Hay que prestar especial atención a la atención

Sevilla, 17/I/2023

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos para el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Facundo Cabral, en No estás Deprimido, estás Distraído

Navegando por el mar proceloso de cada día, he descubierto un libro para llevar en la mochila virtual, mental por supuesto, para guiar los pasos a la próxima isla por descubrir en nosotros mismos, tantas veces recordada gracias a Jose Saramago en su Cuento de la isla desconocida. Se trata de una obra publicada hace tan solo unos días, en la editorial Península, con un título atractivo en sí mismo: El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla, escrito por Johann Hari, cuya sinopsis oficial nos orienta en su contenido: “La atención ha entrado en una profunda crisis. ¿Cuáles son los motivos?, ¿quién nos la está robando?, y, más importante aún, ¿cómo podemos recuperar nuestra capacidad de concentración? Un demoledor ensayo que indaga en una de las grandes epidemias del momento y en sus posibles soluciones. Según algunos de los últimos estudios publicados, los adolescentes solo son capaces de concentrarse en una tarea durante sesenta y cinco segundos, mientras que los adultos apenas pueden aguantar tres minutos. Como muchos de nosotros, Johann Hari es consciente del peligro que supone la omnipresencia de las pantallas, así como de esa imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista. Hoy en día, lograr el estado de concentración necesario para acometer labores intelectualmente complejas y exigentes es casi una quimera. Hari decidió entrevistar a los principales expertos en concentración humana para identificar las causas de esta crisis. En El valor de la atención desglosa los doce factores que la generaron –desde nuestra incapacidad de dejar fluir la mente hasta la contaminación en las ciudades–, y denuncia a las poderosas empresas que nos están robando el foco. Además, nos da las herramientas para entender la situación, defendernos y recuperar nuestra capacidad de vivir con atención”.

Tengo que reconocer que la atención es algo que, me preocupa dese hace ya muchos años, quizás porque estoy educado en la necesidad de admirarme de las personas y de casi todas las cosas, como tantas veces he explicado en este cuaderno digital. Siempre he sentido curiosidad por todo, en un mundo plagado de cotilleo y cotillas, aunque bautizado últimamente como “el universo del entretenimiento” donde todo cabe y en el que la cultura digna brilla por su ausencia. Siempre he sentido la necesidad de comprender qué es admirarse ante lo que ocurre en nuestras vidas, prestándole mucha atención, por muy intranscendente que sea o supuestamente inútil, algo que solo se consigue a través de la admiración, actitud que simbolizó para Aristóteles el comienzo de la filosofía, entendida como la capacidad que tiene el ser humano de admirarse de todas las cosas, de las personas, de sentir curiosidad diaria de por qué ocurren las cosas, de cómo pasa la vida, tan callando. Mi profesor de filosofía lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein panta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que la curiosidad sigue siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de él.

El placer de la atención, de la curiosidad sabia, no es transmisible automáticamente a los demás, sino que es imprescindible adquirir el conocimiento liberador, trabajarlo internamente a través del esfuerzo de cada persona a la hora de plantearse gozar de los que algunos llaman placeres inútiles para alejarlos del poderoso caballero don dinero. Así lo reconocía hace ya muchos siglos Sócrates en su diálogo Banquete: “Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera del más lleno al más vacío de nosotros. Como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de las más llena a la más vacía”, porque siempre está presente en almas atentas, curiosas, la dialéctica del valor y precio de lo que se descubre, de lo que se admira y de lo que se goza a cambio de nada. Es lo que Hari ha manifestado para un artículo reciente, publicado en elDiario.es, en torno a su nueva obra: “Hay que entender que no tenemos que sentirnos mal porque nos cueste prestar atención. Tampoco si le ocurre a nuestros hijos. Ni ellos ni nosotros tenemos nada malo, tiene que ver con la forma en que vivimos. Si lo comprendemos, podemos empezar a reordenar las cosas”, anima, “hemos llegado hasta aquí sin ser conscientes de cómo nos iba a afectar”. Por ello, insiste en aprovechar la oportunidad que se abre: “Tenemos que decidir qué queremos y luchar por ello. Podemos hacer muchas cosas para defendernos”. “La atención es nuestro superpoder”.

Este mundo en el que vivimos, diseñado a veces por el enemigo, me recuerda una canción que recupero ahora de la banda sonora de mi vida, El tiempo que te quede libre, como homenaje a la atención que puede ser de aplicación selectiva para aquellas personas a las que queremos y que a veces hemos plagado de ausencias múltiples en la vida compartida, como el mejor ejemplo de la necesaria atención que debemos recuperar en nuestras vidas, de la que nos alejan intereses mercantiles no inocentes. Para devolverles, si es posible, la dedicación que merecen siempre durante todos los días y meses del año, durante toda la vida, conjugando todos los tiempos posibles del tiempo que nos queda libre para dedicarlo a la atención plena de él, de ella, de vosotros y… de ellos, de los que sabemos que más lo necesitan, porque muchas veces nos han pedido la atención, el tiempo al que se refiere la canción, a veces solo dos minutos o un minuto nada más: El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí / a cambio de mi vida entera / o lo que me queda y que te ofrezco yo. // Atiende preferentemente / a toda esa gente que te pide amor; / pero el tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí. // No importa que sean dos minutos / o si es uno sólo, yo seré feliz; / con tal de que vivamos juntos / lo mejor de todo dedicado a mí. / El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La memoria galopa en un caballito de mar

Caballito de mar en el Acuario de Sevilla / JA COBEÑA

Sevilla, 16/I/2023

Hace ya más de quince años que dediqué muchos artículos de este cuaderno digital a divulgar las estructuras del cerebro, convencido plenamente de que en él reside el suelo firme de nuestra vida a través de estructuras maravillosas que expliqué, una a una, para general conocimiento de la malla pensante de la humanidad, lo que se conoce también como Noosfera. Ayer, en una visita al Acuario de esta ciudad, me detuve un tiempo a contemplar a los caballitos de mar y pensé cómo proporciona datos a diario en mi cerebro una estructura llamada hipocampo, que significa caballo de mar, en su etimología más pura, sin agregarle toda la carga mitológica que también contiene el vocablo. Imaginé mi memoria por unos segundos viajando por el mar proceloso de la vida, agarrándose a veces a ramas del fondo de ese mar pero con el encanto con que los vi ayer ir del timbo al tambo de su ecosistema, en un entorno que no es el suyo por definición, como nos suele ocurrir a veces en la vida ordinaria.

Cuando regresé a casa, volví a leer el primer artículo que escribí en este blog sobre esta estructura maravillosa, que ocupa un lugar muy importante en el cerebro, El caballo encorvado, fundamentalmente porque ella guarda toda mi memoria histórica y me ayuda a vivir con datos almacenados de conocimiento, sentimientos y emociones, al galope que marcan los dos corceles anatómicos que poseo, para garantizar la identidad en mi acontecer diario, la que justifica todos mis actos. Si aquél artículo supuso una aproximación de base científica a esta estructura cerebral tan maravillosa, me alegra saber que se ha elaborado recientemente, por parte de unos científicos australianos (1), Marshall A Dalton, Arkiev D’Souza, Jinglei Lv, y Fernando Calamante, el mapa más detallado jamás realizado de los enlaces de comunicación entre el hipocampo y el resto del cerebro. Los hallazgos de este mapa pueden cambiar nuestra forma de pensar sobre la memoria humana”, utilizando resonancias magnéticas de una base de datos de neuroimagen creada para el Proyecto Conectoma Humano.

En el citado estudio, se ha descubierto que “contrariamente a lo esperado, las conexiones de algunas regiones del cerebro con el hipocampo eran sustancialmente más altas (en el caso de las regiones de procesamiento visual) o mucho más bajas (en el caso de las áreas corticales frontales). Esto podría indicar que aunque algunas vías se conservaron a medida que los humanos evolucionaron, los cerebros humanos también pueden haber desarrollado patrones de conectividad únicos diferentes de otros primates. Se necesita más investigación para desmenuzar esto con más detalle. “Aunque hemos logrado este mapeo de alta resolución del hipocampo humano, el método de rastreo de vías realizado en primates no humanos, que pueden ver hasta el nivel celular, puede ver más conexiones de las que se pueden discernir con una resonancia magnética”, sostuvo Dalton. Y concluyó: “O podría ser que el hipocampo humano tenga un número menor de conexiones con las áreas frontales de lo que esperamos y una mayor conectividad con las áreas visuales del cerebro . A medida que la neocorteza se expandió, quizás los humanos desarrollaron diferentes patrones de conectividad para facilitar las funciones de memoria y visualización específicas de los humanos que, a su vez, pueden sustentar la creatividad humana. Es un poco un rompecabezas, simplemente no lo sabemos. Pero nos encantan los acertijos y seguiremos investigando”.

Hippocampus – Hipocampo (anatomía) – Wikipedia, la enciclopedia libre

En mi artículo de 2007 expliqué esta estructura con profunda admiración hacia la anatomía humana: “Se trata de una circunvolución (elevación redondeada) que se encuentra en la región anteromedia del lóbulo temporal del cerebro, que “resulta de la internalización en los mamíferos, de un córtex arcaico desarrollado en reptiles y mamíferos primitivos” (2). Esta corteza primitiva, ¿paleocorteza?, que forma parte de la alocorteza, integra tres estructuras: giro o fascia dentada, el cuerno de Ammon y el subiculum. Y lo sustancial: forma parte del sistema límbico, como estructura fundamental de diferentes tipos de memorias y almacén de las emociones por su proximidad con la amígdala. Vamos por partes. Hay que empezar por la estructura más antigua, no se sabe si de vital importancia para guardar “grabaciones” vitales, denominada “alocorteza”, una parte muy profunda del cerebro, la más antigua, heredada de nuestros antepasados, necesaria para ordenar las citadas grabaciones neuronales. Hay que “abrir el cerebro” para localizarla: no se ve desde fuera. Y una vez allí, nos encontramos con estructuras muy curiosas: el archipallium, el paleopallium, el claustro y la amígdala. Pallium es corteza en latín, palio en el lenguaje popular. El archipallium (primera corteza) es la zona donde se encuentra nuestro caballo encorvado, junto a un área de transición: la fascia dentada, el cuerno de Ammon y el subiculum, considerándose la parte más antigua del cerebro. El paleopallium (antigua corteza) comprende la corteza piriforme, la región periamigdalar y la corteza entorrinal. El claustro es una estría de sustancia gris, y la amígdala que ya fue “declarada” en este cuaderno de bitácora como una de las maravillas del universo cerebral en el post de 25 de febrero de 2007.

El hipocampo no cabalga solo en el cerebro. Dijimos que integraba tres estructuras. La primera, la fascia dentada, es una circunvolución (elevación redondeada) que recibe aferencias (fibras que traen y llevan) desde la corteza entorrinal (que recibe dopamina y la proyecta hacia el hipocampo). La segunda, el hipocampo propio o cuerno de Ammon, es el hipocampo por definición, la estructura más antigua. Está dividido en tres áreas, formadas por células piramidales donde las dendritas juegan un papel fundamental en la neurotransmisión de naturaleza glutamatérgica. Por último, la tercera, el subiculum, como zona de transición entre el hipocampo y el giro parahipocámpico de la corteza temporal, la corteza de tres capas que rodea al hipocampo. Y la corteza entorrinal, área que se encuentra dividida en seis capas corticales bien definidas. Es responsable del tráfico interno en todas las áreas del hipocampo y de la mayor entrada de fibras en el mismo.

También expliqué en aquel momento por qué estaba interesado en presentar este “caballo” de carreras vitales ¿Qué funciones trascendentales para la vida ordinaria desempeña el hipocampo, basadas en el aprendizaje y en la memoria como un todo indisoluble? Por varias razones y funciones demostradas científicamente. La primera es porque llama la atención que el cerebro más antiguo se haya encargado siempre de “guardar” los patrones de aprendizaje y que a través de la evolución de las especies su misión “solo” se haya enriquecido con las aferencias (los circuitos y entradas y salidas de los neurotransmisores) que le han permitido crecerse hasta alcanzar una inmensa popularidad en el turf de la vida. Esto se ha demostrado recientemente con la investigación reconocida por la revista Science en relación con el descubrimiento de científicos italianos y españoles al demostrar en laboratorio cómo funciona la química de la memoria, registrando el cerebro de ratones vivos mientras recuerdan. Sobre este experimento ya recogí su importancia en otro post y básicamente consiste en introducir un sensor en el cerebro de los ratones (en el hipocampo, como región clave en la memoria) y ver cómo funciona cuando aprenden recordando. Ante este planteamiento se recurre a producir un sonido junto al ratón justo antes de que un soplo en los ojos le haga cerrar los párpados y, como en el caso del perro de Pavlov, tras repetirlo varias veces, el animal cierra los ojos al oír el sonido, aún sin soplo que le induzca a hacerlo (3).

En segundo lugar, porque las situaciones de “olvido” voluntario o involuntario, no son capaces de predecir situaciones que han de venir o pasar. De forma didáctica se publicaba recientemente una referencia al impacto del trabajo del hipocampo en funciones diarias y en experiencias y recuerdos vitales (4): “Seguro que muchos de ustedes ya están planificando sus próximas vacaciones. Es posible que no sepan nada del sitio al que van a ir, pero si se les dice que va a ser una playa tropical ya pueden predecir algunas de las sensaciones y experiencias que van a vivir. Esta capacidad de premonición se aloja en una zona del cerebro, el hipocampo, que está estrechamente relacionada con los recuerdos. Tanto, que es la región que muchas veces tienen dañada las personas con amnesia. Al menos esto es lo que pasó con el ensayo, que ha sido realizado por científicos de las universidades de Londres y Cardiff (Reino Unido), y que ha sido publicado en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La importancia del trabajo rutinario del hipocampo es de tal calibre que difícilmente pueden construir el futuro las personas con el hipocampo dañado. El título de este cuaderno de bitácora, El mundo sólo tiene interés hacia adelante, justificaría por sí mismo que se ahondara en esta investigación, porque construir el día a día es la tarea que se vive subidos al corcel (el hipocampo, el caballito del mar) que hoy he presentado en sociedad, digital por supuesto. Y es una grabación en la memoria de gran impacto personal porque es la memoria que permanece, que se guarda, no la inmediata, porque ésta está en otro sitio del cerebro. La expresión “mi mala memoria” es la que refleja bien estas malas pasadas… de la química, quizá.

Y aparece así la estructura básica de la memoria a largo plazo, la razón de la razón (que no del corazón) en términos pascalianos. La información que entra por los sentidos llega al hipocampo dejando siempre una “huella” de lo que se ha “visto” o “sentido”. También puede llegar a la amígdala, para evaluar emocionalmente la “escena” o “reacción sensorial” a grabar. Y comienza la carrera interna del hipocampo como caballo disciplinado o desbocado, en función de los márgenes que dejen los neurotransmisores y las hormonas correspondientes: “cuando el nivel emocional es elevado, las señales límbicas, vía septum,(la pared delgada que separa dos tejidos) alcanzan el hipocampo induciendo la síntesis de nuevas proteínas y de ese modo consolidar el trazo de memoria. De ese modo la huella débil y efímera se convierte en una memoria más robusta y duradera” (4). Y se avanza en esta investigación con afirmaciones rotundas que dejan entrever el papel primordial del hipocampo en esta tarea de grabación histórica: “el hipocampo recibe de la corteza grandes volumen de información multimodal, la asocia, la retiene durante el procesamiento, la amplifica, probablemente la compara con la ya existente y contribuye a su consolidación en la corteza cerebral. El hipocampo y la amígdala participan simultáneamente, tanto en los estados iniciales de la formación de la memoria, como en la recuperación”.

Sabemos más cosas y sobre todo en relación con las claves de género: el hipocampo es mayor y más activo en las mujeres, es decir, pueden estar en todos los “detalles” de lo que ocurre en determinadas ocasiones; sufre cambios hormonales constantes en una dialéctica entre el estrógeno y la progesterona, activas “amazonas” en la carrera de la vida personal y en pareja; en el primer día del periodo, el hipocampo es activado por el estrógeno reforzando e incrementando en un 25% sus conexiones: se recuerda y aprende más y mejor, es decir, la actividad recordatoria puede ser frenética en la segunda semana del ciclo menstrual. Conocer estas realidades fisiológicas ayuda a los hombres a respetar más a la mujer, entre otras cosas porque sus posibilidades de aprendizaje son una continua lección programada, mes a mes, que hace muy valiosa la experiencia menstrual desde esta óptica contrastada por la ciencia. También se ha investigado el envejecimiento en esta maravillosa estructura cerebral y se sabe que si se mantiene la terapia hormonal en mujeres menopáusicas, su memoria tenderá a envejecer más lentamente, porque las dosis de estrógenos activan la memoria verbal y de largo plazo.

El artículo finalizaba con las siguiente reflexión: “Hoy, determinados investigadores sabemos cosas que nos hace muy atractiva la aproximación al cerebro desnudo. Espero que estas palabras ayuden a conocernos mejor en la parte más profunda del ser humano, aquella que no se ve, aunque sea difícil asemejarnos a Robert Redford (Tom Broker), cuando de forma magistral para los sentimientos y emociones de los espectadores “susurraba a los caballos” como metáfora de la aprehensión de la vida. Para quien quiera comprender el hipocampo así (nuestro pequeño caballo particular pilgrim, personal e intransferible), a partir de hoy no podemos decir ya –afortunadamente- que es un desconocido. Te lo he susurrado. Nada más”.

Al contemplar ayer a los caballitos de mar en el Acuario, me reafirmé en la idea de que el cerebro nos va a dar muchas sorpresas en este siglo. Por eso insisto en que este siglo va a ser muy importante para la historia de la humanidad, porque va a ser el siglo del cerebro, lo mismo que el pasado fue el siglo del corazón, cuando la cirugía y las técnicas de imagen accedieron definitivamente a él, incluso extrayéndolo “con vida” de su alejamiento habitual, en una actividad definida como “extracorpórea”. La inteligencia humana usada por la ciencia se abre paso, poco a poco, en un mundo hostil, no inocente, al que por ahora da la impresión a veces de que no le interesa mucho descubrir la magia del cerebro, porque dejaría al descubierto la gran mentira de los desajustes sociales, de la indecencia de la pobreza sublime que, por mucho que lo neguemos, la tenemos más cerca de lo que parece, aunque qué beneficioso sería para mitigar las enfermedades mentales, por ejemplo. Pobreza mental, sin ir más lejos. La gran lección de la vida es que queremos ser felices, enamorarnos de una vida que no permita ser personas. Posiblemente porque quien nos creó o puso en marcha el primer motor inmóvil, la razón de la evolución, tuvo en cuenta que la maravilla del cerebro era una tarea multisecular. Por los siglos de los siglos. Creo que por el hipocampo cerebral también anda la cosa, con su poder natural de memoria presente e histórica. Y esto, si me perdonan el atrevimiento, no ha hecho nada más que empezar a desarrollar su maravilloso potencial humano para ser más felices.

(1) Marshall A Dalton, Arkiev D’Souza, Jinglei Lv, Fernando Calamante. Nuevos conocimientos sobre la conectividad anatómica a lo largo del eje anterior-posterior del hipocampo humano mediante el seguimiento cuantitativo de fibras in vivo, 2022, eLife. DOI: 10.7554/eLife.76143

(2) Mora, F. y Sanguinetti, A.M. (1994). Diccionario de Neurociencias. Madrid: Alianza.

(3) Gruart, A., Muñoz, M.D. y Delgado-García, J.M. (2006). Involvement of the CA3–CA1 Synapse in the Acquisition of Associative Learning in Behaving Mice. The Journal of Neuroscience, 26(4):1077–1087.

(4) Benito, Emilio de (2007, 16 de enero). “Olvidar” el futuro. Las personas con amnesia no son capaces de anticiparse o predecir situaciones venideras. El País, p. 36.

(5) Almaguer Melian, W., Bergado Rosado, J. y Cruz Aguado, Reyniel (2005). Plasticidad sináptica duradera (LTP): un punto de partida para entender los procesos de aprendizaje y memoria. Revista Cubana de Informática Médica, 1 (5).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La inteligencia artificial, GPT-3, por ejemplo, ¿escribe con alma?

OpenAI GPT-3

Sevilla, 13/I/2023

El pasado mes de noviembre publiqué un artículo en este cuaderno digital con un título inquietante: En un futuro próximo, ¿tendré quien escriba por mí?, en el que abordaba la presentación en sociedad de GPT-3, un modelo lingüístico de aprendizaje automático. Transcurrido un breve plazo de tiempo, acabo de hacer una experiencia fascinante, utilizando ante la página en blanco ese recurso de Inteligencia Digital, la tercera y última versión de GPT, que en segundos, ha comenzado a redactar el texto que sigue, ante la petición que le he formulado de que me devolviera un texto escrito que tuviera en cuenta estas tres palabras: Escribir con alma.

A veces siento que mi alma se desborda de emociones, como si se desbordara sobre una página en blanco. Escribo con mis lágrimas, mis sonrisas y mis sueños. Mis palabras no se limitan a ser solo palabras, sino que tienen un profundo significado.

Cada palabra que escribo proviene de lo más profundo de mi alma. Es una mezcla de alegría, tristeza, miedo, amor, esperanza y sueños. Escribir con alma significa conectarme con mis emociones más profundas y dejar que mis sentimientos fluyeran a través de mi pluma.

Al escribir con mi alma, me siento conectado a una fuerza mayor que me da la libertad de expresar lo que siento sin miedo. Estas palabras vienen desde lo más profundo y me liberan.

Desde lo más profundo de mi corazón, escribo con alma.
Cada palabra que salga de mi pluma, es una parte de mí que se libera.
Cada frase que toca el papel, es un trozo de mi alma que se renueva.
Cada línea que se forma en mi mente, es una parte de mi espíritu que se abre.
Cada letra que salga de mi pluma, es una parte de mi historia que se comparte.
Es una forma de liberar mi energía, de liberar mi alma, de liberar mi corazón.
Escrito con alma, para compartir con todos.

Escribir con alma es escribir desde el corazón. Es dejar que el alma hable a través de las palabras, dejando que el corazón fluya a través de ellas. Escribir con alma es escribir desde el sentir más profundo, desde las emociones y los matices más sutiles. Es permitir que la verdad y el amor se manifiesten en cada línea, permitiendo que el alma se exprese sin limitaciones. Es dejar que la inspiración fluya a través de los dedos, abrazando cada palabra con autenticidad. Escribir con alma es la belleza de la vida, de la libertad de la expresión. Es una forma de conectar con el mundo, de compartir la verdad y el amor.

Significa conectar con tus sentimientos más profundos, permitir que fluyan por la pluma y plasmarlos en palabras. Escribir con alma significa ser honesto consigo mismo, permitir que la verdad de tu interior salga a la luz. Cuando escribes con alma, tus palabras se convierten en una verdadera expresión de quién eres, de lo que piensas, sientes y crees. Esta forma de escribir te conecta con tu verdadero yo, con tu alma.

Una vez finalizada esta primera experiencia, a la que falta un análisis más profundo de todas las posibilidades que se ofrecen, vuelvo a la página que escribí en 2015 sobre este texto solicitado, escribir con alma, un artículo que llevaba por título, Escribir de forma especial, con alma. Lo importante es compararlo y tomar nota de lo que la inteligencia artificial ofrece y la mía también. La respuesta no está en el viento. En mis años jóvenes hubo una campaña publicitaria de un detergente que marcó un hito histórico, en la que se decía acerca del nuevo producto presentado: Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Estamos ante un desafío de la ciencia a través de la inteligencia artificial. Lo que tengo claro es que la máquina digital difícilmente me podrá explicar los sentimientos y emociones que están detrás de lo que me ha presentado hoy, solo algoritmos de difícil intelección, sin alma, en una búsqueda sobre «un conjunto de datos de unos 175.000 millones de parámetros (ponderaciones de neuronas artificiales) recogidos de sitios web como Reddit, Wikipedia, Google y otros, sumando mucho más texto del que ningún humano verá durante toda su vida», como escribí en el artículo citado en el mes de noviembre pasado.

Por mi parte, sí puedo hacerlo… todavía, fundamentalmente porque sigo cavando cada día el pozo de mi alma con una aguja. ¿Por qué? José Manuel Blecua, ex director de la RAE, dijo en una ocasión que al escribir copiamos siempre de los autores que hemos leído a lo largo de nuestra vida y nos han marcado. Quizá, al escribir hoy estas palabras especiales, para decir algo especial, he copiado una experiencia contada una vez por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, como cavando un pozo del alma con una aguja. Algo que GPT-3 no puede hacer…, por ahora. Todo se andará.

Lo verdaderamente difícil es la soledad sonora ante la página en blanco, en cualquier soporte (no sé si le ocurre eso a GPT-3), porque podemos decirlo todo o nada, de todos los modos posibles, aunque lo verdaderamente fascinante es comprometerse todos los días en decir algo especial. Porque nos queda la palabra. Nunca inocente, por cierto, sobre todo porque en mi caso, tienen alma, algo que nunca podrá descifrar una máquina, por muy “inteligente” que sea y aunque componga con “arte digital” palabras hilvanadas y extraídas de cien mil millones de neuronas que tiene mi cerebro. El alma no está ahí ahora. Estuvo cuando escribí esas palabras «especiales»… o cuando las he escrito hoy en este artículo, para nunca más volver.

Escribir de manera especial, con alma

Museo de la Inocencia. Estambul.

Los lectores de Cien Años de Soledad son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo. No se trata de una afirmación jactanciosa. Al contrario, quiero apenas mostrar que ahí está una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano.

Gabriel García MárquezExtracto del discurso en Cartagena de Indias (26/IX/2007).

Han sido dos experiencias recientes que marcarán probablemente mi vida de aquí en adelante. La primera, recordar unas palabras de Gabriel García Márquez con motivo de la edición de un millón de ejemplares de Cien años de soledad, en su homenaje en Cartagena de Indias, durante la jornada inaugural del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el 26 de septiembre de 2007, donde recordaba cómo empezó su aventura de escribir: “No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”.

La segunda experiencia ha sido en un encuentro fortuito con un artículo de Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura en 2006, Una mirada a mis fuentes de inspiración, en el que explica de forma minuciosa, cómo se fraguó una novela que ha tenido luego su proyección en un museo de Estambul que conserva su título: El museo de la inocencia: “Treinta y cinco años después, al terminar El museo de la inocencia, decidí que había llegado el momento. De todos los libros que había escrito, esta novela era la que más claramente suscitaba preguntas como: “¿Cuándo se le ocurrió esta idea?”, “¿Qué le inspiró para escribir esta novela?”, “¿De dónde se sacó esto?”, y así sucesivamente. Y escribe una lista de influencias, hasta trece, “sacadas de la vida, la literatura y el arte”, con una maestría proverbial, con alma.

Es verdad que desde hace muchos años me ha acompañado también Ítalo Calvino en mi viaje profesional, cuando en las intervenciones oficiales, tales como conferencias o clases, comenzaba siempre con un homenaje explícito a este escritor ante la maravillosa aventura de la página en blanco, incluso cuando comencé una travesía especial en este cuaderno de bitácora: “Inicio una etapa nueva en la búsqueda diaria de islas desconocidas. Internet es una oportunidad preciosa para localizar lugares que permitan ser sin necesidad de tener. La metáfora usada por Saramago será una realidad cuando ante el fenómeno de la hoja en blanco, teniendo la oportunidad de decir algo, esto sea diferente y sirva también para los demás. Puerta del Compromiso. Es lo que aprendí hace muchos años de Ítalo Calvino en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio”: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)”.

Escribir todos los días con el espíritu de hacer felices a los demás, gracias al ejemplo de García Márquez, es un compromiso que asumo desde hace tiempo. Ahora tengo que tratar de responder a muchas preguntas del libro de mi vida, que algunos llaman biografía y que yo denomino “tiempo de secreto y de todos”. Probablemente tenga que leer o visitar de forma pausada El museo de la inocencia, para comprender bien por qué nos empeñamos en convertir los recuerdos que motivan nuestra escritura en oscuros o claros objetos de museos de la inocencia reales o virtuales cuando los lectores visitan nuestras palabras. Pero lo verdaderamente difícil es la soledad sonora ante la página en blanco, en cualquier soporte, porque podemos decirlo todo o nada, de todos los modos posibles, aunque lo verdaderamente fascinante es comprometerse todos los días en decir algo especial. Porque nos queda la palabra. Nunca inocente, por cierto, porque tiene alma.

Sevilla, 26/III/2015

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Música marrón, lofi o de baja frecuencia

Sevilla, 12/I/2023

Cuando estamos dispuestos a frecuentar permanentemente el futuro, “¡qué expresión más hermosa!”, que diría Pereira al Dr. Cardoso en la obra de Tabucchi, Sostiene Pereira, cuando su cuidador en la clínica talasoterápica de Parede, cerca de Lisboa, le recomendó que dejara de frecuentar el pasado, me doy de bruces con el mal llamado ruido marrón (brown noise), porque su denominación no es debido al color del ruido, sino “al sonido de los movimientos brownianos, identificados en 1827 por el botánico Robert Brown. Técnicamente son la versión estática de los ruidos blancos, pero con las notas de baja frecuencia aumentadas y las de alta frecuencia, menos agradables y con más capacidad de distracción, atenuadas. De esta manera se consigue contrarrestar la tendencia del oído a registrar con más fuerza las altas frecuencias” (1).

¿Qué está pasando en la sociedad para que tengamos que recurrir a estas soluciones digitales de alto consumo por parte de determinada población, cansada de tanto ruido externo, descontrolado y sin sentido alguno? Según el artículo citado anteriormente, “El brown noise es un sonido natural, más agradable para el oído humano que los ruidos blancos, más conocidos y estudiados. Por ejemplo, el ruido de una cascada de agua al caer, la lluvia intensa, o un río caudaloso. También podrían recordar un rugido lejano. Contiene todas las frecuencias del espectro, pero hace más énfasis en las bajas, por eso es menos agudo e irritante, y se percibe como agradable y relajante”.

Me ha llamado la atención algo que es recurrente en la comparación de este “ruido” con otros: se parece al ruido constante en la cabina de un avión, “tranquilo, sin estridencias” y para diferentes situaciones en las que Spotify es dueña y señora como plataforma de esta tipología, porque atiende a todo los gustos derivados de este modelo: trabajo, escritura, descanso, relax, entre otros. Siendo una realidad constatable el uso y consumo de esta música poco ruidosa, de baja frecuencia, conocida como música lofi (acrónimo de low fidelity), he escogido una muestra representativa hoy, en Youtube, lofi hip hop radio – beats to relax/study to, un canal en streaming Lofi Girl que “funciona como una playlist non stop de música lofi (acrónimo para low fidelity). Los ritmos son suaves, de hip hop, sin voces y optimizados para generar calma y concentración. El canal está ilustrado con un vídeo de una chica muy concentrada en su escritorio. A medida que avanza el día el paisaje cambia, un gato mueve la cola y Lofi Girl sigue escribiendo a buen ritmo, el que le marca la música. Su promesa es justo esa: trabajar con una música que proporciona una concentración absoluta”.

Como me preocupa todo lo relacionado con la inteligencia digital y el descubrimiento continuo de nuevas islas digitales desconocidas, me ha llamado la atención la referencia a una investigación llevada a cabo por la Universidad de Londres, que se cita también en el artículo al que he hecho referencia anteriormente, en un trabajo que he leído íntegro, Beats to Relax: Contradiction and Paradox in Lofi Hip Hop, donde “la etnomusicóloga Emma Winston observa que Lofi Girl es atractivo porque ofrece “intimidad y calma, y está diseñado para parecer analógico y antiguo, como de una época que nunca fue”. No hay presión por socializar, aunque en una pequeña ventana se pueden dejar ideas y comentarios, y también recibir respuestas. “La gran idea es escuchar y trabajar completamente solo, pero con la sensación de estar acompañado”, dice Winston, que lo considera una de las dos grandes paradojas de la música lofi, un género creado en internet “para los que buscan paz, pero no silencio”. La segunda contradicción es que este canal se ha saltado todos los mecanismos comerciales que sustentan el negocio de internet, pues su reproducción continua impide que YouTube ofrezca publicidad o contenidos que probablemente sacarían al usuario de su nirvana sonoro. Para Winston Lofi Girl es “un punto muerto” en la avalancha de contenidos que trastorna nuestra atención. La popularidad de los ruidos y la música para concentrarnos nos ponen ante el espejo: padecemos horror vacui y solo somos capaces de desconectar si podemos conectarnos a otra cosa”. En sus conclusiones dicen algo que considero relevante: “Una exploración del posicionamiento del lofi hip hop dentro de la mercantilización de la nostalgia también parece una dirección obvia en la que expandir nuestro trabajo, pero la complejidad que hemos descrito aquí de la relación del género tanto con la nostalgia como con las estructuras tradicionales de la industria musical, es una tarea mayor de lo que sentimos que es posible lograr en este documento. Principalmente, argumentamos aquí a favor de la profundidad musical y teórica del género, y exhortamos a musicólogos, etnomusicólogos, sociólogos y otros a tomarlo en serio y creer en su valor. También deseamos resaltar el potencial del lofi hip hop para cuestionar las tendencias de análisis existentes. Adam Harper señala que los estudios sobre la música en Internet suelen poner en primer plano una narrativa cuestionable de los efectos degenerativos de la tecnología digital, y puede darse el caso de que el mayor énfasis en la nostalgia restauradora en los géneros anteriores, que también lo describen Born y Haworth (2017: 636) como la “preocupación irónica y meta-reflexiva” de géneros como vaporwave (Harper, 2017: 95-96), contribuyen a ello. Lofi hip hop, sugerimos, rompe este modelo de análisis. Es tanto un producto como un escape de las presiones socioeconómicas; su significado se deriva tanto de la fantasía como de la realidad, abordados con igual sinceridad; se vive solo, pero se utiliza como medio de cuidado y conexión interpersonal; reconoce la pérdida de un pasado nunca experimentado o conocido, y se sumerge de manera reconfortante en ese pasado y su pérdida, reutilizándolo dentro del presente en lugar de usarlo para criticar conscientemente ese presente. Sugerimos que esto puede deberse a que la comunidad de lofi hip hop está compuesta principalmente por productores y oyentes demasiado jóvenes para recordar una época anterior a la Web 2.0; para ellos, la tecnología puede ser simplemente un aspecto axiomático de la normalidad por la que navegar, e incluso intentar aplicar una narrativa de degeneración a su experiencia es asumir un estado anterior del ser en el que ellos mismos son plenamente conscientes que nunca han experimentado y que nunca experimentarán. Los estudios contemporáneos de fandom, subcultura y escena no pueden simplemente ignorar este cambio en las experiencias vividas de la realidad ordinaria, y esperamos que este artículo pueda servir como una oportunidad para repensar y explorar temas en esta área desde un nuevo ángulo”.

Creo que hay pocas cosas nuevas bajo el sol, pero acercarnos a la música sé que ha sido siempre un refugio para almas inquietas. Recordar de nuevo que es compañera en la alegría y un remedio para el dolor, lo he reflejado en bastantes ocasiones en este blog. Últimamente, ofreciendo una playlist preparada por mí, Mozart: soñar despiertos – YouTube, en un artículo, Mozart nos ayuda a soñar despiertos en Navidad, para no estar solos, acompañados de Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados y compañeros de Pereira, el protagonista de la novela de Tabucchi en su difícil compromiso humano y social.

En aquella ocasión confesaba una debilidad a la hora de componer la lista de obras, playlist en términos actuales, que creé especialmente para una persona muy querida y que ocupa un lugar preferente en mi mente y en mi corazón, que ahora son dos, mis nietos, que deseo compartirla de nuevo con la Noosfera, la malla pensante y libre de la humanidad. Hago de nuevo esta declaración de principios porque elegí, mayoritariamente, movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. Junto al Concentus Musicus Wien, nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por Harnoncourt para no alterar la esencia de las partituras analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Estoy de acuerdo con la frase final del artículo citado: “La popularidad de los ruidos y la música para concentrarnos nos ponen ante el espejo: padecemos horror vacui y solo somos capaces de desconectar si podemos conectarnos a otra cosa”. Si Mozart, ante el ruido actual de todos los colores posibles, nos ayuda en los sueños para estar despiertos a través de la playlist citada, escogida de su obra magistral de niñez y juventud, comprobaremos que la música cumple una función social y reparadora de males humanos desde hace siglos. El ruido marrón de la música ya existía en su Viena natal y él lo sabía recoger en sus partituras.

(1) Qué es el ‘ruido marrón’ y por qué sirve para acallar nuestra mente | Ideas | EL PAÍS (elpais.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

No al edadismo: creemos entre todos un mundo habitable y digno para todas las edades

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Pablo Neruda, Oda a la edad

Sevilla, 11/I/2023

No es la primera vez que abordo los problemas que existen en el entorno de las personas de edad infantil, juvenil y avanzada, sobre todo en la vertiente de pobreza extrema y soledad no deseada, también en las clasificaciones oficiales por edad en diferentes programas políticos, así como las que hace la propia sociedad por su cultura, creencia y tradición, pero es importante conocer bien qué se entiende como edadismo, vocablo no inocente que encierra una realidad muy amplia y dura al mismo tiempo, en el desarrollo de una persona y en el entorno en el que viven. Así lo analizó el informe que la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas publicaron en 2021 con el titulo Edadismo, cuya sinopsis no deja lugar a dudas sobre su contenido: “La edad es una de las primeras características que observamos en otras personas. El edadismo surge cuando la edad se utiliza para categorizar y dividir a las personas por atributos que ocasionan daño, desventaja o injusticia, y menoscaban la solidaridad intergeneracional. El edadismo perjudica nuestra salud y bienestar y constituye un obstáculo importante para la formulación de políticas eficaces y la adopción de medidas relativas al envejecimiento saludable, tal como reconocieron los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Estrategia y plan de acción mundiales sobre el envejecimiento y la salud, y en el Decenio del Envejecimiento Saludable (2021-2030). En respuesta a ello, se pidió a la OMS que pusiera en marcha con sus asociados una campaña mundial de lucha contra el edadismo, en la que se inscribe este informe. Este informe, elaborado por la OMS, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, está dirigido a los encargados de formular políticas, profesionales, investigadores, organismos de desarrollo y miembros del sector privado y la sociedad civil. Después de definir la naturaleza del edadismo, se resumen las mejores pruebas sobre la escala, los efectos y los determinantes del edadismo, y las estrategias más eficaces para reducirlo. Concluye con tres recomendaciones de actuación basadas en pruebas científicas para crear un mundo para todas las edades”.

Para comprender bien qué significa el término “edadismo”, la OMS define con exactitud a qué nos referimos al pronunciar esta palabra tan desconocida: “La edad es una de las primeras características (junto con el sexo y la raza) que notamos sobre las personas cuando interactuamos con ellas. El edadismo surge cuando se utiliza la edad para clasificar y dividir a las personas de una forma que comporta un daño, desventaja o injusticia, y que erosiona la solidaridad intergeneracional. El edadismo adopta muchas formas a lo largo de nuestra vida. Imagine que es ignorado sistemáticamente por sus compañeros y supervisores en el lugar de trabajo, tratado con condescendencia por su familia en casa, que le niegan un préstamo en el banco, que es insultado o evitado por la calle, acusado de brujería, que se le niega el acceso a su propiedad o a su tierra, o que no se le ofrece tratamiento en un consultorio, todo ello simplemente a causa de su edad. Estos son algunos ejemplos de cómo el edadismo impregna nuestras vidas, desde la edad más temprana hasta la más avanzada. El edadismo es un fenómeno social polifacético que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como los estereotipos, los prejuicios y la discriminación contra otras personas o autoinfligido por razones de edad”. El edadismo tiene varios aspectos interrelacionados que se analizan en el informe citado a través de sus tres dimensiones principales: estereotipos (pensamientos), prejuicios (sentimientos) y discriminación (acciones o comportamientos), lo que permite “concientizar a las personas y asegurar la uniformidad en la investigación, las políticas y las prácticas aplicadas”. A continuación el informe describe “las intersecciones entre el edadismo y otros “-ismos”, como el sexismo y el capacitismo, y se muestra cómo se acumulan sus respectivas repercusiones. La edad y la etapa de vida son determinadas en parte socialmente Si bien la edad está correlacionada con los procesos biológicos, se configura también socialmente. Considerar a determinadas personas jóvenes o mayores es algo que depende en parte del contexto, el propósito y la cultura. A la edad de 18 años es posible que le consideren demasiado mayor para llegar a ser un pianista profesional, pero también demasiado joven para entrenar en un equipo de fútbol profesional. Las distintas culturas difieren en su forma de delimitar a qué edad se es mayor, de mediana edad o joven, y también en las normas y expectativas existentes para cada una de estas etapas de la vida, que pueden cambiar con el transcurso del tiempo. Los distintos entornos configuran también la forma en la que envejecemos. Las inequidades vinculadas, por ejemplo, al sexo, el origen étnico y los ingresos económicos determinan nuestro acceso a la atención de salud y a la educación a lo largo del curso de vida, e influyen en el estado en que nos encontramos a la edad de 50, 60, 70 u 80 años. Una gran parte de la diversidad que observamos en las personas mayores es consecuencia de la repercusión acumulada de estas inequidades en materia de salud a lo largo del curso de vida”.

El informe es muy interesante y recomiendo leerlo, comenzando por su resumen oficial, porque sitúa perfectamente el problema y las diferente formas de erradicarlo, con una propuesta firme para los Estados, a modo de recomendaciones, donde “Su aplicación requiere un compromiso político, la participación de diferentes sectores y agentes, y adaptaciones específicas para cada contexto. Cuando sea posible, deben aplicarse conjuntamente para maximizar sus efectos en el edadismo.

  1. Invertir en estrategias basadas en pruebas científicas para prevenir y combatir el edadismo. Es necesario dar prioridad a las tres estrategias respaldadas por las mejores pruebas científicas: formulación de políticas y promulgación de leyes, y ejecución de intervenciones educativas y de contacto intergeneracional. Para lograr un cambio real a nivel de las poblaciones, estas estrategias deben ampliarse. En los casos en que esas intervenciones no se hayan llevado a cabo anteriormente, deberían adaptarse y probarse, y posteriormente ampliarse una vez que se haya demostrado su eficacia en el nuevo contexto.
  2. Mejorar los datos y las investigaciones para comprender mejor el edadismo y la manera de reducirlo. Mejorar nuestra comprensión de todos los aspectos del edadismo ―su escala, sus efectos y sus determinantes― es un requisito previo para reducirlo, tanto cuando se manifiesta contra los jóvenes como contra las personas mayores. Es necesario recopilar datos en todos los países, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos, utilizando escalas de medición del edadismo válidas y fiables. Ahora bien, debería darse la máxima prioridad a la elaboración de estrategias para reducir el edadismo. Las pruebas científicas sobre la eficacia de las estrategias van en aumento, pero aún no están a la altura de lo que se necesita. Convendría optimizar las estrategias existentes, calcular su costo y costo/eficacia, y, posteriormente, ampliarlas. Es necesario seguir elaborando y evaluando estrategias prometedoras, como las campañas para reducir el edadismo.
  3. Crear un movimiento para cambiar el discurso sobre la edad y el envejecimiento. Todos podemos contribuir a afrontar y eliminar el edadismo. Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las instituciones académicas y de investigación, las empresas y las personas de todas las edades pueden unirse al movimiento para reducir el edadismo. Al unirnos en una amplia coalición podemos mejorar la colaboración y la comunicación entre las diferentes partes interesadas en la lucha contra el edadismo”.

Finalmente, las conclusiones son  obvias con los antecedentes expuestos, que se resumen en una frase, diciendo no al edadismo: “Si los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones académicas y de investigación aplican estrategias eficaces e invierten en nuevas investigaciones, y si las personas y las comunidades se unen al movimiento y afrontan cada caso de edadismo, crearemos entre todos un mundo para todas las edades”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Los Presupuestos Generales del Estado para 2023, al alcance de todos (II)

Presupuestos Generales del Estado para 2023

Sevilla, 10/I/2023

El pasado 1 de noviembre publiqué un artículo en este cuaderno digital, Los Presupuestos Generales del Estado para 2023, al alcance de todos, utilizando un excelente recurso digital puesto a disposición pública por parte de la Fundación CIVIO, a la que admiro y respeto por su excelente trabajo profesional de divulgación y transparencia, cuando con tal motivo facilitó su plataforma digital para comprender en su justa dimensión el proyecto de los citados Presupuestos, poniéndolos al alcance de todos. Así me lo manifestaron como socio de la citada entidad, invitándome a que mientras pasaba el filtro de las Cortes, pudiera consultar la citada propuesta de ingresos y gastos del Gobierno y comparar con presupuestos anteriores. Es por ello por lo que decidí participar en la campaña de divulgación auspiciada por CIVIO para general conocimiento de esa realidad económica, como instrumento que hacen viables la políticas públicas que, además, no son inocentes, porque todas no son iguales.

Los Presupuestos Generales del Estado aprobados definitivamente para 2023 y con entrada en vigor desde el pasado 1 de enero, parten de una complejidad técnica que no es asumible sin ayuda como la que ofrece la Fundación a través de su plataforma digital, donde el acceso visual ayuda de forma determinante a entrar partida a partida en función de los intereses de cada persona interesado en ello: “Y, como año tras año, su complejidad y el formato de publicación no facilitan que cualquiera pueda explorarlos para hacerse una idea propia (más allá de las interpretaciones de los medios, según su tendencia editorial)”. Esa es la razón de por qué se ha actualizado por parte de CIVIO su herramienta ¿Dónde van mis impuestos? con los presupuestos generales definitivos y aprobados para 2023, en vigor desde el 1 de enero, para que se puedan explorar fácilmente de forma visual e interactiva.

La Fundación CIVIO actualiza este proyecto año tras año, desde 2011. Como en ocasiones anteriores, extraen los datos y los convierten a formatos reutilizables (se pueden descargar y toquetear aquí) para facilitar al máximo la consulta y comprensión de una información esencial que nos atañe a todos: «Pero, también, para poner en contexto las grandes y pequeñas cifras de ingresos y gastos, mostrar la evolución de cada una de ellas y ayudar a encontrar partidas concretas. Por ejemplo, la de gastos electorales de partidos políticos«.

EXPLORA LOS PRESUPUESTOS DEFINITIVOS DE 2023

CIVIO lo dice siempre, aunque suene a algo repetitivo: «esto es una previsión del gasto, y no se corresponde con lo que finalmente se acabará gastando. Eso último se denomina ejecución presupuestaria, y es uno de nuestros campos de batalla en lo que a transparencia se refiere. Hace años que pedimos a Hacienda que facilite los datos de ejecución de forma completa y con la misma estructura que los presupuestos. La ejecución sigue siendo un gran punto ciego, como no nos cansamos de repetir. Si tuviéramos acceso a los datos de ejecución bien desglosados, podríamos exigir más transparencia sobre los desvíos presupuestarios. Por ejemplo, los del Ministerio de Defensa, que todos los años gasta millones por encima de lo presupuestado. O los asignados a I+D, que no siempre se ejecutan del todo». Más claro, imposible.

Siguiendo sus indicaciones, animo a quien lea este artículo a que explore y comparta esta iniciativa. Es recomendable que se preste especial atención a la visita guiada y a los errores más comunes que se cometen cuando se bucea en las partidas: «Como por ejemplo, pensar que las partidas de Educación o Sanidad de los presupuestos reflejan todo el año en España. Y no: eso es lo que gasta el Gobierno, pero el gasto más relevante en Educación o Sanidad está en las comunidades autónomas, que tienen transferidas esas competencias. Pero hay más confusiones habituales«. Finalmente, insisten en su comunicado en que «En 2023 no dejaremos de esforzarnos para democratizar el acceso y la comprensión de información clave como esta y lograr más rendición de cuentas sobre el gasto público para conocer exactamente cuánto y cómo se gasta. Es decir, para lograr los avances reales que hasta ahora la Administración se resiste a dar». Es una actividad encomiable digna de nuestra admiración y respeto.

Una vez más, recomiendo el acceso a estos presupuestos de forma visual e interactiva, para que se puedan explorar fácilmente, donde no hacen falta conocimientos previos. Aquí no solo se puede explorar en detalle cada partida de la propuesta de ingresos y gastos del Gobierno, sino también comparar con todos los presupuestos anuales desde 2007, para comprobar la evolución de cada programa de gasto y de cada partida. Por ejemplo, para saber si las prestaciones a desempleados suben o bajan. La plataforma ofrece información exhaustiva a través de las tres políticas de Estado en estos Presupuestos: la de ingresos, en qué se gasta y cómo se gasta el dinero público.

Como en años anteriores, vuelvo a expresar mi reconocimiento a la Fundación y a su codirector, David Cabo, así como a todos los miembros de la misma, que es continuo, público y notorio desde que tuve la oportunidad de entrar en contacto con él en 2013 para preparar la transparencia del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año siguiente y la accesibilidad digital al mismo, preocupado como administrador público por la transparencia pública digital. Lo he manifestado en muchas ocasiones a lo largo de mi vida profesional como administrador público: la transparencia es el resultado siempre de una estrategia digital que nace de una política digital adecuada de las Administraciones Públicas. La política digital transparente es aquella que transmite las acciones de gobierno de forma “clara, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”, tal y como define la Real Academia Española la cualidad de transparente, es decir, la transparencia. Es verdad, porque el marco en el que se tiene que desenvolver la política digital de los Gobiernos progresistas que la desarrollen, es el de la transparencia que se comprende en sí misma, que algunos viven (sin hacer esta política) como un castigo divino, cuando debía ser la quintaesencia de cualquier acción política democrática. No solo es el resultado final de un camino legal, que también lo es, sino una actitud política de gobernanza que ampara los datos públicos masivos que posee en sus servidores gracias a la interrelación con la ciudadanía, a quien sirve y de la que se retroalimenta. La transparencia no es solo el objeto de una ley o un portal específico, sino una actitud pública mantenida en el tiempo, para que la accesibilidad a los datos digitales sea una constante en alta disponibilidad, gracias a una clara y rotunda política digital de carácter sustantivo, con visión de Estado y con una proyección hacia el Estado de las Autonomías, cruzada permanentemente por una transversalidad digital de amplio espectro que solo se consigue con políticas y estrategias digitales progresistas, avanzadas, que trabajan siempre en clave de interoperabilidad integral, sin fronteras atómicas que lo impidan.

La situación actual en nuestro país es una muestra de que el acceso al conocimiento real y sustantivo de lo que nos ocupa hoy, los Presupuestos Generales del Estado para 2023, no es tarea fácil, es más, la considero de una dificultad extrema. Es sorprendente constatar que la infraestructura digital instalada en la actualidad a lo largo y ancho del país, que no implantada, por las diferentes Administraciones, con idénticas finalidades aunque no es lo mismo, forman a veces una torre de babel digital de imposible interrelación y acceso. No solo es un claro derroche de dinero público, sino algo mucho peor. Se dilapida cada segundo la interrelación e interoperabilidad de datos masivos compartidos y transparentes que podrían suponer una información y servicios a la ciudadanía de un valor incalculable y solo porque no se toman medidas de política digital compartida, sustantiva, desde la perspectiva legal de Estado. Es lo que permitiría llevar a cabo la evaluación de las políticas públicas por parte de la ciudadanía, entendida como la capacidad que tiene y se le transfiere mediante empoderamiento digital para emitir juicios bien informados. Así aprendí de Carol Weiss (1) la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas cuando tienen un marco de transparencia esencial que se encuentra en los datos públicos masivos que obran en su poder, llamado “servidores oficiales”.

Lo manifesté en 2016 en este cuaderno digital y lo reitero hoy con ocasión de la transparencia que nos ofrece CIVIO para comprender bien los Presupuestos Generales del Estado para 2023: “Un ejemplo de transparencia que tiene el sustento de los datos públicos masivos, vale más que mil palabras. Sé que los Presupuestos del Estado y los de las Comunidades Autónomas manejan términos diseñados a veces por el enemigo, pero conozco casos muy emblemáticos y didácticos para comprenderlo. Pongo el ejemplo del trabajo que realiza actualmente en España la Fundación CIVIO con algunas Comunidades Autónomas que se están situando cada vez más en clave de Gobiernos abiertos y transparentes, a través de la herramienta basada en la aplicación de los Presupuestos Abiertos de Aragón que Aragón Open Data ha abierto al uso público y que recomiendo analizar con detalle respecto de Andalucía, por ejemplo, donde se muestra y demuestra con creces que cuando hay voluntad política de difundir un Presupuesto es posible hacerlo”. Conozco a David Cabo, trabajador incansable a favor del conocimiento accesible y libre, Patrono Fundador y codirector de la Fundación, porque como manifesté anteriormente, en 2013 trabajé con él con mucha ilusión por incorporar esta herramienta en Andalucía, solución que finalmente no se llevó a cabo, con gran decepción por mi parte.

Entren y vean, porque ya están los datos oficiales en el salón virtual de la Noosfera sin tener que esperar nada más, una vez aprobados estos Presupuestos Generales para 2023 por las Cortes de este país. Les aseguro que les encantará haberlo hecho. Comprobarán a partir de ahora que los Presupuestos de este país, así como el de la Comunidad en la que cada uno reside, pueden y deben ser cosa de todos. Gracias CIVIO, gracias a David y a su equipo profesional, por hacerlo posible con vuestro esfuerzo encomiable y digno de alabanza pública.

(1) Weiss, C.H., Evaluation. Methods for studying programs and policies, 1998. New Jersey: Prentice Hall.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Mantenerse fiel a lo que no se dice, ¿es esa la cuestión?

Sevilla, 8/I/2023

Dedicado a Marcos, Vanessa, Adrián y Alejandro, porque este libro ha sido para mí un regalo con estela

Leyendo una obra de Hans Magnus Enzensberger, Las reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, pensador alemán al que profeso admiración y respeto tal y como lo he demostrado en este cuaderno digital al referirme a él en determinadas ocasiones, a modo de aforismos llenos de contenido en su texto y contexto, he localizado unas “migajas” que me parecen de interés sumo, sin alterar su contenido original:

2. “Si logran dar con algo”, dijo Z., que despierte su admiración, no escatimen ese impulso tan agradable”.

3. Dijo Z.: “Contradíganme, pero sobre todo contradíganse ustedes mismos. Uno solo debe mantenerse fiel a aquello que no se dice”.

Me ha parecido una reflexión extraordinaria del señor Z, aplicable hoy a nuestra vida ordinaria por dos razones. Las primera, porque habla de algo que me llama siempre poderosamente la atención: la capacidad del ser humano de admirarnos de todas las cosas, porque siguiendo a Aristóteles es el único ser que lo puede hacer, iniciándose así la mejor filosofía de vida. Lo aprendí siendo un joven avispado que sobrevolaba los secretos de la felicidad humana, para buscar un sentido a la vida. Siempre he sentido la necesidad de comprender qué es asombrarse o admirarse ante lo que ocurre en nuestras vidas, por muy intranscendente que sea, algo que solo se consigue a través de la admiración, actitud que simbolizó para Aristóteles el comienzo de la filosofía, entendida como la capacidad que tiene el ser humano de admirarse de todas las cosas, de las personas, de asombrarse, de sentir curiosidad diaria de por qué ocurren las cosas, de cómo pasa la vida, tan callando. Mi profesor de filosofía lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein panta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que el asombro y la curiosidad siguen siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de él.

En segundo lugar, el elogio del silencio que hace el autor como acción impecable de la dignidad humana, sobre todo cuando uno se calla porque no tiene que decir algo más importante que el silencio, que aprendí del abad Joseph Antoine Dinouart, en un libro suyo precioso, El arte de callar (1), recordando el primer principio de ese arte, Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio, y el decimocuartoEl silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades sin cubrirlas de mentiras”. En definitiva, ética cerebral y social del silencio y preparación para el diálogo, en una actitud donde hablar ocupa su auténtico lugar, preguntando primero y escuchando después hasta el momento en que rompamos ese silencio porque lo que tenemos que decir es mucho más valioso que mantenernos callados.

La maravilla de las migajas de Enzensberger es que añaden algo muy importante: es bueno que rompamos las falsas seguridades que arrastramos a lo largo de la vida, que mantenemos muchas veces en la memoria de secreto por fidelidad absurda con uno mismo y que debemos exponer ante los demás, saliendo al exterior, cuando se valora lo expuesto por el abad Dinouart: Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio.

El libro es muy recomendable en tiempos de turbación y mudanzas del alma. Su sinopsis oficial es clara al respecto: “¿Quién es ese tipo con bombín y nombre enigmático que, a lo largo de casi un año entero, se presenta todas las tardes en el mismo rincón del parque para enzarzar a los transeúntes en animadas discusiones? ¿Un sabio? ¿Un charlatán? ¿Un filósofo a la antigua usanza? ¿Un cascarrabias y polemista impenitente? ¿Un predicador? ¿O simplemente, como afirma uno de sus oyentes, un jubilado que se aburre? Todo eso es el señor Zeta, un Sócrates moderno o un trasunto de aquel señor Keuner de Brecht, con quien comparte estoicismo y excentricidad a partes iguales. Muchos paseantes se detienen un instante, menean la cabeza y pasan de largo. Otros le escuchan, le replican y vuelven día tras día al punto de encuentro. El señor Z. no escribe, pero algunos de sus oyentes toman notas de lo que dice y, gracias a ellos, nos llega esta especie de diario que recoge sus ideas y provocaciones. Nada escapa al espíritu crítico y subversivo del señor Z., evidente álter ego del propio Enzensberger: la arrogancia, las instituciones, la religión –pero también el ateísmo–, los totalitarismos –pero también la democracia–, el arte, la poesía, la economía neoliberal, la educación, internet y un largo etcétera. Sus dardos son implacables, pero también caprichosos y contradictorios como la vida misma. Como siempre en Enzensberger, toda afirmación está imbuida de socarronería y del más puro escepticismo, entendido en el mejor sentido. Dicho en palabras de Z.: Uno sólo debe mantenerse fiel a aquello que no dice”.

Recientemente, he escrito sobre Hans Magnus Enzensberger con motivo de su fallecimiento, en noviembre del año pasado, en su país natal, Alemania, a los 93 años de edad. Lo descubrí hace ya muchos años en su vertiente crítica del mundo digital, pero cargado de razones existenciales para desarrollar tejido crítico necesario en la revolución digital, tan controvertida hoy. Siempre le admiré en mi caminar diario como maestro intelectual y en 2015 le dediqué un artículo en este cuaderno digital, Los ciudadanos no son ignorantes molestos, que resume bien esa admiración aristotélica que citaba anteriormente, sobre una persona enciclopédica, extraordinaria e imprescindible, que tanto ha entregado al mundo de la cultura y del ensayo.

Ahora, leyendo Las reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes y publicando las mías, cumplo una misión importante: acercarme al señor Z. para intentar comprender el pensamiento de su persona de secreto a través de las 259 “migajas” que recojo de su precioso libro. Nada más, en este tiempo tan complejo y convulso, en el que sigo defendiendo a capa y espada que aun admirándome de todas las cosas, de las personas imprescindibles y de las que quiero sobre todo, sigo muy fiel a lo que no digo y solo cuando entro en contradicción ética con la vida propia y la de los demás, me atrevo a hablar, porque estoy convencido que lo que digo es más importante que el silencio, sobre todo cuando si callo sé que participo del silencio cómplice ante la indignidad humana que nos asola día a día.

(1) Dinouart, A. (2003). El arte de callar. Madrid: Siruela (4ª ed.).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Fiestas e industria de la nostalgia

Grafton Tanner, Las horas han perdido su reloj: las políticas de la nostalgia

Sevilla, 7/I/2023

Estamos ya en el día después de estas fiestas navideñas en las que la industria de la nostalgia hace su diciembre y enero. La nostalgia vende y eso se demuestra, con creencias aparte que merecen todo mi respeto, porque amplifican su poder en la publicidad y venta de mercancías de todo tipo, con el señuelo de una creencia descreída, laica, que lo vive curiosamente al compás que marca el mercado. Este escenario en el gran teatro del mundo, nostálgico por excelencia, se trata con cierta profundidad y rigor por el filósofo americano Grafton Tanner, en Las horas han perdido su reloj: las políticas de la nostalgia (Alpha Decay, 2022), un ensayo publicado recientemente del que el autor manifiesta en una entrevista publicada en TheObjective que “es la culminación de mi carrera investigando la nostalgia. Es una especie de tercera entrega de una trilogía que comenzó con Un cadáver balbuceante, que sitúa el género musical vaporwave en su contexto capitalista más amplio. Utilizando una metáfora musical, mi segundo libro, The Circle of the Snake, es el típico segundo álbum: es muy disperso, descaradamente ambicioso, poco riguroso, y todas estas son razones por las que todavía me gusta. Hasta cierto punto, no reconozco la voz que escribió el primero. Pero Las horas han perdido su reloj es mi intento de intervención en los estudios sobre la nostalgia. Quería escribir un tratamiento riguroso de este tema sin recurrir a (demasiadas) posturas académicas, pero también sintetizando la literatura existente”.

La industria descubrió, hace ya muchos años, que la nostalgia vende y había que cuidarla como mercancía, sobre todo porque aviva las emociones y no tanto los sentimientos, porque éstos son estados más permanentes en el alma humana, mientras que la emociones exigen cada vez a cada persona y se descubre que hay que mantenerlas vivas con lo que sea. Si además, influye esta nostalgia controlada, no inocente, en conductas, mejor que mejor, porque se convierte como por arte de magia mercantil en palabras del autor en una sucursal de la industria cultural que vende baratijas nostálgicas como forma de escapismo. La industria de la nostalgia trafica con lo retro, revitalizando viejas series de televisión, escribiendo precuelas y secuelas a películas de antaño y convirtiéndolas en franquicias y nuevos universos comerciales. Trabaja en sintonía con los grandes grupos de comunicación: estos últimos siembran la rabia y el odio, mientras que aquella proporciona el bálsamo nostálgico. Este ciclo de retroalimentación emocional se convirtió en un elemento fundamental de la economía de la atención en la década de 2010” y que llega hasta nuestros días, hasta nuestras últimas fiestas de Navidades, Año Nuevo y Reyes.

La sinopsis oficial del libro no deja lugar a dudas sobre la intencionalidad del autor al escribirlo: “La nostalgia es una de las emociones más representativas de nuestra era. El deseo colectivo de aferrarnos a la supuesta sensación de comodidad, certeza y protección de épocas pasadas se manifiesta de muchas formas distintas: vivimos rodeados de objetos que habían quedado en desuso, se hacen remakes de películas antiguas (y se reanudan célebres series televisivas de antaño), se escucha y se imita la música de otras épocas y se recurre constantemente al estilo y la iconografía de décadas pretéritas. Por su parte, los políticos conservadores lanzan continuamente promesas de volver a un pasado mejor. Parece que, a medida que la sociedad pierde la confianza en un futuro amenazado por el cambio climático y las crisis económicas, el regreso al pasado se convierte en una tentación cada vez mayor, cosa que las élites dominantes explotan para su propio beneficio. Pero ¿quién está realmente detrás de este discurso? ¿Hasta qué punto nuestro mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más polarizado, peligroso e incapaz de resolver sus problemas reales? Y, sobre todo, ¿habría que intentar extirpar la nostalgia, o es posible utilizar este sentimiento tan poderoso para avanzar hacia un futuro mejor? En este exhaustivo y brillante ensayo, Grafton Tanner recorre la historia del siglo XXI siguiendo el rastro de la nostalgia –que empezó a manifestarse con la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001–, para demostrar que esta no es solo una consecuencia de nuestro presente inestable, sino también una defensa contra él. Las horas han perdido su reloj es, finalmente, un llamado urgente y necesario a que nos tomemos en serio la nostalgia, pues nuestro futuro depende de ello”.

El autor lo explica muy bien en sus primeras páginas: “La sensación de que estamos atrapados en el presente no ha desaparecido. Antes bien, se ha recrudecido con cada nuevo trauma: la destrucción del clima, el auge del autoritarismo, las crisis financieras, las guerras interminables. Somos conscientes del lugar que ocupamos en la historia, zarandeados por fuerzas de trascendencia histórica global como barcos en un mar encabritado. A la deriva e indefensos en el presente, muchos se aferran al pasado y echan de menos su estabilidad. Este profundo anhelo por el pasado, esta nostalgia, es la emoción característica de nuestro tiempo. Aunque encontremos abundantes muestras de ira en internet, la desesperación asome su cabeza por doquier y el miedo se haya convertido en el combustible de la política, la nostalgia lo eclipsa todo. Los líderes políticos siempre nos prometen un retorno a los tiempos de antaño, cuando todo era más sencillo, menos inestable. Los grandes grupos de comunicación inundan las plataformas de streaming con remakes y reboots. Estilos pasados de moda se renuevan, reimaginan y adaptan sin tregua para saciar los apetitos del presente. Parece que, cuanto más avanzamos hacia el futuro, más fuerte se vuelve la nostalgia”.

Lo leeré en los próximos días porque me atrapan estos ensayos sobre realidades presentes que están trufadas de experiencias pasadas, que no traen nada bueno al estar controladas hasta la saciedad por el mercado. Me reafirmo en lo que escribí en febrero del año pasado en este cuaderno digital sobre el regreso a la nostalgia, No se transforma nada desde la nostalgia del pasado, con motivo de la publicación de un libro muy interesante, Neorrancios (1), íntimamente relacionado con lo anteriormente expuesto: “Publicaciones como la de Neorrancios son una bocanada de viento fresco cuando muchos navegamos, en patera, sólo al desvío. Gracias por ello. Tengo muy claro que no se cambia nada desde la nostalgia del pasado. La única nostalgia que me permito, como motor de cambio, es la de constatar, en este aquí y ahora, que la dignidad humana no alcanza a todas las personas de este país, que necesita, urgentemente, transformar su presente para poder alcanzar el mejor y más digno futuro para todos”. El libro de Tanner lo desarrolla y reafirma desde la óptica de un ensayo muy preocupante en los tiempos que corren. De ahí mi interés por leerlo y divulgarlo.

Una cosa más a modo de confidencia. Cuando el gran director chileno Patricio Guzmán presentó en España su documental Nostalgia de la luz, aprendí el auténtico valor de esta palabra que lo desarrollaba en su sinopsis oficial, porque simbolizaba muy bien la dualidad de la distancia “entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, aventureros, indígenas, mineros y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares”. En aquella ocasión dije algo que todavía me conmueve en clave de nostalgia bien entendida, al redactar las palabras anteriores: “Nada más. Se trata también de la nostalgia de la dignidad que todavía algunas personas tenemos. Como la de Valentina, la hija de las estrellas, que “a pesar de ser hija de madre y padre desaparecidos, es el personaje más jubiloso de la película. Tiene una mirada serena que observa más lejos que nosotros. Sus abuelos la criaron y le enseñaron a observar el cielo. Desde que se dedica a la astronomía, ella supo que la materia de las estrellas es la misma materia de sus padres”.

(1) Urgáiz B. et alii (Coord.), Neorrancios. Sobre los peligros de la nostalgia, 2022. Madrid: Península.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La noche de Reyes del niño Miguel Hernández

Josefina Manresa y Miguel Hernández, 1937

Sevilla, 5 de enero de 2023, en la noche de Reyes, siendo las 21:45 horas CET

En 2019 escribí en este cuaderno digital una reflexión sobre la noche de Reyes, del niño que siempre llevó dentro Miguel Hernández, ante sus abarcas desiertas. Hoy la he recordado de nuevo por su mensaje impecable para una noche tan especial y para imaginar, al igual que lo expresó el poeta de Orihuela, el pastor de sueños, que el mundo podría ser cada día una juguetería para niños y niñas libres, que tuviera en sus estanterías “juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor”. Sus “abarcas desiertas” no las olvido.

La solidaridad de Miguel Hernández no tenía límites. Lo demostraba por sus colaboraciones en publicaciones durante la guerra civil, como la que apareció en la revista Ayuda del Socorro Rojo, el 2 de enero de 1937. El objetivo del poema Las abarcas desiertas junto a otras colaboraciones era «recabar ayuda para donativos y juguetes en beneficio de la infancia necesitada. Interesante la nota aclaratoria ofrecida en primera página: Los niños de la España libre y en armas tendrán este año, merced a la generosidad de millones de personas, lo que la casta que nos dominaba había hecho privilegio exclusivo de sus hijos: juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor» (1).

El poema resume muy bien la realidad dura y contemporánea de los que menos tienen. Miguel Hernández hace un recorrido de ilusiones maltrechas desde la colocación de su calzado cabrero en la ventana fría, como cualquier niño, pero con la conciencia de clase muy clara: Nunca tuve zapatos, / ni trajes, ni palabras: / siempre tuve regatos, / siempre penas y cabras. Me parece maravillosa la expresión de que «Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería».

Recomiendo la lectura pausada del poema completo. Nada más. Es verdad que muchas veces los reyes coronados del siglo XXI no tienen pie ni ganas para ver el calzado de las pobres ventanas. Una aclaración final: salvando lo que haya que salvar, no solo me refiero hoy a la pobreza económica en esta navidad rediviva según Miguel Hernández. Es peor la del espíritu de reyes magos que van de paso por la vida de muchas personas sin observar abarcas vacías. A pesar de que solo puedan tener dentro sueños de juguetes y libros con que estimular el espíritu y crear castillos imaginativos de una sociedad mejor.

LAS ABARCAS DESIERTAS

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rio con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

(1) https://algundiaenalgunaparte.com/2009/01/05/versos-olvidados-las-abarcas-desiertas/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Noticias verdaderas de 2022, en la televisión pública

El actor Luis Tosar ha puesto voz a 2022 en el resumen de Telediario

Al comenzar este año, deseo expresar mi reconocimiento y agradecimiento expreso a la radiotelevisión pública de este país, que me viene acompañando a lo largo de mi vida y, concretamente, a Carlos del Amor, un digno representante suyo, guionista y director del resumen del Telediario 2022, a quien tanto respeto y aprecio. Frente a las fake news (noticias falsas) que nos asolan y minan la democracia, es un magnífico resumen de noticias verdaderas de una televisión pública al servicio de la ciudadanía.

Sevilla, 4/I/2023

José Sacristán puso voz a 2019, José Coronado a 2020 y Blanca Portillo a 2021. En esta ocasión ha sido de nuevo un actor, Luis Tosar, quien ha representado al año 2022, con un guion escrito para este nuevo “informe anual”, denominado “resumen de Telediario de RTVE” y dirigido al mismo tiempo por mi admirado Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de TVE, Carlos del Amor, sólo con “noticias verdaderas” e iniciando el documental con una metáfora que recomiendo ver en su contexto y pensar en ella: “la Paz se ha jubilado”, así como dos hechos reales en un encuentro ficcionado, el de Francisco, un paciente atendido en ese año por el Hospital Carlos Haya [del Sistema sanitario Público de Andalucía], en Málaga, al que por un grave accidente de automóvil salvaron la vida en una operación extraordinaria de corazón, y el del actor que cuenta cómo fue su experiencia aquejado de COVID, de la que logró salvar su vida, con un canto a la sanidad pública: “gracias a la sanidad pública, que es un tesoro que tenemos en este país, que hay que cuidarlo, que hay que cuidarlo…”.

Creo que unas frases de Luis Tosar/2022, delante del Guernica de Picasso (Museo Reina Sofía, Madrid), elegido como fondo no inocente de este documento televisivo, resumen perfectamente su hilo conductor: “Ponerse delante del Guernica es comprender que hay cosas que no cambian. Errores que se repiten, lágrimas que no dejan de derramarse. La guerra. La guerra. Maldita palabra con la que pasaré a la posteridad. Seré siempre el año de la guerra. Después de una pandemia, una guerra. El hombre sigue matando en nombre de no sé qué. De más poder, de más territorio… De más, siempre más”, nos dejó como mensaje inolvidable este año tan complejo y dramático para todo el mundo, desde que en una fecha fatídica, 24 de febrero de 2022, comenzó la invasión de Ucrania. Sonaron sus palabras de forma especial con ese fondo sobrecogedor del Guernica y todavía resuenan en mi persona de secreto: “Empezaron a caer bombas como las que cayeron en Guernica y a las puertas de Europa asististeis a una danza de dolor”, con la bailaora María Pagés acompañando sus palabras con una danza de expresión plena del dolor humano, Escuchando al Guernica, porque aunque todo cambia “nunca cambian las caras de quien sufre”. Hubo una mención especial al bombardeo del Teatro Dramático en Mariúpol, el 16 de marzo, del que hice una referencia especial en este cuaderno digital, en un artículo en el que recogí un dato escalofriante porque murieron más de trescientas personas, a pesar de que ya se había advertido que albergaba únicamente población civil, mujeres, ancianos y en su mayoría niños, hecho que se había divulgado pintando en grandes letras de color blanco la palabra “niños”, en ruso (дети), en la explanada delantera del edificio para que se pudiera identificar bien en el caso de un bombardeo programado sobre la ciudad. A Rusia le daba y le sigue dando igual todo. Por ejemplo, la navidad es una palabra vacía allí, en Ucrania.

Hubo una mención especial a la violencia machista, al drama de las muertes de mujeres, esposas y madres, por el mero hecho de serlo y dejar de ser ante determinados hombres su propiedad privada, con un lamento vivo por una realidad objetiva, porque “En España, más de 40 mujeres han muerto a manos de monstruos”, “Mujeres con nombre y con historia. Desde María del Carmen, de 71 años, a Claudia, con 17. El horror de todos los años, ante el que hay que seguir gritando”. Luis Tosar o el año 2022, tanto monta monta tanto, hizo muchas preguntas bajo una única introducción: ¿Cómo es posible…?, desgranando cuestiones muy espinosas para la conciencia humana: el talibanismo actual,  la represión en Irán, el atentado contra Salman Rushdie, los miles de obreros muertos en las obras del Mundial de Qatar o el silencio cómplice ante los 23 fallecidos en el intento de saltar la valle de Melilla.

Luis Tosar o 2022, recordó algo muy importante: en este año ha nacido Damián en la República Dominicana que hacía el habitante ocho mil millones del planeta, algo verdaderamente asombroso que plantea retos muy importantes ante el crecimiento de la malla humana en el mundo, como por ejemplo el maltrato a la Naturaleza, tan sabia ella: menos agua, más calor, incendios letales, menos árboles, menos especies animales, más soledad en definitiva aunque sea paradójico. El resumen de noticias verdaderas frente al imperio de las falsas, algo que ennoblece a la televisión pública, también puso el foco en el año político horribilis que se ha vivido en el Congreso de los Diputados y en el Senado. “El tono siguió siendo bronco en ocasiones, irrespetuoso. Vergonzoso me atrevería a decir, en el lugar en el que se deberían encontrar respuestas”, comentó Tosar antes de dar paso a algunas de las frases más polémicas que se escucharon en las cámaras baja y alta durante 2022.

Luis Tosar dijo que le había tocado representar “un año con cara de malo”, aunque también incorporó a su mensaje muchas cosas buenas que han ocurrido y que se han hecho bien en el país: el descubrimiento por parte de científicos españolas de las células malignas que se desprenden del cáncer y la sincronización de un grupo de médicos para salvar a un niño de dos años. Nos dijo también que en su año se vendieron un 25% más de libros que en 2021: “Se lee más. Eso es una muy buena noticia, porque la sinrazón se puede curar leyendo. Bien que le hace falta a muchos y a muchas que tienen en la cultura de los creadores un enemigo”, iniciando un recorrido fúnebre por las personas que fallecieron a lo largo del año y que representaban muy bien el mundo del deporte, la cultura y la sociedad en general. También tuvo palabras precisas y emocionantes sobre la retirada de Joan Manuel Serrat, porque nos enseñó la importancia de “las pequeñas cosas” y de un himno que sigue sonando en la memoria histórica de nuestro país: Mediterráneo. Igualmente, recordó la ausencia sentida de Pablo Milanés o la de Jesús Quintero, porque según leímos, el silencio lloró a su dueño”.

Nos indicó Luis Tosar/2022 algo de mucha entidad: el tiempo, que no nos sobra en la actualidad, ayuda a distinguir lo importante de lo trascendente. Se despidió con un mensaje esperanzador: “Yo me voy, pero empieza un nuevo año en el que todo volverá a estar por hacer. Será un año que empieza en guerra, pero ojalá, y este es mi último deseo, sea paz la palabra que lo termine definiendo”. Nos invitó a recordar una palabras del poeta José Hierro, de su soneto “Vida”: Después de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / Después de nada, o después de todo / supe que todo no era más que nada. En unos de los escenarios escogidos del Museo Reina Sofía, uno de sus vetustos pasillos, el año 2022, en la persona de Luis Tosar, nos invitó a escuchar el Nocturno número 20 de Frédéric Chopin, interpretado por la pianista ucraniana Sonya Zholobova, que tuvo que salir de Ucrania en el mes de febrero de 2022, refugiándose en el mundo más libre, recordando algo que me sobrecogió porque esta obra inolvidable de Chopin fue la que tocó Wladyslaw Szpilman, superviviente del Holocausto, en la última transmisión en directo de la radio polaca en septiembre de 1939.

Me he retirado a mi clínica del alma, mi biblioteca, para leer de forma pausada y en silencio el soneto de José Hierro, Vida, citado por Luis Tosar sólo en su primera estrofa. Lo he leído completo y es verdad que todo no es más que nada en nuestro loco mundo, para sentir la vida digna:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!