Mozart nos ayuda a soñar despiertos en Navidad

MOZART: SOÑAR DESPIERTOS – YouTube

Sevilla, 21/XII/2022

Lo escribí en 2020 y lo repito hoy: la navidad que vengo denunciando desde hace años, tan cerca de la interpretación de mercado y tan lejos de su esencia histórica, es la que Gabriel García Márquez describía en un artículo extraordinario publicado en el diario El Pais, en 1980, como un tiempo en el que por la irrupción del poder del mercado lo que se celebra realmente es “[…] la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones” y donde es probable que los niños del mundo, por la presencia omnímoda de Papá Noel, pueden terminar “[…] por creer de verdad que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos”. Hace dos años estábamos intentando salir del túnel de la pandemia y hoy, en plena «normalidad» que se decía entonces, pero en un mundo al revés, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave. Es por ello por lo que creo, de nuevo, que podría ser una oportunidad, entre otras, para conocer a Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados.

En aquella ocasión confesaba una debilidad a la hora de componer la lista de obras, playlist en términos actuales, que creé especialmente para una persona muy querida y que ocupa un lugar preferente en mi mente y en mi corazón, que ahora son dos, mis nietos, deseando compartirla de nuevo con la Noosfera, la malla pensante y libre de la humanidad. Hago de nuevo esta declaración de principios porque elegí, mayoritariamente, movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. De ahí la portada del disco que preside estas líneas. Junto al Concentus Musicus Wien, nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por Harnoncourt para no alterar la esencia de las partituras analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Incorporo también una breve descripción del año y motivo de su composición para contextualizar cada obra en el mundo interior de Mozart. Espero que disfruten con su música de sueños en tiempos tan convulsos como los actuales y les confieso otra debilidad personal: escuchar con cierto recogimiento el Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

PLAYLIST: MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

  1. Andante de la Sinfonía número 1, en Si bemol mayor, KV 16: https://youtu.be/NrLnuYvoiy8, que Mozart escribió en su viaje iniciático a Londres, junto a su padre, cuando sólo tenía 8 años (Ver El niño Mozart, artículo de mi blog).  
  2. Andante de la Sinfonía número 25, en Sol menor, KV 183, compuesta con 17 años y bajo la influencia de Haydn, utilizando en esta ocasión cuerdas con sordina: https://youtu.be/eDfEmlLCjdw, dirigida por Harnoncourt e interpretada por la Orquesta Concentus Musicus Wien. Es una obra muy querida por Harnoncourt y que cita de forma continua en sus conversaciones y obras musicales.
  3. Andantino del Concierto para flauta y arpa, KV 299 – 2nd mov., dirigiendo Harnoncourt al Concentus Musicus Wien. Esta obra fue escrita en París, en 1778, cuando Mozart contaba con 22 años. Fue un encargo del Duque de Guines, embajador de Francia en Inglaterra, que nunca pagó al compositor.
  4. Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el Grammy de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Este Concierto fue muy controvertido porque hay disparidad de opiniones musicales sobre su origen, dado que Mozart lo compuso, también con 22 años, para oboe y no para flauta como en un principio se creyó, dada la aversión a este instrumento.
  5. Adagio de la Sonata para piano número 12, en Fa mayor, KV 332, conocida como La Parisina número 4, por haberse escrito durante su estancia en París cuando tenía 22 años y en una etapa muy prolífica en su vida: https://youtu.be/Im_JIgP3fJg, interpretada por la excelente pianista Maria João Pires.
  6. Andante de la Sinfonía Concertante in Mi mayor, KV 364, compuesta en 1779 en Salzburgo, de vuelta de su viaje a París, con 23 años: https://youtu.be/5VsO9Ce-7_I, interpretada por el que considero el mejor violinista de los últimos treinta años: Itzhak Perlman, junto a Pinchas Zukerman, con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Es maravilloso en este género Concertante, el diálogo que se establece entre los dos violines y la orquesta.
  7. Andante de la Sonata para 2 Pianos in Re mayor, KV 448, compuesta en Viena en 1781, con 25 años: https://youtu.be/ksUywh3vIgI interpretado por Martha Argerich y Alexandre Rabinovitch. En su estreno, Mozart la tocó junto a Josepha Auerhammer, el 23 de noviembre de 1781.
  8. Andante del Concierto para piano y orquesta, número 21, en Do mayor, KV 467: https://youtu.be/df-eLzao63I, interpretado por la pianista Alicia de Larrocha, junto a la Orquesta Inglesa de Cámara y dirigido por Sir Colin Davis. Esta obra la finalizó Mozart en Viena, el 9 de marzo de 1785, cuando tenía 29 años. Fue una obra exaltada por Albert Einstein en su riguroso estudio sobre Mozart.
  9. Adagio del Concierto para piano, número 23, KV 488: https://youtu.be/vne1E6VH23s, interpretado al piano por Mitsuko Uchida, bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. Este concierto fue presentado por el autor en Viena, el 7 de abril de 1786, interpretado también por él en una Academia de Cuaresma de ese año, cuando tenía 30 años, con un éxito arrollador.
  10. Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

– Guía de audición completa del Concierto (sobre todo, atención al Adagio)

K.622 0:00 – Allegro 0:27 – Adagio 12:58 – Rondo (Allegro) 20:07

– Ver: https://joseantoniocobena.com/2019/06/15/memorias-de-mozart/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Recuerda el theremín

Lydia Kavina al Theremín: tema principal de la banda sonora de la película Recuerda (Spellbound, Alfred Hitchcock, 1945), compuesta por Miklós Rózsa.

Sevilla, 18/XII/2022

En un programa musical de la televisión pública mostraron recientemente un instrumento bastante desconocido, el theremín, que tiene una larga e interesante historia detrás. ¿Quién es capaz de recordar que el mismo Lenin se quedó sorprendido al escuchar por primera vez, en 1922, hace ya un siglo, este instrumento salido de las manos de un compatriota suyo, Léon Theremin, físico, ingeniero electrónico y violonchelista, que asombró también a Albert Einstein en 1927 y que finalmente se patentó en 1928. Este instrumento no necesita contacto físico directo del intérprete sino sólo aproximación. El instrumento está formado por dos antenas metálicas que detectan la posición relativa de las manos del thereminista para controlar la frecuencia con una mano y la amplitud (volumen) con la otra. Las señales eléctricas del theremín se amplifican y se envían a un altavoz.

Una vez más, fue el cine el que amplificó el sonido especial de este instrumento a través de una película inolvidable, Recuerda (Spellbound, 1945), dirigida por Alfred Hitchcock, interpretada por Ingrid Berman y Gregory Peck en los papeles estelares, con una banda sonora (21 piezas), compuesta por Miklós Rózsa (1907-1995), compositor de música sinfónica y cinematográfica, que obtuvo en 1945 el Óscar a la mejor música de film dramático, en cuya banda sonora respondió a exigencias concretas de la producción comercial americana de la época y a las propias de Hitchcock: “En el caso concreto de “Spellbound”, dos son las indicaciones dadas por Hitchcock y Selznick [productor] que han trascendido: la de componer un gran tema de amor y la de escribir una música rara para ilustrar la dolencia psicológica del protagonista. Rózsa declaró haber comenzado su trabajo en la partitura por la célebre secuencia del sueño, aquella diseñada por otro gran ego, Salvador Dalí, por si fueran pocos los ya reunidos. Concebida la melodía principal que describía los tormentos de culpabilidad y el ambiente onírico apropiado, tan pertinente como pertinazmente caracterizada por el theremín, Rózsa pasó a escribir el tema de amor y tuvo la brillante idea de hacer que entre ambas melodías hubiera una coincidencia de notas más que suficiente para sugerir la inevitable relación causa-efecto de ambos elementos argumentales: Ingrid Bergman se enamora de Gregory Peck porque es un enfermo al que cree que sabrá curar y a su vez la enfermedad de Peck sólo podrá ser superada con grandes dosis de amor”.

Me ha interesado mucho el guion de esta película y cómo la banda sonora de Miklós Rózsa, se catalogó en su momento como revolucionaria “por ser una de las primeras en tratar de hacer visible musicalmente los aspectos psicológicos más abstractos y tormentosos de los personajes. Es cierto que Rózsa acertó plenamente a la hora de expresar con contundencia el poder desestabilizador del sentimiento de culpa mediante el inquietante sonido del theremín y es cierto también que su célebre tema de amor figura entre los más apreciados por el aficionado. Pero no podemos olvidar que la música de cine ya venía apoyando la caracterización de los rasgos psicológicos de los personajes desde su estandarización como herramienta narrativa. Lo que ocurre con “Spellbound” es que es una de las primeras películas en tratar abiertamente el tema del psicoanálisis. Hollywood empezaba a poner de moda los personajes atormentados, una estrategia que trasladaba el sempiterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal (el héroe y el villano) al interior de la mente de un mismo personaje. En esto, el cine, como siempre, se dejó llevar por la influencia de otras artes, principalmente la novela y el drama teatral, géneros en los que se llevaba años aplicando esta exploración de los recovecos oscuros del alma humana, con resultados mucho más contundentes”.

El theremín lo he descubierto en una isla desierta, como reflejo de una sociedad atormentada por su propio ruido interno. Recordarlo hoy en este cuaderno digital es una obligación ética para quienes seguimos pensando que la música es compañera en la alegría y medicina cuando te duele el alma (musica laetitiae comes, medicina dolorum), leyenda clásica que figura también en la tapa de mi clave y que no olvido ni siquiera un momento. Nada más. Miklós Rózsa, a pesar de las exigencias del guion histórico de Hollywood, supo llevar a una melodía de amor (el tema principal de Recuerda), la mejor respuesta ante la locura humana de casi todos los días. Hitchcock hizo todo lo demás, que fue mucho.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cada persona tiene un sentido propio de la lluvia

Ludovico Einaudi – Petricor – Live In London 2016

Sevilla, 15/XII/2022

Nunca llueve a gusto de todos, porque creo que cada persona tiene un sentido propio de la lluvia. Lo he pensado así al leer una entrevista al naturalista Carlos de Hita, que ha publicado recientemente un libro especial, Sonidos del mundo, en el que manifiesta algo que me ha conmovido: “En el Amazonas es interesante el sonido de la lluvia. En la selva, cada árbol tiene su propio sonido de lluvia, cada planta, cada hoja. Cuando deja de llover, me quedo a dormir una noche entera en Belén de Pará [Brasil], cerca de la desembocadura del río Amazonas, y se produce algo maravilloso: en la oscuridad se levanta un clamor con un orden perfecto en la biofonía. Los insectos se distribuyen por capas, ocupando todos los estratos acústicos, de forma que las voces de las diferentes especies no interfieren unas con otras”.

Leyendo la entrevista citada, he recordado inmediatamente a un profesional de fotografiar instantes sagrados de la naturaleza, Sebastião Salgado, que junto a lo expuesto por Carlos de Hita, merecen un reconocimiento expreso al trabajo desarrollado por profesionales que han fotografiado o grabado instantes mágicos de la vida, incorporándolos a su paraíso particular que simboliza, al mismo tiempo, un homenaje a naturalistas en general, no inocentes por su ideología, que nos siguen aportando a diario imágenes, instantáneas y sonidos, para no olvidar que un día tuvimos que salir de un paraíso en el que muchos nacimos por tradición y creencia, para volver diariamente a él, como lo hizo Salgado, que salió a buscarlo en 2005 mediante instantes mágicos “paradisiacos” en su esencia, para “emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

La sinopsis oficial del libro de Carlos de Hita expone que “Este libro es la crónica sonora de un viajero. Durante años, el autor se ha movido por el mundo con un micrófono en la mano, a la escucha. De oídas, se podría decir. Desde este particular «punto de vista», los paisajes, tanto los naturales como los culturales, cuentan un relato diferente. En la tierra se hablan cientos de idiomas, se convoca a la oración de mil formas, cada cultura canta y ríe a su manera. En los paisajes culturales, el sonido dibuja los perfiles del horizonte. En el coro metálico de las campanas está el perfil sonoro de las ciudades; en las llamadas a la oración desde todo tipo de minaretes, las ondulaciones de los paisajes desérticos; en las trompas de los lamas, la profundidad de los valles del Himalaya. En la naturaleza, por otra parte, no hay dos lugares que suenen con la misma banda sonora, ni dos días en los que se repita el mismo concierto. Nadie sabe lo grande que es un volcán hasta que puede medir el volumen de sus estampidos. Ni cuántos son los habitantes de la selva hasta que escucha las voces que llegan desde los límites del horizonte sonoro, más allá de los árboles. Para quien viaja con el oído el crepitar de los anfibios y los insectos en la sabana africana, el lamento de las hienas o los gruñidos de los hipopótamos son el preámbulo a la propagación de los rugidos del león; el grito de alerta del sambar en la jungla, el aviso que precede a la llamada del tigre. El silencio, el telón de fondo contra el que se compone la música de la biodiversidad. No hay límites para esta banda sonora en la que la vida en la tierra se cuenta a sí misma con sus propias voces”.

Cuando lo que tenemos más a mano es el desarrollo del espíritu urbanita, en la vida ordinaria de cada uno, cada una, podemos recurrir a la biomímica, una forma de pedir prestados los sonidos y diseños principales de la naturaleza, que le pertenecen, para crear productos y procesos sostenibles en la «nueva normalidad». Una vez más, hago un sencillo homenaje a Jane Jacobs, una mujer extraordinaria, que solo quiso poner un grano de arena en su territorio americano para que las personas pudiéramos crecer con mejor calidad de vida. ¿Por qué? Porque la magia de las ciudades y de sus barrios, sus sonidos, en todo el país, viene siempre desde abajo, desde su historia pasada y presente, incluyendo biomímicos y biomímica, desde los encuentros ilusionados de personas que van y vienen alrededor de sus asuntos, sobre todo haciendo un uso íntimo de las aceras, acompañado todo de una sucesión de miradas hacia las pinturas murales del Gran Museo de la Vida que es Sevilla, escuchando sus mensajes ocultos, solo para encontrar una sonrisa en el rostro de su vida. Tal y como lo describió Stefan Zweig en esta ciudad, paseando por sus aceras, un día ya lejano o lo que me pasó a mí un día ya lejano como alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad encontré hace años unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo (un barrio muy popular de esta ciudad), una obra esplendorosa del artista Eric Okdec, en la que decía: “biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero el [sino} sentarse a sus pies como estudiantes”. Así escrito, sin modificar palabra alguna, porque el corchete es mío. Junto a este lema tan sorprendente, otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso. En aquel caso, porque me recordó un sonido especial de Sevilla, el de un cantor ya fallecido, El Pali,  cuando cantaba en su silla querida, en una acera de Sevilla, algo que estremece: “Ya no pasan cigarreras / por la calle San Fernando / con flores en la cabeza / y los mantones bordaos. / ¡Ay, Sevilla de mi alma! / que lo estás perdiendo todo, / los niños en la plazuela / cuando jugaban al toro”. Sonidos del mundo, en Sevilla, nada más y que no vuelven.

Si a todo lo anterior le unimos cómo olemos el petricor, la “sangre de los dioses”, según su etimología, el olor de la lluvia, el que se desprende del suelo mojado por una lluvia fina, lo que de forma común llamamos “olor a tierra mojada” y que proviene, según lo han catalogado Isabel Joy Bear y R. G. Thomas, en un artículo publicado en la revista NatureNature of Argillaceous Odor (Naturaleza del olor arcilloso), como “[…] de un aceite exudado por ciertas plantas durante periodos de sequía”, que fundamentalmente se absorbe en la superficie de las rocas arcillosas, refrendado por un trabajo de investigación llevado a cabo posteriormente por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2015, en el que se demostró mediante filmación con cámaras de última generación, cómo se introduce en el aire este olor que captamos los seres humanos. Las burbujas que se rompen en el aire son las que contienen la efervescencia de este olor que debido a sus múltiples componentes no se ha podido sintetizar y comercializar todavía, aunque una esencia parecida ya se comercializa en la India bajo el nombre de “Esencia de Lluvia”, porque la economía de mercado casi todo lo puede. No hay que olvidar que los geólogos citados anteriormente ya expusieron en su artículo de 1964 que el petricor era capturado para venderse, bajo el nombre de mitti ka attar (esencia de la tierra), en Uttar Pradesh (India).

El petricor auténtico es la combinación perfecta de la naturaleza para regalarnos su aroma natural que todavía no se envasa, afortunadamente, como el resultado de unir tres componentes esenciales en el momento de la lluvia: el ozono, que nos recuerda el olor del cloro, la geosmina, lo más parecido al moho húmedo y el petricor, que es fresco, dulce y suave, emitido principalmente por las rocas arcillosas. El ozono nos envía siempre olores, obedeciendo a su etimología, también el aroma de la tierra, la geosmina y, por último, el petricor (la sangre de los dioses) que destilan las rocas arcillosas, como mensaje de la naturaleza en otoño para que no la olvidemos y sigamos salvando el planeta. Me tranquiliza saber que el petricor en estado puro no se puede envasar para beneficio de unos pocos porque la naturaleza, tan sabia, nos lo regala cada vez que llueve de forma pausada junto a nosotros, sin nada a cambio o sí: probablemente, el respeto de no convertirlo en mercancía. Esa es su grandeza y la de Einaudi intentando captar su verdadera esencia, expresando su sonido, el que ha intentado captar siempre el naturalista Carlos de Hita, resumiéndolo todo en una frase preciosa: En la selva, cada árbol tiene su propio sonido de lluvia, cada planta, cada hoja, junto al petricor en su más pura esencia, cuando la lluvia no se ha convertido todavía en mercancía, cuando todo es biomímica pura.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Este libro puede ser un regalo con estela:

Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En Andalucía, somos escuchaores de noches de paz, que no de guerra

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, extracto de la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 9/XII/2022

La familia Morente, a la que tanto aprecio, ha preparado este año un espectáculo para la Navidad, Calle del Aire, en el que intervienen los tres hijos del gran Enrique Morente, Estrella, Soleá y José Enrique, junto a la madre, Aurora Carbonell y otros miembros de la extensa familia Morente-Carbonell, incluidos los dos hijos de Estrella y Javier Conde, Curro y Estrella. En esta ocasión, la familia Morente quiere hacer un homenaje explícito a Enrique Morente, por una obra que preparó en 2001 con esmero para su hija Estrella, Calle del Aire, en la que todas las canciones que la integran son populares, pero recogidas y adaptadas por el gran cantaor granadino: Nana, ¿Qué quieres que te traiga que voy a Burgos, Caracol, Los cuatro muleros, Noche de Paz?, Tangos del Chavico, Canción de los pastores, Salve gitana del Sacromonte, Calle del Aire, Tabanco, Bulería por soleá y Regalo de Navidad. Escuchar las letras es un deber como andaluz y escuchaor del cante de esta familia, porque me considero incluido en la dedicatoria, preciosa, que Federico García Lorca, ofreció en la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo, del que se cumple este año el centenario: “A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía”.

Ser escuchaor en Andalucía de esta familia granadina, tan cerca de la etnia gitana, a la que tanto respeto y aprecio, es una obligación de cada andaluz, porque una cosa es cantar y tocar la guitarra, ser cantaores y cantaoras, así como guitarristas y, otra, escuchar, por parte de los escuchaores o escuchaoras, como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…]  la actitud experimental , la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1).

Es lo que me ocurre cuando escucho cantar o veo bailar a Estrella Morente o a su hermana Soleá, ¡que nombre tan bonito!, no digamos bailar a Aurora Carbonell, su madre y esposa del gran Enrique, a quien dediqué en 2006, en este cuaderno digital, unas palabras llenas de emoción hace ya bastantes años, cuando publiqué un artículo, Estrella, una extraordinaria mujer, después de haber cumplido mi deber de escuchaor y veedor de la familia Morente – Carbonell: “Finalizaba su actuación en el teatro Maestranza, de Sevilla. De pronto dio un traspié por un escalón desagradecido y todo el teatro se sobrecogió por la posibilidad de caerse Estrella, porque todos la habríamos recogido en nuestros brazos para devolverla al escenario, a su firmamento, donde ella hace sentir rápido a los corazones, aunque no entiendas en toda su profundidad lo que quiere decir a cada uno al oído. Y Estrella, la hija de Enrique Morente, “la cantaora del nuevo siglo” (Magazine de 18/VI/206), continuó su cante, su baile, sin ayuda de nadie, como si no hubiera pasado nada, con la maestría aprendida de su madre, Aurora Carbonell, mujer que me pareció admirable en una entrevista entrañable de Jesús Quintero, que me permitió comprender mejor a Estrella en su baile de tintes árabes, en su cante reivindicativo de mujer de etnia gitana que canta la dignidad de sus vidas difíciles hechas vibraciones de sentimientos y emociones de la experiencia diaria. ¡Qué gran lección!”.  

En el contexto actual, creo que suenan de una manera especial las palabras del villancico Noches de paz? (sic) cantado por Estrella, al que Enrique Morente le agregó un interrogante final, como si quisiera expresarnos una duda existencial de esa noche especial a través de su cante: Noche de paz, noche de amor / Nada duerme alrededor / Entre los astros se entiende el amor / Y en la tierra buscamos la luz / Brilla la estrella fugaz / Noche de paz, noche de amor / En el mundo el sol saliendo está / Y por la tierra buscamos la paz / Andando viene y andando va / Duerme el niño Jesús / No duerme el niño Jesús. Cuando estos días resuenen estas palabras en su espectáculo “Calle del aire”, comprenderemos bien ese interrogante del villancico, Noche de Paz?, que introdujo Enrique Morente, porque en noches de guerra, que no de amor y pobreza severa, como las actuales y muy cerca de nosotros, la tierra sigue buscando la luz a pesar de que el sol sale muchos días para todos, mientras que los niños Jesús proletarios, a los que definió así José Saramago en su infancia, no duermen con la tranquilidad que por justicia social deberían tener. La verdad es que no duerme el niño Jesús de la familia Morente, que andando viene y andando va, por la vida que le ha tocado vivir en este mundo al revés, en noches de guerra que no de paz.   

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Este libro puede ser un regalo con estela:

Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Franco Battiato, nómada y con su bandera blanca

Sevilla, 6/XII/2022

Cuando cambiaba ayer la página de un almanaque al que tengo especial afecto, dibujado y editado por Álvaro Reinoso, ARO, ilustrador y persona a la que admiro por sus metáforas visuales y por su calidad humana y profesional, me llevé una grata sorpresa al ver que este mes de diciembre lo presidía Franco Battiato, músico italiano al que recuerdo siempre por su compromiso y forma de aprehender la vida desde dimensiones eminentemente humanas y con compromiso activo para construir un mundo mejor, pero envueltas en su realismo mágico musical. ARO consiguió su objetivo: la metáfora de una caricatura de Battiato me iluminaba de nuevo en mi vida de nómada, en la búsqueda de un centro de gravedad permanente en este mundo al revés en el que vivo día a día y ahora, durante este mes, al contemplarlo a diario dándome los buenos días.

Este cuaderno digital tiene páginas dedicadas monográficamente a este cantautor italiano al que descubrí durante el tiempo que viví en Italia, en la década de los 70, entre las que destaco la que le dediqué el año pasado, Franco Battiato está muy cerca de su cielo particular, con motivo de su fallecimiento junto a su rincón querido del Etna y que vuelvo a reproducir hoy como homenaje a una vida que tuvo siempre presente la bandera blanca de la paz y la concordia, su famosa “bandiera bianca”, frente a los que instrumentalizan esta realidad simbólica sin compasión alguna, como ocurre aquí en Andalucía, con su bandera “oficial”, sobre las que se ponen manos no inocentes y que no respetan el auténtico sentido de nuestra enseña a lo largo de los siglos, desde la arbonaida andalusí hasta la de nuestros días, con una ideología detrás, a pesar de que ayer el presidente actual de esta Comunidad dijera ayer, en el Día de la bandera de Andalucía, que aquel 4 de diciembre de 1977 no estuvo presidido por las ideologías. Siento vergüenza ajena al escuchar estas palabras, aunque solo sea para respetar lo que ocurrió en Málaga ese día y ese año, en una manifestación inolvidable donde se pedía tierra y trabajo, donde un joven ilusionado con una nueva Andalucía, Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, murió por una bala, perdida pero certera, no se sabe bien, disparada por las llamadas fuerzas del orden público, asunto que todavía sigue “clasificado” y sin poderse investigar a fondo.

Gracias, Franco Battiato, cuando escucho tus palabras defendiendo la bandera blanca: “¡Ah, qué difícil es permanecer tranquilos e indiferentes / mientras en nuestro entorno hay tanto ruido! / En este tiempo de locos lo único que nos faltaba eran los idiotas del horror / He escuchado los disparos en una calle del centro // En el puente hay una bandera blanca”. Sigo atendiendo tu música. Hoy y durante este mes, gracias también al calendario de Álvaro Reinoso, ARO, a sus dibujos impregnados de realismo mágico.

Franco Battiato está muy cerca de su cielo particular

Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Franco Battiato, Nómadas

Sevilla, 18/V/2021

Acaba de saltar la noticia en los medios de comunicación: Franco Battiato ha fallecido a los 76 años de una vida especial dedicada a la cultura como lazo que une a la humanidad. He sentido un estremecimiento interior porque su música y, sobre todo, sus letras, siempre me han inspirado otra forma de entender la vida. Así lo he referido en este cuaderno digital en varias ocasiones, una de ella muy reciente, con motivo del estreno de la película Nomadland, multipremiada en los Premios Oscar de este año: “Así empezaba la canción de Franco Battiato, Nómadas (1987), que forma parte de la banda sonora de mi vida: Nómadas que buscan los ángulos de tranquilidad, / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Lo he recordado al conocer la trayectoria última de una película, Nomadland, recientemente estrenada en nuestro país, escrita y dirigida por Chloé Zhao (Pekín, 1982), con un guion basado en el libro País nómada. Supervivientes del siglo XXI (Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century) de Jessica Bruder, una historia que conmueve en tiempos en los que se nos aconseja, incluso prohíbe, hacer mudanzas. Battiato me susurraba a los oídos, en mis años jóvenes, algo transcendental en la vida de los nómadas de espíritu: Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Aprendí hace ya muchos años, junto a la escritora india Anita Nair (Las nueve caras del corazón, 2006) que la alondra encrestada, la vanampaadi, permite convertir las necesidades en palabras. Al fin y al cabo, amor a lo desconocido, como una de las caras del amor en la primera expresión del kathakali, representación teatral a la que se incorporan danzas indias que tuve el honor de conocer por primera vez de la mano de Franco Battiato (Quiero verte danzar, 1982), cantor que conocí cuando vivía en Roma en el año 1976 y que es un prodigio en la escenificación de historias de vida a través de sus canciones. Después, en 1982, volví a conectar con él a través de un disco emblemático, La voz de su amo, en la que cantaba su famoso “Centro de gravedad permanente”, que he cantado junto a mi hijo Marcos cuando era muy pequeño, deletreando un estribillo que nunca he olvidado: Busco un centro de gravedad permanente, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente. Lo sigo buscando todavía hoy, en un tiempo convulso y complejo.

Es curioso constatar que la NASA recoge en sus páginas web una referencia al asteroide que lleva su apellidoBattiato, descubierto en 1979, con una reseña que hoy es una premonición: “Franco Battiato (b. 1945), artista siciliano poliédrico, es miembro honorario de la Asociación Astrofili Ionico-Etnei. Convierte sus sentimientos en música, pintura y cine. A través del telescopio observa el Universo, obteniendo inspiración para sus canciones”. Es verdad, porque hoy, más que nunca, está muy cerca de su cielo particular.

En un libro de Nuccio Ordine muy apreciado por mí, Clásicos para la vida, hay una referencia a una obra para no olvidar, El mercader de Venecia, de William Shakespeare, en un pasaje seleccionado por el autor, que me parece útil en cualquier momento de la vida: ¡Atiende a la música!: “El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!”. La obra de Shakespeare es un tratado contra la usura y la defensa de los valores humanos. Venecia representa hoy al mercado controlado por los hombres de negro, incapaces de poner música en vida alguna. Ordine termina este breve pasaje de Shakespeare citando obras que le conmueven el alma, porque atendiendo la música se puede buscar “la esencia de la vida en aquellas actividades que pueden ennoblecer el espíritu, que pueden ayudarnos a hacernos mejores, que privilegian la esencia sobre la apariencia, el ser sobre el tener”, citando finalmente a Franco Battiato, quizás para que no cambiemos, para que estemos siempre muy atentos a la música, para que seamos firmes en mantener criterios y valores sobre la dignidad de la vida, de las cosas de la pandemia, de la gente…, defendiendo hoy desde su cielo particular el anhelado centro de gravedad permanente que necesitamos todos, ahora más que nunca y sin dejar a nadie atrás.

Gracias, Franco Battiato.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cuando calla Pablo Milanés, calla la vida

Propongo compartir lo que es mi empeño
Y el empeño de muchos que se afanan
Propongo, en fin, tu entrega apasionada
Cual si fuera a cumplir mi último sueño

Pablo Milanés, Proposiciones

Sevilla, 22/XI/2022

Hoy, al igual que Bartleby, el escribiente, preferiría no haber tenido que escribir estas palabras de despedida de Pablo Milanés, que ha fallecido en un hospital de Madrid a consecuencia de una enfermedad que le tenía atenazado hace ya unos años. Me conmueve y conturba su ausencia, porque cuando muere un cantor calla la vida y la palabra, como aprendí de la letra de “Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany (1972) e inmortalizada por Mercedes Sosa en mi banda sonora personal: Si se calla el cantor calla la vida / Porque la vida, la vida misma es todo un canto. / Si se calla el cantor, muere de espanto / La esperanza, la luz y la alegría. Pablo ha significado mucho en mi vida, desde la juventud hasta hoy, recordando la última vez que lo escuché en directo en un concierto, aquí en Sevilla, en febrero de 2019. En aquella ocasión escribí unas líneas en este cuaderno digital, porque al comprar las entradas aparecía en ellas la siguiente frase: “descripción producto: Pablo Milanés”, todo un símbolo del poder del mercado y de sus mercancías, incluso la cultura. La sociedad de mercado controla bien estos “productos”, llámense como se llamen. Pero no es lo mismo comprar cosas que presencias en conciertos de una persona, como Pablo, cuyo valor simbólico es muy alto por su trayectoria “militante”, personal y artística.

Cuando he conocido la ausencia de Pablo Milanés, prefiero quedarme con sus palabras y su música, más allá de los productos en los que los convierte el mercado, incluido él. Canciones suyas emblemáticas y revolucionarias del alma, como Solo te pido, Proposiciones o Yolanda, me entregan (todavía hoy) más de lo que a veces he pagado por tenerlas, porque me han transmitido siempre una constante de la militancia de las personas dignas: conocimiento y libertad para vivir, es decir, respuestas ante las grandes preguntas de la vida. Puedo asegurar que Pablo nunca fue un producto. Solo hacía “proposiciones” con sus canciones para vivir de forma diferente a cómo nos impone hacerlo la sociedad de consumo: Propongo compartir lo que es mi empeño / Y el empeño de muchos que se afanan / Propongo, en fin, tu entrega apasionada / Cual si fuera a cumplir mi último sueño. Gracias, Pablo. Hoy, se quedan solos los humildes gorriones de los diarios, los obreros del puerto se persignan y nos preguntamos ¿quién habrá de luchar por su salario?, como decía en su canción Horacio Guarany. Por eso me apena, recordar con él y los dos a solas qué ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta, porque si se calla el cantor muere la rosa. De qué sirve la rosa sin el canto. Debe el canto ser luz sobre los campos Iluminando siempre a los de abajo.

La canción que como homenaje póstumo he escogido hoy del inmenso repertorio de Pablo Milanés, Proposiciones, tiene un sentido especial porque necesitamos todos los días proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos de los que cada uno disponga. Además, he recordado también que muchas intervenciones públicas mías en mi vida profesional las finalizaba con esta canción “propuesta”. Pablo Milanés, que me ha acompañado en muchas ocasiones en mi rincón de pensar, nos ofrece en ella unas palabras breves y buenas, porque no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos de que la felicidad es tener y no ser. Seguir su canción al pie de la letra y contextualizándola en nuestras vidas, nos puede ayudar a estar atentos a disfrutar esta jornada triste por su ausencia, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque la verdad llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada. Según la Real Academia Española, proponer es “manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”, aunque el Diccionario de Autoridades da un sentido al lema «proponer» de especial relevancia: «representar o hacer presente con razones a uno alguna cosa, para que llegue a su noticia, o para inducirle a hacer lo que desea». Impecable propuesta cuando deseamos que el bien se haga difusivo de sí mismo para todos (bonum est difusivum sui).

Gracias de nuevo, Pablo. Sigo pensando, siguiendo tu consejo, que es muy importante cumplir el último sueño. Preferiría no haber escrito estas palabras, pero creo que hoy tenía que decir algo más valioso que el silencio

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La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un nuevo 20 de noviembre en libertad (IV)

Sevilla, 20/XI/2022

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y la palabra. Hoy es un día muy especial para nuestro país, que no olvido: el 47º aniversario del fallecimiento de Franco, el dictador de este país que heló el corazón, durante muchos años, de una de las dos Españas. Como conocí bien lo ocurrido, vuelvo a publicar de nuevo las palabras que escribí hace cuatro años en este cuaderno digital, como pequeño homenaje a la memoria democrática de hombres y mujeres de este país que entregaron su vida durante la dictadura por la ansiada libertad para todos. Para que no se olvide y para lo que sirva, compartiéndolo en el club digital de las personas dignas, libres y buenas, en el buen sentido de la palabra «buenas», como lo aprendí en mis años jóvenes de Antonio Machado, un hombre bueno y ejemplo de lo que significa hoy día la dignidad del exilio interior, que también existe.

La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un 20 de noviembre en libertad

Una romanza es una composición de aire tierno y sencillo, un aria que solo quiere transmitir sentimientos. Estos días estoy experimentando una emoción especial tocando en fase de aprendizaje la Romanza de Salvador Bacarisse, el segundo movimiento de su preciosa obra Concertino en La menor. Mis profesoras de piano y violín han hecho los arreglos necesarios porque la versión original de 1952 es para guitarra y orquesta. Creo que les ha quedado preciosa.

Navegando por la memoria, entre lo que somos, tenemos y hemos perdido, he recordado al pintor Joe Brainard porque encontró una fórmula maravillosa para navegar por ella, los Me acuerdo…”. Así es y hoy me he acordado de la persona que ha colgado en Youtube el vídeo de la cabecera de este post, cuando decía que “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Han pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

Cuando toco de forma incipiente la Romanza en sus dos versiones, para piano y violín, con fallos lógicos por mi parte en su ejecución y en este momento de aprendizaje, siento estas palabras como si fueran la letra de esta composición que representa el dolor de la España que ha tenido helado el corazón durante muchos años. No me importa repetir los compases una y otra vez porque es una forma de comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ellos. Ya la recordé el año pasado en este cuaderno digital, cuando dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto publico organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto. Escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de Ataúlfo Argenta en su dirección musical.

Recientemente, he localizado un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de «La música en la Generación del 27» que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”. Me ha permitido conocer su obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Ha sido un hallazgo que me permitirá conocer a fondo a Bacarisse, en su vida y en su obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando comienzo hoy mi ensayo de violín, he sentido la necesidad de compartir este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica.

No lo olvido…, en un día próximo de infeliz memoria. Para lo que sirva, compartiéndolo en el club de las personas dignas y libres de este país.

Sevilla, 17/XI/2018

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Ángela Álvarez, con 95 años, cumplió su sueño en los Grammy Latino

Ángela Álvarez, Ansias locas, en el disco homónimo.

Sevilla, 18/XI/2022

Es de bien nacidos ser agradecidos, se dice en nuestro lengua española a través de varios continentes. Anoche se cumplió un sueño dorado de la cantora cubana Ángela Álvarez a sus 95 años, al recibir la “premiación” a la Mejor Nueva Artista, en la vigesimotercera entrega de los Grammy Latino, junto con la cantante mejicana Silvana Estrada, compitiendo con artistas de tan sólo 17 años y en la que también hay que destacar los cuatro Grammy recibidos por Rosalía y su obra reciente Motomami. Todo un símbolo si, además, cuenta con un solo disco en su haber, Ángela Álvarez, publicado precisamente hace tan sólo un año. La intrahistoria de Ángela es una concatenación de sueños cumplidos desde que salió de Cuba para poder reunirse con sus cuatro hijos que ya habían abandonado con anterioridad la isla hacia Miami, en 1962, en la Operación Peter Pan auspiciada por Estados Unidos. Aunque logró salir de la isla tres meses después, el reagrupamiento con sus hijos no fue fácil: “Sin saber hablar inglés, tuvo que aceptar los trabajos que podía conseguir: recogiendo tomates en el campo o limpiando oficinas por las noches”. Unos años más tarde y gracias a la mediación del presidente de México, Adolfo López Mateos, logró que su marido saliera también de la isla para unirse al fin toda la familia en México.

He encontrado una referencia espléndida de su azarosa vida en la BBC, de la que entresaco algunas líneas de gran interés humano, una isla desconocida en el pleno sentido de la palabra isla. Gracias al actor Andy García y a su documental, Miss Angela, su gran figura humana saltó al mundo, junto a su primer concierto multitudinario en el teatro Avalon de Los Ángeles, patrocinado también por el actor cubano. Ángela no ha olvidado nunca a su amada isla: “Yo nunca he vuelto. Yo quiero guardar en mi corazón y en mi mente lo que yo dejé. Yo no sé cómo estará. Ya realmente familia íntima mía, ya no están en Cuba. Entonces, yo no quiero ir. Yo le he compuesto a Cuba muchos cantos, pensando en mi isla tan linda». Canciones como «Un canto a mi Cuba», «Romper el yugo» («Oh, Dios eterno, tiende tu mano, ayuda a Cuba a renacer, calma la ira, aplaca el odio, dale al cubano la libertad»), «Añoranzas», “Ansias locas”, “Camino sin rumbo”, inspirada en la muerte de su marido en 1977 y “En mi jardín”, dedicada también a su hija María que también falleció por la misma causa. Estoy de acuerdo con el comentario de la entrevista citada de la BBC, porque resume muy bien el sentido más profundo del premio recibido: “Así, el disco puede oírse como la obra musical que es, pero también como una suerte de diario sentimental de su autora”. Así se premia no sólo una irrupción en el mundo de la música latina, sino toda su vida y sueños cumplidos.

Creo que Ángela Álvarez merece este reconocimiento como homenaje también a su “abuelidad”, una realidad “latina” que merece siempre un reconocimiento y “premiación” en su fondo y forma de expresar la verdad verdadera de la vida. Este término nació en Argentina y allí se ha reconocido un indicador científico, el índice de abuelidad, que tanta información ha dado sobre la identificación genética de los bebés robados durante la dictadura militar, sin olvidar nunca el papel jugado por las Abuelas de Mayo en sus reivindicaciones históricas y ejemplares, que por sí mismas eran un ejemplo andante de la abuelidad elevada hasta sus últimas consecuencias. La abuelidad femenina necesita un reconocimiento mundial por preservar, junto a la tradición oral multisecular de la abuelidad masculina en las genealogías, el trabajo silencioso y bien hecho en el seno de las familias, siendo su saber hacer diario un valor incalculable cuando el núcleo familiar se desestructura para siempre, causando un dolor irreparable para cada miembro de la misma y que sólo ellas han sabido reparar en muchas ocasiones a lo largo de los siglos. Siempre me ha llamado la atención científica la realidad dolorosa de cómo la abuelidad ha atendido la separatidad que sufren muchos niños de sus padres, tan magníficamente estudiada por John Bowlby. Gracias a los abuelos, muchos niños y niñas, como los hijos de Ángela Álvarez, salen adelante desde el punto de vista afectivo después de haber sido separados de sus padres, gracias a que los abuelos siempre han estado allí. Hablaré en su momento de una realidad científica que perdura en nuestra sociedad, la separatidad humana, fuente de mucho dolor para la migración y los refugiados, por ejemplo, que asolan cada día a este mundo al revés.

Dicho lo anterior, creo que junto a Andy García, hay un cooperante necesario en su éxito actual, su nieto Carlos José Álvarez, músico, compositor y contrapunto de la abuelidad de Ángela Álvarez, como gran artífice de su “reciente carrera musical”, pidiéndole que recuperara sus cuadernos donde a lo largo de la vida había ido haciendo anotaciones de sus canciones. De sus páginas salieron las quince canciones de su “primer y único” disco, Ángela Álvarez, aunque hay bastantes canciones más que también se publicarán. Me quedo ahora escuchando “Ansias locas”, porque en un mundo tan cicatero con los sueños, Ángela Álvarez cree en el de aprender a querer a pesar de todo: “Tú me enseñaste a soñar / Tú me enseñaste a sentir / ansias locas de querer / ansias locas de besar / Yo contigo lo aprendí”.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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El mundo ha alcanzado hoy el último ochomil

Sevilla, 15/XI/2022

Utilizando el lenguaje de los alpinistas, el mundo ha alcanzado a la hora que escribo estas palabras el último ochomil, es decir, la cifra de ocho mil millones de personas que ya poblamos este planeta, según la previsión de Naciones Unidas: “un hito en el desarrollo humano. Este crecimiento sin precedentes se debe al aumento gradual de la esperanza de vida humana debido a las mejoras en la salud pública, la nutrición, la higiene personal y la medicina. También es el resultado de niveles altos y persistentes de fecundidad en algunos países. Si bien la población mundial tardó 12 años en crecer de 7 a 8 mil millones, tomará aproximadamente 15 años, hasta 2037, para que alcance los 9 mil millones, una señal de que la tasa de crecimiento general de la población mundial se está desacelerando”.

El Secretario General de la ONU, Antonio Gutierres, ha manifestado con ocasión de este acontecimiento mundial que “El hito es una ocasión para celebrar la diversidad y los avances, al tiempo que se considera la responsabilidad compartida de la humanidad por el planeta». Es muy interesante visualizar los documentos educativos que la ONU ha elaborado para este acontecimiento mundial, a través de una campaña, 8 Billion: A World of Infinite Possibilities (unfpa.org), en la que se ofrecen datos de suma importancia para comprender qué significa haber “alcanzado esta cima de población mundial”, este “nuevo ocho mil”, “una cima” de infinitas posibilidades, al compartir material sobre 8 tendencias para un mundo de 8 mil millones de personas: crecimiento lento, menos niños, vidas más largas, personas en movimiento, poblaciones que envejecen, mujeres que sobreviven a los hombres, dos pandemias y centros cambiantes.

Asimismo, se puede leer un documento elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de esta organización mundial, el informe nº 140 de políticas, Un mundo de 8 mil millones, en el que se desarrolla un análisis económico con inclusión de perspectivas para el futuro, en una realidad que se cumple hoy al haber crecido la población mundial en 1.000 millones desde 2010: “Este es un hito notable dado que la población humana fue inferior a 1 000 millones durante milenios hasta alrededor de 1800, y que tomó más de 100 años para crecer de 1 a 2 mil millones. En comparación, el aumento de la población mundial durante el último siglo ha sido bastante rápido. A pesar de una desaceleración gradual en el ritmo de crecimiento, se prevé que la población mundial supere los 9.000 millones alrededor de 2037 y los 10 000 millones alrededor de 2058”.

También se puede consultar otro documento esencial, Perspectivas de la Población Mundial 2022 (World Population Prospects 2022), que presenta proyecciones de población hasta el año 2100, reflejando una variedad de resultados muy interesantes a nivel mundial, regional y nacional. Por primera vez, las estimaciones y proyecciones se presentan en intervalos de un año de edad y tiempo en lugar de los intervalos de cinco años utilizados anteriormente. El documento trata de una realidad que no se debe olvidar: “la población mundial está creciendo a su ritmo anual más lento desde 1950, por debajo del 1 por ciento en 2020. Las últimas proyecciones de las Naciones Unidas sugieren que la población mundial podría llegar a alrededor de 8.500 millones en 2030 y 9.700 millones en 2050. Se proyecta que alcanzará un pico de alrededor de 10.400 millones de personas durante la década de 2080 y que permanecerá en ese nivel hasta 2100. El informe Perspectivas de la Población Mundial 2022 también indica que la fecundidad ha disminuido notablemente en las últimas décadas en muchos países. En la actualidad, dos tercios de la población mundial vive en un país o área donde la fecundidad a lo largo de la vida es inferior a 2,1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para llegar a un crecimiento nulo a largo plazo en poblaciones con mortalidad baja. Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá en un 1% o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración. Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y República Unida de Tanzania. Se espera que los países del África subsahariana contribuirán con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050”.

Por último, se ofrece otro informe, Crecimiento de la población mundial y desarrollo sostenible (Global Population Growth and Sustainable Development), en el que se examina cómo el rápido crecimiento actual de la población humana es una consecuencia de la transición demográfica de niveles altos a bajos de mortalidad y fertilidad. También explora la contribución del aumento de la población mundial a la degradación ambiental, incluido el cambio climático.

Fanfarria para el hombre corriente, Aaron Copland. Concierto realizado el 8 de mayo de 2005 en el Teatro Monumental de Madrid, bajo la dirección del maestro Jesús López Cobos, con la finalidad de la reconstrucción de un orfanato para 120 niños y niñas en Tete, Mozambique.

Con la información anterior se puede llevar a cabo una evaluación de esta “conquista humana” al haberse alcanzado esta mañana (en España) la “cima” de los ocho mil millones de personas que vivimos en este mundo tan diverso y complejo en sus políticas de atención a las personas, a todas y cada una, donde no se debería quedar nadie atrás en atención integral para salvaguardar el interés general. Conocer los datos de este acontecimiento mundial nos permitirá emitir juicios bien informados, porque es la quintaesencia de cualquier evaluación, lo que ayuda siempre a trascender el territorio tan abonado de la mera opinión.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Nos quedan palabras para recordar hoy el nacimiento del niño Miguel Hernández

Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida.
Con tres heridas viene: / la de la vida, / la del amor, / la de la muerte.
Con tres heridas yo: / la de la vida, / la de la muerte, / la del amor.

Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

Sevilla, 30/X/2022

Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández en su querida Orihuela y he vuelto a leer varias veces un poema precioso, Llegó con tres heridas, en el que aprendí qué significa caminar a diario con un sentimiento de tres heridas de ausencias: la de la vida, la del amor, la de la muerte (como las Suyas). Lo localizo en su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), en el que logro comprender bien lo que significa dignificar la vida cada día, donde el sentimiento se debe escuchar siempre mucho más fuerte que el viento (Alberti, dixit). Porque todos los días convivimos con heridas de vida, muerte y amor…, en ese orden, porque así lo exige la dignidad de la existencia. La que vivió Miguel Hernández en días de ausencias, desde que llegó a la vida, la vida y… al amor, como nos dijo él mismo en un mensaje precioso con la esperanza dentro. Es lo que tengo claro desde su nacimiento: nació para eso, pero siento su ausencia.

He repasado páginas de este cuaderno digital y he comprobado que lo he tenido presente en 37 artículos, entre los que he escogido el primero que escribí, en 2006, El niño Mozart, porque aunaba mi pasión por la poesía y la música, en el que me refería también a las primeras composiciones del niño que siempre fue Mozart que, años después, he podido interpretar en mi clave y violín. Me he emocionado al leerlo por lo que significa hoy al conmemorar el nacimiento del niño Miguel Hernández, al que no olvido, porque él también llegó a mi vida con tres heridas, la del amor, la de la muerta y la de la vida.

El niño Mozart

He cumplido un sueño histórico: después de muchos años de espera, de búsqueda, de asombro, de ilusiones fraguadas en el descubrimiento de la inteligencia musical, de acuerdo con el profesor Gardner (Howard), he escuchado, vivido, sentido, seis creaciones de Mozart cuando solo tenía cinco años. Son seis manifestaciones de un maestro del clavecín, que suman tan solo tres minutos y cincuenta y cuatro segundos, como introducción a una clase magistral de inteligencia aplicada.

El catálogo Köchel, recoge estas seis piezas como las iniciáticas del ciclo Mozart a lo largo de sus treinta y cinco años de vida, en los que se recopilan 626 obras maestras, a las que se podría calificar así, cualquiera de ellas. Estas pequeñas composiciones son: un andante, dos allegro y tres minuetos. Si alguien me pidiera una elección de las seis obras, me decanto por el Minueto para piano en fa mayor (K. 1d), que deja una estela de encanto melódico en un tiempo récord: un minuto y veintidós segundos, en los que con los ojos cerrados he visualizado al niño Mozart rodeado de su padre y maestro, Leopold y su hermana Nannerl.

W. A. Mozart, Minueto en Fa mayor, Kv 1, d., interpretado al clave por Guy Penson, 1991

La versión que he escuchado es la del maestro Guy Penson, grabada en 1991, utilizando el clavicordio, con un sonido más próximo a la realidad mozartiana del año 1761. Prefiero el sonido del clavecín, mucho más cuando busco comprenderlo después de haber leído, hace muchos años, su diferencia del piano tradicional y próximo a nuestros días. El clavecín o clavicémbalo es, de acuerdo con el DRAE, un “instrumento músico de cuerdas y teclado que se caracteriza por el modo de herir dichas cuerdas desde abajo por picos de pluma (de cuervo…) que hacen el oficio de plectros”. Difícil nos lo ponía el diccionario: herir, picos de pluma, plectros… Estos últimos son “palillos o púas que usaban los antiguos para tocar instrumentos de cuerda”. Su origen griego (pléctron), decanta una especial orientación hacia la sabiduría, así como la segunda acepción de este vocablo cercano a la poesía: inspiración, estilo. La versión que escucho en momentos de búsqueda de la razón de ser de la inteligencia predictiva, es una ejecución sobre clavicordio, una variante de este tipo de instrumentos de la segunda mitad del siglo dieciocho, que se caracteriza también por las cuerdas y teclados, siendo “heridas” estas cuerdas (sic), por debajo, por una palanca que lleva un trozo de latón en la punta.

Esta música del niño Mozart ha llegado a mi vida, a mi investigación actual, como el conjunto de las tres “heridas” por las que clamaba Miguel Hernández, la de la vida, la del amor y la de la muerte, al igual que los plectros del clavecín de Mozart hacían sentirse más cerca de la vida auténtica al mundo cortesano, al mundo real de una persona que demostró en 626 variaciones sobre un mismo tema vital, que se había equivocado de siglo y que estaba herido de muerte por los plectros interesados en la música de encargo.

Es un pequeño homenaje que debía al niño que llevaba dentro Mozart. Eso sí, sin el encanto que él imponía a cada “fuga” de su propia vida, simbolizado en Papageno, con su jaula y carillón ambulantes, el protagonista de “La Flauta Mágica”, sin que haya logrado entender todavía a qué “pájaros” quería encantar en el frenesí impuesto por la Reina de la Noche… 

Sevilla, 18/IV/2006

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.