Siempre ha habido “sangre rebelde” en Hollywood

Clara Bow, en Sangre Rebelde, dirigida por John Francis Dillon, 1932.

Sevilla, 27/X/2022

Una vez más regreso al mundo al cine como homenaje a una etapa en su larga y fructífera historia, porque se demuestra que encumbra el papel de la cultura: respetar los auténticos valores populares, dignos, con el tiempo dentro. En esta ocasión he encontrado una isla bastante desconocida, la del cine americano de Hollywood en la época previa a la entrada en vigor del llamado Código Hays (Motion Picture Production Code), a través de un nuevo Ciclo de la Fundación Juan March, Protagonistas del Hollywood Pre-Code, coordinado por Carlos F. Heredero, con la proyección de ocho películas “que se rodaron en los albores del cine sonoro y justo antes de que se empezara a aplicar el llamado Código Hays, una serie de normas aprobadas por los grandes estudios que transformaron el cine en EEUU a partir de los años 30. El ciclo, coordinado por el crítico Carlos F. Heredero, explora títulos que reflejan la atmósfera libertina de Hollywood antes de este código, que prohibió el sexo, los desnudos y la violencia más explícita en pantalla a partir de 1934”. 

El Ciclo comienza con la proyección de la película “Sangre rebelde”, “estrenada en 1932 por el cineasta John Francis Dillon. Protagonizada por la actriz Clara Bow, la película cuenta la historia de una atractiva joven tejana de buena familia que se abre camino en la vida en un entorno hostil. Este texto explica en detalle los motivos por los que este título es un buen ejemplo de las películas que se rodaron antes del código: dos camareros vestidos de mujer, referencias explícitas al sexo o un comunista gritando un eslogan a favor del proletariado”.

En la sinopsis del ciclo se detalla que “Clara Bow, Miriam Hopkins, Jean Harlow, Barbara Stanwyck, Katharine Hepburn, Mae West, Greta Garbo y Joan Blondell son solo algunas de las grandes estrellas de Hollywood que, en los comienzos del cine sonoro, a principios de los años treinta, desafiaban abiertamente desde la pantalla los códigos morales y las tradiciones conservadoras de buena parte de la sociedad estadounidense de la época. Mujeres que hacían valer sus deseos y su sensualidad, que hablaban con descaro, luchaban con decisión por escalar peldaños en la pirámide social, tenían profesiones tradicionalmente asociadas a los hombres y ponían en cuestión las ataduras de su propia clase. Aquel Hollywood abordaba con atrevimiento temas, historias y situaciones que rompían con los cánones establecidos durante los tiempos en los que todavía el denominado Código Hays no se aplicaba con extremo rigor. Y lo hacía desde todos los géneros de la producción: el cine de gánsteres, el melodrama, el musical, la comedia sofisticada, las aventuras exóticas e incluso el cine histórico”.

El Código Hays, un conjunto de normas a observar por la producción cinematográfica, redactadas básicamente por William H. Hays, miembro destacado de la Asociación de Productores Cinematográficos (MPPA), se estableció en 1930, aunque no comenzó a aplicarse hasta 1934. Estuvo en vigor hasta 1967 y fue fiel reflejo del doble rasero ético que siempre ha estado presente en el cine americano, constituyéndose Hollywood como el embajador mundial de la doble moral del país a través de sus productores y películas, porque se creó con un manto de acción progresista nació con carácter progresista, para aislar el belicismo, la igualdad entre clases y como plataforma de denunciar contra el abuso de poder, pero la realidad es que fue una férrea censura acabó siendo una censura que tergiversó guiones hasta límites ridículos. La censura de Estado ha hecho siempre de las suyas y esta película con la que comienza el Ciclo citado, Sangre rebelde, es un ejemplo de cómo la “sangre rebelde” siempre ha existido en la sociedad americana por mucho que se la haya querido contener a través de códigos estrictos que enmascaraban siempre una realidad terca y presente en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

Una muestra de este Código Hays nos puede ayudar a comprender bien la forma de abordar la ética cinematográfica cuando se refiere a las “Decisiones particulares sobre la sexualidad”: “Por respecto al carácter sagrado del matrimonio y del hogar el “triángulo” –si se entiende por tal el amor de un tercero por una persona ya casada— será objeto de un tratamiento particularmente circunspecto. No debe presentar la institución del matrimonio como antipática. Las escenas de pasión deber ser tratadas sin olvidar qué es la naturaleza humana, y cuáles son las acciones habituales. Numerosas escenas no pueden ser presentadas sin despertar emociones peligrosas en los jóvenes, los retardados y los criminales. Incluso en los límites del amor puro, hay hechos cuya presentación ha sido siempre considerada por los juristas como peligrosas. Cuando se trata de un amor impuro, de un amor que la sociedad siempre ha tenido por malo o que la ley divina condena, importa observar las reglas siguientes: un amor impuro nunca debe parecer atractivo o hermoso, No debe ser objeto de una comedia o de una farsa o utilizado para provocar la risa, no debe originar en el espectador el deseo o una curiosidad malsana, no debe parecer justo ni permitido y, en general, no se deben detallar ni en el método ni en la manera”. Creo que sobran comentarios, aún respetando el contexto dual en el que se promulgó el Código, porque estoy convencido, una vez más, que ese conjunto de normas, redactadas por “mentes calenturientas”, eran reflejo exacto de los vicios privados y públicas virtudes de aquellos representantes de la sociedad americana.

En este contexto recuerdo un artículo que escribí en 2018, La trastienda de la doble moral de Hollywood, en el que exponía esta triste realidad: “Siempre me ha llamado la atención la trastienda ética de Hollywood. He crecido con el glamur de las grandes producciones rodadas en la meca del cine americano durante décadas inolvidables del siglo pasado, en un país como España donde nunca se hablaba de la que se cocía de verdad entre bambalinas americanas, aunque fueran secretos a voces. Traigo a colación esta reflexión a pocos días del estreno en España de una película paradigmática, Las estrellas americanas no mueren en Liverpool, porque representa muy bien la doble moral de Hollywood y su atracción fatal hasta la muerte. Lo que ocurre es que una gran actriz americana, protagonista de la película, Gloria Grahame, la ganadora del Oscar por “Cautivos del mal”, lanza un mensaje en la película contradictorio, poniendo a Hollywood en su sitio al final de su vida, porque su auténtico amor no estaba finalmente allí. La historia que se cuenta en la película es real como la vida misma, donde el protagonista es Peter Turner, que en 1978 “era un actor de Liverpool de 26 años que intentaba ganarse la vida en Londres con muy poco éxito. En la pensión en la que vivía llegó un día una actriz veterana estadounidense de 54 años, que había sido repudiada de Hollywood, y se había pasado al teatro. «Recuerdo la primera vez que la vi. Yo ocupaba una de las habitaciones superiores y ella el apartamento principal de abajo», rememora Turner en Madrid. «Un segundo que lo visualizo». Para un momento. «No era como yo me la esperaba. Me habían hablado de una estrella de Hollywood, y recuerdo que abrió la puerta como escondiéndose, con pinta de haber llegado cinco minutos antes». Ella necesitaba 4 libras y 75 peniques; él se los prestó. «Nunca supe para qué, pero me lo devolvió en un cheque que aún conservo». Un par de días después se pusieron a bailar juntos en la casa Saturday Night Fever, y semanas más tarde se hicieron amantes” (1).

Dije en aquél artículo que admiraba a las actrices y actores americanos, su “sangre rebelde” hoy, “que se enfrentaron al mundo mafioso de Hollywood durante décadas y se siguen enfrentando en nuestros días, cuando estalló recientemente el escándalo del productor Weinstein. Esa es la razón por la que deseo ensalzar el discreto encanto de esta excelente actriz, Gloria Grahame, que iniciando su exilio interior y exterior en Liverpool y con solo una petición humilde de 4 libras y 75 peniques a un chico desconocido que se alojaba en su pensión, 28 años más joven que ella, escribió realmente las páginas más bellas de su vida y la de la persona con la que compartió las postrimerías de un viaje hacia una parte importante de su alma de secreto. Aunque a nadie le dijera la razón de por qué no quería morir en Liverpool, donde encontró su razón de existir y, paradójicamente, pidiera regresar a Hollywood que tanto le había negado en su azarosa vida. Con esta decisión final, creo que ganó el Oscar a la actriz más digna de Hollywood”, una de las representantes de “sangre rebelde”.

Sé que Peter Turner rodó hace ya bastantes años un documental, I Used to Be in Pictures, que me parece fundamental para comprender el maleficio del Código Hays. ¿Saben por qué? Porque creo que ha encontrado muchas y sorprendentes razones del comportamiento de los actores y actrices de Hollywood, en su trastienda, con un identificador común: todos y todas protagonizaron el cine mudo y ahora compartían los últimos días de su vida en un Asilo de la Academia del Cine en Hollywood. Eran lo que se veía. No hablaban en aquellas películas, pero nos enseñaban a sentir su pasión por aquello que hacían con una dignidad absoluta. Con sus noventa años contaron a Turner, en voz baja, cómo funcionaba la trastienda de Hollywood y, quizá, cómo era el alma auténtica de Gloria Grahame o de Clara Bow en Sangre Rebelde, sin ir más lejos.  Maravilloso y aleccionador.

(1) https://elpais.com/cultura/2018/04/26/actualidad/1524744847_367894.htm

UCRANIA, ¡Paz y Libertad

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La memoria democrática de este país necesitaba el amparo de una Ley

SER / Podcast especial Miguel Hernández | Cuando el miedo se puede leer

Sevilla, 24/X/2022

El pasado viernes 21 de octubre, entró en vigor en nuestro país la nueva Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Son cincuenta y cinco páginas, imprescindibles, que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Ha sido un momento histórico justo y necesario en este país tan dual y cainita, que no abandona antiguas formas de la dictadura a pesar de lo que se sufrió durante la guerra civil y los primeros años de la Transición. En este contexto he conocido hoy un sufrimiento simbólico, el del poeta Miguel Hernández porque, personalmente, he leído muchas veces el miedo a la dictadura en sus ojos, que sufrió la represión como tantos cientos de miles de personas durante la guerra civil y en los años posteriores hasta el fin de la opresión maligna del Régimen Franquista. Me ha ocurrido leyendo hoy un artículo publicado en el diario El País, que recomiendo como ejemplo de lo que no debemos olvidar, con un título doloroso para el alma humana: Una carta inédita detalla las penalidades de Miguel Hernández en su cautiverio infernal. Lo he leído con un respeto reverencial hacia su vida y obra, sobrecogiéndome la constatación del sufrimiento de él y de centenares de presos represaliados que compartieron el cautiverio en la enfermería de la cárcel de Alicante, el Reformatorio de Adultos, en el que estaban hacinados 9.000 presos en un espacio diseñado para 2.000, donde cumplía su condena y de la que su hermano fue fiel testigo: “En la carta, Vicente Hernández relataba cómo encontró a su hermano durante una de sus visitas: “Estaba tan malo en aquella enfermería donde había 90-100 hombres tendidos quitándose las puses los unos a los otros con trapos sucios, pues allí no entraba un médico o un practicante en siete u ocho días, aquello era inhumano; en fin, para qué decirte más”. En otra carta, Miguel Hernández escribía estas duras palabras a su esposa, Josefina Manresa: “Josefina, mándame inmediatamente tres o cuatro kilos de algodón y gasas que no podré curarme hoy si no me los mandas. Se ha acabado todo en esta enfermería. Comprenderás lo difícil que es curarme aquí. Ayer se me hizo una cura con trapos y mal. Quiero salir de aquí cuanto antes. Se me hacen unas curas a fuerza de tirones y todo es desidia, ignorancia, despreocupación”.

Creo que ejemplos como éste, tan significativo, justifican por sí solos que esta Ley se haya publicado finalmente, después de numerosos avatares que he recogido puntualmente en este cuaderno digital. La carta citada se encuentra depositada en el Museo dedicado al poeta, situado en Quesada (Jaén), la localidad natal de la esposa del poeta, Josefina Manresa: “La carta se ha incorporado al legado hernandiano que conserva el IEG [Instituto de Estudios Giennenses] en sus dependencias, un archivo que contiene más de 5.800 registros bibliográficos, entre manuscritos, folletos, partituras, prensa histórica o grabaciones, y también cerca de 27.000 imágenes, documentos que, como ha recordado el presidente de la Diputación de Jaén, «pueden ser consultados a través de internet por todo el mundo», cumpliendo así «el doble compromiso que asumimos con la familia de Miguel Hernández hace una década cuando adquirimos su legado: por un lado, preservarlo y, por otro, contribuir a que su figura y su obra fueran aún más conocidos en todo el mundo».

Esta noticia coincide en el tiempo con la carta que hoy ha enviado el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, al Hermano Mayor de la Hermandad de La Macarena, aquí en Sevilla, tan cerca de mi memoria democrática, para que proceda «a la mayor brevedad» a dar cumplimiento con la Ley de Memoria Democrática y para que lleve a cabo la exhumación y posterior traslado de los restos del general Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, así como los de Francisco Bohórquez Vecina, menos conocido pero que fue auditor de guerra y responsable de la ejecución de sentencias con aplicación de bando de guerra, que también se encuentra en la Basílica de La Macarena. Esta situación la conozco bien porque la he podido comprobar con bastante dolor en alguna visita personal a esa iglesia. Allí intenté comprender lo que “el corazón anonadado de Dios”, según Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, quería decirme cuando gemía con aquella situación. Un fragmento de la carta recoge muy bien lo que significa esta petición de Estado: “esta nueva norma [la Ley de Memoria Democrática] pretende cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana».

El pasado 28 de marzo se cumplió el 80º aniversario del fallecimiento del poeta en la cárcel de Alicante. Lo recordé unos días antes en este cuaderno digital, mediante un artículo con un título que es una constante en mi vida, Cerca, siempre, de Miguel Hernández, siendo hoy, de nuevo,  un buen momento para recordarlo, aunque vuelva a ser doloroso por la forma en que ocurrió todo y cómo lo trató la dictadura hasta su muerte. En torno a su vida y obra, se ha publicado este año una revisión actualizada de Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, escrita por José Luis Ferris (Alicante, 1960), una biografía que se editó por primera vez en 2002 por la Fundación José Manuel Lara. En ella se han actualizado bastantes datos y hechos, fundamentalmente por la entrega del Tribunal Militar Territorial al Archivo General e Histórico de Defensa, de los procedimientos judiciales militares, el 24 de noviembre de 2020, entre los que se encuentran los juicios sumarísimos llevados a cabo contra el poeta Miguel Hernández Gilabert, al finalizar la guerra civil, clasificados junto a los que figuran en más de 20.000 cajas con legajos y documentos de ese Tribunal, pudiéndose consultar algunos de ellos a través del acceso a la página principal web de Patrimonio Cultural de Defensa.

Aporté en aquel pequeño homenaje personal al poeta un enlace al podcast que se puede visualizar completo y que abría aquellas palabras, elaborado por la cadena SER, con un título del primero que sobrecoge: Cuando el miedo se puede leer. Acceder de nuevo a esta información es un privilegio para poder emitir posteriormente juicios bien informados, al habernos secuestrado la dictadura y los primeros años de transición, durante tanto tiempo, datos relevantes para conocer a fondo la figura de Miguel Hernández, que se agranda por días y que con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática rescata una acción de Estado justa y necesaria en democracia. También la de cientos de miles de personas que murieron en la guerra civil y años posteriores por el mero hecho de pensar y obrar de forma diferente a los golpistas y que merecieron siempre ser reconocidos por la memoria histórica de este país tan dual y cainita. Es justo decir ahora que la memoria democrática necesitaba ser amparada mediante una Ley como la que, afortunadamente y por dignidad humana, entró en vigor el pasado viernes 21 de octubre y que nos permite intentar “cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana”. Como demócrata, deseo expresar con estas palabras mi agradecimiento al poder legislativo de este país. Nada más. Escuchar de nuevo la voz de Miguel Hernández, hoy, me reconforta:

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La cultura andalusí se guardó en un ataifor

Ataifor de Guadalajara. Lámina que figura en El Ataifor de Guadalajara. El califa andalusí y la propaganda de su legitimidad, obra de Miguel Ángel Cuadrado Prieto, Consuelo Vara Izquierdo y José Martínez Peñarroya, como coordinadores del mismo.

Sevilla, 22/X/2022

Desde que descubrí esta isla cultural, el ataifor de Guadalajara, he deseado compartirla con las personas que siguen de cerca la lectura de este cuaderno digital, que para ese cometido nació: descubrir islas desconocidas y compartirlas en la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad. Ayer, sin ir más lejos, hojearon este cuaderno personas de diversos países que cito por orden de importancia en las visitas: España, México, Chile, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Venezuela, República Dominicana, El Salvador, Uruguay, Bolivia, Guatemala, Hungría, Francia, Portugal, Canadá, Cuba, Finlandia, Alemania y Noruega. Hasta estos países llegaron ayer mis palabras y creo que el objetivo está alcanzado: distribuir conocimiento conectivo que nos sirva para construir entre todos un mundo mejor, libre este conocimiento de la consideración de mercancía, por el peligro de que todo necio siga confundiendo valor y precio, según nos indicó en su día mi paisano Antonio Machado, a quien tanto aprecio.

Me pareció muy interesante el descubrimiento del ataifor (cuenco, plato hondo) de Guadalajara, Wad-al-Hayara, o mejor Wadi l-Hiyara (valle de las fortalezas, río de piedras, etc.), hace tan solo doce años, en esa ciudad, fundamentalmente porque lo que representa lleva impreso con todo su esplendor el alma andalusí, la figura de Abderramán III, monarca del Califato omeya de Córdoba, encontrado en un lugar que era la frontera de Al-Andalus con Castilla: “Para los descubridores y estudiosos del ataifor, sin duda esta pieza supone la más importante que de la cultura andalusí se ha encontrado hasta ahora en Guadalajara. Y lo es no solo por su tamaño y belleza, por su calidad cerámica, por la representación humana, sino porque confirma que la representación del soberano del califato cordobés es nítida y va subrayada por numerosos símbolos, lo que redunda en la importancia que esta pieza tiene para el estudio de la plástica y el arte islámicos en España” (1).  

Según narra el cronista provincial, “En el plato, reconstruido y tratado, aparece una figura humana, que viene ya de entrada a demostrar que la cultura islámica sí representaba seres humanos en piezas de arte, y lo hacía con un interés manifestado hacia lo simbólico y representativo. Porque la figura que luce en el plato arriacense es nada menos que la del califa, adornado de todos los atributos que le confieren el grado de Imán de los Creyentes, de conductor seguro de su pueblo, de intermediario entre Dios y los hombres, de representación directa de la divinidad sobre la Tierra. El monarca, que se representa en plena juventud (aunque tenía hacia el año 930 los 40 ya cumplidos) aparece sentado sobre la silla de un camello que le transporta. Lleva muy largos sus cabellos, o quizás sea una peluca, con llamativa trenza que le recorre la espalda. Va cubierto por un palio, y en la mano derecha posa un ave, mientras dos copas le rodean, flotantes, pero simbólicas. En su mano izquierda lleva una redoma, y el color de su manto, de sus adornos, y los del camello, son verdes, el color de los elegidos por Dios en el Islam y sus banderas. El palio que le cubre hace las funciones de trono, rodeándole por completo, y va subido a lomos de un camello, que es según el Corán el animal que el Día del Juicio llevará a los justos hasta las puertas del Paraíso. El techo del baldaquino presenta un nudo, que siguiendo una ancestral simbología precristiana representa la eternidad, según se ve en marfiles palaciegos musulmanes y en muchas puertas de iglesias románicas y pilas bautismales”.

Fuente: ¿Sabes por qué el ataifor de Guadalajara es una pieza única y de gran valor? Herrera Casado nos lo explica | NuevaAlcarria – Guadalajara

Ofrece asimismo otros detalles de este importante hallazgo: “Es curiosa la forma de presentar al califa con un largo pelo acabado en trenza: pero es que era ésta el símbolo de la legitimidad en la dinastía omeya. Aunque su origen es pre-islámico, se dice de su antecesor Abderramán I llevaba dos trenzas largas sobre la espalda. De lo que el califa cordobés lleva en la mano, destaca el pájaro, que se supone es la representación de las almas de los fieles, y por eso el monarca las lleva y defiende en su poderosa mano. La redoma que sujeta con su mano diestra es la llamada “Copa de los Mundos” y que en Al-Andalus representaba el poder de dar vida y muerte a sus súbditos. Las copas son también representación del poder, solo las lleva quien lo tiene. En este caso aparecen dos, por lo que hacen referencia al derecho que tiene Abderramán a gobernar las tierras de Oriente y Occidente. De todos los atributos, hay que destacar –como lo hacen quienes han descubierto y estudiado el ataifor– el árbol de la vida y las dos varas que a los pies del mismo florecen. Sería ese gran “árbol de la vida” con dos ramas laterales, lo que vendría a evocar el Paraíso, definitivo destino de los creyentes, escoltado por las dos ramas que aluden a la legitimidad porque representan las dos dinastías, la bagdadí y la fatimí”.

En la presentación del libro “El Ataifor de Guadalajara”. El califa andalusí y la propaganda de su legitimidad” (2), el director del Museo de Guadalajara, expone que “Esta excepcional pieza constituye uno de los hallazgos de mayor relevancia realizados en el ámbito de la cerámica andalusí de los últimos años. Su análisis ha revelado la acción propagandística del califato de Córdoba con la creación de una iconografía para representar al soberano, investido con el más amplio repertorio simbólico conocido hasta la fecha para transmitir su poder político y religioso con el que confrontar y diferenciarse de los otros dos núcleos de poder de la esfera islámica: los califatos abasí y fatimí. La lectura de las fuentes documentales y su comparación con piezas similares de otros museos dentro y fuera de España otorga una gran solidez a este estudio y abre las perspectivas del debate científico”.

Como detalle de interés científico (2), los fragmentos cerámicos que conforman el ataifor fueron extraídos durante la excavación de urgencia en el solar de la calle Miguel de Cervantes nº 5 de Guadalajara, llevada a cabo durante casi tres años, desde 2010 a 2012. El estrato donde se localizó el conjunto de fragmentos del ataifor se ha fechado en época califal, siglo X, que se restauraron en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, durante el curso 2014-15. Finalmente, una vez restaurado completamente el ataifor, en el que destaca el color verde manganeso, se llevó a cabo una exposición temporal del mismo en el Museo de Guadalajara, el pasado verano y hasta el día 2 de este mes.

Vivo en territorio andalusí y cualquier descubrimiento de nuestros antepasados me ofrece información importante a considerar en mi vida, por el respeto reverencial que tengo a la memoria histórica. Con este descubrimiento he recordado lo que me ocurrió hace unos años con un descubrimiento mágico en la Casa del Gobernador Al-Mutamid, del Palacio de la Bendición (Dar al-Imara) en Sevilla o lo que es lo mismo, los Reales Alcázares. Lo recordaba sobre todo por la lectura de un libro que me introdujo hace ya muchos años en la cultura árabe, Azafrán (3), que me enseñó a descifrar el lenguaje de los símbolos que se muestran en los azulejos que cubren una faja de la fachada de ese hermoso palacio. La geometría que muestran a la perfección, se encuentra en las estrellas centrales de ocho puntas que figuran por doquier en el citado paño, en octógonos perfectos compuestos por dos cuadrados. Estos, reflejan la importancia de los edificios de base cuadrada que representan la estabilidad tanto terrenal como cósmica: “De la prolongación hacia el infinito de las líneas de esta estrella van surgiendo otras de distintos tamaños que además configuran otros cuerpos que podríamos juzgar de menor importancia, pero sin los cuales no se reproducirían periódicamente los principales”.

Recuerdo que, para apreciar bien esta constelación, había que dar unos pasos atrás para tener una perspectiva más amplia de este maravilloso mensaje de la interdependencia para realzar la unión cósmica. Y había que volver al sitio descrito anteriormente, tan cercano que se podría tocar para creer su mensaje, porque este plano tan cercano de las líneas que se observan en las múltiples estrellas y octógonos, nos ayuda a comprender que son posibles distintos caminos para llegar a cualquier punto del paño de azulejos, simbolizando la realidad de las más variadas interpretaciones para alcanzar la comprensión de la vida. Las preguntas en Azafrán las recuerdo de forma emocionada: “¿Quiere esto decir que se puede alcanzar un objetivo desde muy diversos puntos? ¿O que la verdad se esconde entre diversas perspectivas? Muchos son los senderos”. La faja de azulejos me propuso un mensaje: los seres humanos nos necesitamos con orden y concierto y necesitamos la libertad de estas líneas múltiples de azulejos que podemos dibujar en nuestra vida a la medida de cada uno, de cada una. En aquella ocasión, salí de Dar al-Imara con la lección aprendida. Mis antepasados árabes me recuerdan hoy que lo que allí hicieron era una oportunidad para ser más libres, en una representación preciosa de la representación del cosmos. Cosas de esta cultura en Sevilla, en un palacio de la bendición en el que Mutamid habitó cerca de las estrellas de los azulejos que todavía hoy me emocionan y al que cantó en su destierro en Agmat, cerca de Marrakech: “El palacio de Al Mubarak (“de la Bendición”) llora sobre las huellas de Ibn Abbad / como llora sobre las de las gacelas y los leones / Su Al Turayyá [sala de las Pléyades] llora y sus estrellas ya no están sumergidas por las lluvias vespertinas y matinales producidas por las Pléyades… Quisiera saber si pasaré todavía otra noche teniendo delante y detrás de mí un jardín y un estanque. Sobre una tierra que hace crecer los olivos, que transmite nobleza y en la que se arrullan las palomas y gorgojean los pájaros…”.

Hoy, ante el ataifor de Guadalajara, he vuelto a valorar la cultura árabe que se respira en esta ciudad, Sevilla, viendo en el califa la representación de su intermediación entre Dios y los hombres, la divinidad sobre la Tierra. Su trenza era el símbolo de la legitimidad en la dinastía omeya. Ir en camello significa que según el Corán es el animal que el Día del Juicio llevará a los justos hasta las puertas del Paraíso. En el techo del baldaquino figura un nudo, que siguiendo una ancestral simbología precristiana representa la eternidad, según se ve en marfiles palaciegos musulmanes y en muchas puertas de iglesias románicas y pilas bautismales. El verde manganeso es otro símbolo, el color de los elegidos por Dios en el Islam. El pájaro en la mano, la copa como símbolo del poder absoluto, el árbol de la vida o, finalmente, la evocación del Paraíso como la culminación de la vida, como antes se ha descrito, porque “Sería ese gran “árbol de la vida” con dos ramas laterales, lo que vendría a evocar el Paraíso, definitivo destino de los creyentes, escoltado por las dos ramas que aluden a la legitimidad porque representan las dos dinastías, la bagdadí y la fatimí”. Es verdad que la cultura andalusí se legitimó guardándose en este Ataifor, para que siempre se respetara la memoria histórica de Al-Andalus, un territorio en el que hoy vivo.

(1) ¿Sabes por qué el ataifor de Guadalajara es una pieza única y de gran valor? Herrera Casado nos lo explica | NuevaAlcarria – Guadalajara

(2) Cuadrado Prieto, M.A., Vara Izquierdo, Consuelo y Peñarroya, J.M. (Coords.), El Ataifor de Guadalajara”. El califa andalusí y la propaganda de su legitimidad

(3) García Marín, José Manuel, Azafrán, 2005. Barcelona: Roca Editorial de Libros.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

¿Quién difunde el miedo de vivir?

Retrato del Dr. Haustein, pintado por Christian Schad, en Berlín, 1928 / Museo Thyssen-Bornemisza. © VEGAP, Madrid.

[…] Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar. Miedo a la soledad y miedo a la multitud. Miedo a lo que fue. Miedo a lo que será. Miedo de morir. Miedo de vivir.

Eduardo Galeano, El miedo global

Sevilla, 21/X/2022

Hay profesionales de difundir miedo, de pintarlo siempre sobre fondo negro, utilizando lenguaje apocalíptico sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor, entendiendo ese miedo como la verdadera angustia por un riesgo o daño real o imaginario y el recelo que sentimos por lo que nos puede suceder, como algo contrario a lo que deseamos. Estos “profesionales de meter miedo” suelen ser personas tóxicas o tosigosas, da lo mismo, como ya he explicado con detalle en este cuaderno digital y su característica principal es que están instalados en la mediocridad, en todas sus manifestaciones posibles, porque extender el miedo como una capa fina de aceite les llena de orgullo y satisfacción. Contra peor esté todo, mejor para ellos, más beneficio sacan desgraciadamente de personas que se atemorizan por palabras vacías y huecas, aunque suenen a apocalipsis mundial. Lo que más miedo da es cuando esta deleznable acción la llevan a cabo políticos de derechas y ultraderechas cavernícolas, desde determinadas bancadas del Congreso de los Diputados o del Senado, da igual, porque ellos torean en cualquier plaza ya que, por cierto, manejan muy bien el lenguaje taurino con capa y espada.

En este contexto traigo a colación un Curso-Cápsula sobre “Pintar el miedo” que impartirá a partir del 4 de noviembre próximo la profesora Elisa Sopeña en el Museo Thyssen-Bornemisza, el Museo de Todos, según su eslogan, que “se convierte en un lugar encantado y oscuro con este nuevo Curso Cápsula en el que se pretende desenmascarar el lado más tenebroso de una selección de obras maestras de los siglos XVI al XX. El curso se divide en tres sesiones durante las cuales se analizan los cuadros de la colección alternando leyendas del pasado con inquietantes y perturbadoras narraciones más cercanas en el tiempo, en las que nos esperan brujas, fantasmas, antiguas mansiones, espíritus errantes o asesinos célebres”. Sospecho que algo tendrá que ver la próxima celebración de la fiesta de Halloween, que nos han traído los americanos, aquellos de Bienvenido Mr. Marshall, donde solo nos falta gritar a los cuatro vientos una frase mítica de aquella película, Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío. Soy respetuoso con las tradiciones y sé que la noche de Halloween o de la Víspera de Todos los Santos, es una de ellas, con diversas inspiraciones culturales, celta y católica, como principales raíces históricas, pero la mercadotecnia se apodera rápidamente de estas celebraciones milenarias y las transforman en una maquinaria implacable de hacer dinero, nada más. España no lo vivía así, aunque Galicia y Asturias tengan reminiscencias importantes de este tipo de celebraciones, que tienen para ellos su sentido. El miedo también se convierte en mercancía y eso es lo que me da más miedo.

Si he citado el Curso del Thyssen es porque en la convocatoria figura un cuadro enigmático, que no he parado de contemplar desde que lo vi anunciado. Se trata del Retrato del Dr. Haustein, pintado por Christian Schad en 1928, que según la ficha técnica del Museo “El Retrato del Dr. Haustein, que pintó en Berlín en 1928, es una potente imagen del prestigioso dermatólogo judío, especialista en enfermedades venéreas. En 1928, a su llegada a la capital alemana, Schad fue introducido por su amigo el periodista Félix Bryk en el célebre salón político-literario de los Haustein, convertido en un prestigioso centro de reunión de las más destacadas personalidades del momento, y que era recordado por el pintor por su «atmósfera de libertad sin prejuicios, tanto intelectual como erótica, típica del Berlín de los años veinte». Pintado con una pincelada minuciosa bajo el influjo del estilo de Rafael, en este inquietante retrato Hans Haustein aparece sujetando con el brazo contra su pecho uno de los instrumentos de su oficio, un detalle que, si bien podría resultar insignificante, cobra un protagonismo muy especial y añade una nota de misterio adicional que atrae de inmediato nuestra atención. El modelo ocupa la mitad inferior de la composición para dejar espacio a una misteriosa sombra que se proyecta sobre la pared del fondo del cuadro y que no pertenece a Haustein. Según el testimonio del propio Schad, esta sombra de una figura femenina fumando, que nos recuerda a las sombras del cine expresionista, pertenecía a Sonja, una modelo de la que se había enamorado Haustein. A la vista de los acontecimientos que se sucedieron, la sombra pintada por Schad se convierte en una premonición del oscuro y trágico futuro del matrimonio Haustein. Su mujer Friedel terminaría cometiendo suicidio a causa de la infidelidad de su marido y el propio Dr. Haustein también se quitaría la vida con cianuro al ser detenido por la Gestapo en 1933”.  

La premonición del fascismo está en la expresión. ojos y manos del Dr. Haustein, junto con la sombra citada. Veo el miedo metido en su cuerpo y sobre todo la imagen enigmática del fondo del cuadro, que es el fondo de nuestras vidas en la actualidad ante los que difunden continuamente miedo y desesperanza sobre todo lo que se mueve en nuestro país. Son mediocres de profesión y lo repito hoy de nuevo hasta la saciedad: lo que representan sólo es mediocridad de mediocridades, porque (casi) todo es mediocridad. Lo que proclaman estos agoreros mayores de su reino, es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres que operan el miedo están haciendo de cada día su día, su mes, su año, de forma silenciosa. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres y profesionales del miedo salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les pueda hacer sombra, si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, hacedores de miedo, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en determinados partidos que nos representan. Cuando los mediocres se instalan en nuestras vidas, en nuestra política o en nuestro trabajo diario, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que una persona mediocre con poder equivocado, además triste y tibia, sin dignidad alguna, que azuza el miedo continuamente. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Es la mejor forma de luchar contra la lacra social del miedo instaurado por mediocres y la mediocridad que los acompaña siempre, convirtiéndose casi sin darnos cuenta en sus indignos representantes, porque intentan invadirnos por tierra, mar y aire, sin compasión alguna. Cada vez tenemos menos tiempo para descubrirlos, aunar voluntades para ocupar su sitio y, de forma celular, boca a boca, recuperar tejido crítico social para crear nuevos liderazgos de esperanza en nuestro país, tan dañado en la actualidad y que tanto los necesita.

Lo que de verdad temo es tener miedo a perder la libertad, no el que aprendí de Erich Fromm, en su precioso libreo El miedo a la libertad, que guardo en mi clínica del alma, sobre todo en un texto introductorio de este libro, presentado bajo el epígrafe de “El discurso de Dios al hombre”, que corresponde a la Oratio de hominis dignitate, un texto de Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) que recoge en las 900 Tesis (Conclusiones Filosóficas Cabalistas y Teológicas) que presentó a la Iglesia de Roma en 1486, en las que buscaba una confluencia sincrética entre diversas creencias y postulados religiosos de la época, con una trazabilidad importante de filósofos y teólogos latinos y árabes. Es importante conocer este contexto histórico, que le costó finalmente la excomunión al poner al hombre (como ser humano primigenio) en un puesto muy importante en la vida humana gracias a su libertad. Tras este breve análisis, comprendo mucho mejor por qué Fromm lo eligió como texto introductorio de su libro, de su miedo personal a la libertad y por qué ha pasado a la posteridad como el Manifiesto del Renacimiento:

No te di, Adán, ni un puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y designio. La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que —casi libre y soberano artífice de ti mismo— te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás —de acuerdo con la decisión de tu voluntad— regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas”.

Igualmente, tengo miedo a no comprender bien qué quiso exponer Eduardo Galeano en su declaración del miedo global (1), fundamentalmente porque en él se dice algo verdaderamente sobrecogedor y porque reconozco que lo que está pasando y estamos viendo en Ucrania da miedo, sintetizado en uno de sus versos: Las armas tienen miedo a la falta de guerra y un corolario anterior: Los militares tienen miedo a la falta de armas, porque la realidad es que estamos viviendo en un mundo al revés presidido por el miedo interesado que muchos meten en nuestras vidas:

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

Lo más trágico que dice Galeano es tener “miedo de vivir”. Es verdad que en su ocaso actual la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. Hoy he decidido no tenerlo y escribir esta reflexión contemplando el cuadro del Dr. Hauser que, en sí mismo, encierra el miedo de soñar y vivir despiertos, retratándolo a la perfección para que no lo olvidemos ni siquiera un momento.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

NOTA: la imagen, descargada desde el Museo Thyssen, cumple las normas actuales de utilización y difusión no comercial de la misma.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Vagabundeamos en un mundo al revés

Harto ya de estar harto, ya me cansé / De preguntar al mundo por qué y por qué / La rosa de los vientos me ha de ayudar / Y desde ahora vais a verme vagabundear / Entre el cielo y el mar / Vagabundear.

Joan Manuel Serrat, Vagabundear, 1971

Sevilla, 19/X/2022

Gabriel García Márquez hablaba con frecuencia de que iba del timbo al tambo por su vida, tal y como nos lo confirmó en el prólogo de sus cuentos peregrinos, cuando los entrega al mundo “peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. También, Charles Chaplin fue el vagabundo más sensato de cuantos han existido hasta hoy. Todavía mantengo en la filmoteca de mi vida su magistral interpretación en El Chico, película en la que se convirtió en mi ídolo en la infancia a pesar de su vagabundez extrema, en la que Chaplin lanzó mensajes no inocentes, recordando por ejemplo el momento de la salida del hospital al dar a luz la madre de John, el chico, como un grito reivindicativo a la sociedad americana tan dual y puritana, a través de las clásicas escenas de texto en el metraje: “La mujer cuyo pecado era ser madre” o el comportamiento despiadado de los servicios sociales americanos de la época al arrancarle al niño de su protección al ser un vagabundo, aunque sale victorioso de tal situación”. Igualmente, Joan Manuel Serrat como cantor en mis años jóvenes, junto a Mediterráneo, que compuso una canción, Vagabundear, dedicada a ese arte como metáfora de hacer camino al andar cuando estamos perdidos, peregrinando aquí y allá por la vida: Harto ya de estar harto, ya me cansé / De preguntar al mundo por qué y por qué / La rosa de los vientos me ha de ayudar / Y desde ahora vais a verme vagabundear / Entre el cielo y el mar / Vagabundear.

En este contexto vuelve a presentarse en sociedad una investigación liderada por una neurocientífica española, Nazareth Castellanos, que ya conocía desde años atrás, que se centra en una realidad que confirma algo llamativo: el cerebro vagabundea la mitad del tiempo de nuestras vidas, tal y como lo ha confirmado en una entrevista reciente en el diario El País: “Casi la mitad del tiempo nuestro cerebro es un vagabundo” que propicia el vagabundeo mental: “Es uno de los conceptos más interesantes en torno a la actividad cerebral. Pablo d’Ors decía que hay que pasar de ser un vagabundo a ser un peregrino. En el cerebro existen esos dos estados. Según un estudio de la Universidad de Harvard, casi la mitad del tiempo —más o menos un 47% del tiempo en que estamos despiertos— nuestro cerebro es como un vagabundo. Y de vez en cuando, por ejemplo, cuando investigamos o cuando practicamos meditación, se convierte en peregrino. Y está claro que el cerebro necesita vagabundear, perderse…, ¡pero el 47% es excesivo! Eso es lo que la Universidad de Harvard identifica como una de las mayores fuentes de insatisfacción vital: ese vagabundeo hace que nos sintamos a la deriva. Lo hizo en un artículo publicado en 2010 en la revista Science titulado A Wandering Mind Is an Unhappy Mind [una mente divagante es una mente infeliz].

Desde un punto de vista estrictamente científico, vagabundear ”Es un estado que se llama red neuronal por defecto (RND). La persona que lo descubrió en 1990, Marcus Raichle, de la Universidad de Washington, lo define como “el ruido de fondo del universo”. Durante ese estado, que es espontáneo, el cerebro empieza a generar actividad de forma estocástica, es decir, al azar. Se llaman “sueños diurnos”. Igual te preguntan: “¿En qué piensas?”, y tú respondes: “En nada”, porque no eres consciente. Sin embargo, ahí dentro hay una vorágine descomunal. Ahora bien, de todas esas funciones que hace ese “vagabundeo”, se calcula que solo un 30% es indispensable. El resto se ha comprobado que no sirve para nada, que es una disipación de energía enorme. Todo eso tiene implicaciones en las enfermedades neurodegenerativas: cuanto más tiempo pasas en ese estado a lo largo de tu vida, más probabilidades tienes de tener depósitos de placas de beta-amilo, que es lo que tienen las personas con alzhéimer o con demencia”. La verdad es que me sorprende este hallazgo científico porque a juzgar por lo que yo había aprendido en mi vida profesional sobre las estructuras del cerebro, me entusiasmaba saber que el cerebro es un trabajador incansable, que no para de hacer cosas durante las veinticuatro horas de cada día, que no es errático, que nunca pierde el tiempo, por decirlo de forma coloquial, porque sabe “ordenar y organizar” muy bien las interconexiones cerebrales, al fin y al cabo la vida de cada uno. Es muy sabio, en pocas palabras, aunque la realidad de que enferme no se conoce todavía bien para justificar todas las enfermedades mentales que existen.

Recuerdo en este sentido una estructura cerebral que funciona como un reloj, las veinticuatro horas del día, sin perder un segundo en nuestras vidas, incluso cuando el cerebro intenta vagabundear. Se llama Núcleo supraquiasmático, NSQ, con unas “características técnicas” sorprendentes que vienen “en su libro de instrucciones existencial”, valga la expresión, en el carnet genético de cada ser humano. Y llama poderosamente la atención la lectura atenta y el análisis de las “características técnicas” que figuran en ese libro-guía. Es un reloj (conjunto de neuronas) de diseño exclusivo y puedo garantizar que no existen dos iguales: mi reloj no lo tiene nadie. Existe reloj (NSQ) de hombre (redondo) y reloj de mujer (alargado) y es probable que esta forma influya en las aferencias y eferencias, es decir, conexiones de entrada y salida con otros núcleos del cerebro, fundamentalmente con la “forma” de ver las cosas el hombre y la mujer, por el papel preponderante de la retina. Es muy pequeño, de aproximadamente 0.8 milímetros y está compuesto de unas 15.000 a 20.000 piezas, es decir, neuronas que hacen un trabajo maravilloso de sincronización puntual para mantenernos despiertos ante cualquier situación vital o para indicarnos que hay que “ir a la cama” para dormir, para mantenernos en actitud de vigilia al interesarnos otras cosas y regular la situación diaria de “estar necesariamente despiertos o dormidos”, entre otras muchas actividades permanentes, porque sabemos que no descansa nunca, aunque a los “propietarios” nos permita, por ejemplo, soñar todos los días. La sincronización es perfecta. Repito: de relojería humana, que no suiza.

Por eso, me entusiasma pensar cómo Serrat, en una canción muy popular, explica el cansancio humano y el vagabundeo asociado a él, hastiado de preguntar tanto por qué y por qué en un mundo al revés, que se lo facilita su NSQ, su reloj existencial: “Como un cometa de caña y de papel / Me iré tras una nube pa’ serle fiel / A los montes, los ríos el sol y el mar / A ellos que me enseñaron el verbo amar / Soy palomo torcaz / Dejadme en paz. Su pasión es volar en el tiempo que le queda libre parta transformar su vida a diario.

Visto lo anterior, me interesa resaltar algo importante de la entrevista citada porque finaliza con una pregunta inquietante: “En su libro infantil Alicia y el cerebro maravilloso [Penguin Random House], usted sostuvo que a ser feliz se aprende. ¿No es mucho sostener? Claro que se aprende [… ] La felicidad se aprende cuando aprendemos a cuidarnos. Para mí, está relacionada con un concepto que tendríamos que desarrollar mucho más en la sociedad, que es el de la intimidad. Pascal decía que un gran problema de la humanidad es que no sabemos estar con nosotros”. Probablemente porque nos da miedo: “En Harvard hicieron un experimento tremendo. Metieron a un grupo de personas en una sala con paredes blancas, sin nada. Les dijeron: “Puedes estar un minuto o una hora; lo único que tienes que hacer es mirar hacia dentro, ver tus propios pensamientos”. La gente aguantó de media seis minutos. El 72% definió la situación como desagradable. La conclusión del experimento fue: es muy duro estar con alguien que no conoces”.

Vuelvo a Serrat y me encuentro con una reflexión que me ayuda a ubicarme en el mundo de vagabundeo existencial: No me siento extranjero en ningún lugar / Donde haya lumbre y vino tengo mi hogar / Y para no olvidarme de lo que fui / Mi patria y mi guitarra las llevo en mí / Una es fuerte y es fiel / La otra un papel. Cada uno, cada una, suele contar la feria como le va, que decimos en un dicho muy popular, como nos va la vida en pocas palabras. Unos teniendo mucho, porque todo lo parece poco, siendo poco y, otros, con casi nada, muy ligeros de equipaje en ese vagabundeo diario dirigido por el cerebro y… por el Amor.

La gran paradoja de la vida es que el cerebro también se equivoca en sus elecciones, porque no es infalible, porque es, sencillamente, humano, sobre todo cuando vagabundea sin horizonte fijo, yendo a menudo del timbo al tambo: No llores porque no me voy a quedar / Me diste todo lo que tú sabes dar / La sombra que en la tarde da a una pared / Y el vino que me ayuda a olvidar mi sed / Que más puede ofrecer / Una mujer.

Lo verdaderamente apasionante es que la locura de amar revoluciona siempre nuestras vidas y de eso el cerebro sabe mucho, porque se “expresa” a través de hormonas que exigen siempre respuestas inmediatas, incluso en los momentos de pérdida del Norte, que dicen los listos, los que lo saben todo, los que siempre tienen respuesta para todo, poniéndose el cerebro por montera, nunca mejor dicho, incapaces de comprender que también tenemos derecho a vagabundear porque, lo digo alto y claro, el libro de instrucciones para vivir dignamente no existe. Eso, el cerebro lo sabe porque se conoce a través del carnet genético de cada uno y su cadaunada:  Es hermoso partir sin decir adiós /Serena la mirada, firme la voz / Si de veras me buscas, me encontrarás / Es muy largo el camino para mirar atrás / Qué más da, qué más da / Aquí o allá / Qué más da, qué más da / Aquí o allá. En un mundo tan descreído, me entusiasma pensar que “Como un cometa de caña y de papel / Me iré tras una nube pa’ serle fiel / A los montes, los ríos el sol y el mar / A ellos que me enseñaron el verbo amar / Soy palomo torcaz / Dejadme en paz. Eso es lo que pide un cerebro vagabundo, que lo dejemos en paz para seguir buscando un mundo mejor, para transformar el que actualmente existe, en el que vivimos y porque, visto lo visto, no nos gusta.

Como vagabundos cerebrales tenemos un derecho barato, al alcance del cerebro, que es soñar despiertos, creando historias imaginables e incluso reales como la vida misma, que nos devuelvan la ilusión de vivir felices. Vivo rodeado de personas que sueñan con un mundo diferente, porque no les gusta el actual, porque hay que cambiarlo. A mí me gusta ir más allá, es decir, el mundo al revés actual hay que transformarlo. Pero surge siempre la pregunta incómoda, ¿cómo?, si las eminencias del lugar, cualquier lugar, dicen que eso es imposible, una utopía, un desiderátum, como si ser singular fuera un principio extraterrestre, un ente de razón que no tiene futuro alguno. No me resigno a aceptarlo y por esta razón sigo yendo con frecuencia de mi corazón y sueños a mis asuntos, del timbo al tambo, como decía García Márquez en sus cuentos peregrinos citados anteriormente, buscando como Diógenes personas con las que compartir formas diferentes de ser y estar en el mundo, que sean capaces de ilusionarse con alguien o por algo. De soñar creando, vagabundeando si es necesario, porque los ojos, cuando están cerrados, siempre preguntan sobre razones para seguir viviendo.

Una última cuestión. Nazareth Castellanos está vinculada a la Cátedra extraordinaria de Mindfulness y ciencias cognitivas, de la Universidad Complutense de Madrid y Nirakara Lab. Hoy la he citado expresamente por su trabajo científico sobre el cerebro vagabundo, porque me parece muy interesante investigar sobre esta realidad científica en su fase actual de estudio, pero en relación con el Mindfulness quiero expresar que mi punto de vista, bastante crítico ante este movimiento, ya lo expliqué con detalle en el artículo que escribí en 2021, en este cuaderno digital, sobre este fenómeno actual, El Mindfulness (la atención plena) no es inocente, en el que finalizaba con palabras que vuelvo a recoger hoy con idéntico rigor, porque cuando hablamos de Mindfulness estamos hablando siempre del cerebro humano, una maravillosa estructura orgánica que contiene todas las posibilidades para atender plenamente la vida diaria de cada persona, que va más allá de las autoayudas y pseudociencias. Pero lo más interesante es que el cerebro permite grabar poco a poco la ética de cada vida a través de la inteligencia, que se desarrolla e instala en él a lo largo de la vida; que es único e irrepetible y que nos juega siempre buenas y malas pasadas, estresantes casi siempre, a través de unas estructuras cerebrales que condicionan la amplitud de nuestro suelo firme en la vida, nuestra ética personal e intransferible, lo que he llamado muchas veces en este cuaderno digital la “solería” de nuestra vida, o lamas de parqué en términos más modernos, puestas una a una a lo largo de nuestra existencia, dependiendo de cada experiencia construida en el cerebro individual y conectivo, que es la razón que nos lleva a ser más o menos felices. Al fin y al cabo, es lo que pretende el cerebro siempre: devolver en su trabajo incansable, porque nunca deja de funcionar, ni de noche ni de día, es más, durante la noche sobre todo, la razón lógica del funcionamiento de las neuronas, un trabajo maravilloso, que mediante unas páginas de un libro que publiqué en 2014, Origen y futuro de la ética cerebral, pueden ayudar ahora a conocer cómo las estructuras del cerebro justifican nuestro origen y futuro humano, el comportamiento de género, la influencia diaria y constante en la inteligencia y en el compromiso para que el mundo propio y el de los demás merezca la pena vivirlo, compartirlo y habitarlo con atención y conciencia plena (Mindfulness ético) ante lo que está pasando.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Octubre ilumina el mar de la memoria

Vivir es retornar a cada Octubre
para sentirse el corazón dorado.

Leopoldo de Luis, en Poema para octubre, 1952 (Elegía en otoño, Obra poética, 1946-2003).

Sevilla, 16/X/2022

Durante la pandemia pude iluminar el mar de mi memoria con unos versos que llevaban la sabiduría de vivir dentro, Poema para octubre, del poeta cordobés Leopoldo de Luis (Córdoba, 1918 – Madrid, 2005), que me permitió en aquellos días rememorar lo que puede significar en nuestra vida retornar a cada octubre, con una idea implícita de que acompaña a septiembre al despertar en cada curso vital, como metáfora del académico que ha alumbrado desde antiguo nuestras vidas. Vuelvo a leerlo porque octubre siempre vuelve. Este mes de raíces romanas, otubre (válido para la RAE) o el octavo mes en su cronología laica, está sumido en una situación compleja para el mundo y para nuestro país, inmerso en una desconcertante invasión rusa en Ucrania, con una pobreza real en este país que no se quiere ver, como mostré ayer en mi artículo Andalucía sigue presentando datos muy preocupantes de pobreza y exclusión social, junto a una desafección política galopante, como si viviéramos todos los días en mundos contrapuestos, el político y el real como la vida misma, en un espectáculo semanal en el Congreso de los Diputados nada edificante, que requiere templar los ánimos para sobrellevar cada día de la forma más digna posible. Sobre todo porque asistimos a un acoso y derribo permanente del Estado del Bienestar y al ocaso de la democracia de la forma más sutil que podamos imaginar. A trancas y barrancas hay que demostrar cada día qué significa la dignidad política, de los que la practican como oficio y la de los que luchamos por defenderla a diario, porque también debe ser nuestra tarea democrática todos los días, aunque constatemos también que a millones de personas les da absolutamente igual y así nos va. Por eso suelo buscar refugio en la poesía, porque me gusta interpretar la belleza oculta de la vida a través de las palabras mágicas de las personas capaces de hacer de un conjunto de palabras un verso libre y liberador como el viento.

Leopoldo de Luis (Leopoldo Urrutia, su verdadero nombre), con una obra poética bastante desconocida y de alma republicana, fue coautor junto a Miguel Hernández y Gabriel Baldrich de un libro de poesía social, Versos en la guerra (1938), donde figura el poema citado, Poema para octubre, que reproduzco a continuación, con la idea de que sirva para quien lo quiera interpretar en su vida, en este octubre, quedándose con su mensaje de reencuentro en todo lo lejano, por ejemplo, siendo conscientes de que vivir es ser corteza de este roble / que en hielo y sol el tiempo va quemando. Me emociona saber que Miguel Hernández fue un excelente compañero de «su» viaje. Quizá nos sirva en esta canción triste de otoño, para comprender mejor el mensaje implícito de este mes de octubre tan extraño y complejo, deseando que llegue la próxima primavera y el nuevo octubre para sentir nuestro corazón dorado: El mar de la memoria / se enciende, se ilumina, y a su amparo / el corazón revive, / remoza primaveras, sollozando:

Poema para octubre

La tarde es una rosa vagamente
en la rama desnuda del ocaso.
Una rosa ceniza, como un frío
beso crecido en unos muertos labios.

Leve sombra desliza
su palidez de hielo entre mis manos.
Las pupilas alargan sus miradas
como cautivos pájaros.

Octubre otra vez fruto
de este paisaje, este árbol
donde día tras día oscuramente
mi pobre corazón se va quedando.

Vivir es reencontrarse
en todo lo lejano,
ser otra vez aliento en el paisaje
que fue otra vez soñado.

Vivir es ser corteza de este roble
que en hielo y sol el tiempo va quemando.

El mar de la memoria
se enciende, se ilumina, y a su amparo
el corazón revive,
remoza primaveras, sollozando.
La tarde es una rosa vagamente
en la rama desnuda del ocaso.

A la piadosa luz de octubre vuelvo
y entre la tibia cuenca de mis manos

como un niño dormido
mi corazón levanto.

Vivir es retornar a cada Octubre
para sentirse el corazón dorado.

La tarde es una rosa vagamente
ceniza.
Octubre es fruto
otra vez en el árbol.

NOTA: la imagen de Leopoldo de Luis que figura en la cabecera de este artículo, un retrato del poeta realizado por la pintora Irene Iribarren en 2004, ha sido recuperada del excelente trabajo sobre el poeta, publicado en el blog: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/10/36683/

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Andalucía sigue presentando datos muy preocupantes de pobreza y exclusión social

El Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda 2030 UE 2015 – 2021 / Informe general y sobre Las Comunidades Autónomas

Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos.

Sevilla, 25/X/2022

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) presentó ayer en el Congreso de los Diputados su XII Informe “El Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda 2030 UE 2015 – 2021”’, de sumo interés social porque por primera vez se recogen “los datos oficiales de pobreza tras la pandemia de la COVID-19, mediante un análisis detallado de todos los indicadores sociales disponibles a nivel estatal y autonómico”. El indicador AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion), que ya he explicado en artículos anteriores su evolución estadística, “sitúa la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social en 2021 en el 27,8 % de la población residente en España, frente al 27% registrado el año anterior. Este porcentaje se traduce en 13.176.837 personas, 380.000 más que en 2020 […] El XII Informe está marcado por el cambio metodológico del indicador AROPE, que se modificó en 2021 de acuerdo con los objetivos de la Estrategia Europa 2030. La tasa AROPE, con la nueva metodología, se define como población en riesgo de pobreza o exclusión social a aquellas personas que se encuentran al menos en una de estas tres situaciones: riesgo de pobreza, carencia material y social severa, o baja intensidad en el empleo”.

Hay que reconocer que el estudio muestra un empeoramiento de los principales indicadores de pobreza en 2021, “aunque en menor intensidad si se tienen en cuenta las estimaciones realizadas al inicio de la pandemia de COVID-19, que apuntaban a un incremento de un millón de personas (el aumento ha sido de 319.000 personas más en situación de pobreza respecto a 2020)”. Todo hay que decirlo y reconocer que el Escudo Social impulsado por el Gobierno ante la pandemia ha permitido que un millón y medio de personas ha evitado entrar en situación de pobreza durante la COVID-19: “Sin embargo, esta cifra no puede ocultar la gravedad de una situación que nos coloca como el cuarto país en Europa con más personas en situación de pobreza y exclusión social, unas cifras que ya venían empeorando antes de pandemia, y cuyo impacto no ha hecho más que agravar”.

En la citada presentación se hizo especial hincapié en que es muy preocupante “la situación de los hogares monoparentales con uno o más menores a cargo: más de la mitad, el 54,3 %, se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, 4,5 puntos porcentuales por encima de la registrada en 2020, y la más alta desde 2014, año a partir del cual comienzan los registros de esta nueva metodología. La vivienda y los suministros básicos se han convertido en un quebradero de cabeza para los hogares en situación más vulnerable. Así, el 36,2 % de las personas en situación de pobreza refiere gastar más del 40% de su renta en la vivienda, mientras el 14,3% de la población española no puede mantener su hogar a una temperatura adecuada. Respecto a las dificultades para llegar a fin de mes, el 44,9 % de las personas presentan alguna clase de dificultad, una cifra ligeramente inferior a la del año pasado. Sin embargo, debe destacarse que se registra un importante descenso de personas que llegan con mucha dificultad a fin de mes: de 4,7 millones en 2020 a 4,1 millones en 2021”.

Hay una novedad que se resalta en este estudio que considero de especial interés social. Me refiero al nuevo perfil de pobreza porque hay un incremento de las personas pobres con empleo y de las personas pobres con estudios medios y/o universitarios, frente a los dos de estudios anteriores, desempleo y bajo nivel de estudios. Personas con educación superior alcanzan una tasa AROPE del 10,4 %: “Además, han crecido en un 16,2 % las personas ocupadas en situación de pobreza o exclusión social, mientras el grupo de las personas paradas sigue siendo el que más sufre: el 58,6 % está en AROPE”. Al final, los datos de este informe revelan que la pobreza en este país se está convirtiendo en algo estructural, con muchos niveles intervinientes a tener en cuenta.

Una vez más, si grave es esta situación como país, lo que el estudio revela es que se recrudecen las desigualdades territoriales por Autonomías. Vuelve a dividirse España en dos mitades, Norte y Sur, donde sale perdiendo de forma abrumadora esta última. Si se compara en AROPE, las tasas más bajas son de Navarra y País Vasco, con el 14,7 % y el 16 % respectivamente. Las más altas se registran en Andalucía y Extremadura, ambas con el 38,7 %. En el informe se expresa literalmente que “el territorio es una significativa fuente de desigualdad y la cohesión territorial debería ser, no solo desde un punto de vista formal, un importante objetivo político”.

Junto al informe general, recomiendo la lectura del Resumen Ejecutivo del estudio, porque permite tener una visión completa de lo anteriormente expuesto, a través de veintidós páginas excelentes para comprender el alcance real del exhaustivo trabajo científico llevado a cabo por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), que ofrece datos para quien corresponde asumirlos e intervenir para mejorar los resultados en la transformación del país y su Bienestar Social. Las dianas de la pobreza muestran que la población pobre y las personas con discapacidad sufren de forma clara la inferior calidad de vida que soportan con respecto al total de la población.

Junto a lo anterior es de especial interés analizar también el informe realizado por Comunidades Autónomas, para bajar al detalle de la territorialidad y lo que supone en este país tan invertebrado. Con independencia de que cada persona debe analizar ,los datos según sus posiciones previas de interés social, incluyo en este artículo determinados datos para facilitar la comprensión del informe. Comienzo por la importancia que se da a la territorialidad en el informe: “Desde hace muchos años este informe viene mostrando las grandes disparidades en la calidad de vida de las personas según el territorio donde viven. Nuevamente, debe insistirse en que las desigualdades territoriales no aparecen de la nada. Es cierto que la pobreza y la exclusión social se distribuyen diferencialmente en los territorios en función de la configuración histórica de las comunidades autónomas, la posición geográfica, la naturaleza de la economía y la evolución del PIB, la distribución de la población y otros aspectos estructurales; pero también dependen de la gestión política, la inversión pública del Estado, la inversión de fondos europeos y las políticas comunes, es decir, de las distintas estrategias de cohesión e integración social que se ponen en marcha en los distintos niveles de la administración -local, regional, nacional, europeo-. Todo ello es importante, especialmente en estos tiempos –no solo a causa de la pandemia–, también porque parece reactivarse el interés por enfrentarse de una vez al problema de la financiación territorial. En los términos que interesan aquí, el territorio es una significativa fuente de desigualdad y la cohesión territorial debería ser, no solo desde un punto de vista formal, un importante objetivo político”.

Cuando se analiza en el informe la pobreza en las Comunidades Autónomas, las principales conclusiones obtenidas en el análisis del AROPE también son aplicables a la tasa de riesgo de pobreza, es decir, la desigualdad territorial es muy elevada, existe una clara diferenciación norte-sur y un deterioro en función de los objetivos de la Agenda 2030. La distribución regional de la tasa de riesgo de pobreza en 2021 y los datos para comparar la evolución con respecto al año 2008, 2015 y 2020 se pueden verificar en los gráficos del informe: ”En primer lugar, tal como sucede prácticamente todos los años, en 2021, Andalucía, Extremadura y Canarias mantienen las tasas más altas de población en riesgo de pobreza, con cifras entre el 32,3% y el 30,1 %. Por otra parte, Navarra con el 9,8% y País Vasco, con el 12,2% son las de mejor desempeño:

Se vuelve a apreciar respecto del informe del año pasado, que “algunas regiones que históricamente han presentado menores tasas de pobreza sufren un deterioro significativo de sus datos, mientras que se ha producido una mejora en otras que, a lo largo de los años, han sido más castigadas por la pobreza. En este sentido, debe destacarse la agresiva evolución registrada en Baleares, País Vasco, Castilla y León y Andalucía, con incrementos en su tasa de riesgo de pobreza entre el 25% y el 13%, con tasas que se elevaron en 3,5, 2,2, 2,8 y 3,8 puntos porcentuales sobre las de 2020. Por otra parte, Canarias, Asturias y Galicia registraron mejoras entre el 5% y el 10%, con reducciones de 1,5, 1,8, y 1,9 puntos porcentuales respectivamente y Cataluña y Cantabria con mejoras superiores al 10% y 1,9 y 2,6 puntos porcentuales, respectivamente”.

La pobreza severa es otra realidad lacerante: “el 47 % de las personas pobres están en pobreza severa, esto es, casi la mitad de las personas pobres viven en hogares con un ingreso inferior al 40% de la renta mediana nacional que, en términos absolutos, equivale a 530 € mensuales por unidad de consumo. Con respecto al año pasado, la cifra ha crecido en 2 puntos porcentuales (45 % en 2020) lo que evidencia un incremento en la intensidad de la pobreza; esto es, para este año no solo hay más personas pobres sino que son aún más pobres de lo que lo eran el año anterior. En la actualidad, el 10,2% de la población española está en pobreza severa, cifra que es siete décimas superior al 9,5% registrado en 2020. Sin embargo, este moderado incremento oculta importantes variaciones a nivel regional. Éste último año, la tasa de pobreza severa ha aumentado en 12 comunidades autónomas. Destaca especialmente el incremento en La Rioja (3,2 puntos porcentuales, 81 % de crecimiento), en Baleares (3,2 puntos porcentuales, 52 % de crecimiento) y en Andalucía (4,3 puntos porcentuales, 37 % de crecimiento). Por otra parte, la pobreza severa se ha reducido intensamente en Cantabria (-2,7 puntos porcentuales; -31 %), Cataluña (-2,3 puntos porcentuales; -25 %) y la C. Valenciana (-2,3 puntos porcentuales; 17,5 %), y más moderadamente en Asturias y Galicia.

No quiero abrumar con más datos, porque los aportados son muy significativos. Los diferentes Informes citados están a nuestra disposición y, sobre todo, de las Autoridades Públicas, a quienes corresponde tomar medidas urgentes, algunas de emergencia social, para paliar la situación actual en de pobreza en Andalucía. Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos. Medidas como el ingreso mínimo vital (IMV), el incremento del salario mínimo y los ERTEs, han paliado en parte estas cifras, pero se demuestra con este informe que a pesar de ello Andalucía arrastra una pobreza que no le permite levantar cabeza desde la corresponsabilidad social y territorial. Lo decía al comenzar este artículo: el Escudo Social que impulsó el Gobierno ante la pandemia ha permitido que un millón y medio de personas haya evitado entrar en situación de pobreza durante la COVID-19: “Sin embargo, esta cifra no puede ocultar la gravedad de una situación que nos coloca como el cuarto país en Europa con más personas en situación de pobreza y exclusión social, unas cifras que ya venían empeorando antes de pandemia, y cuyo impacto no ha hecho más que agravar”.

Recientemente he publicado en este cuaderno digital un artículo, Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, que puede ser de utilidad plena para darse cuenta de que cualquier medida regresiva en Andalucía para obtener recaudación pública en beneficio de los que menos tienen, los pobres citados en el informa anterior, nos debería preocupar y mucho ante la realidad expuesta con cifras elocuentes por sí mismas. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ilse Bing y sus instantes con Leica

Ilse Bing, Autorretrato con Leica, 1931 – 26,5 × 30,7 cm. Colección de Michael Mattis y Judith Hochberg, Nueva York. © Estate of Ilse Bing. Photograph: Jeffrey Sturges.

Sevilla, 14/X/2022

Lo puse por escrito el pasado 6 de octubre, cuando desarrollé algo que me conmueve, el secreto mágico del instante, momento crucial que se ennoblece cuando ocurre en el mundo de la fotografía y del cine. Me refería entonces a una iniciativa cultural importante de la Fundación Juan March, una exposición con un título lleno de sugerencias,  Detente, instante. Una historia de la fotografía, en la que se “ensaya una de las historias posibles de la fotografía desde su nacimiento hacia 1840 hasta hoy. Sin intención exhaustiva, pues ninguna historia es una enciclopedia o un diccionario, propone un relato del medio a través de trescientas fotografías en una cuidadosa selección que ha partido del ojo original de quienes primero las reunieron y conservaron: sus coleccionistas. Las obras son copias de época procedentes de dos colecciones excepcionales, pioneras y complementarias: las que han reunido a lo largo de cuatro décadas Dietmar Siegert en Alemania y Enrique Ordóñez e Isabel Falcón en España”.

Hoy, encuentro de nuevo una isla desconocida en nuestro país, la obra fotográfica de Ilse Bing, que se muestra en todo su esplendor en una exposición que la Fundación Mapfre inauguró el pasado 23 de septiembre, con una sinopsis oficial que no deja lugar a muchas dudas históricas: “Ilse Bing (Fráncfort, 1899-Nueva York, 1998) nació en el seno de una familia judía acomodada. En 1929, y después de descubrir su vocación al preparar las ilustraciones para su tesis, abandonó la universidad para dedicarse por entero a la fotografía. Lo haría durante los siguientes treinta años, en una trayectoria artística y vital apasionante. En 1930 se trasladó a París, donde compaginó su dedicación al fotoperiodismo con trabajos personales, convirtiéndose en poco tiempo en una de las principales representantes de las tendencias renovadoras de la fotografía que surgían en la efervescencia cultural del París de aquellos años. Ante el avance del nazismo, en 1941 se exiló en Nueva York junto a su marido, el pianista Konrad Wolff. Dos décadas más tarde, a la edad de sesenta años, abandonó su trabajo como fotógrafa y dirigió su creatividad a las artes plásticas y la poesía hasta su fallecimiento, en 1998. La obra de Bing no puede ser adscrita a ninguno de los movimientos o tendencias de los que la artista se nutrió. Abarcó casi todos los géneros, desde la fotografía de arquitectura, el retrato, el autorretrato, los objetos cotidianos hasta el paisaje. La diversidad de estilos con la que lo hizo refleja su valiosa y personal interpretación de las diferentes propuestas culturales con las que se relacionó: la Bauhaus y la Nueva Objetividad de inspiración alemana, el surrealismo parisino y el dinamismo incesante de la metrópoli neoyorquina”. También es recomendable la lectura de un artículo publicado en la revista de la Fundación, Ilse Bing, que ayuda a conocer mejor la obra de esta insigne fotógrafa alemana, así como el folleto informativo, así como los textos de sala y cartelas de la citada exposición.

La exposición muestra 190 fotografías, a través de 10 secciones que hacen un recorrido cronológico y temático por su obra: “Descubriendo el mundo a través de una cámara: los inicios”, “La vida de las naturalezas muertas”, “El cuerpo danzado y sus circunstancias”, “Luces y sombras de la arquitectura moderna”, “El bullir de la calle: los años franceses”, “La seducción de la moda”, “Estados Unidos en dos etapas”, “Revelaciones de la autoimagen”, “Retrato del tiempo” y “Naturaleza en vivo”.

Un capítulo importante en su trayectoria vital y profesional fue el que dedicó a fotografiar su imagen a lo largo del tiempo, que también retrataba instantes de su alma de secreto: “A lo largo de su trayectoria, Ilse Bing reiteró el ejercicio de ir autorretratándose, normalmente en interiores con la intención de dejar testimonio de momentos específicos de su existencia. Con estas imágenes, la primera realizada con catorce años, en 1913, la artista se iba forjando una identidad como mujer emancipada e independiente en un tiempo en el que esto no era lo natural. No solo ella, también otras artistas y fotógrafas se mostraban ante el mundo con sus instrumentos de trabajo. Una de sus imágenes más populares en este sentido es Autorretrato con Leica, de 1931, en la que, mediante dos espejos, su rostro adquiere una dimensión doble mientras observa a través del visor, dejando al descubierto su mirada penetrante e inquisitiva”.

En este cuaderno digital he recogido muchas visitas a islas fotográficas desconocidas, con nombre de mujer: Lee Miller, Kati Horna, Judith Joy Ross, Tina Modotti y. ahora, Ilse Bing, entre otras. Cada una de ellas tiene sus características propias profesionales, pero todas reflejan el mismo hilo conductor: fueron mujeres que se comprometieron con instantes cruciales de sus vidas, en una Europa azotada por guerras y totalitarismos que hicieron sufrir a millones de personas, de los que lograron huir en alguna ocasión, pero que siempre llevaban dentro. Un detalle a destacar es que durante el tiempo que Ilse Bing vivió en París se negó a trabajar para revistas alemanas, dada su situación como exiliada por su creencia y ascendencia judía. Fueron mujeres empoderadas por una profesión que les permitía retratar la vida y las cadaunadas de cada persona presente en ellas, con desprecio en muchas ocasiones de una sociedad machista hasta la saciedad. Aunque en el caso de Ilse Bing, su cámara Leica conocía bien lo que sus ojos lograban captar en su alma y daban órdenes al cerebro para disparar en el instante justo que le hacía vivir algo diferente en la vida, aunque fuera sólo eso, un instante mágico, nada más, que entregaban a la posteridad para quien supiera apreciarlo y aprender de él.

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No se hizo la miel para la boca del asno

Grabado de Gustavo Doré para la edición de El Quijote, publicada por Eduardo Perino en Roma, en 1888, que ilustra el capítulo 55 de la Segunda Parte.

Sevilla, 13/X/2022

En nuestro país se siguen utilizando refranes a diario que reflejan la forma del decir y sentir popular desde hace muchos siglos, expresados como “dichos agudos y sentenciosos de uso común” (DLE, RAE, 2021). Hoy, por el contexto en el que vivimos en la actualidad, en el que se desprecia muchas veces la cultura y la educación en su sentido más profundo, traigo a colación uno que necesitamos recordar por su verdadero significado, que tiene una antigüedad sustancial –Diógenes de Sínope dicen que ya lo utilizaba–, No es la miel para la boca del asno, que lo volví a encontrar un día ya lejano en la lectura de Don Quijote de la Mancha, en un diálogo precioso de Sancho Panza con su mujer, Juana Panza, que no tiene desperdicio (Don Quijote de la Mancha, I, 52). También, porque me solidarizo con él, en su búsqueda de ínsulas (islas) desconocidas junto a Don Quijote porque, al fin y al cabo, es el claro objeto de mi deseo al escribir a diario en este cuaderno digital:

A las nuevas desta venida de don Quijote, acudió la mujer de Sancho Panza, que ya había sabido que había ido con él sirviéndole de escudero, y así como vio a Sancho, lo primero que le preguntó fue que si venía bueno el asno. Sancho respondió que venía mejor que su amo.

—Gracias sean dadas a Dios —replicó ella—, que tanto bien me ha hecho; pero contadme agora, amigo, qué bien habéis sacado de vuestras escuderías. ¿Qué saboyana [faldilla abierta por delante en forma de “V”] me traéis a mí? ¿Qué zapaticos a vuestros hijos?

—No traigo nada deso —dijo Sancho—, mujer mía, aunque traigo otras cosas de más momento y consideración.

—Deso recibo yo mucho gusto —respondió la mujer—. Mostradme esas cosas de más consideración y más momento, amigo mío, que las quiero ver, para que se me alegre este corazón, que tan triste y descontento ha estado en todos los siglos de vuestra ausencia.

—En casa os las mostraré, mujer —dijo Panza—, y por agora estad contenta, que siendo Dios servido de que otra vez salgamos en viaje a buscar aventuras, vos me veréis presto conde, o gobernador de una ínsula, y no de las de por ahí, sino la mejor que pueda hallarse.

—Quiéralo así el cielo, marido mío, que bien lo habemos menester. Mas decidme qué es eso de ínsulas, que no lo entiendo.

—No es la miel para la boca del asno —respondió Sancho—; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar señoría de todos tus vasallos.

—¿Qué es lo que decís, Sancho, de señorías, ínsulas y vasallos? —respondió Juana Panza, que así se llamaba la mujer de Sancho, aunque no eran parientes, sino porque se usa en la Mancha tomar las mujeres el apellido de sus maridos.

—No te acucies, Juana, por saber todo esto tan apriesa: basta que te digo verdad, y cose la boca. Solo te sabré decir, así de paso, que no hay cosa más gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras. Bien es verdad que las más que se hallan no salen tan a gusto como el hombre querría, porque, de ciento que se encuentran, las noventa y nueve suelen salir aviesas y torcidas. Sélo yo de expiriencia, porque de algunas he salido manteado y de otras molido; pero, con todo eso, es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes, escudriñando selvas, pisando peñas, visitando castillos, alojando en ventas a toda discreción, sin pagar ofrecido sea al diablo el maravedí.

Anteriormente, en los siglos XV y XVI, fue Erasmo de Roterdam quien explicó de forma extraordinaria el significado profundo de la primera acepción de este “adagio”, Asno en ungüento, tomado de su literal griego: Ὄνος ἐν μύρῳ, es decir, un asno en ungüento. Cuando los lujos se usan para aquellos de quienes no son dignos, ni saben usarlos ni se deleitan en ellos. Porque el asno prefiere la hojarasca y el heno al oro o al perfume, por lo cual también tropieza. Hay lugar para este adagio, si alguna vez una persona inculta se topa con los mejores autores, a los que descuida o incluso distorsiona por ignorancia, o si convive con los hombres más eruditos, cuya costumbre no sabe disfrutar ni disfruta en absoluto. Diógenes relata un proverbio”.

Posteriormente, el Diccionario de Autoridades explicaba en siglo XVIII y de forma excelente este refrán (RAE A 1726, pág. 433, 2), que transcribo por su cuidada redacción de respeto a Autoridades Literarias que ya la habían utilizado en sus escritos, con la expresión concreta “No se hizo la miel para la boca del asno”:  “Refrán que reprehende a los necios, que ordinariamente se ríen y desprecian las sutilezas y discreciones de los hombres entendidos y sabios: y aprecian y celebran las necedades de los ignorantes, a imitación del asno que deja el panal de miel por comer el cardo”. Asimismo, orienta sobre la raíz latina del refrán, citada anteriormente: Asinus in unguento (asno en ungüento).

El refrán tiene hoy plena actualidad. Basta escuchar a diario a los Opinadores Mayores de Nuestro Reino, donde entran gente de todo tipo e identidad, mediocres en general y políticos ultras sobre todo, para comprender al momento este viejo refrán. Fundamentalmente son personas necias y mediocres, a las que hay que hacer oídos sordos, cuando estamos convencidos de que, efectivamente, no está hecha la miel para el asno, porque ordinariamente se ríen y desprecian las sutilezas y discreciones de las personas que tienen conocimiento leal y verdadero de las cosas, aunque sabemos que solo aprecian y celebran las necedades de los ignorantes, a imitación del asno, que “deja el panal de miel por comer el cardo”.

Continúo con la lectura del Quijote, aunque sólo sea para convencerme de que Sancho Panza fue un escudero fiel, que al volver de sus viajes llenos de sorpresas con Don Quijote, traía cosas de “más momento y consideración” que los regalos de toda la vida, una “saboyana” para Juana, su mujer, o unos “zapaticos” para sus hijos, porque soñaba con ser “presto conde, o gobernador de una ínsula, y no de las de por ahí, sino la mejor que pueda hallarse”, sabiendo que “no hay cosa más gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras”. Lo que le dolía era la incomprensión de Juana y de la gente que les rodeaban, porque su sueño, a pesar de los contrariedades de la vida y de eso sabía mucho junto al Quijote, “Sélo yo de expiriencia, porque de algunas he salido manteado y de otras molido”, lo concretaba en una frase para la posteridad: “es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes, escudriñando selvas, pisando peñas, visitando castillos, alojando en ventas a toda discreción, sin pagar ofrecido sea al diablo el maravedí”.

Es lo que pasa cuando perseguimos sueños, los contamos y se ríen de nosotros. El sueño, por ejemplo, de que otro mundo es posible aunque comprobemos en nuestra propia carne que, efectivamente, no se hizo la miel para la boca del asno, animal al que, por cierto, Sancho Panza conocía bien y cuidaba con esmero. Volvía de los viajes “mejor que su amo” y todavía resuenan en mi alma de secreto su voz temblorosa al dirigirse a su rucio después de mil batallas perdidas: “[…] llegándose al rucio le abrazó y le dio un beso de paz en la frente, y no sin lágrimas en los ojos le dijo: Venid vos acá, compañero mío y amigo mío y conllevador de mis trabajos y miserias: cuando yo me avenía con vos y no tenía otros pensamientos que los que me daban los cuidados de remendar vuestros aparejos y de sustentar vuestro corpezuelo, dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os dejé y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos”. Al buen entendedor con pocas palabras basta. Sancho Panza sabía que la miel no estaba hecha para él, pero sí el respeto y el aprecio a la forma de estar el rucio en su vida, para enriquecer sus sueños.

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Un eclipse en el Día de la Hispanidad, nada que celebrar

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Eduardo Galeano, en Ser como ellos y otros artículos.

Sevilla, 12/X/2022

Nuestro país debería ser prudente a la hora de tratar la Hispanidad, rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV. Todavía resuenan en mi alma de secreto cómo se trató en este país al Papa Francisco cuando dirigió el año pasado, concretamente el 16 de septiembre de 2021, una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano. La derecha cavernícola de este país, junto a la ultraderecha, se unieron en un ataque sin piedad a Francisco por lo expresado en la citada carta, donde lo único que se explicaba con detalle eran los hilos conductores de la misma: fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie.

Como es habitual en la diplomacia vaticana el lenguaje es exquisito y cuidado hasta la saciedad, aunque es bueno reconocer en este tiempo actual que se cometieron muchos errores durante la llamada “conquista de América”, a lo que Francisco llama “purificar la memoria”: “Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización. ¿Es malo y anticristiano o anticatólico, pedir perdón por los errores cometidos? Francisco, además, insistía en su misiva en que no hay que quedarse en el pasado sino frecuentar el futuro que nos llevará a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias, y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de los intereses particulares, las tensiones y los conflictos. Para mí, nada que objetar. También, abordaba la necesaria reafirmación de valores que identifican al Pueblo mexicano, –valores por los que tanto han luchado e incluso han dado la vida muchos de vuestros antecesores– como son la independencia, la unión y la religión.

La Hispanidad y sus celebraciones deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre, fecha que conmemoramos hoy con fastos de todo tipo, militares también, por supuesto, de las que entresaco tres, con un epígrafe común, Cinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Un ejemplo más de esta desafección sobre el Día de la Hispanidad nos lo ofrece un escritor de la brevedad, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación a la que se refería Francisco en la carta citada, es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.