Elegía a Fernando Camacho

En Sevilla, su ciudad y la mía, se me ha muerto como del rayo Fernando, con quien tanto quería

Desde anoche, cuando me enteré de que Fernando había ido a su cielo, estoy inmerso en el dolor de un poema de Miguel Hernández, Elegía a Ramón Sijé, que tengo grabado en el alma. Por esta razón, lo he leído muchas veces otra vez y transcribo ahora mi emoción y sentimiento hacia la estela de Fernando, con quien tanto quería. Y es verdad que quiero ser llorando el hortelano de la tierra imaginaria que ocupa y estercola, porque siempre fue un compañero del alma, tan temprano.

Es verdad, porque tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento, porque un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal lo ha derribado. Comprendo mejor que nunca lo que sentía Miguel hacia su gran amigo Ramón Sijé cuando expresaba que no hay extensión más grande que mi herida, porque lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más su muerte que mi vida.

La vida sigue o la nave va, como queramos entender la vida, pero sé que con el calor de las personas que quiero voy más seguro de mi corazón a mis asuntos. Hoy, si pudiera, me gustaría desamordazarle y regresarlo porque lo recuerdo en mi alma joven y rebelde que siempre encontró en Fernando un sitio para volver a nuestros andamios de buenas noticias de las que él siempre fue un maestro. Sobre todo, las del joven evangelista Marcos, a quien proclamaba en su barrio de La Pañoleta, en Camas (Sevilla). Un ser anónimo para muchos, pero públicamente querido por los que menos tienen.

Sé, Fernando, que todavía tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Es lo único que me consuela cuando estoy obligatoriamente obligado a ir de mi corazón a mis asuntos. Los que tú, mejor que nadie, bien conoces en mi desventura y sus conjuntos.

Sevilla, 15/I/2018

NOTA: el vídeo se ha recuperado hoy de https://youtu.be/Hi6A4Y9DuEY. Tal y como se recoge en Youtube, es un “Homenaje popular al hombre, al estudioso, al profesor, al cristiano, al sacerdote, al amigo, al militante y al luchador infatigable en la defensa de los Derechos Humanos y especialmente de los más débiles, pobres y necesitados. La Pañoleta (Camas) 28 de febrero de 2015”.

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