo ello al hastío y a la desafección política generalizada. Este conjunto de realidades son una mezcla explosiva de tener o intentar tener y no de ser, lo que justifica que «para dos días que vamos a vivir vivamos solo el presente», en un “carpe diem” inverso, porque se entiende al revés de su significado, es decir, vivamos hoy pase lo que pase y “tengo derecho a divertirme” porque el mañana no me importa nada, en una amoralidad que da miedo. Vivir al día, a la intemperie de la vida, sin preocuparse de nadie y de nada, caiga quien caiga. El poeta Horacio lo explicó bien hace ya muchos siglos: «Sé prudente, filtra el vino / y adapta al breve espacio de tu vida / una esperanza larga. / Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. / Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. / No te fíes del incierto mañana (Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe).

Tampoco me sirve el socorrido “esto también pasará”, principio basado en el cuento persa de un rey y un anillo, que sigue vivo en muchas personas como bálsamo de Fierabrás ante las consecuencias devastadoras de lo que está pasando y estamos viendo a diario. Lo curioso es que pocas veces se aplica cuando se vive época de vacas gordas y de felicidad plena que pese a todos los esfuerzos que se hagan, también pasarán, reforzando el mito del eterno retorno. Es curioso constatar en torno a esta frase que fue el presidente Benjamín Franklin el que frente a lo locuacidad no contenida ni medida de Trump, expresó en el siglo XIX el mejor significado de ella en el discurso que pronunció en la feria de agricultura en Milwaukee (Wisconsin), el 30 de septiembre de 1859, un año antes de ser elegido presidente de los Estados Unidos, firmando dos años después la ley que establecía por primera vez el Departamento de Agricultura de su país: «Se dice que un monarca oriental encargó una vez a sus sabios que le inventaran una frase que siempre tuviera presente y que fuera verdadera y apropiada en todos los tiempos y situaciones. Le presentaron unas palabras: «Y esto también pasará». ¡Cuánto expresa! ¡Qué castigo en la hora del orgullo! ¡Qué consuelo en las profundidades de la aflicción! «Y esto también pasará». Y, sin embargo, esperemos que no sea del todo cierto. Esperemos, más bien, que mediante el mejor cultivo del mundo físico, debajo y alrededor de nosotros, y del mundo intelectual y moral dentro de nosotros, aseguraremos una prosperidad y felicidad individual, social y política, cuyo curso será hacia adelante y hacia arriba, y que, mientras la tierra perdure, no pasará».

La realidad es que me siento también consternado en el sentido profundo de la palabra tal y como se recogió por primera vez en el Diccionario de Autoridades publicado en 1729: “Atemorizado, asombrado, perturbado y espantado”. Cualquiera de las cuatro acepciones refleja bien mi estado de ánimo. Tanto que hemos luchado por la instauración de la democracia a lo largo de los últimos cuarenta y seis años para recoger hoy lo mal sembrado. También conturbado, atendiendo las ricas acepciones de las Autoridades citadas, porque estoy inquieto, conmovido, confundido y desasosegado, provocando todo ello una mudanza cerebral muy importante aunque siga escuchando la recomendación piadosa de San Ignacio en estos tiempos de mudanza mundial de principios y valores. 

Hoy agrego a esta situación anímica el lema decepcionado, que no está recogido en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua ni como participio pasivo ni como adjetivo, a diferencia de las dos anteriores. Creo que es debido a que la decepción, que significa “pesar causado por un desengaño”, es decir, porque se ha faltado a la verdad en lo que se dice, hace o piensa una persona, es lo que se convierte sólo en sentimiento de decepción al sentirnos desengañados ante lo que está pasando y estamos viendo, situaciones que siente el alma con la decepción consiguiente, que no cabe en el diccionario de la dignidad humana. Su sentido más profundo y que genera más dolor está en la palabra “engaño”, porque en democracia se debe esperar mucho de los políticos mundiales y los de este país, que actúan en representación de nuestros votos. Estamos desengañados, desilusionados y nos sentimos consternados, conturbadosdecepcionados.

Cada día que pasa estoy más convencido de que es verdad que soy pesimista ante el espectáculo actual en el gran teatro del mundo, en el sentido más profundo del término pesimista que aprendí del haiku 123, precioso, escrito por Mario Benedetti en 1999: Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado. Reconozco que estamos viviendo una época en la que es difícil mantener una conducta inaccesible al desaliento. Si dejamos que las circunstancias actuales, en política por ejemplo, nos desanimen, es decir, nos quiten el ánimo, perderemos la actitud, la disposición, el temple, el valor, la energía, el esfuerzo, la intención, la voluntad, el carácter, la índole, la condición psíquica de cada uno, de cada persona y lo que es probable es que perdamos la última acepción de este lema en nuestro vocabulario diario, porque al final nos quitan el fundamento principal del ánimo, el alma, el espíritu de cada uno como primer principio de la actividad humana.

Espero, a pesar de todo, que impere el sentido común y una perspectiva de futuro mejor para todos, porque la situación actual pasará, pero ojalá sea en el sentido que proclamó Benjamín Franklin en el discurso citado anteriormente. «Y, sin embargo, esperemos que no sea del todo cierto. Esperemos, más bien, que mediante el mejor cultivo del mundo físico, debajo y alrededor de nosotros, y del mundo intelectual y moral dentro de nosotros, aseguraremos una prosperidad y felicidad individual, social y política, cuyo curso será hacia adelante y hacia arriba, y que, mientras la tierra perdure, no pasará».,

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

“Aún estoy aquí”, Óscar al respeto de la memoria democrática de Brasil

Sevilla, 3/III/2025 – 08:00 h (CET+1) / Actualizado 14:30 h

Como persona que ama el cine social y que sabe que “el cine es ver caminar a Henry Fonda”, que decía el famoso John Ford, porque conocía muy bien al actor y respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?, he sentido una emoción especial al conocer que la película brasileña Aún estoy aquí recibió anoche el Óscar 2025 a Mejor Película Extranjera. Es un justo reconocimiento a una película excepcional, a la que dediqué el pasado 26 de febrero unas palabras especiales en este cuaderno digital que busca islas desconocidas, en este caso una película con un mensaje esencial de respeto a la memoria histórica y democrática de un país, Brasil, en una época de dictadura militar que se prolongó 21 años.

Como me queda la palabra para casi todo lo que ocurre en estos tiempos trumpianos tan revueltos, en el mundo en general y en nuestro país en particular, vuelvo a publicar el artículo citado, La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”.

La película está basada en unas memorias escritas por Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971. La sinopsis oficial del libro ayuda a comprender la quintaesencia de este Óscar: “Verano de 1971. Eunice Paiva, recientemente liberada de un período de prisión e interrogatorio de doce días en DOI-Codi, en Río de Janeiro, pasa una corta temporada con amigos en Búzios. Según Antonio Callado, ella respiraba aliviada; el propio ministro de Justicia le había asegurado que su marido, Rubens Beyrodt Paiva, «ya había sido interrogado, estaba bien y en unos dos días estaría de vuelta a su casa». Rubens Paiva, sin embargo, capturado por hombres de la Fuerza Aérea el 20 de enero de 1971, fue torturado, asesinado y su cuerpo nunca más fue encontrado. «La cara de Eunice», escribe Callado, «continuó mojada y salada durante mucho tiempo, al igual que en esa mañana de Búzios. El agua ya no era del mar». En este libro, Marcelo Rubens Paiva hace un retrato emocionante de Eunice, su madre, y por primera vez traza una historia dramática de lo que ocurrió – y de lo que pudo haber ocurrido – con Rubens Paiva. «Mi padre, uno de los hombres más simpáticos y risueños que Callado conoció, murió por decreto, gracias a la Ley de los Desaparecidos, veinticinco años después de haber muerto por tortura», dice él, en este libro magistral. Eunice “levantó el certificado de defunción para la prensa, como un trofeo. Fue en ese momento en el que descubrí que allí estaba la verdadera heroína de la familia; sobre ella era la que nosotros, los escritores, deberíamos escribir».

oooooOooooo

La memoria democrática en una sola frase: “aún estoy aquí”

Sevilla, 26/II/2025 – 09:25 (CET+1)

El presidente Lula felicitó el pasado 7 de enero a la actriz y escritora brasileña Fernanda Torres, por haber sido premiada con el Globo de Oro a la Mejor Actriz, por su interpretación en la película Aún estoy aquí, dirigida por Walter Salles, expresándole la satisfacción nacional en nombre de su país por el abordaje cinematográfico de un pasaje en la historia del país que siempre se quiso borrar: “Brasil se merecía esto, te lo merecías…».

La sinopsis de la película, multipremiada ya, incluso con el Goya de este año en nuestro país, a la mejor producción iberoamericana y con tres candidaturas a los Óscar 2025, a Mejor Película, Mejor Actriz y Mejor Película Extranjera, nos ofrece el hilo conductor de la misma resaltando la importancia del respeto a la memoria histórica y democrática de cualquier país, en este caso de Brasil: “Está basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1971”. Conviene recordar que esta dictadura se mantuvo en el país desde 1964 hasta 1985.

He comprendido bien esta sinopsis escuchando atentamente a su director en una entrevista: “Son recuerdos de mi adolescencia. Mi novia era amiga de una de las hijas de Paiva, pasé mucho tiempo con ellos. Esa casa era otro país, donde la discusión política era libre, se hablaba de libros y discos censurados. Pero allí también descubrí una violencia que desconocía. La desaparición de Rubens marcó un antes y después para todos los que participamos en ese microcosmos. Si teníamos algo de inocencia, la perdimos ese día”.

Si rescato hoy esta película y su mensaje es porque su estreno en Brasil ha sido un revulsivo ante la extrema derecha y el bolsonarismo, fenómeno mundial de un neofascismo que da miedo. De ahí mi interés por rescatar hoy también en nuestro país el respeto a la memoria histórica y democrática tan necesaria para no volver a cometer los mismos errores ante el ocaso de la democracia. Aprovecho, por tanto, esta oportunidad que me ofrece aproximarme a esta excelente película, para manifestar mi incondicional apoyo a la vigente Ley de Memoria Democrática en España, como ciudadano político, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Es una ley que ordena en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Estamos avisados ante los nuevos vientos de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país y en el nuevo orden mundial que diseña de forma violenta Trump y su oligarquía tecnológica, aunque nos queda algo grandioso en democracia, la palabra, para poder denunciar lo que está pasando por todos los medios posibles, tal y como aprendí en un día ya lejano de Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.Para mí, lo importante es que la democraciatodavía está aquí. Así lo escribí recientemente en este cuaderno digital, El dinosaurio sí, la democracia también, recordando a Augusto Monterroso en su famoso cuento breve, que aplicado ahora a la democracia nunca he olvidado: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

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¡Paz y Libertad!

Dudas éticas del turismo espacial

Sevilla, 2/III/2025 – 18:13 h (CET+1)

No es la primera vez que abordo en este cuaderno digital el controvertido fenómeno social del turismo espacial y sus bases éticas. A modo de declaración de principios, afirmo que no estoy en contra, ni mucho menos, de la investigación aeroespacial de carácter público y al servicio del interés general, por su aportación a la investigación mundial en las más diversas ramas científicas, pero la de los vuelos “turísticos” orientados al mercado y sus mercancías, en estos momentos tan delicados para la economía mundial, me parecen insultantes, como un auténtico ejemplo del mundo al revés. Basta recordar a Ron Garan, astronauta de la NASA, cuando publicó en su libro «The Orbital Perspective” (2015), que no podía evitar pensar, al contemplar este «paraíso» [del espacio], en «los casi 1.000 millones de personas que no tienen agua potable para beber, el incontable número de personas que se acuestan con hambre cada noche, la injusticia social, los conflictos y la pobreza que siguen siendo omnipresentes en todo el planeta».

El vuelo de diez minutos del aventurero Jesús Calleja, realizado el pasado martes a bordo de la nave New Shepard (MISSION NS-30), como proyecto emblemático de la empresa Blue Origin, perteneciente al presidente de Amazon, Jeff Bezos, tan próximo a Trump, con un coste aproximado de 1.250.000 dólares, vuelve a plantear su trasfondo ético, salvando lo que haya que salvar, humana y profesionalmente hablando, de la trayectoria personal y profesional de Jesús Calleja, al que respeto y admiro en sus arriesgadas aventuras. Lo que es indudable es que este vuelo auspiciado por Mediaset España en tiempos de su consejero delegado Paolo Vasile y los representantes de Amazon Prime, con fines comerciales y mercantilistas no inocentes, creo que no justifica por sí mismo esta inversión espacial, al alcance exclusivo de multimillonarios. Basta recordar también el primer vuelo tripulado por personas, en la misma nave de Calleja, New Shepard, que realizó Bezos junto a su hermano y dos pasajeros más el 20 de julio de 2021, habiendo puesto a la venta un asiento de los cuatro que tenía en esa fecha la nave, que se adjudicó mediante subasta a un precio de 28 millones de dólares. Se escogió esta fecha, 20 de julio, porque se cumplía ese día del lanzamiento 52 años desde que el ser humano pisó por primera vez la luna. Un matiz también interesante en el caso de Bezos es que uno de esos cuatro asientos de su nave, que traspasó los cien kilómetros de la llamada línea Kármán, de separación de la tierra del espacio, lo ocupó la astronauta Wally Funk, que por razones estrictas de género, ser mujer, no pudo participar en el programa espacial americano en los años sesenta.

Es muy difícil conocer con exactitud el gasto real de estos proyectos al estar enmarcados en una actividad estrictamente privada, respetable pero creo que cuestionable en estos delicados momentos que atraviesa la Humanidad. Incluso es para mí de una dudosa ética pública que programas de la Administración espacial americana, la NASA, tengan un presupuesto para este año de más de 25 mil millones de dólares.

La perspectiva orbital del astronauta Garan, citado anteriormente, es fiel reflejo de la contradicción en la ética espacial expuesta anteriormente, que también existe, siendo la sinopsis de su publicación un bello planteamiento para el momento actual de deslumbramiento fácil ante el éxito de multimillonarios o aventureros de pro: “Para el astronauta Ron Garan, vivir en la Estación Espacial Internacional fue una experiencia poderosa y transformadora, que él cree que es la clave para resolver nuestros problemas aquí en la Tierra. En paseos espaciales y a través de ventanas, Garan quedó impresionado por la asombrosa belleza de la Tierra desde el espacio, pero le preocupó saber cuánto se necesitaba hacer para ayudar a este atribulado planeta. Y, sin embargo, en la Estación Espacial Internacional, Garan, un ex piloto de combate, trabajaba codo con codo con los rusos, que solo unos años antes eran «el enemigo». Si quince nacionalidades pudieran colaborar en una de las empresas más ambiciosas y tecnológicamente complicadas de la historia, seguramente podremos aplicar ese tipo de cooperación e innovación para crear un mundo mejor. Ese espíritu es lo que Garan llama la «perspectiva orbital». Garan transmite vívidamente lo que fue aprender a trabajar con un grupo diverso de personas en un entorno que solo un puñado de seres humanos ha conocido. Pero lo que es más importante, describe cómo él y otros están trabajando para aplicar la perspectiva orbital aquí en casa, adoptando nuevas asociaciones y procesos para promover la paz y combatir el hambre, la sed, la pobreza y la destrucción del medio ambiente. Este libro es una llamada de atención y de acción para que cada uno de nosotros cuide de la estación espacial más importante de todas: el planeta Tierra. No es necesario ser astronauta para tener la perspectiva orbital. El mensaje de gran empatía de Garan es una inspiración para todos los que buscan un mundo mejor”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Zelenski demostró ayer qué significa la dignidad en política

La lucha que se pierde es la que se abandona

José Mujica, expresidente de Uruguay

Sevilla, 1/III/2025 – 08:13 (CET+1)

Todavía no me he recuperado de lo visto y escuchado ayer en el encuentro de Trump con Zelenski en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en una sesión abierta a los medios de comunicación social e introductoria al acto formal de la firma de un acuerdo para entregar Ucrania a Estados Unidos la explotación comercial de parte de las tierras raras del país, pero sin garantizar el alto al fuego permanente en la guerra actual.

Fue vergonzosa la encerrona que sufrió el presidente ucranio ante el acoso insultante de Trump y su vicepresidente Vance, que se puede resumir con la acusación de Trump a Zelenski: “Con nosotros empiezas a tener cartas. Pero no tienes cartas ahora mismo. Estás jugando a las cartas. ¡Estás jugando con las vidas de millones de personas! ¡Estás jugando con la tercera guerra mundial! Estás jugando con la tercera guerra mundial. Y lo que haces es muy irrespetuoso para el país…”.

La verdad terca es que «dignidad» es una palabra y una cualidad humana muy maltratadas, sobre todo en estos tiempos revueltos en la política mundial y nacional. De forma inmediata me ha venido a la memoria un archivo sobre dignidad política, que contiene en mi cerebro las palabras que dediqué en 2015, en este cuaderno digital, a Jose Mujica, expresidente de Uruguay, cuando dijo que La política es la lucha por la felicidad de todos, frase pronunciada en su discurso de despedida de la presidencia del gobierno uruguayo el 27 de febrero de 2015. Lo tengo grabado en mi alma política porque hablar de Jose (Pepe) Mujica es hablar de dignidad política integral. También, cuando dijo con estremecimiento de su alma que “la lucha que se pierde es la que se abandona” o cuando vi el documental sobre su vida y obra política, El Pepe, una vida suprema, para aprender su forma de hacer política, tan necesaria en este tiempo.

A estas alturas del desencanto político en el mundo global y con responsables políticos que maltratan la dignidad como cualidad humana extraordinaria, con el ejemplo de ayer como último exponente de la indignidad política, solo queda agradecerle que con su edad haya continuado con la ilusión de ser feliz contando a los demás su propia historia política y su forma de ser y estar de forma digna en el mundo. No confunde, como todo necio, valor, dignidad y precio, demostrando con sus hechos, que son amores, que necesitamos su garantía ética de la dignidad política y no sólo buenas razones.

Visto lo visto ayer, necesito reafirmarme en la creencia de que otra política es posible y que la dignidad, en todas sus manifestaciones posibles, debe ser el denominador común de la misma. También, porque el expresidente ama a su chacra, una humilde casa en el campo y porque no le ha importado nunca atender allí a personas, políticos y periodistas de diferentes posiciones sociales y creencias. Lo decía Mujica en el documental citado: “Los mejores dirigentes son aquellos que cuando se van dejan a un conjunto de gente que lo superan ampliamente”, creándose una atmósfera de complicidad silenciosa, pero elocuente, entre Mujica y el director, Emir Kusturica, que presagiaba que a partir de esta frase todo el documental iba a pasar páginas virtuales de un breviario para una política digna, plagado de ideas, reflexiones, imágenes, silencios, narraciones, discursos breves que simbolizan la altura de miras de este político uruguayo, tupamaro de origen ideológico y con unas raíces de revolución interior en la etapa colonialista de España en aquellas tierras y muchos siglos atrás.

Después de más de dos siglos de andadura en el lenguaje compartido y registrado de nuestro país, según la RAE, podemos limpiar, fijar bien y dar esplendor a la palabra dignidad, sin adulterarla ni contaminarla, respetando su propia historia social, aceptando que es una palabra muy apreciada en el habla de todos, compartiendo su raíz histórica y de arraigo popular. Una persona digna, que hace política, como en el caso que nos ocupa, debe ser siempre un ejemplo de seriedad, gravedad y decoro en la manera de comportarse, es decir, debe manifestar pureza, honestidad y recato porque se aprecia y defiende su honra, estimación, modestia, mesura y circunspección, entendida ésta como atención, cordura y prudencia ante las circunstancias para comportarse comedidamente. Cualquier parecido de estas acepciones con el comportamiento ayer de Trump y Vance con Zelenski, es pura coincidencia. Fue un espectáculo lamentable y de incalculables daños colaterales para la humanidad, que constataremos en estos días de ardiente impaciencia mundial.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!