El siglo del cerebro

El domingo pasado estuve leyendo un reportaje fantástico sobre el cerebro en la revista dominical “Magazine”. El 7 de abril se inaugura la exposición “Paisajes neuronales” en CosmoCaixa, Museo de la Ciencia de Barcelona (http://www.neuroart2006.com/). Va a ser una oportunidad de admirarse de una caja fantástica de 700 gramos de peso, aproximadamente, rememorando a Aristóteles cuando definió la filosofía: capacidad que tiene el ser humano (el decía el hombre y por eso no nos debemos enfadar…) de admirarse de todas las cosas. Les aseguro que en griego suena precioso (inténtelo conmigo leyéndolo tal cual): jó ánzropos estín zaumáxein panta (sic).

Este cuaderno, que poco a poco se va configurando, tiene su razón de ser en el cerebro, donde se instala la inteligencia digital y donde está su primer motor inmóvil que permite desde la preconcepción desarrollar capacidades fabulosas de ser en el mundo. Lo que pasa es que siempre se trabaja en la actualidad con una mala noticia: no sabemos casi nada de lo que pasa en la caja fantástica a la que llamamos “cerebro”. De todas formas, hemos comenzado una aventura fascinante porque en este rincón del mundo vamos a hacer un esfuerzo por democratizar lo que vamos sabiendo del mismo y lo vamos a poner a disposición de la comunidad red. Seguro que entre todos vamos a tejer una malla de conocimiento en todas sus posibles manifestaciones. Llegará el día que podamos abrir categorías y páginas (en lenguaje bloguero) divulgativas, especializadas, de investigación democratizada y no solo de la élite del poder que da siempre el conocimiento, con objeto de hacer un homenaje permanente al auténtico patrimonio de la humanidad todavía por descubrir. Cien mil millones de posibilidades (neuronas) para grabar acontecimientos vitales, diferentes, que caracterizan a cada ser humano, me parece algo sorprendente. También, ilusionante.

El reportaje arrancaba con una historia sublime: “Hay en el centro del cerebro, dos pequeños grupos de células que se vuelven hiperactivas en personas que consumen cocaína: el área tegmental ventral y el núcleo caudado. Estas dos áreas que procesan gran cantidad de información a nivel subconsciente, se hiperactivan también en personas recién enamoradas, según una investigación de la Universidad del Estado de Nueva York” (Josep Corbella, Magazine, 2 de abril de 2006). Y se explica cómo a través de la resonancia nuclear magnética de esta zona del cerebro se ha podido  comprobar  que el enamoramiento se experimenta de una forma similar a una adicción. Es más, otra región cerebral, el pálido ventral se activa y permite que las parejas estabilicen su amor. Pero poco a poco el área tegmental y el núcleo caudado dejan de tener actividad  y quedan en estado latente hasta una nueva ocasión de enamoramiento… Apasionante. Luego hay que analizar el contexto humano y social que acaban controlando, al menos hoy, a esos dos motores de lo que llamamos amor, cuando quizá queremos decir otra cosa. Ética de situación, lo llamo yo. Lo que es sobrecogedor se centra en la razón de ser de todas las personas, la igualdad en la realidad de la posibilidad de ser en el mundo. El cerebro nos va a dar muchas sorpresas. Por eso insisto en que este siglo va a ser muy importante para la historia de la humanidad. La inteligencia se va a abrir paso en un mundo hostil que, por ahora, no le interesa mucho descubrir la magia del cerebro, porque dejaría al descubierto la gran mentira de los desajustes sociales, de la indecencia de la pobreza sublime que, por mucho que lo neguemos, la tenemos más cerca de lo que parece. Pobreza mental, sin ir más lejos. La gran lección de los subsaharianos radica en que quieren ser felices, enamorarse de una vida que les permita ser personas. Posiblemente porque quien nos creó ó puso en marcha el primer motor inmóvil, la razón de la evolución, tuvo en cuenta que la maravilla del cerebro era una tarea multisecular. Por los siglos de los siglos. Creo que por el área tegmental ventral y el núcleo caudado anda la cosa. Y esto no ha hecho nada más que empezar.

Sevilla, 4/IV/2006

28.535 niños, niñas y jóvenes de Marbella

De acuerdo con los datos facilitados por el Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, el 22,95% de la población total de Marbella (124.333 habitantes, 2005) supone un proyecto de vida impresionante: 28.535 niños, niñas y jóvenes menores de 20 años, sobre los que debemos confiar el futuro de esta ciudad, tan mal parada en los últimos días por las noticias de corrupción y malversación de dinero público. Siendo una verdad clamorosa, me gustaría construir signos de credibilidad sobre los cimientos de la propia ciudad que, sin lugar a dudas, son las niñas y niños, los jóvenes, a los que debemos confiar la verdad de que otro mundo es posible.

Actualmente, Marbella cuenta con 33 Centros de enseñanza básica, 16 Centros de enseñanza secundaria, 2 Centros de educación de adultos y 6 Bibliotecas públicas en cuanto equipamiento educativo, según datos oficiales de 2003. Las posibilidades que se abren desde esta perspectiva son extraordinarias. Los claustros de profesores tienen un reto muy difícil. Tendrán que abrir un hueco de vital importancia a la asignatura de “Ética del municipio” (http://www.joseantoniocobena.com/?p=24), donde tendrán que hacer malabarismos para conjugar la dialéctica de la honradez versus corrupción, haciendo ver a las niñas, niños y jóvenes marbellíes o residentes en Marbella que otro mundo es posible, que otro municipio es posible, que otro gobierno y clase política son posibles. Los 8.987 inmigrantes (2004), abren unas posibilidades extraordinarias. Sus hijas e hijos nos pueden enseñar que la imaginación y la realidad son verdades reconciliables. Así lo aprendí no hace muchos años de Augusto Monterroso, en una memorable intervención muy crítica con la petulancia de los nuevos conquistadores sociales, como podrían ser los actualmente encausados en Marbella, sabiendo que ellos –los inmigrantes- nos pueden dar muchas lecciones de creencia en las personas y en los valores de su verdad histórica (http://www.literaturaguatemalteca.org/monterroso9.html). Ya lo decía también en el siglo XII, el historiador Al Idrisi, al definir Marbella como “una ciudad pequeña pero bien habitada”.

Asimismo, la ciudad cuenta con 43.268 trabajadores activos y con un paro registrado en 2005 de 5.100 trabajadores. Realidad y deseo, fuera de los estereotipos al uso. Son muchas posibilidades actuales también de crear riqueza digna y éticamente admisible.

Estas palabras son un pequeño ejercicio responsable para construir una nueva creencia en esta ciudad entre tanta derrota e ilusión maltrecha. Esta visión positiva de lo posible (seamos realistas: exijamos lo imposible, que decía el “Ché”), justifica por sí mismo el título adaptado de este blog: Marbella solo tiene interés hacia adelante. Hoy, con la ayuda de los jueces y del Estado de derecho, que también se enseña, del que también se aprende. Indudablemente.

Sevilla, 1/IV/2006

Y van 21 mujeres muertas…

La noticia es escalofriante. Quería finalizar el mes de Marzo con unas palabras sobre la inteligencia digital aplicada y me he dado de bruces con esta noticia: 21 mujeres muertas en el primer trimestre de 2006, el más sangriento de las estadísticas. Además, Andalucía ocupa desgraciadamente el primer lugar. Y a la hora de comparar siempre surge la respuesta facilona: ocupamos ese lugar porque somos muchos. Así. La fría estadística. Es impresionante asistir a este rosario de acontecimientos que, lamentablemente, han dejado de ser noticia. La realidad es que en estas tierras del Sur, a la hora de hacer este difícil recuento de habitantes, hay que aceptar de forma inexorable que cinco mujeres ya no cuentan desde Andalucía para España y la Humanidad. La auténtica noticia ha cambiado: hay que anunciar a los cuatro vientos (del Sur) que hoy, esta semana, este mes no ha muerto ninguna mujer por violencia de género.

Es urgente buscar alternativas. Es muy importante que hablemos de estas cuestiones. Hay que desenmascarar a los presuntos maltratadores en el silencio. A los que no se ven a diario. A los que conviven en la doble cara y en el desenfado del machismo más denostado. Fíjense en el comentario que aparecía en el diario “El País” del pasado 25 de marzo, en un artículo extraordinario de Mariano Maresca: “Maldita la gracia”. Se quejaba amargamente de la bajeza que muestra la televisión pública andaluza en un apartado tan sensible como el del entretenimiento: “Vean si no el programa de Canal Sur Hagamos el humor, un concurso de gente que cuenta chistes. Esta semana lo he visto dos veces. El sábado al mediodía repitieron una semifinal. Y el domingo, de noche, dieron una nueva fase. En las dos ocasiones los chistes pasaron con creces los límites de lo que una persona con una educación decente se atrevería a contar más allá del ámbito de una reunión reservada. No faltaron los chistes sobre mariquitas, cojos y gangosos, ninguno de ellos reproducible, excepción hecha de Canal Sur, que con una mano quita lo que da con la otra: el respeto más elemental a cualquier persona o colectivo que inspira otros programas de la cadena, como Frontera social o Solidarios. La cima se alcanzó con el chiste ganador, acerca del olor de imaginen qué parte del cuerpo femenino. Y Canal Sur premió con dinero al sujeto que lo contó”.

Hace años leí en un libro de José Antonio Marina, a quien profeso admiración, un texto de un graffiti anónimo que hoy me gustaría adaptar a esta situación: Dios ha muerto, 21 mujeres han muerto  y, la verdad, yo no me encuentro nada bien.

La inteligencia de lo ultramoderno se rebela con estas situaciones. Sobran los comentarios. Pero lo que no se puede entender de ninguna forma es que un canal público no cuide hasta la saciedad cualquier atisbo de falta de respeto a la mujer, con la que está cayendo. Tolerancia cero, decimos para cualquier terrorismo. También debería ser un lema aplicable al terror contra la mujer, desde cualquier ámbito, desde cualquier esfera, incluso desde esa “grasia que no se pué aguantá”. Incluso ante la chabacanería más soez. Porque por ahí se empieza, cuando se falta al respeto y a todos nos parece que es para partirse de risa. Yo diría: para morirse de pena…

Sevilla, 31/III/2006

Género y vida (http://www.joseantoniocobena.com/?p=31)

64 veces, gracias.

He finalizado la lectura del libro de Mario Kogan y José Ochoa, “¿Dónde está mi equipo?”. Una vez empezada esta aventura, subido al canon de lectura que preconizaba en 1995 el profesor Gustavo Bueno, en su propuesta desde España para el próximo milenio (http://www.fgbueno.es/gbm/gb1995di.htm), ha sido apasionante leer página a página (hasta 64 ocasiones –páginas en papel estucado mate de 115 gramos- de encontrar sentido a la vida), la experiencia que ya había marcado un momento muy importante de mi largo y cálido viaje por la vida. Por eso quise recordar el encuentro de Octubre de 2003, al que accedí para compartir con mi equipo de trabajo una nueva forma de ser en el mundo. Ahora, a través de Internet, la isla desconocida de Saramago (así lo he presentado en muchas ocasiones), me ha parecido un deber de ética digital comunicar la bondad de una experiencia aparentemente sencilla, realmente fascinante.

El libro es una oportunidad para buscar el interés de vivir en el pequeño mundo de cada uno, con una condición: hay que compartir la existencia porque estamos obligatoriamente obligados a entendernos, porque la vida es un asunto de viaje, eso sí, a alguna parte. Esta última idea no es mía. La aprendí, como siempre, de un poeta andaluz, en este caso de Rafael Ballesteros, malagueño, de un poema suyo: “Ni yo tampoco entiendo”, al que puso música un conjunto vocal “Aguaviva” (Pepe Nieto), que también suena a premonición:

De este mundo los dos sabemos poco.
Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo
.

Quizá, obligatoriamente obligados a viajarlo (perdón por el neologismo), porque la vida es una invitación a subirnos a trenes (reflexión muy popular), aviones y barcos, que casi siempre tiene fecha de caducidad.

Gracias, Mario Kogan. Gracias, José Ochoa. Por vuestro regalo personalizado. Por vuestra dedicatoria. Por vuestra invitación. Desde Internet. Por la red de redes. Como diría Martín, uno de los protagonistas del libro: al fin y al cabo, solo nos separan de nuestros antepasados 25 milímetros, algo más que el centímetro del fresco de Miguel Ángel, la distancia entre el dedo de Dios y del hombre (o de la mujer) en la Capilla Sixtina, que tantas veces admiré en las tardesnoches de Roma, en una parada existencial obligada por un viaje colectivo, en grupo, hacia la persona de secreto.

Sevilla, 29/III/2006

Lo pequeño que es el mundo

Esta frase simboliza siempre, de forma positiva, lo que no sabemos explicar de forma racional. Nos encanta pronunciarla para hacer valer el relativismo ético de la sociedad. Nos deja literalmente mudos. El 7 de marzo escribí un artículo sobre Mario Kogan: http://www.joseantoniocobena.com/?p=63. Era una forma de entregar a la sociedad red, que tantas veces ha explicado el profesor Castells, una forma de aprendizaje autónomo de una nueva forma de vivir en grupo, en equipo, una nueva forma de vivir en el mundo. Ayer, recibí un mensaje, como si de botella en el mar se tratase, de Mario, comunicándome que había leído el artículo (gracias a Internet, a la sociedad red) y que le había emocionado, sobre todo –y entre otras razones- porque coincidía con la publicación de un libro que ha escrito junto a José Ochoa: “Dónde está mi equipo”: http://www.dondeestamiequipo.net, en referencia a esta experiencia que, de forma sencilla y accesible, quise poner a disposición de toda aquella persona que lo quisiera leer y comprender, en una lección ultrarrápida de inteligencia social y digital, como si habláramos en clave de conocimiento compartido y, sobre todo, distribuido.

Es la nueva visión de la democratización del saber, que obliga a adoptar nuevas formas de aprendizaje. Internet es una escuela de alta disponibilidad, no cierra nunca, y aquí no es posible reeditar la famosa frase de Larra. ““vuelva usted mañana”, que tanto caracteriza la formación e información trasnochada. Es verdad también que podemos digitalizar el desorden y el caos, en una nueva visión de caos digital, más propio de las tesis de los tecnófobos. La semana pasada leí un artículo extraordinario sobre Michel Onfray, sobre todo porque planteaba una nueva forma de hacer accesible e interesante el conocimiento sobre los asuntos que verdaderamente preocupan a las personas, fuera del academicismo al uso, dando auténtica respuesta a interrogantes que aparentemente son de difícil comprensión: “Pero Onfray es también atípico porque hace ya algunos años decidió abandonar la carrera académica y el prestigio de las cátedras para filosofar en pantuflas desde su Université Populaire, en Caen. “Imparto dos horas de clase todos los martes, de seis a ocho de la tarde, ante 600 personas. Entrada libre, sin matrícula ni título a la salida”, nos explica Onfray. “Cuando empecé lo hice ante 50 personas. Solo. Sin presupuesto. Ahora somos nueve profesores. Ofrecemos cursos de cine, de filosofía para niños, de psicología, de arte contemporáneo, de historia” (Babelia, 18/III/2006).

El conocimiento y su gestión adecuada (?) es tan complejo en sí, tan inabarcable, hablando con humildad existencial, que tratarlo con fórmulas tradicionales es una tarea imposible. El mismo Onfray lo resume de forma espléndida: “Si siguiera trabajando dentro del Ministerio de Educación debería respetar un programa, unos autores, unos conceptos, preparar a los alumnos para superar unos exámenes de acuerdo con unas determinadas fórmulas… todo eso está bien pero hay mucha gente que satisface esa demanda, que se adapta al molde. En el Ministerio te dejan enseñar la filosofía como quieres, pero sólo oficialmente porque hay que hablar de Platón, de Aristóteles, de todos los grandes autores, antiguos y modernos… no queda tiempo para adentrarse en otros terrenos”.  Si a esto agregamos la realidad de la Universidad digital que es en sí mismo Internet, a las que puedes asistir con pantuflas también, desde tu casa, podemos atisbar que el gran reto del siglo actual es trabajar al servicio del cerebro, gran desconocido desde el punto de vista científico. El siglo XX fue un siglo dedicado al corazón. El actual debería ser el “siglo del cerebro”. Es decir, estamos en pañales respecto del conocimiento humano, de su estructura, de su razón ser, de su enfermedad. Solo nos ha preocupado la locura, pero estar locos por saber ha sido cosa de unos pocos privilegiados. Solo atisbamos que nos desborda en la actualidad. El médico, por ejemplo, se sorprende porque el enfermo ha cambiado de rol: cuando se presenta en la consulta puede que lleve las últimas investigaciones sobre el diagnóstico que le comunicó la semana pasada. Los maestros están desbordados porque cuando encargan un trabajo a sus alumnos, rápidamente recurren a Internet, a las enciclopedias digitales, a las galerías de imágenes y les presentan unos trabajos excelentes, ellos dicen que “copiados”, sin que se estimule la inteligencia clásica (que se lo digan a Onfray). Los trabajadores son acusados de “hurto” del tiempo laboral porque envían correos no deseados para la “empresa”, para la “Administración”, chatean, entran en los buscadores, en sus bancos, en sus intereses… durante la jornada laboral. Los hijos más despabilados dejan cautivos y desarmados a los padres de segunda y tercera generación con las capacidades que desarrollan mediante Internet: chats, foros, videoconferencias, mensajería, etc. Y dicen.: “¡si es que yo no sé lo que hace mi hijo con el ordenador, si no sé manejar el Internet ése!”. Es decir, estamos ante el mayor espectáculo del mundo y sin entradas.

¿Qué podemos hacer ante tanto desconcierto?. Lo primero asumirlo. Después habrá que empezar a hablar de una estrategia digital del conocimiento en todas sus posibles manifestaciones. La educación, la cultura, la sociedad, las empresas y la clase política, tienen mucho que decir. Incluso el Estado. Lo que es verdad es que no podemos poner puertas al campo. Lo que decíamos al principio: ¡qué pequeño es el mundo!. Yo añadiría, ¡pero que grande es lo que nos ofrece el mundo digital!. Nos ayuda a conocer la realidad de las personas, de todo lo que ocurre incluso en el rincón más pequeño del mundo. En definitiva, se ha abierto la veda de conocer, es decir, de ser más libres. Recuerda: la inteligencia es la capacidad para resolver problemas. Y de esto tenemos que seguir hablando porque creo que es lo que verdaderamente nos preocupa a todos, sin distinción de creencia, raza ó color, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación: telefonía móvil, televisión, cámaras digitales, Internet, ADSL y cualquier máquina de juego, con tecnología digital, por muy inocente que parezca. Sorprendente.

Sevilla, 26/III/2006

Gracias, profesor Castells

Era algo obligado desde que descubrí la importancia de la sociedad red, agradecer al profesor Castells la aportación trascendental a la existencia humana (Magazine, 12/III/2006). A través de su teoría crítica se puede construir base científica y humana de la estrategia digital de los servicios públicos que presta la Administración, basados en la revolución científica de Kuhn. Una estrategia que debe integrar los sistemas y tecnologías de la información y comunicación al servicio del ciudadano, desarrollando un modelo nuevo de relación con los administradores públicos, digitalizando las posibilidades de uso racional de las tecnologías, siendo sensibles con aquellos que forman parte de los deheredados de la red, inmersos en la brecha digital por un analfabetismo de nuevo cuño.

Las preguntas que también nos aporta el profesor Castells nos hace pensar que a veces digitalizamos el desorden en una nueva interpretación de Larra, no dejándonos la sociedad actual volver mañana a aquellos lugares donde necesitamos ser y estar, porque quienes tienen que atenderte no están en ningún sitio. Solo te queda el servicio de atención al cliente y el fax, como nuevos eufemismos de ausencia de responsabilidad social al considerarse la vida como algo virtual donde, a veces, la soledad es lo único que suena bien a través del sintetizador de voz. Y Castells insiste: traigo malas noticias, estamos obligatoriamente obligados a vivir en red.

Carta enviada a “Magazine” el 12/III/2006

El alto el fuego de ETA

Cuando escribo estas líneas, quedan solo cuatro horas para que se haga efectivo el alto el fuego de ETA anunciado ayer. Desde que tuve conocimiento de la noticia he sentido la necesidad de aprovechar este foro para contribuir, con mi ilusión personal y mi creencia en el ser humano como factor determinante, a que la paz sea posible en Euskadi y en los sentimientos y emociones del pueblo español en general y vasco, en particular. A pesar del sufrimiento de casi 900 víctimas, a lo largo de 38 años de desesperanza real, dura, triste, desgarradora, espantosa, en todos sus términos. A pesar de los que han tenido que incorporar a su vida diaria la rutina de cualquier protección, incluso la más dura: la de sacar fuerzas de flaqueza para seguir viviendo.

Desde ayer, en el momento de la difusión del primer comunicado, he escuchado voces de toda procedencia y color, posicionándose sobre el anuncio de ETA. En casi todas las intervenciones he podido apreciar una tímida creencia sobre la auténtica razón de ser del comunicado. Y también he escuchado, en todas las acepciones posibles, el término esperanza. Efectivamente, es tiempo de esperanza. Aprendí de Ernst Bloch y así lo escribí hace muchos años, que el gran valor de la esperanza es el ofrecimiento de ser activos en la búsqueda de lo que deseamos, porque lo que esperamos todavía no ha llegado y, además, nos interesa, nos hace libres. En cualquier nivel, en cualquier proyecto, en cualquier deseo: frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia del hombre, Bloch presenta a la conciencia individual de cada persona como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, cada persona lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta “hambre cósmica” se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida. Es como la ilusión que yo tenía cuando era niño y construía los juguetes en mi pensamiento hasta que llegaba el día señalado y lo alcanzaba. Más o menos igual: “La superación del conflicto, aquí y ahora, es posible” (a partir de aquí voy a citar entrecomilladas y en cursiva palabras literales de los dos comunicados de ETA, anunciado el alto el fuego, en clave real y positiva). Hambre de paz.

Mientras que sepamos, como diría Bloch, que ya es una realidad la voluntad de construir un “nuevo marco” de relación, pero que todavía no es posible cantar a los cuatro vientos que las paz es real, es decir, mientras que sigamos soñando con el juguete completo de nuestra infancia, no roto, podemos estar seguros que los responsables de que nos lo traigan, siendo personas buenas, como se nos pedía entonces, cumplirán su palabra. ¿Por qué?. Porque la decisión de cómo queremos ser y estar en el territorio vasco, español, europeo, mundial, debe corresponder a la ilusión de cada ciudadana y ciudadano: “La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada”. 

Un escritor del que aprendo permanentemente el lenguaje de la concisión, autor del cuento más breve del mundo, Augusto Monterroso, lo diría así: cuando despertamos, después de entrar en vigor el alto el fuego de ETA, la esperanza todavía estaba allí… En definitiva, algo expresado en el comunicado: “superando el conflicto de largos años y construyendo una paz basada en la justicia”. Aunque hiciera, por esta vez, más largo el cuento, pero basado en una realidad que nos permite creer en que la paz, ahora, sí es posible.

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En Sevilla, cerca del pueblo vasco y de las víctimas de cualquier terrorismo, a 23 de marzo de 2006, cuando ya solo faltan tres horas para que se cumpla la primera parte de un sueño legítimo en beneficio de la humanidad y de los que creen en el “principio esperanza”.

Inteligencia digital

Hace tiempo que deseaba iniciar una incursión científica por este constructo: inteligencia digital. El subtítulo de este diario en Internet “cuaderno de inteligencia digital” no es inocente. Después de diez años de trabajo incansable por este devenir de la investigación en sistemas y tecnologías de la información y comunicación, deseo iniciar una Categoría (ver columna izquierda), utilizando conceptos de esta Weblog, en un campo apasionante: la inteligencia digital, que se podría definir como “capacidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía”. Al pertenecer a la escuela del profesor Howard Gardner, sobre quién construí mi Tesis doctoral en Psicología, deseo bajar a la plaza de la sociedad (utilizo la traducción del giro italiano “scendere in piazza”), para intentar divulgar y hacer accesible a muchos usuarios de la red, las posibilidades que nos ofrecen hoy los sistemas y tecnologías de la información para ser más inteligentes. Me gustaría construir esta teoría científica de la inteligencia digital creadora como agradecimiento a años de lectura del profesor José Antonio Marina de quien aprendí muchos fundamentos científicos en su construcción de la teoría de la inteligencia creadora.

Como alumno agradecido e estos investigadores citados, quiero destacar la aplicación de sus teorías a esta investigación de raíz popular y entregada al ser humano, en clave de “empoderamiento compartido” (empowerment). Además, voy a escribir en visión positiva, dado que a la negativa ya se la dedicado mucho tiempo y esfuerzo desde la psicopatología, investigación necesaria por otra parte. Si además, incorporamos la necesaria habilidad social construida sobre esta inteligencia (digital) se habrá aportado a la sociedad una interpretación para ser en el mundo en un terreno de felicidad lógica.

Tal y como escribí sobre mi Tesis Doctoral, “Un modelo conceptual de las habilidades sociales desde el marco de la Psicología de la salud”, es posible la elaboración de una teoría científica de las habilidades sociales, también digitales, fuera del marco de la psicopatología, en el que siempre ha estado inmersa en menor o mayor medida, es decir, es posible elaborar una teoría de la inteligencia social digital, como una nueva aportación a la psicología de la salud positiva, una vez desmedicalizado el constructo habilidad social y clarificada su independencia de términos fronterizos tales como asertividad y competencia, como más representativos. La breve historia de las habilidades sociales nace en un marco estrictamente conductual, de terapia conductista, de salud negativa por la conducta anormal, donde el paciente debe desaprender las respuestas de mala adaptación y aprender las de buena adaptación psíquica.

He investigado acerca de la realidad actual y mundial respecto de la teoría y práctica de las habilidades sociales, en el marco de la bifurcación histórica de los caminos científicos en su origen, entiéndase mundo americano y anglosajón, y su proyección actual en clave de salud positiva desde un punto de vista estrictamente psicosocial, más en concreto, de psicología de la salud, en la nueva conceptualización de la inteligencia social basada en la teoría de las inteligencias múltiples. He analizado la verdadera historia de la crisis del concepto de competencia social y los avances científicos de la llamada habilidad social, también digital, pura y práctica. Desde la historiografía social y conceptual de la crisis social de la competencia en un marco geográfico determinado, se han analizado las alternativas actuales a la crisis, explorando la influencia social. He estudiado también los perfiles psicosociológicos de la incompetencia social, vinculándose los procesos competentes con las ideologías actualmente vigentes.

En el ámbito de la habilidad social, desde un punto de vista analítico puro, he investigado las teorías, escuelas e ideologías subyacentes en el llamado enfoque de las habilidades sociales, para concluir en su desmitización y desmitologización. Al analizar la habilidad social práctica, en el marco de la psicosociología de la salud aplicada, abordo la teoría y praxis del entrenamiento en habilidades sociales y su proyección en clave de salud positiva. Asimismo, he avanzado en el estudio del estado del arte de las inteligencias múltiples en su relación con las habilidades sociales, finalizando con el tratamiento del nuevo modelo de la creación inteligente de las habilidades sociales y digitales, sobre la base de la teoría de la inteligencia digital creadora.

Las consecuencias más evidentes que se han obtenido de la aceptación de las hipótesis de la investigación han sido las siguientes:

1.-Se han determinado las bases conceptuales, claras y concisas del nuevo modelo conceptual de las habilidades sociales y de la inteligencia social y digital.
2.-Se ha formulado el paradigma básico de la investigación, que permite continuar la secuencia lógica de futuros trabajos científicos.
3.-Se ha determinado la frontera con los términos que, en el enfoque de las habilidades sociales, tradicionalmente se han prestado a confusión por su indeterminación.
4.-Se han desmedicalizado los términos, para sacarlos del terreno de la psicopatología, en el que tradicionalmente se han desenvuelto y se han desarrollado en el campo estricto de la psicología social de la salud positiva.

A partir de esta incursión en el blog, iré entregando en la dinámica de diario digital, los documentos, reflexiones, artículos, trabajos científicos, artículos, informes, etc. que estén expresamente vinculados con la inteligencia social y digital y su proyección en habilidades sociales y digitales (sociodigitales).

Howard Gardner, el precursor de las inteligencias múltiples que nos abre hoy las puertas a un nuevo planteamiento de inteligencia digital, de gran impacto social, hizo una manifestación en su presentación de la teoría científica de las inteligencias múltiples en los siguientes términos: “Es de la máxima importancia que reconozcamos y alimentemos toda la variedad de inteligencias humanas y todas las combinaciones de inteligencias.  Somos tan diferentes entre nosotros, en gran parte, porque todos tenemos diferentes combinaciones de inteligencias.  Si llegamos a reconocer esto, pienso que, como mínimo, tendremos una oportunidad mejor de enfrentarnos adecuadamente a los muchos problemas que se nos presentan en el mundo.  Si podemos movilizar toda la gama de habilidades humanas, no sólo las personas se sentirán más competentes y mejor consigo mismas, sino que incluso es posible que también se sientan más comprometidas y más capaces de colaborar con el resto de la comunidad mundial en la consecución del bien general.  Tal vez, si podemos movilizar todas las inteligencias humanas y aliarlas a un sentido ético, podamos ayudar a incrementar la posibilidad de supervivencia en este planeta, e incluso contribuir a nuestro bienestar”.

Hasta mañana. Lo vamos a “pasar” muy bien estudiando e investigando nuestras capacidades de ser más inteligentes con la ayuda de la “informática”, para entendernos. Ya verás.

Sevilla, 20/III/2006

Nota 1: en los próximos días voy a poner a disposición de esta categoría, un diccionario digital para hacer más accesibles todos los términos. Además, si te parece interesante la idea, podemos construirlo entre todos, dado que va a ser un diccionario que se irá especializando en inteligencia digital.

Nota 2: una aplicación práctica de inteligencia digital desde la Administración Pública al servicio de los ciudadanos, es la Resolución de la Consejería de Economía y Hacienda de 2 de marzo de 2006, que se publicó en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, el pasado 15 de Marzo: http://www.juntadeandalucia.es/economiayhacienda/servicios/normativa/instrucciones/2006/res_02-03-06.pdf. Es importante que se lea con detalle la Introducción, porque recoge especial sensibilidad respecto del “empoderamiento” al que hago alusión más arriba, es decir, se transfiere poder a los ciudadanos para poder cumplir con la obligación de colaboración en el pago de las tasas que permiten mejorar los servicios públicos, utilizando los avances informáticos aunque no se tengan cerca. Ya sabemos que un 69,7% de la población andaluza no tiene Internet (EGM). Aunque sé que al lado de una persona mayor (sin limitar el término…) siempre hay un hijo, nieto o sobrino que lo conoce. Esa es la esperanza de la equidad digital.

Personas en Papúa

En la Revista dominical “Magazine” de hoy, se ha publicado una carta de las que suelo enviar habitualmente como compromiso digital con la prensa periódica. Han cambiado el título en la publicación, “Hombres en Papúa”, pero prefiero conservar el original en coherencia con mi compromiso actual, en el proyecto personal “Género y vida”, con una proyección del mismo: la utilización del lenguaje no sexista en mi vida ordinaria. Ya lo comentaba el pasado 11 de febrero, con motivo de la operación rescate de un artículo que escribí en 1977 (http://www.joseantoniocobena.com/?p=36): “En mi compromiso diario por la lucha de género y vida en la sociedad, he cambiado algunas alusiones al hombre (en cursiva) que hoy se comprenden mejor referidas al ser humano como persona en el mundo. ¿Por qué? Sinceramente, porque el orden del género, en este caso, si podía alterar el producto… Además, estoy seguro de que Diógenes no se enfadaría conmigo”.

He entrado en los «refugios de la biodiversidad y la vida», reportaje del Magazine de 5/III/2006 y he recordado que el 8 de febrero de 2006, corría por el mundo la noticia del descubrimiento de nuevas especies en las Montañas de Foja, una remota selva de Papúa-Nueva Guinea (Indonesia). Ante esta insólita experiencia, pensé que también podríamos encontrar seres humanos con nuevas capacidades para enseñarnos que una nueva especie de «persona en el mundo» es posible. Siempre recuerdo a este propósito, una simpática anécdota. Diógenes de Sínope, aquel filósofo que también «buscó un hombre», prototipo de la escuela cínica y que aspiraba a ser todo un hombre, estaba un día en los baños al mismo tiempo que Aristipos de Cirene, el cirenaico. Éste, al salir, cambió su vestidura purpúrea por la túnica desgarrada de Diógenes. Y cuando Diógenes se dio cuenta, se puso rabioso y de ninguna manera quiso ponerse el vestido purpúreo. ¿Por qué? En definitiva se podría observar la vanidad de Diógenes a través de los agujeros de su túnica, dejaba de ser él al vestirse de púrpura y esto constituía un grave problema de representación, cara a los espectadores.

¿No ha ocurrido igual al constatar el equipo descubridor de Foja que el mundo nos desborda continuamente?. A través de los agujeros negros de las comunicaciones, se descubre también, a veces, la vanidad de las personas que maltratan el planeta.

Publicado en “Magazine”, el 19/III/2006

Género y vida

Los ultrasociales

Desde el miércoles estoy buscando razones de ser a esta afirmación del primatólogo Josep Call, experto español en estudios comparados entre los simios y los seres humanos: “Los chimpancés son muy sociales, pero los humanos se distinguen de otros primates en que son ultrasociales”. Sin embargo, también había manifestado en la misma conferencia pronunciada en Barcelona, el 14 de marzo, que cuando se realizó una prueba de conversación hace unos años en el Centro de Investigación del Lenguaje de Atlanta (EE UU) con un simio que se comunicaba a través de un ordenador, el resultado fue decepcionante: “Se vio que a los chimpancés no les interesa para nada conversar y sólo usan el modo imperativo, para pedir zumo o comida”.

La verdad es que de nuevo salta a la opinión pública la eterna dialéctica del creacionismo y el evolucionismo. Siempre me ha interesado sobremanera el estudio del ser humano. Soy antropólogo por vocación, aunque también ha sobrevolado sobre mi cabeza la eterna duda –más bien afirmación- del rabino jasidista Bunam de Przysucha: pensaba escribir un libro cuyo título seria «Adán», que habría de tratar del hombre entero. Pero luego reflexioné y decidí no escribirlo. Estas experiencias del profesor Call me han llenado la vida de nuevo, me han pre-ocupado (el guión no es inocente) con nuevos interrogantes y me ponen sobre la mesa las eternas preguntas sobre la primera maravilla del mundo: el cerebro humano. Los humanoides, que son legión, siguen sorprendiéndonos con reacciones de comprensión inmediatamente anteriores al “salto” del lenguaje. La mano abierta, con la palma hacia arriba, es un gesto de hambre, necesidad de comer algo, en el mundo de los primates. Pero la cognición voluntaria, es decir, la decisión de cómo voy a pedir de comer es una superestructura del conocimiento que solo corresponde a la especie humana. Es más, la construcción mental de qué va a ocurrir con la comida, la decisión de comer solo o acompañado, poner la mesa, rodear de encanto personal con objetos y palabras el acto de comer es lo que nos sigue volviendo locos a los que nos gusta investigar su por qué.

Agradezco a Josep Call que siga trabajando en el Instituto Max Planck de Antropología de la Evolución de Leipzig. Está demostrando a través del lenguaje cómo desde España y desde Cataluña, su país natal, un ser humano puede volver a su territorio natural a contarnos cómo a los chimpancés, por mucho que nos empeñemos, no les gusta conversar. Pasa como en los tiempos que corren, donde en todos los terrenos sociales, políticos, empresariales, universitarios, familiares, nos esforzamos en hablar porque nos aterra la soledad. Quizá porque cuando el chimpancé dio el salto a la humanización se dio cuenta de que después de tantos años era necesario un primer motor inmóvil (Aristóteles), algunos lo llaman Dios ó deidad, que justificara la puesta en marcha de la maquinaria del mundo y que permitiera a las células controladas por el cerebro articular sonidos estructurados de necesidad y deseo consciente para que nos entendiéramos. La experiencia de Atlanta refuerza una tesis emocionante. Si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad de comunicarse. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo.

Mientras, voy a leer de nuevo un libro de mi mesilla de noche que recomiendo: “El arte de callar”, del abate Dinouart (Editorial Siruela). Se llamaba exactamente José Antonio Toussaint Dinouart (¡qué casualidad!). Quizá entienda mejor ahora al chimpancé de Atlanta que a los que, a menudo, me tiran de la lengua porque no respetan a las personas. Como se dice en Andalucía: “tú ya sabes…”. Claro, es que no son ultrasociales.

Nota: El título original del libro es “El arte de callar, principalmente en materia de religión” (1771). Inteligente aclaración del editor.

Sevilla, 18/III/2006