A veces, toda la vida cabe en un solo día

Sevilla, 19/IV/2023

Sé por su biografía oficial que Silvia Pérez Cruz “es una de las voces más sobrecogedoras que ha aparecido en los últimos tiempos; en palabras de Jorge Drexler, “una voz que marca una generación”. Es compositora además de cantante, y habla el lenguaje de la música desde que tiene uso de razón: creció entre canciones populares ibéricas y latinoamericanas, se educó en el clásico y el jazz. Contagiada por el flamenco a través de una conexión que parece sobrenatural, canta de una forma que sólo es suya y estremece”. Sé que es “cantora”, algo mucho más profundo que “cantante”, porque es consciente que no sólo puede, sino que por principios éticos personales y sociales, debe hacerlo.

Si la traigo hoy a estas páginas buscadoras de islas desconocidas es por la publicación de su última obra, Toda la vida, un día, en la que la artista ha querido a través de cinco capítulos de su vida, con cinco colores diferentes, transmitirnos algo muy importante: “cuida lo que haces, disfrutemos y dediquemos el tiempo que necesita cada cosa”, porque para ella la música es “un milagro y un amparo donde uno siempre encuentra cobijo”, invitándonos a que la acompañemos en ese viaje y nos dejemos llevar por él. Esta obra “representa una vida entera, un día, de sol a sol, circular, un instante, una eternidad”, según explica en las redes sociales.

La canción que he escogido para comprender bien su última obra, Toda la vida, un día, que da título también al álbum, es un homenaje a la cantora argentina Liliana Herrero, acompañada a la guitarra por Pedro Rossi, con un coro grabado en la capilla de la Asociación Cultural Mutte, en Pontós (Girona), y la música especial que se obtiene de un violonchelo barroco, envolviendo las voces de Silvia y Liliana: “Como no la conocía, se me ocurrió hacerle una canción que finalmente no le enseñé hasta después de nuestro encuentro. Es una canción dedicada a ella, una mujer espectacular, potente, profunda, comprometida; un ser humano de los que te cambian la vida”. El vídeo que he escogido está grabado en Islandia — “en un paisaje bellísimo, pero a la vez abrumador”—, que refleja la relación con la soledad de la que habla Toda la vida, un día”. Me ha agradado conocer que en esta producción colaboran grandes músicos flamencos como Pepe Habichuela, Carmen Linares, Diego Carrasco y Carles Benavent, en una fusión extraordinaria que engrandece todavía más su empeño artístico.

Según se afirma en la sinopsis oficial a título de presentación de esta producción, el título simboliza “una vida entera, un ciclo, habla del tiempo infinito, circular, ordenado en principios y finales. Tiene cinco movimientos, cada uno tiene una sonoridad y una búsqueda distinta. El primero es la infancia y la seguridad, la calma en casa. El segundo es la búsqueda de los sonidos, donde también toca el saxo, y se reencuentra con un instrumento que tocaba desde los 7 años. El tercer movimiento es más de la intimidad, de madurez, y donde aparecen los dúos. El cuarto es una edad más adulta, entra el peso, la música va cogiendo profundidad y peso. El quinto y último movimiento es el renacimiento, es decir, son canciones más alegres y vivas. En este movimiento también participa Maro, cantante portuguesa que participó en Eurovisión 2022, y es una gran amiga también. ‘Toda la vida, un día’ se compone de 21 canciones, donde están representadas todas las generaciones, desde niños cantando a abuelos. Es un disco en el que se reivindica la belleza y la riqueza de todas las edades”.

Pasado mañana se presenta oficialmente esta obra magna y se lanza a todos los vientos del mundo, para quien lo quiera escuchar y, sobre todo, entender. Mientras, intento asimilar el mensaje de la canción principal que da nombre a toda la producción y resume a la perfección su hilo conductor: a veces, toda la vida cabe en un solo día, recordando algo que aprendí hace ya muchos años del poeta de Moguer, Juan Ramón Jiménez, cuando en su obra Diario de un poeta recién casado, recogió unas palabras bellísimas del sánscrito -¡ay, la influencia de Zenobia Camprubí!- que no deja indiferente a nadie:

¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura. El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Todo el mundo lo sabe, eso es lo que pasa

Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado

Leonard Cohen, Todo el mundo sabe

Sevilla, 16/IV/2023

Leonard Cohen lo cantó con el desgarro humano que le caracterizaba, a pesar de que sus duras palabras estuvieran acompañadas siempre de melodías excelentes: Los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Una canción de 1988 perteneciente al álbum “I’m your man”, Todo el mundo sabe, escrita por él y por la cantautora estadounidense Sharon Robinson, vuelve a sonar en la caja de música que guardo en mi clínica del alma, mi biblioteca, cuando constato que el mundo al revés sigue impertérrito, abriéndose camino al andar de cualquier forma.

Traigo hoy esta reflexión a este cuaderno digital cuando compruebo que el expresidente Trump ha salido reforzado en su prestigio nacional a pesar de haber sido llevado a los tribunales y que encara su candidatura a las elecciones de su país como si no pasara nada: todo el mundo sabe que el mintió siempre que pudo, pero millones de seguidores lo seguirán votando a pesar de que los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Todo el mundo lo sabe, pero la realidad es que muchos conciudadanos, millones para ser exactos, siguen creyendo que Trump y otros aprendices de Trump en el mundo, también en nuestro país, son los únicos salvadores del mundo “al derecho”, en el que millones de personas viven en unas condiciones infrahumanas y con serios problemas en el bienestar social de este mundo al revés.

Desde esta orilla, salvando lo que hay que salvar, Andalucía sigue con cifras imposibles de aceptar en relación con su pobreza severa y vemos con ardiente impaciencia, estudio tras estudio, que las cifras no mejoran, porque sabemos dónde están los pobres en nuestra Comunidad, todo el mundo lo sabe, que diría Leonard Cohen, aunque algunas fuerzas políticas los ignoren por definición, tal y como lo expuse al año pasado en el artículo que dediqué a esta situación lacerante a la luz del informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022. Las personas que recordamos esta realidad tenemos muchas veces la sensación de que somos “ciudadanos molestos” para los demás, algo así como el rayo que no cesa, pero no me resigno a tranquilizar la conciencia y mirar continuamente para otro lado. Están próximas las elecciones municipales y de determinadas Comunidades Autónomas, donde el voto, no inocente, será vital para obtener los mejores resultados en beneficio de todos, para transformar esta tierra, no solo cambiarla, ante la mirada desafiante del Partido Abstencionista que es la peor representación que podemos imaginar desde una democracia decente.

Ha llegado el momento de pasar definitivamente a la acción y unas elecciones son la gran oportunidad de decantarse por otra forma de hacer política y de ser políticos en el sentido más puro del término, aunque la primera toma de conciencia es repasar algunos conceptos de pobreza para salir de ella, porque creo que estamos muy confundidos, que diría Eduardo Galeano. ¿Saben por qué? Porque pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres: Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos. Pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres.

Ahora, en tiempos de votación y turbación, lo más importante es identificar bien al capitán que nos mintió y a otros «capitanes» que siguen mintiendo cada día como si no pasara nada, para hacer la mejor mudanza ideológica y transformar la sociedad. Palabras de Cohen.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

José fue siempre un buen compañero

Georges de la Tour (1593- 1652), La Aparición del ángel o El Pensamiento o Sueño de San José, hacia la primera mitad del siglo XVII.

Sevilla, 19 de marzo de 2023, festividad de San José

Este día pone siempre en movimiento la moviola de mi vida, porque llevo un nombre no inocente en la España que nací, una fusión de José y Antonio, de feliz memoria por sus orígenes, los nombres de mi padre y padrino, respectivamente. Hoy, festividad de San José, según el santoral católico, apostólico y romano, tomo conciencia de que este hoy es siempre si atendemos al hecho de la celebración del recuerdo de una persona que tuvo un papel muy importante en los relatos ancestrales de la humanidad y que varias veces he hablado de él en este cuaderno digital, porque -la verdad sea dicha- es un personaje singular y muy curioso.

Personalmente, cada año me aproximo a su realidad humana para intentar comprender este relato que, humanamente hablando, es difícil de entender y explicar. Celebrar este día durante setenta y cinco años me demuestra que cada hoy es un paso más en el camino de siempre, en el cada día de mi vida. Desde aquel edulcorado San José con su vara de nardo en la mano derecha, de mi niñez rediviva, estático y mudo, de las estampas que se intercambiaban en festividades religiosas de todo tipo, al que ahora muestro en mi alma de secreto como un ayo –como lo representa Georges de la Tour– o tal y como lo sintió y escribió Teresa de Jesús en su Libro de la Vida (6, 6-8): “a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas [las peticiones], y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra -que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar-, así en el Cielo hace cuanto le pide”. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más sorprendente y jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares.

Georges de La TourEl recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Un año más, lo he vuelto a sentir así contemplando tres óleos de Georges de La Tour, El pensamiento o sueño de San JoséEl recién nacido y San José carpintero, atendiendo a la trayectoria vital del protagonista del relato histórico sobre José. En el primer óleo, aparece maravillosamente reflejada la humanidad plena de José, su desconcierto existencial. En el segundo, en pleno nacimiento de Jesús, no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista presencial de esta historia mágica, probablemente porque asumió como nadie el papel de “ayo”, tal y como se recoge en el tercer óleo, enseñándole a su “hijo” el trabajo de carpintero. En estos cuadros sobrecoge el silencio y la austeridad tan bellamente retratadas por el pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes” (1). Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a un niño que José intentaba querer como suyo, siendo sólo ayo, rodeado de confusión y misterio.

Georges de la Tour (1593- 1652), San José carpintero, hacia 1642 – 1644.

La palabra “ayo” ha evolucionado también con el paso de los tiempos, aunque su significado profundo se ha mantenido siempre en el terreno de la responsabilidad en el ámbito de la educación: persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación. José se transforma así en un educador nato, aunque desde el principio sólo correspondía su estatus a las clases sociales altas, hasta que Teresa de Jesús lo apea de su santa peana. Su papel en la historia sempiterna, de siempre, en el santoral, me parece sorprendente, como lo era para Teresa de Jesús, porque como cuidador de una mujer y de un niño de nombre Jesús, de una prudencia benedictina, un compañero de vida, un artesano carpintero, era tenido en cuenta por Dios ya que le atendía siempre en todas sus peticiones, con especial relevancia en el espectro de su santoral querido, que era amplio: “Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu, queriendo se hiciese muy curiosamente y bien, aunque con buen intento. […] Paréceme, ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío. […] Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas, que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a san José por lo bien que les ayudó en ello. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará en el camino” (Libro de la Vida, 6,7).

He querido hoy resaltar la figura de José de Nazareth de nuevo, como protagonista de un relato multisecular, dueño de sus silencios, aunque fuera un secreto a voces la asunción de su papel en la historia difícil de María y en la suya propia, según la tradición católica. Como he manifestado en otras ocasiones, me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial, difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo, sinceramente, que fue un buen compañero. Hoy, comprendo mejor que nunca las palabras de Teresa de Jesús en el libro de su vida dedicadas a las personas que deberían ser “aficionadas” a San José: “no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos”.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

Una cosa más. Mi admirado escritor uruguayo Eduardo Galeano, tantas veces citado en este cuaderno digital y profesor excelso en la escuela del mundo al revés, ensalzó en su libro «Mujeres» la figura de Teresa de Jesús unida a la de Juana Inés de la Cruz, mejicana, siempre -ambas- con los pies en el suelo: «Como Teresa, Juana escribía, aunque ya el sacerdote Gaspar de Astete había advertido que a la doncella cristiana no le es necesario saber escribir, y le puede ser dañoso. Como Teresa, Juana no sólo escribía, sino que, para más escándalo, escribía indudablemente bien. En siglos diferentes, y en diferentes orillas de la misma mar, Juana, la mexicana, y Teresa, la española, defendían por hablado y por escrito a la despreciada mitad del mundo». Teresa de Jesús comprendió bien la tarea ardua de José y no lo olvidó a lo largo de su vida, escribiendo cosas muy humanas e interesantes para la posteridad.

Es lo que al fin y al cabo he pretendido hoy al escribir sobre mi «santo», de nombre José, una persona estupenda, que decimos hoy, un buen compañero.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Antes fue la palabra, después la música

Ida Vitale y cartel promocional del documental Ida Vitale (2022) / Fotocomposición del autor

Sevilla, 14/III/2023

La poeta uruguaya Ida Vitale ha viajado desde Montevideo a Málaga, a sus 99 años de edad, para presentar en el Festival de Málaga, en su 26ª edición, un documental que lleva por título su nombre y apellido, Ida Vitale (2022), rodado por la directora también uruguaya, María Arrillaga, manifestando en el acto de presentación y proyección del mismo, el pasado sábado 11 de marzo, algo que me ha hecho reflexionar sobre uno de los grandes principios de la vida: “Solo hay una cosa más importante que la palabra, la música”. No es la primera vez que la cito en este cuaderno digital, porque con ocasión de la celebración del Día del Libro 2019, se hizo una promoción oficial del mismo, junto a un acto especial, la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2018, en la que figuraba una frase suya que también me conmovió: “Hay libros que nos tienen en cuenta, ven en nosotros lo que de nosotros ignoramos. Descubrirlos es un placer duradero”.

La prelación de la música sobre la palabra hay que entenderla en el contexto en que lo dijo durante su estancia y presencia en el Festival, tal y como lo ha recogido el artículo de elDiario.es de hoy dedicado a ella: “Para Ida Vitale es la palabra lo único que puede ordenar el caos del mundo. Las únicas reglas que realmente funcionan son las ortográficas, y quizás por ello considera que el cine está un paso por encima de la literatura. Lo dice delante de la directora y volviendo a tirar de ironía. “En el cine justamente la palabra es lo que menos cuenta. En el cine son las imágenes las que se suceden, y la palabra puede ser suplida. Delante suyo (y señala a la directora) no puedo decir que la palabra es más importante que la imagen… Igual que delante de un pintor tampoco debería decirlo. Solo hay una cosa que es más importante que la palabra, y es la música. Eso sí, la buena música”.

Aunque comparto el fondo de lo que expresa Ida Vitale, en determinados momentos existenciales, sigo defendiendo que por encima de todo está la palabra, porque es la esencia de la identificación más exquisita de los seres humanos. Me reafirmo segundo a segundo de mi vida porque la grandeza del ser humano radica en demostrar a través de la inteligencia que lo biológico (la biosfera) solo tiene sentido cuando va hacia adelante y se completa en la malla pensante de la humanidad, en la malla de la inteligencia (la Noosfera). En definitiva, una de las tesis principales de mi maestro de juventud, Teilhard de Chardin, radicaba en llevar al ánimo de los seres humanos la siguiente investigación: estamos “programados” para ser inteligentes, para hablar. Todavía hoy me sobrecoge el descubrimiento de Selam (paz), al que dediqué un post específico en este cuaderno digital en 2006, la niña de Dikika, cuando se valoró la localización de su hueso hioides como un hallazgo trascendental para conocer el origen del lenguaje en el “equipo” de fonación pre-programado en los seres humanos, a diferencia de los chimpancés y macacos más próximos en nuestros antepasados (siempre se ha dicho -desde el punto de vista científico y hasta con cierto desdén- que los monos no hablan): “Y lo que me ha llamado la atención poderosamente, desde la anatomía de estos fósiles, ha sido el hallazgo de un hueso, el hioides [Hueso impar, simétrico, solitario, de forma parabólica (en U), situado en la parte anterior y media del cuello entre la base de la lengua y la laringe], que es el auténtico protagonista, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis”. Nunca sabremos si Selam, que cumpliría hoy tres mil millones, trescientos mil años, dijo alguna vez ¡mamá!, aunque su hueso hioides nos permite vislumbrar que sí habló.

En definitiva, lo expresado por Ida Vitale es sólo la constatación de que tanto la palabra como la música son una obra humana y que el orden de valoración que tengamos sobre ellas no es lo importante, no altera la quintaesencia de los seres humanos, el “producto” final, porque reitero que estamos “programados” para ser inteligentes, para hablar, para componer música, para disfrutarla. Para los investigadores y personas con fe, la posibilidad de conocer el cerebro es una posibilidad ya prevista por Dios y que se “manifiesta” en estos acontecimientos científicos. Para los agnósticos y escépticos, la posibilidad de descubrir la funcionalidad última del cerebro no es más que el grado de avance del conocimiento humano debido a su propio esfuerzo, a su autosuficiencia programada. Sería fácil comprender entonces el gran adagio sobre la música, expresado…, eso sí, con palabras, porque es compañera en la alegría, pero también medicina para el dolor: musica laetitiae comes, medicina dolorum. Incluso para comprender el sinsentido de las guerras.

NOTA: la imagen de Ida Vitale, en la fotocomposición, se ha recuperado hoy de El histórico premio Cervantes de Ida Vitale – The New York Times (nytimes.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Spielberg y el niño sensible que lleva dentro

Las películas son sueños que jamás olvidarás, ¿sabes?…

Steven Spielberg, Los Fabelman

Sevilla, 12/III/2023

Unas horas antes de que se inicie la ceremonia de la entrega de los Óscar 2023, quiero hacer un pequeño homenaje personal a Steven Spielberg que, por cierto, también cuenta con siete nominaciones en este certamen por su película Los Fabelman, con un guion basado en la historia de sus padres y su hermana, una familia judía, que llega a los Estados Unidos de los años 50 y 60, huyendo de la invasión nazi, ideada y rodada en el marco de la pandemia mundial de la COVID-19. Si lo hago hoy, es para recordar que su cine ha estado marcado siempre por su vida, sobre todo por el niño que fue, como tantas veces nos recordó José Saramago que no lo olvidáramos en la vida cotidiana de cada uno, de cada una, de todos, porque a mí me interesa mucho cómo el cine es capaz de recordarnos, como ocurría en aquella película extraordinaria de Bertrand Tavernier, Hoy comienza todo, basada en un guion de Dominique Sampiero, que aunque sea cierto que “hoy comienza todo”, sobre todo para los niños y niñas, en verdad, todo se parece al amor digno que nos conmueve, es decir, que nos perturba, inquieta, altera, que nos provoca situaciones placenteras que consuelan a nuestra persona de secreto con fuerza y eficacia, día a día, afectando de lleno nuestros sentimientos y nuestras emociones.

Esto ocurre, al fin y al cabo, porque aspiramos siempre a descubrir nuestra mejor historia y Spielberg se ha encargado de contarnos la suya, de fondo, en más de cien ocasiones, con títulos inolvidables entre los que destaco La lista de Schindler, sin ir más lejos. ¡Cómo no recordar la banda sonora de aquella película, compuesta por John Williams, con la interpretación memorable, al violín, de su tema principal, por parte de su gran amigo de vida y creencias, Itzhak Perlman, uno de los mejores violinistas de la historia de la música que aún comparte vida con nosotros! Escucharlo y sentirlo al mismo tiempo nos permite comprender que, efectivamente, el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, porque todo lo humano no nos es ajeno (Terencio), es más, nos pertenece.

El reconocimiento que recibió el pasado mes de febrero, el Oso de Oro de Honor durante la 73 edición de la Berlinale, creo que corrobora estas palabras de admiración, en el sentido aristotélico más puro, hacia un contador de historias desde la óptica del niño sensible que lleva dentro. Él, con su humildad característica, lo justificó en breves palabras: “Algo debo haber hecho bien en la vida si estoy aquí, ante ustedes, recibiendo el premio al conjunto de mi carrera de uno de los mejores festivales de cine del mundo». Para mí, por ejemplo, Spielberg fue un modelo de solidaridad con el mundo infantil, su difícil mundo de secreto, cuando en momentos cruciales de mi vida profesional tuve la oportunidad de acercarme a un proyecto digital muy importante para los niños hospitalizados en los centros públicos del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con un nombre mágico, Mundo de Estrellas. En el año 2000 estuve preparando un encuentro con él en Estados Unidos, por un proyecto que dirigía en ese momento, Starbright (hoy Starlight), del que aprendí muchas cosas. Pero en aquella ocasión me llamó la atención la publicación de un cuento, El traje nuevo del emperador (1), editado por la Fundación del mismo nombre y con el prólogo de Spielberg, que servía para financiar una parte de los gastos de los diferentes Proyectos de la entidad, que recomiendo en su versión al castellano y por sus magníficas ilustraciones, que suelo leer a menudo, sobre todo para refrescar siempre una recomendación del afamado director: ¡Cuidado con los tejedores espabilados!

Finalmente, en un fin imaginario, que siempre llega en el mundo del cine, más o menos como en las películas de la vida, me quedo con unas palabras de su madre que se pronuncian en Los Fabelmans: haz lo que te dicte el corazón. Es lo que aprendí también de otra película maravillosa, Cinema Paradiso, y de otro director que me ha marcado la vida, Giuseppe Tornatore, para comprender la magia del cine. Me refiero a la escena en la que Alfredo, el proyeccionista, le dice al oído a Totó, Salvatore en la edad juvenil y adulta, en unas  escenas inolvidables, que salga de sí mismo para buscar islas desconocidas, las que describía extraordinariamente José Saramago en su cuento «La isla desconocida»: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo que Steven Spielberg recrea cinematográficamente, de nuevo, en una película, Los Fabelman, a la que quedan pocas horas para que se le reconozca su mensaje extraordinario: el compromiso social de Steven Spielberg en un mundo al revés, para que renazca en nuestras vidas el niño que todos llevamos dentro, haciendo lo que nos dicte el corazón, amando siempre lo que hagamos, sobre todas las cosas. Será el mejor premio que podamos soñar, porque como se escucha en Los Fabelman, las películas son sueños que jamás olvidarás, ¿sabes?…

(1) The Starbright Foundation, El traje nuevo del emperador. Barcelona: Ediciones B., 1998.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Me disgusta cuando calla la democracia, cuando parece que está ausente

Víctor Jara: Me gustas cuando callas (1972), del libro de Pablo Neruda Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Poema 15, publicado en 1924.

Sevilla, 17/II/2023

Asistimos diariamente a un goteo malayo para horadar la democracia en sus bases más beneficiosas para la humanidad. En nuestro país, asistimos a un escándalo tras otro al ver cómo se trata la democracia, su ocaso, que tantas veces he denunciado en este cuaderno digital, a pesar de que en los últimos años y gracias a la coalición del gobierno actual, se han dado pasos de gigante en beneficios sociales que, aparentemente, muy poca gente aprecia, bajo el mantra de que “todos los políticos son iguales”, es decir, lo peor de lo peor, cuando está suficientemente demostrado que no es así, por mucho que se empeñen en confirmarlo la derecha y la ultraderecha de este país. Ahí están los logros en salud pública con la atención a la pandemia del COVID-19, ya olvidada, la reforma laboral, el salario mínimo interprofesional, el ingreso mínimo vital, los avances incontestables en el ajuste social y económico de las pensiones, las leyes que dan más felicidad a colectivos sociales tradicionalmente marginados bajo las siglas LGTBI y derivados, la libertad sexual, la ley de la eutanasia, la de memoria democrática y tantas otros logros sociales que la memoria frágil de este país olvida y trata como si no se hubiera hecho nada. ¡Qué injusto!

En 2019 escribí una reflexión sobre esta alarmante situación, bajo el título Me disgusta la democracia cuando calla, porque el clima era parecido, donde decía algo que rescato hoy para tranquilizar mi alma de secreto, en la búsqueda de un mundo diferente para vivir con dignidad humana, tratando de que me remueva la conciencia y no deje de luchar y trabajar para transformar el mundo en el que vivimos, en la medida de mis posibilidades. Dije entonces algo que tiene ahora plena actualidad: “estamos viviendo momentos transcendentales en este país, en el que parece que la democracia calla, aunque cuando lo hace… me disgusta, recordando los contrarios del poema precioso de Pablo Neruda, Me gustas cuando callas. Salvando lo que haya que salvar, cada estrofa se podría asimilar al amor profundo, la creencia en la vida democrática y el disgusto por su silencio. Tengo la sensación de que hay un silencio aterrador, desesperado, cómplice, a la hora de defender la democracia, controlada por el poder del dinero, que siempre ha sido y es un poderoso caballero”. Hace unos días lo ejemplificaba con lo que está sucediendo en Andalucía con su Sistema Sanitario Público, que se vende poco a poco al mejor postor y que al paso que va dejará de ser “la joya de la corona” para convertirse en “bisutería fina”, porque se esquilmará en sus bases, quedando sólo para atender a los nadies, desde la perspectiva benefactora de lo más ricos, es decir, los de siempre y los allegados de última hora, ante el deterioro galopante del servicio público de salud, haciendo “su correspondiente año”, que no sólo “su agosto” las multinacionales de los seguros privados, para ricos y sobre todo para pobres, que también existen bajo la denominación de seguros low cost, que sólo el inglés los salva cuando lees la letra pequeña de las exclusiones que contienen.

Asistimos incólumes a las bravatas de la derecha ultramontana y la educada, que también existe, ante todo lo que en democracia se mueve en favor del interés general, al dolor de los migrantes que caminan hacia ninguna parte, al paro estructural, al deterioro controlado de los servicios públicos en general, a la abstención clamorosa en los procesos de elecciones, como ha ocurrido últimamente en las elecciones de Andalucía, sin ir más lejos, con un gran triunfo del Partido Abstencionista; a la fragmentación territorial y política de este país que lo hace cada vez más ingobernable y con avisos para navegantes de la derecha cerril que, a la memoria histórica hacia las personas que murieron de mala forma en la guerra civil, la reduce a “gasto en desenterrar huesos”. Y la democracia calla, no va a las urnas para acabar con esta ignominia general.

La estrofa final del poema de Neruda me vuelve a inspirar su contrario aplicándolo a la democracia, un amor verdadero a la dignidad humana: Me [disgustas] cuando callas porque estás como ausente. / Distante y dolorosa como si hubieras muerto. / Una palabra entonces, una sonrisa, bastan. / Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Vuelvo a recordar algo en lo que creo profundamente: sólo recupero la alegría de vivir en un día cualquiera como hoy cuando, gracias a seres humanos, a millones de seres anónimos que se esfuerzan diariamente en nuestro país y en el mundo por hacer la vida más amable y digna a los demás, constato que podemos sacar a la democracia de su silencio, de su ausencia, de su distancia, de su desencanto, de su dolor, porque creo entonces que otro mundo es posible. Y comienzo a estar alegre, alegre de que no sea cierto su silencio.

NOTA: en el vídeo, Víctor Jara interpreta el Poema 15 del libro de Pablo Neruda Veinte poemas de amor y una canción desesperada, publicado en 1924. Esta canción pertenece al disco sencillo Venían del desierto, en su cara B, publicado en 1972 y que pertenecía al álbum El derecho de vivir en paz lanzado el año anterior.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La música vence a la guerra

La Orquesta Sinfónica de Kiev, dirigida por Luigi Gaggero, en la 35ª Cumbre de la OTAN en Madrid, celebrada el 29 de junio de 2022

Sevilla, 2/II/2023

Conocí la situación que atraviesa en la actualidad la Orquesta Sinfónica de Kiev, durante la Cumbre de la OTAN en Madrid, en el pasado mes de junio de 2022, en la que interpretaron, en un escenario artístico por excelencia, el Museo del Prado, la Sinfonía número uno, de Maksym Berezovsky (1770-1772), un compositor desconocido en nuestro acervo musical pero que fue discípulo del mismo maestro que tuvo Mozart, el padre Martini. Hoy he leído una reflexión magnífica de Jesús Ruíz Mantilla, El sonido de la esperanza, a quien sigo de cerca en el diario El País desde hace ya muchos años, para aprender de su maestría literaria, en la que afirma lo siguiente: “varios de los músicos acabaron llorando. Aparte del efecto que pudieran tener sobre ellos Goya, Velázquez, Murillo, Rubens, El Bosco o Tiziano, sintieron que toda la pesadilla que habían experimentado desde que en febrero Rusia invadió Ucrania revertía su sentido en un fin. Su propia lucha, su frente de instrumentos en vez de armas”. Fue una ocasión para descubrir, una vez más a lo largo de los siglos, que la música vence a la guerra. Hay que tener en cuenta algo importante que ha manifestado el responsable artístico de la orquesta: “Aunque los hombres no pueden abandonar el territorio, el Ministerio de Cultura ha entendido que el papel simbólico que juega la orquesta resulta fundamental. Es mejor que los músicos empuñen instrumentos en vez de armas y lo han comprendido perfectamente”.

En los próximos días, 9 a 11 de febrero, la Orquesta va a participar en el 39 Festival Internacional de Música de Canarias, en el que interpretarán obras que representan la identidad cultural de su país, según se puede leer en el programa oficial del evento. Han programado, junto con la obra anteriormente citada, la Sinfonía número uno, de Maksym Berezovsky, la presentación del Concierto para arpa y orquesta de Reinhold Glière, compuesto en 1938 por quien fuera maestro de Prokófiev y como tercera y última obra la Sinfonía número tres de Borís Liatoshinski (Yitomir, 1895-Kiev, 1968), que da sentido a su razón de ser y estar en el mundo en este momento por el título que el compositor dio a su obra: La paz vence a la guerra, de la que se conoce también algo que persigue a Ucrania desde hace tiempo, la sombra de Stalin porque obligó al compositor a cambiar el final de su Sinfonía, aunque la que van a interpretar en Canarias es la original, para dejar cada obra en su sitio. Es un pequeño detalle, pero muy significativo en relación con el momento actual que están viviendo estos músicos y sus familias y amigos.

El director actual de la orquesta, Luigi Gaggero, ha manifestado algo sobrecogedor: “Las circunstancias, con toda lógica, podrían llevar a pensar que tienen la cabeza en otro sitio. Todos los días reciben malas noticias por parte de sus familias y amigos, viven una pesadilla lejos de sus hogares; sin embargo, el grado de concentración en cada ensayo me resulta asombroso. Una auténtica lección, lo dan todo y llevan la música a su sentido más profundo, no el del simple entretenimiento, como muchas veces vemos en Occidente, sino al de aquel que nos hace ahondar en los secretos de la vida y la muerte”.

En la sinopsis oficial de la orquesta que ofrece la organización del Festival, se dice algo que resulta conmovedor en estos momentos de invasión de Ucrania: “Otra parte del trabajo de la Orquesta Sinfónica de Kiev son los proyectos para niños y jóvenes, que incluyen eventos interactivos, ensayos generales de libre acceso, espectáculos sinfónicos con animación audiovisual de arena. Además, el equipo de la orquesta involucra a los estudiantes para que se unan al ensemble, por lo que la Orquesta Sinfónica de Kiev se conoce como una orquesta «joven».

Cuando estamos asistiendo a un dolor mundial que se amplifica por días a través de las imágenes que recibimos a diario de la invasión de Ucrania, de los que huyen de guerras y luchas encarnizadas sin sentido alguno en otros lugares del mundo, he recordado los testimonios de músicos que están cerca de la alegría y del compromiso social activo, como era el caso de Mozart, al que tanto debo, o el de esta Orquesta Sinfónica de Kiev, pero también del dolor, como demostró el pianista salzburgués a lo largo de sus treinta y cinco años de vida, estrenando su ópera magna, La flauta mágica, en un teatro de barrio y no en los auspiciados por la Corte o la Iglesia, con quienes se enfrentó por su falta de sintonía con la vida real del pueblo austriaco o lo que sienten a diario estos músicos ucranianos al recordar a sus familias en un país devastado por la invasión. Abro imaginariamente mi clave y busco la inscripción pintada por Vermeer: Musica laetitiae comes, medicina dolorum, comprendiendo mejor que nunca que la música es compañera en la alegría, pero también medicina para el dolor. Ahora, escuchando a la Orquesta Sinfónica de Kiev, creyendo que la música puede vencer a la guerra. Compruébenlo en la segunda obra interpretada por la orquesta en el Museo del Prado, en el vídeo oficial que encabeza estas palabras, la Melodía en La menor de Myroslav Skoryk’s, a partir del minuto 9 y 14 segundos. Han pasado días desde que la interpretaron en aquél lugar mágico del Prado y no la olvido.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¿En qué nos fijamos, qué sentimos y qué música nos inspira, cuando miramos un cuadro?

El Bosco, El jardín de las delicias, 1490-1500 / Wifredo Lam, La silla, 1943

Sevilla, 31/I/2023

Anoche conocí una experiencia auspiciada por la Universidad Miguel Hernández de Elche, junto al Museo del Prado, en torno a las miradas diferentes de cada persona al mirar un cuadro, en concreto El Jardín de las delicias, de El Bosco (c.a. 1450-1516), una obra impresionante, tanto abierta como cerrada, al constar de tres tablas en su anverso que representan diferentes momentos de la Creación: el Paraíso, los llamados pecados carnales o jardín de las delicias y el resultado final de este relato: el Infierno, mientras que si se contempla cerrado mediante las dos tablas laterales, la representación corresponde al tercer día de la creación, resaltando el valor simbólico del número 3. Lo pude contemplar en un breve reportaje narrado por Carlos del Amor en el telediario 2 de la RTVE, con un título premonitorio: El Museo del Prado estudia en qué nos fijamos cuando miramos el Jardín de las Delicias o Qué miramos cuando miramos el jardín.

Mediante unas gafas especiales se van a estudiar las diferentes reacciones humanas ante lo que se mira en el cuadro, porque todos no miramos lo mismo. Dentro de dos meses se conocerán las conclusiones. Siendo una experiencia interesantísima se ha cruzado con un acontecimiento celebrado La Habana (Cuba) durante estos días, la presentación del proyecto “Jazz x Art” en el marco de la 38ª edición del Festival Jazz Plaza, por parte de Ted Nash, saxofonista, clarinetista, flautista, educador musical, fundador del Jazz Composers Collective y artista plástico nacido en Los Ángeles en 1960. Mediante este proyecto, Nash “ha reunido a una veintena de jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Arte (ENA), con la colaboración de profesores de este centro docente de la isla, bajo una singular premisa: inspirarse en obras expuestas en el museo, para improvisar a partir de ellas y componer una obra musical”, eligiendo un escenario especial: el Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana, concretamente en su edificio de Arte Cubano.

Durante cinco días ha invitado a estos “alumnos” del taller dirigido por él a que de manera individual o en equipo, a recogeré y expresar sus emociones y la forma de llevar a su música todo lo que contemplaban en los diferentes cuadros del Museo, especialmente en la sala dedicada al pintor Wifredo Lam, en una exposición transitoria, Wifredo Lam indivisible: “por quien Nash no esconde su admiración— en las que muestran sus avances y reciben orientación del artista y otros profesores. Todo el ejercicio, por demás, está siendo grabado con la idea de que quede “constancia documental sobre cómo se hizo el taller y cómo resultó el proceso pedagógico y creativo”, de acuerdo con el músico”. De esta forma, el pasado sábado, 28 de enero, coincidiendo con el aniversario 170 del natalicio del héroe nacional cubano, José Martí, se celebró un concierto en el patio del museo en el que se presentaron los resultados del taller, coordinado por Nash y con una actuación suya junto a músicos cubanos, acompañados por Malpaso, una compañía de danza con “una coreografía inspirada en las piezas compuestas por los alumnos durante esta semana”.

Lo que más me ha interesado es las razones de Nash para llevar a cabo este proyecto: “una de las cosas más hermosas que tiene el jazz es que brinda a los músicos la oportunidad de conocerse mejor a sí mismos. Esa es una característica que lo hace muy especial. Es un viaje de autoconocimiento, a través del proceso de creación, de la improvisación como vía para hacer aflorar esa creatividad. A través del jazz tomamos algo de nuestra alma y lo compartimos con la gente —afirma—. Mi mayor esperanza es que, gracias a este proyecto, los estudiantes tengan realmente la oportunidad de conocer algo más de sí mismos y puedan descubrir todo lo que tienen en su interior. Y que al final de la semana puedan, además, presentarse ante otras personas, frente al público, y que esas personas conozcan de ellos a través de su música, de sus creaciones, de su improvisación”.

Verdaderamente son dos experiencias, una en Madrid y otra en La Habana, que persiguen lo mismo: qué vemos y sentimos al contemplar un cuadro, algo sobre lo que tratado en diversas ocasiones en este cuaderno digital para quien lo quiera leer de nuevo, unas reflexiones personales entre las que he elegido una, Cuando un cuadro habla y nos emociona, demostrativa de lo anteriormente expuesto. El jardín de las delicias, de El Bosco y las obras del Museo Nacional de las Bellas Artes en Cuba, han sido vistas, sentidas y se han convertido en fuente de inspiración humana y artística, en este último caso en alumnos y alumnas de la Escuela Nacional de Arte, bajo la dirección de Nash, tal y como lo expresaba de forma excelente una crónica del diario El País que se ha hecho eco hoy de este acontecimiento. “Yesiney Pérez, con el clarinete en la mano, se plantó frente a Paisaje de La Habana, de René Portocarrero; Gabriela Muriedas hizo lo propio con su trompeta ante Niños, de Fidelio Ponce de León; y Josué Borges improvisó sobre La silla de Lam. La sala de arte se llenó de música, de sentimiento, de colores y de corazón, y Nash, emocionado y convertido él mismo en alumno, acompañó a los jóvenes en su búsqueda. Una maravilla”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hay que prestar especial atención a la atención

Sevilla, 17/I/2023

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos para el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Facundo Cabral, en No estás Deprimido, estás Distraído

Navegando por el mar proceloso de cada día, he descubierto un libro para llevar en la mochila virtual, mental por supuesto, para guiar los pasos a la próxima isla por descubrir en nosotros mismos, tantas veces recordada gracias a Jose Saramago en su Cuento de la isla desconocida. Se trata de una obra publicada hace tan solo unos días, en la editorial Península, con un título atractivo en sí mismo: El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla, escrito por Johann Hari, cuya sinopsis oficial nos orienta en su contenido: “La atención ha entrado en una profunda crisis. ¿Cuáles son los motivos?, ¿quién nos la está robando?, y, más importante aún, ¿cómo podemos recuperar nuestra capacidad de concentración? Un demoledor ensayo que indaga en una de las grandes epidemias del momento y en sus posibles soluciones. Según algunos de los últimos estudios publicados, los adolescentes solo son capaces de concentrarse en una tarea durante sesenta y cinco segundos, mientras que los adultos apenas pueden aguantar tres minutos. Como muchos de nosotros, Johann Hari es consciente del peligro que supone la omnipresencia de las pantallas, así como de esa imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista. Hoy en día, lograr el estado de concentración necesario para acometer labores intelectualmente complejas y exigentes es casi una quimera. Hari decidió entrevistar a los principales expertos en concentración humana para identificar las causas de esta crisis. En El valor de la atención desglosa los doce factores que la generaron –desde nuestra incapacidad de dejar fluir la mente hasta la contaminación en las ciudades–, y denuncia a las poderosas empresas que nos están robando el foco. Además, nos da las herramientas para entender la situación, defendernos y recuperar nuestra capacidad de vivir con atención”.

Tengo que reconocer que la atención es algo que, me preocupa dese hace ya muchos años, quizás porque estoy educado en la necesidad de admirarme de las personas y de casi todas las cosas, como tantas veces he explicado en este cuaderno digital. Siempre he sentido curiosidad por todo, en un mundo plagado de cotilleo y cotillas, aunque bautizado últimamente como “el universo del entretenimiento” donde todo cabe y en el que la cultura digna brilla por su ausencia. Siempre he sentido la necesidad de comprender qué es admirarse ante lo que ocurre en nuestras vidas, prestándole mucha atención, por muy intranscendente que sea o supuestamente inútil, algo que solo se consigue a través de la admiración, actitud que simbolizó para Aristóteles el comienzo de la filosofía, entendida como la capacidad que tiene el ser humano de admirarse de todas las cosas, de las personas, de sentir curiosidad diaria de por qué ocurren las cosas, de cómo pasa la vida, tan callando. Mi profesor de filosofía lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein panta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que la curiosidad sigue siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de él.

El placer de la atención, de la curiosidad sabia, no es transmisible automáticamente a los demás, sino que es imprescindible adquirir el conocimiento liberador, trabajarlo internamente a través del esfuerzo de cada persona a la hora de plantearse gozar de los que algunos llaman placeres inútiles para alejarlos del poderoso caballero don dinero. Así lo reconocía hace ya muchos siglos Sócrates en su diálogo Banquete: “Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera del más lleno al más vacío de nosotros. Como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de las más llena a la más vacía”, porque siempre está presente en almas atentas, curiosas, la dialéctica del valor y precio de lo que se descubre, de lo que se admira y de lo que se goza a cambio de nada. Es lo que Hari ha manifestado para un artículo reciente, publicado en elDiario.es, en torno a su nueva obra: “Hay que entender que no tenemos que sentirnos mal porque nos cueste prestar atención. Tampoco si le ocurre a nuestros hijos. Ni ellos ni nosotros tenemos nada malo, tiene que ver con la forma en que vivimos. Si lo comprendemos, podemos empezar a reordenar las cosas”, anima, “hemos llegado hasta aquí sin ser conscientes de cómo nos iba a afectar”. Por ello, insiste en aprovechar la oportunidad que se abre: “Tenemos que decidir qué queremos y luchar por ello. Podemos hacer muchas cosas para defendernos”. “La atención es nuestro superpoder”.

Este mundo en el que vivimos, diseñado a veces por el enemigo, me recuerda una canción que recupero ahora de la banda sonora de mi vida, El tiempo que te quede libre, como homenaje a la atención que puede ser de aplicación selectiva para aquellas personas a las que queremos y que a veces hemos plagado de ausencias múltiples en la vida compartida, como el mejor ejemplo de la necesaria atención que debemos recuperar en nuestras vidas, de la que nos alejan intereses mercantiles no inocentes. Para devolverles, si es posible, la dedicación que merecen siempre durante todos los días y meses del año, durante toda la vida, conjugando todos los tiempos posibles del tiempo que nos queda libre para dedicarlo a la atención plena de él, de ella, de vosotros y… de ellos, de los que sabemos que más lo necesitan, porque muchas veces nos han pedido la atención, el tiempo al que se refiere la canción, a veces solo dos minutos o un minuto nada más: El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí / a cambio de mi vida entera / o lo que me queda y que te ofrezco yo. // Atiende preferentemente / a toda esa gente que te pide amor; / pero el tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí. // No importa que sean dos minutos / o si es uno sólo, yo seré feliz; / con tal de que vivamos juntos / lo mejor de todo dedicado a mí. / El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Música marrón, lofi o de baja frecuencia

Sevilla, 12/I/2023

Cuando estamos dispuestos a frecuentar permanentemente el futuro, “¡qué expresión más hermosa!”, que diría Pereira al Dr. Cardoso en la obra de Tabucchi, Sostiene Pereira, cuando su cuidador en la clínica talasoterápica de Parede, cerca de Lisboa, le recomendó que dejara de frecuentar el pasado, me doy de bruces con el mal llamado ruido marrón (brown noise), porque su denominación no es debido al color del ruido, sino “al sonido de los movimientos brownianos, identificados en 1827 por el botánico Robert Brown. Técnicamente son la versión estática de los ruidos blancos, pero con las notas de baja frecuencia aumentadas y las de alta frecuencia, menos agradables y con más capacidad de distracción, atenuadas. De esta manera se consigue contrarrestar la tendencia del oído a registrar con más fuerza las altas frecuencias” (1).

¿Qué está pasando en la sociedad para que tengamos que recurrir a estas soluciones digitales de alto consumo por parte de determinada población, cansada de tanto ruido externo, descontrolado y sin sentido alguno? Según el artículo citado anteriormente, “El brown noise es un sonido natural, más agradable para el oído humano que los ruidos blancos, más conocidos y estudiados. Por ejemplo, el ruido de una cascada de agua al caer, la lluvia intensa, o un río caudaloso. También podrían recordar un rugido lejano. Contiene todas las frecuencias del espectro, pero hace más énfasis en las bajas, por eso es menos agudo e irritante, y se percibe como agradable y relajante”.

Me ha llamado la atención algo que es recurrente en la comparación de este “ruido” con otros: se parece al ruido constante en la cabina de un avión, “tranquilo, sin estridencias” y para diferentes situaciones en las que Spotify es dueña y señora como plataforma de esta tipología, porque atiende a todo los gustos derivados de este modelo: trabajo, escritura, descanso, relax, entre otros. Siendo una realidad constatable el uso y consumo de esta música poco ruidosa, de baja frecuencia, conocida como música lofi (acrónimo de low fidelity), he escogido una muestra representativa hoy, en Youtube, lofi hip hop radio – beats to relax/study to, un canal en streaming Lofi Girl que “funciona como una playlist non stop de música lofi (acrónimo para low fidelity). Los ritmos son suaves, de hip hop, sin voces y optimizados para generar calma y concentración. El canal está ilustrado con un vídeo de una chica muy concentrada en su escritorio. A medida que avanza el día el paisaje cambia, un gato mueve la cola y Lofi Girl sigue escribiendo a buen ritmo, el que le marca la música. Su promesa es justo esa: trabajar con una música que proporciona una concentración absoluta”.

Como me preocupa todo lo relacionado con la inteligencia digital y el descubrimiento continuo de nuevas islas digitales desconocidas, me ha llamado la atención la referencia a una investigación llevada a cabo por la Universidad de Londres, que se cita también en el artículo al que he hecho referencia anteriormente, en un trabajo que he leído íntegro, Beats to Relax: Contradiction and Paradox in Lofi Hip Hop, donde “la etnomusicóloga Emma Winston observa que Lofi Girl es atractivo porque ofrece “intimidad y calma, y está diseñado para parecer analógico y antiguo, como de una época que nunca fue”. No hay presión por socializar, aunque en una pequeña ventana se pueden dejar ideas y comentarios, y también recibir respuestas. “La gran idea es escuchar y trabajar completamente solo, pero con la sensación de estar acompañado”, dice Winston, que lo considera una de las dos grandes paradojas de la música lofi, un género creado en internet “para los que buscan paz, pero no silencio”. La segunda contradicción es que este canal se ha saltado todos los mecanismos comerciales que sustentan el negocio de internet, pues su reproducción continua impide que YouTube ofrezca publicidad o contenidos que probablemente sacarían al usuario de su nirvana sonoro. Para Winston Lofi Girl es “un punto muerto” en la avalancha de contenidos que trastorna nuestra atención. La popularidad de los ruidos y la música para concentrarnos nos ponen ante el espejo: padecemos horror vacui y solo somos capaces de desconectar si podemos conectarnos a otra cosa”. En sus conclusiones dicen algo que considero relevante: “Una exploración del posicionamiento del lofi hip hop dentro de la mercantilización de la nostalgia también parece una dirección obvia en la que expandir nuestro trabajo, pero la complejidad que hemos descrito aquí de la relación del género tanto con la nostalgia como con las estructuras tradicionales de la industria musical, es una tarea mayor de lo que sentimos que es posible lograr en este documento. Principalmente, argumentamos aquí a favor de la profundidad musical y teórica del género, y exhortamos a musicólogos, etnomusicólogos, sociólogos y otros a tomarlo en serio y creer en su valor. También deseamos resaltar el potencial del lofi hip hop para cuestionar las tendencias de análisis existentes. Adam Harper señala que los estudios sobre la música en Internet suelen poner en primer plano una narrativa cuestionable de los efectos degenerativos de la tecnología digital, y puede darse el caso de que el mayor énfasis en la nostalgia restauradora en los géneros anteriores, que también lo describen Born y Haworth (2017: 636) como la “preocupación irónica y meta-reflexiva” de géneros como vaporwave (Harper, 2017: 95-96), contribuyen a ello. Lofi hip hop, sugerimos, rompe este modelo de análisis. Es tanto un producto como un escape de las presiones socioeconómicas; su significado se deriva tanto de la fantasía como de la realidad, abordados con igual sinceridad; se vive solo, pero se utiliza como medio de cuidado y conexión interpersonal; reconoce la pérdida de un pasado nunca experimentado o conocido, y se sumerge de manera reconfortante en ese pasado y su pérdida, reutilizándolo dentro del presente en lugar de usarlo para criticar conscientemente ese presente. Sugerimos que esto puede deberse a que la comunidad de lofi hip hop está compuesta principalmente por productores y oyentes demasiado jóvenes para recordar una época anterior a la Web 2.0; para ellos, la tecnología puede ser simplemente un aspecto axiomático de la normalidad por la que navegar, e incluso intentar aplicar una narrativa de degeneración a su experiencia es asumir un estado anterior del ser en el que ellos mismos son plenamente conscientes que nunca han experimentado y que nunca experimentarán. Los estudios contemporáneos de fandom, subcultura y escena no pueden simplemente ignorar este cambio en las experiencias vividas de la realidad ordinaria, y esperamos que este artículo pueda servir como una oportunidad para repensar y explorar temas en esta área desde un nuevo ángulo”.

Creo que hay pocas cosas nuevas bajo el sol, pero acercarnos a la música sé que ha sido siempre un refugio para almas inquietas. Recordar de nuevo que es compañera en la alegría y un remedio para el dolor, lo he reflejado en bastantes ocasiones en este blog. Últimamente, ofreciendo una playlist preparada por mí, Mozart: soñar despiertos – YouTube, en un artículo, Mozart nos ayuda a soñar despiertos en Navidad, para no estar solos, acompañados de Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados y compañeros de Pereira, el protagonista de la novela de Tabucchi en su difícil compromiso humano y social.

En aquella ocasión confesaba una debilidad a la hora de componer la lista de obras, playlist en términos actuales, que creé especialmente para una persona muy querida y que ocupa un lugar preferente en mi mente y en mi corazón, que ahora son dos, mis nietos, que deseo compartirla de nuevo con la Noosfera, la malla pensante y libre de la humanidad. Hago de nuevo esta declaración de principios porque elegí, mayoritariamente, movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. Junto al Concentus Musicus Wien, nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por Harnoncourt para no alterar la esencia de las partituras analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Estoy de acuerdo con la frase final del artículo citado: “La popularidad de los ruidos y la música para concentrarnos nos ponen ante el espejo: padecemos horror vacui y solo somos capaces de desconectar si podemos conectarnos a otra cosa”. Si Mozart, ante el ruido actual de todos los colores posibles, nos ayuda en los sueños para estar despiertos a través de la playlist citada, escogida de su obra magistral de niñez y juventud, comprobaremos que la música cumple una función social y reparadora de males humanos desde hace siglos. El ruido marrón de la música ya existía en su Viena natal y él lo sabía recoger en sus partituras.

(1) Qué es el ‘ruido marrón’ y por qué sirve para acallar nuestra mente | Ideas | EL PAÍS (elpais.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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