Vox populi o la voz del pueblo andaluz

ELECCIONES ANDALUCIA 2018

Aquella tarde romana de 15 de diciembre de 1976 hice cola en el consulado de España en Roma para votar a favor del referéndum para la reforma política, habiendo escuchado días antes en mi radiocasete Grundig una canción que servía de sintonía nacional para promover la participación en un hecho histórico y que marcó el inicio de una etapa democrática extraordinaria para unir las dos Españas. Aquella canción era Habla, pueblo, habla, con un mensaje que todavía mantengo vivo en estos momentos andaluces en el que suena una determinada vox populi, que ha entrado en tromba en el escenario político de Andalucía.

Habla pueblo habla
Tuyo es el mañana
Habla y no permitas
Que roben tu palabra

Habla pueblo habla
Habla sin temor
No dejes que nadie
Apague tu voz

Habla pueblo habla
Este es el momento
No escuches a quien diga
Que guardes silencio

Habla pueblo habla
Habla pueblo sí
No dejes que nadie
Decida por ti

Cuarenta y dos años después el pueblo andaluz ha hablado a través de las urnas en las elecciones del pasado 2 de diciembre, pero también ha callado con una abstención clamorosa, 2.602.456 electores. Hoy, en la cola de la vida diaria, me he preguntado qué pasa en Andalucía para que más de dos millones y medio de andaluces no hablen si suyo es también el mañana, si con su silencio permiten que otros sean los que intenten solucionar sus problemas o agravarlos, según se mire; si cientos de miles pueden apagar la voz de sus deseos legítimos pero no expresados mediante el voto, porque se guarda silencio de cuatro años, porque al final varios millones de andaluces y andaluzas deciden por ellos.

Me preocupa la aparición de Vox, pero más el silencio de la vox de millones de andaluces que no han votado. Lo que pasa es que no sabemos lo que nos pasa cuando Andalucía no habla. ¿Nos preocupa? No me extraña la sorpresa del éxito de Vox, el partido del que tanto hablamos desde que conocimos los resultados del día 2 y cuando tomamos conciencia del millonario silencio de la abstención, por desafección política, cansancio, desencanto, acción voluntaria a sabiendas de lo que se hace al no acudir a las urnas o por la ausencia ética y de convicción en la trayectoria histórica anterior de los partidos en liza. Todo se debería examinar con lupa en beneficio de la democracia andaluza.

Sinceramente, echo de menos cantar a los cuatro vientos Habla, Andalucía, Habla, recordando aquella fría tarde romana de 1976, en la que soñaba con tiempos de democracia y libertad. No lo olvido en estos momentos de turbación y de necesarias mudanzas del alma.

Sevilla, 11/XII/2018