Desde hace bastantes meses sigo de cerca una aventura apasionante, la de la película dirigida por Estibaliz Urresola Solaguren, autora también de su guion, 20.000 especies de abejas, multipremiada a pesar de su corta vida, que hoy se estrena en las salas de nuestro país, en la que se narra algo de especial interés por su trasfondo humano en un mundo en el que se vive de forma difícil la diversidad y la singularidad, tal y como la explica la sinopsis oficial de esta obra de arte: “Cocó [Sofía Otero], de ocho años, no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás. Su madre Ane, (Patricia López Arnaiz), sumida en una crisis profesional y sentimental, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna, donde reside su madre Lita (Itziar Lazkano) y su tía Lourdes (Ane Gabarain), estrechamente ligada a la cría de abejas y la producción de miel. Este verano que cambiará sus vidas obligará a estas mujeres de tres generaciones muy distintas a enfrentarse a sus dudas y temores. Y sobre todo, a Ane a ser por fin honesta consigo misma”.
He leído todo lo que podido sobre la génesis de la película y he encontrado algo de marcado interés ante la realidad pura y dura del mercado cinematográfico, porque esta película no es mercancía sino un producto que nace a través de una productora también singular, Gariza films, que tiene intereses muy diferentes a los que fomenta ese mercado y sus mercancías, de las que la industria del cine tampoco se libra: “es una productora feminista e independiente que crea y produce proyectos audiovisuales desde 2010. El cine es nuestra manera de vivir, nuestra pasión. Por eso, realizamos nuestros proyectos siempre desde la cercanía y la sinceridad”. Sus características principales son: el apoyo al talento joven “porque creemos en el talento de los jóvenes emergentes que como nosotras crean proyectos de gran calidad que tienen muchas, pero muchas cosas que contar al mundo”, ser una productora feminista, es decir, “un espacio libre para poder dar voz a las historias que tienen que ser contadas. Apostamos por nuevas directoras que proyectan diferentes perspectivas. Queremos un cine igualitario, en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de mostrar su creatividad e ingenio cinematográfico y trabajamos por conseguirlo. ¡Y lo conseguiremos!”, así como hacer un cine independiente y de autor: ”visibilizamos las películas que crecen al margen del epicentro de la industria. Cuidamos cada detalle de cada proyecto en el que participamos y garantizamos la diversidad”. Y, por último, defienden la escucha, la cercanía y la honestidad: “nos encanta escuchar nuevas historias, el vértigo que se siente al principio de un proyecto y formar parte de pequeños y grandes equipos de trabajo. Para nosotras cada proyecto tiene unas necesidades diferentes, y es nuestra labor reconocerlas y responder adecuadamente a cada una de ella, de forma individualizada y personalizada”.
Todo lo anterior es lo que está detrás de una historia tan hermosa como la que narra esta bellísima película, porque es un hecho constatable que la producción de la misma no es inocente, hay una ideología detrás de cada producción y llevan a cabo algo muy importante: contar, de forma especial, una historia cercana, honesta y sincera, impregnada de valores humanos, que ayude en definitiva a transformar la sociedad actual. La película tiene ya un amplio reconocimiento cinematográfico mundial, como ganadora en la Berlinale del Oso de plata 2023 a la mejor interpretación de la jovencísima actriz con sólo nueve años, Sofía Otero y la Biznaga de oro en el Festival de Málaga de este año a la mejor película, en la que la directora lanzó un mensaje reivindicativo: «Creo que cada vez más hay una voluntad de poner en valor y visibilizar las infancias trans. Es muy importante que estos niños encuentren su sitio en el mundo. Con esta película he querido hablar de ello desde el enfoque de la familia y cómo se transforman todos sus miembros cuando tienen que acompañar a una persona que se está expresando de una forma distinta a la que todos habíamos concebido«. También obtuvo la Biznaga de Plata a Mejor Actriz de Reparto para Patricia López Arnáiz.
Conocí hace dos meses la intrahistoria de esta película, que me conmovió: “Un proyecto que nació cuando Urresola conoció el caso de Ekai, un niño trans de 16 años que se suicidó tras luchar por un tratamiento hormonal que nunca logró. “Dejó una carta y me conmovió”, recuerda la directora. “Era una carta de despedida, pero al mismo tiempo me conmovió la esperanza que proyectaba él en esa carta hacia la generación de las niñas y los niños que vinieran detrás de él, que vivieran un escenario de más aceptación y donde lo tuvieran más fácil que él. Recuerdo que, a raíz del caso de Ekai, hubo un despertar, por lo menos en la sociedad vasca, sobre esta temática, que yo creo que no formaba parte de la agenda social ni del imaginario. No pensábamos que lo trans pudiera estar ya presente desde las infancias más tiernas”, […] Un despertar que luego se multiplicó por toda España y que también provocó movimientos reaccionarios como “ese autobús naranja que intentaba preservar los pensamientos más rígidos de la idea del género y de las identidades”. “Creo que justamente lo que logró ese autobús fue dar mucha más repercusión y altavoz a esta realidad”, dice la autora sobre la campaña que impulsó HazteOír. 20.000 especies de abejas nació en 2018, cuando Urresola comienza el proceso de investigación y las entrevistas a las familias de niñas y niños trans. Su proceso de creación ha ido en paralelo con la evolución de la sociedad española que ha concluido en la aprobación de la ley trans que coincide en el tiempo con la presentación del filme en la Berlinale”.
Leí ayer una reseña en RTVE sobre esta película en la que se hacía una comparación con otra obra maestra de este país, El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, por la mirada tan cautivadora de Ana Torrent, como ahora es la de Sofía Otero: “El simbolismo del universo de las abejas vuelve a llevarnos a la cinta de Víctor Erice. De la colmena a las abejas. Aunque la de Erice no representaba con ellas la diversidad, en ambos casos sí entraña la complejidad en los enlaces familiares y busca mostrarse la sorpresa que encierra la infancia, el descubrimiento del mundo adulto a temprana edad, de la conciencia de uno mismo. Una distancia de 50 años entre ambos títulos, que se enlazan también a través de la hechizante mirada de sus protagonistas, porque, al igual que ocurrió con la de Ana Torrent, la de Otero se quedará para siempre en la historia de nuestra retina cinematográfica”.
Amo el cine y deseo que esta película, 20.000 especies de abejas, haga un recorrido maravilloso de divulgación de la parte más ejemplar del mundo cinematográfico, como escuela de vida. Escribí en este cuaderno digital, tiempo atrás, que cuando era pequeño me emocionaban las dos palabras inglesas, The End, que aparecían siempre en los últimos planos de las películas de sesión continua, en los cines refrigerados del ferragosto madrileño. Fue especial el día de Candilejas, porque Chaplin era un ídolo de mi vida en el barrio Salamanca, en Madrid, para un niño del Sur que soñaba con su tierra de origen, viviendo el discreto encanto de la burguesía, tan lejana de la ternura triste de Charlot, de los cómicos, como el que representaba el payaso Calvero en aquella hermosa película. También, el de El chico, con un mensaje que debido a mi corta edad me situaba más cerca del niño John en su experiencia vital al vivir separado de su madre. Todas las películas tienen un final (es lo que tienen de malo…), 20.000 especies de abejas, también, pero la vida sigue dispuesta a ofrecernos siempre miles de oportunidades para creer que todavía es posible ser y estar en el mundo de otra forma, soñando despiertos para volver a verlas como en el caso de “El chico” o la protagonizada por la realidad de Lucía, porque deseamos cambiar aquello que no nos hace felices, que mina a diario la persona de todos o la de secreto que llevamos dentro.
El cine de mi infancia contemplaba siempre descansos pero, cuando soñamos, la vida no se detiene sino que solo esperamos, mientras caminamos, que se cumplan los deseos irrefrenables de alcanzar resultados pretendidos en cuestiones de tanto calado como las que se tratan en esta película. Descansar es, a veces, despertar a nuevas experiencias de lo que está por venir, donde cualquier parecido con la realidad, a diferencia de lo que ocurre con las películas, no es pura coincidencia, sino el fruto de un sueño realizado, porque es legítimo que así sea. Es lo que esperaba siempre en su mundo tan singular, Lucía, la protagonista de 20.000 especies de abejas, una bella película para el siglo XXI, en un país tan controvertido como el nuestro que, afortunadamente, ya dispone de un marco legal propicio para salvaguardar la diversidad de género, a través de la recientemente promulgada Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, que deberíamos conocer todos para respetarla y llevarla a la práctica en nuestra azarosa vida diaria. Fundamentalmente, porque en 20.000 especies de abejas, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva.
El próximo domingo se celebra el Día Internacional del Libro, habiéndose presentado el cartel oficial de este año, por parte del Ministerio de Cultura, que ha sido diseñado por el ilustrador Sergio García Sánchez, Premio Nacional de Ilustración 2022, a partir de una cita del último autor galardonado con el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes”, Rafael Cadenas: la literatura es un muro contra las barbaries. Este cuaderno digital hace un homenaje continuo a los libros y sus mensajes de libertad intelectual y contención de las diferentes barbaries que en el mundo existen. Personalmente, me considero un filobiblion, es decir, una persona que ama los libros, por lo que es fácil entender que me interese especialmente conocer datos sobre la lectura en nuestro país y divulgarlos, porque pienso que un país que lee avanza siempre hacia la libertad de pensamiento y conductas asociadas. Así lo hago habitualmente y muestra de ello fue un artículo concreto, Los libros, en España, gozan de muy buena salud, en diciembre de 2022, en el que ofrecía múltiples datos referidos a una publicación de la Federación Española de Gremios de Editores de España, Comercio Interior del Libro en España 2021, con múltiples datos de interés como para deducir después de su consulta algo que me reconforta siempre en un escenario en el que hay muchos “artistas” que disfrutan destrozando lo que este país hace bien a diario, es decir, constatar que los libros, en España, gozan de muy buena salud.
Decía Richard de Bury, el autor de un libro publicado en el siglo XIV, cuyo título descriptivo enuncia lo que recogen sus páginas escritas en latín, Filobiblión. Muy hermoso tratado sobre el amor a los libros, que “La verdad que triunfa sobre todas las cosas —que vence al rey, al vino y a las mujeres, que se considera sagrada y se honra antes que la amistad, que es camino sin retorno y vida sin fin, que el santo Boecio considera triple en pensamiento, discurso y escritura— parece seguir siendo más útil, fructífera y obtiene mayores ganancias en los libros. Porque el significado de la voz perece con el sonido. La verdad latente en la mente es la sabiduría que se esconde, el tesoro que no se ve, pero la verdad que brilla en los libros desea manifestarse con fuerza a través de cada sentido. Enaltece la vista cuando es leída, al oído cuando se escucha, y además al tacto cuando se somete a la transcripción, encuadernación, corrección y conservación. La verdad escrita de los libros, no transitoria, sino permanente, se ofrece a sí misma para ser observada, y por medio de las esférulas permeables de los ojos, que pasan por el vestíbulo de la percepción y las cortes de la imaginación, entra en la cámara del intelecto, tomando su lugar en el diván de la memoria, donde engendra la verdad eterna de la mente” (1).
En estos tiempos modernos y bárbaros al mismo tiempo, en determinadas latitudes, los libros pueden ser baluartes inexpugnables en defensa de la libertad de pensamiento e ideas, como dice Rafael Cadenas. Lo importante es descubrir esta realidad cuando la lectura se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día abrupto y de turbación, cuando sabemos leer la vida, porque la realidad amarga es que no lo sabemos hacer: “¿Pero qué queremos decir con “saber leer”? Conocer el alfabeto y las reglas gramaticales básicas de nuestro idioma, y con estas habilidades descifrar un texto, una noticia en un periódico, un cartel publicitario, un manual de instrucciones… Pero existe otra etapa de este aprendizaje, y es ésta la que verdaderamente nos convierte en lectores. Ocurre algunas afortunadas veces, cuando un texto lo permite, y entonces la lectura nos lleva a explorar más profunda y extensamente el texto escrito, revelándonos nuestras propias experiencias esenciales y nuestros temores secretos, puestos en palabras para hacerlos realmente nuestros” (2).
En el Día Internacional del Libro, sé que el alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy. Las librerías, su maravilloso complementario, son la atención primaria del alma y la lectura de los libros que compramos es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte que casi todo lo cura, porque casi todo está en los libros. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible porque, aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida. Maravilloso, porque en tiempos de silencio ético y cultural es necesario acudir a las librerías y a las bibliotecas (incluidas las nuestras), salvando lo que haya que salvar, porque es verdad que a lo largo de nuestra vida necesitamos acudir al librero o librera de atención primaria o al especialista… en las clínicas del alma. Sobre todo, para detener la barbarie que asola el alma humana. Aun así, me tranquiliza saber que la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella (3).
(1) De Bury, Richard. Filobiblión. Muy hermoso tratado sobre el amor a los libros. Madrid: Anaya, 1995.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Sé por su biografía oficial que Silvia Pérez Cruz “es una de las voces más sobrecogedoras que ha aparecido en los últimos tiempos; en palabras de Jorge Drexler, “una voz que marca una generación”. Es compositora además de cantante, y habla el lenguaje de la música desde que tiene uso de razón: creció entre canciones populares ibéricas y latinoamericanas, se educó en el clásico y el jazz. Contagiada por el flamenco a través de una conexión que parece sobrenatural, canta de una forma que sólo es suya y estremece”. Sé que es “cantora”, algo mucho más profundo que “cantante”, porque es consciente que no sólo puede, sino que por principios éticos personales y sociales, debe hacerlo.
Si la traigo hoy a estas páginas buscadoras de islas desconocidas es por la publicación de su última obra, Toda la vida, un día, en la que la artista ha querido a través de cinco capítulos de su vida, con cinco colores diferentes, transmitirnos algo muy importante: “cuida lo que haces, disfrutemos y dediquemos el tiempo que necesita cada cosa”, porque para ella la música es “un milagro y un amparo donde uno siempre encuentra cobijo”, invitándonos a que la acompañemos en ese viaje y nos dejemos llevar por él. Esta obra “representa una vida entera, un día, de sol a sol, circular, un instante, una eternidad”, según explica en las redes sociales.
La canción que he escogido para comprender bien su última obra, Toda la vida, un día, que da título también al álbum, es un homenaje a la cantora argentina Liliana Herrero, acompañada a la guitarra por Pedro Rossi, con un coro grabado en la capilla de la Asociación Cultural Mutte, en Pontós (Girona), y la música especial que se obtiene de un violonchelo barroco, envolviendo las voces de Silvia y Liliana: “Como no la conocía, se me ocurrió hacerle una canción que finalmente no le enseñé hasta después de nuestro encuentro. Es una canción dedicada a ella, una mujer espectacular, potente, profunda, comprometida; un ser humano de los que te cambian la vida”. El vídeo que he escogido está grabado en Islandia — “en un paisaje bellísimo, pero a la vez abrumador”—, que refleja la relación con la soledad de la que habla Toda la vida, un día”. Me ha agradado conocer que en esta producción colaboran grandes músicos flamencos como Pepe Habichuela, Carmen Linares, Diego Carrasco y Carles Benavent, en una fusión extraordinaria que engrandece todavía más su empeño artístico.
Según se afirma en la sinopsis oficial a título de presentación de esta producción, el título simboliza “una vida entera, un ciclo, habla del tiempo infinito, circular, ordenado en principios y finales. Tiene cinco movimientos, cada uno tiene una sonoridad y una búsqueda distinta. El primero es la infancia y la seguridad, la calma en casa. El segundo es la búsqueda de los sonidos, donde también toca el saxo, y se reencuentra con un instrumento que tocaba desde los 7 años. El tercer movimiento es más de la intimidad, de madurez, y donde aparecen los dúos. El cuarto es una edad más adulta, entra el peso, la música va cogiendo profundidad y peso. El quinto y último movimiento es el renacimiento, es decir, son canciones más alegres y vivas. En este movimiento también participa Maro, cantante portuguesa que participó en Eurovisión 2022, y es una gran amiga también. ‘Toda la vida, un día’ se compone de 21 canciones, donde están representadas todas las generaciones, desde niños cantando a abuelos. Es un disco en el que se reivindica la belleza y la riqueza de todas las edades”.
Pasado mañana se presenta oficialmente esta obra magna y se lanza a todos los vientos del mundo, para quien lo quiera escuchar y, sobre todo, entender. Mientras, intento asimilar el mensaje de la canción principal que da nombre a toda la producción y resume a la perfección su hilo conductor: a veces, toda la vida cabe en un solo día, recordando algo que aprendí hace ya muchos años del poeta de Moguer, Juan Ramón Jiménez, cuando en su obra Diario de un poeta recién casado, recogió unas palabras bellísimas del sánscrito -¡ay, la influencia de Zenobia Camprubí!- que no deja indiferente a nadie:
¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura. El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.
John Keating (Robin Williams), en El club de los poetas muertos
Sevilla, 18/IV/2023
Cuando el actor Robin Williams subió a su cielo particular en 2014, escribí unas palabras que estoy seguro que podría compartir hoy con Bertrand Tavernier hablando de su película Hoy empieza todo, porque cuando todo comienza cada día estamos dando rienda suelta a cada “carpe diem” particular, un sentimiento que nunca se refleja en las esferas de los relojes de nuestra vida: “[Carpe diem] Era lo que John Keating/Robin Williams [en la película El club de los poetas muertos] intentaba transmitir a sus alumnos desde la primera clase: que amaran el tiempo real de cada uno, cada momento, porque nada se repite, porque nadie se baña dos veces en el mismo río. A través de la poesía, porque siempre que se crea y piensa en algo, se puede dar el énfasis que cada persona necesita en su momento personal e intransferible y así se rompen esquemas. Esa es su verdadera razón, que Juan Ramón Jiménez también nos transmitió de forma excelente: amor y poesía, cada día. Además, la libertad debe estar presente en esta acción poética. Él se lo enseñó a los cuatro alumnos que copiaron su experiencia vital: crear un nuevo Club de los poetas muertos, amando la transgresión de la vida cuando sus pilares se tambalean, tal y como está sucediendo en la actualidad. Ellos decidieron apostar por la libertad personal y colectiva frente a los cuatro pilares de su colegio: tradición, honor, disciplina y excelencia. El desenlace de la película es conocido y doloroso. Al final, como a casi todas las personas que introducen cambios en la vida, en la sociedad, se las expulsa de la misma, con silencios cómplices. No es de extrañar que todos los alumnos firmaran la expulsión del profesor Keating. Un final, salvando lo que hay que salvar, que tiene un parecido extraordinario con los planos finales de La lengua de las mariposas, en el momento que los alumnos tiran piedras a su profesor, D. Gregorio, que tanta felicidad les había proporcionado, en un silencio cómplice desolador ante la cordada de presos”.
Ayer, volví a encontrarme con esas palabras del poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe, contextualizadas en un viaje hacia su lugar querido, un territorio espléndido en la región del Lazio, a unas cuantas leguas de Roma, algo así como el arte de disfrutar del momento en su villa, Licenza, que se conserva para ofrecerla al placer de los sentidos y las emociones de cada persona que quiera descubrirla, completando en primer lugar las cuatro palabras que seguían a las dos más famosas, Carpe diem,quam minimum credula postero, que sólo se recuerdan en contadas ocasiones, descontextualizándolas del sentido pleno que quiso Horacio darles al presentarlas en sociedad. Para ello, he escogido una traducción del latín original que considero impecable, la del filólogo y poeta Luis Alberto de Cuenca, porque es importante saber por qué Horacio las escribió aunque sólo hayan pasado a la posteridad dos, Carpe diem:
No pretendas saber, pues no está permitido, el fin que a ti y a mí, Leucónoe, nos tienen asignados los dioses, ni consultes los números Babilónicos. Mejor será aceptar lo que venga, ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea éste el último, el que ahora hace que el mar Tirreno rompa contra los opuestos escollos.
Sé prudente, filtra el vino y adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga. Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. No te fíes del incierto mañana.
Las dos palabras, carpe diem, ya contextualizadas, cobran si cabe todo su esplendor cuando descubrimos en qué contexto las escribió Horacio. Para mí, tienen un sentido especial cuando las recuerdo en el contexto de la película citada, que hizo historia en mi vida a través de sus planos principales, destacando sobre todo los momentos estelares de la forma de entender la vida el profesor John Keating y transmitirla a los demás, fundamentalmente a sus cuatro alumnos especiales por su condición de seguidores de un gran maestro. Desde el comienzo de la película, un nuevo profesor iba a cambiar la vida de alumnos en la mejor tradición de maestría de la vida, que tanto he valorado siempre en mis profesores de diferentes ciclos vitales, tanto académicos como profesionales, porque todos no han sido iguales. Mi maestra especial, Dª Antonia, me enseñó, por ejemplo, la primera versión del carpe diem infantil casi en un alma adulta, que siempre recuerdo de forma entrañable. Cuidó mucho mis sueños en paraísos perdidos, porque mi vida pequeña no daba para más, porque para ella era muy importante cada momento mío, en definitiva mi tiempo y para que no olvidara nunca que a veces es envidioso, como lo susurraba Horacio a Leucónoe, una mujer con mente blanca, limpia, que podía adaptar al breve espacio de la vida, o de cada momento particular, una esperanza larga. Ahí estaba el secreto, porque cada día lleva siempre el tiempo dentro.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.
Eclesiastés, 3, 12
Cervantes nos habló en su magna obra quijotesca del bálsamo de Fierabrás, como brebaje que todo lo cura y del que se interesó mucho Sancho Panza ante el ingenioso hidalgo, por lo barata que podría ser su producción y venta, quien lo introdujo en su deambular por el mundo como solucionador de todos los problemas que afectan a la salud en general, aunque demostró por sus peripecias continuas que nada más lejos de la realidad la referencia al codiciado bálsamo y su efecto benefactor. Es lo que puede pasar a veces cuando se conoce la publicación de libros que ofrecen “soluciones“ para encontrar la auténtica felicidad humana, porque así se presentan en sociedad, aunque en el caso del libro que comento hoy hay que considerarlo como una obra de obligada lectura por la trayectoria histórica que tiene la investigación sobre la que se basa la citada publicación. Digo esto porque recientemente ha pasado por Madrid el psiquiatra Robert Waldinger (Omaha, EE UU), para presentar y promocionar su obra Una buena vida (Planeta), compartida en su autoría con Marc Schulz, director asociado de The Harvard Study of Adult Development [El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de los Adultos], en la que según se cita en una entrevista publicada por el diario El País el pasado sábado, “desentrañan las claves de una investigación que dura ya 85 años y de muchas otras que orientan a lo que ni ellos mismos esperaban. No es el dinero, el éxito profesional o los viajes a paraísos tropicales. Son las relaciones con los demás lo que determina que estemos más o menos satisfechos con nuestra vida y, en buena medida, lo que esta dure”.
La sinopsis oficial de la obra responde a una pregunta crucial en estos tiempos tan modernos y convulsos: “¿Qué nos hace felices? Hace más de ocho décadas, la Universidad de Harvard se propuso dar respuesta a esa pregunta y puso en marcha uno de los estudios más importantes hasta la fecha. Eligieron a una población de cientos de personas y durante años estuvieron entrevistándolas, haciéndoles análisis y siguiendo su desarrollo profesional y personal. Han seguido la vida de ciudadanos desde su juventud hasta su deceso y han indagado en sus motivaciones, su carrera profesional y sus relaciones personales. Algunos fracasaron o se arruinaron, mientras otros se hicieron millonarios o llegaron a ocupar las más altas posiciones de poder, y hubo quien padeció largas enfermedades, al tiempo que otros gozaban de una salud inquebrantable. A través de inspiradoras historias reales, este libro nos brinda la respuesta más importante de todas, la conclusión a un estudio que cambiará para siempre nuestra perspectiva sobre la felicidad y nos enseñará que nunca es demasiado tarde para darle un giro a nuestras vidas. Porque la salud y el éxito profesional influyen, por supuesto, pero nada es tan importante para alcanzar una vida larga, plena y satisfactoria como lo son las relaciones personales”.
Me ha llamado la atención la serie temporal tan prolongada de este estudio, ochenta y cinco años, porque nos ofrece una perspectiva cargada de fundamentos científicos para saber en qué creemos los humanos que consiste ser felices. Francesc Miralles lo analizaba bien a la luz del contenido del citado informe de Harvard, en un artículo que era por sí mismo un aviso para navegantes en busca de felicidad, ¿Qué nos hace felices? ‘Spoiler’: no es el dinero: “Al analizar los datos de ocho décadas, la conclusión a la que han llegado los investigadores es que lo que ha demostrado procurar felicidad duradera no es el dinero ni el éxito profesional. Tampoco el ejercicio o la dieta, aunque sin duda contribuyen en el bienestar. El factor número uno de la felicidad, según el estudio, es tener buenas relaciones. Las personas con una conexión más íntima con la familia, los amigos y la comunidad son más felices y, además, gozan de mejor salud”.
Todo lo anterior creo que lo descubrí hace ya bastantes años, leyendo un libro integrado en la Biblia, Eclesiastés, una persona muy vinculada a las asambleas humanas, a las democracias auténticas, cuando hacía tres preguntas esenciales en busca del sentido de la vida, de la felicidad para ser y estar en ella (Eclesiastés, 3, 1-22): ¿Qué gana el que trabaja con fatiga? o en otra variación sobre el mismo tema: ¿qué saca el hombre de todo su fatigoso afán bajo el sol?; ¿quién sabe si el aliento de la vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de la bestia desciende hacia abajo, hacia la tierra? y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que ha de suceder después de él? A día de hoy, con todo mi respeto a la publicación de Harvard, la única respuesta que me sigue pareciendo coherente es la del propio Eclesiastés, un auténtico líder de las asambleas, que no respondió a las cuestiones anteriores en el Libro, porque sinceramente no lo podía hacer, sino que inicia la mejor respuesta a continuación, en el capítulo 4: hay que hacer camino al andar y aprender una gran respuesta provisional en la vida: es mejor caminar con otros, porque si nos caemos siempre habrá alguien que te levante, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos: jamás se puede romper.
Eclesiastés, que no estaba sometido a los estudios rigurosos de Harvard, nos decía al comenzar el célebre capítulo 3 citado que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar del tiempo a lo largo de la vida, buscando siempre la felicidad, que también se vienen repitiendo desde que el mundo es mundo: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Casi nada, pero administrar esta carga vital, en su tiempo específico, es harina de otro costal. Por eso hay que ser consecuente con esta lista de hechos humanos, que no nos son ajenos y que rodean siempre a la felicidad o a sus contrarios, porque vanidad de vanidades, todo es vanidad y si no que lo demuestre nuestra capacidad de respuesta a las tres preguntas enunciadas anteriormente.
Finalmente, tengo que afirmar que estoy de acuerdo con la conclusión del estudio de Harvard y con lo expuesto en Una buena vida, porque la experiencia multisecular dice que “más valen dos personas que una sola, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo, pues si cayeren, una levantará a la otra; pero ¡ay de la persona sola que se cae!, que no tiene quien la levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero la persona sola ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper”. No lo ha dicho Harvard, sino la tradición oral de abuelos a nietos, de padres a hijos, durante siglos, desde que se sentaban en la orilla del Tigris y Éufrates al caer la tarde, a la hora malva mágica que tanto gustaba a Gabriel García Márquez. Su autor, no lo olvidemos, tenía un nombre inconfundible, Eclesiastés, una persona de comunidad, en el capítulo 4, para que no nos dediquemos sólo a atrapar vientos buscando la ansiada felicitad, con mayor sentido aun cuando nos preocupa que sea para todos.
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Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado
Leonard Cohen, Todo el mundo sabe
Sevilla, 16/IV/2023
Leonard Cohen lo cantó con el desgarro humano que le caracterizaba, a pesar de que sus duras palabras estuvieran acompañadas siempre de melodías excelentes: Los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Una canción de 1988 perteneciente al álbum “I’m your man”, Todo el mundo sabe, escrita por él y por la cantautora estadounidense Sharon Robinson, vuelve a sonar en la caja de música que guardo en mi clínica del alma, mi biblioteca, cuando constato que el mundo al revés sigue impertérrito, abriéndose camino al andar de cualquier forma.
Traigo hoy esta reflexión a este cuaderno digital cuando compruebo que el expresidente Trump ha salido reforzado en su prestigio nacional a pesar de haber sido llevado a los tribunales y que encara su candidatura a las elecciones de su país como si no pasara nada: todo el mundo sabe que el mintió siempre que pudo, pero millones de seguidores lo seguirán votando a pesar de que los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Todo el mundo lo sabe, pero la realidad es que muchos conciudadanos, millones para ser exactos, siguen creyendo que Trump y otros aprendices de Trump en el mundo, también en nuestro país, son los únicos salvadores del mundo “al derecho”, en el que millones de personas viven en unas condiciones infrahumanas y con serios problemas en el bienestar social de este mundo al revés.
Desde esta orilla, salvando lo que hay que salvar, Andalucía sigue con cifras imposibles de aceptar en relación con su pobreza severa y vemos con ardiente impaciencia, estudio tras estudio, que las cifras no mejoran, porque sabemos dónde están los pobres en nuestra Comunidad, todo el mundo lo sabe, que diría Leonard Cohen, aunque algunas fuerzas políticas los ignoren por definición, tal y como lo expuse al año pasado en el artículo que dediqué a esta situación lacerante a la luz del informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022. Las personas que recordamos esta realidad tenemos muchas veces la sensación de que somos “ciudadanos molestos” para los demás, algo así como el rayo que no cesa, pero no me resigno a tranquilizar la conciencia y mirar continuamente para otro lado. Están próximas las elecciones municipales y de determinadas Comunidades Autónomas, donde el voto, no inocente, será vital para obtener los mejores resultados en beneficio de todos, para transformar esta tierra, no solo cambiarla, ante la mirada desafiante del Partido Abstencionista que es la peor representación que podemos imaginar desde una democracia decente.
Ha llegado el momento de pasar definitivamente a la acción y unas elecciones son la gran oportunidad de decantarse por otra forma de hacer política y de ser políticos en el sentido más puro del término, aunque la primera toma de conciencia es repasar algunos conceptos de pobreza para salir de ella, porque creo que estamos muy confundidos, que diría Eduardo Galeano. ¿Saben por qué? Porque pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres: Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos. Pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres.
Ahora, en tiempos de votación y turbación, lo más importante es identificar bien al capitán que nos mintió y a otros «capitanes» que siguen mintiendo cada día como si no pasara nada, para hacer la mejor mudanza ideológica y transformar la sociedad. Palabras de Cohen.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
«La vida es hermosa porque es la aventura, pero como es algo cotidiano no le damos valor y no nos hacemos la pregunta de si la vida tiene un sentido y si debemos vivir detrás de un sueño o si debemos vegetar, dejando que el mercado la maneje. La disyuntiva de las almas jóvenes es elegir o no un rumbo. Y esa es una decisión»
Extracto del discurso de José Pepe Mujica, en la entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), el 10 de abril de 2023
Sevilla, 14/IV/2023
José Pepe Mujica, expresidente de la República Oriental del Uruguay, recibió el pasado 10 de abril el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), acompañado entre otras autoridades de alguien muy especial, su compañera de vida, Lucía Topolansky Saavedra, ex vicepresidenta y ex senadora de su querido Uruguay, en un acto que nos brinda la oportunidad de escucharle de nuevo, siendo para mí un honor ofrecer el enlace a sus palabras, para no alterar su contenido y recibirlo en su texto y contexto primigenio. ¡Cuánto vuelvo a aprender escuchándolo de nuevo!, tomando conciencia de que somos “bichos humanos”, animales con ideas, esencialmente egoístas, controlados por el capital y donde es imprescindible bajar de los sueños a la realidad para poder transformar el mundo a través de una nueva forma de ser personas.
A partir del minuto 29 se puede escuchar la voz poderosa de Mujica, con su humildad característica: “Tengo que agradecerle a este equipo de profesores. Yo no soy universitario, soy un paisano con lecturas. Pertenezco a una generación que pensaba que con algunos cambios íbamos a tener un “hombre nuevo”, que podíamos cambiar el mundo. Teníamos fe y comprometimos nuestra juventud, nuestro trabajo y nuestra seguridad, nos jugamos el todo por el todo. No éramos mejores ni peores. Fue muy singular el tiempo que nos tocó vivir». Atender lo que dice es una delicia y un regalo en este mundo al revés que tanto nos agobia en su cada día terco y pertinaz en su sequía ética, relacionada siempre con la dignidad humana. De ahí mi agradecimiento, en un aviso suyo para navegantes dignos que me parece impecable en este mundo donde vivimos diariamente en diferentes posiciones: “Están los que nunca se preguntan si la vida tiene un sentido, si la vida tiene un rumbo. No se hacen esa pregunta. El mercado les tiene un destino planteado: se van a pasar toda su vida pagando cuotas y queriendo comprar la felicidad en cuotas mensuales» […] aunque también «Están los otros, los que se hacen o sienten esa pregunta: si la vida tiene un sentido o una causa, y ahí aparecen las variedades. Los hombres de ciencia, que son capaces de gastarse 20 años de vida tras el misterio de una molécula. Eso es una pasión, eso es una causa. […] Y, dentro de los que tienen pasión, estamos algunos que nuestra pasión es que la sociedad en que nacimos sea un poco mejor, algún día”.
Les dejo escuchando a Mujica. Nunca defrauda, porque todos los políticos no son iguales y porque en su caso habla siempre con el alma en su voz, en su palabra auténtica, la causa de su honor diario.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
A estas alturas de la “película” de este cuaderno digital, nadie podrá negar el aprecio que he expresado siempre a Pier Polo Pasolini y a una obra suya emblemática, Il vangelo secondo Matteo (El evangelio según Mateo, 1964) que, como contó muy bien el periodista Juan Arias en un determinado momento, nació junto a él en un encuentro de escritores compartido en Asís con el director italiano: “La idea del ateo y homosexual Pasolini de hacer un filme sobre la vida de Jesús fue una pura casualidad. El cineasta tenía 42 años y fue convidado a Asís a un congreso de escritores. Coincidió que también a mí me habían convidado para hablar de un tema curioso: “Jesús escritor”. Recuerdo que Pasolini se sentó a mi lado y cuando en el programa vio el título de mi ponencia, me dijo entre curioso e incrédulo: “¡Pero si Jesús nunca escribió!”. Le pedí que esperara y vería que sí había escrito. El cineasta nunca había leído los evangelios. Cuando yo conté la historia de que Jesús había escrito una sola vez y con el dedo de su mano en el polvo del suelo del templo para salvar a una mujer adúltera de la muerte por lapidación, Pasolini intrigado me dijo: “Pero no has contado qué escribió”. Le expliqué que los evangelios no lo cuentan y él, inquieto en la silla, como enfadado, me susurró: “¡Pero los apóstoles fueron locos por no contar lo único que Jesús escribió en su vida!”.
A partir de esa experiencia inolvidable, Pasolini se quedó un día mas en Asís y leyó de un tirón el evangelio atribuido a Mateo, quedando tan sorprendido que decidió allí mismo llevar esa historia a una película, la que tantas veces he citado en este cuaderno digital, tal y como se puede leer en mi última publicación Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible. En su portada, figura una imagen tomada por Domenico Notarangelo en un descanso durante el rodaje de “Il vangelo secondo Matteo” (1964), en la que aparecen Enrique Irazoqui, que interpretó el papel de Jesús y Pier Paolo Pasolini. Él expresó algo muy importante en relación con esta obra tan paradigmática y, aparentemente, contraria con su ideología. “Mi lectura del Evangelio sólo podía ser la lectura de un marxista, pero al mismo tiempo se iba extendiendo en mí la fascinación de lo irracional, de lo divino, que domina todo el Evangelio. Como marxista, no puedo explicarlo y tampoco el marxismo”. ¡Que curioso que el propio Papa Francisco haya afirmado sobre esta obra que es “quizás el mejor film que se ha rodado sobre Jesús”!
Pasolini hizo con esta película un cine diferente, singular, diverso: “Jesús es mostrado continuamente caminando entre el desierto o entre pueblos en ruinas. Su mirada, como la de Pasolini, no evita a los leprosos ni a los cojos, sino que se detiene en ellos; la cámara, por su parte, se complace, por ejemplo, en la mano del mesías que acaricia los rostros marchitos de quienes acuden a él para encontrar salud. El contacto entre dos cuerpos alivia, de ahí la alegría del rostro de la adolescente María (Margherita Caruso) al ver regresar a José, al saber que, sin importar lo que digan los demás, él ha decidido estar con ella” (1). Me emocionó esta película cuando la vi de nuevo en Roma, en 1976, sabiendo como sabía a través de Rafael Alberti que aquella ciudad era un peligro para caminantes que hacen camino al andar. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Por ejemplo, a una obra magnífica de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, que ganó el XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022, año en el que cumplió el centenario del nacimiento del director italiano.
Pero, ¿por qué traigo hoy a colación esta referencia a la película de Pasolini? Lo hago sorprendido por una cita sobre esta obra preciosa en un artículo en el diario El País sobre el que se podría llamar el Hospital del Cine, la Cineteca de Bolonia, con un comienzo, nunca mejor dicho, de “película”: “A veces, la paciente que ingresa es una estrella. Otras, no la conoce nadie. Pero a todas se las cuida y escucha, porque cada una tiene una historia que contar. Algunas tan solo sufren los achaques de la edad. Pero en el laboratorio se lidia también con casos más desesperados: fracturas, cortes, quemaduras, afonía, incluso trozos desaparecidos. Y, por supuesto, desmemoria. Al fin y al cabo, las enfermas más jóvenes suman 40 o 50 años. Y las hay incluso que superan el siglo de vida. “No sé si en alguna ocasión rozamos la obstinación terapéutica. Les coges cariño a las películas”, sonríe Céline Stéphanie Pozzi, una de las principales responsables de velar por los filmes que la rodean. Aunque, si fuera un hospital geriátrico, la Cineteca de Bolonia rozaría más bien el milagro: se entra dolida, o hasta decrépita, se sale casi siempre esplendorosa. Y lista para volver a brillar. Cuando el cine ya no hace magia, acude a este gran sótano. Y encuentra decenas de hechiceros dispuestos a ayudar”.
Leyendo este artículo he conocido que “En una estantería, El evangelio según Mateo, de Pasolini, aguarda a que llegue su turno de cuidados”. Es decir, está en lista de espera para recibir la atención que merece, porque los años no pasan en balde y porque acusa el paso del tiempo, que no perdona nada, tampoco al celuloide. Espero con emoción conocer algún día que la han llamado para ingresar y ser atendida de forma inmediata, porque Pasolini hizo con ella un gran milagro: apear al suelo de todos, a la calle y sus aceras, una figura enigmática y atractiva por los siglos de los siglos, la de un ciudadano llamado Jesús, pero traído a nuestros días: “Hasta cierto límite de conciencia, más bien en toda conciencia, es una obra marxista: no podría rodar escenas sin que hubiera un momento de sinceridad, entendida como actualidad. De hecho, ¿cómo podría representar a los soldados de Herodes? ¿Podría hacerlo con bigotes, dientes rechinantes, vestidos con harapos, como coros de ópera? No, no podría hacerlos así. Los vestí un poco como fascistas y los imaginé como escuadrones fascistas”.
Por todo lo anterior, es muy importante que tras la atención que reciba la película en su delicada situación actual, aunque pase por la Unidad de Cuidados Intensivos Cinematográficos, vuelva a la vida que siempre tuvo gracias a que la Cineteca de Bolonia “rozará el milagro”, sabiendo que en la espera actual, con la ardiente paciencia de Neruda, sueña con salir esplendorosa por los siglos de los siglos. Que así sea.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Preferiría haber seguido los pasos de Bartleby, el escribiente, con su reiterada frase “preferiría no hacerlo”, para no haber tenido que escribir hoy sobre una noticia que ha dado la vuelta al mundo, aunque si lo hago ahora es para ir mucho más allá de su incardinación en la prensa y medios de comunicación “rosas” de nuestro país. Me refiero obviamente al nacimiento por gestación subrogada de la hija adoptiva de Ana Victoria García Obregón, más conocida como Ana Obregón, en Miami (Florida), con aportación de material genético de su hijo Aless, fallecido hace ya casi tres años y una gestante por sustitución facilitada mediante una agencia especializada en Estados Unidos, acogiéndose a la legislación existente al respecto en ese Estado americano. Si lo hago es porque creo que es un deber ciudadano participar como tejido crítico en la emisión de juicios bien informados, para contrarrestar la oleada asfixiante de opinadores mayores del reino, que se permiten hablar de lo divino y de lo humano todos los días, sin miramiento alguno, en una intrepidez legal, biológica, psicológica y ética que sobrepasa todas las fronteras imaginables, alimentada por la ensoñación permanente de la protagonista.
Empezando por donde hay que empezar, creo que la parte afectiva del proceso está ahí y no hay que despreciarla, pero por sí misma no justifica que tengamos que comulgar con ruedas de molino ante una situación tan compleja, donde lo primero que hay que abordar es su perspectiva legal, porque la realidad es que no se ha cumplido lo dispuesto en la legislación vigente en nuestro país al respecto, aunque la protagonista haya declarado en su revista de cabecera y previo pago de una cantidad sustancial que “Lo primero que tienes [tenemos] que saber es que esta niña no es mi hija, sino mi nieta. Es hija de Aless y cuando crezca le contaré que su padre fue un héroe, para que sepa quién es y lo orgullosa que tiene que estar de él. La decisión de comenzar con el proceso de gestación subrogada, que implica, como sabes, la participación de una donante de óvulo y de una gestante, la tomé el día que mi niño se fue al cielo. Ese mismo día. Lo que la gente no sabe es que esta fue la última voluntad de Aless: la de traer un hijo suyo al mundo. Y así nos lo comunicó de palabra a su padre y a mí una semana antes de fallecer. Esto se llama ‘testamento ológrafo’ y se produce cuando una persona, ante dos testigos, expresa sus últimos deseos, aunque, por las circunstancias que sean, el notario no pueda estar presente en ese momento. Pero este documento existe y es legal. Cuando a mi hijo le diagnosticaron el cáncer e iba a comenzar el tratamiento de quimioterapia, los médicos le recomendaron que guardara muestras de su esperma, por si los medicamentos le afectaban en el futuro, para asegurarse de poder tener hijos. Estas muestras estaban conservadas en Estados Unidos. Aquel día estábamos en el hospital; Aless ya estaba muy mal y nos dijo que, si algo le ocurría, quería que supiéramos que él quería dejar descendencia en esta vida. Aunque ya no estuviera. Desde ese momento, lo único que me ha permitido seguir viviendo cada día, cada segundo, es cumplir la misión de traer al mundo a una hija de Aless”. A esta declaración de principios, le agrega algo preocupante cuando se le indica que se ha formado un gran revuelo en nuestro país: “pero este debate es absurdo, porque esta técnica de reproducción asistida, se lleva haciendo muchísimos años y es legal en muchos países del mundo. Muchas parejas que no pueden tener hijos o parejas homosexuales o por los motivos que sean utilizan esta técnica. ¿Pero qué escándalo es este, ahora?” […] Porque aquí [en Miami] la gente está abierta, pero en España, madre mía, estamos en el siglo pasado”.
Creo que sobran muchos comentarios, pero no un análisis breve, pero riguroso, de lo que se está tratando, que es muy serio. Para empezar, creo que Ana Obregón es consciente de que lo que ha hecho es ilegal en nuestro país y de que sólo por su capacidad financiera es capaz de solucionarlo fuera de él, a su leal saber y entender, de la mejor forma posible. Ni el Código Penal en su artículo 221, apartado primero, que recoge de forma taxativa lo que ocurre si se intenta llevar a cabo en España lo que ha ocurrido en el caso de Ana Obregón, “Los que, mediando compensación económica, entreguen a otra persona un hijo, descendiente o cualquier menor aunque no concurra relación de filiación o parentesco, eludiendo los procedimientos legales de la guarda, acogimiento o adopción, con la finalidad de establecer una relación análoga a la de filiación, serán castigados con las penas de prisión de uno a cinco años y de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de la patria potestad, tutela, curatela o guarda por tiempo de cuatro a 10 años», ni lo que, igualmente afecta al receptor, según lo expuesto en el apartado 2 del citado artículo: “Con la misma pena serán castigados la persona que lo reciba y el intermediario, aunque la entrega del menor se hubiese efectuado en un país extranjero», dejan lugar a dudas legales de fondo. Desde el punto de vista estrictamente legal, es importante también acudir a la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, donde en su artículo 10 dice que: «Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero». Y añade: «la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto». Si hago estas menciones legales es para resaltar que desde una perspectiva legal constitucional, en un estado de derecho como es nuestro país, lo ocurrido con lo expuesto por Ana Obregón, no es un problema de “estar en el siglo pasado”, sino en el presente, que demuestra que con esta actuación se vulnera un derecho fundamental, de principio, recogido en el artículo 14, como derecho fundamental: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Las posibilidades económicas han permitido a Ana Obregón no cumplir con la ley en nuestro país y buscar soluciones en otro, es decir, ha prevalecido ”otra condición o circunstancia personal o social”, más allá del cumplimiento de una última voluntad de su hijo fallecido hace tres años, que tampoco se pueda llevar a término en nuestro país, a cualquier precio, por duro que resulte decirlo.
A mayor abundamiento, la recientemente aprobada Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, dice exactamente en su artículo 32, dedicado a la prevención de la gestación por subrogación o sustitución, en su apartado 1, que “La gestación por subrogación o sustitución es un contrato nulo de pleno derecho, según la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, por el que se acuerda la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero. Asimismo, en su apartado 2 dice que “Se promoverá la información, a través de campañas institucionales, de la ilegalidad de estas conductas, así como la nulidad de pleno derecho del contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero. También es necesario traer a colación el artículo siguiente, el 33 de esta Ley, sobre la prohibición de la promoción comercial de la gestación por sustitución: “En coherencia con lo establecido en el párrafo cuarto del artículo 3.a) de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, las administraciones públicas legitimadas conforme al artículo 6 de dicha Ley instarán la acción judicial dirigida a la declaración de ilicitud de la publicidad que promueva las prácticas comerciales para la gestación por sustitución y a su cese”.
Dicho lo anterior, creo que no se trata de criminalizar porque sí a Ana Obregón por lo que ha hecho, aunque personalmente no lo comparta en este momento temporal del país, pero sí abrir un debate a fondo sobre lo ocurrido, porque sí creo que se debería hacer una reflexión profunda desde el poder legislativo para ordenar esta situación que exige respuestas a la ciudadanía afectada. Tenemos un ejemplo paradigmático también muy reciente, el Código de Deontología Médica, publicado en diciembre de 2022 por la Organización Médica Colegial de nuestro país y presentado en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, el pasado 31 de marzo, en presencia del ministro de Sanidad, donde se dice textualmente en su artículo 65, lo siguiente: Apartado 1. La gestación por sustitución con contraprestación económica es contraria a la Deontología Médica. La comercialización del cuerpo de la mujer vulnera su dignidad. Apartado 2: La gestación por sustitución altruista no es contraria a la Deontología Médica siempre que se preserve la dignidad de la mujer y el interés superior del menor, con la regulación oportuna y el control de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida. Creo que este apartado último abre una puerta muy importante para que se empiece a reflexionar, ordenar legislativamente y organizar los trabajos necesarios para que se pueda tratar de abordar la realidad de la gestación por sustitución en nuestro país.
Con lo expuesto anteriormente, es obvio que vuelvo a reafirmarme en mi posición de no entrar en el vodevil montado por la prensa del corazón y todos los medios de comunicación asociados, que son miles, sino completar lo anteriormente expuesto con aspectos bioéticos de interés general. Para ello, creo que es importante conocer el documento elaborado en 2017, denominado Informe del Comité de Bioética de España sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada, porque ofrece información imprescindible en su Conclusión, que reproduzco íntegra, para poder emitir juicios bien informados sobre esta situación, como decía al principio de estas líneas: “A lo largo de este informe hemos visto que existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio. Otros miembros del Comité, aunque aceptan en línea de principio que esta práctica podría regularse de modo que compaginara la satisfacción del deseo de unos de tener un hijo con la garantía de los derechos e intereses de los otros, no alcanzan a ver la fórmula de hacerlo en el contexto actual. Las propuestas regulatorias que se manejan -la gestación altruista y comercial en sus diversas variantes- son claramente deficientes en la tutela de la dignidad y derechos de la gestante y del menor por las razones que hemos ido apuntando en el apartado anterior. España, junto con muchos otros países de nuestro entorno cultural y del resto del mundo, ha rechazado de forma continuada esta práctica. Lo hizo cuando aprobó la primera regulación sobre reproducción humana asistida en 1988 y lo ratificó tanto en la reforma de 2003 como en la nueva ley sobre reproducción humana asistida de 2006. La experiencia de los últimos años, sin embargo, ha evidenciado que la norma vigente no resulta suficientemente efectiva para alcanzar el objetivo que persigue: la nulidad de los contratos de maternidad subrogada. Aprovechando las leyes permisivas de algunos países, ciudadanos españoles celebran este tipo de contratos en el extranjero y, a continuación, logran inscribir la filiación de los niños obtenidos por esta vía en el Registro Civil de España. Este tipo de contratos e inscripciones contradicen el parecer del Tribunal Supremo, que se manifestó sobre este asunto en 2014 y 2015, declarando su nulidad y los demás efectos que ésta comporta. Puesto que no somos legisladores, ni un órgano creado para el asesoramiento técnico-jurídico, entendemos que no nos corresponde articular la propuesta de reforma de la ley vigente que consideramos necesaria para que siga alcanzando el objetivo para el que fue creada. En todo caso, pensamos que dicha reforma debería estar orientada por tres criterios fundamentales:
– Principio de mínima intervención. La ley vigente establece la nulidad de los contratos de gestación por sustitución; no sanciona a quienes intenten llevarlos a cabo. La reforma de la ley debería orientarse a lograr que la nulidad de esos contratos sea también aplicable a aquellos celebrados en el extranjero. Para contribuir a la efectividad de la medida podría considerarse la posibilidad de sancionar a las agencias que se dedicaran a esta actividad. Solo en el caso de que estas medidas resultaran insuficientes para impedir la gestación por sustitución en el extranjero se debería considerar la posibilidad de recurrir a otras medidas legales que reforzaran su cumplimento.
– Hacia una prohibición universal de la maternidad subrogada internacional. Las desgraciadas experiencias de países en los que esta práctica ha puesto crudamente de manifiesto las explotación a la que son sometidas las mujeres gestantes es una razón fuerte para que España defienda, en el seno de la comunidad internacional, la adopción de medidas dirigidas a prohibir la celebración de contratos de gestación por sustitución a nivel internacional.
– Transición segura. No se puede desconocer que, en estos momentos, un número indeterminado de españoles está inmerso en procesos de maternidad subrogada internacional. Es importante que la transición a una regulación más efectiva no produzca el efecto colateral de dejar desprotegidos a los niños que nacen de estos procesos. Para ello se garantizará que su filiación en el extranjero se realice conforme a la doctrina establecida por el TS”.
Dicho lo anterior, deseo recoger también el espíritu y la letra del voto particular al citado Informe, que emitió Carlos María Romeo Casabona, catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco, en su calidad de vocal del Comité de Bioética de España, porque estimo que es relevante para lo que expuse anteriormente, la necesidad imperiosa de que se comience a tratar esta situación en nuestro país, en sede parlamentaria, desde todas las ópticas posibles y no quedarse quietos ante una realidad que se está dando y que afecta a miles de personas honradas y dignas que buscan respuestas de todo tipo con una lacerante discriminación en nuestro país ante el derecho fundamental de igualdad ante la ley, por ejemplo. El voto particular se hace como breves comentarios que hace el ponente, que pretenden “únicamente matizar algunos razonamientos del Informe y dejar abiertas algunas perspectivas de reflexión hacia el futuro, en la medida en que la situación, la seguridad jurídica y las valoraciones sociales así lo aconsejen”. Fija su atención sobre todo en la llamada “regularización legal” de los hijos nacidos mediante gestación subrogada en el extranjero, en la denominada “inscripción del hijo nacido de otra mujer (madre gestante) como propio (padres comitentes) en el consulado español correspondiente para después proceder a lo propio en el Registro Civil, una vez de vuelta a España. Este procedimiento, que suscita perplejidad en la población, y en ocasiones también desasosiego, ha sido tachado de un claro caso de fraude de ley, según entiende la mayor parte de los juristas, quienes suelen considerar que esta situación afectaría al orden público, entendido en este contexto y de forma simplificada, pues es un concepto jurídicamente indeterminado, muy amplio y rico, como un conjunto de principios e instituciones que se tienen por fundamentales para el normal funcionamiento de una sociedad, sus instituciones y su sistema jurídico. Estas dos tachas comportan asimismo reconocer una sensible merma para la garantía de la seguridad jurídica. Así tenemos dos categorías de ciudadanos en relación con el acceso a la maternidad subrogada: quienes se benefician de ella, porque tienen recursos suficientes para afrontar su coste en el extranjero, y quienes no pueden acceder por falta de recursos o por querer ser respetuosos con la ley, que también podría ocurrir. Con esta reflexión no pretendo recurrir a argumentaciones esquemáticas y demagógicas, pero es así la realidad al día de hoy. Esta situación se ve enrarecida por la circunstancia de que agencias intermediarias privadas, con ánimo de lucro, se mueven por nuestro país con total libertad, ofreciendo sus servicios de mediación en el extranjero a parejas y personas que desean tener descendencia por medio de la maternidad subrogada”.
Junto con otras valoraciones de refuerzo del marco legal actual, lo que me interesa destacar de este voto particular es su perspectiva de futuro: “En una futura, y esperemos que cercana, situación de mayor seguridad jurídica, podría plantearse la posibilidad de abrir la maternidad subrogada a ciertas situaciones, siempre vistas como excepcionales. Como premisas habría que saber conjugar, como señalaba más arriba, por este orden, los intereses de los hijos, los de las madres gestantes y los de las parejas comitentes”. A partir de aquí, aborda cuestiones que me parece extraordinario reflexionar sobre ellas: “Como punto de partida, creo que la maternidad subrogada no está desprovista de valores éticos que deben ser reconocidos y promovidos, si somos capaces de eliminar o reducir al mismo tiempo otros que, al menos por algunos sectores, son rechazados y que podrían postergar aquellos valores. En efecto, no podemos negar que puede promover -cierto, no siempre- la solidaridad entre las personas; también el altruismo. Se sostiene con frecuencia que estos valores sólo son imaginables entre personas allegadas previamente entre sí, en particular si son familiares, pues solo entre ellas podemos presumir que se actúe por solidaridad y con altruismo. Sin desconocer la realidad en la que puede basarse este argumento, me cuesta admitir que no pueda haber mujeres no emparentadas capaces de un gesto solidario relevante, con independencia de que en todos los casos mencionados incluso se les pueda atribuir una compensación (establecer el matiz diferencial entre compensación y precio no es tarea en absoluto fácil, pero no puedo entrar en ello aquí; como tampoco en discutir la posición opuesta que sostiene que es mejor excluir la relación de parentesco con el fin de prevenir la confusión de roles que puede producirse entre las dos madres, sobre todo la gestante: madre y abuela, madre y tía, etc.; hay especialistas competentes para identificar este riesgo y su magnitud, incluso hasta poder llegar a manifestaciones patológicas, que deberían ser tratadas de forma singularizada). Con estas por desgracia breves reflexiones, quiero llamar la atención sobre posiciones a veces maximalistas y poco matizadas. La maternidad subrogada no supone, en sí misma, una explotación de la mujer -gestante-, pero, como sabemos, existe el riesgo real de que así suceda; no supone en cuanto tal, una compraventa de niños, pero sí que puede situar en el núcleo de la gestación el aspecto mercantilista. Y así podríamos continuar con argumentos esgrimidos de semejante tenor. Puesto que la maternidad subrogada no está exenta de promover las virtudes y hasta valores jurídicos mencionados más arriba -no vamos a categorizarlos ahora-, y también otros; puesto que puede servir para que parejas infértiles (patológica o funcionalmente), heterosexuales u homosexuales puedan tener descendencia dentro de un conjunto de principios y reglas, deberíamos mantener despejada la atalaya para ser capaces de percibir cuándo sería el momento oportuno para que pueda intervenir el legislador, esperemos que no a muy largo plazo, y abrir una puerta a la maternidad subrogada. Sabemos que cualquier marco legal que se abra a la maternidad subrogada comporta el riesgo de desviaciones y de prácticas corruptas más o menos encubiertas. Valorar esto y si es posible construir medios que lo prevengan, desenmascaren o reduzcan de forma eficiente es la primera reflexión que habrá que afrontar. Téngase en cuenta que este marco legal tendría (debería tener) como efecto que la mayor parte de estos casos se realizarían en nuestro país, donde operarían -deberían operar, no siempre ha sido sencillo- los mecanismos habituales de supervisión y control en materia de salud, más teniendo en cuenta que nos encontramos ante unos procedimientos más disponibles en el sector privado con respecto al público; y que las variantes excluidas de ese hipotético marco legal futuro que pretendieran realizarse en el extranjero deberían arrostrar con mayor contundencia el fraude de ley en el que pudieran llegar a incurrir, siempre, como vengo diciendo, garantizando la salvaguarda de los intereses legítimos de los hijos nacidos. Habría que pensar asimismo en otras respuestas, como 92 que las tareas de intermediación, las cuales es previsible que se reducirían considerablemente, tanto en nuestro país como en el extranjero, fueran asumidas en exclusiva por entidades mixtas sin ánimo de lucro. En derecho comparado tenemos algunas soluciones legales y muy valiosas sentencias del Tribunal Europeo de Derecho Humanos que han pronunciado argumentaciones y fallos muy valiosos. Sin embargo, no creo que en la situación actual una internacionalización de las respuestas contra la maternidad subrogada o, en su caso, contra los excesos, sea un camino fructífero. Aunque la maternidad subrogada ha demostrado ser un asunto muy complejo, lleno de matices y de aristas, que suscitan y merecen múltiples reflexiones y debates públicos (humana, social, ética y jurídicamente presenta aspectos apasionantes, que deben ser tratados, no obstante, sin pasión y con exquisita sensibilidad y ecuanimidad) creo que no debo extenderme más en estos comentarios. Sí quiero terminar diciendo que tanto las autoridades como los ciudadanos encontrarán en el Informe una información abundante, pertinente y variada en sus diversas perspectivas, pues es un documento que ha sido discutido, razonado y redactado con especial minuciosidad, en el que todos hemos aportado lo que en nuestro mejor saber y entender podría ser pertinente. Incluso aunque ni las autoridades ni los ciudadanos compartan completamente las conclusiones a las que ha llegado el Comité, pues realmente ya se deduce que esto no parece posible hoy, encontrarán elementos suficientes para formar su propia opinión razonada. Por supuesto, tampoco pretendo con este voto convencer a nadie, pues como se ha visto, no se alinea por completo con ninguna posición en particular, lo que le deja más abierto a la crítica. Pero así lo asumo”.
Me sumo a lo que expuso este ponente del Comité de Bioética de España en su voto particular al informe citado. Creo que al margen de todo el revuelo mediático que se ha producido con la “noticia” de Ana Obregón, es muy importante que los ciudadanos y ciudadanas de este país, como titulares del poder público, ejercitemos nuestros derechos como malla crítica para que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, recorran más pronto que tarde el camino de apertura a nuevas vías ante la gestación subrogada en nuestro Estado, en la medida en que la situación, la seguridad jurídica y las valoraciones sociales así lo aconsejen, en los términos expuestos anteriormente en 2017 por el profesor Romeo Casabona. No todo vale, como hemos visto, porque se pueda pagar saltarse la ley actual, pero el silencio parlamentario, tampoco, ante el sufrimiento de muchas personas y parejas o no, sin recursos, en nuestro país, que sólo les quedaría el amparo de una nueva ley en relación con la gestación subrogada.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.
Hoy se cumple el 50 aniversario del fallecimiento de Pablo Picasso en Mougins (Francia), que ha recordado recientemente la televisión pública de este país, de la mano de Carlos del Amor, en un bloque informativo especial del Telediario 2, desde su Málaga natal, «donde pasó parte de su infancia. Desde allí, se ha hecho un recorrido biográfico que ha pasado también por A Coruña, Barcelona, París, Madrid o Guernica, ciudades que marcaron su trayectoria», con una parada obvia en relación con su obra de proyección internacional, Guernica, que por sí misma simboliza la magia de su pintura.
Carlos del Amor ha hecho un trabajo impecable para resaltar aspectos esenciales de Picasso como persona y personaje, que no se deben separar, sin obviar los pasajes oscuros de su alargada y, a veces, polémica trayectoria vital. Me he sentido muy identificado con la semblanza en los planos dedicados a Guernica, donde todavía pueden contar aquel bombardeo algunos supervivientes del mismo. No olvido mi visita a aquel lugar en el verano de 2018, tan representativo de la locura de las guerras. Cuando finalicé aquel encuentro, que era una deuda con él, me di cuenta de que había vivido aquella experiencia vital en silencio, con la mirada puesta en el famoso cuadro de Picasso, guardado en mi memoria de secreto, que interpreté mejor que nunca al compartir con Begoña, en su casa rediviva, el drama de su terrible bombardeo, el 26 de abril de 1937. Picasso nos legó una pintura plagada de preguntas a través de mujeres, niños y animales que sufren. Hay pocos hombres, solo el mensaje explícito de que esos hombres son solo lobos para el hombre, en una reinterpretación de la mítica frase de Hobbes: homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre). En este cuadro se representa la verdad expresa de la guerra y el sufrimiento que siempre conlleva, sobre todo para los más débiles, mujeres, niños y ancianos. Nos debería servir hoy para convertirnos en militantes de la paz, de cualquier paz que se deba defender en los círculos donde somos y estamos, sobre todo cuando se lucha con dignidad por otro mundo mejor y posible. Los niños y niñas de Guernica jugaban aquella tarde en sus aceras, hablando en euskera, con aires de libertad, en paz. Los habría pintado Picasso, en esa ocasión, de forma admirable, porque él llevaba ese dolor dentro.
Junto a semblanzas casi siempre muy amables con la obra del pintor, también se expuso la otra cara más controvertida de su persona de todos, en su relación con las mujeres, que las llevó siempre a su obra desde diferentes perspectivas, como lo expresaba Dora Maar, por ejemplo, una de las siete mujeres que formaron parte de su azarosa vida, al afirmar que «cuando Picasso cambiaba de mujer, todo cambiaba», no escapando este contexto de la crítica feminista, desde hace ya unos años, que acusa al pintor de ser un maltratador y un misógino, señalando este reportaje a una historiadora, Estrella de Diego, que pide «recuperar matices», sin que esta crítica deba suponer en ningún caso «una enmienda a la totalidad de la obra de Picasso». Un ejemplo de este debate se encuentra reflejado en la obra de Eugenia Tenenbaum, Las mujeres detrás de Picasso, que «ve más sombras que luces en el artista», cuya sinopsis oficial no deja dudas al respecto, porque «pone el foco en las protagonistas tanto de la vida como de la obra del célebre pintor. Olga Khokhlova, Dora Maar, Françoise Gilot o Jacqueline Roque son solo algunos de los nombres que inspiraron al malagueño, le ayudaron a promocionar su obra y le cuidaron en todas las etapas de su vida. ¿Cuánto sabemos de él y cuánto de ellas? Mujeres de talento desbordante, todas tuvieron que superar innumerables obstáculos y enfrentarse a las violencias que sobre ellas vertieron tanto el artista y el entorno en el que les tocó vivir como, más tarde, la historiografía y sus sesgos de género. Este libro nos acerca a las biografías de quienes hicieron que Pablo se convirtiera en Picasso y de quienes existieron no gracias al pintor, sino a pesar de él».
Cuando finalizó el bloque informativo dedicado el pasado martes a Picasso, tomé conciencia de nuevo, de acuerdo con Terencio, de que nada humano me es ajeno y que se puede y se debe hablar de Picasso desde todas las perspectivas posibles de su vida, en libertad plena, como persona y personaje, pero con una condición: conocerlo bien para poder emitir juicios bien informados, incluso cuando se conmemora el 50 aniversario de su fallecimiento, lejos de su tierra, en un exilio no inocente, al que no se debe descargar de su memoria democrática e histórica. Fundamentalmente, porque las lleva dentro.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.