No olvido a Víctor Jara

VICTOR JARA

Te recuerdo Amanda / la calle mojada / corriendo a la fábrica / donde trabajaba Manuel…

Hoy se cumplen 44 años del golpe de estado en Chile. Tengo asociado -en mi memoria de hipocampo- este día con la muerte de Víctor Jara, cuando yo llevaba un año trabajando en el Hospital Universitario San Pablo, en la antigua Base americana “San Pablo Frontera”, en septiembre de 1973, en unas condiciones difíciles para estar cerca de la vida y de la muerte de las personas que allí se atendían. Viví ese golpe ético con tan solo veintiséis años. Fueron días de contradicción interna porque recordaba a Víctor Jara en canciones protesta que me sabía de memoria y no comprendía por qué le habían asesinado de forma tan brutal. Además, con escasa información en un país que agonizaba en su dictadura feroz, que asimilaba personalmente de forma difícil en mis compromisos con la Universidad de Sevilla.

A lo largo de estos años he leído con especial atención numerosas referencias a la muerte de Víctor Jara, en el Estadio Nacional, que nunca olvidaré gracias a Costa Gavras, en su película desgarradora, Missing, que tantas veces he recordado, como acicate para que no abandone el compromiso con la ética social.

El 16 de septiembre de 1973, lo enterraron de forma humilde y clandestina gracias al aviso de una persona que descubrió su cadáver junto a la tapia del cementerio. Y el 5 de diciembre de 2009, volvió a recibir sepultura digna, en el mismo sitio de 1973, después de que exhumaran su cadáver de nuevo para poder certificar la violencia con la que actuaron los soldados y oficiales de Augusto Pinochet contra sus palabras, su testimonio de vida, su compromiso ético.

Cuarenta y cuatro años después, lo he acompañado por las calles de mi memoria de hipocampo, la de secreto, hasta depositarlo de nuevo en el mismo sitio que ha estado en estos cuarenta y cuatro años de mi vida, recordando su sonrisa, sus rizos, que tanto enfadaron al soldado que le golpeó brutalmente en el estadio, en una muerte lenta (1), porque era un cantante marxista-leninista (en interpretación celtibérica que tanto resonaba en mis oídos en aquella época y durante la famosa transición):

-¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial.

Después, he buscado siempre a Víctor Jara a través de Quilapayún, conjunto con el que convivió durante años muy importantes de su vida. Y lo he vuelto a encontrar hoy, escuchando de nuevo canciones de compromiso para que mi memoria histórica no olvide nunca a Víctor Jara, sus palabras:

Levántate y mira la montaña
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.

Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.

Hoy, junto al golpe de estado en Chile, es un día cargado de recuerdos amargos para la humanidad, por el terrible atentado de las Torres Gemelas en 2001. Por esta razón, las palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda en la capital, horas antes de su fallecimiento, sigo leyéndolas e interiorizándolas en muchas ocasiones en su sentido más positivo, a pesar de la tragedia popular que supuso el sangriento golpe militar dirigido por un general de cuyo nombre no quiero acordarme: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Tenía necesidad de volver a compartirlo con la Noosfera, cambiando muy pocas cosas de lo que he escrito en anteriores ocasiones, porque es verdad que hoy es el tiempo que puede ser mañana, cuando las personas libres podamos pasear por las alamedas de libertad que proclamaba Allende, para construir una España mejor, sin fisura alguna. El que quiera entender que entienda, salvando lo que haya que salvar en todos y cada uno de los términos anteriormente expuestos. Porque solo necesitamos encontrar a quienes siembran el vuelo de nuestras almas.

Sevilla, 11/IX/2017

NOTA: la fotografía de Víctor Jara la recuperé el 6 de diciembre de 2009, de http://radionuevaaurora.files.wordpress.com/2007/09/056-victor-jara.jpg

(1) Délano, M. (2009, 6 de diciembre). La muerte lenta de Víctor Jara. El País, Domingo, pág. 12s.

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