Las librerías son espacios, con el tiempo dentro, para cuidar el alma humana

Día de las Librerías

Sevilla, 11/XI/2022, Día de las Librerías

Yo… […]

que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

Rafael Cadenas, en Derrota

Dedicado hoy al poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930), que ayer obtuvo el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2022, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, por “su vasta y dilatada obra literaria”, reconociendo “la trascendencia de un creador que ha hecho de la poesía un motivo de su propia existencia y la ha llevado hasta alturas de excelencia en nuestra lengua”. Según el jurado, “su obra es una de las más importantes y demuestra el poder transformador de la palabra cuando la lengua es llevada al límite de sus posibilidades creadoras”. Cadenas “hace destilar de las palabras su esencia deslumbrante, colocándolas en el territorio dual del sueño y la vigilia y haciendo que sus poemas sean una honda expresión de la existencia misma y del universo, poniéndolas también en una dimensión que es a la vez mística y terrenal”.

El lema de este año para celebrar este día tan especial, Librerías, espacio y tiempo,  lo ha captado muy bien la diseñadora del cartel oficial, Ana Jarén, ilustradora sevillana encargada de crear la ilustración para la duodécima edición del Día de las Librerías, en la que las protagonistas son obviamente ella, las librerías, de ahí que se haya centrado en los espacios físicos. Según la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), Ana cuenta que “En esta ilustración trato de presentar las librerías como ese lugar cálido y confortable al que acudimos para encontrarnos con los libros y con nosotros mismos. Las librerías nos invitan a estar a gusto, tranquilos, un lugar feliz en el que bajar revoluciones y resguardarnos del alto ritmo de vida que llevamos”. El sector del libro está viviendo unos momentos de esperanza fundada en su presente y futuro después de haber atravesado una pandemia desoladora. informa también en su página oficial que “según el último censo de librerías, presentado el pasado mes de junio en el Congreso de Librerías organizado por CEGAL, en España hay 2.977 librerías en las que el peso del libro es superior al 30 % de su facturación anual. Lo que supone una media de 6,2 librerías independientes por cada 100.000 habitantes. Más del 96 % de las librerías se encuentran en municipios de más de 5.000 habitantes que concentran un 88 % de la población. Hay, por tanto, una parte de la ciudadanía a la que acudir a una librería le resulta algo más complicado, si bien no es imposible. De facilitarle la tarea se encarga TodosTusLibros.com, plataforma que, en la actualidad, agrupa a 665 librerías (y la cifra va en aumento). Todostuslibros.com es un servicio de consulta bibliográfica, de interacción con el público, difusión cultural y comercio del sector del libro fruto de la unión de las librerías a través de sus asociaciones y gremios representantes que forman parte de CEGAL y la colaboración de los diferentes operadores del sector (editores y distribuidores), con el apoyo de las instituciones públicas”.

Quien lee este cuaderno digital sabe que estas páginas están impregnadas de un amor profundo a las librerías, porque alguna vez he escrito que estos espacios, con el tiempo dentro, son la atención primaria del alma, siendo este el motivo por el que cuido la mía con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, los libreros y libreras, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que, repito, he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro.

Las librerías son una antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. Nunca olvido el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería (que también tuve yo en una época de mi vida), que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada. En la celebración del Día de la Librerías, estas palabras son un pequeño homenaje a los libros con alma y a Guido Orefice, un librero digno, como tantos miles que en este país, en esta Comunidad, intentan abrir sus puertas todos los días, para una comprensión de la vida diferente, porque casi todo está en los libros, hasta la posibilidad de ser más felices en tiempos de dolor y mudanzas del alma.

Hay silencios al leer que hablan por sí solos y que cuidan con mimo nuestra alma. Es el motivo principal de por qué se hace imprescindible proclamar la necesidad de la lectura como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que muchas veces no lo sabemos hacer. El alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy.

Las librerías son la atención primaria del alma y la lectura de los libros que compramos es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte que casi todo lo cura, porque casi todo está en los libros. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible porque, aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida. Maravilloso, porque en tiempos de silencio ético y cultural es necesario acudir a las librerías y a las bibliotecas (incluidas las nuestras), salvando lo que haya que salvar, porque es verdad que a lo largo de nuestra vida necesitamos acudir al librero o librera de atención primaria o al especialista… en las clínicas del alma.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los utopianos no tenemos remedio

Sevilla,9/XI/2022

Cuando preparaba el pasado 29 de octubre el artículo dedicado a la Feria del Libro en Sevilla, descubrí en una imagen de promoción del citado evento el título de un libro que me llamó poderosamente la atención, Utopía no es una isla. Catálogo de mundos mejores, escrito con primor por Layla Martínez (Madrid, 1987), mucho más cuando todo el mundo que se acerca a este cuaderno digital sabe que busco siempre islas desconocidas en mi acontecer diario. Visto, dicho y hecho, porque lo compré en la Feria y lo leí apasionadamente, en tiempos en los que las personas con pensamiento utópico o utopianos (los habitantes de Utopía, en la clave de Tomás Moro), una especie en peligro de extinción, seguimos trabajando todos los días para que otro mundo sea posible para todos, persiguiendo siempre el interés general, no el individual o privativo.

El libro no defrauda a quien se acerque a él para seguir aprendiendo lo que significa la palabra “utopía” en este loco mundo, con tantas tentaciones de bajarnos de él, si lográramos pararlo siquiera un momento o, como navego a diario en singladuras complicadas de entender, tirarnos del barco en el que cada uno viaja por la vida, aunque ya he manifestado en muchas ocasiones que lo hago siempre en patera, una embarcación muy frágil, sin quilla, que avanza por mares procelosos sin protección alguna, fundamentalmente porque todos no vamos en el mismo barco, como se suelen rematar conversaciones imposibles, porque no voy con “todos” de forma gregaria y con pensamiento único, sino protegido tan sólo por el chaleco salvavidas de la igualdad, libertad y fraternidad para todos. Y así nos va a veces a los utópicos o utopianos en sentido estricto, solos ante el peligro de vivir y soñar de forma diferente.

La sinopsis oficial del libro puede ayudar a comprender mejor su contenido, recomendable para compañeros de viaje hacia alguna parte de las utopías posibles: «Las distopías reflejan nuestras ansiedades colectivas en el marco cultural de la posmodernidad. A diferencia de lo que sucedía en la modernidad, ya no creemos que el futuro esté ligado al progreso y vaya a ser necesariamente mejor. Se ha convertido en algo que nos produce miedo y ansiedad, así́ que creamos productos culturales que tratan de alertar sobre los riesgos de ir a peor, sobre los peligros que nos esperan a la vuelta de la esquina. Es lógico, pero el efecto combinado ha sido devastador. Los productos culturales reflejan la realidad, pero al hacerlo, también la crean. Imaginar futuros peores nos ha quitado la capacidad de pensar en un porvenir mejor. (…) Esto ha resultado enormemente funcional para el neoliberalismo capitalista, que ha utilizado la producción cultural de distopías a su favor, para mantener el orden actual y evitar los cambios. Si solo imaginamos un futuro peor, el presente nos parecerá́ admisible y no lucharemos para cambiar las cosas». El futuro está cegado, no nos espera nada mejor de lo que hay. Esa podría ser la conclusión, a juzgar por los mensajes políticos, culturales y mediáticos que nos llegan cada día. Pero ante otros futuros igualmente oscuros, muchos y muchas decidieron imaginar mundos mejores y trabajar por ellos. En Utopía no es una isla, Layla Martínez recupera proyectos utópicos pasados que nos devuelvan la capacidad de imaginar y que nos guíen para construir un futuro en el que merezca la pena vivir”.

Por sólo 8 euros (¡ay, la diferencia entre valor y precio!), podemos aproximarnos a un análisis riguroso en este libro breve que, por eso mismo, es dos veces bueno, recordando a Baltasar Gracián. Todo el libro es un manual para comprender bien la intrahistoria de las utopías, más allá de la archifamosa de Tomás Moro, a quien apeo de la santidad interesada por siglos, agradeciéndole siempre que un día decidiera escribir una historia contada de forma prodigiosa para la posteridad, aunque en su realidad todo fuera mucho más duro de lo que exponía en una isla de nombre Utopía. Leyendo sus conclusiones, me quedo con una reflexión que me ha animado de nuevo a salir hoy de mí mismo, en una nueva singladura para buscar una isla desconocida que me permita vivir apasionadamente junto a los que piensan que otro mundo es posible: “En nuestro mundo no parece haber lugar para la esperanza. Cuando pensamos en el futuro, casi todos nosotros pensamos en un planeta devastado, una sociedad totalitaria, un capitalismo salvaje gobernado por grandes corporaciones. Ni siquiera la izquierda radical parece creer en serio en la posibilidad de una revolución, de una sociedad libre de explotación y dominación. En el mejor de los casos, solo somos capaces de imaginar pequeños cambios, reformas tímidas. Pero en realidad, ¿qué lo impide?”, cuando se constata que el capitalismo tiene grietas por todas partes, aunque es verdad que “ha colonizado nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestros afectos con más intensidad que en ningún otro momento de la historia: “La desesperanza es pura propaganda. El cambio es difícil, pero no es imposible. Quizá lo que nos toque ahora sea imaginar esa posibilidad, pensar en cómo es la sociedad que queremos y cómo llegaremos a ella, construir la ideología y el movimiento contrahegemónico que va a ser capaz de enfrentarse al neoliberalismo capitalista en el marco cultural de la posmodernidad. Esa ideología y ese movimiento tomarán lo mejor del pasado, pero también elementos nuevos que les permitirán ser más eficaces”.

En una segunda lectura de este libro tan interesante para vivir dignamente en la lucha por las utopías legítimas, vuelvo a reforzar al mismo tiempo mi creencia en “el principio esperanza”, del que recientemente he expuesto una declaración personal de principios porque, ante una utopía imprescindible en mi vida, no tengo otro para seguir navegando a diario en mares procelosos de indignidad, mediocridad y mentiras: “El éxito filosófico de Bloch, con su teoría del principio “esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia del ser humano sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión, de cualquier religión, incluso la digital, que también existe, como explica bien Byung-Chul Han cuando cita como causa de esta ausencia de espíritu revolucionario al estar sometida la Humanidad al teléfono inteligente”, en un artículo reciente publicado en el diario El País, Seis motivos por los que hoy no es posible la revolución, que también he comentado en páginas de este cuaderno de derrota en términos marinos. Es verdad lo expuesto, porque sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? (Libro de las preguntas, IV), aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos de tanto dolor y deseperanza. También, a vencer las resistencias expuestas por Byung-Chul Han al analizar la sociedad actual, porque estoy convencido de que inmersos en el principio esperanza podemos vencer los seis motivos expuestos por él: “El capitalismo del ‘me gusta’, el narcisismo creciente y el imperio del ‘smartphone’ sofocan cualquier tipo de levantamiento. Lo que necesitamos, sostiene el filósofo Byung-Chul Han, es un espíritu de esperanza”, así como el de la conjunción en uno mismo de la dialéctica amo-esclavo (no es el amo quien me explota, sino que yo me exploto a mí mismo. Soy a la vez amo y esclavo. En esta sociedad de flagelantes no es posible la revolución), la cólera que no nos mueve y con-mueve al haber sido desbancada por la indignación o por el descontento, “que son sentimientos incapaces de provocar cambios drásticos” y, por último, la parálisis actual fomentada por la angustia y el miedo diario a vivir, a la libertad, en definitiva. Estos motivos son los que hoy detienen y anulan la posibilidad de que la revolución social aparezca en nuestra sociedad ante el hartazgo del Universo Capitalista y Neoliberal que nos invade, para que vencido el miedo podamos caminar por donde se abran las grandes alamedas por donde pasemos las personas libres, utopians al fin y al cabo, que deseamos construir una sociedad mejor para todos.

Una cosa más. En las páginas finales del libro, las de salvaguarda y cortesía, aparece esta mención muy significativa y simbólica: “Este libro se terminó de imprimir en abril de 2022, más de tres siglos después de que los piratas Misson y Caracciolo fundaran Libertaria en la isla de Madagascar”. Un ejemplo de que la memoria democrática de las utopías demuestra el interés de muchas personas por alcanzar una vida plena en otro mundo, con diversos nombres pero siempre como un deseo, de determinadas personas, de regar todos los días con rocío la esperanzas de vivir en un mundo diferente y perfectamente posible.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Las esperanzas que engrandecen la democracia deben regarse con rocío

¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, IV

Sevilla, 6/XI/2022

El filósofo surcoreano y arraigado en Alemania desde su juventud, Byung-Chul Han, sobre el que ya he escrito recientemente en este cuaderno digital por su peculiar forma de aprehender la vida, ha publicado un artículo en el diario El País, Seis motivos por los que hoy no es posible la revolución,  que no creo que deje indiferente a nadie que se pre-ocupe (así, con guion) por fortalecer la democracia a diario: “El capitalismo del ‘me gusta’, el narcisismo creciente y el imperio del ‘smartphone’ sofocan cualquier tipo de levantamiento. Lo que necesitamos, sostiene el filósofo Byung-Chul Han, es un espíritu de esperanza”. Junto a estos motivos, cita otros tres, el de la conjunción en uno mismo de la dialéctica amo-esclavo (no es el amo quien me explota, sino que yo me exploto a mí mismo. Soy a la vez amo y esclavo. En esta sociedad de flagelantes no es posible la revolución), la cólera que no nos mueve y con-mueve al haber sido desbancada por la indignación o por el descontento, “que son sentimientos incapaces de provocar cambios drásticos” y, por último, la parálisis actual fomentada por la angustia y el miedo diario a vivir, a la libertad, en definitiva.

Finaliza su exposición haciendo un canto a la esperanza: “La fuerza opuesta, el antídoto a la angustia, es la esperanza. La esperanza nos une, crea comunidad y genera solidaridad. Es el germen de la revolución. Es un brío, un salto. Bloch dice incluso que la esperanza es “un sentimiento militante”. Ella “enarbola el estandarte”. Nos abre los ojos para una vida distinta y mejor. La angustia se nutre de lo pasado y del resentimiento. La esperanza abre el futuro. Lo único que puede salvarnos es el espíritu de la esperanza. Solo ella despliega el horizonte de sentido, que reanima y estimula la vida, y hasta la inspira”.

En esta breve descripción de la teoría expuesta por Byung-Chul Han, hay un trasfondo en el que creo profundamente, la fuerza transformadora de la sociedad basada en el principio esperanza, en una versión laica de la teoría expuesta por Ernst Bloch en el siglo pasado, algo que hoy más que nunca necesita ser regado con rocío cada mañana de nuestra vida. Recuerdo en tal sentido algo que me hizo reflexionar bastante cuando leí las preguntas de Neruda, cuando planteaba en el capítulo IV del Libro de las preguntas cuatro interrogantes muy llamativos que pueden tener respuesta dependiendo del color del cristal con el que se miren. De las cuatro, me quedo hoy de nuevo con la cuarta, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío?, porque el análisis de Byung-Chul Han es bastante demoledor en su justa lectura y porque en las circunstancias temporales actuales hay que buscar apasionadamente las esperanzas, tantas como ilusiones y sueños democráticos tengamos en la actualidad, aplicando indefectiblemente el principio de realidad, pero siendo conscientes de que necesitan “regarse con rocío” constantemente. Su ideología no era inocente, como militante del partido comunista chileno, según he manifestado en reiteradas ocasiones en este cuaderno digital al citar al filósofo neomarxista Georg Lukács (1885-1971), en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y, por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Hace 45 años escribí un artículo sobre un gran teórico de la esperanza, Ernst Bloch, citado ahora en el artículo de referencia, porque siempre ha sido una virtud que he cuidado en mi azarosa vida, en una permanente búsqueda de islas desconocidas. Decía en aquella ocasión que cuando muere un filósofo, el ser humano [él decía “hombre”, en un contexto filosófico universal del ser humano] se resiente, porque es algo parecido a que la vida se roba sabiduría a sí misma. La obra de Ernst Bloch, me obligaba en mi juventud, de una forma u otra, a recordar algunas reflexiones suyas que todavía hoy aportan luz en el camino de búsqueda de la verdad a través de la esperanza. Bloch, por encima de teorías y prácticas, era filósofo. Su espíritu abierto y en camino le hizo adoptar una postura de sabio ante un mundo pluriforme. Era hijo de su época y debido a su experiencia frente al irracionalismo, su filosofía se hace más auténtica, más veraz. En definitiva, su “marxismo” era muy puro, bien estructurado, enormemente esperanzador. Aquí radica la quintaesencia de su doctrina: concebir la esperanza como principio humano para vivir la trascendencia, es decir, la posibilidad permanente de que el ser humano se realice plenamente en comunión con otros.

Para esto es necesario, por encima de todo, vivir una fe secular con la fuerza del mensaje mesiánico, salvador del mundo capitalista, que aporta el marxismo. Para Bloch, el primer fallo del marxismo llamado oficial radica en su negación de la religión como dínamis, como fuerza arrolladora que es capaz de saciar el hambre de realización personal que tiene todo ser humano. Es un planteamiento idealista, pero quizá el único camino. Bloch insiste en la profundización del marxismo como idealismo impregnado de realidad, que lleva a la revolución social dentro de unos parámetros humanos, no estrictamente materiales. Planteamos así una perspectiva de futuro donde el ser humano es el gran artífice del mundo, sirviéndose de la naturaleza, de los valores morales e incluso de la estética. Indicaba también, que no debemos olvidar su conexión con el pensamiento de Georg Lukács. La realidad analizada por Bloch no es un todo presente, ya hecho. Si existe la realidad es gracias a un proceso (su famoso ya, pero todavía no). Y si hay proceso, hay pasado, presente y futuro. Este futuro-presente es, para Bloch, la autoconciencia.

Esta realidad-futuro-presente es dialéctica y asume sus limitaciones propias. La filosofía sería la encargada de transformar el mundo de la dialéctica sujeto-objeto, llevando al hombre al autoconvencimiento de la necesidad de desaparición del proletariado: “La filosofía no puede realizarse sin la supresión del proletariado y el proletariado no puede autosuprimirse sin que se realice la filosofía”. En un mundo dominado por la economía, Bloch se admira del poder intelectual y cultural como agentes transformadores de la sociedad, donde el ser humano, una vez más, es el centro por la asunción de su conciencia. Frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia del hombre, Bloch presenta a la conciencia individual del hombre como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, el ser humano lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta “hambre cósmica” se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida: “La sustancia, la materia humana no está todavía ni determinada ni completa sino que se halla en un estado utópico abierto, un estado en el que todavía no ha aparecido su auto-identidad. Por consiguiente, no sólo el existente específico, sino toda la existencia dada y aún el mismo ser tiene márgenes utópicos que rodean la actualidad con posibilidades reales y positivas”.

La esperanza surge al experimentar el ser humano que si todavía no ha alcanzado el futuro, el presente no es el fin. Y el hecho de vivir éste no le motiva para lograr la plenitud de su ser. Esta hambre es impulso cósmico y la esperanza consiste en dejarse impregnar de este impulso. El ser humano no acaba su existencia con la muerte. Aquí Bloch se separaba una vez más del marxismo oficial. Argumentaba que una lucha por un no existencial, no tendría sentido. Es necesaria, por tanto, la inmortalidad personal. El proceso de unión de almas cantará un día la sociedad sin clases, siempre y cuando el hombre no abandone la lucha en el sentido de que todo cuanto vivimos y experimentamos todavía no es la realización plena o el futuro aparentemente “utópico”.

Leyendo a Byung-Chul Han he querido compartir hoy, de nuevo, un principio ético llamado “esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas no inocentes. El éxito filosófico de Bloch, con su teoría del principio “esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia del ser humano sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión, de cualquier religión, incluso la digital, que también existe, como explica bien Byung-Chul Han cuando cita como causa de esta ausencia de espíritu revolucionario al estar sometida la Humanidad al teléfono inteligente. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos de coronavirus. También, a vencer las resistencias expuestas por Byung-Chul Han al analizar la sociedad actual, porque estoy convencido de que inmersos en el principio esperanza podemos vencer los seis motivos expuestos por él que, hoy, detienen y anulan la posibilidad de que la revolución social aparezca en nuestra sociedad ante el hartazgo del Universo Capitalista y Neoliberal que nos invade, para que vencido el miedo podamos caminar por donde se abran las grandes alamedas por donde pasemos las personas libres que deseamos construir una sociedad mejor.

(1) Lukács, G., El asalto a la razón, 1976. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Geena Davis o cómo renacer a una nueva vida

Geena Davis, Dying of Politeness, 2022 / Thelma (dcha.), en Thelma y Louise, 1991, junto a Susan Sarandon.

Sevilla, 4/XI/2022

En mi búsqueda incesante de islas desconocidas sigo siempre, atentamente, la recomendación de José Saramago en su cuento homónimo, porque lo más importante a la hora de emprender un viaje a cada Ítaca íntima, es que no olvidemos que esa isla somos nosotros mismos, escuchando atentamente también a la mujer de la limpieza en las dependencias del rey: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

En una nueva singladura, saliendo de mí, he descubierto la soledad sonora de la actriz americana, Geena Davis, “oscarizada” en dos ocasiones, que recordaremos siempre por su papel de Thelma en una película extraordinaria, Thelma y Louise, que probablemente forme parte de muchas filmotecas del almas errantes por este difícil mundo que nos rodea a diario. Ha sido con ocasión de la publicación de Dying of politeness, algo así como Morir de buena educación, en un artículo, El teorema de Geena Davis: cómo se libró de todos los ‘pesados’ de Hollywood para proteger la tensión sexual de sus personajes, del que recomiendo su lectura completa para comprender el título de una vida, más que el del propio libro, en la que Geena Davis cuenta el sufrimiento por las barreras de acero que le impuso siempre la “buena educación”, aprendida e introyectada desde su infancia y que la marcó para siempre.

Aborda fundamentalmente los problemas que su género le planteó siempre y que llegada a la madurez cinematográfica le permitió dar un giro copernicano a su vida y dedicarla a lo que es su gran empeño desde hace veinticinco años, el Instituto Geena Davis de Género en los Medios de Comunicación, aportando datos de sumo interés para identificar la brecha digital en el mundo del cine, por ejemplo: “Un día llevó a su hija, que tenía entonces dos años (la actriz tuvo una hija, Alizeh, a los 46 años, y gemelos, Kaiis y Kian, a los 48) a una obra de teatro infantil y se dio cuenta de que aparecían más personajes masculinos y femeninos. Empezó a preguntar a todo el mundo por eso, con el estilo inquisitivo que había aprendido de su amiga Susan Sarandon aunque aún con los “perdones” y los “porfavores” de Nueva Inglaterra. “Me di cuenta de que estábamos enseñando a los niños desde el minuto uno a tener un sesgo de género si ven a los chicos hacer todas las cosas interesantes e importantes y a las chicas a un lado animándolos o acompañándolos”, dice en la misma entrevista. Empezó a contarlo por Hollywood y, al parecer, todo el mundo le decía: no, pero eso ya está arreglado. Entonces, financió un informe de gran alcance sobre los roles de género en las series y las películas infantiles y los datos le dieron la razón. Por cada 16 personajes masculinos en los productos para niños, aparecía uno femenino y solo el 29% de los personajes con diálogos se identifican como mujeres. Es así como empezó a tomar forma el Geena Davis Institute on Gender in Media, que se dedica solo a la investigación y es ahora una fuente de datos primordial en estudios de género. En su siguiente gran informe contabilizaron que solo el 8% de directores son mujeres, el 19% de los productores y el 13, 6% de los guionistas, aunque los números han ido mejorando lentamente. También han sufragado estudios específicos sobre la representación en la comedia o en las profesiones relacionadas con la ciencia y las tecnologías. En 2020 volvieron a repetir el análisis original, sobre el cine infantil y descubrieron que, al menos en cuanto a los personajes protagonistas, se había alcanzado algo parecido a la paridad, tras dos décadas impregnadas de Frozen, Brave, Inside Out y Peppa Pig –pero con solo una perrita en la equipación titular de La patrulla canina–. Este mismo año, la actriz recibió un Emmy honorario por su contribución a la industria del espectáculo en ese campo”.

Ella sabía qué significaba ser mujer en ese mundo de Hollywood tan dual, farisaico y machista, aún en sus años dorados. Lo aprendió de un consejo de Dustin Hoffman, muy revelador por cierto: “Consiguió su primer papel como actriz, en Tootsie, gracias a eso, a que necesitaban a una modelo que pudiera decir algunas frases y se presentó al casting como le dijeron, con un bikini debajo de la ropa. En aquel rodaje, Dustin Hoffman, que no es precisamente conocido por ser una presencia fácil en un plató (porque practica su versión particular del Método, que puede implicar comportarse como un capullo con sus compañeros si así lo exige el papel), la acogió bajo su ala y le dio algunos consejos para moverse por Hollywood, entre ellos el de no enrollarse jamás con sus compañeros de reparto. Si le entraban, le aconsejó Hoffman, debía decirles que no “porque arruinaría la tensión sexual de los personajes” (al parecer decir solo que no si no le apetecía no le parecía suficiente a Hoffman). Cuando aplicó las enseñanzas con Jack Nicholson, este le dijo: “Vaya, ¿quién te ha enseñado eso?”. Al buen entendedor con pocas palabras basta.

No es la primera vez que cito a Geena Davis en este cuaderno digital. La elegí por primera vez en un “casting ético”, cuando en momentos importantes de mi vida profesional tuve la oportunidad de acercarme a un proyecto digital muy importante para los niños hospitalizados en los centros públicos del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con un nombre mágico, Mundo de Estrellas. En el año 2000 estuve preparando un encuentro con Steven Spielberg, por un proyecto dirigido por él, Starbright (hoy Starlight), del que aprendí muchas cosas. Pero en aquella ocasión me llamó la atención la publicación de un cuento, El traje nuevo del emperador (1), editado por la Fundación del mismo nombre y con el prólogo de Spielberg, que servía para financiar una parte de los gastos de los diferentes Proyectos de la entidad, que recomiendo en su versión al castellano y por sus magníficas ilustraciones, que suelo leer a menudo, sobre todo para refrescar siempre una recomendación del afamado director: ¡Cuidado con los tejedores espabilados!

La nueva versión del cuento de Andersen, no tiene desperdicio. Pero una interpretación de una de sus autoras, la actriz Geena Davis, sobre el espejo imperial en el que tantas veces se debe mirar un “emperador” de hoy que se precie de serlo, me ayuda a entender lo que humanamente no hay por donde cogerlo. En aquella ocasión dije que lo transcribía tal cual, esperando que me perdonara Geena y la Fundación si hacía un uso indebido del mismo, aunque sólo cumplía, como hoy de nuevo, una misión tradicional y consustancial con los contadores de cuentos: utilizar solo la palabra, el boca a boca o el bit a bit, para transmitirlo.

El espejo imperial

Como lo cuenta Geena Davis

Soy PERFECTO

No bromeo, soy perfectísimo. Reflejo las cosas exactamente como son. Soy incapaz de cometer un error.

Es cierto que el emperador y yo hemos discutido a menudo por unos cuantos kilos o por la progresiva extensión de su calva, pero por lo general termina aceptando mi punto de vista. Por esta razón me había divertido tanto con la farsa de los tejedores. Estaba seguro de que una vez que el emperador se contemplara en mi luna el día de la gran prueba final vería la verdad: los ladrones quedarían en evidencia, y al final todos nos desternillaríamos de risa.

Pero no: el emperador se plantó delante de mí y nos miramos el uno al otro. Con los ojos buscaba el reflejo de su persona pero no podía dejar de mirar los de sus consejeros, que seguían el “ensayo general” desconcertados. Estoy convencido de que Su Majestad vio lo que yo, sin dejar lugar a dudas, reflejaba: un emperador prácticamente desnudo, enmarcado en un espejo; un par de nerviosos “tejedores”; el transparentemente siniestro primer ministro, y todo el cabeceo aprobatorio de la corte imperial de tontos.

Sin embargo, no dijo esta boca es mía. Nadie dijo una palabra. Yo casi me hago añicos por la frustración. Había creído que el emperador era un hombre sensato. ¡Por mi gloria! ¿Es que no se daba cuenta?

Y colorín, colorado, este cuento, por desgracia, todavía no se ha acabado… Así finalizaba esa cita de Geena Davis, porque me impresionó su forma de interpretar el cuento de Andersen, llevándolo a la realidad actual. Por esa razón he comprendido bien las palabras finales del artículo citado en el suplemento S Moda del diario El País: “En las entrevistas promocionales que ha dado por el libro [Dying of politeness], asegura que ahora tiene en mente un papel jugoso para el que busca financiación y que está lista para el Geenacimiento”, para renacer a una nueva vida como mujer libre y feliz, a pesar de que siga rodeada a veces de los “nerviosos tejedores” que nos acompañan a diario al contemplarnos en el espejo de nuestras vidas.

(1) The Starbright Foundation (1998). El traje nuevo del emperador. Barcelona: Ediciones B.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los Presupuestos Generales del Estado para 2023, al alcance de todos

CIVIO. Proyecto presupuestos generales 2023

«Cuanto vale se ignora y nadie sabe / ni ha de saber de cuánto vale el precio»

Antonio Machado (1875-1939), Nota manuscrita en unos papeles perdidos

Sevilla, 1/XI/2022

De nuevo recurro a la Fundación CIVIO, a la que admiro y respeto por su excelente trabajo profesional de divulgación y transparencia, cuando ha hecho pública su plataforma para comprender en su justa dimensión el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2023, poniéndolos al alcance de todos. Así me lo han manifestado como socio de la citada entidad, invitándome a que mientras pasa el filtro de las Cortes, pueda consultar la actual propuesta de ingresos y gastos del Gobierno y comparar con presupuestos anteriores. Es por ello que también participo en esta campaña de divulgación para general conocimiento de esta realidad económica, como instrumento que hacen viables la políticas públicas que, además, no son inocentes, porque todas no son iguales.

El Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 parte de una complejidad técnica que no es asumible sin ayuda como la que ofrece la Fundación a través de su plataforma digital donde el acceso visual ayuda de forma determinante a entrar partida a partida en función de los intereses de cada persona interesado en ello: “Y, como año tras año, su complejidad y el formato de publicación no facilitan que cualquiera pueda explorarlos para hacerse una idea propia (más allá de las interpretaciones de los medios, según su tendencia editorial). La Fundación muestra este proyecto de presupuestos de forma visual e interactiva para que se pueda explorar fácilmente, “incluso sin conocimientos previos. Aquí no solo podrás explorar en detalle cada partida de la propuesta de ingresos y gastos del Gobierno. También comparar con todos los presupuestos anuales desde 2007, para comprobar la evolución de cada programa de gasto y de cada partida. Por ejemplo, para saber si las prestaciones a desempleados suben o bajan”. La plataforma ofrece información exhaustiva a través de las políticas de Estado en estos Presupuestos: la de ingresos, en qué se gasta y cómo se gasta el dinero público.

Animo a entrar en esta plataforma visual e interactiva que no defrauda sino que pone al servicio de la inteligencia conectiva que ofrece la Noosfera, la malla pensante en nuestro país o Comunidad, por ejemplo, aunque hace una serie de observaciones previas que recomiendo leer con atención para garantizar los accesos citados:

  1. Recuerda que esto es el proyecto de presupuestos, y que aún tiene que pasar el filtro de las Cortes, lo que no es sencillo -a tenor de lo que hemos visto en los últimos años-.
  2. Además, en caso de que se acaben aprobando, se trataría de la previsión del gasto, y no se corresponde con lo que finalmente se acabará gastando. Eso último se denomina ejecución presupuestaria. Y es que, entre el gasto presupuestado y lo que finalmente se gasta, existen grandes desviaciones: por ejemplo, Defensa gasta más de lo presupuestado, mientras que no todo lo asignado a I+D se acaba gastando.
  3. No resulta fácil explorar los Presupuestos Generales del Estado. Por eso, te recomendamos consultar antes nuestra Visita guiada y conocer antes los errores más comunes que se cometen cuando buceamos en las partidas presupuestarias. Por ejemplo, pensar que las partidas de Educación o Sanidad de los presupuestos reflejan todo el año en España. Y no: eso es lo que gasta el Gobierno, pero el gasto más relevante en Educación o Sanidad está en las comunidades autónomas, que tienen transferidas esas competencias.
  4. Puedes explorar en detalle cada partida, e incluso comparar con los presupuestos anuales desde 2007. Una pista: puedes usar el buscador para encontrar partidas muy concretas sin tener si quiera que saber dónde se encuentran.
  5. Puedes insertar tanto la visualización general del proyecto de presupuestos como la de una partida concreta en cualquier página web. Tan solo tienes que pulsar en este icono que hay debajo de cada gráfico e insertar en el editor de tu web el código que se genere. 
  6. Como en años anteriores, no podremos comparar los Presupuestos Generales con su ejecución mientras el Ministerio de Hacienda no publique los datos de ejecución de forma completa y con la misma estructura, como hemos alertado en infinidad de ocasiones. La ejecución sigue siendo un gran punto ciego, como hace años que denunciamos. Si tuviéramos acceso a los datos de ejecución bien desglosados, podríamos exigir más transparencia sobre los desvíos presupuestarios. Por ejemplo, los del Ministerio de Defensa, que todos los años gasta millones por encima de lo presupuesto, muchas veces mediante partidas “sin tipificar”.

Como en años anteriores, vuelvo a expresar mi reconocimiento a la Fundación y a su codirector, David Cabo, así como a todos los miembros de la misma, que es continuo, público y notorio desde que tuve la oportunidad de entrar en contacto con él en 2013 para preparar la transparencia del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año siguiente y la accesibilidad digital al mismo, preocupado como administrador público por la transparencia pública digital. Lo he manifestado en muchas ocasiones a lo largo de mi vida profesional como administrador público: la transparencia es el resultado siempre de una estrategia digital que nace de una política digital adecuada de las Administraciones Públicas. La política digital transparente es aquella que transmite las acciones de gobierno de forma “clara, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”, tal y como define la Real Academia Española la cualidad de transparente, es decir, la transparencia. Es verdad, porque el marco en el que se tiene que desenvolver la política digital de los Gobiernos progresistas que la desarrollen, es el de la transparencia que se comprende en sí misma, que algunos viven (sin hacer esta política) como un castigo divino, cuando debía ser la quintaesencia de cualquier acción política democrática. No solo es el resultado final de un camino legal, que también lo es, sino una actitud política de gobernanza que ampara los datos públicos masivos que posee en sus servidores gracias a la interrelación con la ciudadanía, a quien sirve y de la que se retroalimenta. La transparencia no es solo el objeto de una ley o un portal específico, sino una actitud pública mantenida en el tiempo, para que la accesibilidad a los datos digitales sea una constante en alta disponibilidad, gracias a una clara y rotunda política digital de carácter sustantivo, con visión de Estado y con una proyección hacia el Estado de las Autonomías, cruzada permanentemente por una transversalidad digital de amplio espectro que solo se consigue con políticas y estrategias digitales progresistas, avanzadas, que trabajan siempre en clave de interoperabilidad integral, sin fronteras atómicas que lo impidan.

La situación actual en nuestro país es una muestra de que el acceso al conocimiento real y sustantivo de lo que nos ocupa hoy, el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 y una vez más, no es tarea fácil, es más, la considero de una dificultad extrema. Es sorprendente constatar que la infraestructura digital instalada en la actualidad a lo largo y ancho del país, que no implantada, por las diferentes Administraciones, con idénticas finalidades aunque no es lo mismo, forman a veces una torre de babel digital de imposible interrelación y acceso. No solo es un claro derroche de dinero público, sino algo mucho peor. Se dilapida cada segundo la interrelación e interoperabilidad de datos masivos compartidos y transparentes que podrían suponer una información y servicios a la ciudadanía de un valor incalculable y solo porque no se toman medidas de política digital compartida, sustantiva, desde la perspectiva legal de Estado. Es lo que permitiría llevar a cabo la evaluación de las políticas públicas por parte de la ciudadanía, entendida como la capacidad que tiene y se le transfiere mediante empoderamiento digital para emitir juicios bien informados. Así aprendí de Carol Weiss (1) la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas cuando tienen un marco de transparencia esencial que se encuentra en los datos públicos masivos que obran en su poder, llamado “servidores oficiales”.

Lo manifesté en 2016 en este cuaderno digital y lo reitero hoy con ocasión de la transparencia que nos ofrece CIVIO para comprender bien el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023: “Un ejemplo de transparencia que tiene el sustento de los datos públicos masivos, vale más que mil palabras. Sé que el Presupuesto del Estado y de las Comunidades Autónomas maneja términos diseñados a veces por el enemigo, pero conozco casos muy emblemáticos y didácticos para comprenderlo. Pongo el ejemplo del trabajo que realiza actualmente en España la Fundación CIVIO con algunas Comunidades Autónomas que se están situando cada vez más en clave de Gobiernos abiertos y transparentes, a través de la herramienta basada en la aplicación de los Presupuestos Abiertos de Aragón que Aragón Open Data ha abierto al uso público y que recomiendo analizar con detalle respecto de Andalucía, por ejemplo, donde se muestra y demuestra con creces que cuando hay voluntad política de difundir un Presupuesto es posible hacerlo”. Conozco a David Cabo, trabajador incansable a favor del conocimiento accesible y libre, Patrono Fundador y codirector de la Fundación, porque como manifesté anteriormente, en 2013 trabajé con él con mucha ilusión por incorporar esta herramienta en Andalucía, solución que finalmente no se llevó a cabo, con gran decepción por mi parte.

Es muy importante entrar en esta página web de la Fundación CIVIO para comenzar a comprender bien las bases presupuestarias que asientan o no la democracia en este país y los pilares económicos, no inocentes por cierto, que la sustentan a partir de una pregunta transcendental, ¿Dónde van mis impuestos?, con tres proyecciones políticas esenciales, Ingresos, ¿Cómo se gasta? Y ¿En qué se gasta? Acceder a todos los datos es posible y CIVIO nos ofrece esta oportunidad de emitir juicios bien informados, la base de toda evaluación que debemos hacer como ciudadanos responsables. Creo que se comprende bien por qué la transparencia basada en los datos públicos masivos correctamente utilizados, como este Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023, se convierte en un claro objeto de deseo que se puede alcanzar si se implantara en este país una política digital con visión de Estado y con una proyección democrática y de coparticipación en el ecosistema público digital de las Comunidades Autónomas.

Entren y vean, porque ya están los datos en el salón virtual de la Noosfera sin tener que esperar nada más, solamente la aprobación definitiva de estos Presupuestos, a los que se podrá entrar de nuevo una vez consolidados para 2023 por las Cortes de este país. Les aseguro que les encantará haberlo hecho. Comprobarán a partir de ahora que el Presupuesto de este país, como el de la Comunidad en la que cada uno reside, puede y debe ser cosa de todos. Gracias CIVIO, gracias a David y a su equipo profesional, por hacerlo posible con vuestro esfuerzo encomiable y digno de alabanza pública.

(1) Weiss, C.H., Evaluation. Methods for studying programs and policies, 1998. New Jersey: Prentice Hall.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Luiz Inácio “Lula” da Silva, el presidente de los pobres

Tribunal Superior Electoral de Brasil. Resultados elecciones en Brasil 2022

Sevilla, 31/X/2022

Luiz Inácio “Lula” da Silva, ya es el presidente de Brasil, el padre de los pobres de su país, como millones de personas le atribuyen este título de tanta honra y dignidad humana. Anoche, con profunda emoción, fui siguiendo el recuento de los votos en la página oficial del Tribunal Superior Electoral, segundo a segundo y gracias a las urnas digitales, alcanzando cerca de las once de la noche el resultado final: Lula. Elegido presidente con el 50,90% de los votos, un total de más de 60 millones de votos (60.345.999), con el 100% del escrutinio. Es un nuevo país, en la historia reciente de Latinoamérica, que sigue formando el cinturón actual de la izquierda en aquél continente y alberga mucha esperanza en la justicia social distribuida para todos, sobre todo para los que menos tienen, que son millones de personas.

La historia personal de Lula es un auténtico tratado de militancia y resistencia. Recientemente, no se pueden olvidar los 580 días que estuvo detenido de forma injusta y arbitraria en la prisión de Curitiba, desde 2018, donde nunca le faltó el calor humano de la calle, de las personas que sabían cómo había sido su tiempo presidencial, a través de programas como “Hambre 0” y “Bolsa Familia!”, mediante los que se garantizaban tres comidas al día de la población más desfavorecida, con especial preferencia sobre los niños y niñas en pobreza severa, en un país con tantas desigualdades sociales, tan rico en recursos pero tan pobre por los millones de nadies explotados días a día por una sociedad derechizada hasta extremos insoportables, injusta y despiadada. Fue el Comité de Derechos Humanos de la ONU el que manifestó en abril de este año que “la investigación y el enjuiciamiento del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva violaron su derecho a ser juzgado por un tribunal imparcial, su derecho a la privacidad y sus derechos políticos”, respaldando la decisión que ya se había tomado en su país, a través del juez de la Corte Suprema, Edson Fachin, en marzo de 2021, determinando que el juez que había instruido la causa contra Lula, Sergio Moro, nombrado posteriormente Ministro de Justicia en el Gabinete del presidente Jair Bolsonaro, había actuado con “parcialidad” durante el proceso, ordenando la liberación inmediata del expresidente. Lula recuperó todos sus derechos políticos, situación que le llevó a presentarse en agosto de este año como candidato en estas elecciones, en las que ha resultado vencedor.

Durante esta campaña no ha olvidado la esperanza que depositó en él parte del pueblo del brasileño, sobre todo los más pobres, recordando en todos sus discursos aquellas promesas que se esfumaron cuando Lula dejó la presidencia del país, reflotando ahora la democracia y sacándola de su ocaso, diciéndoles alto y claro que quería volver y que era un sueño posible, porque deseaba “volver a incluir a los pobres en el presupuesto y que todos los brasileños hagan tres comidas al día”. Y ha vuelto, escribiendo una sola palabra en las redes, Democracia, acompañada de una fotografía de la bandera de su país en la que apoya su mano izquierda, con el dedo meñique amputado en sus años jóvenes cuando trabajaba como tornero. Una sola palabra basta.

Anoche, al conocer el resultado de su nueva elección, recordé unas reflexiones suyas para cambiar la historia, en un libro con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño”, que guardo con respeto reverencial en mi biblioteca, en mi clínica del alma (1): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”. Lula, el presidente de los pobres ahora, sigue soñando lo mismo gracias a una sola palabra: democracia.

(1) Lula da Silva, Luiz Inácio, Tengo un sueño, 2003. Barcelona: Península, p. 52s.

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Nos quedan palabras para recordar hoy el nacimiento del niño Miguel Hernández

Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida.
Con tres heridas viene: / la de la vida, / la del amor, / la de la muerte.
Con tres heridas yo: / la de la vida, / la de la muerte, / la del amor.

Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

Sevilla, 30/X/2022

Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández en su querida Orihuela y he vuelto a leer varias veces un poema precioso, Llegó con tres heridas, en el que aprendí qué significa caminar a diario con un sentimiento de tres heridas de ausencias: la de la vida, la del amor, la de la muerte (como las Suyas). Lo localizo en su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), en el que logro comprender bien lo que significa dignificar la vida cada día, donde el sentimiento se debe escuchar siempre mucho más fuerte que el viento (Alberti, dixit). Porque todos los días convivimos con heridas de vida, muerte y amor…, en ese orden, porque así lo exige la dignidad de la existencia. La que vivió Miguel Hernández en días de ausencias, desde que llegó a la vida, la vida y… al amor, como nos dijo él mismo en un mensaje precioso con la esperanza dentro. Es lo que tengo claro desde su nacimiento: nació para eso, pero siento su ausencia.

He repasado páginas de este cuaderno digital y he comprobado que lo he tenido presente en 37 artículos, entre los que he escogido el primero que escribí, en 2006, El niño Mozart, porque aunaba mi pasión por la poesía y la música, en el que me refería también a las primeras composiciones del niño que siempre fue Mozart que, años después, he podido interpretar en mi clave y violín. Me he emocionado al leerlo por lo que significa hoy al conmemorar el nacimiento del niño Miguel Hernández, al que no olvido, porque él también llegó a mi vida con tres heridas, la del amor, la de la muerta y la de la vida.

El niño Mozart

He cumplido un sueño histórico: después de muchos años de espera, de búsqueda, de asombro, de ilusiones fraguadas en el descubrimiento de la inteligencia musical, de acuerdo con el profesor Gardner (Howard), he escuchado, vivido, sentido, seis creaciones de Mozart cuando solo tenía cinco años. Son seis manifestaciones de un maestro del clavecín, que suman tan solo tres minutos y cincuenta y cuatro segundos, como introducción a una clase magistral de inteligencia aplicada.

El catálogo Köchel, recoge estas seis piezas como las iniciáticas del ciclo Mozart a lo largo de sus treinta y cinco años de vida, en los que se recopilan 626 obras maestras, a las que se podría calificar así, cualquiera de ellas. Estas pequeñas composiciones son: un andante, dos allegro y tres minuetos. Si alguien me pidiera una elección de las seis obras, me decanto por el Minueto para piano en fa mayor (K. 1d), que deja una estela de encanto melódico en un tiempo récord: un minuto y veintidós segundos, en los que con los ojos cerrados he visualizado al niño Mozart rodeado de su padre y maestro, Leopold y su hermana Nannerl.

W. A. Mozart, Minueto en Fa mayor, Kv 1, d., interpretado al clave por Guy Penson, 1991

La versión que he escuchado es la del maestro Guy Penson, grabada en 1991, utilizando el clavicordio, con un sonido más próximo a la realidad mozartiana del año 1761. Prefiero el sonido del clavecín, mucho más cuando busco comprenderlo después de haber leído, hace muchos años, su diferencia del piano tradicional y próximo a nuestros días. El clavecín o clavicémbalo es, de acuerdo con el DRAE, un “instrumento músico de cuerdas y teclado que se caracteriza por el modo de herir dichas cuerdas desde abajo por picos de pluma (de cuervo…) que hacen el oficio de plectros”. Difícil nos lo ponía el diccionario: herir, picos de pluma, plectros… Estos últimos son “palillos o púas que usaban los antiguos para tocar instrumentos de cuerda”. Su origen griego (pléctron), decanta una especial orientación hacia la sabiduría, así como la segunda acepción de este vocablo cercano a la poesía: inspiración, estilo. La versión que escucho en momentos de búsqueda de la razón de ser de la inteligencia predictiva, es una ejecución sobre clavicordio, una variante de este tipo de instrumentos de la segunda mitad del siglo dieciocho, que se caracteriza también por las cuerdas y teclados, siendo “heridas” estas cuerdas (sic), por debajo, por una palanca que lleva un trozo de latón en la punta.

Esta música del niño Mozart ha llegado a mi vida, a mi investigación actual, como el conjunto de las tres “heridas” por las que clamaba Miguel Hernández, la de la vida, la del amor y la de la muerte, al igual que los plectros del clavecín de Mozart hacían sentirse más cerca de la vida auténtica al mundo cortesano, al mundo real de una persona que demostró en 626 variaciones sobre un mismo tema vital, que se había equivocado de siglo y que estaba herido de muerte por los plectros interesados en la música de encargo.

Es un pequeño homenaje que debía al niño que llevaba dentro Mozart. Eso sí, sin el encanto que él imponía a cada “fuga” de su propia vida, simbolizado en Papageno, con su jaula y carillón ambulantes, el protagonista de “La Flauta Mágica”, sin que haya logrado entender todavía a qué “pájaros” quería encantar en el frenesí impuesto por la Reina de la Noche… 

Sevilla, 18/IV/2006

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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La Feria del Libro siempre deja huella en Sevilla

José Luis Ágreda, Libros que dejan huella (detalle del cartel de la Feria del Libro 2022, en Sevilla)

Sevilla, 29/X/2022

Estamos viviendo en esta ciudad, en la que Stefan Zweig dijo hace ya muchos años “que se podía ser feliz”, un acontecimiento que me entusiasma en cada celebración anual y que sé que, socialmente hablando, entrega felicidad a raudales en formato libro. Me refiero a la Feria del Libro 2022, una apuesta por el otoño literario según los organizadores, que este año se ha presentado con un cartel oficial que simboliza perfectamente el fenómeno de la mente en blanco cuando nos acercamos a un libro, porque desconocemos su contenido, aunque es posible que nos deje huella para siempre, con un lema muy atractivo propuesto por el autor del mismo, José Luis Ágreda, artista nacido en esta ciudad “que plantea en su creación “un juego” para lectoras y lectores, bajo un lema Libros que dejan huella”. Me ha recordado inmediatamente algo que me ocurre cada día al acercarme también a la pantalla en blanco del ordenador cuando redacto estas líneas, siguiendo la recomendación literaria que un día ya lejano aprendí de Ítalo Calvino, en El arte de empezar y el arte de acabar: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”. Cuando nos acercamos a la lectura de un libro nos puede suceder algo parecido, porque estamos ante una página escrita que nos puede decir todo o nada, pero lo importante es cuando sentimos que su lectura nos deja una huella indeleble, probablemente para toda la vida, algo esencial, que decía Calvino.

Tengo que confesar que mis visitas a la Feria, acompañado siempre de mi inventario de lecturas pendientes para posibles compras en este paseo imaginario por la librería más importante de Sevilla por unos días, suelen acabar con algunas adquisiciones y muchas imágenes impresas en mi memoria de secreto, huellas, alejándome bastante de la mercadotecnia que suele rodear este acontecimiento. En esta ocasión, llevo anotadas dos obras que ocupan un sitio preferente: El lugar (1), de Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura 2022 y Salvo mi corazón, todo está bien (2), de Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano al que profeso admiración y respeto. A ambos he dedicado algunas páginas de este cuaderno digital y estoy ávido de leer estas obras porque me han inspirado búsquedas de palabras hermosas que dejen huella en un mundo diseñado a veces por el enemigo. En el caso de Annie Ernaux, porque ella misma ha calificado El Lugar como su mejor libro, del que está más orgullosa de haberlo escrito, a título individual, incluso colectivo, y así lo recogí en el artículo citado, con motivo de la entrega del Nobel de Literatura de este año: “Me ha conmovido conocer el momento en que abandonó la ficción. Fue con motivo del fallecimiento de su padre, según contaba en una entrevista de 2016 en la que manifiesta qué es lo que ocurrió realmente para abrazar su propia vida y publicarla por entregas: “Fue cuando escribí El lugar (1983), a partir de la muerte de mi padre. Utilizar la ficción me pareció una especie de traición. Sentí que no tenía derecho a transformar su experiencia real en una novela. Su fallecimiento fue brutal. Murió cuando yo tenía 26 años, me había casado con un hombre de otra clase social y me había distanciado del núcleo familiar. Con su muerte, despertó mi conciencia de clase, que hasta entonces siempre había logrado reprimir… […] Desde mi adolescencia, había reprimido todo lo que no me gustaba de mi familia. Por ejemplo, que no éramos intelectuales, sino proletarios. Nunca me reconcilié del todo con el mundo de mi padre, ni tampoco con él. No por haber escrito ese libro se solucionó el problema, aunque era lo mejor que podía hacer. Pero era mejor que limitarme a olvidar. Creo que El lugar es el libro del que estoy más orgullosa, a título individual y colectivo. Mucha gente que vivió ese mismo luto [al cambiar de clase social] se dijo que no estaba sola, puede que por primera vez…”. Creo que ella misma nos ofrece una seña de identidad a través de El lugar, lo que significa que es un buen motivo para comenzar a conocer bien su sociobiografía”.

En el caso del libro de Héctor Abad Faciolince, porque vuelvo con frecuencia al reencuentro con la dialéctica pascaliana entre razón y corazón, sabiendo lo que trata su tercera novela, Salvo mi corazón, todo está bien, una historia del corazón y porque ese órgano me importa mucho, sobre todo cuando lo dirige la inteligencia, en armonía con todas las estructuras del cerebro: “todo lo que se puede escribir sobre el corazón se convierte en imagen y metáfora” que ayuda a conocer con todas “sus razones que la razón no conoce”, como dijo Pascal, centrándose sobre todo en el Amor. En el artículo que le dediqué recientemente a este autor me preguntaba algo esencial en la lectura: ¿Saben por qué he descubierto este libro hasta ahora desconocido, como una isla entre las que busco a diario? Porque aprecio la escritura sentida, con alma, de este autor colombiano, sobre todo después de haber leído una obra suya emblemática, El olvido que seremos (3).

Ambas obras me han dejado huella al conocerlas. Ahora, al leerlas, creo que ratificaré esa impronta que siempre dejan lecturas que llegan al cerebro y al corazón. La Feria del Libro me lo ha recordado y lo agradezco. En este sentido, no olvido a Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, que tenía tres grandes proyectos en su vida: distinguir el norte del sur, leer a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee, en una dialéctica permanente de razón y corazón. Ahí reside el encanto de la huella de la lectura, la que dejan precisamente algunos libros.

(1) Ernaux, Annie, El lugar, 2020. Barcelona: Tusquets.

(2) Abad Faciolince, Héctor, Salvo mi corazón, todo está bien, 2022. Madrid: Alfaguara.

(3) Abad Faciolince, Héctor, El olvido que seremos, 2017. Madrid: Alfaguara.

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La realidad de la inversión social en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, en España y Andalucía

Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país

Sevilla, 28/X/2022

Cada vez que se publican datos sobre las inversiones sociales en Andalucía, que no opiniones ni refriegas políticas de baja estofa, que cada vez hacen más estragos en la sociedad democrática, me estremece conocer la posición que ocupamos en el país, siendo la Comunidad más poblada y la que se debería cuidar al máximo en esta financiación pública por sus datos en relación con la pobreza y exclusión social, verdaderamente lacerantes. Una vez más, se observa que la aplicación de las políticas sociales en el Estado y, sobre todo, en esta Comunidad en la que vivo democráticamente, no son inocentes, como vengo publicando desde hace años en este cuaderno digital y tiene responsables públicos de su gestión política y administrativa, cuyo objetivo principal y claro es además constitucional: salvaguardar el interés general de la población a la que hay que atender y servir. La última referencia técnica viene del Informe que ha elaborado la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España, sobre la Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país, realizado con un esfuerzo encomiable de transparencia para la transformación social, presentado el pasado 20 de octubre y que refleja datos muy esclarecedores en relación con los presupuestos generales en cada Comunidad Autónoma y su relación con el gasto social aplicado desde la pandemia, a pesar del “importante aumento de las transferencias estatales, que alcanza 23.701,7 millones de euros en este periodo [2019-2021]. Los datos nos indican que este incremento de financiación estatal no se ha visto reflejado en la misma medida en un incremento en el gasto social en las Comunidades” (la negrita es mía). Importantísima aportación objetiva, porque traduce que dinero público ha habido, otra cosa es cómo se ha repartido en cada Comunidad de acuerdo son sus prioridades políticas.

Las conclusiones más importantes del Informe son que “el gasto social de la Comunidades Autónomas solo ha aumentado un 7% respecto al nivel previo a la pandemia, mientras el gasto en otras áreas aumenta un 34%” y que “han tenido que pasar 10 años y una pandemia para recuperar el gasto social. pero su incidencia en los presupuestos autonómicos es cada vez menor […] Pero desde 2010 el porcentaje que representa este gasto sobre el total de los presupuestos autonómicos marca una clara tendencia descendente, tendencia rota ligeramente en los años 2015 y 2016. En 2010 representaban el 67,4% del presupuesto autonómico, mientras que 12 años después este porcentaje ha caído 9 puntos y se sitúa en 58,3%, en una tendencia claramente decreciente. . Analizando en profundidad los datos se observa que Madrid, Andalucía, Cataluña y Murcia, están a la cola de gasto por habitante en Sanidad y Servicios Sociales, como un nuevo ejemplo de la injusta desigualdad social territorial que se está viviendo en España.

Es muy interesante la aportación de los siguientes datos en el informe: “La evolución del gasto en políticas sociales por CCAA ha sido muy desigual:

  • En cuantía: Todas las Comunidades salvo Cataluña, Madrid y Murcia han superado en 2021 el gasto social por habitante que tenían en 2019, destaca Castilla La Mancha con un aumento de 514,9 € y La Rioja con 487,3 €. En negativo sorprende Cataluña que lo reduce en 134,5€, Madrid en casi 119€ y Murcia en 64,9 €.
  • En porcentaje: Un escenario diferente nos muestra el peso específico que estas políticas tienen en el escenario general. Si observamos el porcentaje de su presupuesto que destinan a cubrir las políticas sociales, vemos que 12 de las 17 Comunidades han reducido este porcentaje, siendo especialmente acusado este descenso en la Comunidad de Madrid (-10,18%) y Asturias (-6,72%), seguido de Extremadura (-5,93%) y Cataluña (-5,55%)”.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Nota de Prensa.

Para concretar de forma más cercana este gasto autonómico en políticas sociales, se puede observar lo ocurrido en 2021 (de mayor a menor), también muy significativo en relación con la sempiterna desigualdad territorial.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país.

Tengo que señalar que Andalucía, en referencia a lo expuesto anteriormente, comenzando por la inversión en Sanidad en 2021, figura en la situación que se detalla en el grafico siguiente, en el que se observa que las desigualdades territoriales son clamorosas, donde esta Comunidad ocupa un lugar nada favorable en gasto por habitante, 1.372,69€, la tercera por la cola, por debajo incluso de la media en España, con una diferencia negativa de 558,54€, respecto de Asturias y de 524,97€, en relación con el País Vasco:

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

En relación con el gasto en Educación, la situación es más favorable para Andalucía, aunque se repite de nuevo un mal endémico en el país: la desigualdad territorial. También es importante resaltar que a pesar de que Andalucía figura en tercer lugar en relación con el esfuerzo inversor, 23,5% sobre el presupuesto total de la Comunidad, por encima ligeramente de la media en España, 20,3%, queda todavía mucho por hacer cuando se analiza el gasto por habitante, 995, 81€, lo que significa 32,7€ por encima del gasto medio en el país, pero con un diferencial negativo de 370,68€ frente al gasto del País Vasco.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

Por último, se aborda en el informe citado el gasto en Servicios Sociales mostrando, como se puede comprobar una vez más, lo que verdaderamente tiene importancia en el gasto público de ámbito social, junto a las cuantías económicas, evidentemente, es la desigualdad territorial como un problema omnipresente que requiere un urgente abordaje de Estado sobre financiaciones finalistas. Andalucía con un porcentaje del 7,3%, está ligeramente por encima de la media, 7%, pero con un dato nada favorable en relación con el gasto por habitante, 308,55€, por debajo de la media de España, 332,80€ y con un diferencial negativo y clamoroso sobre Navarra, 309,25€, prácticamente la mitad de lo que se dedica en esa Comunidad a esta finalidad o respecto de La Rioja y Asturias, que ocupan el segundo y tercer lugar de la tabla.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

El pasado 15 de octubre publiqué un artículo, Andalucía sigue presentando datos muy preocupantes de pobreza y exclusión social, en el que afirmaba con rotundidad algo que estremece en este territorio, aunque no lo queramos leer o escuchar por su dureza: “Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos” Conocer ahora estos datos sobre inversión real en gasto social en Andalucía, creo que incrementa nuestro desasosiego e incertidumbre desde la solidaridad que debemos mostrar con los andaluces y las andaluzas, niños y niñas de esta tierra, que están sufriendo el Estado de Malestar a diario.

Personalmente, tengo claro que hay que compartir datos para estar todos bien informados y que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies, que son los que más necesitan políticas sociales dignas del Estado del Bienestar. 

No pretendo aburrir con datos, porque para eso están los informes a disposición pública para quienes los quieran leer. Lo que sí pretendo al escribir estas líneas es volver a insistir en un hilo conductor tantas veces expuesto en este cuaderno digital: las políticas sociales no son inocentes y obedecen a intereses partidistas de cada Gobierno en particular, alejándose clamorosamente del interés general, objetivo constitucional que debe observar toda Administración Pública en el país, que depende del Gobierno correspondiente, no inocente, desdibujándose esta atención esencial en el país por las injustas desigualdades territoriales en la aplicación de estas políticas como se puede ver en cada informe que se publica en una u otra dirección, pero siempre con el denominador común del debilitamiento del Estado del Bienestar. O del Malestar, a la vista de lo que acontece a diario y muy cerca de cada ciudadano en su cada día.

UCRANIA, ¡Paz y libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La memoria democrática de este país necesitaba el amparo de una Ley

SER / Podcast especial Miguel Hernández | Cuando el miedo se puede leer

Sevilla, 24/X/2022

El pasado viernes 21 de octubre, entró en vigor en nuestro país la nueva Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Son cincuenta y cinco páginas, imprescindibles, que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Ha sido un momento histórico justo y necesario en este país tan dual y cainita, que no abandona antiguas formas de la dictadura a pesar de lo que se sufrió durante la guerra civil y los primeros años de la Transición. En este contexto he conocido hoy un sufrimiento simbólico, el del poeta Miguel Hernández porque, personalmente, he leído muchas veces el miedo a la dictadura en sus ojos, que sufrió la represión como tantos cientos de miles de personas durante la guerra civil y en los años posteriores hasta el fin de la opresión maligna del Régimen Franquista. Me ha ocurrido leyendo hoy un artículo publicado en el diario El País, que recomiendo como ejemplo de lo que no debemos olvidar, con un título doloroso para el alma humana: Una carta inédita detalla las penalidades de Miguel Hernández en su cautiverio infernal. Lo he leído con un respeto reverencial hacia su vida y obra, sobrecogiéndome la constatación del sufrimiento de él y de centenares de presos represaliados que compartieron el cautiverio en la enfermería de la cárcel de Alicante, el Reformatorio de Adultos, en el que estaban hacinados 9.000 presos en un espacio diseñado para 2.000, donde cumplía su condena y de la que su hermano fue fiel testigo: “En la carta, Vicente Hernández relataba cómo encontró a su hermano durante una de sus visitas: “Estaba tan malo en aquella enfermería donde había 90-100 hombres tendidos quitándose las puses los unos a los otros con trapos sucios, pues allí no entraba un médico o un practicante en siete u ocho días, aquello era inhumano; en fin, para qué decirte más”. En otra carta, Miguel Hernández escribía estas duras palabras a su esposa, Josefina Manresa: “Josefina, mándame inmediatamente tres o cuatro kilos de algodón y gasas que no podré curarme hoy si no me los mandas. Se ha acabado todo en esta enfermería. Comprenderás lo difícil que es curarme aquí. Ayer se me hizo una cura con trapos y mal. Quiero salir de aquí cuanto antes. Se me hacen unas curas a fuerza de tirones y todo es desidia, ignorancia, despreocupación”.

Creo que ejemplos como éste, tan significativo, justifican por sí solos que esta Ley se haya publicado finalmente, después de numerosos avatares que he recogido puntualmente en este cuaderno digital. La carta citada se encuentra depositada en el Museo dedicado al poeta, situado en Quesada (Jaén), la localidad natal de la esposa del poeta, Josefina Manresa: “La carta se ha incorporado al legado hernandiano que conserva el IEG [Instituto de Estudios Giennenses] en sus dependencias, un archivo que contiene más de 5.800 registros bibliográficos, entre manuscritos, folletos, partituras, prensa histórica o grabaciones, y también cerca de 27.000 imágenes, documentos que, como ha recordado el presidente de la Diputación de Jaén, «pueden ser consultados a través de internet por todo el mundo», cumpliendo así «el doble compromiso que asumimos con la familia de Miguel Hernández hace una década cuando adquirimos su legado: por un lado, preservarlo y, por otro, contribuir a que su figura y su obra fueran aún más conocidos en todo el mundo».

Esta noticia coincide en el tiempo con la carta que hoy ha enviado el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, al Hermano Mayor de la Hermandad de La Macarena, aquí en Sevilla, tan cerca de mi memoria democrática, para que proceda «a la mayor brevedad» a dar cumplimiento con la Ley de Memoria Democrática y para que lleve a cabo la exhumación y posterior traslado de los restos del general Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, así como los de Francisco Bohórquez Vecina, menos conocido pero que fue auditor de guerra y responsable de la ejecución de sentencias con aplicación de bando de guerra, que también se encuentra en la Basílica de La Macarena. Esta situación la conozco bien porque la he podido comprobar con bastante dolor en alguna visita personal a esa iglesia. Allí intenté comprender lo que “el corazón anonadado de Dios”, según Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, quería decirme cuando gemía con aquella situación. Un fragmento de la carta recoge muy bien lo que significa esta petición de Estado: “esta nueva norma [la Ley de Memoria Democrática] pretende cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana».

El pasado 28 de marzo se cumplió el 80º aniversario del fallecimiento del poeta en la cárcel de Alicante. Lo recordé unos días antes en este cuaderno digital, mediante un artículo con un título que es una constante en mi vida, Cerca, siempre, de Miguel Hernández, siendo hoy, de nuevo,  un buen momento para recordarlo, aunque vuelva a ser doloroso por la forma en que ocurrió todo y cómo lo trató la dictadura hasta su muerte. En torno a su vida y obra, se ha publicado este año una revisión actualizada de Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, escrita por José Luis Ferris (Alicante, 1960), una biografía que se editó por primera vez en 2002 por la Fundación José Manuel Lara. En ella se han actualizado bastantes datos y hechos, fundamentalmente por la entrega del Tribunal Militar Territorial al Archivo General e Histórico de Defensa, de los procedimientos judiciales militares, el 24 de noviembre de 2020, entre los que se encuentran los juicios sumarísimos llevados a cabo contra el poeta Miguel Hernández Gilabert, al finalizar la guerra civil, clasificados junto a los que figuran en más de 20.000 cajas con legajos y documentos de ese Tribunal, pudiéndose consultar algunos de ellos a través del acceso a la página principal web de Patrimonio Cultural de Defensa.

Aporté en aquel pequeño homenaje personal al poeta un enlace al podcast que se puede visualizar completo y que abría aquellas palabras, elaborado por la cadena SER, con un título del primero que sobrecoge: Cuando el miedo se puede leer. Acceder de nuevo a esta información es un privilegio para poder emitir posteriormente juicios bien informados, al habernos secuestrado la dictadura y los primeros años de transición, durante tanto tiempo, datos relevantes para conocer a fondo la figura de Miguel Hernández, que se agranda por días y que con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática rescata una acción de Estado justa y necesaria en democracia. También la de cientos de miles de personas que murieron en la guerra civil y años posteriores por el mero hecho de pensar y obrar de forma diferente a los golpistas y que merecieron siempre ser reconocidos por la memoria histórica de este país tan dual y cainita. Es justo decir ahora que la memoria democrática necesitaba ser amparada mediante una Ley como la que, afortunadamente y por dignidad humana, entró en vigor el pasado viernes 21 de octubre y que nos permite intentar “cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana”. Como demócrata, deseo expresar con estas palabras mi agradecimiento al poder legislativo de este país. Nada más. Escuchar de nuevo la voz de Miguel Hernández, hoy, me reconforta:

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.