Ardiente im-paciencia

Allende2

El pasado 11 de septiembre, se cumplió el 40 aniversario de la muerte del presidente Allende, habiéndolo recordado de forma admirable Ricardo Lagos, el primer presidente en democracia después del golpe de estado de 1973, en un artículo «Allende y su ardiente paciencia«, del que recomiendo su atenta lectura. Conocí también esta expresión de Neruda, la ardiente paciencia, a través de una obra del mismo título, de Antonio Skármeta, cuando nos contaba historias maravillosas de Mario, el cartero que atendía, comprendía y utilizaba al poeta, porque “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”. Hoy, cuarenta años después, sigo necesitando la poesía de Neruda y he querido ofrecer un pequeño homenaje al presidente Allende, sobre todo porque sus palabras antes de morir me han marcado una vida: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Lo he seguido sabiendo y practicando, sin ninguna duda.

Por una sola vez y sin que sirva de precedente, me separo unos segundos de Neruda, cuando pronunció una frase gloriosa al finalizar su discurso en el acto de entrega del Premio Nobel: «En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres». Hoy, no disfruto de ella en su expresión paciente, sino modulada por el prefijo negativo «im», con el significado que a través de los siglos conocemos: intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar. Reconozco que estoy instalado en ella, en la impaciencia ardiente.

Se ha producido un hecho muy relevante en mi vida al presentar la renuncia al cargo de Director General de Política Digital, por cinco razones que he escrito en un documento, PALABRAS PARA UNA RENUNCIA, que resumen mi ardiente im-paciencia, la de la persona de todos que soy y la de secreto, en una feliz acepción de Ortega y Gasset. Y creo con Neruda que llegará el día en que la Comunidad Autónoma consolide y practique una política digital, como las demás políticas, donde las tecnologías de la información y comunicación, al servicio integral e integrado de la ciudadanía mediante la praxis de la inteligencia pública digital que tantas veces he expuesto y defendido, permitan la equidad en la accesibilidad digital, pero en la relacion diaria con la Administracion, como es el ejemplo de la cita previa para el médico, la receta electrónica o la historia de salud digital, al alcance de todos los andaluces y andaluzas, que hay que extender a la actividad administrativa diaria, compartida, participativa y transparente hasta las últimas consecuencias.

Créanme que lo he pretendido, pero las circunstancias políticas actuales me han llevado a tomar la decisión anteriormente expuesta y, para quien lo quiera leer, razonada hasta sus últimas consecuencias.

Lo decía en este blog, en 2009, en un post –Paciencia y cerebro– cargado del principio de realidad respecto de la participacion del cerebro en esta operacion intranquila, cuando iba del timbo al tambo como hoy: «Y yendo de mis asuntos a mi corazón, repaso, por último, el Diccionario de la Legua Española (22ª edición), encontrándome con definiciones de paciencia (del latín patientia) de amplio calado cultural: capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas, facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho, lentitud para hacer algo, resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie, bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno, y tolerancia o consentimiento en mengua del honor. De todas ellas, me quedo con una: saber esperar, aunque sea con ardiente paciencia (Neruda). Creo que la propia necesidad cerebral de autoformarse a lo largo de la vida, con más de cien mil millones de posibilidades (neuronas) de hacer cosas y sentir nuevas vibraciones de sentimientos y emociones, acotadas en el tiempo vital de cada persona, son un reflejo de que las estructuras del cerebro necesitan a veces esperar, con más o menos paciencia aprendida o inducida genéticamente, para que nos mostremos tal y como somos, para que alcancemos nuestros proyectos más queridos y deseados, porque oportunidades tenemos de forma personal e intransferible a través de una estructura que dignifica por sí mismo a cada ser humano: la corteza cerebral que venció al cerebro original de los reptiles, otorgándonos genéticamente la posibilidad de ser inteligentes».

En esta impaciencia ardiente me quedo hoy, con sentimientos y emociones que me permitan alcanzar proyectos más queridos y deseados, porque la inteligencia, el bien más querido que poseo, me permitirá dignificar estos momentos difíciles para que en un día no muy lejano, pueda y podamos recorrer como ciudadanos anónimos «la espléndida ciudad [la espléndida Comunidad, Andalucía…] que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres».

Sevilla, 15/IX/2013

NOTA: La fotografía está tomada de la siguiente URL: http://salvadorallende.blog.lemonde.fr/2011/06/07/

Tengo hoy un sueño

Gracias a Martin Luther King, cuando se cumple hoy el 50 aniversario del discurso que se conoce por las palabras I have a dream (Tengo un sueño), y que pronunció el 28 de agosto de 1963 en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C., podemos seguir creyendo que los sueños y las utopías pueden ser una meta a alcanzar por millones de personas de bien que poblamos el planeta. Cada uno, cada una, en su pequeño mundo, porque no todos somos iguales desde nuestra forma de ser y estar en el mundo, como se puede demostrar por los desequilibrios escandalosos que nos rodean, sin ir más lejos en nuestra Comunidad, siendo mínimamente sensibles con la realidad más próxima que nos sitia, a veces.

Pero quiero creer que es posible construir otro mundo más habitable para ser, dando la vuelta a la realidad que se proyecta todos los días en la clave “para tener”. El pasado 21 de agosto leí un artículo en el diario El País, Sueños y utopías, escrito por Antoni Gutiérrez-Rubí, que no he olvidado desde entonces. Sobre todo porque me recordó que el compromiso personal con la ética personal y colectiva debe estar activo siempre para no hacernos partícipes de los silencios cómplices que tanto abundan en la actualidad. Decía su autor, en referencia al discurso de Luther King que: “Esas 1.666 palabras sacudieron a la sociedad mundial con tres principios: más unidad, más igualdad, más democracia. Los mismos que cien años antes, a mediados de junio de 1858, en la Convención Republicana de Springfield que le postularía como candidato a senador por el Estado de Illinois, Abraham Lincoln transmitió en su memorable discurso: “Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie”. La política como utopía necesaria y, en consecuencia, que debe ser posible y realizable. La utopía como proyecto”.

Estamos viviendo unos días muy complejos en Andalucía. La dimisión del presidente Griñán viene a corroborar la necesidad de creer en sueños por realizar y en utopías posibles, porque es imprescindible tomar conciencia que hay que hacer mucho camino al andar, que es un problema de recorrido no de espacio, muy complejo, pero alcanzable: “todo valle será alzado y toda colina será bajada”, agregando la reflexión de Antonio Machado: “Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

Pero la clave de lo que leí el pasado 21 de agosto estaba en esta frase: “Cincuenta años después, su discurso es parte de la cultura universal. Trasciende el contexto y la historia concreta, para situarse en un plano moral y se transforma en imperecedero e inagotable. Cincuenta años después, la política −en particular en nuestra realidad más próxima− se ha desgajado de la palabra que emociona, que interpreta y proyecta, que acoge y proclama. El descrédito de la política es triple: no tiene sueños que se conviertan en retos, no defiende utopías que comprometan a la acción y no encuentra las palabras que conmuevan y promuevan los cambios colectivos: aquellos que son mucho más que la suma de los individuales”.

Efectivamente, estamos instalados en una profunda crisis política y, aún peor, en una profunda crisis democrática. Nos falta emoción, para convertir los sueños en realidades confortables, muy sencillas, por otra parte, sin depender de entornos meramente materiales. Pero lo peor es que nos falta la palabra, aquella que conmueve y promueve los cambios personales y colectivos, revoloteando en nuestros alrededores una palabra terrible: la desafección. A la persona política, al cambio democrático con representación en Partidos, a casi todo.

Tengo hoy un sueño: que la nueva situación que se inicia en Andalucía sea realmente una oportunidad para cambiar primero y aunar, después, muchas voluntades, que como aprendí de la Cantata de Santa María de Iquique, solo se hace posible por el amor y el sufrimiento, cuando se hacen necesarios para tomar conciencia de que no podemos avanzar en un mundo como el actual, pendientes de que una fragata americana lance en las próximas horas un misil Tomahawk contra Siria, que lleva en su cabeza nuclear el mismo chip que la Play Station de nuestros hijos.

Sueño con recuperar alma. Además, como he escrito en otras ocasiones, nos falta alma y cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Vuelvo otra vez a mi hombre de secreto, que no el de todos, a reflexionar la frase que regaló en una ocasión el escritor Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en noviembre de 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…

Hoy, gracias a Martin Luther King, sus palabras suenan mejor que nunca: necesitamos más unidad, más igualdad y más democracia, más alma en definitiva, porque parafraseando una frase de Lincoln muy querida para él, “Una casa [Andalucía] dividida contra sí misma no puede mantenerse en pie”. Sería una forma de agradecer de forma expresa su compromiso activo, su legado maravilloso en un día que merece la pena recordar con respeto y admiración.

Sevilla, 28/VIII/2013

No, simplemente no

NO, La Película – Trailer Oficial from Fabula on Vimeo.

He vuelto a tomar contacto con la película «No», porque la han puesto a la venta recientemente en DVD. Todavía no la he visto, pero he leído muchas referencias sobre su extraordinaria calidad, con los relatos de fondo de un autor muy querido para mí, Antonio Skármeta. La película relata la campaña del plebiscito en Chile de 1988, donde triunfó el No: «La franja publicitaria en televisión fue decisiva para el triunfo de la opción No en el plebiscito de 1988. La campaña tenía como objetivo mostrar la opción del No como alternativa válida para enfrentarse a Pinochet, que encabezaba la opción del Sí. En el plebiscito, llevado a cabo el 5 de octubre de 1988, venció la oposición: del total de votos escrutados, el Sí obtuvo el 43,01% y el No, el 54,71%».

Estamos viviendo momentos muy difíciles en nuestro país, en nuestra Comunidad autónoma, donde la dictadura del desencanto se está instalando en la sociedad que comparto día a día y creo que ha llegado el momento de decir No a muchas situaciones que nos rodean a diario, para no participar en silencios cómplices que no contribuyen a avanzar en caminos acordes con las necesidades que necesitamos compartir con aquellas personas a las que respetamos y queremos, porque:

– No somos todos iguales
– No somos todos corruptos
– No todos dejan de creer en la democracia
– No todos roban
– No todos creen que la política no sirve para nada
– No todos los políticos son iguales
– No todos pasan olímpicamente del sufrimiento de los demás
– No todos van a lo suyo
– No todos defraudan
– No todos eluden el IVA
– No todos vamos en el mismo barco
– No todos decimos al final lo mismo
– No todo es responsabilidad del Gobierno correspondiente
– No todos…

Hay que decir bien alto y claro que No estamos dispuestos a guardar silencio, porque otro mundo es posible, otra Andalucía es posible, otra Administración Pública, también… es posible. La política del inconformismo activo necesita decir que No a la afirmación extendida de que esto no tiene solución, porque la tiene. No existen soluciones mágicas, pero siempre ha funcionado muy bien la toma de conciencia de que cada uno, cada una, tiene que ser responsable de su No a lo que corresponda. Un No personal e intransferible, sin echar la culpa sistemáticamente a los demás o esperar a que los demás lo solucionen todo, como si yo fuera un anónimo en esta aventura.

Silencios cómplices, ¡No!.

Sevilla, 11/VIII/2013

Benditas librerías

DIA DE LAS LIBRERIAS

He seguido de cerca la campaña mediática de Coca-Cola, denominada “Benditos bares”, con un mensaje nada inocente:

¿Qué haríamos nosotros sin nuestros bares…?
¡Si son los mejores del mundo!

Cada vez que se cierra un bar,
se pierden para siempre 100 canciones.
Se desvanecen mil “te quieros”…
y los goles por la escuadra salen
lamiendo el palo.

Y es que somos de bares

No ocurre así cuando cierran librerías, porque se pierden miles de posibilidades de encontrarse con la realidad de la página escrita, no en blanco, participar en miles de historias que enriquecen las propias, se desvanecen miles de posibilidades de decir “gracias, por encontrarte [al autor, al librero, a la librera]” y las miles de historias quedan en la memoria de secreto de cada lector, de cada lectora… lamiendo sus conciencias. Las librerías son “portadoras de sueños”, como la que ha recibido el decimocuarto Premio Librería Cultural 2012, que lleva ese nombre, por su “trabajo activo por la difusión de la lectura y los libros […], tanto en el campo de la narrativa como en el de la literatura infantil y juvenil, creando un espacio especialmente atractivo que implica a todos los sectores del libro y de la sociedad civil de Zaragoza”.

¿Qué haríamos nosotros sin nuestras librerías…?
¡Si son las mejores del mundo!

El problema es que en España, no somos de librerías.

Sevilla, 14/VII/2013

Construir mundos posibles

BELLERBY

Peter Bellerby es un contructor de globos terráqueos, que he conocido a través de un artículo en El País Semanal, El constructor de mundos, y que me ha sugerido reflexionar sobre un oficio de trasfondo ético muy actual: ¿quién no ha pensado en momentos de intimidad bajarse del mundo, en clave marxiana, para crear y contruir uno nuevo, más acorde con el respeto a los derechos humanos esenciales?. También, para dibujarlo y pintarlo de forma diferente, como Bellerby y diseñarlo de forma más acorde con la realidad soñada de cada uno, porque pertenezco al Club de los que pensamos que otro mundo es posible en Andalucía, trabajando día a día para pintar otra realidad en el micromundo donde vivimos y somos.

EL GRAN DICTADOR

Recuerdo siempre aquella imagen de Chaplin, en El gran dictador, con un mundo en sus manos. También, sus palabras finales dirigidas a Hannah en el personaje del entrañable barbero judío/Hynkel: «Hannah, ¿puedes oírme? Donde quiera que estés, mira a lo alto, Hannah! ¡Las nubes se alejan, el sol está apareciendo, vamos saliendo de la tinieblas hacia la luz, caminamos hacia un mundo nuevo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto, Hannah, al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah, mira a lo alto!».

Es probable que se extienda la profesión de Bellerby, porque entre otras razones lo necesitamos. Eso sí, mirando a lo más alto de Andalucía, pintando alas para los andaluces de bien que necesitamos volar a otros mundos posibles, rompiendo silencios cómplices.

Sevilla, 5/V/2013

NOTA: la fotografía la he recuperado del artículo que figura referenciado más arriba, de «El País Semanal».

Andalucía: una realidad positiva (II)

Lucas Macias Navarro2

Estoy empeñado en hablar de Andalucía desde una perspectiva positiva, en unos días difíciles para esta región. El domingo pasado, un andaluz universal, Lucas Macías Navarro, de Valverde del Camino (Huelva) por más señas, llevaba a esta tierra en volandas, en olor de multitud, a través de su maestría con un instrumento complejo, antiguo, el oboe, por una intervención calificada de magistral, en un concierto dirigido en Madrid por Claudio Abbado. Lo decía el cronista del diario «El País», en su edición de 26 de marzo de 2013: «No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta».

He puesto el altavoz digital en funcionamiento ininterrumpido para estas noticias maravillosas de andaluzas y andaluces que demuestran cómo una formación y educación de determinados conocimientos permiten a esta tierra dar un claro ejemplo de excelencia musical, de dignidad personal y profesional.

El Sur musical también existe, a través de una obra de Mozart que con la edad de Lucas, hoy, ya había dejado al mundo una obra perdurable en el tiempo. El domingo pasado, a través de una interpretación prodigiosa de su Concierto para oboe y orquesta, un andaluz muy joven ha marcado un antes y un después junto a la dirección magistral de Claudio Abbado. Un espejo en el que hay que mirarse aquí y ahora, siempre, con actitud positiva.

Sevilla, 30/III/2013

NOTA 1: La fotografía la he recuperado hoy, de la dirección http://www.orchestramozart.com/index.php?page=lucas-macias-navarro-2

Ética digital en Jueves Santo

EL ROTO
Viñeta de El Roto, publicada en el diario El País, el 25 de marzo de 2013

Para reflexionar, en tiempo de silencio o… ¿de denuncia?

Sevilla, 28/III/2013

Andalucía: una realidad positiva

ANDALUCIA

Estamos viviendo momentos muy difíciles en Andalucía. No hay que negar este principio de realidad, pero es necesario aportar luz a un túnel que se prolonga en el tiempo haciendo sufrir a muchas personas, fundamentalmente a los de siempre, a los que menos tienen, no a los que menos son.

Abrimos los periódicos, vemos los informativos de televisión y Andalucía tiene estos días un protagonismo que no es la realidad general de lo que ocurre en el terco día a día de la región de mayor extensión de España, con una población que representa un porcentaje muy relevante en el Estado. Es una región azotada por el paro, que no se comprende bien hasta que no se vive en primera persona y la realidad de las últimas noticias sobre los ERE avergüenza a cualquier persona bien nacida, pero es importante resaltar que gracias a estos fondos más de seis mil trabajadores/familias se han beneficiado de una decisión que en sí misma no es reprochable, aunque la corrupción manifiesta se hace inaceptable desde el primer euro que no se ha entregado a sus legítimos destinatarios.

Siendo esta realidad inapelable, debemos trabajar en una clave diferente, no amplificando continuamente esta realidad amarga. Y lo podemos hacer, por ejemplo, las personas que dedicamos el esfuerzo diario de nuestro trabajo en la Administración para hacer más real y efectivo el servicio a los ciudadanos, bajo el imperativo categórico del interés público. Porque todos no somos iguales y porque la corrupción no está generalizada, pudiendo dar fe de ello las personas, en calidad de empleados públicos, que trabajan en la Administración de la Junta de Andalucía y en sus entidades instrumentales, con dignidad personal e intransferible y que son multitud. También hay que hablar de esta realidad, porque si no se hace, sólo se alimenta el principio de maldad y corrupción colectiva cuando no es real, ni lo debemos aceptar con actitud vergonzante.

Hace quince días estuve en un hospital de Sevilla y los profesionales que me atendieron dieron un ejemplo de servicio público impecable. Y constaté que el Servicio al que acudí funcionaba muy bien. Y debo decirlo a los cuatro vientos. En la sala de espera me acompañaban ciudadanas y ciudadanos andaluces, anónimos entre sí, que esperaban ser atendidos con dignidad, gracias a un Sistema Público que beneficia a todos, sin excepción.

Lo he leído hoy, en palabras del cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en esta maravillosa región.

Sevilla, 24/III/2013

Interés público: público interés

EL PAIS-24022013
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Fotografía recuperada del diario “El País”, el 24 de febrero de 2013, pág. 17

Acabo de leer las cabeceras, reportajes y artículos de varios periódicos y todos abordan hoy la realidad de la marea ciudadana de ayer, de hoy, de mañana, de siempre, porque ésta ya no hay, afortunadamente, quien la pare. Pero no todos lo hacen de la misma manera, porque no existen cabeceras de medios de comunicación inocentes y no es que me parezca mal, porque defiendo en democracia que existan opiniones dispares, pero lo que no debo aceptar es el conformismo o la indiferencia, el eclecticismo feroz que no nos permite a veces reaccionar como es debido ante manifestaciones verbales o a través de pancartas donde parece deducirse que todos somos iguales, sobre todo si trabajas en hacer política digna y al servicio del interés público, público interés, sin fisura alguna.

Lo digo porque la generalización de la violencia verbal y escrita que se está produciendo a marchas forzadas me preocupa mucho. La violencia que se está fraguando en la mera expresión de opiniones, en un país muy poco dado a construir teoría crítica pero si a elevar a la enésima potencia la última opinión de cualquiera (que está legitimado como persona a hacerlo, pero que no debe tener patente de corso para erigirse mediante esa opinión, en cualquier caso, en el diagnóstico de situación más ajustado a la realidad, tal y como lo vamos constatando en el día a día de tertulianos de todo corte y procedencia), nos está llevando a un camino cenagoso del que hoy quiero salir y subirme a una palestra virtual porque no me resigno a adoptar actitudes vergonzantes por el mero hecho de pertenecer a una clase de dirigentes políticos, que considero dignos y de los que hay legión, pero que estamos a veces agazapados ante el silencio cómplice reinante, porque debemos, es más, estamos obligatoriamente obligados a salir en defensa del trabajo político y de trabajadores políticos que lo desarrollan, que luchan, es decir, que luchamos solo y exclusivamente por el interés público, día a día, haciendo hoy público este interés.

Existen en política personas corruptas y sin vergüenza alguna, sin lugar a dudas, pero como en todo ámbito social y profesional, porque estas actitudes también pertenecen a la condición humana, que es a la que pertenecemos, debiendo todos cuidar mucho el análisis personal e intransferible de nuestras actitudes diarias en la familia, trabajo y relaciones sociales, en el ecosistema de cada uno, para saber en qué posición estamos. Tenemos que ser implacables con ellas, denunciarlas en plaza pública, siempre ajustada esta denuncia al Estado de Derecho, no a la anarquía de la incontinencia verbal o ideológica que no protege la presunción de inocencia. Pero los que amamos el interés público, la democracia que lo sustenta, debemos protegerlo y protegernos, mediante acciones celulares de transmisión de actitudes y no solo de palabras, aunque algunos pertenecemos a la escuela de los que sabemos que todavía nos queda ella y a veces solo ella (la palabra) para trabajar y soñar que otro mundo es posible, en la realidad del pequeño mundo de cada uno, de cada una, trabajando por ganar credibilidad pública en cada segundo de nuestra vida personal y profesional, también política en su sentido más auténtico.

Hago público este interés, aunque hoy sea sólo a través de este medio, por la denuncia verbal y escrita de los silencios cómplices ante los ataques universales, sin piedad alguna, contra las personas que hacen política digna, por el reconocimiento que merecen al trabajar única y exclusivamente por el interés público, general, el más público y transparente de todos los intereses que en el mundo existen.

Sevilla, 24/II/2013

Ser grandes y enteros

fernando pessoa

Acudo con frecuencia al Club de las Personas Dignas, sobre todo cuando vuelvo de los asuntos al corazón. Y suelo sentarme en su sala virtual de lectura, para impregnarme de la sabiduría de Saramago, autor que me recuerda siempre que no debo flaquear ante el compromiso social. En diciembre, asistí a un acto enmarcado en el “Día de la Lectura en Andalucía”, en el que se leyeron sus poemas y recuerdo que Pilar del Río, citó en algún momento uno muy querido por él, Para ser grande y entero, de Fernando Pessoa, sabiendo que era su primer motor inmóvil del compromiso personal y social cuando conoció a Ricardo Reis, siendo muy joven: «Entonces me dije: ´Sí, yo voy a vivir así´»:

Para ser grande sé entero.
Nada tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas.
Por eso la luna brilla toda en cada lago, porque alta vive.

La verdad es que el libro que me lo ha recordado, una edición muy cuidada, que lleva por título Os mensageros (1), ha sido una oportunidad de reencontrarme con este autor, que tanto supone en mi vida. Y me ha permitido leer a Pessoa en grandes poemas, cantados por voces tan excelentes como Dulce Pontes, Débora Rodrigues, Joaquim de Almeida o Lia Lobato Lopes, que “tiene en sí todos los sueños del mundo”.

En los tiempos que corren es muy importante ser enteros y serlo en cada cosa que hagamos, pensemos o sintamos, aunque sea en el mundo de las pequeñas cosas. La ética de situación, aquella que aprendí en mis años de adolescencia, es imprescindible en la crisis actual, porque demanda siempre actuaciones concretas, enteras, aunque tengamos que aprender a distanciarnos de ellas, para fijar, brillar y dar esplendor a lo que hacemos. Como la luna llena.

Sevilla, 12/I/2013

(1) Sarmento, L.F. et alii (2012). Os mensageros. Antologia de Fernando Pessoa. SevenMuses Music Books.