Cuando calla Pablo Milanés, calla la vida

Propongo compartir lo que es mi empeño
Y el empeño de muchos que se afanan
Propongo, en fin, tu entrega apasionada
Cual si fuera a cumplir mi último sueño

Pablo Milanés, Proposiciones

Sevilla, 22/XI/2022

Hoy, al igual que Bartleby, el escribiente, preferiría no haber tenido que escribir estas palabras de despedida de Pablo Milanés, que ha fallecido en un hospital de Madrid a consecuencia de una enfermedad que le tenía atenazado hace ya unos años. Me conmueve y conturba su ausencia, porque cuando muere un cantor calla la vida y la palabra, como aprendí de la letra de “Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany (1972) e inmortalizada por Mercedes Sosa en mi banda sonora personal: Si se calla el cantor calla la vida / Porque la vida, la vida misma es todo un canto. / Si se calla el cantor, muere de espanto / La esperanza, la luz y la alegría. Pablo ha significado mucho en mi vida, desde la juventud hasta hoy, recordando la última vez que lo escuché en directo en un concierto, aquí en Sevilla, en febrero de 2019. En aquella ocasión escribí unas líneas en este cuaderno digital, porque al comprar las entradas aparecía en ellas la siguiente frase: “descripción producto: Pablo Milanés”, todo un símbolo del poder del mercado y de sus mercancías, incluso la cultura. La sociedad de mercado controla bien estos “productos”, llámense como se llamen. Pero no es lo mismo comprar cosas que presencias en conciertos de una persona, como Pablo, cuyo valor simbólico es muy alto por su trayectoria “militante”, personal y artística.

Cuando he conocido la ausencia de Pablo Milanés, prefiero quedarme con sus palabras y su música, más allá de los productos en los que los convierte el mercado, incluido él. Canciones suyas emblemáticas y revolucionarias del alma, como Solo te pido, Proposiciones o Yolanda, me entregan (todavía hoy) más de lo que a veces he pagado por tenerlas, porque me han transmitido siempre una constante de la militancia de las personas dignas: conocimiento y libertad para vivir, es decir, respuestas ante las grandes preguntas de la vida. Puedo asegurar que Pablo nunca fue un producto. Solo hacía “proposiciones” con sus canciones para vivir de forma diferente a cómo nos impone hacerlo la sociedad de consumo: Propongo compartir lo que es mi empeño / Y el empeño de muchos que se afanan / Propongo, en fin, tu entrega apasionada / Cual si fuera a cumplir mi último sueño. Gracias, Pablo. Hoy, se quedan solos los humildes gorriones de los diarios, los obreros del puerto se persignan y nos preguntamos ¿quién habrá de luchar por su salario?, como decía en su canción Horacio Guarany. Por eso me apena, recordar con él y los dos a solas qué ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta, porque si se calla el cantor muere la rosa. De qué sirve la rosa sin el canto. Debe el canto ser luz sobre los campos Iluminando siempre a los de abajo.

La canción que como homenaje póstumo he escogido hoy del inmenso repertorio de Pablo Milanés, Proposiciones, tiene un sentido especial porque necesitamos todos los días proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos de los que cada uno disponga. Además, he recordado también que muchas intervenciones públicas mías en mi vida profesional las finalizaba con esta canción “propuesta”. Pablo Milanés, que me ha acompañado en muchas ocasiones en mi rincón de pensar, nos ofrece en ella unas palabras breves y buenas, porque no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos de que la felicidad es tener y no ser. Seguir su canción al pie de la letra y contextualizándola en nuestras vidas, nos puede ayudar a estar atentos a disfrutar esta jornada triste por su ausencia, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque la verdad llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada. Según la Real Academia Española, proponer es “manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”, aunque el Diccionario de Autoridades da un sentido al lema «proponer» de especial relevancia: «representar o hacer presente con razones a uno alguna cosa, para que llegue a su noticia, o para inducirle a hacer lo que desea». Impecable propuesta cuando deseamos que el bien se haga difusivo de sí mismo para todos (bonum est difusivum sui).

Gracias de nuevo, Pablo. Sigo pensando, siguiendo tu consejo, que es muy importante cumplir el último sueño. Preferiría no haber escrito estas palabras, pero creo que hoy tenía que decir algo más valioso que el silencio

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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