Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro

cernuda

Pero no es más andaluz quien de andaluz se disfraza, sino quien lleva intacto dentro de sí, límpido y seductor, el reflejo de esta tierra misteriosa, perezosa y activa, vívida y soñadora.

Luis Cernuda, en Divagación sobre la Andalucía romántica, 1936

Sevilla, 27/II/2020, horas antes del Día de Andalucía

Luis Cernuda, el poeta universal nacido en Sevilla, dijo en 1931 en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”, que “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”. Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada.

Mañana se cumple el 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Me reitero en la idea ya expresada en este cuaderno digital al recordar otra fecha memorable, el 4 de diciembre de 1977, para reivindicar la identidad de Andalucía en el nuevo escenario que se abría en el país después de tantos años de dictadura, recordando esta idea preciosa de Cernuda para acabar de una vez por todas con el complejo del Sur, para salir de las trincheras de la ignominia histórica que pesa como una losa en el ideario de esta tierra. Porque a pesar de lacras como el paro, la pobreza infantil y familiar, escasez de tejido industrial, problemas crónicos de sus agricultura y ganadería o los abandonos tempranos en educación, Andalucía puede ser el Norte de España en muchos caminos que se hacen hoy al andar.

La razón es clara y es la que deberíamos celebrar mañana en una fecha muy importante: Andalucía es un sueño que varios andaluces, no todos, llevamos dentro. Esta apreciación de algunos y no todos no era inocente para Cernuda porque él, mejor que nadie, sabía del comportamiento de sus paisanos en muchas manifestaciones sociales, culturales y políticas, porque todos los andaluces no somos iguales. En 2017 recordé en este día de celebración a Juan Ramón Jiménez, otro poeta andaluz en el exilio como tantos otros, porque tenemos la suerte de comprobar que aunque ligeros de equipaje llevaban en sus maletas luz y sueños dentro: “[…] como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él; que somos nobles porque sabemos perdonar y comprender tanto a los que nos ofenden con el paro y la corrupción que a veces no hay nada que perdonar.

También, porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, porque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos, como Manuel Gerena me enseño personalmente en un poema suyo muy querido. Con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra”.

Son mis principios andaluces y no tengo otros. Es verdad, porque Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos con su luz y su tiempo dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
 

Predilección y medallas alternativas en Andalucía

Sevilla, 26/II/2020

Se acaba de publicar la relación de hijos predilectos y de personas a las que se les ha concedido la medalla de Andalucía 2020. Vaya por delante que cada vez que ocurre esta acción pública soy consciente de que no están todos los que son ni son todos los que están, causando estupor, a veces, cómo se han elegido determinadas personas y personajes para tal reconocimiento. Obras son amores y no solo buenas razones. Tengo que reconocer que este año me cuesta aceptar que la Comunidad tenga predilección, entendida como “cariño especial con que se distingue a alguien o algo entre otros” según la RAE, respecto de determinadas personas premiadas en esta ceremonia institucional.

Dicho lo anterior, a modo de declaración de principios, creo que habría que crear un medallero alternativo y un listado de hijas e hijos predilectos de Andalucía, también alternativo, que ocuparían en primer lugar los miles de personas anónimas que trabajan todos los días para y por Andalucía y no los identificamos en los medios de comunicación, porque hacen una labor sorda y eficaz en pro de las personas más débiles y que menos tienen en esta sacrosanta tierra que, por cierto, son cientos de miles de personas. También, para reconocer a los trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos que velan diariamente por la mejor atención para todos, en un anonimato que merece nuestro respeto y atención, nuestra predilección o «cariño especial» según la RAE.

Recuerdo ahora los últimos estudios sobre la realidad social en Andalucía de los que he ofrecido datos objetivos en este cuaderno digital. Empezando por los niños y niñas andaluces que en número aproximado de casi cuatrocientos mil son pobres según lo expresaba un informe reciente de la OCDE: “Según la OCDE un niño o niña que nazca hoy en una familia pobre en España va a necesitar cuatro generaciones, el equivalente a 120 años, para alcanzar el nivel de renta medio de la sociedad en la que vive. Esta es, ciertamente, una situación profundamente injusta para los más de dos millones de niños y niñas en España que viven en hogares pobres, así como para sus padres y madres, que movilizan todos sus recursos para evitar esta herencia y dar a sus hijos las mejores oportunidades, y se enfrentan a las grandes dificultades que tiene criar a un niño en un país que no invierte lo suficiente en familia y en infancia” (1).

Ante esta situación, muy representativa de que esta Comunidad no está para muchas medallas en el momento actual, con un paro que asola a centenares de miles de familias, propongo que en un hipotético medallero y relación de hijos e hijas predilectos de Andalucía, virtuales, figuraran al menos por una vez los centenares de miles de padres, madres, abuelos, parientes próximos y lejanos, amigos y organizaciones no gubernamentales, entre otros actores solidarios, que hacen la vida un poco más amable a estos niños, niñas y familias andaluzas que no tienen lo imprescindible para vivir cada día dignamente y viven en la pobreza más absoluta.

Como no pretendo amargar la fiesta a nadie, pongo también un ejemplo, solo un ejemplo, revelador de cómo tratamos a veces a nuestros paisanos andaluces a través de la cultura, en concreto en su expresión musical. He presentado en este blog en varias ocasiones a un oboísta de fama mundial, Lucas Macías Navarro, nacido en Valverde del Camino (Huelva), que no acaba de ser reconocido como merece en nuestra Comunidad (no hablo de medallas, por supuesto, sino de más «presencia» en el pleno sentido de la palabra). Pasea nuestro país por el mundo entero a través de conciertos en los que se le reconoce su enorme valía, habiendo obtenido premios de un alcance extraordinario a nivel mundial. Es un ejemplo, nada más, pero traduce un problema en el reconocimiento de Andalucía a sus paisanos, en vida, que ya lo dejó claro Luis Cernuda cuando se dirigía con cierto dolor íntimo desde el exilio a sus paisanos sevillanos, andaluces en definitiva, con estas palabras: “Más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros”.

Esta es la razón por la que incorporo a partir de hoy en la cabecera del blog y para quien lo quiera escuchar y llenarse de un espíritu diferente de predilecciones y medallas honoríficas, una interpretación preciosa de Lucas Macías, de una obra de J.S. Bach, Concierto para oboe en La mayor (BWV 1055R), con el sonido mágico de su oboe d´amore. Mi reconocimiento virtual y predilección ya los tiene desde hace muchos años.

De eso de trata al final, que reflexionemos por qué y cómo se otorgan reconocimientos de predilecciones y medallas con motivo del 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Ese día, 28 de febrero de 1980, tampoco estuvieron determinados partidos políticos a la altura de lo que se decidía en un día tan trascendental para Andalucía. No olvido ese día tan especial, ni sus circunstancias.

 

NOTA: la imagen de la cabecera se ha recuperado del informe Familias en riesgo, un análisis de la situación de pobreza en los hogares con hijos e hijas en España, publicado recientemente por la ONG Save the Children.

(1) OECD (2018), A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility (Spain), OECD Publishing, Paris, http://www.oecd.org/spain/social-mobililty-2018-ESP-EN.pdf

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Es verdad que El herido, de Miguel Hernández, aún tiene la vida

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Sevilla, 22/II/2020

Este poema de Miguel Hernández, El herido (II), publicado en «El hombre acecha» 1937-1939, sigue presente en mi alma de todos y en la de secreto, como si fuese ayer el primer día que conocí estas palabras en una España que tenía helado el corazón de personas que buscaban la libertad perdida en una dictadura implacable. Esta es la razón de por qué escribo hoy sobre los últimos acontecimientos ocurridos en Madrid en relación con este poema que debía haber figurado en el Memorial de la Guerra Civil, que se paralizó a la llegada del nuevo Consistorio y que tuvo su primer reflejo de demolición y derribo en noviembre pasado cuando se comenzaron a retirar las placas con los nombres de los fusilados por el dictador Franco en los años 1939 y 1944. Este Memorial se había aprobado construir en el Cementerio de La Almudena en Madrid, durante el mandato de la alcaldesa Manuela Carmena. Como Miguel Hernández amaba la verdad y por ella entregó la vida, creo que la mejor forma de hacerle un homenaje de desagravio es abordar lo ocurrido desde la Verdad con mayúsculas.

Es verdad que el Ayuntamiento aprobó constituir un Comisionado de Memoria Histórica con objeto de que presentara un documento final, informativo pero no vinculante, sobre el tratamiento que se debía dar en el Consistorio a las víctimas de la Guerra Civil, presidido por Francisca Sauquillo, más allá de toda sospecha de partidismo, persona de sensatez extrema acreditada a lo largo de su vida personal y profesional, a la que profeso admiración y respeto.

Es verdad que en el informe de 2018 se proponía por parte del Comisionado la construcción de un Memorial sin nombres y en el que solo figurara un código QR que llevaría al listado de asesinados. Los siete expertos del Comisionado propusieron homenajear por separado tanto a las víctimas del Madrid republicano en la Guerra Civil (1936-1939) como a las del Madrid franquista en la posguerra (1939-1944), siendo las de este último periodo las únicas que figuraban, finalmente, en el proyecto paralizado y desmontado en la actualidad.

Es verdad que el poema de Miguel Hernández, El herido, iba a figurar en el citado memorial, en tres placas que lo recogían íntegro, pero también es verdad que no llegaron a colocarse las citadas placas porque se contemplaba esta acción al finalizar la obra inicial, parada a la llegada del nuevo consistorio.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Es verdad que el Comisionado se disolvió con bastante desencanto por parte de todos sus integrantes porque lo recomendado no surtió efecto alguno. El proyecto había cobrado cuerpo administrativo en el Ayuntamiento antes de que se presentaran las conclusiones.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Es verdad que el auténtico motivo de fricción actual es la decisión tomada por el Ayuntamiento actual, porque separándose también de la propuesta del Comisionado ha decidido colocar una sola placa, sin nombre alguno y con una frase lapidaria: “El pueblo de Madrid a todos los madrileños que del 36 al 44 sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas y religiosas. Paz, piedad y perdón», dando idéntico tratamiento histórico a los dos bandos en liza. Hecho que no se comprende a pesar de los esfuerzos de reconciliación con los que se debe tratar este asunto tan delicado, porque la verdad es que no es lo mismo.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Es verdad que la presidenta del Comisionado, Francisca Sauquillo ha manifestado al respecto: “Lo que quiere hacer ahora el Ayuntamiento es bonito como monumento por la reconciliación y la paz, pero no tiene nada que ver con el cometido que nosotros hicimos, que era velar por el cumplimiento de la ley de memoria histórica. El monumento que ahora quieren hacer es un gasto absurdo”.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Es verdad que la decisión de poner los nombres fue una decisión tomada en el pleno de Consistorio: Mauricio Valiente, integrante del Gobierno del Ayuntamiento con Manuela Carmena, explica por qué el Consistorio adoptó una decisión diferente a la que había recomendado el comisionado: “Incluir los nombres de los fusilados en la posguerra por el franquismo fue una decisión del equipo de gobierno, y del pleno, posterior a oír la opinión del comisionado», explica. «El comisionado era un órgano asesor, no decisorio».

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Es verdad que la verdad hay que buscarla en común y guardarse cada uno la suya para intentar comprender qué significa la memoria histórica de lo ocurrido en la guerra civil de infeliz recuerdo. Lo verdaderamente lamentable es tirar por tierra decisiones soberanas y de dinero público en una inversión tan reciente que se ha podido completar y mejorar con lo recomendado por el Comisionado, aunque fuera parcialmente y abrocharlo con el poema precioso de Miguel Hernández.

Es verdad que así se hubiera comprendido mejor lo que también nos legó en palabras preciosas el propio Miguel Hernández, porque los familiares de los que ahora se ven en placas desmontadas y apiladas sin sentido en el suelo, después de haber sido colocadas en el Memorial, con respeto a lo sucedido realmente en páginas muy delicadas de la historia de este controvertido país, siguen con tres heridas abiertas, la del amor, la de la muerte y la de la vida.

Es verdad, por último, que la mejor forma de grabar las palabras de su poema completo, mejor que en granito debe ser en la mente y en el corazón de los que siempre han respetado lo sucedido en la guerra civil y defienden a diario la reconciliación y transición después de la muerte del dictador, leyendo pausadamente e intentando comprender el mensaje de las palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

El entretenimiento televisivo no es inocente

PRODIGIOS1

RTVE / PRODIGIOS

Sevilla, 20/II/2020

El helicóptero de Mediaset España está ya sobrevolando sobre las cabezas de millones de personas que conforman la audiencia del programa de supervivientes que se estrena esta noche en Tele 5, la hermana española de la italiana “telecinque”, ambas bajo el imperio de Berlusconi. Mañana comprobaremos el abismo de datos de audiencia que existe entre esta cadena y todas sus rivales, entre las que incluyo, obviamente, Radio Televisión Española. Aseguro que la diferencia será abrumadora y creo que estos datos deberían hacernos pensar sobre las ideologías subyacentes que hay detrás de cada cadena de televisión y, sobre todo, la cadena pública por excelencia.

Estoy convencido de que las ideologías no son inocentes, ninguna. Siendo esto así, no es lo mismo la ideología sustentada solo por el capital y el mercado que la que defiende exclusivamente el interés general, pero hay una palabra fetiche ”entretenimiento” que se ha convertido en un paraguas que lo cubre todo. Bajo este término se ampara todo tipo de “sálvames”, de amplio espectro frutero o de casquería, qué más da si da lo mismo. O si todos los presentadores de cualquier espacio, incluido los informativos, acaban anunciado los implantes de zirconio monolítico, donde al final no sabes a qué le dan más importancia determinadas cadenas, si a ti como telespectador o a la propia empresa anunciante. La cuestión es entretener a cualquier precio.

Es la razón por la que defiendo a toda costa la televisión y radio públicas, cuyas cifras de audiencia caen en picado mes a mes, salvo algunas excepciones. ¿Dónde está el problema? Creo, sin lugar a dudas, que se confunden permanentemente los términos. Una cadena pública no tiene por qué ser “aburrida” frente a la “divertida” contraria, ni el entretenimiento tiene por qué ser una paliza frigia frente al llamado “ entretenimiento alegre” de los rivales. Lo que una cadena pública no debe hacer nunca, aunque está visto que sí pueden, es amagar con flirteos de vodevil o determinados “patrocinios” o “proveedores de confianza” tal y como, eufemísticamente, se cubren los gastos mayoritarios de determinados programas de entretenimiento público tipo, Masterchef, Prodigios o Maestros de la costura, o recurrir a programas donde el escarnio hacia todo lo que se mueve, ya sea a través de la opinión o de contertulios, se convierte en garantía de éxito. No es ético contratar a opinadores u opinadoras mayores de cada reino social para obtener audiencias de amplio espectro, donde no hay mezcla alguna de verdad sustentada por verificaciones contrastadas de cada noticia.

Millones de jóvenes de este país están viendo ya lo que ganarán otros jóvenes o algunos en edad madura (la frontera entre viejos y jóvenes -viejóvenes- es cada vez más difusa) en el programa que se estrena esta noche de “Supervivientes”. Cada personaje tiene su caché que es vergonzante desde mi punto de vista. Dinero fácil por “trabajar” dicen ellos y los “colaboradores” de otros programas del corazón, donde cobran por semanas de permanencia unas cifras que sonrojan a los que menos tienen. La cultura del esfuerzo brilla por su ausencia y la diversión está garantizada si está trufada de morbo en cualquiera de sus manifestaciones posibles.

Muchos de estos jóvenes son los que todavía no se han repuesto de la isla de las tentaciones que acaba de triunfar en la denominada televisión transversal, que ha superado todas las barreras conocidas de audiencia, dejando hijuelas en otras cadenas del mismo grupo porque la fiesta continúa. Por no hablar del maletín de un determinado tiempo de descuento, nombre ficticio de un gran hermano que se ha tenido que ocultar en actitud vergonzante ante las denuncias en un juzgado por el silencio cómplice de una cadena, productora y anunciantes durante un tiempo hasta que han dicho algunas empresas ¡basta! ante tanto despropósito.

Sinceramente, sé que vivimos en un país de libertades para elegir la televisión que más nos guste, faltaría más. Pero quiero defender hoy a la RTVE pública en sus variadas formas de hacerse presente en nuestras vidas, por tierra, mar y aire, radio o televisión, con la oportunidad de tener a la carta todo lo que producen y se financia con dinero público. Las parrillas públicas tendrán que revisarse, no para conformar a la audiencia o para servirles estrictamente lo que quieran, para salvar una frase que me da miedo: los españoles tienen la televisión que quiere la mayoría, porque hay una responsabilidad de Estado en la programación que tiene y debe de salvar exclusivamente, ahí no se equivocan, el interés público y general, tanto televisivo como radiofónico, que también existe. Todavía peor sería conformarse desde el espacio, tiempo y dineros públicos con una frase lapidaria que me da mas miedo todavía: los españoles tienen la televisión y radio que se merecen.

También, porque el entretenimiento televisivo y radiofónico no es inocente, como no lo son las ideologías de cualquier tipo que están detrás de estos fenómenos de masas donde la razón pública debe presidir cualquier decisión. Lo comprendí el día que leí a Lukács, en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

En definitiva, la cultura del entretenimiento televisivo y de masas, de carácter público, que defiendo expresamente hoy frente a las alternativas actuales del entretenimiento de mercado puro y duro, cueste lo que cueste, a cualquier precio, debe reflejar, porque nunca debe ser inocente, su marcado carácter social y no individual, porque no debe ser neutral sino que debe reflejar la situación social de cada momento en España, atendiendo en sus franjas horarias las situaciones que más duelen en este país en relación con el bienestar social. Esa debe ser su seña de identidad y ahí no se equivocará nunca. Un ejemplo, para terminar, puede ser clarificador: la promoción del empleo para todos, con programas específicos en horario de máxima audiencia, prime time, sería un buen planteamiento ante programas para ganar dinero fácil a costa del mercado que está detrás de cada uno de ellos. Es lo que más duele a millones de hogares españoles en este momento. El patrocinio de estos programas debe ser exclusivamente el de la ética pública, nada más. Espacios, tiempo y dinero públicos, exclusivamente.

(1) LUKACS, G (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

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Caótica, una librería singular

CAOTICA

Mas el trabajo humano, con amor hecho, merece la atención de los otros…

Luis Cernuda, A sus paisanos, en La realidad y el deseo

Sevilla, 17/II/2020

La extravagancia de Caótica, una librería que está muy cerca del kilómetro 0 de Sevilla, en la calle José Gestoso, se muestra en espacio cultural con una singularidad especial, tal como ya definía el lema singularidad el Diccionario de Autoridades en 1739 (RAE), con la riqueza de nuestra forma de hablar hasta hoy: servir con el talento, no imitar otros, sino beneficiar el que ya dio el Cielo, o lo que recibimos de nuestros padres en la preciosa evolución de nuestra propia vida.

Ya he manifestado en diversas ocasiones , en este cuaderno digital, que Sevilla no es una ciudad de librerías sino de bares. Lo curioso es que Caótica ha incorporado en su zona de usos múltiples, un bar con una visión diferente, en el que cualquier cosa que tomes te sabe diferente al leer el mensaje que preside la barra más larga del mismo: “Somos el resultado de los libros que leemos, los viajes que hacemos y las personas que amamos”.

Es muy interesante conocer la experiencia diaria de esta librería, sus proyectos, el mundo de la cooperativa hecho realidad cultural en sus diversas formas de participar en el proyecto. Cuando entro en ella, no olvido los tres sueños de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella: distinguir el norte del sur (que también existe); leer a Schopenhauer, por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida y, en tercer lugar, abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee.

En Caótica te envuelven los libros y regalos en papel negro. Allí hay una persona anónima que pone orden al caos del mercado habitual en la compraventa de libros, dibujando con colores llamativos múltiples dibujos a los que acompaña siempre el nombre con el que desees llevarte el recuerdo principal de esa librería singular. Y la bolsa de papel ecológico en la que depositas unos regalos especiales llamados libros, lleva la imagen de una niña-buzo, imagen que preside la librería: “una obra realizada por el artista Alejandro Vicuña que encierra una simbología en sintonía con el origen —renacer— de Caótica. La ‘niña-buzo’ está coronada por el azul del cielo de la ciudad y bañada en el amarillo que la rodea, un color que para Caótica representa la reinvención. Es una niña desprotegida en medio del asfalto pero que no teme a nada, una niña valiente que se enfrenta a la jungla urbana y al conflicto para bucear por el océano cultural, y hacer del caos un lugar luminoso. Unas gafas, unas aletas y un tubo de respiración son su único equipaje para explorar el mundo que la rodea y para navegar entre libros sin miedo a la aventura”.

En el relato de la Creación, se dice que la tierra estaba “hueca y vacía”, es decir, era un caos total. Lo maravilloso es constatar que durante muchos siglos abuelas y abuelos, madres y padres, contaban, recordando a sus antepasados en los pueblos ribereños del Tigris y Éufrates, que Dios vio ese caos, que todo era caótico, insuflando el ruaj, el espíritu, cerniéndose sobre la haz de las aguas. A partir de aquel acontecimiento, se creó todo pero, especialmente, a la mujer y al hombre. Si todo era bueno, en riguroso hebreo, cuando creó al ser humano vio Dios que “era muy bueno”. Un adjetivo, muy (meod), que desde entonces ha impregnado de esperanza de vida a este loco mundo, dando una respuesta magistral para poner orden en una situación caótica el universo, de la materia: la llegada del ser humano, la aparición del habla, de la palabra. Algo muy bueno, evolución en estado puro y lo más importante: es un relato que todavía se puede encontrar en la más pequeña librería del mundo.

Caótica tiene orden y sentido. Comprar un libro en ella, todavía más, porque demuestra singularidad: sirve con el talento, no imita otros, sino que beneficia el que ya le dio el cielo azul de Sevilla, la ciudad de la niña-buzo, su imagen más querida y perfecta.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://caotica.es/caotica/

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Las columnas de Manuel Rivas

MANUEL RIVAS 2020

Sevilla, 16/II/2020

Vengo sintiendo la ausencia de las columnas dominicales de Manuel Rivas en El País Semanal, desde la última publicada el 12 de enero pasado, Los terrestres extraterrestres, con una entradilla sobrecogedora: “El signo más inhumano en este tiempo es la desprotección de los “niños perdidos”, de los menores aliens”. Estoy preocupado porque desde mi ruptura de compra diaria de este periódico por grandes diferencias con su línea editorial, que se consumó en octubre de 2016, recurro escuetamente a la lectura escogida de su edición digital, manteniendo de forma leal la lectura de la columna de este autor, al que admiro y aprecio tanto, siendo el motivo de por qué escribo hoy sobre esta ausencia que nunca es olvido. No sé qué ha pasado.

En el diccionario de la lengua española (RAE), se define la columna periodística en las acepciones 3ª y 4ª de forma clara y concisa: en una publicación periódica, artículo de un colaborador o redactor que aparece de forma regular y frecuente en un espacio fijo y género periodístico correspondiente a la columna. Quiero decir con esta breve introducción que el género de la columna me interesa porque en el caso que nos ocupa, el autor transmite una opinión sobre un hecho, un acontecimiento o una noticia y suele mantener un hilo conductor sobre lo escrito, es decir, sabemos cómo piensa, cómo utiliza la palabra para expresarlo y el valor que tiene lo que publica de forma regular y frecuente.

En los tiempos que corren de noticias falsas, comentarios falsos, columnas falsas y círculos de opinión más falsos todavía si cabe, busco con avidez la publicación cada domingo de esta columna de Manuel Rivas, como si tuviera que agarrarme a ella para no caerme de un mundo que te invita a veces a bajarte de él. Estos son mis principios periodísticos sobre un columnista de excepción y a diferencia del famoso aserto de Groucho Marx, si no valen para muchas personas, no tengo otros.

Un detalle que no quiero olvidar es el epígrafe sobre el que se publican todas sus columnas: Navegando el desvío. Rivas siente el mar y le he escuchado hablar de él apasionadamente. Interpretando de la mejor forma posible este enunciado en cada columna, creo que hay una razón náutica de la razón periodística que la sustenta, en el sentido de que la aguja magnética que vemos ordinariamente en cualquier brújula, marca siempre el norte real de lo que verdaderamente ocurre o es, es decir, se mantiene en su sitio sin engañar a nadie y la aguja que traduce la atracción terrenal de lo que pasa es lo que interpreta el autor para que nunca se pierde el rumbo real permitiendo llegar felizmente al puerto de la vida digna de cada noticia, de cada columna.

En definitiva, porque Manuel Rivas cumple cada domingo con la auténtica misión de un buen periodista, recordando siempre una frase que leí en 2014 en un artículo de Juan Cruz, periodista que también admiro, citando a Eugenio Scalfari, el fundador de La Repubblica de Roma, en una frase ante estudiantes españoles en la Escuela de EL PAÍS: “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”, de una forma especial, con compromiso social y navegando el desvío que nos impone la vida a cada uno.

Reinterpretando las palabras cantadas por María Dolores Pradera, la ausencia de la columna de Manuel Rivas no quiere decir olvido, ni decir tinieblas, ni decir jamás, porque al igual que las aves pueden volver al nido, lo único que siento es que su palabra, que nos queda, no vuelva en este formato más.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

La tusa en el país de las tentaciones

TUSA

Sevilla, 14/II/2020

En el día comercial de los «enamorados», me he acordado de los «entusados» en todos los órdenes posibles, personales, familiares y políticos, que también existen, aunque no cuentan para el mercado mundial del poderoso caballero don dinero, ni tienen día alguno que los representen.

Cualquier espacio humano y, sobre todo, de pareja, puede ser un territorio de tentaciones de todo tipo. Tengo que reconocer que me ha sorprendido el seguimiento que ha tenido el programa “La isla de las tentaciones”, como gran sorpresa del año televisivo. Han sido millones de personas las que han esperado, ávidos de la última noticia, cómo acaba el culebrón de cada día y, sobre todo, el doble final. Lo que no conocía era la entrada en tromba, casi en simultáneo, en el mundo de la música para los más jóvenes, de una canción que es un homenaje a una palabra que se utiliza diariamente en Colombia, tusa, que en su acepción más pura, tristeza o despecho causados por un fracaso o un desengaño amoroso (Diccionario de Americanismos, RAE), ha batido todos los récords de audiencia imaginables, con más de quinientos millones de reproducciones en YouTube desde noviembre de 2019. Lo que tengo dudas es si, fuera de Colombia, se entiende bien la letra de la canción y el mensaje explícito de la misma ante una afirmación rotunda en sus primeros compases (1):

Ya no tiene excusa, hoy salió con su amiga, dizque que pa’ matar la tusa.

¿Cómo se entiende tusa o vivir entusados en Colombia? Basta un ejemplo clarificador para sacarnos de las dudas suscitadas en el programa estrella de Cuatro. En el año 2016 se estrenó en Bogotá (Colombia) una obra romántica, El arte de compartir la tusa, postconflicto, de Diego Trujillo, que difícilmente entenderíamos en este país de las tentaciones, aunque la tusa está por todas partes. Otro gallo cantaría si asumiéramos en todos los órdenes personales y sociales que la tusa existe. Cuenta una historia que sucedió en una isla del Caribe, que nos suena: dos jóvenes “se conocieron en un paraíso tropical. Allí se enamoraron a pesar de sus diferencias, pero después de un tiempo ha llegado el momento de decir adiós y no será una despedida tradicional; […] Lo que planteo es que esa relación sacada de contexto y puesta en la realidad cotidiana de cada uno pierde sentido y adquiere otro carácter completamente distinto”, asegura el actor[-director de la obra]. El relato entonces se desarrolla en dos ambientes: la isla en la que los dos protagonistas se conocieron y a la que regresan un tiempo después, justo en la celebración del Año Nuevo, y el estudio del escritor, en donde se retratan los grandes conflictos de la relación […]”.

La noticia de este estreno en el diario digital colombiano El Tiempo, sigue explicando la trama: “A partir de pequeños monólogos, poco a poco la historia va desembocando en una resolución que implica la separación de los personajes, quienes no deciden hacer una ruptura típica. “Es una historia en la que se trata de resolver después de una ruptura de una manera pacífica y sobre todo innovadora, al proponer que la tusa se comparta entre los dos dolientes”, anota Trujillo”. Además de esos giros cómicos, en los que se hace uso de diálogos irónicos y llenos de humor negro, hay una reflexión sobre la resolución de conflictos. Por eso el actor asegura que ni el tema ni el título son gratuitos. “Esto es una comedia, una comedia romántica, pero parte de la base de decir que la educación por la paz o pensar en paz tiene que ver con resolver esos mínimos conflictos al interior de las parejas y de los hogares”, asegura”.

La Fundación Gabo, hizo extensivo al mundo, en junio de 2019, el sentido de la tusa política (que también existe) y cómo salir de ella con un mensaje esclarecedor ante los resultados en las últimas elecciones en Colombia: “Las elecciones casi siempre se viven con intensidad, y casi nunca dejan a todo el mundo contento. Pero una frustración electoral no tiene que hacerte perder la perspectiva, dejarte sin amigos o distanciarte de tu familia. Relajarse es buena idea, y por eso hicimos una pequeña lista de ideas para ayudarte a relajarte. Desahógate, pero con respeto: La frustración siempre estará ahí y ventilarla es bueno para el alma. No te prives de hacerlo, pero con respeto y sin ofender a nadie. Eso no tiene sentido y puede causar heridas que después puedes lamentar. El odio puede dar muchos likes, pero no construye. Date una vuelta por el parque, respira: Toma aire, piensa en otra cosa, camina, saca a pasear a tu perro si tienes uno. Quítate el calor del momento con un poco de aire fresco; eso te dará un poco de perspectiva. Puedes usar apps como Headspace o Calm para ayudarte a recuperar la paz. Desconéctate: Llega un punto en el que, por más noticias y tuits que leas, no vas a enterarte de algo nuevo. Cuando llegue ese momento, suelta el celular, aléjate del computador, y pon tu mente en otra cosa. Felicita a alguien que haya apoyado al candidato ganador: ¿No crees que eso pueda ser liberador? Inténtalo. Aprende a reconocer la derrota: Vendrán otras elecciones, vendrán otras oportunidades. Esta vez tu candidato no ganó, pero la vida sigue. No hay necesidad de incendiar los grupos de WhatsApp y tus redes sociales”.

Admiro la forma de expresarse las personas en Colombia, donde utilizan palabras bellísimas y que sintetizan, como “tusa”, en una sola palabra, una situación emocional y sentimental de amplio recorrido de frustración en general que va mucho más allá de la definición enciclopédica que estudié en mis años de carrera y que necesitaba muchas palabras para explicarla: “sentimiento displacentero de incompletud que surge como consecuencia de un conflicto psicológico no resuelto”. El sincretismo colombiano es una muestra del arte de hablar que aprendí hace ya muchos años de uno de mis maestros en literatura: Gabriel García Márquez. Esa es la razón de comprender, cuando vamos del timbo al tambo de la vida, como a él le gustaba decir del peregrinar humano, que el amor es eterno…, mientras dura. También se podría aplicar a la felicidad, a estar o sentirse bien en general. Lo que viene después, cuando todo falla, es tusa en estado puro o estar entusados hasta que la muerte nos separe como nos enseñaron a vivir en la pareja católica, apostólica y romana. Pero salir de la tusa con arte en un país lleno de tentaciones…, es algo más que eso, como nos enseña la obra teatral de Diego Trujillo, porque la tusa se debe compartir siempre entre los dolientes de cualquier frustración en la vida.

(1) https://verne.elpais.com/verne/2020/02/11/articulo/1581441833_501244.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

La eutanasia permitirá elegir una muerte digna

Sevilla, 13/II/2020

Lo decía Ramón Sampedro, en su obra Cartas desde el infierno, en 1996, antes de elegir una buena muerte ante tanto sufrimiento personal: “No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar”. El martes pasado sentí una emoción especial al conocer que el Congreso de los Diputados había “tomado en consideración” la proposición de ley para regular la eutanasia, con el siguiente resultado: 201 votos a favor, 140 votos en contra y 2 abstenciones y, por tanto, se comenzaba «a tramitar la ley orgánica de regulación de la eutanasia que presentó el Grupo Parlamentario Socialista [el 24 de enero de 2020]. Este es el primer paso del procedimiento legislativo, que continuará con la apertura del plazo para presentar enmiendas”, según recoge la nota de prensa del Congreso. Creo que ha sido un hecho memorable en este país, después de un recorrido tortuoso de esta proposición de ley, tal y como lo recordaba en mi post anterior dedicado a la eutanasia y publicado en este medio el 6 de abril de 2019.

En aquella ocasión, hacía referencia a la muerte digna, libremente elegida, de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, ayudada por su marido, “sus manos”, que conmocionó a millones de personas dignas. Es bien sabido que huyo del espectáculo de la muerte a cualquier precio, como aprendí de aquella película maravillosa, Muerte en directo, dirigida por Bertrand Tavernier, pero la muerte asistida por su marido, Ángel Hernández, la tengo grabada en las páginas especiales de mi memoria de secreto y me ha llevado a poner en marcha una parte de la moviola de mi vida en la que fui profesor de Ética Médica.

Tengo presentes hoy a miles de alumnas y alumnos a los que enseñé que la eutanasia era una buena opción humana, la mejor decisión cuando el hecho de vivir en estadios permanentes de sufrimiento y dolor, sin esperanza alguna, deja de tener sentido. Les hablaba de la ética de situación, como resquicio ético para estas situaciones, en un país en el que una gran parte de él tenía helado el corazón, jugándome el tipo porque los comisarios políticos del Régimen también asistían a clase camuflados: “Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring [del que fui alumno durante un Curso impartido por él] me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la existencia, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum en Roma, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente” (1).

Ya no hará falta recurrir a la ética de situación porque la libre elección de morir dignamente estará regulado legalmente en este país, más o menos a partir del próximo mes de junio. Lo único que pretende esta ley es “legislar para respetar la autonomía y voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave e incurable, o de una enfermedad grave, crónica e invalidante, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables. Con ese fin, la ley regula y despenaliza la eutanasia en determinados supuestos, definidos claramente, y sujetos a garantías suficientes que salvaguarden la absoluta libertad de la decisión, descartando presión externa de cualquier índole» (2).

Ha sido un recorrido largo y lo verdaderamente lamentable es que no se ha llegado a tiempo para ayudar a miles de personas a morir dignamente por una elección personal que permite, como decía Sampedro, cruzar la línea de la intransigencia, saltar…, en un acto de libertad plena para elegir la mejor muerte, sobre todo, la más digna.

(1) https://joseantoniocobena.com/2019/04/06/eutanasia-y-muerte-digna/

(2) Proposición de ley orgánica de regulación de la eutanasia, Exposición de motivos, p. 2.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

20º aniversario de la fundación Bill y Melinda Gates: un cumpleaños de dignidad digital

FUNDACION BILL&MELINDA GATES

Los datos son inequívocos: independientemente del lugar en que uno nazca, la vida será más difícil si naces niña

Melinda Gates

Sevilla, 12/II/2020

«La vida que vais a compartir juntos, será, al fin y al cabo, el veredicto en cuanto a vuestro reconocimiento de las obligaciones extraordinarias que acompañan a recursos extraordinarios”. Esta frase, recogida por Melinda Gates al finalizar la carta anual conjunta en 2020, cuando se celebra el 20º aniversario de la creación de la Fundación Bill y Melissa Gates, pronunciada por la madre de Bill Gates en el día de su boda, resume a la perfección el compromiso que el matrimonio Gates adquirió con el proyecto de su Fundación.

La carta es muy extensa y es, a modo de memoria de lo hecho en estos veinte años, una historia de éxitos y fracasos en la que siempre han tenido claro el mensaje de la madre de Bill: ser especialmente sensibles y hacer llegar a los que menos tienen, al mundo olvidado en general, a los que más sufren, las soluciones a problemas reales y a modo de obligaciones extraordinarias por disponer de recursos extraordinarios. Filantropía sin secretos o recovecos, en estado puro.

Recomiendo la lectura atenta de su larga carta. Hay expresiones que me han hecho pensar en la necesaria filantropía, cada persona ajustada a su nivel de recursos. Destaco las siguientes: “[…] Sabemos que la filantropía nunca puede —y nunca debería— sustituir a los gobiernos o al sector privado. Sin embargo, creemos firmemente que tiene un rol único a la hora de impulsar el progreso; […] el objetivo no es solo un progreso incremental. Es poner toda la potencia de nuestros esfuerzos y recursos en grandes apuestas que, si tienen éxito, salvarán y mejorarán vidas”, […] Los riesgos que asumimos son diferentes de los que los verdaderos héroes del progreso global asumen constantemente: los trabajadores de la salud que van a las zonas de guerra para vacunar a los niños que lo necesitan, los maestros que se inscriben para trabajar en las escuelas más complicadas, las mujeres en los lugares más pobres del mundo que se oponen a las normas y tradiciones culturales diseñadas para mantenerlas atrapadas… Lo que hacen requiere sacrificios personales que nosotros nunca tuvimos que hacer y tratamos de honrarlos apoyando las innovaciones que algún día podrían facilitarles la vida […]”.

La fundación ha invertido un total de 53.000 millones de dólares en estos veinte años. Abordan a lo largo de la carta los principales trabajos desarrollados en cuatro áreas prioritarias: salud, educación, cambio climático y género. Hay que leer con detalle todo lo expuesto en su carta y quizá comprendamos mejor cómo la inmensa fortuna generada por Microsoft a lo largo de su historia ha revertido en grandes beneficios para la humanidad en acciones muy concretas que detallan en su escrito.

He recordado al finalizar la lectura de esta carta esperanzadora una frase de Negroponte que leí hace ya muchos años y que me llevó de la mano a estudiar y dirigir estrategias digitales en la Administración Pública de Andalucía, con visión de estrategias de Estado para hacer la vida más amable a todas las personas, salvando siempre el principio constitucional del interés general digital de la ciudadanía: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital. Posee cuatro cualidades muy poderosas que la harán triunfar: es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva” (1).

He vuelto a mi rincón de pensar, en silencio. Y ha brotado en mi alma de secreto una estrofa de Antonio Machado que nunca olvido: Converso con el hombre que siempre va conmigo / quien habla solo espera hablar a Dios un día; / mi soliloquio es plática con ese buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía.

(1) Negroponte, N. El mundo digital. Barcelona: Ediciones B, 1995, p. 270.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.gatesnotes.com/2020-Annual-Letter?WT.mc_id=20200129100000_AL2020_GFG-ORG_&WT.tsrc=GFGORG

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Mujica o el elogio a la dignidad política

Sevilla, 10/II/2020

La política es la lucha por la felicidad de todos. José Mujica

No olvido esta frase pronunciada por Jose Mujica en su discurso de despedida de la presidencia del gobierno uruguayo el 27 de febrero de 2015. Hablar de Jose (Pepe) Mujica es hablar de dignidad política. También, cuando dijo con estremecimiento de su alma que “la lucha que se pierde es la que se abandona”. Estoy convencido de que conviene escucharle y verle con atención en el documental que se ha estrenado en Netflix, El Pepe, una vida suprema, para aprender su forma de hacer política, tan necesaria en este tiempo. A estas alturas del desencanto político en el mundo global, solo queda agradecerle que con su edad siga con la ilusión de ser feliz contando a los demás su propia historia política y su forma de ser y estar en el mundo. No confunde, como todo necio, valor y precio, demostrando con sus hechos, que son amores, que necesitamos su garantía ética y no sólo buenas razones.

Estuve viendo anoche el documental con atención reverencial. Tengo que verlo varias veces para apuntar frases que durante la sesión de ayer me dejaban con el pensamiento sobrecogido por la profundidad de lo que transmitían sus palabras. Comenzar el tráiler (porque no quiero hacer lo que hoy llamamos un spoiler de la película) diciendo que “Los mejores dirigentes son aquellos que cuando se van dejan a un conjunto de gente que lo superan ampliamente”, creándose una atmósfera de complicidad silenciosa, pero elocuente, entre Mujica y el director, Kusturica, presagiaba que a partir de esta frase todo el documental iba a pasar páginas virtuales de un breviario para una política digna, plagado de ideas, reflexiones, imágenes, silencios, narraciones, discursos breves que simbolizan la altura de miras de este político uruguayo, tupamaro de origen ideológico y con unas raíces de revolución interior en la etapa colonialista de España en aquellas tierras y muchos siglos atrás.

Es verdad que puede ser una paradoja ideológica que este documental se vea solo a través de una plataforma de pago por suscripción y no esté abierta su exhibición en salas comerciales de libre elección. Este tipo de cine no da dinero y suena mal la promoción a través de estas multinacionales del entretenimiento, pero tengo claro que, a veces, este mundo digital (restringido y limitado por el poderoso caballero don dinero) y yo, estamos obligatoriamente obligados a entendernos.

Escuchar a Mujica decir que “A esta altura no preciso “plata” (dinero), en absoluto, no preciso para vivir más de lo que tengo” o que “la cultura es la cotidianidad de los valores con los que nos movemos en la vida y eso es parte de la construcción de una sociedad mejor” y “Es curioso Kusturica. A veces lo malo es bueno y, a veces, a la vez, lo bueno es malo”, nos deja ensimismados en la ilusión de seguir trabajando en la utopía de creer que otro mundo es posible.

Me quedé pensando en esta frase dicha en los planos finales del documental. La vida es una dialéctica en la acción de cada día, que tiene su poso en la condición humana, centrada siempre, según Mujica, entre la defensa de la solidaridad frente al egoísmo. Sorprendente, pero estoy de acuerdo con Mujica en que nada de lo humano nos debe ser ajeno. Todavía resuena en mi alma de secreto la frase final de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en un discurso de agradecimiento al pueblo uruguayo: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.

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