La luz con el tiempo dentro…

LA LUZ CON EL TIEMPO DENTRO
De izquierda a derecha, Alex O’Dogherty, Tamara Arias y Carlos Ávarez-Novoa, este martes durante el rodaje en Sevilla. / laura león

El sábado pasado, cuando pasaba por Moguer de vuelta a Sevilla, mi querido pueblo de acogida en una etapa transcendental en mi vida de secreto y que ya he recordado en alguna ocasión en este blog, vi un mural en una de sus entradas con la siguiente leyenda: La luz con el tiempo dentro. Me quedé con esta preciosa descripción de ese pueblo encantador, tan maravillosamente retratado siempre por Juan Ramón.

Ayer, conocí mediante una noticia en el diario El País, que se ha iniciado el rodaje en Sevilla de una película sobre la vida de Juan Ramón, que lleva ese título. Es una feliz coincidencia que me ha traído recuerdos de aquél pueblo que recorrí muchos días, rememorando siempre las páginas inolvidables de Platero y yo, paseando sus calles, cuando él era un niñodiós, porque Moguer era:

una blanca maravilla,
la luz con el tiempo dentro.
Cada casa era palacio
y catedral cada templo;
estaba todo en su sitio,
lo de la tierra y el cielo;
y por esas viñas verdes
saltaba yo con mi perro,
alegres como las nubes,
como los vientos, lijeros,
creyendo que el horizonte
era la raya del término

La película tiene una carta de presentación impecable, porque diferencia muy bien valor y precio, algo que alguna vez le comentaría al oído Antonio Machado: “Hemos tomado las riendas de nuestro trabajo. Somos todos emprendedores y hemos creado nuestra propia empresa con un proyecto de alto valor cultural en el que intervienen unos 40 actores y un equipo técnico con más de una treintena de profesionales” […] porque La luz con el tiempo dentro, es “un viaje por la vida y el alma de Juan Ramón Jiménez”, en palabras de su director Antonio Gonzalo, cuyo rodaje comenzó el 1 de junio y se prolongará hasta mediados de julio en medio centenar de localizaciones repartidas entre Moguer (Huelva), Sevilla y Jerez (Cádiz)”.

El título de la película nació en el verso anteriormente citado y corresponde “a un verso muy notable del poema “Cuando yo era el niñodiós”, un romance revivido del tiempo de Moguer de Juan Ramón, publicado en su forma revivida en la revista malagueña, Caracola (núm. 5), en 1953, y posteriormente en el libro titulado sencillamente Moguer, publicado en 1958 por la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, con ilustraciones de José R. Escassi, y con una nota muy conmovedora en función de prólogo a la colección entera, en la cual se advierte que “El original de este libro fue enviado por Juan Ramón, pocos días antes de morir, a la Dirección General de Archivos y Bibliotecas para su publicación en beneficio de la Casa ‘Zenobia y Juan Ramón’, a fin de continuar la serie iniciada con “El Zaratán”, que tanto le había complacido”; Sigue la nota añadiendo que “Francisco Hernández-Pinzón, sobrino del autor, recibió de sus manos los trabajos que ahora se publican, algunos con recientes correcciones del poeta” (1).

Me ha alegrado conocer esta pre-ocupación finalista de Juan Ramón Jiménez por su querida casa de adolescencia convertida posteriormente en Casa-Museo, tan querida también por mí, donde preparé tantas clases en mi etapa docente de Huelva, gracias a la sempiterna delicadeza de Pepito, la persona que más ha amado a Juan Ramón y Zenobia en aquella casa llena de recuerdos y que él los presentaba como nadie.

El verso del título no figuraba en la primera edición del poema tal y como lo conocemos hoy: “es un “romance revivido”, versión corregida de una poesía que había aparecido en el libro Almas de violeta, en 1900, y también —con variante en sólo un verso- en Rimas, de 1902, en ambos casos con el título “Remembranzas” y que cincuenta años más tarde se publicó con el título ya comentado de “Cuando yo era el niñodiós”. ¿Qué había pasado? La explicación está en la costumbre de Juan Ramón de repasar continuamente su obra, por su perfeccionamiento extremo, por su mundo de secreto, por la reinterpretación constante de su vida. El verso en “Remembranzas” dice (la negrita es mía):

Recuerdo que cuando niño
me parecía mi pueblo
una blanca maravilla,
un mundo mágico, inmenso;

mientras que en su última versión, con el deseo expreso de que se entregara a su pueblo, deja constancia de un cambio transcendental:

Cuando yo era el niñodiós
era Moguer, este pueblo,
una blanca maravilla,
la luz con el tiempo dentro.

Moguer, con su mundo mágico e inmenso ya es luz con el tiempo dentro. Según Olson: “La blancura de Moguer transciende su condición de color para convertirse en la luz misma -o, mejor dicho, para dejar que transparente la luz- total, única, indivisa y eterna- que es el origen y fondo de todos los colores, como el “ser” es origen y fondo de todos los seres, hacia el cual están siempre orientados aunque sea para ellos un origen perdido u olvidado”.

Me ha pasado algo similar en mi vida respecto de las experiencias de Moguer, cómo lo aprehendía como el amor y la poesía suya, cada día, porque el mundo mágico e inmenso con el que yo vivía aquellas experiencias de finales de los setenta, en el siglo anterior, necesito hoy recordarlo con el tiempo dentro, casi cuarenta años después, como un niñodiós redivivo. Creo que he comprendido perfectamente la experiencia subjetiva de Juan Ramón, porque es una ley de vida.

Sería importante que esta película respetara esa visión de Juan Ramón de su luz y tiempo, porque sería el mejor homenaje que se le podría hacer en el centenario de la publicación de su querido Platero y yo, escrito solo con alma de niño. Sin olvidar nunca a Zenobia, a quien tanto quería cuando ya era un niñodiós.

Sevilla, 11/VI/2014

(1) Olson, P. (1981). La luz con el tiempo dentro: ser y tiempo en la poesía de Juan Ramón Jiménez. Actas del Congreso internacional conmemorativo del centenario de Juan Ramón Jiménez, celebrado en La Rábida durante el mes de junio de 1.981, organizado por la Excma. Diputación Provincial de Huelva y la Universidad de Sevilla, p. 435-443.

2 comentarios en “La luz con el tiempo dentro…

  1. encarnacion barranco molina dijo:

    La pelicula “La luz con el tiempo dentro” se ha rodado , en gran parte, en la casa más maravillosa de este pueblo llamado Moguer. Su dueña María Mercedes Rodriguez- Thorices Flores,la ha cedido generosamente y sin ningún interés econónomico. Es de agradecer y tener en cuenta la aportación personal y cultural de ésta mujer para una obra cinematográfica de éxito asegurado.

    Me gusta

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