Te marchaste sin decirnos adiós / Yo sé que tú no pudiste decirnos adiós /
¿No sabes tú que tampoco / nosotros hemos podido / decirte adiós? /
Tiempos malditos y tristes / en los que hasta un triste adiós / hay sombras que lo prohíben.
Rafael Alberti, Canción 55, Baladas y canciones del Paraná (1953-1954)
Sevilla, 30/X/2026 – 10:25 h CET (UTC+1)
En el segundo día de luto oficial, he recordado a Rafael Alberti cuando escribió desde el exilio en Argentina, la letra de una canción llena de sentimiento, Te marchaste sin decirnos adiós, transida de dolor, que resuena en mi persona de secreto casi a diario en estos días tristes por el accidente gravísimo de los trenes de alta velocidad en Urda (Toledo). Hablamos de una nueva tragedia de la alta velocidad ferroviaria, de dimensiones extremas, 69 fallecidos en el momento de escribir estas líneas, más de cien heridos de diversa consideración y hasta cerca de cuatrocientos viajeros y tripulaciones de ambos trenes que sufren ya el daño psicológico del estrés postraumático, como poco.
En el caso de los fallecidos, sus familias, amigos y compañeros de trabajo no han podido decirles adiós, poniéndome modestamente en la piel de ellos por el triste duelo que están viviendo todavía por las características especiales que han rodeado a este trágico accidente, del que todavía se desconoce, en profundidad, qué ocurrió exactamente y sus numerosos porqués.
Escuchando ahora a Mozart, en la composición de su forma de ver el fenómeno de la muerte a través de los compases finales del Introito en el famoso Réquiem premonitorio, que se inicia con las palabras lacrimosa dies illa, podemos entender las palabras a las que pone música en el dolor: solo son días de lágrimas para las familias que sufren la terrible ausencia de sus parientes más cercanos, así como las de los heridos todavía ingresados, más la afectación psicológica de los que sobrevivieron a este accidente, dejando abiertas las creencias de cada uno en este momento de duelo para comprender el día después de la forma más humana posible.
También, son días muy dolorosos para los profesionales sanitarios, integrantes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, protección civil, Cruz Roja, personal de las diferentes administraciones públicas, ciudadanos anónimos de las localidades próximas al lugar del accidente, sin dejar a nadie atrás, que han atendido de forma heroica a todos, hasta el último suspiro en algunos casos, en su silencio doloroso y soledad acompañada.
Decía Alberti en el prólogo del libro que recoge la canción citada, entre otras, que “[…] como por transparencia, entrelazados al río y raro paisaje que las provocan, se ven latir en ellas todos los años de dolor y nostalgia que andan dentro de mí, al mismo ritmo de la sangre; porque yo no podré cantar ya nunca dividiendo en dos partes el correr de mi vida; aquí, de este lado, lo sereno, luminoso, optimista, y de este otro, lo dramático, oscuro, triste, todo lo señalado por los signos crueles de mi tiempo. Por esta causa son así, no de otro modo». Me ocurre hoy lo mismo. No puedo estar tan tranquilo con lo que está sucediendo, porque al escribir hoy siento el dolor de lo que está ocurriendo y no puedo escribir solo sobre lo sereno, luminoso u optimista, porque estas ausencias y el dolor colectivo por lo que ha sucedido, me llegan a lo más profundo de mi corazón.
En este desconcierto mundial en el que estamos instalados, nos queda la palabra y hoy quiero dedicarla a estas personas que han fallecido sin que hayamos podido decirles adiós, comenzando obviamente por sus familiares más allegados. También, para reivindicar con todas mis fuerzas que el mejor homenaje que podemos hacerles hoy, más allá de silencios oficiales, banderas a media asta, corbatas y trajes negros, crespones también negros y funerales de Estado en su día, es urgir a nuestros gobernantes para que se trabaje con urgencia en el esclarecimiento de los hechos y se inicien inmediatamente los trabajos de auditoría integral de la red ferroviaria española, no sólo la alta velocidad.
No es el momento de jugar con las cifras para utilizarlas como arma arrojadiza en la disputa política, mucho más por el momento preelectoral que vive el país, pero es obligado, por transparencia y dignidad pública, que se sepa la verdad de lo ocurrido a la mayor brevedad ética posible. La evaluación de carácter público proporciona siempre juicios bien informados. ¡Es el interés general de todos, no la economía de algunos!, en un nuevo grito reivindicativo y viral sin necesidad de escuchar otra vez a los asesores de Clinton, Trump y Asociados, que son bastantes, según se mire, con acólitos muy cercanos en nuestro país.
Desde Andalucía sabemos expresar esta soledad acompañada de dolor compartido y de forma muy especial. Lo decía recientemente en estas páginas al referirme a una soleá cantada por Enrique Morente, Soleá de la ciencia: Presumes que eres la ciencia / Yo no lo comprendo así / Porque siendo tú la ciencia / No me has comprendido a mí, que viene bien recordar en estos momentos, pero haciéndola extensiva no solo a la ciencia que tanto necesitamos en la actualidad, por lo sucedido en Urda (Toledo), sino como grito reivindicativo hacia los poderes fácticos del mundo, los Gobiernos y Hombres de Negro que manejan los hilos de las marionetas mundiales a través del poderoso caballero don dinero, con arrogancia, altanería y prepotencia. Presumen que tienen el conocimiento y el dinero y nosotros no acabamos de comprenderlo así, con preguntas que hoy no tienen todavía respuesta, porque teniendo en sus manos las grandes soluciones a los problemas actuales del mundo, guerras, hambre y pobreza, no nos “comprenden” en nuestra soledad (soleá) y sufrimiento diario.
Creo que ante lo sucedido, debo recordar de nuevo la estrofa final de la canción 55 de Alberti, escrita desde la orilla del dolor y sufrimiento de la lejanía de su querida tierra y océano del Sur: Tiempos malditos y tristes / en los que hasta un triste adiós / hay sombras que lo prohíben.
Necesitaba compartir estas palabras con la Noosfera, entidad virtual que ya definió hace más de cien años Teilhard de Chardin, en su planteamiento revolucionario del origen y futuro del ser humano, como malla pensante de cerebros cuya cualidad principal es la inteligencia compartida, entendida como la capacidad que tenemos las personas de resolver los problemas que más nos preocupan a diario y que tiene especial sentido cuando frecuentamos, en tiempos difíciles, el futuro ético y responsable con el quiero, puedo y debo de cada uno, de todos, sin excepción alguna.
NOTA: el vídeo recoge una grabación del Réquiem de W. A. Mozart, en concreto de la parte final del Introito, Lacrimosa, interpretado en el Festival de Salzburgo por la Ensemble Music Aeterna, el 23 de julio de 2017, bajo la dirección de Teodor Currentzis y con la intervención de Anna Prohaska (soprano), Katharina Magiera (contralto), Mauro Peter (tenor), and Tareq Nazmi (bajo).
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