Asnografía: una voz del siglo XXI

ASNOGRAFIA

Ayer visité a Juan Ramón Jiménez y a Zenobia Camprubí en su casa de Moguer, un pueblo entrañable para mi persona de secreto, porque siempre descubro su luz con el tiempo dentro, su blanca maravilla. Entré en sus habitaciones para volver a grabar en mi moviola particular escenas múltiples de su vida. De esta forma, repasé todo lo que no sé de ellos y se encuentra allí, como si rebobinara la película en blanco y negro que un día ya lejano rodé en mi memoria de hipocampo y porque ya no estoy ciego al color amarillo que tanto gustaba a Juan Ramón.

Me detuve especialmente en una exposición temporal, Asnografía, que todavía se puede visitar y que está dedicada a la presencia de Juan Ramón Jiménez en la cultura escolar española, por cierto, nada inocente: “La extraordinaria obra de Juan Ramón Jiménez, decisiva en la historia de la literatura contemporánea, ha sido y continúa siendo extensa y profundamente estudiada desde una óptica fundamentalmente literaria. Apenas lo ha sido, sin embargo, desde esta otra perspectiva histórico-educativa, que es la que adoptan este proyecto y esta exposición, de ahí su originalidad y oportunidad. El Juan Ramón que habita los libros escolares a través de Platero y yo y de su poesía, es otro Juan Ramón. Un Juan Ramón pensado y elegido, no siempre con el criterio adecuado, para acercar a los niños y a los adolescentes a la lectura, a la lengua y a la literatura. Platero, sin duda, ha sido el libro más escolarizado de la historia de la educación española y de la de otros muchos países de habla hispana. Esta exposición quiere mostrar cómo han sido leídos este libro y, en general, la obra poética de Juan Ramón en las escuelas. En ellas la mayoría de las personas ha tenido sus primeras experiencias lectoras, sus primeros contactos con la literatura, que han sido, por tanto, la primordial fuente de su educación literaria. Asnografía, nombre que da título a la exposición, es uno de los capítulos de Platero y yo menos conocidos y jamás recogido en libros escolares, acaso por su crítica mordaz a las convenciones académicas. Que dé título a esta exposición no es casual. Es, más bien, una pista, un guiño a favor de una lectura que, liberada de reglas e imposiciones innecesarias, sea atractiva y gozosa, y despierte en los nuevos lectores la pasión por los libros” (1).

Me gustó la exposición y comprendí cómo a Juan Ramón se le ha interpretado durante muchos años desde una sola perspectiva, la de la España franquista, obviando todo aquello que entraba en conflicto con la realidad personal, social y artística del premio Nobel. Asnografía, el título de la exposición, refleja bien este sentir. Muchas personas no recordarán que es un capítulo de Platero y yo, el LV, bastante olvidado por parte de la cultura oficial durante muchos años, donde el poeta de Moguer hace un retrato crudo de la necedad de muchas personas que no llegan a los asnos ni a la altura de sus cascos. Aún resuena su mensaje subliminal para quien quiera entenderlo, sin olvidar todavía hoy cómo se castigaba a mis compañeros de clase con las orejas de burro, sin que Juan Ramón y Platero pudieran hacer nada por ellos:

“Leo en un Diccionario: ASNOGRAFÍA, s.f.: Se dice, irónicamente, por descripción del asno.

¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres! Irónicamente… ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente… De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados…

Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus ojazos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla, pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supiera que yo le hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben Diccionarios, casi tan bueno como él!

Y he puesto al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios”.

Cuando finalizo la lectura de este capítulo pienso que, como personas que vivimos en el mundo digital del siglo XXI, deberíamos ser como Platero: intelectuales, amigos del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, pacientes y reflexivos, melancólicos y amables, como si todos fuéramos Marco Aurelio de los prados y sin tener necesidad de escribir diccionarios imposibles.

Sevilla, 10/VII/2017

(1) http://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/cep-bollullos-valverde/novedades/-/contenidos/detalle/jornadas-asnografia-juan-ramon-jimenez-en-la-cultura-escolar-espanola

Necesitamos pruebas de verificación (desgraciadamente)

Es justo que lo aprendas todo, tanto el corazón imperturbable de la persuasiva verdad como las opiniones de los mortales, en las cuales no hay creencia verdadera

Parménides, Sobre la Naturaleza

Se está celebrado en Madrid el Congreso Internacional de periodismo «fact-checking» (pruebas de verificación), Global Fact 4, habiendo participado en el acto de apertura la periodista y directora de El Objetivo, Ana Pastor, Bill Adair, fundador de Politifact (Premio Pulitzer 2009) y profesor de Duke University y el director de IFCN – International Fact-Checking Network, Alexios Mantzarlis.

Tenemos que agradecer a Ana Pastor que, desde 2013, se conozcan las llamadas “pruebas de verificación” (fast check) a través de un espacio televisivo “El objetivo”, que dirige en La Sexta. Fue un revulsivo en su momento porque a través de esta realidad se podía conocer la verdad de lo que se anuncia muchas veces en política y que luego no responde a lo manifestado. Afortunadamente, lo sigue siendo en el momento actual. Está vinculado al auténtico periodismo de investigación y es una oportunidad extraordinaria de acercarnos a la verdad de lo que ocurre y se cuenta.

Hablar sobre la verdad verdadera es una constante en las páginas de este cuaderno digital, porque necesitamos conocer la verdad de lo que ocurre en nuestro aquí y ahora, pero la política, a veces, no es buena compañera de camino. Recuerdo de nuevo un libro de Vargas Llosa, La verdad de las mentiras, a modo de diccionario de verdades sobre realidades contadas por autores célebres como novelas inolvidables sobre la vida y la muerte, en una dialéctica casi imposible de entender a tiempo. En el caso de la literatura, la aproximación a ella nos descubre casi siempre la verdad de las mentiras “piadosas”, aunque no inocentes, que se narran a lo largo de la prosa novelada. Igual que en la advertencia de los títulos de crédito de muchas películas: cualquier parecido del guion con la realidad es pura coincidencia. Es decir, ya sabemos qué nos estamos jugando existencialmente, estamos avisados. No ocurre así con la política, porque las mentiras políticas nos llevan de la mano, afortunadamente con honrosas excepciones porque todos los políticos no son iguales, al descubrimiento de la falta de verdad que hay casi siempre detrás de ella, aunque nadie nos avisó de que eso no iba a ser así, confiando en ella como elemento crucial de la democracia.

Vargas Llosa dice en su libro, acerca de la ficción literaria, que por sí sola es “una acusación terrible contra la existencia bajo cualquier régimen o ideología: un testimonio llameante de sus insuficiencias, de su ineptitud para colmarnos. Y, por lo tanto, un corrosivo permanente de todos los poderes, que quisieran tener a los hombres satisfechos y conformes. Las mentiras de la literatura, si germinan en libertad, nos prueban que eso nunca fue cierto. Y ellas son una conspiración permanente para que tampoco lo sea en el futuro”.

He reflexionado mucho sobre las mentiras políticas de algunos políticos, porque no comparto que todos sean iguales. Escribí un post después de las elecciones generales en España en diciembre de 2015, “Si nos dijeran la verdad mentirían”, que finalizaba con una reflexión sobre la que hago hoy una operación rescate para comprobar si a través de mis palabras encuentro sentido a esta verdad que nos corroe en la película real del día a día, con la inestimable ayuda de las pruebas de verificación de todo lo que pasa: “El problema radica también en que estamos sobrepasados por experiencias políticas pasadas, enmarcadas en mentiras que parecían en el mejor de los casos verdades a medias, muy lejos del interés general. Ahora hace falta altura de miras, sensatez extrema, diálogo donde la búsqueda de la verdad sea un esfuerzo común, guardándose cada uno la suya en aquello que no une, no toda la verdad, aunque comprendamos ahora mejor que nunca algo que experimentó en su experiencia vital el gran político canadiense Michael Ignatieff en su frustrada carrera hacia la presidencia de su nación: “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión […] que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era”.

Espero que las pruebas de verificación actúen como revulsivo ante la mentira política actual. Mientras, tendremos que seguir viendo El Objetivo, el programa de La Sexta, para intentar comprender ese aserto tan atrevido: si alguna vez nos dijeran la verdad…, algunos políticos mentirían. Hoy, sigo de cerca lo que se está debatiendo en el Congreso de Madrid, porque es un camino abierto a una verdad objetiva, que tanto necesitamos.

Sevilla, 6/VII/2017

Modelos de ayer, para mujeres y hombres de hoy

MUJERES Y PRINCESAS
Emma caracterizada como la aviadora Amelia Earhart. / JAIME C. MOORE

Se cumplen en estos días 80 años de la desaparición de la aviadora estadounidense Amelia Earhart. He conocido que se ha iniciado una expedición organizada por National Geographic, una compañía de viajes y el Grupo Internacional para la Recuperación de Aviones Históricos, para intentar localizar algún vestigio de la misteriosa desaparición de la aviadora y su acompañante, Fred Noonan, en el vuelo de vuelta al mundo que inició el 1 de junio de 1937 y del que se perdió todo rastro el 3 de julio del mismo año, después de haber lanzado un enigmático comunicado captado por un guardacostas en el que decía que “Estamos volando en la línea norte-sur”, en dirección a su próximo destino, la isla Howland, entre Australia y Hawai.

La vida de Amelia Earhart me parece apasionante, como la de tantas mujeres anónimas que han construido el mundo y que han recibido el mayor de los olvidos. Este relato que enuncio, junto a otros, sirven como ejemplo de ayer para mujeres y hombres de hoy. Por este motivo, vuelvo a publicar un post que escribí en 2014, Modelos de mujeres, modelos para hombres, como homenaje a esta aviadora, pero también a todas las personas anónimas que día a día, hoy mismo, se convierten con su ejemplo en modelos a seguir con idéntica dignidad con la que vivieron o viven sus azarosas vidas.

Sevilla, 4/VII/2017

Modelos de mujeres, modelos para hombres

He leído hoy una noticia y un post, en relación con la situación de la mujer en Afganistán, en un caso, y la interpretación de modelos de mujer desde Estados Unidos, en el otro, que me han impactado. En relación con la primera noticia, relacionada con las próximas elecciones en Afganistán, es muy reveladora de los avances frente al integrismo de los talibanes: “Las afganas han ocupado por unas horas la sede de la Loya Jirga, la tradicional asamblea de notables. Un millar de mujeres han acudido a escuchar a Habiba Sarabi, una de las tres candidatas a vicepresidenta en las elecciones del sábado (la única con posibilidades de pasar a la segunda vuelta). “Hombres y mujeres somos iguales y debemos trabajar para hacerlo efectivo”, dice la popular exgobernadora de Bamiyán en un mitin que hubiese puesto los pelos de punta a los talibanes”.

Respecto de lo leído en el post, me ha llamado la atención la iniciativa de la fotógrafa estadounidense Jaime C. Moore, “que se hizo muy popular hace casi un año con las instantáneas de su hija Emma, por su quinto cumpleaños, caracterizada como distintas mujeres famosas en la historia por sus logros y no por su físico o por ser consortes de un hombre conocido”. Leer el blog de esta artista americana, es un bálsamo de respeto creativo hacia la mujer que lucha hoy por la dignidad de lo que somos realmente y no por la que presuntamente ofrece el mercado y sus mercancías, desde todas las perspectivas posibles y sin compasión, sin límite alguno: “Mi hija no ha nacido en la realeza, pero ha nacido en un país donde ahora puede votar, convertirse en médico, piloto, astronauta o incluso en presidente si ella quiere, y eso es lo que de verdad importa».

Como se comenta en el post citado, reflejando lo hablado con Jaime C. Moore, en relación con las cinco mujeres escogidas para su reportaje en el que aparece siempre su hija, «Son muy diferentes en cómo vivieron sus vidas y en cómo cambiaron las nuestras para mejor. Una cosa importante para mí era la forma en la que estas mujeres increíbles superaron obstáculos y perseveraron para cambiar sus vidas simplemente porque querían hacerlo… Amelia quería pilotar un avión (en los años veinte del siglo pasado), así que lo hizo. No dejaron que las «reglas» sociales dirigieran sus vidas, levantaron la barrera y nosotros debemos continuar haciéndolo». También, y desde un punto de vista práctico, buscaba mujeres de las que hubiera fotografías que «sentía que pudiera recrear, por su forma de vestir, etcétera».

No quiero olvidar lo que escribí un día ya lejano en este blog sobre una niña paquistaní, Malala Yousafzai, Premio Nacional de la Paz por su defensa de los derechos humanos frente a los ataques de los integristas talibanes: “Acompaño a Malala en esta aventura digital, al escribir en un blog, como compromiso activo. Mucho más cuando he visto el video reportaje del videoperiodista Adam Ellick, en un trabajo de investigación con la joven y su familia, porque su padre es maestro y también activista en favor de la educación y de los derechos de las mujeres. Aquí todo es más fácil (Europa/España/Sevilla), pero el compromiso con ella se puede demostrar como el movimiento, haciendo camino digital al andar. Y ante el momento actual de crisis permanente, casi existencial, la revolución digital puede hacer viable otro mundo, porque el conocimiento se enriquece día a día a través de este medio, otorgando la capacidad de ser cada día más responsables, es decir, que podemos tomar mejores decisiones al tener mayor acceso a la información que se torna en conocimiento, y a la libertad para interpretarlo y tomar decisiones con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación”.

También, sobre los sueños en Afganistán: “Por otra parte, he sabido hoy [18 de agosto de 2009, dos días antes de las elecciones generales] que, a preguntas de un periodista, un niño afgano en Kabul, aguador profesional, vive con la ilusión de volar muy alto porque quiere ser piloto. El problema radica en que cuando se le pide que concrete el sitio, no sabe responder sobre lugares alternativos a su dura proximidad, porque no conoce otra posibilidad que volver a su casa cada día, volando bajo, con unos cuantos afganis que recauda, quizá, por la sed de expertos en matar sueños”.

Una niña americana y un niño afgano, niñas y niños pilotos por un día, con diferencias muy claras más allá del género, pero modelos para las niñas/mujeres y niños/hombres de hoy.

Para reflexionar.

Sevilla, 3/IV/2014

Caruso

Hoy me ha acompañado en el coche la voz de Pavarotti cantando Caruso junto a Lucio Dalla, su autor. He estado siguiendo su mensaje en el italiano sentido, napolitano, de ambos cantores (cantante es el que puede y cantor el que debe, según aprendí de Facundo Cabral), porque Italia está siempre en el corazón de mi persona de secreto. Me gusta compartir estos momentos tan bellos, sobre todo cuando estamos en tiempos de turbación del alma y la música es compañera en la alegría y medicina en el dolor. «Caruso» fue compuesta en 1986 y dedicada al tenor napolitano: “Según explicó Lucio Dalla en una entrevista publicada por Il Corriere della Sera, la canción se inspiró en las historias sobre la muerte de Enrico Caruso que le contaron los propietarios de un hotel de Sorrento [Vesubio Albergo] en el que se alojó una vez que se vio obligado a hacer una escala allí con su barco. Dalla pasó la noche en la misma habitación en que, muchos años antes, Caruso había pasado algunos de sus últimos días. Los propietarios del hotel le hablaron de la pasión que por aquel entonces Caruso sentía por una joven a quien le estaba dando lecciones de canto”.

Aquí donde el mar reluce
y sopla fuerte el viento,
sobre una vieja terraza
frente al golfo de Sorrento,
un hombre abraza a una joven
después de haber llorado
luego se aclara la voz
y vuelve a dar comienzo al canto.

Te quiero mucho,
pero mucho, mucho, sabes…
es una cadena ahora
que se diluye como la sangre en las venas, sabes…

Vio las luces dentro del mar,
pensó en las noches allí en América,
pero sólo eran lámparas
y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música,
se levantó del piano
pero cuando vio la luna salir tras una nube
le pareció dulce incluso la muerte.
Miró a los ojos la muchacha,
esos ojos tan verdes como el mar,
luego de repente salió una lágrima
y él creyó que se ahogaba.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes…
es una cadena ahora
que se diluye como la sangre en las venas, sabes…

Fuerza de la lírica
donde cada drama es algo falso,
donde con un buen maquillaje y con la mímica
puedes llegar a ser otro.
Pero los dos ojos que te miran
tan cercanos y tan auténticos,
te hacen olvidar palabras,
confunden pensamientos.

Así todo parece tan pequeño,
también las noches allí en América
miras atrás y ves tu vida
como la estela de una hélice.
Sí, es la vida que se acaba
sin embargo él no lo pensó tanto
por el contrario, se sentía ya feliz
y volvió a comenzar su canto.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes…
es una cadena ahora
que se diluye como la sangre en las venas, sabes…

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes…
es una cadena ahora
que se diluye como la sangre en las venas, sabes…

Sevilla, 29/VI/2017

El espíritu de la contradicción

 

mujeres-hablando-garay.jpg

Mujeres hablando. Luis Garay

No tenga espíritu de contradicción, que es cargarse de necedad y de enfado. Conjurarse ha contra él la cordura. Bien puede ser ingenioso el dificultar en todo, pero no se escapa de necio lo porfiado. Hacen éstos guerrilla de la dulce conversación, y así son enemigos más de los familiares que de los que no les tratan.

Baltasar Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia (1647)

He conocido hoy a través de la lectura de un artículo muy interesante, Puritanismo, dame el nombre exacto de las cosas, del periodista y escritor Juan Cruz, que en una obra de Guillermo Cabrera Infante se cita la existencia de una tribu, Los Contradictorios, que para dar fe de su nombre y como marca de la casa se sientan siempre de espaldas, al revés de todo el mundo. Recuerdo también a mi abuela cuando se ponía solemne y decía muy a menudo: fulanito y menganita (a los que yo conocía normalmente) son el espíritu de la contradicción. Aquella frase me sobrecogía porque me daba miedo pensar en espíritus sueltos que siempre les parecía mal lo que todos aprobábamos como que era bueno en cualquier orden de la vida. Peor todavía me lo pone, si cabe, la Real Academia Española: Genio inclinado a contradecir siempre. Me pierdo con ese tipo de genios.

Contradicción es la acción o efecto de contradecir, del latín Contradicĕre que, dicho de una persona, significa decir lo contrario de lo que otra afirma, o negar lo que da por cierto. Cuando se dice de una cosa, se trata de probar que algo no es cierto o no es correcto. Por ejemplo: los datos contradicen las previsiones (RAE). Estamos viviendo tiempos modernos de eterna contradicción, muy sutil a veces por la aparición de un nuevo fenómeno de masas que se llama la posverdad, en tiempos de transparencia. Cuando nos enteramos de lo que verdaderamente pasó, constatamos que la verdad contradice normalmente lo que nos cuentan determinados voceros de la vida y que cada uno asigne ese rol como corresponda, donde nace, crece y se multiplica. Ese espíritu de contradicción, que no se amilana y busca siempre la verdad ante los conformistas de toda la vida, que viven instalados en las mentiras que nunca se contestan, me gusta y ya no me asusta.

Por el contrario…, no me gusta hacer guerrilla de todo lo que se mueve, que diría Gracián, sino salir al camino de la vida cada día, buscando la verdad para todos cara a cara, no la tuya o la mía, que siempre debemos guardar. También lo diría mi abuela: otro gallo nos cantaría, sin contradicción alguna y sin tener que sentarnos de espaldas a la vida, como Los Contradictorios, a los que citaba con gracejo Cabrera Infante. Si seguimos por esta senda contradictoria permanente, solo “nos cargaremos de necedad y enfado”. Estamos avisados, porque como pasa con el colesterol, también existe la contradicción buena y porque necesitamos hoy más que nunca la dulce conversación. Impecable, Gracián.

Sevilla, 26/VI/2017

Nada humano y digital me es ajeno

NADA DIGITAL ME ES AJENO

Hoy he comenzado un nuevo proyecto digital que he estado madurando en los últimos meses. Las personas que me siguen en la Noosfera ya conocen mi incursión permanente en el mundo digital a través de este blog, especializado en divulgación humanista de corte digital, pero ha llegado el momento de navegar en la especialización relacionada con el mundo digital contextualizado en la revolución social exponencial, que tanto aprecio. Tendrá un ámbito más profesional, pero sin abandonar la divulgación científica, aunque cuidaré los contenidos que se necesitan rescatar en estos momentos de posverdad que también afectan a este sector de la ciencia.

El título del nuevo blog, Nada digital me es ajeno, como casi todo lo que rodea mi vida personal y profesional, no es inocente. Recuerdo que Cremes, un personaje curioso que protagoniza una obra del dramaturgo Terencio, El enemigo de sí mismo, pronunció una frase al comienzo de la obra, inolvidable, profunda, que no ha perdido su frescura a pesar de los siglos que han transcurrido desde que se escribió en un texto y contexto muy concretos: Hombre soy; nada humano me es ajeno (Homo sum; humani nihil a me alienum puto).

En el primer post he agregado a esta frase excelente un nuevo adjetivo, digital, que me ha acompañado de forma expresa desde hace veinte años, cuando leí una obra iniciática de Nicholas Negroponte, El mundo digital, que significó un giro copernicano en mi vida profesional y que tampoco olvido. Espero ofrecer teoría crítica de calidad científica suficiente para ayudar a transformar la sociedad actual, que sufre cambios tecnológicos exponenciales desde hace ya muchos años, instalada en la cuarta revolución industrial, donde hay muchas preguntas holísticas sin responder, con sustrato legal, ético y social de un calado excepcional.

Les espero también en el nuevo sitio web. Procuraré no defraudar a nadie.

Sevilla, 18/VI/2017

Balada de los que iremos a Granada

UNA HABITACION PROPIA

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

Rafael Alberti, Balada del que nunca fue a Granada, en Baladas y canciones del Paraná (1954)

Siempre me acompaña, en mi memoria de secreto, la Balada del que nunca fue a Granada, de Rafael Alberti. Resuena en su voz la muerte dolorosa de su amigo Federico García Lorca, a quien visité el año pasado en su casa natal en Fuente Vaqueros (Granada), donde leí párrafos suyos dedicados a las personas de su pueblo como homenaje de la lectura que nos hace más libres: Porque es necesario que sepáis todos que los hombres no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detrás, y que éste es el sentido moral de todas las revoluciones, y en último caso, el verdadero sentido de la vida (Federico García Lorca (1931), Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros). Impecable.

He conocido que el miércoles pasado se inauguró en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, la exposición Una habitación propia. Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes, 1919-1936, “organizada por la Fundación Federico García Lorca y la Residencia de Estudiantes, que recorre el paso del poeta por la Residencia, primero como residente, durante los años 1919-1928, y después, a través de los proyectos que prolongaron su vinculación con ella hasta 1936” (1). La exposición se mantendrá hasta el 27 de julio, fecha en la que se inicia el viaje definitivo a Granada donde se podrá ver en su enclave definitivo.

La exposición es un homenaje de despedida al legado del poeta al Centro Federico García Lorca de Granada, en agradecimiento a la Residencia de Estudiantes, donde la Fundación tiene su sede y custodia su legado desde 1986, año en que se inició el proyecto de recuperación de la Residencia. García Lorca vuelve a Granada, a su hogar, donde iremos a acompañarlo en este viaje hacia alguna parte de la España libre, un lugar que acogerá definitivamente su legado y que podremos disfrutar en un plazo muy breve de tiempo.

Vuelvo a leer de forma pausada la balada de Alberti y me detengo en versos que todavía duelen…, antes de ir definitivamente a Granada, a su Centro, donde podré contemplar muy pronto muchos vestigios de su obra, recuerdos de su habitación propia, de su alma de todos y de secreto: “Qué lejos por mares, campos y montañas! Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada. / Mi cabeza cana, los años perdidos. Quiero hallar los viejos, borrados caminos. Nunca vi Granada. / Dadle un ramo verde de luz a mi mano. Una rienda corta y un galope largo. Nunca entré en Granada. / ¿Qué gente enemiga puebla sus adarves? ¿Quién los claros ecos libres de sus aires? Nunca fui a Granada. / ¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone cadenas al habla de sus surtidores? Nunca vi Granada. / Venid los que nunca fuisteis a Granada. / Hay sangre caída, sangre que me llama. Nunca entré en Granada. / Hay sangre caída del mejor hermano. Sangre por los mirtos y aguas de los patios. Nunca fui a Granada. / Del mejor amigo, por los arrayanes. Sangre por el Darro, por el Genil sangre. Nunca vi Granada. / Si altas son las torres, el valor es alto. Venid por montañas, por mares y campos. Entraré en Granada”.

Porque si altas son las torres del desencanto actual, el valor es muy alto para los demócratas. Iremos a visitar a Federico García Lorca por montañas, por mares y campos. Entraremos en Granada, con respeto y admiración, con esta balada de Alberti escrita en el corazón.

Sevilla, 16/VI/2017

(1) http://www.edaddeplata.org/edaddeplata/Actividades/actos/acto.jsp?rsection=Actividades&acto=6583
(2) http://elpais.com/diario/1980/02/27/ultima/320454006_850215.html

Os debo una explicación

FUNDACION MARIO BENEDETTI

Fundación Mario Benedetti

El alcalde de “Bienvenido, Míster Marshall”, que encarnaba con su gracejo y voz característica el gran actor Pepe Isbert, se dirigía a sus vecinos en aquella película excelente de Berlanga con una frase memorable: «Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación os la voy a dar porque os la debo». Más o menos lo que debo hacer ahora con el deseo de aclarar, con la sencillez de aquel alcalde entrañable, una situación reciente, que traduce el cuidado que hay que tener con las consultas en Google en tiempos de posverdad, en las que hay que demostrar siempre la competencia digital adecuada.

El miércoles pasado utilicé en el post que dediqué a mi cumpleaños, ¿Cómo saber que siempre hay tiempo?, un poema que guardaba en mi persona de secreto y del que quise rescatar su autor y texto completo utilizando uno de mis buscadores de cabecera. Además, corroboré que su autor era Benedetti, consultando muchas páginas. No tuve la precaución de localizar el poema en la fuente exacta, cosa que hago siempre en mis artículos, como se puede contrastar día a día. Esta labor la acometí el día siguiente y mi sorpresa fue mayúscula: no aparecía en su obra. Para garantizar esta desagradable situación, me dirigí a la Fundación Mario Benedetti, solicitándoles la verificación de la autoría del poema y he recibido la respuesta que me temía: “Ese poema ha sido atribuido a varios escritores. En los libros de Mario Benedetti no ha sido encontrado. Lamentablemente en Internet circulan varios textos con su nombre que no le pertenecen. Lo mejor es siempre recurrir a sus libros”.

Esta explicación la doy porque la debo y pido sinceras disculpas. Mantendré desde ahora el anonimato del poema y el contenido del mismo, sin alterar lo que a lo largo de los años me ha entregado y sugerido, pero siento haberlo atribuido el miércoles pasado a Benedetti de forma equivocada. Él merecía esta explicación y todas las personas que leyeron el post, también. La debía, sobre todo, como miembro del Club de las Personas Dignas, al que tanto debo y aprecio. Sigo ahora un sabio consejo de Mario Benedetti, No te salves, porque sé que no me salvo con lo ocurrido, pero quiero quedarme con él a pesar de todo.

Sevilla, 13/VI/2017

¿Cómo saber que siempre hay tiempo?

mario-benedetti

NOTA IMPORTANTE: habiendo detectado que en los últimos días se está accediendo de forma importante a este post, publicado en 2017, creo que con anterioridad a su referencia y utilización del mismo se debe tener en cuenta la explicación sobre la fuente original utilizada, en los términos que publiqué en otro post unos días después, Os debo una explicación, del que entresaco las siguientes líneas:

«El miércoles pasado utilicé en el post que dediqué a mi cumpleaños, ¿Cómo saber que siempre hay tiempo?, un poema que guardaba en mi persona de secreto y del que quise rescatar su autor y texto completo utilizando uno de mis buscadores de cabecera. Además, corroboré que su autor era Benedetti, consultando muchas páginas. No tuve la precaución de localizar el poema en la fuente exacta, cosa que hago siempre en mis artículos, como se puede contrastar día a día. Esta labor la acometí el día siguiente y mi sorpresa fue mayúscula: no aparecía en su obra. Para garantizar esta desagradable situación, me dirigí a la Fundación Mario Benedetti, solicitándoles la verificación de la autoría del poema y he recibido la respuesta que me temía: “Ese poema ha sido atribuido a varios escritores. En los libros de Mario Benedetti no ha sido encontrado. Lamentablemente en Internet circulan varios textos con su nombre que no le pertenecen. Lo mejor es siempre recurrir a sus libros”. Esta explicación la doy porque la debo y pido sinceras disculpas. Mantendré desde ahora el anonimato del poema y el contenido del mismo, sin alterar lo que a lo largo de los años me ha entregado y sugerido, pero siento haberlo atribuido el miércoles pasado a Benedetti de forma equivocada. Él merecía esta explicación y todas las personas que leyeron el post, también. La debía, sobre todo, como miembro del Club de las Personas Dignas, al que tanto debo y aprecio. Sigo ahora un sabio consejo de Mario Benedetti, No te salves, porque sé que no me salvo con lo ocurrido, pero quiero quedarme con él a pesar de todo».

Sevilla, 27/IX/2020

¿Cómo saber que siempre hay tiempo?

Hoy es un día especial porque celebro mi cumpledías, cumpleaños y cumplesueños. También porque vuelvo a leer un poema precioso, ¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?, de Mario Benedetti, a quien tanto admiro, a quien tanto aprecio, de quien tanto aprendo, a pesar de vivir a veces -como él- un exilio espiritual por las cosas que pasan en este mundo, del que me dicen que estoy obligatoriamente obligado a entenderlo. Porque los que me quieren me dicen también que todavía tengo tiempo, aunque hayan pasado muchos días, setenta años y mil sueños…

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.

¡Cómo hacerte saber
que nadie establece normas, salvo la vida!

Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.

Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un por qué.

Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.

Que para que nos den, también hay que saber cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es, en definitiva, no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.

Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.

Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensibles y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos, levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.

Que sería mucho mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla, y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.

¡Cómo hacerte saber
que nadie establece normas, salvo la vida!

Porque al cumplir setenta años tengo que seguir confiando en que todavía hay tiempo, porque es mucho mejor construir puentes, porque sobre ellos se va a la otra orilla, y también se vuelve. Con las normas de la vida, sintiendo con el cuerpo y la mente.

Sevilla, 7/VI/2017

PORQUE NO QUIERO OLVIDARLO, NI SIQUIERA UN MOMENTO…

La magia del iterbio

ITERBIO

Las palabras que siguen son un pequeño regalo a las personas que a lo largo de casi doce años hojean este cuaderno digital, con casi 900 reflexiones, porque el próximo siete de junio cumplo setenta años. Hay una anécdota en mi vida que justifica que prepare y entregue hoy este regalo, porque desde que tengo uso de razón siempre lo he celebrado el cuatro de junio, hasta que un día ya lejano pude comprobar en mi partida de nacimiento que la fecha oficial era el siete. Todos en mi casa lo sabían, pero guardaban este desfase como un homenaje a lo que verdaderamente ocurrió un cuatro de junio de 1947 en la calle Jesús del Gran Poder, 111, en Sevilla. Lo que justificó luego el día siete solo lo sabía mi abuelo y los dos testigos que contaron al oficial del registro civil lo que verdaderamente había ocurrido aquél día cuatro, sin resultado legal alguno, aunque tengo que reconocer que me ha permitido siempre disfrutar de casi una octava de celebración. Un afortunado de la vida adelantada. Se veía venir.

Cuenta el neurólogo inglés Oliver Sacks en un libro precioso, Gratitud, la importancia que ha tenido la tabla periódica en su vida, desde que a los seis años los números se convirtieron en sus amigos del alma, en la dura estancia del internado al que le llevaron en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Viviendo siempre con la compañía de metales y minerales “pequeños emblemas de eternidad”, porque ahí siguen después de millones de años y como si nunca hubiera pasado nada a su alrededor hasta que un día un ser humano lo descubre y piensa para que pueden ser útiles a la humanidad.

Lo he recordado en estos días previos a mi cumpleaños, setenta años, para ser exactos. Y he descubierto que al igual que Sacks, el número periódico setenta corresponde al iterbio, un elemento metálico plateado blando y como elemento químico de la tabla periódica tiene el símbolo Yb y el número atómico 70. Según Wikipedia, “El iterbio (de Ytterby, una ciudad de Suecia) fue descubierto por el químico suizo Jean Charles Galissard de Marignac en 1878. Marignac encontró un nuevo componente en la tierra entonces llamada erbia, y lo llamó iterbia (por Ytterby, la ciudad sueca en la que encontró dicho componente). Él sospechaba que la iterbia era un compuesto de un nuevo elemento que bautizó iterbio (que era de hecho la primera tierra rara en ser descubierta)”. Me consta que se ha avanzado en el uso racional del iterbio para su aplicación al mundo digital, todo un símbolo mirando siempre hacia adelante, como componente de los cables de fibra óptica, mediante una aleación con acero inoxidable, mejorando las propiedades mecánicas de los cables. También en la electromedicina, dado que algunos isótopos de iterbio resultan útiles como fuentes de radiación para máquinas de rayos x, encontrándose todavía en fase de desarrollo.

El miércoles próximo dejo atrás el Tulio, con su número atómico 69, también vinculado a la medicina. Tomo conciencia de que a partir de ese día va a ser el año de Iterbio, mirando siempre hacia adelante, frecuentando el futuro, como le pidió el Dr. Cardoso, médico de la clínica talasoterápìca de Parede al Señor Pereira, tal y como lo comenta Tabucchi en un libro que me ha marcado mucho en la vida de todos y en la de secreto, Sostiene Pereira. También sé que tengo que prepárame para recibir al Lutecio, el 71, un metal trivalente, de color blanco plateado, resistente a la corrosión y, en presencia de aire, relativamente estable. De todas las tierras raras es el elemento más pesado y duro, que también está siendo estudiado para su utilización racional en la medicina nuclear.

Los tres provienen de la clasificación de tierras raras, plateadas, una curiosidad común que me plantea algún que otro interrogante, porque quizá me da una explicación a mi convencimiento personal de haberme equivocado de siglo al nacer cuando constato que éste y el actual están, a veces, diseñados por el enemigo porque me hacen sufrir. Vuelvo a leer las páginas escritas por Oliver Sacks contemplando su colección de minerales y cuando mira al otro lado de la mesa donde conservaba su tabla periódica personal, observando con detalle una pieza hermosamente torneada de Berilio (el elemento 4 de la tabla periódica) porque le recordaba su infancia y los muchos años transcurridos hasta cumplir 82 años.

Soy consciente de que cuando cumplimos años debemos recordar el niño que siempre fuimos y dejarnos llevar por él como nos aconsejaba Jose Saramago en su libro inventado sobre ellos (los consejos): «Me interesa conocer mi relación con ese niño que fui. Ese niño está en mí, siempre ha estado y siempre lo estará. En muchas ocasiones, es muy bueno dejarse llevar por el niño que hemos sido y nunca olvidarnos de su existencia». Es verdad porque, en mi caso, entre berilio e iterbio está también el juego.

Sevilla, 4/VI/2017

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://mx.depositphotos.com/6285325/stock-photo-ytterbium-form-periodic-table-of.html

PORQUE NO QUIERO OLVIDARLO, NI SIQUIERA UN MOMENTO…