Crónica de una investidura anunciada

EL CUARTO PODER
Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). El Cuarto Estado.

La pregunta de por qué quieres ser un político significa en realidad por quién quieres serlo.
Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Han pasado setenta y ocho días desde que se celebraron las elecciones de Andalucía y las espadas siguen en alto cuando lo lógico es que estuvieran ya envainadas desde hace mucho tiempo. El mercado persa electoral sigue abierto en situación de alta indisponibilidad, mostrando lo peor de la actitud política que está presidiendo la resolución del fraccionamiento del voto en esta Comunidad.

Si se respetara la voluntad de los votantes en las elecciones de marzo, en Andalucía hay una decisión tomada ya en las urnas, con varias vertientes de interpretación, que debería facilitar la investidura:

1. Los partidos conocidos como mayoritarios o clásicos ya no tienen el respaldo pleno de los votos para hacer y deshacer a su antojo, es decir, han desaparecido las mayorías absolutas.
2. El voto escrutado el 22 de marzo de 2015 es mayoritariamente de progreso y de izquierda, en su acepción más correcta del término, tal y como lo entendemos todos, con las matizaciones del triunfo de los de abajo si así complace democráticamente a muchos de los que han confiado en la necesidad del cambio, a la gente.
3. Andalucía tiene necesidad urgente de dirección política, porque la confianza que se presta a los partidos políticos mediante los votos, está rebasando ya límites insoportables y, en muchos ámbitos, Andalucía comienza a navegar a la deriva por mucho que algunos se empeñen en negarlo.
4. Cunde un clamor popular muy preocupante al constatarse que la inercia de la gobernanza en Andalucía durante estos setenta y ocho días permite vislumbrar para los no demócratas que Andalucía se gobierna sola sin necesidad de políticos. Con comentarios.
5. Si construimos un silogismo ultrarrápido constatamos que si la democracia es la representación del gobierno por parte de los que obtienen la mayoría y si ésta se ha conseguido por la pluralidad de partidos de izquierda o de abajo, un 63% aunque con diferentes programas, debe ser esta corriente la que obtenga el poder y, por tanto, la que gobierne sin paliativo alguno en la Comunidad.

Pero los intereses creados de todos los partidos, sin excepción alguna, burlando la confianza de la población andaluza que ha depositado el voto en las urnas, sigue ensimismada en juegos de salón para obtener cada uno el mayor beneficio posible, olvidando una vez más a la ciudadanía que ha confiado un voto responsable, un voto de mayoría para que la política se lleve a cabo de forma diferente, no inocente por cierto.

Sé que no es fácil acabar con la situación actual, porque no existe el bálsamo de Fierabrás que se compra en el mercado y lo resuelve, pero la investidura se debe llevar a cabo ya con carácter de urgencia y respetarse en todo caso la voluntad de la mayoría, en los supuestos planteados anteriormente, con todas las restricciones y ribetes de acero que sean necesarios, para no convertir estas decisiones en mercancía fotografiada en un extenso muestrario de bisagras, casquería política, despropósitos y querellas personales. Las llamadas fuerzas de izquierda caen en su propia trampa y pierden desde ya toda legitimidad de gobierno cuando no se actúa con responsabilidad plena, respeto reverencial al poder popular, altura de miras y generosidad en la aplicación de la ética de situación a través de los derechos y deberes de representación mutua.

He escrito estas palabras porque no quiero callarme y participar de alguna forma en silencios cómplices, como los de aquellos lugareños a los que retrató excelentemente José Luis Cuerda en los planos finales de La lengua de las mariposas, vociferando ante la cordada de presos donde caminaban personas dignas, no queridas por todos. Lo que pasa también es que tengo prisa ciudadana, porque llevo a Lula y a Manuel Rivas en el corazón y porque se agotan los billetes de los autobuses de la utopía del gobierno en España, que deberían salir esta semana desde la estación de Andalucía.

Sevilla, 8/VI/2015

2 comentarios en “Crónica de una investidura anunciada

  1. Juan R. Martín dijo:

    Cierto es que debiera de haberse alcanzado un pacto ya, cierto es que las fuerzas de izquierdas han sido las más votadas (aunque cada vez me asaltan mayores dudas sobre sí el PSOE pertenece a estas alturas a esta ideología), pero cierto tambuen es que quién necesita de pactos debe de saber negociar para conseguirlos, y no parece que el talante de SD haya ido por esa senda. Tampoco parece hoy el mejor día para retomar negociaciones con otra remesa de detenidos sobre la mesa. O se hace creíble un cambio profundo en Andalucía, en el cual sean apartados de la vida pública todos los que la han mancillado o mal porvenir nos espera.

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    • José Antonio Cobeña Fernández dijo:

      Comparto el análisis, pero creo que el silencio popular es lo que peor puede pasar en estos momentos. Si la izquierda o las fuerzas de progreso están convencidas de sus programas, deben ponerlos sobre la mesa y negociar con sentido común sobre ellos, porque Andalucía necesita dirección política. Sin dejar atrás las posiciones sobre corrupción que hay que entrar en ellas sin demora alguna y con luz y taquígrafos. Sería deseable que el frente de izquierda saliera hoy a debatir la situación y comprometerse con una acción de gobierno donde hubiera una tutela activa de gestión pública. Lo peor que puede ocurrir es quedarse todo en silencios cómplices. Caiga quien caiga.

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