Palabras de Javier Marías

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Mientras que ordenaba libros de lectura pendiente, he encontrado en mi biblioteca unas tarjetas postales en blanco y negro con frases entresacadas de libros de Javier Marías e imágenes sugerentes de sus portadas, llevándome a una lectura que deseo compartir con las personas que suelen abrir conmigo este cuaderno de inteligencia digital. Son islas desconocidas que tienen sentido cuando se descubren también por las personas que llegan a ellas de vez en cuando. Espero que estas tarjetas postales, con su palabra y tiempo dentro, nos faciliten durante el fin de semana encontrar algún sentido a la vida. Nada más.

1. “Nada tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”. En Los enamoramientos (2010).
2. “Qué desgracia saber tu nombre, aunque ya no conozca tu rostro mañana, los nombres no cambian y se quedan fijos en la memoria cuando se quedan, sin que nada ni nadie pueda arrancarlos”. En Mañana en la batalla piensa en mí (1994).
3. “Como si anunciara derretirse a la menor presión, al menor contacto, como si hasta una caricia o un beso suave se fueran a tornar violencia y ultraje”. En Mientras ellas duermen (1990).
4. “Todo en ella era expansivo, excesivo, un ser nervioso, uno de esos seres para los que no está hecho el tiempo, para los que la propia noción de tiempo y de paso es un agravio, necesitados como están de fragmentos de eternidad para cualquier cosa”. En Todas las almas (1989).
5. “Parece como si nuestro tiempo, en el que nada carece de su correspondiente imagen, se sintiera incómodo ante aquello cuya responsabilidad no puede atribuirse a un rostro”. Vidas escritas (1992).
6. “Y así en el territorio que no es verdad todo sigue pasando y pasando siempre y allí la luz no se apaga ahora, ni se apaga luego, ni quizá nunca se apague”. En Negra espalda del tiempo (1998).
7. “La lealtad ha sido por el oro ahuyentada; por oro la justicia se vende, al oro sigue la ley, y luego va la moral no escrita. Pero nada cambia”. En El siglo (1983).
8. “Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos parte de la bendita materia y aún podré hablarte”. En Faulkner y Nobokov: dos maestros (1997, 1999).
9. “Todo lo desinteresado y lo inútil, todo lo que no permite otra cosa que pasearlo y mirarlo, se mantiene vivo, a veces salvándose por milímetro de la ruina”. En Pasiones pasadas (1999).
10. “Eso es lo que fue de ella, a quien aún podía sucederle todo y le sucedió la nada en su tiempo. O quizá la espera sin esperanza”. En Donde todo ha sucedido (2005).

Espero también que consideren la decisión de llevarse alguno de estos libros a una isla desierta, aún por descubrir, si eso ocurriera alguna vez en sus vidas. Les aseguro que no es un juego de estrategia, sino mero amor a la lectura, que es bella, porque “Nada [es] tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”.

Sevilla, 21/I/2017

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