Asnografía: una voz del siglo XXI

ASNOGRAFIA

Ayer visité a Juan Ramón Jiménez y a Zenobia Camprubí en su casa de Moguer, un pueblo entrañable para mi persona de secreto, porque siempre descubro su luz con el tiempo dentro, su blanca maravilla. Entré en sus habitaciones para volver a grabar en mi moviola particular escenas múltiples de su vida. De esta forma, repasé todo lo que no sé de ellos y se encuentra allí, como si rebobinara la película en blanco y negro que un día ya lejano rodé en mi memoria de hipocampo y porque ya no estoy ciego al color amarillo que tanto gustaba a Juan Ramón.

Me detuve especialmente en una exposición temporal, Asnografía, que todavía se puede visitar y que está dedicada a la presencia de Juan Ramón Jiménez en la cultura escolar española, por cierto, nada inocente: “La extraordinaria obra de Juan Ramón Jiménez, decisiva en la historia de la literatura contemporánea, ha sido y continúa siendo extensa y profundamente estudiada desde una óptica fundamentalmente literaria. Apenas lo ha sido, sin embargo, desde esta otra perspectiva histórico-educativa, que es la que adoptan este proyecto y esta exposición, de ahí su originalidad y oportunidad. El Juan Ramón que habita los libros escolares a través de Platero y yo y de su poesía, es otro Juan Ramón. Un Juan Ramón pensado y elegido, no siempre con el criterio adecuado, para acercar a los niños y a los adolescentes a la lectura, a la lengua y a la literatura. Platero, sin duda, ha sido el libro más escolarizado de la historia de la educación española y de la de otros muchos países de habla hispana. Esta exposición quiere mostrar cómo han sido leídos este libro y, en general, la obra poética de Juan Ramón en las escuelas. En ellas la mayoría de las personas ha tenido sus primeras experiencias lectoras, sus primeros contactos con la literatura, que han sido, por tanto, la primordial fuente de su educación literaria. Asnografía, nombre que da título a la exposición, es uno de los capítulos de Platero y yo menos conocidos y jamás recogido en libros escolares, acaso por su crítica mordaz a las convenciones académicas. Que dé título a esta exposición no es casual. Es, más bien, una pista, un guiño a favor de una lectura que, liberada de reglas e imposiciones innecesarias, sea atractiva y gozosa, y despierte en los nuevos lectores la pasión por los libros” (1).

Me gustó la exposición y comprendí cómo a Juan Ramón se le ha interpretado durante muchos años desde una sola perspectiva, la de la España franquista, obviando todo aquello que entraba en conflicto con la realidad personal, social y artística del premio Nobel. Asnografía, el título de la exposición, refleja bien este sentir. Muchas personas no recordarán que es un capítulo de Platero y yo, el LV, bastante olvidado por parte de la cultura oficial durante muchos años, donde el poeta de Moguer hace un retrato crudo de la necedad de muchas personas que no llegan a los asnos ni a la altura de sus cascos. Aún resuena su mensaje subliminal para quien quiera entenderlo, sin olvidar todavía hoy cómo se castigaba a mis compañeros de clase con las orejas de burro, sin que Juan Ramón y Platero pudieran hacer nada por ellos:

“Leo en un Diccionario: ASNOGRAFÍA, s.f.: Se dice, irónicamente, por descripción del asno.

¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres! Irónicamente… ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente… De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados…

Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus ojazos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla, pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supiera que yo le hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben Diccionarios, casi tan bueno como él!

Y he puesto al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios”.

Cuando finalizo la lectura de este capítulo pienso que, como personas que vivimos en el mundo digital del siglo XXI, deberíamos ser como Platero: intelectuales, amigos del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, pacientes y reflexivos, melancólicos y amables, como si todos fuéramos Marco Aurelio de los prados y sin tener necesidad de escribir diccionarios imposibles.

Sevilla, 10/VII/2017

(1) http://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/cep-bollullos-valverde/novedades/-/contenidos/detalle/jornadas-asnografia-juan-ramon-jimenez-en-la-cultura-escolar-espanola

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