Nada tan humano como un gorrión

Sevilla, 29/IX/2022

Nada tan humano como un gorrión es lo que me viene a la cabeza cuando hablo de estas aves diminutas, pero tan cercanas en la vida ordinaria de nuestros barrios y ciudades, porque acuden en masa a ellas en busca de la comida que les falta, cada día más, en el campo. Hace tan sólo unos días, compartieron conmigo un desayuno con tostadas y aceite que provocaban auténticas peleas infantiles, ¡cómo no!, por llevarse el trozo de miga más grande aunque, nunca mejor dicho, eran tan sólo migajas humanas cuando su comida necesaria y preferida no es precisamente esa. La Fundación ENDESA, ha lanzado una campaña en defensa de los gorriones, Gorriones. Un ave de barrio, apoyada por datos de la Sociedad española de Ornitología (SEO/Birdlife), aportando un dato desolador: “En SEO/BirdLife llevamos muchos años trabajando para proteger al gorrión, identificando constantemente sus problemas y promoviendo medidas de protección. Lo hacemos porque somos la organización conservacionista más antigua de España pero también porque un mundo no apto para gorriones tampoco puede ser un mundo para las personas”.

Es verdad que no soy biólogo y que desconozco las diversas variedades de este pequeño pájaro que convive con nosotros a diario, como representante de varias especies de su familia. Junto a los gorriones comunes vuelan y se posan, a veces de forma atrevida y desafiante, en nuestros campos y ciudades, los morunos, chillones, molineros o alpinos, incluso los saharianos cuando deciden venir a España a pasar unos días. Pero al que conozco bien creo que es al gorrión común, al más popular de todos, que tengo asociado a su identificación en Galicia como Pardal, el niño de nombre homónimo y protagonista de un maravilloso relato de mi apreciado Manuel Rivas, La lengua de las mariposas (1), que tantas veces he comentado en este cuaderno digital.

Siento un respeto especial hacia este pájaro tan diminuto, que he conocido bien a lo largo de mi vida. Desde el Parque del Retiro en Madrid, hasta el de María Luisa en Sevilla, es de los pocos pájaros que he distinguido bien en su alegre caminar, saltarín por excelencia y de una nobleza más que encomiable, porque se posa en tu mano con cierto descaro con solo ofrecerle una migaja de pan. Pero hay dos gorriones que me han marcado en mi vida, el de Serrat en su delicada canción Como un gorrión y el de Manuel Rivas, que citaba anteriormente, en su precioso relato La lengua de las mariposas, a través de Pardal (gorrión, en gallego), un niño con ese nombre que llevo dentro de mi persona de secreto. Conocí en 2017 a través de un fotoensayo de Juan Millás que los gorriones desaparecen y sentí entonces como si los gorriones a los que he querido especialmente fueran a desaparecer algún día también de mi vida interior: «Contrariamente a otras aves urbanas que en las plazas nos miran desde el desafecto, el gorrión tiene algo de hombrecillo emplumado que anhela nuestra suerte y forma de vida».

Lo he manifestado en numerosas ocasiones y lo repito ahora: siempre me ha asombrado el papel de Papageno, el protagonista de una ópera especial de Mozart, La Flauta Mágica, por su profesión, encantador de pájaros, por su simbología tan cercana a la vida, frente a la muerte tan propicia para la Reina de la Noche. Todavía recuerdo de mi viaje a Viena en 2007 la mirada de Papageno en su puerta del teatro sobre el río Viena (mi querido Teatro de barrio), sintiéndose cómplice del movimiento de la Secesión, a escasos metros de su deteriorada figura, cubierto de plumas y con su inseparable jaula para meter/sacar los pájaros encantados (sin saber nunca a qué tipo de pájaros –uccellaci o uccellini, pasolinianos- se estaba refiriendo en su larga andanza). He recordado a este personaje tan entrañable como si fuera posible invitarle a rescatar hoy en su jaula a los gorriones en peligro de extinción. Sería una ópera magna inolvidable, sabiendo que el libreto de Millás está garantizado.

Pardal era un niño-gorrión que estaba asombrado con su profesor republicano porque un día le dijo que podría ver la lengua de las mariposas con el microscopio que esperaban con ardiente impaciencia de los de la Instrucción Pública, “[…] una trompeta enroscada como un muelle de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar, ¿a que sentís ya el dulce en la boca como si la yema fuese la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa”. Y aquel niño, como un gorrión, tuvo siempre envidia de las mariposas: “Qué maravilla. Ir por el mundo volando con esos trajes de fiesta…”. Así, ensimismado con la vida, hasta que un día el maestro, Don Gregorio, desaparece en una cordada de presos durante la guerra civil española, a los que incluso él insulta y tira piedras por el sinsentido de la vida, por tanto silencio cómplice que nos asola ¡Qué paradoja tan cercana!

Cuántos recuerdos me trajo entonces el reportaje de Millás. Cuando he visto y leído hoy el publirreportaje de la Fundación ENDESA sobre los gorriones, me he retirado a mi rincón de pensar para volver a escuchar la canción de Serrat que tanto me aportó en mi vida joven, porque soy consciente, todavía hoy, que el niño que vive dentro de mí, de nosotros, hace años que nació libre como el viento, / no tiene amo ni patrón / y se mueve por instinto / como un gorrión. Con el estribillo de la vida que cada uno pone a su verdad verdadera. La de Papageno, encantador de pájaros, sin ir más lejos o… sí, para tutearnos con las nubes mientras lo permita el cambio climático. Como un gorrión y con dolor humano al saber que en los últimos veinticinco años se han perdido 9 millones de ejemplares (dato de la Sociedad Española de Ornitología en 2018), un descenso que ya se acerca al 13% desde 1998. Todo por la acción humana que dice quererlos tanto: “la increíble adaptación del gorrión al ser humano está siendo la causa de su desaparición” […] “A los gorriones les afecta el exceso de contaminación atmosférica y la escasez de espacios verdes donde alimentarse equilibradamente. Según los datos que recabamos periódicamente en SEO/BirdLife sobre su estado -gracias a la colaboración de miles de voluntarios- los gorriones sufren anemia, malnutrición y un funcionamiento deficitario de sus sistemas de defensa”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife”.

Canto del gorrión común / SEO/BirdLife

Leí un día ya lejano a Manuel Rivas en una columna inolvidable en el diario El País que “Según Louis Lefebvre, los gorriones son los mejores estrategas en los procesos de adaptación y los más innovadores según las necesidades. Pero ¿quién escucha hoy en España a un gorrión?”. Lo comenté en un artículo publicado en este cuaderno digital en 2018, que llevaba un título muy cercano a Pier Paolo Pasolini (1922-1975), Pajarracos y pajarillos (Uccelacci e uccellini), al que dedico con estas palabras un nuevo homenaje al cumplirse este año el centenario de su nacimiento. Era una pregunta inquietante para los que queremos seguir aprendiendo el lenguaje de la naturaleza, el de los gorriones, la auténtica vida.

(1) Rivas, Manuel, La lengua de las mariposas, en ¿Qué me quieres, amor?, 1999. Madrid: Alfaguara.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Es urgente aprobar estrategias públicas ante la soledad no deseada

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Pablo Neruda, Oda a la edad

Sevilla, 28/IX/2022

En estos tiempos de turbación, es muy positivo que en el Congreso de los Diputados se comience a hablar de un problema social de dimensiones incalculables. Me refiero a la soledad no deseada, una realidad social que ya he abordado en este cuaderno digital y que rescato hoy de nuevo porque, al paso que vamos, no es extraño que imitando al Reino Unido (desde 2018) o Japón (en 2021), acabemos creando un Ministerio de la Soledad, una Consejería específica en nuestra Comunidad Autónoma o Servicios de Soledad en el aseguramiento público y privado. Para ser justos, hay que reconocer que es importante poner el altavoz para que se conozca que el partido político Más País ha presentado en el Congreso una proposición no de ley para combatir el aislamiento involuntario y elaborar un censo nacional para dimensionar el problema, cumpliendo el objetivo de esta actividad parlamentaria consistente en cumplir una función de orientación política. Así lo ha recogido hoy el diario El País, en un interesante artículo, La soledad no deseada: “No es un fracaso individual, sino un fracaso como sociedad”, que pone el foco en una realidad que hace sufrir a muchas personas en nuestro país.

La realidad social de la soledad no deseada, tan lejos aparentemente, tan cerca, ha merecido una atención especial por la Cátedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada, dirigida por Juan María García González, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en Sevilla, que ya comenté en el mes de abril de este año, porque lleva a cabo un trabajo de campo del primer proyecto para conocer principalmente las necesidades de las personas mayores en esta ciudad, que es por donde hay que empezar, trabajando con datos objetivos y no meras conjeturas. Estimo que es una iniciativa de carácter público excelente, con el apoyo incuestionable de Cruz Roja. Se ha elegido para empezar un barrio emblemático de la ciudad, el de La Macarena, para conocer de cerca una situación a la que el año pasado ya dediqué un artículo, La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado, como realidad incuestionable y que merece la atención de la sociedad y la Administración.

En este sentido, vuelvo a publicar el citado artículo porque considero que es una aproximación documentada sobre la soledad no deseada, un oscuro objeto de atención social que se debe abordar institucionalmente con urgencia. Tengo muy claro que si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

Un dato actual nos permite valorar la importancia de atender en nuestro país y con urgencia absoluta, el abordaje por el Estado, con normas sustantivas, de estrategias públicas concretas ante la soledad no deseada: casi el 20% de la población en España sufría en 2021 esta situación tan dolorosa, lo que significa en términos estadísticos que este problema es una realidad en nuestro país que afecta a cerca de nueve millones y medio de personas, distribuidas entre hombres y mujeres, como población residente en el país, en torno a un 50% por el rango de sexo, con una ligera desviación al alza en las mujeres. Se vive esta alarmante situación no sólo en las personas mayores, claro objeto de este estado dramático, sino también en jóvenes y personas en la madurez de su vida, que pueden acabar en suicidios, así como en niños y niñas de nuestro país que viven de forma dolorosa la separatidad de padres y abuelos, sin mezcla de protección alguna en muchos casos, por vivir en una sociedad fría y distante de los problemas humanos, que muchas veces les son ajenos. Como señalé en el artículo publicado en abril de este año, la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, Dubravka Šuica, manifestaba en el Prólogo del Estudio Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, que cita el artículo del diario El País, citado anteriormente, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio de 2021 y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE, que “cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación [Joint Research Centre (JRC)], cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio”.

La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado

Sevilla, 14/VIII/2021

El dato es rotundo: el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8% (ver tabla adjunta), según un estudio del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE. El estudio, que lleva por título Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, parte de una realidad contrastada por las investigaciones llevadas a cabo, que “muestran que la soledad y el aislamiento social también tienen repercusiones nocivas en la salud física y mental como consecuencias significativas para la cohesión social y la confianza de la comunidad. Por tanto, tanto la soledad como el aislamiento social son cada vez más reconocidos como problemas críticos de salud pública que merecen atención y deben abordarse con eficacia estrategias de intervención”. Obviamente, la pandemia de COVID-19 “también ha reformado drásticamente la vida y las prácticas sociales de los europeos”. Además, “Las restricciones a la movilidad y las medidas de distanciamiento social adoptadas para contener la propagación del virus han provocado discusiones sobre los efectos secundarios no deseados de tales medidas, particularmente en forma de soledad y aislamiento”.

Tengo que reconocer que una frase del Informe me ha impactado por su contenido cara al futuro: “Algunos temen que el precio de la soledad pueda tener consecuencias mucho después de que el virus retroceda”. Para aplicar el principio de realidad que lo sustenta, presenta los principales resultados de dos análisis empíricos realizados por el CCI (Centro Común de Investigación) utilizando dos fuentes de información complementarias, a saber, encuestas y datos en línea: “El análisis basado en datos de encuestas ofrece una imagen de las tendencias recientes en los niveles de autoinformación de la soledad en toda la UE e identifica las características sociodemográficas y geográficas predominantes asociadas con la soledad antes y durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Los datos de la encuesta muestran que la pandemia ha magnificado el problema. La proporción de encuestados que se sentían solos con frecuencia se duplicó después del brote de COVID-19. Además, los adultos jóvenes fueron golpeados con mayor severidad. El análisis basado en datos en línea analiza las tendencias en los medios en línea que informan sobre la soledad y el aislamiento social entre enero de 2018 y enero de 2021. El volumen de los artículos sobre estos temas se mide mensualmente y por Estado miembro, y los artículos recopilados se analizan en profundidad para identificar los sentimientos predominantes contenidos en ellos y detectar patrones en las narrativas subyacentes”.

La realidad cruda es que cuando se ha trabajado sobre datos en línea publicados en medios sobre la soledad y el aislamiento social, se observa que se han duplicado durante la pandemia. Las narrativas se referían en gran medida “a las consecuencias para la salud de la soledad. El análisis de catálogos de informes de medios en línea, muestran también tipologías y ejemplos de iniciativas políticas destinadas a combatir la soledad y el aislamiento social. Las iniciativas públicas varían de un Estado miembro a otro. Generalmente, la mayoría de las intervenciones están diseñadas a nivel local y rara vez forman parte de programas más sistemáticos”.

Dubravka Šuica, vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, manifiesta en el Prólogo del Estudio que cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación, cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio.

Las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con encuestas, muestran que las medidas de distanciamiento social han sido fundamentales para limitar la expansión del virus, pero también que existe una creciente preocupación por el impacto que la remodelación de la vida social del año pasado podría tener sobre la soledad, en particular para las personas que ya eran más propensas a la soledad en el período prepandémico. En tal sentido se compararon dos encuestas llevadas a cabo sobre este asunto en 2016 y en abril-julio de 2021, respectivamente y los resultados no dejan lugar a dudas sobre el aumento drástico de la prevalencia de la soledad en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Mientras que en 2016, el 12% de los ciudadanos de la UE indicó sentirse solo más de la mitad, este dato aumentó al 25% en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Otras emociones negativas, como sentirse tenso o desanimado siguió la misma tendencia, mientras que las emociones positivas como sentirse alegre, tranquilo, activo o descansado se movió en la dirección opuesta. También es interesante resaltar que hasta ahora se había centrado el debate público sobre la soledad en la población mayor, considerada como las más vulnerable, fundamentalmente porque el envejecimiento se asocia a otros factores de riesgo de soledad: “Sin embargo, durante los primeros meses de la pandemia, los adultos jóvenes han ha sido, con mucho, los más afectados por las medidas de distanciamiento social. Más específicamente, la proporción de personas de 18 a 25 años indica sentirse solo casi cuatro veces más en los primeros meses de la pandemia (del 9% en 2016 al 35% a principios de 2020). A pesar de todo, este sentimiento de soledad entre los adultos jóvenes es de naturaleza transitoria. Sin embargo, hay que destacar que también es una etapa de la vida asociada a menudo con dejar a la familia, la casa y pasar a una nueva etapa en la vida. En este contexto, el impacto de más de un año de reducción de contactos en persona, podría seguir sintiéndose mucho después de que la pandemia desaparezca.

Sin lugar a duda, las personas que viven solas experimentaron un aumento en la prevalencia de soledad en 23 puntos porcentuales en comparación con los niveles observados antes de la pandemia. También hay una serie de factores de riesgo cuya importancia no se ha visto agravada por la pandemia, como es el caso de las condiciones económicas favorables (ingresos del hogar), que protegen contra la soledad: esto era igualmente cierto antes y durante la pandemia. De forma contraria, la salud delicada suele estar asociada con la soledad, porque en el período previo a la pandemia, alrededor del 32% de los encuestados, que se encontraban en mal estado de salud también informaron sentirse solos más de la mitad de su tiempo. Esta situación contrasta con el 8% entre personas con buena salud. En los primeros meses de la pandemia, la incidencia de la soledad se elevó al 46% para los encuestados con mala salud y al 20% para los buena salud. Por lo tanto, la brecha en los niveles de soledad por el estado de salud no cambió mucho después de la COVID-19 y esto sugiere que la incidencia de mala salud como un factor de riesgo de soledad se aplica en todas las circunstancias.

En esta primera parte del estudio, se ha observado que las mujeres han tenido la misma probabilidad que los hombres de sentir soledad. Esto no ha cambiado con la implementación de redes sociales durante las medidas de distanciamiento. Del mismo modo, vivir en una ciudad o en una zona rural área no afectó los niveles de soledad antes o durante la pandemia. Por último, en el período previo a la pandemia, la soledad fue más baja en el norte de Europa, con alrededor del 6% de las personas que informaron que se sentían solas más de la mitad de su tiempo. En Europa occidental, meridional y del Este, se muestra una mayor prevalencia de soledad, en un rango que va del 11% al 13%. Sin embargo, siguiendo los datos en relación con la COVID-19, Europa occidental y septentrional experimentaron el porcentaje más acusado en soledad. Esto es un poco sorprendente ya que el norte de Europa mostró datos más suaves que el sur y Europa Oriental. Es curioso constatar que la pandemia podría haber fomentado inicialmente un sentido de pertenencia en varios países, en particular en el sur de Europa por las características de la población, pero todo obedece también a los patrones de conducta macrorregionales y nacionales. De hecho, cuando contamos con estos factores, observamos que, todo lo demás es igual, dentro de cada país, es decir, “cuanto más difícil es el bloqueo por las medidas COVID, más agudo es el sentimiento de soledad. En definitiva, se ha demostrado con estos datos que las conexiones sociales son fundamentales en nuestra vida diaria y que la angustia experimentada en todo el mundo durante los últimos 16 meses es, en parte, impulsada por las limitaciones impuestas a las interacciones sociales.

En la segunda parte del estudio, las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con la metodología observada, los medios en línea, es decir, el análisis de los medios de comunicación de la UE sobre la soledad y el aislamiento social, realizado mediante la búsqueda del índice de artículos recopilados por el sistema Europe Media Monitor, “un Sistema interno del CCI que procesa más de 300.000 artículos al día, en más de 70 idiomas, con una amplia cobertura de fuentes de noticias nacionales y locales de la UE”, cuyo “procesamiento automático etiqueta cada artículo por emociones (ira, miedo, tristeza, disgusto, sorpresa, alegría) y valores de sentimiento (positivo, negativo y neutral)”, se centraron sobre dos descriptores homologados por todos los países y válidos para estas conclusiones: “soledad” y “aislamiento social”.

El análisis cuantitativo reveló que ambos temas cobraron una gran relevancia en el panorama de los medios de comunicación de la UE, especialmente desde el inicio de la pandemia COVID-19 en marzo de 2020, con reportajes sobre el tema de la soledad, registrando una duplicación del volumen en los primeros meses de la pandemia y siguiendo un patrón similar al de la propia pandemia, disminuyendo en los meses de verano de 2020 y aumentando con nuevos picos en el inicio de la segunda ola. Desde el ámbito cuantitativo, también mostró que los volúmenes de informes, sin embargo, varían ampliamente entre los Estados miembros de la UE, al igual que el número y tipos de iniciativas propuestas para abordar el problema.

En relación con el análisis cualitativo hay que decir que las narrativas subyacentes están relacionadas con los efectos negativos que tiene la soledad sobre la salud, tanto emocional como física, y para las consecuencias económicas de la soledad y el aislamiento social, en términos de costes de salud, desempleo y en el largo plazo el impacto en el desarrollo social y personal, especialmente de la Generación Z y las categorías sociales ya vulnerables. Esto fue especialmente visible durante la pandemia para los jóvenes (19-25 años) y mujeres, las categorías más afectadas por las pérdidas de empleo. Las narrativas también se relacionan con las causas subyacentes de soledad, mirando las tendencias individualistas promovidas por las sociedades occidentales, así como la necesidad de nuevos tipos de arquitectura y planificación urbana para disminuir el aislamiento y la soledad.

En general hay numerosas iniciativas que abordan la soledad en Europa, pero se muestra en el estudio que rara vez forman parte de programas sistematizados para alcanzar los mejores resultados.  El estudio detallado sobre 10 países, que se adjunta al estudio,  muestra que existen grandes diferencias entre los Estados miembros en cuanto a si la soledad se percibe como una preocupación pública o personal, dividiéndose las iniciativas para abordarlo, por tanto, entre programas de apoyo comunitario y soluciones individuales centradas en las consecuencias psicológicas de la soledad.

Visto el panorama y aunque este estudio ofrece datos de gran calidad para ser tomados en cuenta, se propugna desde la UE que junto a la lista inicial de iniciativas y medidas en 10 países, ésta podría desarrollarse y completarse por expertos locales, con la creación de una base de datos europea de iniciativas para la atención a la soledad, de tal forma que las medidas políticas a tomar por los diferentes países, podrían utilizarse en el futuro para crear una red europea de soledad en la que las mejores prácticas se compartan y evalúen de forma más sistemática.

Para finalizar, es muy interesante señalar la relación que aporta el estudio sobre once iniciativas, para atender la soledad: cuidar y cambiar el estado de ánimo, sensibilización, creación de conectividad múltiple, ayuda profesional, red de alarmas, actividades grupales, soluciones tecnológicas, espacios de encuentro, proyectos de innovación social, comunidades intergeneracionales y lucha contra la estigmatización. Soluciones en las que nuestro país muestra un avance considerable en iniciativas públicas y privadas, pero todavía lejos de una acción sistematizada, equitativa y distribuida, sobre todo, desde la perspectiva consagrada de atención al interés general por parte del Estado y como marca la Constitución y cuando sabemos por este estudio que el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8%, en tan sólo cinco años.

Una última reflexión. El silencio se confunde muchas veces con la soledad, aunque no es lo mismo. Pasa como en los tiempos que corren, donde en todos los terrenos sociales, políticos, empresariales, universitarios, familiares, nos esforzamos en hablar porque nos aterra la soledad. Mucho más por el aislamiento aprendido durante el confinamiento y la pertinaz distancia social impuesta por la pandemia. Quizás porque cuando el chimpancé dio el salto a la humanización se dio cuenta de que después de tantos años era necesario un primer motor inmóvil (Aristóteles), algunos lo llaman Dios o deidad, que justificara la puesta en marcha de la maquinaria del mundo y que permitiera a las células controladas por el cerebro articular sonidos estructurados de necesidad y deseo consciente para que nos entendiéramos y, después, lo expresáramos con sentimientos y emociones. Lo escribí hace ya muchos años en torno al silencio que necesita todos los días el cerebro. Si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

¡UCRANIA, Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía

Eduardo Galeano

Uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad [Autónoma de Andalucía] —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa.

 Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, 2022

Sevilla, 23/IX/2022

Recién estrenado el otoño y siguiendo los pasos de Ángel González, deseo ver luz, fuego y vida en unos momento difíciles en Andalucía, que sufre desde hace muchos años una pobreza crónica,  después de conocer que la Comunidad se permite el lujo de prescindir del impuesto de patrimonio de los más ricos de la Comunidad, un total de unos 100 millones de euros al año, aproximadamente, que me va y me viene en una actitud solidaria y de ruptura de los silencios cómplices, ante una oposición timorata en el Parlamento de Andalucía que no se hace sentir en las calles de Andalucía. No sólo es un problema de cantidad económica a perder por los que menos tienen, sino de amparo a quien más tiene. Para explicarlo todo, es verdad también que han aprobado simultáneamente la denominada deflactación del tramo autonómico del IRPF, que supondrá según «sus fuentes oficiales» un ahorro de 360 millones de euros para los contribuyentes andaluces, sufriendo una vez más la cultura tributaria de la corresponsabilidad social para el estado del bienestar, en la que siempre hay que trabajar para que no decaiga. Ambas medidas, para los nadies y para los pobres severos en Andalucía, no les benefician en nada, sólo en daños colaterales que sufrirán en recursos de salud, educación y servicios sociales, de carácter público.

Existe una realidad lacerante que asola esta Comunidad, con un ejemplo muy claro y que me produce profunda tristeza y desazón, al comprobar, una vez más, con rigor del dato objetivo y no sólo palabras, facilitados por la publicación del INE “Proyecto de Indicadores Urbanos en España”, edición de 2022, que Sevilla, por ejemplo, ocupa un lugar destacado en la relación de los barrios con menor renta del país, en concreto los dos primeros puestos, que corresponden a las zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur) y 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate), ambas en Sevilla capital, aunque lo verdaderamente preocupante es que en esta “lista” del INE, figuran seis barrios más de Sevilla, Colores-Entreparques, en cuarto lugar, La Oliva-Letanías, Juan XXIII y Polígono Norte, en decimotercer lugar), algo que debería movilizar con carácter de emergencia social y preferente las respuestas públicas a esta situación, teniendo en cuenta globalmente, en este listado, que de las quince localidades señaladas, once pertenecen a Andalucía. Un ejemplo vale más que mil palabras aunque el fondo y forma del artículo que publiqué al respecto este año con motivo de su proceso electoral, Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 5. Andalucía sufre una pobreza crónica, presenta una realidad de pobreza severa en Andalucía que debería preocuparnos ante decisiones políticas como la que trato hoy sobre la supresión de un impuesto importante para esta Comunidad, porque produce bastantes daños colaterales para los más desprotegidos en la sociedad andaluza.

Es verdaderamente incomprensible, incluso indecente, que un elemento de equidad en la desigualdad, el citado impuesto de patrimonio que, repito, afecta sobre todo a los que no les inquieta nada la situación económica actual del Mundo, porque para ellos siempre al derecho que no al revés, se suprima en una presentación a bombo y platillo llevada a cabo por el Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el pasado lunes 19 de septiembre, en un foro patrocinado por una empresa editora, acompañado por la cúpula del Partido Popular y en olor de multitudes de derechas de toda la vida. En aquél foro no había nadies de Andalucía, ni sombra de ellos, a los que describía perfectamente Eduardo Galeano, hace unos años:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Con tristeza he recordado la clase a la que asistí este verano en el II Curso de verano para entender el mundo al revés, en la que abordamos una cuestión de Estado: hay que priorizar respuestas de Estado a las condiciones de vida de los nadies, en este caso los de la Comunidad de Andalucía, fundamentalmente porque los asistentes a esta escuela lo teníamos claro, en palabras de Galeano, como alumnos de una contraescuela necesaria, ante decisiones del mundo al revés, de la política al revés, como esta decisión de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía: “La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos”. Desde hace años tengo muy cerca de mi ordenador el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1), de Eduardo Galeano, porque si no será muy difícil comprender el hilo conductor de todos los asuntos que suelo tratar en la vida ordinaria o al escribir, por ejemplo, este artículo.

Si hoy recuerdo especialmente esta clase es porque aquel día escogimos, entre todos los alumnos y alumnas asistentes al Curso, la noticia del día o de la semana que más nos hubiera impactado desde la perspectiva del mundo al revés, en el que debíamos tener especial cuidado en su vertiente aplicada a nuestro país. La noticia escogida fue la que había publicado el 29 de junio de este año, referida a los resultados definitivos, publicados por el INE, de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021, sobre la que había que destacar que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (nueva definición) en España aumentó al 27,8%, desde el 27,0% de 2020 y que el 8,3% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa, frente al 8,5% del año anterior [2020]. Para ser objetivos, había que trabajar básicamente sobre la Nota de Prensa oficial del INE, señalando aquellos aspectos que después se debían resaltar en el Curso citado.

Era muy importante considerar un detalle técnico de la encuesta que sigue teniendo unas derivadas muy claras en los resultados obtenidos y que creo conveniente recordar hoy de nuevo. Se trata de la nueva definición de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, AROPE; (por sus siglas en inglés, ARisk OPoverty or social Exclusion), «que se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se ha venido construyendo con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo. En 2021 se ha introducido un cambio metodológico que ha afectado a dos de sus tres dimensiones. Así, la tasa AROPE (nueva definición 2021) se define como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza (no cambia su definición con respecto al indicador antiguo), carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo (nueva definición 2021). Por tanto, en el indicador nuevo se han modificado dos de sus tres componentes, en concreto la ‘carencia material severa’, que es sustituida por la ‘carencia material y social severa’ y la ‘baja intensidad en el empleo’».

Para que se comprenda bien estos cambios y no abrumar de nuevo con datos ante la decisión política de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, expongo a continuación los resultados obtenidos en la encuesta en los que se analiza la actualización de la tasa AROPE:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Por mi parte, dado el contexto en el que nos encontramos en esta semana trágica para Andalucía, señalo a continuación unos datos que reflejan la situación de dificultad económica actual de los hogares españoles, con cifras que sobrecogen, especialmente cuando me detengo a analizar algunos resultados en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, “con la que está cayendo”, que se dice en argot popular, que siempre está “señalada” por encima de la media, punto crítico del debate del grupo de la clase virtual en la que participamos (imaginariamente) alumnos y alumnas de diversas Comunidades:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Deseo resaltar también los cambios introducidos en la tasa AROPE enunciada anteriormente, en relación con el segundo indicador, la carencia material y social severa, «que se calcula de forma separada para cada miembro del hogar. Este nuevo indicador se construye con 13 componentes, de los cuales siete se definen a nivel de hogar y seis son personales, diferentes para cada miembro del hogar. Una persona está en situación de carencia material y social severa si padece al menos siete de las 13 limitaciones que forman la lista, definidos a nivel de hogar:

  • No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  • No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  • No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  • No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
  • Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  • No puede permitirse disponer de un automóvil.
  • No puede sustituir muebles estropeados o viejos.

    Los seis primeros ya figuraban en la lista anterior y se ha añadido el último. En cambio, desaparecen de la lista de carencias la disponibilidad de teléfono, televisor o lavadora, una vez contrastada su poca utilidad para explicar situaciones de privaciones materiales. Por su parte, los seis nuevos conceptos definidos a nivel de persona son:
  • No puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra nueva.
  • No puede permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones.
  • No puede permitirse reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo al menos una vez al mes.
  • No puede permitirse participar regularmente en actividades de ocio.
  • No puede permitirse gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismo.
  • No puede permitirse conexión a internet.

    En el caso de los menores de 16 años no se dispone de los seis conceptos enumerados anteriormente a nivel de persona. Para estos menores los valores de esos elementos se imputan a partir de los valores recogidos para los miembros de su hogar con 16 o más años.

Sólo un dato más en relación con la población en riesgo de pobreza, que mide fundamentalmente la desigualdad, porque «no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población residente en España, frente al 21,0% del año anterior».

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Visto lo visto, una vez más y con cierto dolor existencial, he vuelto a leer páginas de este libro de Galeano que me sigue acompañando como manual ante un mundo o Comunidad Autónoma al revés: “Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. ¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela”.

Sigo pensando, luchando y soñando que el mundo al derecho es posible. Me quedo ahora con una frase preciosa de Galeano en mis primeros apuntes en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, en una singladura diaria para comprender qué significa un posible mundo al derecho (los corchetes son míos): “Lo mejor que el mundo [al derecho] tiene está en los muchos mundos que el mundo [al derecho] contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años”. Respetarlo todo es nuestra gran tarea de aprendizaje actual para vivir y construir diariamente un mundo al derecho, en el que cabemos todos, sin excepción alguna, por mucho que los diseñadores diarios del mundo al revés se empeñen en evitarlo.

Ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida expuestas anteriormente, que afectan a millones de ciudadanos en este país, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies. Hay que decirlo alto y claro y escribirlo con negrita, como acabo de hacer. Lo decía también hace dos años en este cuaderno digital con motivo de la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV): “ […] viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: “El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un “Sello Social” para las empresas que les ofrezcan formación y empleo”. La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto […] porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Queda claro que el mundo al revés de la desigualdad tributaria no es inocente y debemos denunciarlo para construir uno nuevo, porque nuestra fuerza es la esperanza, que debe regarse todos los días con rocío, el del conocimiento y la libertad, como respuesta firme a lo que fue en su momento una pregunta inquietante de Neruda: ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? Uno de los caminos es la denuncia y estas palabras forman parte de ella, como altavoz mundial de lo que se hace en detrimento de los nadies en Andalucía. Sabemos dónde están los pobres en Andalucía y así lo manifesté en la última ocasión que escribí sobre esta realidad, en general, bajo el título Sabemos dónde están los pobres en Andalucía, donde abordaba la realidad de la pobreza y la exclusión social en esta Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo publicado en el Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, en el que destaqué algo muy importante y que, lógicamente, es el resultado de la situación social en esos barrios de Sevilla, que indicaba anteriormente, de forma más aguda y lacerante, como representación dolorosa de esta Comunidad: “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía, los nadies, “los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”, a los que describió de forma emocionada tantas veces Eduardo Galeano. Ellos sufrirán, más que nadie, la supresión de este impuesto de patrimonio. De ahí mi enfado, consternación y denuncia.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Podemos otoñar en otoño

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2022

Quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. También, cuando se acerca el otoño, suelo recordarlo con emoción y conciencia de clase humana. Cuando en la próxima madrugada sean las 3 horas y 4 minutos en horario peninsular (02.04 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctiumaequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ser guardianes de la igualdad social depende de todos

¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Melinda French Gates y Bill Gates, El futuro del progreso

Sevilla, 19/IX/2022

La situación actual del mundo al revés en el que estamos instalados, requiere tomar posiciones claras en defensa de la igualdad humana. Sólo se puede actuar cuando emitimos juicios bien informados, no los que proporcionan los tertulianos de pro que nos asaltan a diario en los medios de comunicación social, por tierra, mar y aire, aunque hay que decir alto y claro que todos no son iguales. En este contexto, el miércoles pasado publicó la Fundación Bill y Melinda Gates un informe, El futuro del progreso, dentro del movimiento Goalkeepers (porteros), “una comunidad de agentes de cambio que están promoviendo los Objetivos Globales [de Desarrollo Sostenible] de diversas maneras. Desde las bases hasta el mundo, estos líderes representan una gama ecléctica de culturas, profesiones e intereses”.

Lo más importante es trabajar con datos y este informe los ofrece: “Cada año, Goalkeepers comparte los últimos datos sobre 18 indicadores de datos clave, que van desde la pobreza hasta la mortalidad materna y la educación. Estos indicadores nos ayudan a comprender nuestro progreso hacia los Objetivos Globales, donde la innovación y la inversión están creando puntos brillantes, y donde colectivamente nos estamos quedando cortos. En conjunto, los datos nos recuerdan que el progreso es posible, pero no inevitable”. Los dieciocho indicadores son: pobreza, retraso en el crecimiento entre los niños menores de 5 años, mortalidad materna, mortalidad neonatal, mortalidad de menores de cinco años, VIH, tuberculosis, malaria, enfermedades tropicales desatendidas, planificación familiar, cobertura universal de salud, tabaquismo, vacunas, educación, igualdad de género, saneamiento, servicios financieros para los más pobres y agricultura.

Los codirectores de la Fundación presentan datos y propuestas claras de soluciones a los problemas actuales enunciados en el citado informe, que reproduzco íntegro por su interés solidario:

Somos personas de datos, y este es un informe de datos. Más o menos. En 2015, los líderes de 193 países acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Estos eran objetivos grandes y audaces que queríamos lograr para 2030, desde poner fin a la pobreza hasta lograr la igualdad de género. Y cada año, este informe intenta responder a la pregunta: «¿Cómo está el mundo?» Queremos que la gente comprenda lo que dicen los números sobre la trayectoria del progreso humano. Pero este año, creemos que es igual de importante que la gente entienda lo que los números no pueden decir sobre el progreso. Porque hay dos cosas importantes que ningún dato en este informe refleja plenamente: la crisis y la innovación.

Cuando los expertos en desarrollo de todo el mundo elaboraron los ODS hace siete años, no tenían idea de que dentro de cuatro años, un nuevo virus saltaría a la población humana, provocando una pandemia única en un siglo. No anticiparon que las guerras comenzarían en Ucrania o Yemen, o que desde Afganistán hasta los Estados Unidos, los derechos de las mujeres se retrasarían décadas. Tal como está ahora, tendríamos que acelerar el ritmo de nuestro progreso cinco veces más rápido para cumplir con la mayoría de nuestros objetivos, e incluso eso podría ser una subestimación, porque algunas de las proyecciones aún no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, y mucho menos la guerra en Ucrania o la crisis alimentaria que comenzó en África.

Por muy malos que parezcan los datos, la situación real podría ser aún peor. O podría ser mejor. Porque lo que tampoco se refleja en los números es el potencial para el ingenio humano. Ninguna proyección puede explicar la posibilidad de una innovación que cambie el juego porque cuando ocurren esos avances, cambian todas las suposiciones fundamentales incrustadas en esa ecuación. Las matemáticas se rompen (en el buen sentido). Mira lo que pasó con el VIH. Antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existían los Objetivos de Desarrollo del Milenio — los ODM — y uno era revertir la propagación del VIH/SIDA. Esto parecía imposible en ese momento, pero gracias al arduo trabajo y el ingenio de una coalición de defensores, gobiernos y otros, aceleramos rápidamente el progreso. De 2000 a 2020, vimos una reducción de casi el 60% en las muertes anuales. Creemos que es posible que algún día miremos hacia atrás a los datos de este informe de la misma manera que miramos los datos sobre el SIDA del cambio de milenio: con incredulidad por lo rápido y dramático que cambiaron las cosas.

El ingenio humano puede hacer que nuestras proyecciones cuidadosas sean irrelevantes y hacer que nuestras aspiraciones más audaces parezcan tímidas. En los siguientes ensayos, escribimos sobre cómo las nuevas formas de pensar sobre dos viejos problemas, la seguridad alimentaria y la igualdad de género, pueden hacer precisamente eso. De los 17 ODS, estos dos podrían tener el mayor delta entre lo que estamos en camino de lograr y lo que podemos lograr, debido al potencial de avances. Hay momentos en la historia en que el camino del progreso es predecible y lineal; cuando se puede predecir lo que sucederá mañana en función de lo que ocurrió hoy. Pero no vivimos en esos tiempos.

Durante la primera mitad de la era de los ODS, vimos cómo las crisis inesperadas podrían retrasar el progreso de maneras imprevistas. ¿Veremos lo contrario en la segunda mitad de la era de los ODS? ¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Recomiendo la lectura de este informe para que podamos emitir juicios bien informados de nuestro presente y futuro mundial, porque nada humano nos debería ser ajeno y, además, “lo que pasa fuera”, acaba afectando a toda la sociedad. Tenemos un ejemplo claro y cercano en la invasión de Ucrania, tan lejos, tan cerca. La metodología científica utilizada en el informe está avalada por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que ha utilizado métodos novedosos para generar un conjunto de estimaciones contemporáneas sobre cómo la pandemia ha afectado el progreso mundial en los ODS. Es muy importante analizar estos datos de los dieciocho indicadores señalados anteriormente, porque una sociedad libre es una sociedad informada. Es una condición sin la cual es difícil comprender la situación del mundo actual y comprender por qué nos afecta tanto lo que está ocurriendo, está pasando y lo estamos viendo; al menos, debemos estar informados para tomar las decisiones más oportunas y solidarias como guardianes o “porteros” de la igualdad social en el mundo actual, que también puede ser en relación con nuestra familia, ámbito laboral, barrio, ciudad, Comunidad y País, sin ir más lejos.

Personalmente, estoy convencido de que la economía democrática es un camino que se hace andando, transformando la sociedad, no sólo cambiándola. No es la primera vez que abordo esta realidad social tan urgente, porque recientemente he escrito sobre este constructo avalado científicamente por el eminente profesor de economía Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica ​ y distribución de la renta, que también viene siendo un ardiente defensor del socialismo participativo ante la situación económica que estamos atravesando, que exige una urgente revisión científica, técnica y su correlato político imprescindible por parte de los Gobiernos de una determinada ideología de izquierda, que los llevan en la actualidad a armar una democracia económica, con teoría económica científica y aplicando el principio de realidad, ante los signos de ocaso que acusa, en beneficio del interés general de la sociedad en general y no sólo de su élite inmune e impune ante cambios drásticos en la economía, que ahora se siente perjudicada por los derroteros económicos actuales: “Para armar la democracia económica que reclama actualmente Piketty, su propuesta se funde en la idea del socialismo participativo. Visión que se alinea con un federalismo europeo, que defiende la mancomunidad de la deuda soberana de los países de la Unión Europea, la urgencia para que paguen más los que más tienen –y que suelen eludir su responsabilidad fiscal evadiendo capital hacia paraísos fiscales, tal y como han constatado las investigaciones de Gabriel Zucman–. Y, a la vez, se hace una seria advertencia: sólo con fórmulas de gobernanza pero, al mismo tiempo, de contundencia política, los más ricos –ese uno por ciento que se detalla en las estadísticas oficiales, que detenta el grueso de la riqueza mundial (esto no es una opinión: son datos)– se avendrán a pagar lo que les corresponde por justicia social”. Como ejemplo, es lo que hacen en la actualidad, de forma ejemplar, Melinda French Gates y Bill Gates, codirectores del informe citado anteriormente, que aporta claridad y verdad científica ante lo que está ocurriendo en un mundo al revés y totalmente injusto con los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano.

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Tristán de Acuña, ¿la isla más remota del mundo…, o no?

Vista satelital de la isla de Tristán de Acuña, en el sur del Océano Atlántico – JPL/NASA

Sevilla, 17/IX/2022

Siendo un apasionado de singladuras especiales, en busca de islas desconocidas, he localizado una, Tristán de Acuña, la más remota del mundo, con una superficie de 98 kilómetros cuadrados, descubierta por el explorador portugués Tristâo da Cunha en 1506, aunque creo que la isla más remota, a veces, es la que conformamos cada uno de nosotros, tal y como lo cuenta de forma admirable José Saramago en su precioso Cuento de la isla desconocida, tan querido, tan cercano, a través de una mujer admirable que aplicaba siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Pero volvamos a Tristán de Acuña, tan lejos, tan cerca: “Esta isla volcánica perteneciente al Reino Unido y con apenas 300 habitantes emerge en pleno Atlántico sur a 2.810 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y a 2.334 de la isla –también británica- de Santa Helena. El peñasco es tan abrupto que no hubo manera de construir un aeropuerto. La única vía de comunicación de Tristán da Cunha con el resto del mundo son dos barcos de una compañía pesquera, el MV Edinburgh y el MV Baltic, que cada dos meses hacen la travesía desde Ciudad del Cabo. El viaje dura unos seis días, si la mar no se pone canalla. Cada barco tiene una capacidad máxima para 12 pasajeros. Los no residentes en la isla tienen además que solicitar un permiso previo para que sea autorizada su estancia en el archipiélago”, formado por las islas Inaccessible, Nightingale, Middle, Stoltenhoff y Gough.

La ciudad más habitada en esta isla tiene un nombre evocador, Edimburgo de los Siete Mares, nombre que sugiere por sí mismo un misterio con el tiempo dentro, más conocido por los lugareños como El Asentamiento, con unos trescientos habitantes que provienen en su mayoría de las siete familias que se asentaron en aquél lugar en 1815, después de un asentamiento militar defensivo establecido allí por la invasión de la isla de Santa Elena por tropas francesas. Los siete apellidos que allí se conservan son un ejemplo claro de su genealogía: Glass, Repetto, Lavarello, Swain, Green, Rogers y Hagan. El nombre del Asentamiento se debe a la visita que hizo el Príncipe Alfredo, Duque de Edimburgo, en 1867 en su viaje alrededor del mundo recorriendo las diferentes posesiones británicas de Ultramar. No tiene los equipamientos habituales de nuestras ciudades, pero sí una iglesia, un museo, un hospital , un centro educativo e incluso un campo de golf. Hay que destacar que grandes autores como Julio Verne o Emilio Salgari, se inspiraron en esta isla, el primero a través de Los hijos del capitán Grant y Un capitán de quince años, y el segundo, en una obra emblemática, El rey del aire.

Internet ha venido a dar un giro copernicano a la isla, porque la telemedicina, junto con la teleeducación, por ejemplo, son esenciales para un dispositivo médico escaso y una organización escolar básica, como casi todo en esta isla, aunque muy reconocidos como servicios a la comunidad desde todos los puntos de vista. Las predicciones meteorológicas, igual, porque saben bien cómo defenderse de las inclemencias del tiempo y del mar, así como de la zona sísmica tan próxima en la que viven en la actualidad, algo que vivieron de forma directa en 1961 por una erupción volcánica que obligó a su evacuación completa en Calshot, muy cerca de Southampton (Reino Unido), aunque dos años después decidieron volver en bloque a su amado Asentamiento en Tristán de Acuña, la ciudad más remota del mundo, a seguir viviendo de la langosta, las postales y los sellos, con series que se entregan al mundo para disfrute de los filatélicos más avezados.

Algo intuí sobre Tristán de Acuña cuando publiqué en 2014, en este blog, un artículo, Islas conocidas, desconocidas y remotas, en el que comentaba un libro que hablaba sobre ella,  Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, conocidas, hasta donde había podido investigar, que personalmente necesitaba leer e investigar sobre ellas, para reforzar la idea de que las islas desconocidas, las que conformamos cada persona en el archipiélago humano más desconocido, necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: «El paraíso es una isla. Y el infierno también». Decía entonces que “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”.

Hoy, a través de esta singladura especial, refuerzo lo que así escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias, personales intransferibles, para descubrir lo más íntimo de la propia intimidad, para vivir con dignidad humana: «Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad», porque […] «El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él, porque fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, las que aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas– en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso». Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Al fin y al cabo somos, en la mayoría de los casos y a diario, viajeros románticos en nuestra propia vida, como decía Judith Schalansky, en su querido Atlas de islas remotas. Esas islas somos también nosotros.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Palabras para Javier Marías

Nada [es] tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso.

Javier Marías, en Los enamoramientos, 2010

Sevilla, 12/IX/2022

Ayer falleció en su querido y nunca bien ponderado Madrid, el escritor Javier Marías, a quien seguí de cerca en sus libros y artículos del diario El País durante muchos años. En enero de 2017 escribí un artículo en este cuaderno digital, dedicado a él, Palabras de Javier Marías, en el que quise resaltar unas palabras suyas que encierran en sí mismas casi toda su obra. Vuelvo a publicarlo hoy porque deseo que sean sus palabras las que nos ayuden a asimilar su ausencia, fundamentalmente porque su arte de escribir se queda con nosotros. Mi agradecimiento es hoy expreso, porque fue un maestro de la literatura que entrega siempre a la humanidad algo especial y transforma el mundo de secreto, quizás también el de todos, de quienes amamos la lectura y aprendemos a vivir con ella, cuidándola amorosamente a lo largo de nuestra vida.

Palabras de Javier Marías

Mientras que ordenaba libros de lectura pendiente, he encontrado en mi biblioteca unas tarjetas postales en blanco y negro con frases entresacadas de libros de Javier Marías e imágenes sugerentes de sus portadas, llevándome a una lectura que deseo compartir con las personas que suelen abrir conmigo este cuaderno de inteligencia digital. Son islas desconocidas que tienen sentido cuando se descubren también por las personas que llegan a ellas de vez en cuando. Espero que estas tarjetas postales, con su palabra y tiempo dentro, nos faciliten durante el fin de semana encontrar algún sentido a la vida. Nada más.

1. “Nada tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”. En Los enamoramientos (2010).

2. “Qué desgracia saber tu nombre, aunque ya no conozca tu rostro mañana, los nombres no cambian y se quedan fijos en la memoria cuando se quedan, sin que nada ni nadie pueda arrancarlos”. En Mañana en la batalla piensa en mí (1994).

3. “Como si anunciara derretirse a la menor presión, al menor contacto, como si hasta una caricia o un beso suave se fueran a tornar violencia y ultraje”. En Mientras ellas duermen (1990).

4. “Todo en ella era expansivo, excesivo, un ser nervioso, uno de esos seres para los que no está hecho el tiempo, para los que la propia noción de tiempo y de paso es un agravio, necesitados como están de fragmentos de eternidad para cualquier cosa”. En Todas las almas (1989).

5. “Parece como si nuestro tiempo, en el que nada carece de su correspondiente imagen, se sintiera incómodo ante aquello cuya responsabilidad no puede atribuirse a un rostro”. Vidas escritas (1992).

6. “Y así en el territorio que no es verdad todo sigue pasando y pasando siempre y allí la luz no se apaga ahora, ni se apaga luego, ni quizá nunca se apague”. En Negra espalda del tiempo (1998).

7. “La lealtad ha sido por el oro ahuyentada; por oro la justicia se vende, al oro sigue la ley, y luego va la moral no escrita. Pero nada cambia”. En El siglo (1983).

8. “Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos parte de la bendita materia y aún podré hablarte”. En Faulkner y Nobokov: dos maestros (1997, 1999).

9. “Todo lo desinteresado y lo inútil, todo lo que no permite otra cosa que pasearlo y mirarlo, se mantiene vivo, a veces salvándose por milímetro de la ruina”. En Pasiones pasadas (1999).

10. “Eso es lo que fue de ella, a quien aún podía sucederle todo y le sucedió la nada en su tiempo. O quizá la espera sin esperanza”. En Donde todo ha sucedido (2005).

Espero también que consideren la decisión de llevarse alguno de estos libros a una isla desierta, aún por descubrir, si eso ocurriera alguna vez en sus vidas. Les aseguro que no es un juego de estrategia, sino mero amor a la lectura, que es bella, porque “Nada [es] tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”.

Hasta aquí sus palabras, que aún nos quedan.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

¿Llevamos todos un cazador-recolector, que habla, dentro del cerebro?

Selam, la niña descubierta en Dikika (Etiopía), en 2000, por el profesor Zeresenay Alemseged, que cumpliría hoy tres millones, trescientos veintidós mil años de edad.

Sevilla, 11/IX/2022

Navegando por el mar proceloso de cada día, revuelto y bravo, he llegado a una isla muy interesante para comprender qué nos pasa, porque la verdad sea dicha, lo que de verdad sabemos es que no sabemos lo que nos pasa. O sí, si atendemos a descubrimientos científicos recientes como los que se narran en un libro de interés actual, Guía del cazador-recolector para el siglo XXI. Cómo adaptarnos a la vida moderna (1),  del que recojo su sinopsis para no adelantar acontecimientos lectores o lo que llaman ahora, hacer un espóiler: “Vivimos la época más próspera de toda la historia de la humanidad y, sin embargo, la mayoría de las personas están más desganadas, enfadadas y deprimidas que nunca. ¿Qué explicación lógica cabe? Más aún, ¿qué podemos hacer para cambiar esta tendencia? Heying y Weinstein, pareja y biólogos evolutivos ambos, nos explican que nuestros males nacen de la disonancia entre el mundo moderno y nuestros cerebros y cuerpos ancestrales. Hemos evolucionado para vivir en clanes, pero en la actualidad la mayoría de la gente ni siquiera conoce el nombre de sus vecinos. Hemos sobrevivido gracias al sexo, y ahora ponemos en duda su misma existencia. La educación, la alimentación o el sueño han obedecido siempre a hábitos que han sobrevivido milenios y que ahora nos permitimos alterar o cuestionar. Guía del cazador-recolector para el siglo XXI rompe con el discurso políticamente correcto y nos ofrece principios claros y prácticos para ayudarnos a tener una vida más feliz y próspera”.

En nuestros cerebros está la clave de nuestra existencia desde los antepasados más remotos, como vengo demostrando en este cuaderno digital en artículos de divulgación sobre las estructuras del cerebro, una caja mágica que nos sorprende a diario. Sobre este principio científico no tengo duda alguna, pero nos enfrentamos todavía a la altura de este siglo con una realidad clara y constatada en laboratorio: no conocemos casi nada de su funcionamiento y, mucho menos, de lo que supone en la actualidad la enfermedad mental, que hace que no seamos felices y que se sufra mucho incluso para llevarnos a “quitarnos la vida”, con cifras alarmantes en la actualidad y a pesar de las inversiones millonarias destinadas a tal fin por determinadas entidades científicas.

A través de trece capítulos se desgrana la realidad de cómo vivieron nuestros antepasados y cómo el cerebro ha ido grabando lo que ha ocurrido durante millones de años hasta nuestros días: el nicho humano, una breve historia del linaje humano, los cuerpos antiguos en un mundo moderno, la medicina, la comida, el sueño, el sexo y el género, la paternidad y relaciones, la infancia, la escuela, el paso a la edad adulta, la cultura y la consciencia y, finalmente, la cuarta frontera, nos llevan a identificar bien a nuestros antepasados y su forma de enfrentarse a diario a la vida. La explicación sobre el nicho humano es de una calidad excepcional y personalmente me ha deslumbrado en esta búsqueda de islas desconocidas que nos permitan comprender la realidad de lo que está pasando y estamos viendo a diario: “Nuestra especie es inteligente y bípeda, social y alegre. Hacemos herramientas, cultivamos la tierra, creamos mitos y relatos mágicos. Nos hemos reinventado en momentos y lugares distintos, en multitud de ocasiones, y hemos aprendido a dominar un hábitat tras otro. Hay muchos factores que definen una especie: su forma y función, su genética y desarrollo, su relación con otras especies… Pero quizás el rasgo que más define a una especie es su nicho: la forma concreta en que interactúa con su entorno y encuentra el modo de vivir en él. Si nuestra experiencia y geografía son tan amplias, ¿cuál es exactamente el nicho humano? Al observar la evolución de nuestra especie, parece que hemos eludido una ley fundamental de la naturaleza: quien mucho abarca poco aprieta. Habitualmente, para dominar cualquier nicho, las especies tienen que especializarse y sacrificar amplitud y generalidad. La necesidad de especializarse impide ser polifacético. Es un principio tan universal que, a juzgar por los documentos escritos (uno de los primeros ejemplos es una crítica de 1592 al actor convertido en dramaturgo William Shakespeare), lleva invocándose más de cuatro siglos. El refrán «quien mucho abarca poco aprieta» se aplica en muchos campos, de la ingeniería al deporte, pasando por la ecología, y, por lo menos en ese sentido, las especies son como las herramientas: cuantas más cosas hacen, peor es su resultado. Y aun así, aquí estamos, abarcando casi todas las disciplinas imaginables y, a la vez, habitando casi todos los hábitats de la Tierra. Nuestro nicho es prácticamente ilimitado y, cuando encontramos cualquier obstáculo, nos lanzamos a intentar superarlo casi de inmediato. Es como si no creyéramos en la existencia de una última frontera. El Homo sapiens no solo es excepcional. Somos excepcionalmente excepcionales. No tenemos rival en cuanto a adaptabilidad, ingenio ni capacidad de explotación; en el transcurso de cientos de miles de años nos hemos especializado en todo. Gozamos de la ventaja competitiva de ser especialistas, pero no pagamos el coste habitual de la falta de amplitud”.

Es apasionante la lectura de este libro, pero lo que de verdad me ha sobrecogido siempre fue descubrir que lo que verdaderamente nos hizo humanos, poder hablar y relacionarnos sin gritos ni gruñidos. Me refiero a la noticia que en 2006 saltó al mundo científico por el descubrimiento de restos óseos en Dikika (Etiopía), en 2000, que pertenecían al esqueleto de una niña, a la que se puso el nombre de Selam (paz), confirmándose en aquel momento, mediante pruebas científicas, que cumpliría tres millones, trescientos mil años. Fue un descubrimiento extraordinario porque según manifestó en aquél momento Zeresenay Alemseged, paleoantropólogo etíope del Instituto Max-Planck de Leipzig, en Alemania: “son los restos más completos jamás encontrados hasta la fecha en la familia de los australopitecos”. El esqueleto se montó como un puzle humano, pieza a pieza, hueso a hueso, desde su descubrimiento en el periodo comprendido entre 2000 y 2003, faltando sólo la pelvis, la zona baja de la espalda y parte de las extremidades.

Curiosamente, Yves Coppens, descubridor de Lucy, vecina de Selam, en Dikika, reforzó la importancia de este descubrimiento porque “el mayor interés cuando se descubre un niño es que muestra mejor que un adulto los caracteres genéticos de la especie y permite observar elementos de base porque la acción del medio sobre la persona no se manifiesta todavía. Por eso, el descubrimiento es extremadamente importante. El estudio confirma el carácter bípedo y arborícola de Lucy, a través de estos dos esqueletos que, entre paréntesis, son los más completos de los australopitecos descubiertos”. En el momento de este descubrimiento excepcional, hubo un gran debate científico sobre las largas extremidades superiores de la especie a la que pertenecían Lucy y Selam, facilitadoras para subir a los árboles y alimentarse, y que posiblemente estuvieran situadas en un callejón sin salida morfológico, en clave evolutiva y teilhardiana, que he comentado también en este cuaderno digital. Por mi especial dedicación científica al estudio del cerebro, me ha impresionado siempre la realidad de su capacidad craneal, analizada con técnicas de imagen, para poder calcular la fecha de su nacimiento y su base evolutiva para alcanzar el desarrollo que tiene la corteza cerebral actual. Selam, una niña de unos tres años de edad, tendría una capacidad cerebral en torno a los 300 centímetros, mientras que la de nuestra especia ronda los 1.400 centímetros cúbicos. Comenzaba a desarrollarse el cerebro. Y lo que me llamó la atención poderosamente, desde la anatomía de estos fósiles, fue el hallazgo de un hueso, el hioides (2), que es el auténtico protagonista de este descubrimiento científico, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis, algo que, por cierto, permanece casi intacto en el cerebro actual.

El libro de Heying y Weinstein, comienza con la localización de un nicho humano donde comenzó la historia jamás contada de la aparición de humanos, para desarrollar su investigación, llamado Beringia, una masa de tierra cuatro veces más grande que California que conectaba con Alaska al este y con Rusia al oeste”, donde “Las mejores estimaciones actuales indican que la migración tuvo lugar hace al menos 15.000 años. Puede que incluso más. Según cómo fuera ese manto de hielo, es posible que no pudieran desembarcar de forma permanente hasta llegar mucho más al sur, como mínimo hasta lo que es hoy la ciudad de Olympia, en el estado de Washington, donde acababan los glaciares. Al sur y al este de Olympia se abrían extensiones de tierra de inimaginable magnitud y variedad, rebosantes de hermosos paisajes verdes. Había animales exquisitos y carismáticos, pero no personas. Los humanos estaban a punto de explorar esos territorios por primera vez”. Junto a esta realidad de los 15.000 años, escribí en 2006 que hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado (2) . Los africanos que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (3).

Algo tuvo que ocurrir en el nacimiento de la vida humana, trascendental y aún por descubrir, para que nuestros antepasados, a los que hoy situamos en una primera referencia, Selam, la niña de Dikika, comenzaran a caminar de forma bípeda y a desarrollar el cerebro. La gran pregunta surge al saber que junto a los fósiles de Selam y de Lucy se han encontrado también restos de hipopótamos y cocodrilos, lo que aventura pensar que Selam fue una niña feliz en un medio fértil y adecuado a sus necesidades. Algo tuvo que ocurrir, cuando sintieron la necesidad de salir de su tierra y de su parentela para buscar comida y una habitabilidad mayor. Para no amargarnos demasiado, desde el punto de vista científico y a las pruebas científicas me remito, media un tiempo impresionante entre Selam y los primeros aventureros, hace doscientos mil años, que empezaron a crear el mundo habitado. La diferencia del cerebro no es tan evidente, si la comparamos con el paso de los millones de años. Ahí está la llave del secreto de esa niña a la que pusieron un nombre simbólico en territorio musulmán: Paz.

Es verdad que en nuestro cerebro se guardan muchos misterios de nuestros antepasados y cada día sabemos más cosas sobre él, pero si hay algo maravilloso que nos diferencia del reino animal es que poseemos la capacidad de hablar y expresar así nuestros sentimientos y emociones. Lo que tengo que confesar que me preocupó mucho cuando lo supe es que también conservamos un cerebro reptiliano, que es probablemente el que justificaron nuestros antepasados como responsable del mal ético a través de la serpiente en el relato de la creación. Ante la realidad de que después de este largo recorrido humano a lo largo de millones de años se evidencie que no somos felices y que estamos sufriendo de forma virulenta los varapalos de la enfermedad mental en múltiples manifestaciones, creo que la propia necesidad cerebral de autoformarse a lo largo de la vida, con más de cien mil millones de posibilidades (neuronas) de hacer cosas y sentir nuevas vibraciones de sentimientos y emociones, acotadas en el tiempo vital de cada persona, son un reflejo de que las estructuras del cerebro necesitan a veces esperar, con más o menos paciencia aprendida o inducida genéticamente, para que nos mostremos tal y como somos, para que alcancemos nuestros proyectos más queridos y deseados, porque oportunidades tenemos de forma personal e intransferible a través de una estructura que dignifica por sí mismo a cada ser humano: la corteza cerebral que venció al cerebro original de los reptiles, otorgándonos genéticamente la posibilidad de ser inteligentes. Y la posibilidad de hablar, cazar y recolectar, por este orden. Es verdad lo que tantas veces he afirmado: nos queda la palabra… y la ciencia que, en la actualidad, también la tiene. Llegará el día en este siglo, al que denomino «el siglo del cerebro», en el que se descubran todas sus estructuras y funciones, y podamos saber por primera vez por qué no somos felices y por qué enfermamos mentalmente, a pesar de todo. Una maravilla, porque habrá remedio para tanto dolor y sufrimiento.

(1) Heying, Heather y Weinstein, Bret, Guía del cazador-recolector para el siglo XXI. Cómo adaptarnos a la vida moderna, 2022, Barcelona: Planeta, traducción de Àlex Guàrdia Berdiell.

(2) Hueso impar, simétrico, solitario, de forma parabólica (en U), situado en la parte anterior y media del cuello entre la base de la lengua y la laringe.

(3) Sreeve, J. El viaje más largo, National Geographic, 2006, Marzo, 2-15.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.mirror.co.uk/news/world-news/33million-year-old-remains-baby-10477847

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El Tiempo rapta la Verdad

El Tiempo raptando la Verdad – Fresco en la Sala de la Verdad, Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Sevilla, 8/IX/2022

En una reciente visita al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (Segovia), descubrí una pintura al fresco en la Sala de la Verdad, que me llamó poderosamente la atención. La cartela de la Sala indicaba que llevaba por título “El Tiempo raptando la Verdad”, datada con aproximación en 1735 y estaba allí para la posteridad en un palacio de verano construido por Felipe V para el retiro real y ejercicio de la caza. No pude llevarme la imagen fotográfica porque estaba prohibido hacerlo, pero sí me quedé con el mensaje, porque me pareció una alegoría de lo que está pasando cada día en la sociedad actual.

Al regreso del viaje comencé a indagar la historia de esa pintura y he conocido quién la pintó, Bartolomé Rusca (Arosio (Suiza), 1680 – La Granja (Segovia), 1750) y el contexto en el que llevó a cabo esta obra de arte. Su biografía indica que comenzó sus trabajos en palacios de la nobleza en Piacenza (Italia), decorando iglesias cercanas, trasladándose a España posteriormente. Al morir en 1734 Andrea Procaccini, arquitecto y decorador del palacio de La Granja, favorito del marqués de Scotti y de la reina Isabel de Farnesio, Rusca fue llamado a España para continuar su labor y adornar las nuevas alas del palacio. Su viaje fue financiado por el conde Rocca gran amigo del marqués de Scotti. Llegó a La Granja en octubre de 1734 con un sueldo de veinte doblones mensuales, muy inferior al que percibía su antecesor Procaccini”. En 1735, al construirse la nueva fachada del jardín, comenzó la decoración de las nueve salas que dan al Jardín, entre las que se encuentra la dedicada a la Verdad, “con la colaboración de Santiago Bonavía en las arquitecturas pintadas”, gran amigo y protector.

La primera obra que consulté fue una dedicada expresamente a las pinturas de las bóvedas del palacio real de San Ildefonso (1), pero la calidad de las imágenes sobre esta pintura al fresco, en blanco y negro, en la Sala de la Verdad, no permiten contemplar con detalle esta alegoría. Sí me pareció interesante la descripción que ofrece de la misma: “Rodeada de cornucopias, trofeos guerreros y victorias de estuque dorado sobre fondo blanco, en la medalla central aparece la composición, sobre fondo celeste con nubes, donde figura el Tiempo, representado por anciano alado, desnudo y honestado con manto siena, que eleva en sus brazos a la Verdad, en figura femenina de joven desnuda con su mano derecha extendida y la izquierda sobre el pecho, con la mirada hacia lo alto, a ambos lados númenes alados, portan a su derecha, aro de oro y reloj de arena –símbolos de la Inmortalidad y del Tiempo– , y a su izquierda, palma y orbe –representación de la Victoria y del Mundo terrenal–; en la parte inferior de la historia, sedente sobre nube, contempla la escena una figura femenina gofa, con túnica tornasolada, sustituida su pierna derecha por pata de palo, y llevando en su m ano izquierda un haz de paja encendida: la representación de la Mentira”.

El Tiempo raptando la Verdad (detalle)– Fresco en la Sala de la Verdad, Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Creo que esta descripción, una alegoría plena y llena de metáforas, cobran especial importancia, sobre todo conociendo el contexto en que fueron pintadas estas bóvedas del Palacio Real. En concreto, la Sala de la Verdad se encuentra entre las cinco que representan ideas morales indicadas por la Corte que, junto a las bóvedas pintadas con fábulas mitológicas, diecisiete en total, hacen un total de veintidós obras pintadas por Rusca. La Verdad se une a la Paz, la Abundancia, la Justicia y la Razón de Estado: “El Pintor posee erudición y humanismo , ideas bien conceptuadas en su estudio antes de pasar a su plasmación en el taller -–en este caso el muro humedecido–. Estas pinturas escapan a encasillarlas con un título breve y conciso, pues su interpretación varía con el enfoque cultural de los diversos espectadores. En estos complejos temas, Rusca se mostró como un experto fresquista, con pleno dominio del dibujo, del color y de las luces, y gran maestro en el escorzo y cálculo matemático del punto de la vista”.

Posteriormente, al no haber podido conseguir unas imágenes de calidad de esta pintura al fresco, entré en contacto con Patrimonio Nacional que, amablemente, me las facilitó a través del Departamento de Comunicación del Palacio Real, pudiendo acceder a una página de Twitter donde figuraban dos imágenes de calidad que he incorporado a este artículo. Lo detallo aquí como expresión de agradecimiento a una institución pública que está al servicio del interés general y eso me basta en estos tiempos de turbación y tanta mudanza.

Creo que en esta pintura al fresco el autor quiso representar algo muy importante para la posteridad: la Verdad triunfa siempre, pero hay que rescatarla del Tiempo, con mayúscula, que es el verdadero artífice de que a veces no triunfe en la vida ante la presencia de la Mentira. En este cuaderno digital, he publicado numerosos artículos en los que la Verdad ha estado siempre presente. Lo que no había descrito nunca, con la fuerza de las imágenes de Rusca, es que la Verdad tiene un espíritu joven y fresco, que la rodea cuando es verdadera, enseñándonos que es Inmortal, que triunfa con el Tiempo, que alcanza siempre la Victoria y que tiene los pies en el suelo, en el Mundo terrenal, a pesar de que siempre está presente en nuestras vidas ante la Mentira, que camina a duras penas para mantenerse viva, aunque a veces triunfe fugazmente, porque es un auténtico peligro, representado por un haz de paja encendida, capaz de quemar lo más auténtico de la vida de cada uno y de todos. Esa es la razón de por qué el Tiempo, “honestado”, es decir, cubierto “decentemente”,  de una supuesta sabiduría infinita y de ética duradera, rapta a veces la Verdad de cada día, que hay que buscarla permanentemente a lo largo de la vida, como tarea a compartir por todos: “¿Tu verdad? No la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela” (Antonio Machado). Buscarla, necesita su tiempo. Cuando la descubrí, siendo niño y haciendo las cosas de niño y hasta que me hice mayor, haciendo las cosas de persona mayor, me he ido dando cuenta de que debía tener cuidado del Tiempo de Vivir, para elevar cada acto de mi vida ante la Mentira, para que nunca me raptaran la Verdad verdadera.

Creo que se comprende que recuperara de nuevo la ilusión de defender la Verdad de todos los días, en La Granja de San Ildefonso, en la Sala de la Verdad de su Palacio. Y decidí compartirlo con quienes caminan conmigo a diario en medio de tanta Mentira, sabiendo que el Tiempo es capaz de raptar, secuestrar y retener la Verdad a cualquier precio, incluso con violencia y engaño, en el Gran Teatro del Mundo.

(1) Martín, Pompeyo, Las pinturas de las bóvedas del Palacio Real de San Ildefonso, 1989, Madrid: Patrimonio Nacional, p. 121 y s.

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Leyenda en Cantabria / 5. Oyambre y su pájaro amarillo

El pájaro amarillo. Museo del Aire y del Espacio. Le Bourget (París)

Sevilla, 5/IX/2022

Fuimos a Oyambre, atravesando Comillas y Toñanes, un pueblo famoso desde la publicación reciente de Juan Gómez Bárcena, Lo demás es aire (1), obra ciclópea en su desarrollo narrativo respetando el contexto cántabro y su historia, para conocer la playa donde se posó de forma atrevida “El pájaro amarillo”, el mítico avión que pretendía culminar la travesía del Atlántico en París, habiendo despegado veintinueve horas antes de la playa de Old Orchad, en Maine (Massachussets, EEUU), aterrizando a duras penas por un problema de falta de combustible en Oyambre, a las 23:40 horas del 14 de junio de 1929. La aventura de “El Pájaro Amarillo” es digna de ser recordada siempre. Antes de hacer esta visita emocionante, recopilé bastante información fidedigna y objetiva sobre lo ocurrido, habiendo comenzado a leer el libro del protagonista principal, Armand Lotti (1897-1993), L´oiseau canari (El pájaro amarillo), empresario parisino, donde narra de forma pormenorizada esta fantástica aventura, visualizando al mismo tiempo un documental, La aventura del Pájaro Amarillo, producido por el actor Antonio Resines, santanderino de pro.

La sinopsis de este documental nos sitúa perfectamente en torno a lo que ocurrió en esta fantástica aventura: “El 13 de junio de 1929 despega en la playa de Old Orchad, en Maine (EEUU) un avión Bernard 191 GR, llamado L’Oiseau Canary. El vuelo tenía como destino París, pero la falta de combustible forzó un aterrizaje imprevisto en la playa de Oyambre, Comillas, tras 29 horas de vuelo y 5.300 km. recorridos. A bordo viajaba una joven y entusiasta tripulación, Armand Lotti, promotor de la expedición, Jean Assolant, primer piloto, René Lefévre, navegador, y un pasajero clandestino, Arthur Schreiber, el primer polizón aéreo de la Historia. La noticia fue cubierta por numerosos diarios de la época, y hasta Comillas se desplazaron los principales noticieros del momento, como Pathé y Paramount, para ser testigos del acontecimiento. Los pilotos fueron recibidos en Comillas como verdaderos héroes, permaneciendo dos días en la ciudad cántabra, a la espera de que llegara desde Madrid el combustible que necesitaban para continuar su viaje a Paris. En el año 1929 se habían realizado nueve tentativas de atravesar el Atlántico y todas habían terminado en fracaso. La primera que cosechó el éxito fue «La Aventura del Pájaro Amarillo».

Monumento conmemorativo del aterrizaje de El Pájaro Amarillo, en 1929, en la playa de Oyambre (Cantabria) / Libro de Armand Lotti, L´oiseau canari, publicado en 1968.

La llegada a la playa fue desconcertante porque apenas hay señalización de este acontecimiento. A decir verdad, no había señal alguna que nos indicara dónde había ocurrido este feliz aterrizaje. Con sucesivas paradas y múltiples preguntas, llegamos finalmente a pie a una playa recóndita en la actualidad, aunque es de grandes dimensiones vista desde la altura en la que está situado el nuevo emplazamiento del monumento, que conserva el original, obra del escultor cántabro Jesús Otero, del que ya comenté en el artículo anterior su obra actual en Santillana del Mar, cuya primera piedra fue colocada por “los heroicos aviadores españoles, capitanes Jiménez e Iglesias, el 14 de agosto de 1929”, manteniendo la inscripción original: “Esta es la playa donde aterrizó el primer avión trasatlántico que tocó tierra española. Fue el pájaro amarillo en vuelo directo de Old Orchard EE.UU. y tripulado por Assollant, Lefévre y Lotti. 14 de junio de 1929”. Para salvar las inclemencias del mar sobre la piedra del monumento fue trasladado de sitio, inaugurándose el nuevo emplazamiento el 16 de junio de 2018. Nos sentamos en el pie del monumento para contemplar la belleza y placidez aquel día del mar Cantábrico, imaginándonos por segundos lo que ocurrió en aquella fecha tan señalada de 14 de junio de 1929. El monumento está muy deteriorado y quizá algo abandonado, sin señalización alguna para su acceso desde la carretera que está situada a unos quinientos metros nada más. Junto a él sí hay un cartel con un título suficientemente explicativo: “Monumento al Pájaro Amarillo, Primer vuelo trasatlántico con llegada a España”, donde se explica sucintamente lo ocurrido, aunque fue una sorpresa descubrir un soneto de un poeta comillano, Jesús Cancio, que aún se puede leer y que así hice porque allí, en ese momento y a pesar de su sencillez, tenía su encanto:

Aquí hizo un alto en su glorioso vuelo,
un águila de espíritu romántico
que atravesó el desierto del Atlántico,
entre el asombro del mar y el cielo.

Fue el “Pájaro Amarillo”, cuya hazaña
tuvo al mundo suspenso, conmovido,
hasta que el ave audaz encontró un audaz
en aqueste solar de la Montaña.

Y al posarse magnífica y serena,
al dejarse caer sobre la arena,
después de domeñar tanta distancia,

al besar estas costas españolas,
dijo el mar de Comillas en sus olas:
“Loor a la aviación, honor a Francia”.

La inscripción que figura rotulada en el monumento, me ha llevado a descubrir de nuevo la unión entre Cantabria y Andalucía, porque los “heroicos capitanes” que pusieron la primera piedra en el monumento a El Pájaro Amarillo en Oyambre eran Ignacio Jiménez Martín y Francisco Iglesias Brage, que habían volado en el “Jesús del Gran Poder”, en 1928, por su empeño en efectuar un vuelo que batiese el récord de distancia que estaba entonces en 6.290 Km. Un avión Breguet XIX Gran Raid que se fabricaba por Construcciones Aeronáuticas, S.A. (C.A.S.A.), en su factoría de Getafe, con los permisos correspondientes y bajo licencia, para la Aviación Militar, era el que permitía un radio de acción de 7.000 Km. o más y transportar 4.100 litros de carburante. En concreto, se fabricó un avión del tipo Breguet XIX TR Bidón, con el número de servicio 72 y llamado “Jesús del Gran Poder”, nombre que recibió en un acto oficial de bendición en la base de Tablada, en Sevilla, celebrado el 30 de Marzo de 1928 y en el que actuó de madrina la Reina Doña Victoria Eugenia. Una vez más, he podido comprobar la relación de Cantabria con Andalucía, por esta referencia de los capitanes Jiménez e Iglesias. El 10 de mayo despegaron finalmente, pero por la bruma existente chocaron en la pista con un carro, resultando dañado el avión y teniendo que abortar el vuelo. A pesar de que ellos pensaron que en pleno vuelo podían cambiar el rumbo de Este a Oeste (Cuba), sin comunicarlo oficialmente a nadie, se descubrió antes de despegar este plan y fueron amonestados. A pesar de estas incidencias, lo hicieron finalmente el 29 de mayo hacia Oriente, pero dificultades meteorológicas obligaron a ambos pilotos a desviarse de su ruta inicial, aterrizando por avería del motor en Basora (Irak), lo que no les permitió batir el récord de distancia que habían planificado con detalle. Creo que de esta experiencia nació el reconocimiento a la aventura de El pájaro Amarillo en Oyambre.

Armand Lotti, Jean Assolant y René Lefévre

Estoy leyendo el libro escrito por Armand Lotti sobre El pájaro Amarillo (2), en compañía de Jean Assolant, primer piloto, a quien dedica el libro: “mi hermano, que fue valiente y leal hasta la muerte”,  René Lefévre, navegador, y un pasajero clandestino, Arthur Schreiber, en el que narra con detalle esta sorprendente aventura. Es verdad que sorprende la fecha de publicación de “su” historia, cuarenta años después, pero él lo justifica plenamente en el Prefacio de su obra: “Porque en los años posteriores al vuelo, no quise -por nada del mundo- publicar ni decir nada que, incluso con una mínima sospecha, pudiera empañar el éxito de mis dos camaradas. Me parecía y me imaginaba que mi reacción fue la del público: un éxito de este orden sólo podía resultar de una larga y meticulosa preparación, siendo la meta alcanzada sólo la justa recompensa a esfuerzos continuos y ordenados. Exponer ciertas cuitas internas a la luz del día me parecía menospreciar la hazaña misma, especialmente porque yo formaba parte de nuestra alocada empresa. Ciertamente, mis compañeros tenían bastante sentido común para juzgar los riesgos de la aventura, pero ¿cómo podrían haber resistido esta maravillosa tentación, ellos, para quienes la Aviación era el principal fin de sus vidas?”.

Surgen muchas preguntas en torno a esta aventura que terminó felizmente en París, aunque la trayectoria reconocida fue exactamente el trayecto en veintinueve horas entre Old Orchad, en Maine (Massachussets, EEUU) y Oyambre (Santander, España), una distancia de 5.300 km. El documental que aporto expresa muchos detalles bien tratados de esta apasionante aventura. Regresamos andando desde el monumento actual hasta donde habíamos aparcado el coche, casi a pie de carretera, con la sensación del deber cumplido, el reconocimiento de unos andaluces a esta gesta que aportó tanto conocimiento a la aviación comercial de su presente y futuro, recordando la primera piedra que pusieron allí los “heroicos capitanes” Ignacio Jiménez Martín y Francisco Iglesias Brage, que habían volado en el “Jesús del Gran Poder”, desde Tablada, en Sevilla, para gloria de este país ante el mundo. Recordé personalmente, en ese momento de reconocimiento de la gesta, una pregunta de Pablo Neruda que citaba al pájaro amarillo anónimo y preocupado de otras cuestiones: ¿Por qué los inmensos aviones no se pasean con sus hijos? / ¿Cuál es el pájaro amarillo / Que llena el nido de limones? / ¿Por qué no enseñan a sacar miel del sol a los helicópteros? / ¿Dónde dejó la luna llena su saco nocturno de harina? A día de hoy, sigo sin despejar estas preguntas, las primeras de un libro suyo que leo siempre con ilusión renovada, Libro de las preguntas (3), en búsqueda de respuestas que muchas veces sé que no existen, quedándose sin resolver en el alma humana.

Ante la fantasía de volar a pesar de todo, como fue la alocada aventura de Lotti junto a sus compañeros de viaje, que es de lo que trata este pájaro amarillo, avanzo páginas del libro de Neruda y llego al conjunto de preguntas bajo el número de 44, porque allí me reconozco como niño que siempre quiso volar, a pesar de todo: ¿Dónde está el niño que yo fui, / sigue adentro de mí o se fue? / ¿Sabe que no lo quise nunca / y tampoco me quería? / ¿Por qué anduvimos tanto tiempo / creciendo para separarnos? / ¿Por qué no morimos los dos / cuando mi infancia se murió? / ¿Y si el alma se me cayó / por qué me sigue el esqueleto? Al igual que Armand Lotti con su obra, escribo estas líneas muchos años después de mis sueños de niño, porque nunca he querido “publicar ni decir nada que, incluso con una mínima sospecha”, pudiera empañar el éxito de las personas que me han acompañado y acompañan todavía en el vuelo bajo de la vida.

(1) Gómez Bárcena, Juan, Lo demás es aire, 2022, Barcelona: Seix Barral.

(2) Lotti, Armand, L´oiseau canari, 1968, París: Calmann-Lévy.

(3) Neruda, Pablo, Libro de las preguntas, 2018. Barcelona: Seix Barral.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.