Un Manifiesto imprescindible por la lectura

A mis amados les dejo las cosas pequeñas;
las cosas grandes son para todos
.

Rabindranath Tagore, Pájaros perdidos, 178

Sevilla, 4/I/2022

Si todavía les queda alguna duda sobre el mejor regalo de Reyes, les recomiendo uno que les encantará. Se trata de un pequeño libro, Manifiesto por la lectura (1), de Irene Vallejo, la entrañable autora de El infinito en un junco (2), libro muy cercano en mi alma de secreto, porque descubrirán en él la importancia de enamorarse de la lectura como compañera inseparable en el viaje de la vida a cada Ítaca particular y a la de todos, según la ideología que justifica los actos humanos de cada cual: “Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraíza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lecturas compartidas, en las bibliotecas, en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une”.

El libro es el resultado de un encargo que le hizo la Federación de Gremios de Editores de España en los primeros meses del año pasado, para que su sabia escritura acompañara a la petición de un Pacto de Estado por la lectura y el libro, necesario e imprescindible, en un país que edita mucho pero lee menos. El subtítulo que utiliza Irene Vallejo es precioso: caligrafías de un cuidado. Es verdad, porque a través de nueve semblanzas, nos lleva de la mano a descubrir la belleza de la escritura y su resultado inmediato en formato libro en la actualidad o en papiros hace ya miles de años: frágiles, alas y cimientos, arquitecturas del cuidado, fantasmas de voces, ideas extravagantes, estremecimientos de agua, peligros casi imperceptibles, herramientas de reconstrucción y salvemos el milagro. Es importante resaltar que Irene Vallejo ha expresado el deseo de que todos los derechos de autora que se generen de este libro, se dediquen al apoyo de proyectos e instituciones en favor del fomento de la lectura. Una muestra de su grandeza humana y altura de miras que tanto echamos de menos en la sociedad de mercado actual, donde casi todo es mercancía y donde hay una confusión permanente entre valor y precio.

He llegado a este libro, tal y como Irene Vallejo lo presenta en sus primeras páginas, a través de unas palabras de Gustavo Martín Garzo en Elogio de la fragilidad: «A los libros se llega como a las islas mágicas de los cuentos, no porque alguien nos lleve de la mano, sino simplemente porque nos salen al paso. Eso es leer, llegar inesperadamente a un lugar nuevo. Un lugar que, como una isla perdida, no sabíamos que pudiera existir, y en el que tampoco podemos prever lo que nos aguarda. Un lugar en el que debemos entrar en silencio, con los ojos muy abiertos, como suelen hacer los niños cuando se adentran en una casa abandonada». Una persona como yo, que busca siempre islas desconocidas, debe agradecer siempre y compartir este hallazgo tan feliz.

Irene Vallejo escribe siempre con alma. Lo podrán comprender leyendo este fragmento dedicado a la fragilidad humana en el Manifiesto citado, especialmente en este tiempo de pandemia: “Somos una especie frágil, particularmente frágil: ni muy fuerte, ni demasiado rápida ni especialmente resistente al hambre, la sed, el calor o el frío. No estamos adaptados al vuelo o la vida bajo el agua. Nacemos completamente indefensos y nuestra infancia es más prolongada que la de ningún otro animal. Hasta un virus minúsculo nos pone en peligro. Sin embargo, la brisa de una cualidad asombrosa nos ha impulsado hacia un desarrollo inesperado, hacia un imprevisible progreso. Esa facultad es nuestra imaginación, que, aliada con el lenguaje, nos permite soñar lo inconcebible, colaborar y fortalecernos unas a otros. Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar”.

No se lo pierdan, porque casi sin darse cuenta habrán firmado con su lectura el mejor pacto posible por la lectura, individual y colectivo, que como las alas de mariposa conmoverá el alma de todos y de cada uno en particular, en este tiempo existencial tan revuelto y tan poco propicio para hacer mudanzas en la forma de ser y estar en el mundo. Una cosa más: si lo desean, pueden acompañar la lectura de este pequeño libro escuchando unas obras de música clásica vinculada a Mozart, en su trayectoria vital, que les permitirá soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a frecuentar el futuro leyendo. Ante la sexta ola de la pandemia que nos asola, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave, que tanto amo. En el fondo, lo que hago hoy es enviar un regalo pequeño, siguiendo a Tagore, el Manifiesto por la lectura, de Irene Vallejo, a las personas con las que comparto la Noosfera, la malla pensante de la humanidad.

(1) Vallejo, Irene, Manifiesto por la lectura, 2021. Madrid: Siruela.

(2) Vallejo, Irene, El infinito en un junco, 2020. Madrid: Siruela.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Vida digna

Escena de «Antes de ti», en las que ambos protagonistas acuden a un Concierto en el que se interpreta el Concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314)
Concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314), primer movimiento (Allegro aperto), bajo la dirección de Claudio Abbado y con la interpretación como solista de oboe de Lucas Macías

Sevilla, 2/I/2022

El año pasado escribía en este cuaderno digital que la democracia brilla en todo su esplendor cuando avanza en derechos y libertades individuales y colectivas que tienen fiel reflejo, finalmente, en leyes sustantivas del Estado. Es el caso de la eutanasia, entendida como un derecho individual, que contempla la “actuación que produce la muerte de una persona de forma directa e intencionada mediante una relación causa-efecto única e inmediata, a petición informada, expresa y reiterada en el tiempo por dicha persona, y que se lleva a cabo en un contexto de sufrimiento debido a una enfermedad o padecimiento incurable que la persona experimenta como inaceptable y que no ha podido ser mitigado por otros medios”, tal y como se defendía con ardor guerrero y democrático en el Congreso de los Diputados, cuando se aprobó, el 17 de diciembre de 2020, la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia con 198 votos a favor, 138 en contra y 2 abstenciones “en una votación de conjunto tal y como exigen el artículo 81 de la Constitución y el 131 del Reglamento del Congreso, donde también establece la necesaria mayoría absoluta para su aprobación y continuar así su tramitación en el Senado”. También se aprobó en esa sesión del Congreso “el dictamen remitido por la Comisión de Justicia con la incorporación de las correcciones técnicas de los G.P Socialista y Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común aprobadas en Pleno, con 198 votos a favor, 138 en contra y 2 abstenciones. No toda la política es igual ni los políticos que la ejercen tampoco son iguales. Para que no se olvide ni siquiera un momento, porque hubo muchos votos en contra.

Sin embargo, el 25 de junio de 2021 fue un día muy importante para la democracia española porque entró en vigor la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia, aprobada por el Congreso en el mes de marzo, tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El recorrido de esta disposición ha sido muy largo en este país tan dual y controvertido, pero finalmente es un derecho más para la ciudadanía y un deber que hay que desarrollar todavía a través de las Comunidades Autónomas, con sus famosas “peculiaridades”, donde la política nunca es inocente. Muestra de ello es la batalla que están planteando desde hace tiempo todos los sectores conservadores del país con el objetivo de presentar recursos de inconstitucionalidad de esta norma sustantiva.

En este sentido, al haber tenido anoche la oportunidad de ver de nuevo la película «Antes de ti», vuelvo a publicar hoy, en mi espíritu y letra de escritura circular, el artículo que publiqué en julio de 2020, Dignitas, porque entendí que había que hacer una labor divulgativa del derecho a morir con dignidad, que se ha refrendado con la Ley que lo ampara y que sigue vigente en todas y cada una de sus palabras. Asimismo, vuelvo a agradecer también el Tiempo de Democracia Actual que vivimos en este aquí y ahora en nuestro país, sin el que no hubiera sido posible aprobar esta ley de salvaguarda de la dignidad humana ante el sufrimiento y la muerte. Sirva como ejemplo que la primera persona que se acogió a la Ley de eutanasia fue una mujer residente en el País Vasco de 86 años, enferma en fase terminal. Murió en su casa con la ayuda de los médicos y rodeada de sus familiares el 23 de julio de 2021, casi un mes después de haber entrado en vigor la Ley.

Dignitas

El cine es un medio extraordinario para crear conciencia y tejido crítico social sobre muchos asuntos de la vida ordinaria. Cumple una función cultural y social muy importante. Anoche repusieron una película que se ha presentado siempre como una historia de amor (lo es), Antes de ti, que tiene un hilo conductor muy profundo: la eutanasia en su sentido más exquisito de amor y respeto a la vida digna. Está basada en un best seller de Jojo Moyes, que se ha tratado siempre como un film edulcorado, pero creo que es justo y necesario que se reconozca que aborda también un problema que no acabamos de asumir con normalidad absoluta: la elección de una muerte digna por parte del protagonista, un joven que es atropellado por una moto y queda tetrapléjico por una lesión medular, frustrando plenamente su vida personal y profesional.

En España tenemos una muestra cinematográfica que conmovió a muchos patios de butacas y salas de estar, no sé si de ser, no hace tantos años. Me refiero a la película “Mar adentro”, basada en un hecho real, la muerte asistida de Ramón Sampedro hace ya 22 años, derecho sobre el que ya había reflexionado previamente en su obra Cartas desde el infierno, en 1996, antes de elegir una buena muerte ante tanto sufrimiento personal: “No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar”.

El 11 de febrero pasado sentí una emoción especial al conocer que el Congreso de los Diputados había “tomado en consideración” la proposición de ley para regular la eutanasia, con el siguiente resultado: 201 votos a favor, 140 votos en contra y 2 abstenciones y, por tanto, se comenzaba «a tramitar la ley orgánica de regulación de la eutanasia que presentó el Grupo Parlamentario Socialista [el 24 de enero de 2020]. Este es el primer paso del procedimiento legislativo, que continuará con la apertura del plazo para presentar enmiendas”, según recoge la nota de prensa del Congreso. Creo que ha sido un hecho memorable en este país, después de un recorrido tortuoso de esta proposición de ley, tal y como lo recordaba en mi post anterior dedicado a la eutanasia y publicado en este medio el 6 de abril de 2019. Desgraciadamente, el proceso del coronavirus ha ralentizado de nuevo su tramitación parlamentaria, pero de momento está blindado el procedimiento legal y en la fase de presentación de enmiendas al articulado en el seno de la Comisión de Justicia del Congreso.

Soy especialmente sensible a esta realidad humana que tanto sufrimiento supone a las personas y a sus familias. Tengo presentes hoy a miles de alumnas y alumnos a los que enseñé que la eutanasia era una buena opción humana, la mejor decisión cuando el hecho de vivir en estadios permanentes de sufrimiento y dolor, sin esperanza alguna, deja de tener sentido. Les hablaba de la ética de situación, como resquicio ético para estas situaciones, en un país en el que una gran parte de él tenía helado el corazón, jugándome el tipo porque los comisarios políticos del Régimen también asistían a clase camuflados: “Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring [del que fui alumno durante un Curso impartido por él] me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la existencia, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum en Roma, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente” (1).

Estas reflexiones ya las he hecho anteriormente en este cuaderno digital, pero he considerado que debía rescatarlas hoy. Más pronto que tarde, ya no hará falta recurrir a la ética de situación vergonzante y oculta, porque la libre elección de morir dignamente estará regulada legalmente en este país, esperemos que a muy corto plazo. Literalmente, lo único que pretende esta ley es “legislar para respetar la autonomía y voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave e incurable, o de una enfermedad grave, crónica e invalidante, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables. Con ese fin, la ley regula y despenaliza la eutanasia en determinados supuestos, definidos claramente, y sujetos a garantías suficientes que salvaguarden la absoluta libertad de la decisión, descartando presión externa de cualquier índole» (2).

Ha sido un recorrido largo y lo verdaderamente lamentable es que no se ha llegado a tiempo para ayudar a miles de personas a morir dignamente por una elección personal que permite, como decía Sampedro, cruzar la línea de la intransigencia, saltar…, en un acto de libertad plena para elegir la mejor muerte, sobre todo, la más digna. Anoche, en un plano casi final de la película se podía leer el membrete de la carta que recibe el protagonista, Dignitas, porque había elegido una muerte digna. Dignitas es un grupo suizo “que ayuda y asiste a morir, con la asistencia de médicos y enfermeras calificados, a personas con enfermedad terminal y enfermedades graves físicas y mentales. Además proporciona el suicidio asistido para personas con plenas facultades mentales que deben someterse a un informe médico riguroso preparado por un psiquiatra, que establecerá la condición del paciente, aspectos todos ellos requeridos por la legislación y la Corte Federal de Suiza” (3).

Afortunadamente, cualquier parecido de la película de anoche con la realidad, ya no será en los próximos meses en nuestro país una pura coincidencia. Mientras, escucho con veneración una versión muy premiada del concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314), bajo la dirección de Claudio Abbado y con la interpretación como solista de oboe del valverdeño Lucas Macías, recogido en su primer movimiento en planos especiales en la película, recordando cómo la pareja protagonista intenta con la música dar un sentido a sus vidas, porque es compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum). Una gran lección que no olvido.

(1) https://joseantoniocobena.com/2019/04/06/eutanasia-y-muerte-digna/

(2) Proposición de ley orgánica de regulación de la eutanasia, Exposición de motivos, p. 2.

(3) http://www.dignitas.ch/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Adiós, adiós, 2021

Sevilla, 2/I/2022

Comienzo el año repasando lo sucedido en 2021 a través del programa especial que la RTVE preparó para despedir el año, siendo en esta ocasión Blanca Portillo, en su papel de 2021, la que recibió el testigo de José Coronado, el insigne y complejo 2020, que había tenido que explicar cómo fue ese año de cuya fecha no queremos acordarnos a veces, en el que se presentó en sociedad el coronavirus. Carlos del Amor es el autor del guion y una vez más ha acertado en su planteamiento porque en media hora ha sintetizado lo ocurrido en un año muy complejo , en el que el final del túnel nos hizo comprender que no era el último que teníamos que atravesar a lo largo del año.

Sobran los comentarios, excepto los laudatorios para Blanca Portillo en esta ocasión y para la radio y televisión pública de este país (RTVE), por el esfuerzo que hace de difusión pública de ámbito nacional sobre lo qué ha pasado, hemos visto y, sobre todo, hemos sufrido. Una forma muy original, a través de un monólogo apoyado con imágenes, en un teatro de la comedia que es un símbolo del gran teatro del mundo, que Blanca lo hace cada vez más amable a pesar de lo nos está contando.

Luis García Montero, La ausencia es una forma de invierno, en Almudena

Vaya por delante mi agradecimiento personal, formando parte de un país que lucha por sobrevivir en un mundo diseñado a veces por el enemigo. Gracias, Carlos del Amor, por tu esfuerzo en hacernos accesible la condición humana ante la adversidad, lanzándonos un reto: tener empatía, un buen propósito para 2022, es decir, ponernos en el lugar del otro y no enfrente.

Me quedo contemplando los planos finales del reportaje escuchando a Los Secretos y Nina, con una canción, Pero a tu lado, que deletreo, palabra por palabra, con ellos.

He muerto y he resucitado.
Con mis cenizas un árbol he plantado,
Su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado.

He roto todos mis poemas,
Los de tristezas y de penas,
Lo he pensado y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.

Ayúdame y te habré ayudado,
Que hoy he soñado en otra vida,
En otro mundo, pero a tu lado.

Ya no persigo sueños rotos,
Los he cosido con el hilo de tus ojos,
Y te he cantado al son de acordes aún no inventados.

Ayúdame y te habré ayudado,
Que hoy he soñado en otra vida,
En otro mundo, pero a tu lado.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo

Daniel Barenboim, Salón Dorado del Musikverein (Viena) y mariposa Apolo

Sevilla, 31 de diciembre de 2021

Este año habrá una protagonista especial en el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebrará en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, mañana 1 de enero de 2022, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido esta vez por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música. En ese espíritu, será un referente esencial la historia de convivencia pacífica a lo largo de los siglos en Andalucía entre las distintas culturas; promover la acción formativa en el ámbito de la música, siempre con el objetivo de la formación integral humanística; elaborar, promover, ejecutar y difundir proyectos de formación y cooperación para el desarrollo en Andalucía, en los Territorios Palestinos y en otros países de Oriente Próximo, promover la investigación y la experimentación musical y promover el intercambio de información sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, a la lucha contra el racismo y la xenofobia garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo”.

Junto a Daniel Barenboim y la Filarmónica de Viena, habrá otra protagonista que no pasará desapercibida, una mariposa Apolo, autóctona en Austria, que viajará durante el concierto por los sitios que ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad en ese país y que lleva en sus alas la letra “D” final de Libertad, según explico más adelante. Asimismo, recomiendo la lectura previa de contenidos acerca del concierto de este año que ha preparado la Radiotelevisión de España (RTVE), en su página oficial, donde podrán observar hasta el último detalle de este gran acontecimiento musical, en la que el musicólogo Martín Llade nos acercará con sus comentarios a los momentos clave de este encuentro.

Según la página oficial de esta orquesta “La estrecha asociación musical de Daniel Barenboim con la Filarmónica de Viena comenzó en 1965. Después de 2009 y 2014, el concierto del 1 de enero marca la tercera vez que Daniel Barenboim dirige este prestigioso concierto”, con un programa con obras de insignes compositores como la representación habitual de la familia Strauss: Josef Strauss, Johann Strauss Jr., Joseph Hellmesberger Jr., Eduard Strauss y Carl Michael Ziehrer, que se podrán escuchar y ver en directo gracias a la retransmisión de la radiotelevisión austriaca que posibilitará la señal a más de noventa países en el mundo, con una audiencia media de 55 millones de telespectadores y un potencial de 1.000 millones.

El concierto de este año contará con la intervención habitual del Ballet Estatal de Viena, con una obra emblemática, el Vals de Las Mil y Una Noches (Johann Strauss, Jr.), en el Palacio de Schönbrunn, que conozco bien y que todavía recuerdo en mi memoria de secreto. También se podrá contemplar y escuchar otra obra, la Polca de las Ninfas, de Josef Strauss, en la Escuela Española de Equitación, que nos recordará la presencia regia de nuestro país en aquél territorio austriaco. Quizás sea el intervalo o descanso entre las dos partes del concierto la que más me ha llamado la atención en esta ocasión. Explicaré el motivo. Este año se ha querido resaltar una vez más la tríada que compone este acontecimiento musical, la Filarmónica, Viena y Austria, en definitiva, uniendo mediante imágenes y música la localización de los 12 sitios del Patrimonio de la Humanidad en Austria, al cumplirse el 30º aniversario de su adhesión al Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que en 2022 cumplirá a su vez su 50 aniversario también. Con este motivo se ha elegido a la mariposa Apolo, una especia autóctona protegida en la actualidad, a la que acompañará por las cámaras “en su poético vuelo por los lugares del Patrimonio Mundial austríacos, conectando los 12 monumentos y paisajes naturales que han sido merecedores de este reconocimiento”: Centro histórico de Salzburgo, Palacio y Jardines de Schönbrunn, Paisaje cultural de Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut, Ferrocarril de Semmering, Ciudad de Graz, Centro histórico y Palacio de Eggenberg, Paisaje cultural de Wachau, Centro histórico de Viena, Paisaje cultural de Fertö / Neusiedlersee, Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa, Palafitos prehistóricos en el entorno de los Alpes, Fronteras del Imperio Romano / Limes del Danubio en Carnuntum-Petronell, y Grandes ciudades balnearios de Europa / Baden bei Wien, siendo estas cinco últimas localizaciones compartidas con otros países.

Libertad alada

Curiosamente no es la primera vez que cito a esta mariposa Apolo en este cuaderno digital, porque cuando lo hice la vinculé con una misión en sus alas: señalar que en ellas aparece siempre una “D”, como última letra de la palabra “LIBERTAD”, una propuesta que hice en su momento para ensalzar esta hermosa palabra: “Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones”.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma. Una vez más y en plena explosión de la sexta ola de la pandemia tendremos la oportunidad, a través de este Concierto de Año Nuevo, de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de las manos de Daniel Barenboim y de los miembros de la Filarmónica de Viena, sabiendo de antemano que sobrevolará durante el concierto la mariposa Apolo en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles.

(1) Satz, Mario, El alfabeto alado, 2019. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

NOTA: la imagen de cabecera es un fotomontaje de elaboración propia sobre imágenes recuperadas de la página web de la Filarmónica de Viena, excepto la de la mariposa Apolo. La de la palabra LIBERTAD, es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Nueva alocución para recibir con esperanza un año nuevo

Ángel González

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

Ángel González, en Alocución a las veintitrés

Sevilla, 31/XII/2021

En unos días de discursos inocuos de Reyes, Barones y Presidentes de Comunidades Autónomas, Ángel González nos ofrece una visión personal de la vida en una alocución de fin de año cargada de historia reciente en este país y en el mundo que nos rodea, salvando lo que haya que salvar. Lleva por título “Alocución a las veintitrés” (1). Hoy, cuando quedan muy pocas horas para que finalice un año complejo, para olvidarlo, vuelvo a leerla detenidamente porque siempre calma mi ardiente paciencia y conmueve mi alma de secreto.

Lo decía el año pasado a estas alturas del calendario: estas palabras de Ángel González son un símbolo de lo que a veces no queremos ver aunque es evidente lo que está pasando, aplicando el principio de realidad de Freud cuando finaliza este año. Las preguntas serias son las que enuncia metafóricamente el poeta: ¿quién se dirige a quién? ¿quién, con poder suficiente, sean reyes, presidentes o ministros, se dirige así a sus subordinados con un discurso paradigmático de doble moral? ¿lo pronuncian solo los políticos o todas las personas que no quieren ver lo que miramos todos, solo por ejercer cierta prepotencia sobre los demás? ¿afecta solo a los de arriba o solo a los de abajo, a los de izquierdas o a los de derechas? ¿a todos?

Alocución es un discurso o razonamiento breve por lo común y dirigido por un superior a sus inferiores, secuaces o súbditos [sic, según la RAE]. Lo que sí tengo claro es que cuando cambie el año, suenen las campanadas y nos enfrentemos a las uvas, esta alocución va a ser un revulsivo a las veinticuatro horas para que aprendamos del valor de la libertad de la palabra de ciudadanos imperfectos que aún nos queda en tiempos difíciles de coronavirus y que, afortunadamente, no está a la venta en Amazon ni en los mercados porque, seamos sinceros, interesa escucharla solo a unos pocos. Porque nos ofrece, entre otras muchas cosas, tener fe en ella aunque la terca realidad nos complique a veces la vida. Porque ahí está, a pesar de que algunos ciudadanos perfectos sólo ven el mundo del nunca jamás en todo lo que les rodea, sin mezcla de esperanza alguna.

ALOCUCIÓN A LAS VEINTITRÉS

Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:

vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
del consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de vuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste en no creer en lo evidente.

Yo podría jurar que la tierra está fija
–ya lo juré otras veces–
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
–lo seguiré negando, si hace falta–
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
–lo estoy quemando ahora–.

No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe, y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la acusación de impío.
Con esto, y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como ésta de hoy,
en una noche semejante a ésta de hoy,
tras una cena lo mismo que ésta de hoy.

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

(1) González, Ángel, Palabra sobre palabra, 2018. Barcelona: Austral, p. 176s.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Andalucía, desgraciadamente, sin nuevo Presupuesto para 2022

Sevilla, 30/XII/2021

Me enfrento hoy ante la página en blanco de este cuaderno digital para escribir algo especial, por lo que significa para nuestra Comunidad Autónoma no disponer de un Presupuesto para 2022, al haber sido rechazado el Proyecto de Ley presentado al Parlamento de Andalucía por el actual Gobierno andaluz, en la sesión del pasado 24 de noviembre, en la que se llevó a cabo el debate a la totalidad del citado Presupuesto y en el que fueron aprobadas las enmiendas a la totalidad por 60 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos y Vox), 47 votos en contra (Partido Popular y Ciudadanos) y ninguna abstención. Como consecuencia principal de esta situación, se aprobó el martes pasado, en el Consejo de Gobierno, el Decreto que establece las condiciones de la prórroga presupuestaria de 2021, recogiendo el cumplimiento de los compromisos adquiridos y las obligaciones derivadas de normas con rango de ley: “La ejecución del Presupuesto prorrogado será coherente con los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, fijados de acuerdo con la normativa básica estatal para el año 2022. […] El proyecto de Ley del Presupuesto devuelto por el Parlamento concentraba sus esfuerzos en la lucha por la erradicación de la pandemia y la mejora de la atención a la salud de la ciudadanía, así como en la consolidación de la recuperación del crecimiento, induciendo la mejora del modelo económico sustentado en la transformación digital y la transición hacia una economía descarbonizada. Se desenvolvía en el marco de una nueva fiscalidad para el empleo que profundiza en la reducción de impuestos iniciada en abril de 2019 y que ha continuado con la reciente aprobación en el Parlamento de la Ley 5/2021 de octubre de Tributos Cedidos de la Comunidad Autónoma de Andalucía”. Tragedia consumada, en las palabras del propio Consejero en el citado debate: “Y creo, con la mano en el corazón, y tal como algunos de ustedes defendían, que no tener presupuestos es lo peor que le puede pasar a Andalucía. Creo que van a dejar de hacerse muchísimas cosas, y eso será provocado porque no hay presupuestos. Con lo cual, evidentemente, desde la reflexión más profunda, creo que es un error, creo que se equivocan votando en contra de este presupuesto, creo que los andaluces no se lo merecen, creo que no han priorizado a las personas”.

No voy a entrar en la guerra de los números porque casi siempre sufren mucho dependiendo de las vueltas que se les dé a la hora de presentarlos ante la opinión pública, aunque el montante global del Presupuesto fallido marea por su volumen económico: “[…] 43.816 millones de euros —un incremento del 9%—. El gasto no financiero se eleva hasta los 38.922, es decir, sumándole 3.253 millones de euros, un 9,1% más. Se observa, por tanto, que el presupuesto crece por el impacto de la financiación europea …]”, de la que habrá que olvidarse, en palabras del Consejero de Hacienda en el citado debate: «Son 5.899 millones de euros los fondos europeos que recoge este presupuesto, 5.899 millones. Nunca nadie hizo eso. Marco 2014-2020, 2.512; Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, 1.811. REACT, 1.263. Y Marco 2021-2027, para activarlo ya, aunque no está aprobado, 312 millones de euros. ¿Cómo se financia ese gasto? Pues 5.438, con recursos de la Unión Europea; 460, con recursos propios de la comunidad autónoma, con cofinanciación. El respaldo europeo tiene, como ven, y a la vista de los números, una importancia trascendental en nuestro presupuesto. […] Si en 2019 les hablábamos de la importancia del céntimo —¿se acuerdan?, ese cuidar el céntimo—, ahora es el momento de poner en valor el céntimo, pero el céntimo europeo, y la importancia que va a tener en nuestra transformación el respaldo histórico de la Unión Europea a sus Estados miembros. Con el presupuesto del año 2022 está en juego, ni más ni menos, que Andalucía los pueda o no pueda aprovechar al máximo».

En este contexto sí voy a señalar algunos indicadores de lo que sucedió en el debate que finalmente acabó con el rechazo y devolución al Gobierno del presupuesto para 2022, porque parto de la base de que el Presupuesto -con mayúscula- de la Comunidad, nunca es ni debe ser inocente, es decir, está trufado de ideología y así debe ser. He leído pacientemente las 109 páginas del debate, no una vez sino varias veces, para intentar analizar qué ha sucedido y con la brevedad que exige siempre este tipo de artículos en el blog, voy a exponer de forma sintética lo que traducen esas páginas de un diario oficial democrático de nuestra Comunidad, el de Sesiones del Parlamento de Andalucía, como testigo de cargo sobre lo sucedido en la sesión citada.

En primer lugar, he detectado un error de concepto que sobrevuela permanentemente en el debate y que lo expresa el Consejero de Hacienda en reiteradas ocasiones como un mantra ético: este Presupuesto no tiene ideología. Craso error porque sí la contiene y además así debe ser. Quien gobierna lo hace porque democráticamente tiene la representación popular para llevar a cabo las políticas de su programa de gobierno, que no es inocente, porque los han elegido para gobernar de una forma concreta. Si no, ¿qué hacen en el Gobierno o en el Parlamento? Lo contrario es falsear la verdad porque las ideologías son imprescindibles en este momento tan especial de elaboración y debate de un Presupuesto. No todo es el dinero, sino las políticas que lo necesitan emplear de la forma más adecuada a través de planes y programas presupuestarios concretos, defendiendo siempre el derecho fundamental constitucional de salvaguarda del interés general. Fundamentalmente porque para atender de forma casi reverencial este interés general hay diversos caminos y todos no son iguales en política, por mucho que a veces se contamine esta verdad como un templo. Los intereses generales de cada partido no se observan y atienden de la misma forma en un Presupuesto de estas características, porque todos no dicen lo mismo. A pesar de que en el debate siempre gira en torno a las cautelas del partido de la oposición en una tríada casi capitolina, educación, sanidad y atención social, con unos números concretos, lo primero es lo primero. Por ejemplo, para qué sirve un presupuesto de salud, incrementado en varios millones de euros, si la atención primaria se abandona y la política de conciertos se engorda hasta límites insospechados. El problema en este ejemplo no es el dinero que se destina a estas partidas sino, a título de ejemplo, a quién van destinadas estas partidas, si a la ciudadanía salvaguardando el interés general o a las empresas que mantienen los diversos conciertos existentes, donde la salvaguarda es el mercado y probablemente los cuidados se convierten en mercancía a comprar o vender, según se mire. Es decir, la ideología está siempre detrás del Presupuesto, ideología pública por cierto y no privada, porque no es lo mismo. No entiendo cómo el Consejero de Hacienda, en representación del Gobierno actual tripartito puede decir lo siguiente: «Hemos intentado construir un presupuesto como os he dicho: sin ideologías. Y me lo han preguntado mucho: ¿Por qué? Porque recogía la voluntad de todos. Fíjense, he recibido enormes críticas por la derecha y por izquierda; quiere decir que el presupuesto estaba donde tenía que estar: en el centro, en las personas, donde realmente importa». Confundir ideología con consenso y diálogo es una realidad de fondo bastante preocupante, porque no es lo mismo. El centro no es el lugar propicio en muchas ocasiones para la transformación de la sociedad y la historia lo ha demostrado a lo largo de los siglos.

Muchas veces lo he afirmado en este cuaderno digital y mucho más cuando me refiero a la Alta Política como en este caso. En tiempos de coronavirus, negacionismo, pensamiento único, deserciones políticas, corrupción, noticias falsas, talibanismo ideológico de nuevo cuño extendido como una mancha de aceite, desencanto con casi todo lo que se mueve, justificaciones imposibles, desafección del compromiso social y mala prensa del sector público, es fácil iniciar conversaciones en las que los que piensan de forma diametralmente opuesta a nuestras convicciones suelen rematar la faena dialógica diciendo con sonrisa sarcástica algo que me enerva: al fin y al cabo, da igual lo que estamos discutiendo porque estamos diciendo lo mismo. Por si había alguna duda sobre este aserto tan vano, agregan un estrambote final más impresentable todavía: es que todos vamos en el mismo barco. Más o menos, como en el caso del rechazo del Presupuesto para 2022 en Andalucía, donde el Gobierno actual lo expresa en el citado debate a través de su Consejero, porque el Presupuesto se debía aprobar porque no era ideológico. Vaya de paso que hay que huir como de la peste de las personas que opinan de esta forma sobre “el mismo barco” con maniobras envolventes, querulantes, para agregarnos al Club de los Tibios e Indignos, que todos los días fletan barcos de desencanto y conformismo, porque no soportan verte en la cola del Club que está siempre enfrente: el de las Personas Dignas, siempre abierto, sobre todo para los que navegan en patera, en mares sociales procelosos y no suelen tirarse al mar cuando la sociedad en general va a la deriva.

En segundo lugar, los ciudadanos que siguen este debate ignoran en muchas ocasiones cuánto valen las cosas públicas, mucho más por los años que llevamos instalados en la corrupción pública a todos los niveles, donde todo necio confunde valor y precio. También, por la falta de transparencia real y efectiva para conocer el recorrido completo del presupuesto, gasto y evaluación del dinero público, una tríada capitolina para el empoderamiento auténtico de la población. Si importante es elaborar un presupuesto, más lo es -si cabe- su ejecución y evaluación subsiguiente. He echado en falta esta comparación necesaria para saber si lo que allí se estaba debatiendo respondía a una realidad actual. El gasto realizado debe tener siempre una correlación con lo presupuestado y de eso también se debería haber hablado en este debate, con datos ejemplarizantes. Aburrir por sistema con los números es algo que se ha cronificado en las Asambleas y Parlamentos del país. La confusión de valor y precio se recoge de forma abierta y clara y sin tapujos en la intervención de la señora Pardo Reinaldos, portavoz de Ciudadanos en el debate citado: “Tienen fácil; decía el señor Espadas [Alcalde Sevilla y candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía] que este Gobierno iba a dejar caer los presupuestos. Tienen fácil. ¿Ustedes quieren 12.900 millones de euros para salud para los andaluces? Dejen ustedes caer el dedito en el sí o en la abstención. ¿Usted quieren más de 8.000 millones de euros para educación? Lo tienen fácil: dejen caer el dedito en el sí o en la abstención. ¿Ustedes quieren 2.670 millones de euros para igualdad y para dependencia? Lo tienen fácil: denle al sí o a la abstención”. ¡Qué simplismo parlamentario!

En tercer lugar, pocas veces se habla de algo que descubrí en 2019, la dimensión del Bienestar como matriz de cualquier Presupuesto, cuando en el Foro de Davos la Primera Ministra de Nueva Zelanda presentó el primer presupuesto mundial del bienestar: «En nuestro primer Presupuesto del Bienestar estamos midiendo y prestando atención a lo que valoran los neozelandeses: la salud de nuestra gente y nuestro medio ambiente, los puntos fuertes de nuestras comunidades y la prosperidad de nuestra nación», dijo el ministro de Finanzas, Grant Robertson, ante el Parlamento. «El éxito consiste en hacer que Nueva Zelanda sea un gran lugar para ganar dinero y para vivir», agregó el ministro al anunciar este presupuesto que acaparó la atención mundial desde que su primera ministra, Jacinda Ardern, lo anunciara en enero pasado durante el Foro Económico Mundial de Davos”. El citado Presupuesto del Bienestar giraba en torno a cinco ejes principales, dando un giro copernicano a la metodología tradicional basada en la gestión de ingresos-gastos o costes-beneficio y considerar prioritarios los objetivos de bienestar de la población: salud mental, la lucha contra la pobreza infantil y la violencia doméstica, financiación desde el Gobierno para proyectos que impulsen el desarrollo de las poblaciones maoríes y del Pacífico y para mitigar los efectos del cambio climático con el objetivo de alcanzar una emisión de carbono cero, excepto la del metano, para el 2050”.

Creo que cuando se habla de Presupuestos muchas veces nos acercamos a una hipotética Tómbola Presupuestaria, donde hasta el último minuto legal posible, se intentan arañar millones de euros sin piedad y solidaridad en esta ceremonia de confusión tan alejada del interés general, como ha sido la no aprobación del Presupuesto para 2022 en Andalucía. Un gran fracaso político global en un momento tan delicado como el actual. Nada más lejos de lo que tenían que haber sido en su fase de elaboración, donde se tendría que haber negociado de forma abierta y hasta la extenuación, si hubiera sido preciso, con todos los partidos presentes en el Parlamento de Andalucía, sobre todo para atender grandes problemas de la Comunidad, expresados en las grandes áreas de preservación del interés general, tales como empleo digno, pensiones aseguradas, educación universal, salud y servicios sociales, con especial atención a la dependencia. El resultado, desgraciadamente, es claro y patente: todas las ideologías políticas no son ni inocentes ni iguales y quienes las representan tampoco. He aprendido a lo largo de la vida que las ideologías, necesarias en sí misma, no son inocentes, tal y como lo expresó de forma excelente el filósofo George Lukács en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1). Excelente definición.

Para empezar esta gestión de un posible nuevo Presupuesto para 2022 en Andalucía y con el horizonte electoral muy cerca ya de que sea una realidad tangible a corto plazo, hay que hacer borrón y cuenta nueva utilizando principios éticos de honestidad y transparencia, porque a la ciudadanía también nos toca una parte de colaboración muy importante con el pago de nuestros impuestos. En los partidos políticos hay que hacer un inventario radical de miembros activos y pasivos para identificar a quienes no saben lo que es la ética, afecte a quien afecte y caiga quien caiga, aunque los que queden quepan solo en un taxi. Es mejor ir solos en clave de ética ejemplar que mal acompañados. Creo que es un clamor popular esta reflexión. Respecto de la ciudadanía, hay que hacer también inventario y erradicar conductas que no llevan a ningún sitio, como es el fraude fiscal permanente. A quienes defraudan en todos los órdenes, hay que señalarlos públicamente y denunciarlos mediante la inspección pública legalmente constituida, por el daño que hacen. No debemos estar esperando siempre a que los periódicos o los jueces, actúen en consecuencia. Alguna vez tendremos que hablar de un gran valor ético, la responsabilidad personal, profesional o política, por acción u omisión, que hay que reivindicar en todo los órdenes sociales. El fraude sistemático, no solo económico, por el incumplimiento de programas políticos o el abandono de atención a derechos subjetivos fundamentales, como en la educación, salud o políticas sociales, es una de las actitudes que más daño hacen a la sociedad en su conjunto, porque los bienes y servicios públicos no están en el mercado como mera mercancía, sino que son el resultado de compras y generación de servicios con dinero de todos, convirtiéndose en muchos casos en derechos subjetivos de la ciudadanía. Vuelvo a recordar algo que he reiterado a lo largo de los años de vida de este cuaderno digital: los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, son un reflejo de la gestión ética de los poderes públicos y creo que, en general, no estamos muy encima de su elaboración, aprobación y ejecución final.

Existe también una ética andaluza, donde la verdad histórica es irrenunciable y compatible con visiones modernas del bien hacer y mirando a quién, con una espera en la verdad y en lo bello y sabiendo que como las alas de las mariposas, que van por el mundo volando, con trajes de fiesta, puede permitir a los ciudadanos de bien de esta Comunidad considerar la posibilidad de que otra Andalucía es posible, en una nueva visión de utopía alcanzable de las nuevas ideologías cargadas de ética, tan maltrechas en los tiempos que corren. Es una magnífica ocasión que se nos ofrece para buscar horizontes de salud mental, que necesitamos con urgencia por la travesía de la pandemia, como ética andaluza que permite pisar suelo firme en nuestras convicciones más íntimas y en aquellas que acompañamos al voto que depositamos en la urna que corresponda, reflexionando al mismo tiempo en una verdad ética irrefutable: todos debemos compartir las actitudes éticas siendo conscientes de que todos somos iguales ante la ley y el derecho, no ante el mercado, afortunadamente. Recordarlo, se convierte en un refuerzo para nuevas creencias, fundamentalmente porque necesitamos la ética como una nueva forma de vida, tal y como la definió excelentemente el profesor López-Aranguren en su famoso tratado de Ética, publicado en 1958, como raíz de la que brotan todos los actos humanos. Ahora, como solería hecha en Andalucía y sobre la que se pueda pisar en firme gracias a un Presupuesto solidario, factible y creíble que salvaguarde el Bienestar de todos los andaluces en el año que comienza dentro de unos días, porque la ideología presupuestaria no es inocente. Es verdad que ya lo advirtió Antonio Machado en el pasado siglo: todo necio confunde valor y precio. También afirmó que Cuanto vale se ignora y nadie sabe / ni ha de saber de cuánto vale el precio (2), germen del anterior proverbio. Lo más triste es que a esta altura de siglo, en Andalucía, seguimos sin comprender y asumir el mensaje que estas palabras llevaban dentro. El fracaso colectivo del Presupuesto para 2022 en Andalucía nunca ha sido debido a un problema técnico, sino ideológico, al presidir en su elaboración y presentación final sólo el interés político y electoral del espectro parlamentario actual, cada uno con su cadaunada, olvidando el interés general de la ciudadanía, de naturaleza constitucional, en beneficio de todos.

(1) Lukács, G, El asalto a la razón, 1976. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

(2) Antonio Machado (1875-1939). Nota manuscrita en unos papeles perdidos

Este libro puede ser un regalo con estela

CIUDADANO JESÚS (2ª edición, revisada y aumentada)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Milana bonita, dos palabras preciosas de un santo inocente

Sevilla, 28/XII/2021

No es la primera vez que recuerdo estas palabras en el día de los Santos Inocentes. La última vez fue con motivo del fallecimiento, en septiembre de este año, de Mario Camus, director de una pelicula de culto en el cine español, Los santos inocentes, que no olvido en su fondo y forma, según la obra homónima de Miguel Delibes. Me fijé también en un instrumento que formaba parte de la banda sonora de la película, el rabel, que quizás pasó desapercibido en su proyección cinematográfica, pero que simboliza el mensaje cultural que aún queda en la España olvidada y vacía. Milana bonita hizo todo lo demás a través de un santo inocente. El que quiera entender…, que entienda, en una novela y una película que, como pasa con las ideologías, nunca fueron inocentes.

Milana bonita, dos palabras para recordar a Mario Camus

Sevilla, 19/XI/2021

Ayer voló a su cielo particular Mario Camus, junto a su inseparable milana bonita, recordándonos que nos entregó un día ya lejano un regalo cinematográfico, Los santos inocentes, en el que él sabía lo que nos daba pero no lo que en verdad recibíamos, un fragmento de nuestra memoria histórica con el tiempo dentro. Aprendí a conocer nuestro triste pasado como país gracias a Miguel Delibes y a su versión llevada al cine de la mano magistral de Mario Camus.

En el día de los santos inocentes de 2018, escribí unas palabras de homenaje a este gran director, El rabel de los santos inocentes, resaltando también un instrumento ancestral cántabro, el rabel, porque ponía música a una historia conmovedora, con la sencillez de un alma inocente y bendita como la de su intérprete, Pedro Madrid, que nunca tuvo tiempo para ver la película porque la vida le exigía estar siempre presente en sus tareas cotidianas. Hoy, vuelvo a publicar aquellas palabras, porque creo que encierran en sí mismas el mejor homenaje póstumo que puedo ofrecer a Mario Camus. No está solo, porque cerca, muy cerca, le espera impaciente Azarías, junto a su querida milana bonita.

Muchas personas recordamos la película Los santos inocentes, dirigida por Mario Camus, basada en una obra homónima de Miguel Delibes, a través de una frase icónica, ¡Milana bonita!, pronunciada de forma repetida con la voz profunda e inconfundible de Paco Rabal en su papel de Azarías. Lo que no recordará casi nadie es que la banda sonora de la película está interpretada por Pedro Madrid, un rabelista de Cantabria, un músico inocente de extracción rural, que no vio la película porque estaba dedicado en cuerpo y alma a su tierra, Polaciones, y a su parentela, nada más, muy lejos del bullicio mundano.

El rabel es un instrumento de cuerda frotada, tres cuerdas concretamente, que Pedro tocaba con destreza: “Éste -y muestra el que tiene en esos momentos en sus manos- está hecho de madera de tejo. Es un árbol milenario cargado de leyendas, pero es muy difícil encontrarlo. También los hago de serval, que es un árbol sagrado de los antiguos celtas” (1). Tiene raíces árabes, el rabáb, según el diccionario de la RAE: instrumento musical pastoril, pequeño, de hechura como la del laúd y compuesto de tres cuerdas solas, que se tocan con arco y tienen un sonido muy agudo. Desde 1505 tenemos registrada la existencia de este instrumento en el diccionario de Fray Pedro de Alcalá, matizada posteriormente en el de Autoridades, en 1737: “instrumento músico pastoril, de hechura como la del laúd”.

La aportación de Pedro Madrid a la película es un símbolo del argumento de la misma, porque desprende sabiduría rural a manos llenas, es decir, la exposición desnuda de las relaciones amo-sirviente durante la posguerra en España, donde el desprecio al que menos tiene y, además, te sirve, era una seña de identidad de la burguesía cortijera de la época. Delibes escribió una denuncia social descarnada, continua, en formato de novela, con una trama en la que los santos inocentes son aquellas personas que viven con dignidad el hecho de ser diferentes, singulares, casi sin darse cuenta, casi siempre ignorados por la sociedad.

Hoy, día de los santos inocentes, he recordado la película y un instrumento humilde, el rabel, tocado con destreza por Pedro Madrid, un gran desconocido para la historia de la música en este país. Lo escucho en los títulos de crédito de la película, llevándome en volandas como la grajilla de Azarías. Es solo un homenaje a su colaboración en la historia de la literatura y el cine en este país, en un día del calendario muy especial.

(1) https://elpais.com/diario/1985/09/06/ultima/494805604_850215.html

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Augusto Monterroso todavía está aquí

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 21 de diciembre de 1921- Ciudad de México, 7 de febrero de 2003)

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Augusto Monterroso

Sevilla, 26/XII/2021

Antes de que finalice este año, deseo ofrecer un sencillo homenaje en el centenario de su nacimiento en Tegucigalpa el 21 de diciembre de 1921, al escritor hondureño Augusto Monterroso, nacionalizado posteriormente como guatemalteco y, finalmente, exiliado de por vida en México, donde falleció, famoso por su cuento breve El dinosaurio: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Siempre ha sido un objetivo en mi vida alcanzar el objetivo de la brevedad, que si buena es dos veces buena, como aprendí en su momento de Baltasar Gracián, pero la escuela en la que me formé desde mi infancia era analítica y así he seguido haciendo las cosas en mi vida, cuestión no inocente porque al crecer en el pensamiento filosófico de los presocráticos, la realidad diaria se convierte en algo muy complejo como para despacharlo en dos segundos rápidos y vitales.

Ítalo Calvino, el escritor italiano al que debo tanto en mi forma de pensar y escribir, reconoció el valor incalculable de la rapidez y concisión en la literatura y así lo expresó en una conferencia titulada Rapidez, que desgraciadamente nunca llegó a pronunciar porque falleció una semana antes de trasladarse a la Universidad de Harvard (Cambridge, Massachusetts) en septiembre de 1985, para llevar a cabo su compromiso de participar en las Charles Elliot Norton Poetry Lectures, que luego se recopilaron como obra póstuma bajo el título de Seis propuestas para el próximo milenio (1). Esta obra la he citado en numerosas ocasiones en este cuaderno digital porque a lo largo de los dieciséis años de vida que ya tiene, Calvino siempre ha estado presente en él ante el fenómeno de la hoja en blanco, precisamente utilizando el título de la conferencia que se ha incorporado a aquellos borradores de Harvard con el título de El arte de empezar y el arte de acabar, cuya introducción sigue siendo un norte en mi vida intelectual, procurando siempre que lo que escriba sea algo especial, siguiendo las recomendaciones de Calvino, tantas veces citadas en hojas digitales anteriores: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela. Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”.

En este sentido, si traigo hoy a colación a Ítalo Calvino es por su cita en la citada conferencia, Rapidez, del escritor hondureño Monterroso, cuando se refiere a él reflexionando sobre una literatura basada en la concisión, como presagio de que sería una realidad inexorable en el siglo venidero: “La concisión es sólo un aspecto del tema que quería tratar, y me limitaré a deciros que sueño con inmensas cosmogonías, sagas y epopeyas encerradas en las dimensiones de un epigrama. En los tiempos cada vez más congestionados que nos aguardan, la necesidad de literatura deberá apuntar a la máxima concentración de la poesía y del pensamiento. Borges y Bioy Casares recopilaron una antología de Cuentos breves y extraordinarios. Yo quisiera preparar una colección de cuentos de una sola frase, o de una sola línea, si fuera posible. Pero hasta ahora no encontré ninguno que supere el del escritor guatemalteco Augusto Monterroso: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Italo Calvino (Santiago de Las Vegas, Provincia de La Habana, Cuba, 15 de octubre de 1923-Siena, Italia, 19 de septiembre de 1985)

Su declaración de intenciones en esta conferencia sobre la rapidez es muy clara y contundente: “[…] hoy el valor que quiero recomendar es justamente éste: en una época en que triunfan otros media velocísimos y de amplísimo alcance, y en que corremos el riesgo de achatar toda comunicación convirtiéndola en una costra uniforme y homogénea, la función de la literatura es la de establecer una comunicación entre lo que es diferente en tanto es diferente, sin atenuar la diferencia silla exaltándola, según la vocación propia del lenguaje escrito. El siglo de la motorización ha impuesto la velocidad como un valor mensurable, cuyos récords marcan la historia del progreso de las máquinas y de los hombres. Pero la velocidad mental no se puede medir y no permite confrontaciones o competencias, ni puede disponer los propios resultados en una perspectiva histórica. La velocidad mental vale por sí misma, por el placer que provoca en quien es sensible a este placer, no por la utilidad práctica que de ella se pueda obtener. Un razonamiento veloz no es necesariamente mejor que un razonamiento ponderado, todo lo contrario; pero comunica algo especial que reside justamente en su rapidez. Cada uno de los valores que escojo como tema de mis conferencias, lo he dicho al principio, no pretende excluir el valor contrario: así como en mi elogio de la levedad estaba implícito mi respeto por el peso, así esta apología de la rapidez no pretende negar los placeres de la dilación. La literatura ha elaborado varias técnicas para retardar el curso del tiempo; he recordado ya la iteración; me referiré ahora a la digresión”.

Calvino amaba un lema por encima de todo: Festina lente, apresúrate despacio, pero sobre todo cuando se representa por contrarios. Prefería el símbolo de este lema figurativo a través de una mariposa y un cangrejo juntos, más que el clásico de Erasmo de Rotterdam, el delfín alrededor de un ancla, porque en este último caso siempre estaba el mar por medio, cuando en la mariposa y el cangrejo había dos realidades terrenales con misiones diferentes: puede volar la imaginación, pero siempre hay que volver al pensamiento que se fija en la memoria, es decir, hay que ir hacia atrás en la vida para expresar de la mejor forma posible el vuelo de la mariposa.

Después de una fantástica contraposición entre los dos estilos de literatura que pueden representarse a través de Mercurio y Saturno, incluso se declara “saturnino”, melancólico, contemplativo, solitario, aunque su gran aspiración como escritor es parecerse a Vulcano, “dios que no planea en los cielos sino que se refugia en el fondo de los cráteres, encerrado en su fragua, donde fabrica infatigablemente objetos acabados en todos sus detalles, joyas y ornamentos para las diosas y los dioses, armas, escudos, redes, trampas. Vulcano, que contrapone al vuelo aéreo de Mercurio el ritmo discontinuo de su paso claudicante y e! golpeteo cadencioso de su martillo. La conclusión de Calvino es obvia: “El trabajo del escritor debe tener en cuenta tiempos diferentes: el tiempo de Mercurio y el tiempo de Vulcano, un mensaje de inmediatez obtenido a fuerza de ajustes pacientes y meticulosos; una intuición instantánea que, apenas formulada, asume la definitividad de lo que no podía ser de otra manera; pero también el tiempo que corre sin otra intención que la de dejar que los sentimientos y los pensamientos se sedimenten, maduren, se aparten de toda impaciencia y de toda contingencia efímera”.

Finaliza su espléndida conferencia con un cuento chino, con algunas palabras más que en el de Monterroso, pero con un mensaje implícito extraordinario: “Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores. Pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. «Necesito otros cinco años», dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurridos los diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto”.

A pesar de este esfuerzo literario por escribir una colección de cuentos de una sola frase, o de una sola línea, si fuera posible, Calvino no encontró ninguno que superara al del escritor guatemalteco Augusto Monterroso: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Fue su gran homenaje al escritor de tres nacionalidades, en una azarosa vida de compromiso social, ensalzada de la mejor forma posible en esta preciosa conferencia póstuma del escritor italiano al que debo tanto.

Primer canon de la Ofrenda musical, BWV 1079 de Bach, conocido como el «canon cangrejo»

Johann Sebastian Bach mostró el arte de la rapidez y concisión musical en su reconocida obra breve Primer canon de la Ofrenda musical, BWV 1079conocido como el «canon cangrejo». Es un homenaje complementario por mi parte a Bach y Monterroso, junto a Calvino, ensalzando la brevedad buena de los tres, según Baltasar Gracián en su arte de prudencia que no olvido: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Además, con alma.

(1) Calvino, Ítalo, Seis propuestas para el próximo mileno, 1998, Madrid: Siruela.

Este libro puede ser un regalo con estela

CIUDADANO JESÚS (2ª edición, revisada y aumentada)

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El nuevo discurso desnudo del Rey

Sevilla, 25/XII/2021

Anoche escuché atentamente el Mensaje de Navidad del Rey, un nuevo discurso desnudo en su fondo y forma, porque no hizo una sola referencia a la falta de ejemplaridad ética de la Corona como institución afectada por las noticias que a lo largo del año se han dado en referencia al rey emérito, su padre, que sigue figurando como parte de la Casa Real, por mucho que hiciera una referencia concreta a las instituciones públicas porque «[…] tenemos la mayor responsabilidad. Debemos tener siempre presente los intereses generales y pensar en los ciudadanos, en sus inquietudes, en sus preocupaciones, estar permanentemente a su servicio y atender sus problemas. Debemos estar en el lugar que constitucionalmente nos corresponde; asumir, cada uno, las obligaciones que tenemos encomendadas; respetar y cumplir las leyes y ser ejemplo de integridad pública y moral». En este punto del Mensaje, así como en otros, faltó alma.

El Rey puede pronunciar el discurso mejor y jamás pronunciado, pero si le falta alma, no es nada y eso la ciudadanía lo nota. Intuye que a esa perfección monárquica le falta algo. Se llama corazón, alma, en su discurso, si en el texto o en la creencia profunda en los cuales se apoya el Rey, se nota que Él se ha enamorado o no de lo que piensa, siente y transmite, más allá de las ideas que quiere contar. Y me reafirmo en lo que ya he expresado en los últimos años sobre escribir y transmitir con palabras lo sentido con el alma. Al rey se le debería notar que su alma está pendiente de todo, para que no falte nada a la ciudadanía de este país, a las personas que respeta, grandes desconocidos que van a captar o no esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva sobre lo que dice y transmite. San Agustín lo decía en un perfecto latín, en un constructo que me ha acompañado siempre: «bonum est diffusivum sui» (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: un buen Mensaje, pronunciado con alma, se difunde a sí mismo, con el alma de la pasión humana en la que supuestamente cree la propia Monarquía y quiere transmitir en este acontecimiento único. Si no es así, el mensaje del Rey está desnudo de alma.

Hoy he leído el Mensaje varias veces con atención casi reverencial y por el motivo citado de la nueva desnudez ética extrema, por su silencio clamoroso sobre la conducta de su padre que afecta directamente a la institución de la Corona, a la Constitución en definitiva, como «viga maestra» de nuestra convivencia ciudadana, utilizando sus palabras, “que ha favorecido nuestro progreso, la que ha sostenido nuestra convivencia democrática frente a las crisis, serias y graves de distinta naturaleza, que hemos vivido, y merece por ello respeto, reconocimiento y lealtad”, vuelvo a publicar a mi pesar el artículo que escribí el año pasado, el día después de su discurso de 2020, actualizando solamente la referencia al de este año y algunas citas con su tiempo dentro, pero siendo consciente de que, desafortunadamente, no hay casi nada que cambiar.

El discurso desnudo del Rey

He leído con profunda atención el discurso que pronunció anoche el Rey, según la costumbre nacional en Nochebuena y que había levantado una gran expectación. Es verdad que recorrió la agenda de lo ocurrido en este país en los últimos meses, frecuentando el futuro con soluciones y visión de Estado,  pero tuvo un silencio cómplice que no me ha pasado por alto: alguna referencia de lo que ha pasado con los líos éticos y económicos de su Padre, que son un clamor popular. En el cuento de Andersen, El traje nuevo del emperador, en sus párrafos finales, se menciona un supuesto traje nuevo del emperador que nadie veía aunque nadie decía nada, excepto un niño, recurso que también utilizó Groucho Marx en Sopa de ganso, la sabiduría infantil sin filtro alguno, salvando lo que haya que salvar: “¡Hasta un niño de cuatro años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cuatro años, a mí me parece chino“:

-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; más pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

Es un cuento hecho realidad ahora, porque el nuevo discurso de anoche estaba desnudo de referencias de Felipe VI a su padre y su alargada cola de despropósitos que tanto ha salpicado la ya dolorosa pandemia, haciendo un daño irreparable. En el mes de agosto de 2020 escribí un artículo con motivo de la salida vergonzante del Rey emérito de este país, Agosto 2020 / 4. El traje nuevo del rey, en el que contaba que el Rey emérito ya no estaba en España: “Se ha ido después de haberlo consultado con su espejo. Fue una noticia de un calado excepcional porque comprometió muchas cosas, fundamentalmente la Constitución, al tocar de lleno a la Jefatura del Estado, de la que se debe esperar siempre no heroicidades sino la máxima ejemplaridad en todos los ámbitos de la vida real. Correrán ríos de tinta para analizar todo lo ocurrido, verdaderamente lamentable, pero cada uno tiene una parte en la responsabilidad de analizarlo como es debido”.

Esa es la razón de por qué vuelvo a abrir un libro al que tengo especial aprecio, el cuento de Andersen citado, El traje nuevo del emperador, pero interpretado y leído por actores que son amigos de Steven Spielberg. Hace ya muchos años conocí una experiencia dirigida por este afamado director, el proyecto Starbright (hoy Starlight), del que aprendí muchas cosas. Pero sobre todo me llamó la atención la publicación de un cuento, El traje nuevo del emperador (1), editado por la Fundación del mismo nombre y con el prólogo de Spielberg, que servía para financiar una parte de los gastos de los diferentes proyectos de la Fundación, que recomiendo leer en su versión al castellano y por sus magníficas ilustraciones. Suelo leerlo a menudo, sobre todo para refrescar siempre una recomendación del reconocido director: ¡Cuidado con los tejedores espabilados! (incluidos determinados partidos políticos y militares de este país).

Hojeándolo de nuevo con atención, he vuelto a leer la interpretación que del mismo hace la actriz Geena Davis, dedicado especialmente al espejo imperial [o real], que en estos momentos reales creo que ha tenido un papel decisivo y refiriéndome en estos momentos al discurso de anoche, donde cada uno, cada una, vuelve a desempeñar perfectamente su papel:

“Soy PERFECTO

No bromeo, soy perfectísimo. Reflejo las cosas exactamente como son. Soy incapaz de cometer un error.

Es cierto que el emperador y yo hemos discutido a menudo por unos cuantos kilos o por la progresiva extensión de su calva, pero por lo general termina aceptando mi punto de vista. Por esta razón me había divertido tanto con la farsa de los tejedores. Estaba seguro de que una vez que el emperador se contemplara en mi luna el día de la gran prueba final vería la verdad: los ladrones quedarían en evidencia, y al final todos nos desternillaríamos de risa.

Pero no: el emperador se plantó delante de mí y nos miramos el uno al otro. Con los ojos buscaba el reflejo de su persona, pero no podía dejar de mirar los de sus consejeros, que seguían el “ensayo general” desconcertados. Estoy convencido de que Su Majestad vio lo que yo, sin dejar lugar a dudas, reflejaba: un emperador prácticamente desnudo, enmarcado en un espejo; un par de nerviosos “tejedores”; el transparentemente siniestro primer ministro, y todo el cabeceo aprobatorio de la corte imperial de tontos.

Sin embargo, no dijo esta boca es mía. Nadie dijo una palabra. Yo casi me hago añicos por la frustración. Había creído que el emperador era un hombre sensato.

¡Por mi gloria! ¿Es que no se daba cuenta?

Parece ser que no. Muchas veces, los “tejedores” más próximos [del Rey] son los que menos ayudan a ser uno mismo, por muy perfectos que sean (al buen entendedor en este país con pocas palabras basta, porque de todo hay en en esa viña del Señor). Hasta que un día cualquiera, en un momento especial, un niño de Andersen o de Groucho Marx o cualquier persona digna, incluso un juez, da igual que sea mujer u hombre, nos desmontan todos los esquemas de la rutina diaria y salta la posibilidad de que podamos ser otros, porque son los que de verdad denuncian a personas que suelen ir desnudas por el mundo con la obsesión de vivir la perfección apasionadamente, convencidos de que llevan incluso ropa de emperadores, reyes o reinas, cosidos puntada a puntada por modistos o tejedores -supuestamente imparciales- que se refugian en ellos y son incapaces de decir la verdad de lo que está pasando a quienes cosen. Sobre todo, porque son profesionales de la farsa a cualquier precio y de los silencios cómplices.

Así lo leí un día ya lejano y así lo he vuelvo a contar hoy, con un problema serio a diferencia de cómo finalizaban los cuentos en mi infancia: colorín, colorado, este cuento real no se ha acabado. Confío ahora en el niño avispado de Andersen o en el de cuatro años de Groucho Marx, para que nos digan la verdad de una vez por todas y nos interpreten de la mejor forma posible el nuevo discurso desnudo, anoche, del Rey. La necesitamos, porque en el caso de la Jefatura del Estado constitucional, no se trata, como en el cuento, de «aguantar hasta el fin» como si nada hubiera pasado.

(1) The Starbright Foundation (1998). El traje nuevo del emperador. Barcelona: Ediciones B.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de la página oficial dela Casa Real.

Este libro puede ser un regalo con estela

CIUDADANO JESÚS (2ª edición, revisada y aumentada)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La navidad de los nadies, según Eduardo Galeano

[…] Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
[…]

Eduardo Galeano, Los nadies

Sevilla, 24/XII/2021 (el original fue publicado el 22/XII/2019)

Desde que conocí el poema de Eduardo Galeano, he comprendido la profundidad de sus palabras en referencia a los nadies en su mundo de sueños, de días mágicos, de espera en la buena suerte, aunque cuando llega el momento ansiado de aproximarse al día mágico de la suerte constaten que todo sigue igual, que nada cambia en la vida. La lotería, la noche de paz, la fiesta de fin de año, el día de los Reyes Magos, con el ritual de la buena suerte en la sacrosanta Navidad, son solo momentos prefabricados para que los nadies descubran que no son dueños de nada, que siguen siendo ningunos y ninguneados por la vida.

Galeano expone un catálogo de etiquetas sociales a título de ejemplo, para reconocer a los nadies, demostrando que estamos profundamente equivocados al ignorar a determinadas personas dignas en su forma de ser y sentir diferente porque, aparentemente, tienen menos aunque más son. Bastaría repasar las etiquetas que ponemos a las personas cercanas para descubrir que las estamos calificando a veces como nadies. Esta Navidad podría ser diferente si repasáramos este cuestionario ético y descubriéramos que determinados nadies próximos son alguien o algunos en nuestras vidas.

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones, ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.