Jane Jacobs ó la inteligencia emergente

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Me encantó conocer la trayectoria humana y profesional de Jane Jacobs, cuando iba de mi corazón a mis asuntos de la inteligencia digital, cuando supe que había fallecido el 25 de abril de 2006, en Toronto (Canadá), a los 89 años, al leer con mucha atención una nota necrológica del periódico habitual, mediante una reseña aleccionadora sobre la verdad verdadera de su vida. Estaba aprendiendo al mismo tiempo grandes lecciones suyas en un libro que me ha supuesto una aportación trascendental en el estudio e investigación de la inteligencia humana y digital: Sistemas emergentes (O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software) (1). Con tal motivo, escribí un post, Las aceras de Jacobs, en el que manifestaba que “leía con cierta desazón la noticia de su muerte que habrá pasado sin pena ni gloria en la vida ordinaria de los planificadores de la vida, sea cual sea su condición, pero que su mención científica era un contrapunto impresionante ante la especulación actual inmobiliaria y urbana a todos los niveles. Su muerte es una noticia amarga porque deja de estar en el mundo una de sus defensoras acérrimas, en clave positiva, que demostraba como acción posible la de la existencia de un urbanismo humanista, defensora del diseño y la construcción de los barrios en las ciudades que obedezca siempre a leyes sociales de convivencia y relación entre personas obligatoriamente obligadas a vivir en común y ser miembros de una entidad que ha cambiado el nombre identificador obligado por el nuevo lenguaje de género: la ciudadanía”.

Y volviendo hoy de nuevo a mis asuntos me encuentro con unas palabras muy amables, en un encuentro que agradaría mucho a Jane Jacobs, posibilitado por las nuevas aceras de la Noosfera, de Rosa Colmenarejo, Coordinadora del Proyecto, en el que me comunica que el próximo 6 de marzo se va a celebrar una jornada sobre LA CIUDAD SEGÚN JANE JACOBS (2), en Córdoba, España, el próximo día 6 de marzo de 2008, en el Teatro Cómico Principal, C/ Ambrosio de Morales, 15. Es un encuentro internacional organizado por la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía que cuenta con la colaboración de Casa Árabe, la Universidad de Córdoba, la Empresa Municipal de la Vivienda y el Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba. Y no puedo faltar a esa cita, con una contribución mediante este post en el que quiero hacer un canto a su vida y obra resaltando una estructura que tanto simbolizó mediante su lucha: es posible entender la ciudad como un lugar propicio para la inteligencia emergente. ¿Cómo?

Indudablemente, porque el ser humano, las mujeres y los hombres, las niñas y los niños, tenemos el recurso principal: la inteligencia emergente, como estructura que siempre anda preocupada por organizarse espontáneamente, adaptándose permanentemente mediante retroalimentación positiva a determinadas situaciones propicias o adversas, pero con un fin común: vivir conforme a un plan que permite resolver problemas con un objetivo muy claro: ser felices. Y la ciudad es un patrón excelente para cooperar en esta búsqueda legítima de felicidad. O de infelicidad, por el urbanismo adverso, en la dialéctica vivienda/murienda. Corren tiempos, además, en los que los especuladores están huyendo en desbandada porque ya no les salen las cuentas. Y aquí y ahora, en el escolástico hic et nunc, podemos dar rienda suelta a las tesis de Jane Jacobs, porque cuando el dinero no corre, la inteligencia vuela. Emergente, por supuesto.

Emergente porque se demuestra que lo que ocurre en las ciudades nunca nos es ajeno. Existen patrones escritos desde hace millones de años y las ciudades se reinventan permanentemente: “¿por qué ha triunfado el superorganismo de la ciudad sobre otras formas sociales? Como en el caso de oros insectos sociales, hay varios factores, pero uno crucial es que las ciudades, como las colonias de hormigas, poseen una inteligencia emergente: una habilidad para almacenar y recabar información, para reconocer y responder a patrones de conducta humanos. Contribuimos a esa inteligencia emergente, pero para nosotros es casi imposible percibir nuestra contribución porque vivimos en la escala incorrecta” (3).

La escala incorrecta es que no somos conscientes de que en ese aquí y ahora en el que nos toca vivir a cada una, a cada uno, se están produciendo movimientos ciegos en nuestras casas, barrios, pueblos y ciudades, ajenos a nuestro control inteligente, pero que están condicionando la vida de los más próximos, quizás hoy lejanos y muy desconocidos, aunque es posible, real, que con las decisiones urbanísticas de hoy, no dejemos vivir a los que queremos por la degradación de un hábitat propicio y que hoy decimos que “disfrutamos” como eslogan aprendido en la cartelería de la usura enladrillada.

La emergencia es la evolución de reglas simples a complejas: las hormigas crean colonias. Ahí están. Las personas que habitan una ciudad crean barrios siempre. Ahí están. El software aprende a reconocer patrones siempre que se le den las instrucciones precisas. La inteligencia está en la base de los cerebros humanos, los que permiten hacer más simple la vida para vivir mejor. Y emergen hacia el exterior, naciendo, saliendo y teniendo principio siempre de otra cosa, en la interpretación que la Real Academia da a estos vocablos construidos de la misma forma. Con la inteligencia creadora de Jane Jacobs: que se respeten planes urbanísticos en los que las manzanas de casas sean más pequeñas, en aceras más vitales, en zonas de uso múltiple por doquier y sistemas de transporte público que siempre piensen en las personas. Para que el viaje de la vida sea siempre a alguna parte.

Sevilla, 21/II/2008

(1) Johnson, S. (2003). Sistemas emergentes, Madrid: Turner-FCE.
(2) laciudadsegunjanejacobs_6marzo2008.pdf
(3) Johnson, S., Ibídem, p. 90.

Los obispos instruyen, la ciudadanía piensa (¡menos mal!)

Me tendrían que fundir de nuevo. Cada vez que la Iglesia oficial española se pronuncia últimamente, representada en su Conferencia Episcopal, y sus cardenales y obispos hablan “como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común”, como en el caso que nos ocupa hoy en relación con la Nota de la CCVII Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, titulada “Ante las elecciones generales 2008”, de 30 de enero de 2008 y presentada a bombo y platillo por su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, no me quedo tranquilo sin pronunciarme como humilde caminante que hace camino al andar en la vida, clasificado por el CIS probablemente como “no creyente”, tipificado como tal, que respeta todas las opiniones, pero que no se queda impasible ante lo que interpreto como una manipulación burda de asuntos de gran trascendencia para una parte de la población española que, aún declarada católica, deja entrever que algo está pasando en las filas de la Iglesia por su falta de “militancia” activa y abandono progresivo de los sacramentos.

Para hablar así, he verificado en primer lugar los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (1), de diciembre de 2007, como Avance de Datos, para dejar testimonio de una foto fija de la realidad española tratada científicamente, recogiendo dos preguntas del último cuestionario pasado y en relación con la “materia religiosa” y el cruce de estos datos por variables políticas:

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CRUCES POR VARIABLES POLÍTICAS

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Nunca mejor dicho, una imagen vale más que mil palabras y las cifras son tozudas. Creo que esa debe ser la auténtica preocupación de la jerarquía católica, constatar indefectiblemente, como bien narraba Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, que algo está pasando en el seno de la Iglesia Católica:

Entro, Señor, en tus iglesias… Dime,
si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime.

Confiésalo, Señor. Sólo tus fieles
hoy son esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados…
Y no te encuentran por ninguna parte.

He leído con suma atención el documento de referencia anterior (folio y medio) y el documento marco que lo soporta, denominado “Orientaciones morales ante la situación actual de España”, como Instrucción Pastoral de la LXXXVIII Asamblea Plenaria de la CEE (de 27 páginas), de 23 de noviembre de 2006, al hacer continua referencia al mismo. En este país, instalado en la crónica de la opinión elevada a la máxima categoría ética, muy poco atento a la teoría bien construida y con cimientos ó suelo firme, bases incuestionables de la ética a palo seco, es muy probable que casi nadie haya leído estos dos documentos perfectamente entrelazados ya que es muy difícil entender la última Nota sin acudir sistemáticamente al comentario de texto de la Instrucción Pastoral. Sin embargo se lanzan opiniones y diatribas a diestro y siniestro, sin contextualizar de verdad que es lo que se pretende decir. Y vaya por delante que, como casi todo en la vida, esta Nota no es inocente.

Su lectura rezuma el viejo axioma de la verdad dogmática construida en los diez mandamientos, el mágico número diez de la tradición hebrea (perfección, plenitud). Son, exactamente, diez recomendaciones para orientar el discernimiento moral, para los católicos y para todos aquellos que quieran escucharnos. Los Diez mandamientos del perfecto votante católico y para los de ánimo decaído, que más adelante explicaré. Si es para los católicos, las cifras cantan por sí solas, como he reflejado en las transcripciones literales, fotográficas, del último barómetro del CIS, aunque se aprovecha el rebufo de la catolicidad, por aquello de la universalidad, para hacer el enero, febrero y marzo del año, sobre todo el 9 de marzo, sabiendo como está el patio de su casa, que cuando llueve se moja como el de los demás. Posiblemente, se inunda, a veces. Por no hablar del discernimiento, que como dice la Real Academia, tiene que ver sobre todo con “operaciones de ánimo”. Y el horno no está para bollos, porque el ánimo de la ciudadanía, de la democracia, según ellos y solamente ellos, con acólitos incluidos, “se está hundiendo”.

La segunda “palabra” de la Nota, tiene que ver con el comentario de texto al que aludía anteriormente, las “Orientaciones morales ante la situación actual de España”, donde la Conferencia Episcopal se empleó a fondo en asuntos muy fronterizos para la sociedad en general, más allá de la mera catolicidad: democracia y moral, el servicio al bien común, mejorar la democracia, respeto y promoción de la libertad religiosa, el terrorismo, y los nacionalismos y sus exigencias morales, entre otras “cuestiones” a dilucidar. Todo viene de lejos.

El tercer “mandamiento” es el canto del buen introductor de embajadores: que nadie se sienta ofendido por lo que decimos, pero “¡agárrate que vienen curvas!” en lo que sigue. Diplomacia vaticana en estado puro: “Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente [la cursiva está así en el texto] nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás”. ¡Faltaría más! El problema es que los vemos venir…

La cuarta “Instrucción” comienza a emplearse a fondo: no todos estamos en el mismo barco, aunque yo recuerdo que el mensaje cristiano, por excelencia, es que hay que examinarlo todo y quedarse con lo bueno, si es posible en un único barco. Pero examinarlo. Y entra a saco en la cuestión de fondo de la Nota: “es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública (n. 50)”. Esta referencia, n. 50, dice lo siguiente para dejar todo bien claro: “50. En esta participación activa y responsable en la vida pública y política, los católicos actúan bajo su responsabilidad personal, son libres de escoger las instituciones y los medios temporales que les parezcan más adecuados y conformes con los objetivos y valores del bien común, tal como lo perciben con los recursos comunes de la razón y la iluminación que reciben de la revelación de Dios aceptada por la fe. La Doctrina Social de la Iglesia, fundada en la razón, iluminada por la fe y purificada por la caridad, es patrimonio común de todos los cristianos y orienta y enriquece sus actividades, sin imponer la unidad y la coincidencia en los medios y procedimientos estrictamente políticos. Si es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública”. Me encantaría comentar brevemente estas palabras, tales como la decisión de “apoyo a partidos diferentes y militar en ellos”, pero de acuerdo con la “iluminación que reciben de la revelación de Dios”, parece ser que ahora reinterpretada por la Conferencia Episcopal, es muy difícil abordarla en este post. Podría hacerse, “próximamente en este salón virtual”.

En el quinto “mandamiento”, se entra a matar directamente, según el lenguaje taurino. Ya no hacen falta más faenas: “La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas (n. 56). No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo (n. 55)”. ¿Qué quiere decir este juego de palabras? No, pero sí ó sí, pero no. ¿Qué significa atenerse al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo? No conozco un solo programa político en el que se violente la llamada moral (siempre prefiero hablar de ética) fundada en la recta razón, porque, eso sí, puede haber diversas razones que, además, el corazón no entiende de ellas. Y bien que hace, afortunadamente. ¿o es que la razón solo la tiene la Iglesia Católica? Además, la razón histórica de cada pueblo suele recogerse en la Constitución, siendo la nuestra un ejemplo de ello. ¿O es que porque España haya sido durante cuarenta años católica, apostólica y romana, tiene que seguir siéndolo porque sí, por su experiencia histórica? ¡Cuanto circunloquio para la locura que, a veces, registra la historia de los pueblos! De España, sin ir más lejos, durante la dictadura.

Sexta Nota: citando al Papa y recogiendo textualmente su pronunciamiento sobre los peligros que nos acechan en la actualidad: “Es preciso afrontar… con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (n. 56)”. Y para que no queden fisuras, el pronunciamiento no entrecomillado se centra en los peligros que acechan a las nuevas formas de entenderse el matrimonio en España: “La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico”. Es decir, se dice abiertamente y resolviendo el silogismo escolástico planteado en la Nota (la interpretación es mía y solo mía) que: “La legislación actual española no protege al matrimonio, empezando porque no lo reconoce en su ser propio y específico”. Ya está dicho por la Conferencia Episcopal: ¡ojo, porque la actual legislación en torno al matrimonio y las nuevas figuras que se pueden contemplar, aprobada en un Parlamento y apoyada por la ciudadanía que respalda las mayorías políticas, no lo protegen en la esencia católica!. Y ya sabe la catolicidad recogida por el CIS que quien avisa no es traidor.

Séptima Instrucción/Séptimo mandamiento: aquí ya me afecta personalmente por el conjunto de inexactitudes y mentiras que se explicitan en la misma, en el mismo: “No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna (n. 13). En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres – y de la escuela en colaboración con ellos – a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos”. No es verdad lo que se deja entrever. El debate de la laicidad no es un debate oportunista, ocasional, sino Constitucional. Pero la Iglesia, erre que erre. Se puede decir más alto pero no más claro. Personalmente, me he implicado mucho en el falso debate en torno a la Educación para la Ciudadanía, segunda parte de la parte contratante de esta Nota de la Instrucción, que se puede consultar mediante el buscador de este Cuaderno. Los pactos de Estado tienen siempre formas democráticas y sus escenarios correspondientes de base constitucional. Y la actual legislación no está basada en un fraude de Ley, como algunas veces se ha dicho sin tapujos. Las leyes están para cumplirlas. Todas y todos. Incluida la Conferencia Episcopal que ha hecho una exhibición lamentable de altanería y prepotencia en relación con esta materia.

En relación con el mandamiento 8º, es escalofriante cómo se despacha, con la técnica de la mancha de aceite, en cinco líneas y media, una declaración sobre el terrorismo: “Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68)”. Así, sin más, resaltando por cierto lo que parece una obviedad, si no fuera porque hay que saber leer entre líneas. Lo que se quiere decir, claramente, es que en España se está reconociendo explícita e implícitamente a una organización terrorista como representante político y, además, se tiene como interlocutora política. ¡Qué memoria tan frágil tiene la Iglesia Católica española! ¡En que mal lugar han dejado al Obispo Uriarte y a cuantas organizaciones negocian lo indecible para aproximarse a soluciones democráticas, cuando negociaba personalmente y con representación política del Estado con ETA, en la etapa del Gobierno anterior! ¿Por qué se hace esta referencia en un texto que explícitamente dice en su portada como título en mayúsculas: “ANTE LAS ELECCIONES GENERALES 2008”? Sencillamente, impresentable, cuando deberían cuidar algo con sentido común: no echar más leña al fuego.

En el mandamiento noveno, también abordan un asunto muy espinoso que tiene raíces más allá de nuestras fronteras: las problemáticas derivadas de los nacionalismos, para seguir manteniendo viva la hoguera. Otra más. Y de nuevo se recurre a la llamada verdad histórica, que cada vez se sabe menos lo que es con la que está cayendo: “Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (n. 74)”. Y aparece el término recurrente de la atención extrema a la manipulación dudando creo de la mayoría de edad de la ciudadanía. Zapatero, a tus zapatos, sin equívoco alguno –por favor- al decirlo en latín: Ne sutor ultra crepidam, emulando al pintor griego Apeles.

Llegamos al final: décimo mandamiento, el totum revolutum, donde entran lo mismo los inmigrantes que los parados, los que están solos, las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución, las mujeres humilladas y amenazadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos, y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse”. Y un guiño a la convocatoria de las elecciones en la Comunidad Autónoma de Andalucía porque se indica que hay “que trabajar también para superar las injustas distancias y diferencias entre las personas y las comunidades autónomas, tratando de resolver los problemas más acuciantes, como son el trabajo, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación (n. 80). En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos”. Un broche que suscribiría cualquier persona de bien, sin ser católica, si no fuera porque la lectura de fondo y forma no es pacífica, con todo lo manifestado anteriormente. Problemas territoriales como el agua, sin ir más lejos, también tienen un trasfondo político de primera línea.

Como todo decálogo que se precie, estos mandamientos se podrían encerrar en dos: hay partidos políticos que son católicos y otros que no lo son. Ama al partido político que su programa es fiel reflejo de lo que aquí se dice (en las Notas), sobre todas las cosas y a determinada derecha de toda la vida, como a ti mismo.

Sevilla, 2/II/2008

(1) CIS. Centro de Investigaciones Sociológicas (2007). Barómetro de Diciembre. Avance de resultados. Estudio nº 2.746. Diciembre 2007.

Veo a mis palomas volar

Tú les recuerdas
que del corazón brota
la paz verídica.

Llorenç Vidal (1991), del libro de poemas “Estels filants”. Haikais.
Mallorca-Cádiz: Nova Arcàdia.

Desde hace una semana vengo observando que las palomas que representaban imágenes importantes de mis reflexiones sobre Educación para la Ciudadanía, están volando en libertad, requeridas por personas a las que no conozco pero que me llena de satisfacción por ser la Noosfera un medio útil para reforzar aquellas ideas que trabajé con tanta dedicación en los meses de agosto y septiembre de 2007, con ocasión de la controvertida asignatura de Educación para la Ciudadanía (recojo el último post, de una serie de diez, escritos específicamente a favor de la impartición de la “asignatura”). Picasso, desde donde quiera que esté, por respeto a cómo a él le gustaba ser y le gustaría estar, estará disfrutando con esta original suelta digital de su paloma mensajera de paz.

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La paloma de la paz. Pablo Picasso, 1949

He pensado que quizá estaría relacionado con trabajos preparatorios del Día Escolar de la No-violencia y la Paz (DENIP), que se celebra cada 30 de Enero (fecha del aniversario de la muerte de Gandhi), que fue declarado por primera vez en 1964. Es conocido también por Día Mundial o Internacional de la No-violencia y la Paz, como una iniciativa pionera, no estatal, no gubernamental, no oficial, independiente, libre y voluntaria de Educación No-violenta y Pacificadora, del profesor mallorquín Llorenç Vidal, practicada ya en escuelas de todo el mundo y en la que están invitados a participar los centros educativos, los educadores y los educandos de todos los niveles y de todos los países. En este día, los colegios y centros que se adhieren libremente se convierten en instrumentos de paz y entendimiento entre personas de distinta formación, raza, cultura y religión (1).

El mensaje básico de este día es: ’Amor universal, No-violencia y Paz. El Amor universal es mejor que el egoísmo, la No-violencia es mejor que la violencia y la Paz es mejor que la guerra’.

Me parece extraordinario que se aproveche cualquier declaración a favor de la no-violencia y la Paz para que estudiantes de este controvertido país –no la asignatura de Educación para la Ciudadanía- hagan un alto en su camino y recojan interpretaciones excelentes que ayuden a implantar una cultura permanente de concordia, tolerancia, solidaridad, respeto a los derechos humanos, no-violencia y paz. Una cultura de educación ciudadana, en las pequeñas cosas y en las relaciones personales de cada día. Todo el esfuerzo es poco, viendo los sucesos que a diario contemplamos en nuestros barrios más cercanos (quizás en nuestras propias casas…) y sin tener que viajar hasta Kenia para rubricar que algo está pasando en nuestros cerebros, que no deja avanzar la inteligencia social para construir la no violencia y la paz en domicilios, aulas, zonas de recreo, de trabajo, calles, aceras, salas de estar y ser. Sí, sí, salas de ser, como una estancia necesaria en la vida. En definitiva, en cualquier lugar donde nacemos, crecemos, habitamos y somos, sin necesidad de tener ó poseer.

Sevilla, 31/I/2008

(1) http://es.geocities.com/ahimsadenip/denip.spanish; http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=675

Cerebro y placer musical: endorfinas en la mente

Déjate llevar, por las sensaciones
Que no ocupen en tu “vía”, malas pasiones

Esa pregunta que te haces sin responder
Dentro de ti está la respuesta para saber
Tú eres el que decides el camino a escoger
Hay muchas cosas buenas y malas, elige bien
Que tu futuro se forma a base de decisiones
Y queremos alegrarte con estas canciones

Fragmento de Ahí estas tú, Chambao, en Endorfinas en la Mente, que tantas veces ha promocionado el fondo de Andalucía en un anuncio institucional

Dedicado a una persona muy próxima, a quien tanto quiero…, sabiendo que hoy tengo cuarenta y siete razones para compartir estas experiencias.

Estoy escuchando en este momento el Andantino del Concierto para flauta y arpa (K. 299) de Mozart, ejecutado por la Filarmónica de Viena, bajo la batuta de Karl Böhm ¿En cuantas ocasiones he sentido sensaciones placenteras al entrar la flauta junto a la orquesta en compases que al menos, en mi caso, me producen sensaciones placenteras, auténticas emociones y sentimientos asociados? Y como estudioso del cerebro en un modesto laboratorio digital, me he preguntado muchas veces cómo se producen estas reacciones a un estímulo tan concreto y tan personal e intransferible.

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Vuelvo a escucharlo otra vez: “El Andantino central es una página maravillosamente melódica, decorativa y sensual, pero no exenta de emoción” (1). Son ocho minutos y quince segundos de sensaciones múltiples, incluso con la casi imperceptible entrada del arpa a los cuatro minutos de esta maravillosa interpretación, los diálogos posteriores entre los dos instrumentos, un minuto después, con una parte final en la que la orquesta da paso de nuevo a la flauta que de forma pausada y con gran virtuosismo deja que la acompañe el arpa en una conjunción que como trinos de pájaros libres deja entrever que el final está próximo, pero sola, inmensamente sola, con acordes de orquesta que rubrican el compás recurrente de esta composición, un encargo para el Duque de Guines (flauta) y su hija (arpa), embajador de Inglaterra en Francia, que Mozart nunca cobró.

Pero, ¿dónde se sitúa el centro neurálgico de estas sensaciones? Ya se sabe desde las ciencias del cerebro que la base de estas relaciones estímulo-respuesta se encuentra en la glándula pituitaria, que es una superestructura del sistema endocrino con responsabilidades directas en la regulación del tráfico de los neurotransmisores directamente relacionados con estas sensaciones derivadas de la música: las endorfinas y la adrenalina, dado que ejerce un control férreo sobre ocho glándulas endocrinas, una de las cuales está directamente implicada en este proceso: la adrenocorticotrópica (ACTH), pero en el contexto de una sinfonía hormonal (nunca mejor dicho) junto a las siete restantes: “Esta glándula [la pituitaria] está unida al hipotálamo a través de fibras nerviosas y está formada por tres secciones: el lóbulo anterior, que representa el 80% del peso de la glándula, el lóbulo intermedio y el lóbulo posterior. El lóbulo anterior produce la hormona de crecimiento, la prolactina, que estimula la producción de leche materna después de dar a luz, la adrenocorticotrópica (ACTH) [objeto de este post], que estimula las glándulas adrenales, la estimulante de la tiroides (TSH), la folículo-estimulante (FSH), que estimula los ovarios y los testículos al igual que la luteinizante (LH), también presente”.

Las endorfinas, también reconocidas como péptidos opioides (pequeñas proteínas), se clasifican en tres familias, encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina, siendo este último grupo el de más importancia clínica debido a su gran potencial analgésico, habiéndose demostrado científicamente que de manera natural su producción es más intensa cuando sufrimos dolor. También, porque inhiben temporalmente otras conexiones que probablemente “recuerdan” la falta de placer. Se ha demostrado recientemente en estudios sobre los “escalofríos musicales” que “La liberación asociada de endorfinas –opiáceos internos- potencia, además, la memoria. Nuestro cerebro señala los cambios acústicos importantes en el entorno –posiblemente desde el alba de nuestra evolución-, que producen encogimiento y los graba en la memoria; piénsese en los ruidos de sospechosos de un depredador que se acerca sigiloso. En este escenario comenzaron los hombres más tarde a colocar, como jugando, semejantes estímulos escalofriantes de la música” (2). Es decir, automáticamente, la liberación de endorfinas busca desesperadamente recuerdos en el sistema límbico, en la memoria, para “asociar” efectos placenteros o displacenteros de completud ó incompletud, derivándose sensaciones en uno ú otro sentido. Es normal que en relación con la música volvamos a escuchar insistentemente determinadas composiciones ó fragmentos, de cualquier género, porque nos recuerda momentos transcendentales de nuestra vida, con un objetivo muy claro: buscar y encontrar placer.

Vuelvo a escuchar a Mozart. Probablemente no, realmente, porque lo tengo asociado a momentos de bienestar y bien-ser que se activan en el momento que la flauta y el arpa están acompañándome. ¿Efecto Mozart? Probablemente, efecto cerebral, personal e intransferible de mi central pituitaria. Una maravilla.

Déjate llevar, por las sensaciones
Que no ocupen en tu “vía”, malas pasiones

Esa pregunta que te haces sin responder
Dentro de ti está la respuesta para saber
Tú eres el que decide el camino a escoger
Hay muchas cosas buenas y malas, elige bien
Que tu futuro se forma a base de decisiones
Y queremos alegrarte con estas canciones

Sevilla, 29/I/2008

(1) Reverter, A. (1999, 2ª ed). Mozart. Barcelona: Península, p. 89.
(2) Altenmüller, E, Grewe, O., Nagel, F y Kopiez, R. (2008). Escalofrío musical. Mente y Cerebro, Enero/Febrero, p. 18-23.

Cerebros tóxicos o tosigosos

Dice la Real Academia que tóxico [tósigo], que proviene del griego τοξικόν φάρμακον, es un adjetivo que se define como “perteneciente a un veneno o toxina”. Su origen no es inocente porque “tósigo” es el veneno que emponzoña las flechas. Y para colmo y remate, “tosigoso” es otro adjetivo contundente, obviamente relacionado con el anterior, porque es su fundamento etimológico: envenenado, emponzoñado. Es decir, un cerebro tosigoso es un cerebro envenenado, emponzoñado. ¿A qué viene este comienzo tan bravío en un cuaderno de derrota [solo admitida por mí en el lenguaje marinero] como éste?

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Fotografía recuperada de http://img100.imageshack.us/img100/3733/01pg4.jpg, el 25 de enero de 2008

Voy a dar las explicaciones necesarias. Vivimos tiempos en los que es difícil moverse en tareas de identificación de cerebros sanos. Se habla mucho de varios mundos felices, de conquistas exitosas a cualquier precio, de felicidad envasada de mil formas, pero la realidad es que vivimos muy pre-ocupados [sic] con otra realidad bien distinta: proliferan los cerebros malvados y, sobre todo, tóxicos, que nos complican la vida hasta límites insospechados. En el trabajo, jefas y jefes, tosigosos; en la familia, parejas y parientes de diversos grados, también tosigosos; amigas, amigos, aún más tosigosos si cabe y, por proximidad en el calendario electoral, políticos tosigosos. Ante la necesidad de identificarlos de forma correcta y rápida, he pensado que vendría bien hacer un pequeño manual de primeros auxilios para identificar los cerebros tóxicos, las personas tosigosas, que envenenan sus alrededores, dándonos cuenta en la mayor parte de las ocasiones y amargándonos la vida, casi siempre.

1. La tela de araña ó el arte de hacer la vida imposible a los demás

Una característica común, para empezar, es su estrategia querulante: tejen una tela de araña a su alrededor en la que solemos caer atrapados, porque la vida les corresponde vivirla solo a ellos y porque se hacen portavoces de las quejas de los demás para “solucionarlas”. Suelen tener el discreto encanto de la atracción ¿fatal?, porque enmascaran bien sus auténticas intenciones. Sucede cuando vislumbramos que alguna persona, en cualquier rol que ocupe, nos a-tosiga (¿recuerda la etimología de tóxico?): nos envenena paulatinamente. Primer indicador, porque trabajan normalmente a largo plazo, como el trabajo que realizan las arañas en sus telas transparentes y de dibujos insólitos. Pero cuando te quieres dar cuenta, ya estás en el interior de sus cerebros fruto del tósigo, del veneno que emponzoña sus flechas preferidas: palabras, miradas y gestos de cualquier tipo, fabricadas siempre en el interior de sus estructuras cerebrales. Es decir, son enemigos de cuidado. He leído recientemente un artículo sobre psicología laboral, centrado en los “jefes nocivos que irradian malestar” (1), donde entre los estresores más importantes que se identifican en un estudio de gran interés científico, Informe Cisneros VI, la mala calidad de management (jefe) alcanza un porcentaje muy relevante entre los analizados: el 45,70%, solo superado por el clima laboral deteriorado. El paso a la identificación de “mobbing” (acoso laboral de superiores y compañeros, y del “burnout” (síndrome del trabajador carbonizado ó achicharrado) está dado, así como el nacimiento del neomanagement, como forma de dirigir organizaciones y personas mediante la continua destrucción de los recursos humanos, del clima laboral y del entorno organizativo (2).

En la Administración Pública, que conozco de primera mano y en la que trabajo actualmente, también ocurren estos fenómenos y, lógicamente, por extrapolación también está afectada por los estilos tosigosos de dirección: narcisista (siempre busca subordinados que no le hagan sombra), psicópata (luce sus encantos y embauca a los más débiles para destruirlos después, paulatinamente) y paranoide (atento a cualquier movimiento de los subordinados, desconfiando de todo y de todos), que derivan en dos actitudes amenazantes, tosigosas: autoritarismo a ultranza ó consentidores de todo para que nuca se le pueda recriminar nada pero donde el clima laboral se acaba haciendo irrespirable y las consecuencias en relación con la salud mental acaban siendo desastrosas. Las flechas tosigosas del jefe han hecho diana. En general, el 10,4% de los trabajadores considera molesta y preocupante la relación con sus jefes, de acuerdo con los datos obtenidos en la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) desarrollada en 2007 por el Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (3) y en la que también se ha trabajado con una muestra de Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

2. La negación de la recompensa (a veces, de la existencia)

Nuestro cerebro está preparado para trabajar básicamente en el modo placer, bienestar, bienser (si se pudiera decir así), por decirlo de alguna forma. No va a bien al cerebro trabajar en modo dolor, malestar, malser. Además, nuestros circuitos cerebrales han evolucionado para superar las malas pasadas del cerebro antiguo, el reptiliano, de autodefensa continua con agresividad latente y manifiesta porque no sabemos por donde nos pueden dar un palo. Y claro, ante cerebros tóxicos, tosigosos, reverdecen viejas conductas ancestrales que nos hacen sufrir, y mucho. El cerebro necesita siempre recompensas al tremendo desgaste que sufre cada segundo para tenerlo todo a punto. Y los cerebros de los contrarios, tosigosos, saben de esta debilidad innata en el cerebro humano, también en el suyo. Y las recompensas se sustraen permanentemente para causar dolor crónico. Bastaría hacer un pequeño recorrido por los cerebros de los más próximos en nuestras vidas de diario, para no complicárnosla más, para identificar a aquellos cerebros que nos sustraen el placer de las recompensas por lo que decimos, hacemos y vivimos en cualquier situación humana. Porque, casi siempre, eso es lo único que sabemos hacer, que hemos aprendido mejor o peor y es lo que de verdad proyecta nuestras personas de secreto. Si ni siquiera eso se reconoce, no me extraña nada que mueran mujeres casi a diario, que muchas personas trabajadoras vuelvan a sus casas hechas polvo por sus relaciones laborales con compañeros y jefes, y las amistades se rompan por palabras emponzoñadas porque los que están cerca tienen cerebros tosigosos, que lanzan flechas envenenadas a diario casi sin darnos cuenta. Porque son también narcisistas, psicópatas o paranoides.

3. La negación de la inteligencia (de todas las inteligencias)

Existen también cerebros tóxicos que destrozan la inteligencia en general y la inteligencia social, en particular, aquella que comprende la capacidad de autoconocimiento de quién soy y cómo me relaciono con los demás, configurándonos como zombis reales, de carne y hueso cuando se niega mediante malas artes. Son los peores, porque son los que no paran hasta destruir a sus contrarios definitivamente. Y de esta forma comienza el largo camino de laminación personal. Aparecen los primeros síntomas de libro (somatizaciones, estrés, depresión, ansiedad, abatimiento total, pérdida de autoestima en la representación diaria en el gran teatro del mundo personal y asociado) y comienza el ciclo de la puerta giratoria de centros de salud, centros especializados de salud mental y hospitales, con el gran asociado de ganancia secundaria que se llama “baja laboral”. ¡Conseguido!, dicen estos cerebros de la miseria humana. Menos mal que se conoce muy bien el daño en determinadas estructuras cerebrales que se produce por mor de estas situaciones, donde juegan un papel trascendental el cortisol y la adrenalina, agentes transmisores de carga positiva para el cerebro, sobre los que ya he hablado en varios post de este cuaderno y a los que remito para su lectura atenta. La vida emocional se va al traste porque es muy difícil contrarrestar tanto veneno si no estamos preparados para ello y acompañados sobre todo de un adecuado apoyo social.

4. ¿Qué hacer? (sin acudir a Lenin)

Pensar fríamente que hay que desenmascarar a estos cerebros, donde quiera que estén, con denuncias privadas y públicas, porque es enfermizo que se tengan contemplaciones con ellos. Existen en un Estado de derecho, como el de España, medidas laborales, judiciales e incluso, de salud pública, para erradicar estas situaciones que hacen tanto daño a muchas personas anónimas. Acudir también a profesionales de la salud mental. Sigo defendiendo, por tanto, la teoría de la construcción del cerebro feliz, cuando afirmaba recientemente que “es probable que cambie nuestra actitud ante la vida sabiendo que depende muchas veces de procesos en la neurotransmisión que, si los conocemos bien, podemos autojustificar las reacciones del periodista holandés que no gustaba a Van Gaal [contratóxico: siempre positivo, nunca negativo]: “Tengo la impresión que la próxima vez que nos comamos una almendra, vamos a tener una sensación (¿emoción, sentimiento?) diferente de lo que hacemos. Probablemente, porque la amígdala cerebral de cada una, de cada uno [estructura cerebral con forma de almendra], ha mandado unas señales neurológicas diciendo a la corteza cerebral que ya sabe por qué está sintiendo algo especial. Misión cumplida”. Hoy, de forma especial, porque ya sé que muchas veces no se puede controlar de forma autónoma la actitud positiva o negativa ante la vida propia ó asociada, maravillándonos de dos pequeñas estructuras, del tamaño de una almendra, las amígdalas cerebrales, que me proporcionan un bien-estar ó un bien-ser (perdón por el neologismo), que el cerebro se encarga de tratarlo para que cada persona sea más inteligente en el acontecer diario, con sus cadaunadas, de cada una, de cada uno, de todos”.

En definitiva: sabemos que podemos identificar y desenmascarar los cerebros tosigosos, porque sabemos algo más sobre sus comportamientos. Nos hemos «quedado con sus cerebros» y sabemos dónde y cómo viven. Creo, sinceramente, que hemos dado los primeros pasos para editar un manual, una guía rápida, para identificar y erradicar a los cerebros tosigosos que pululan por nuestros alrededores. Por nuestro (clásico) bien, por nuestra salud mental, por nuestra propia y merecida felicidad personal y social. Por ética social, propagada hoy mediante inteligencia digital. Porque, ¡ya está bien!.

Sevilla, 25/I/2008

(1) Ferrado, M. L. (2007, 12 de enero). Jefes nocivos que irradian malestar. El País, Salud (Mensual de biomedicina y calidad de vida), 1-4.
(2) Piñuel, I. (2004). Neomanagement. Jefes tóxicos y sus víctimas. Madrid: El País Aguilar.
(3) Se puede obtener la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (ENCT), en la dirección: http://empleo.mtas.es/insht/statistics/viencuesta.pdf

Silampur: silencio cómplice

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Niño en un vertedero electrónico de Nueva Delhi (fotografía recuperada de http://www.elpais.com/archivo/pdf/20080119elpmed_1@28.pdf)

Desde que leí la semana pasada el artículo sobre nuestro vertedero electrónico, situado en Silampur, barrio musulmán al norte de Nueva Delhi, publicado en el suplemento mensual “Tierra” del diario El País (1), no he dejado de pensar en la metáfora viviente que simbolizaba la persona de Samir, un niño huérfano de 12 años que “fue adoptado por el dueño de un pequeño negocio ilegal de reciclado donde trabajaba su padre antes de morir. Ahora su casa y su trabajo están en ese pequeño taller: un oscuro cuartucho de pocos metros en donde se forman pequeñas montañas de estos desechos que son conocidos como basura electrónica y que es básicamente todo aquello que usa pilas o se conecta”.

Nuestro mal llamado primer mundo se beneficia de las grandes contradicciones de la humanidad, como es el caso que representa Samir y las casi 20.000 personas, fundamentalmente mujeres y niños, las famosas “bocas inútiles” de Simone de Bauvoir, que reciclan a diario los desechos electrónicos en un submundo ilegal plenamente consentido. Y esta noticia me ha sugerido adentrarme en esa realidad para amplificarla y denunciarla mediante este medio tan poderoso como es la Noosfera, la alfombra pensante del mundo digital.

Las cosas son, a veces, como no deben ser, para romper el molde de justificación fácil. En este caso, existen razones fundadas para que esta actividad ilegal no se produzca o que desaparezca a corto plazo ¿Cómo? Recurriendo al Estado de derecho mundial, que se vehiculiza a través de los grandes tratados de suscripción y adhesión libre, por ejemplo, en torno al Convenio de Basilea, entre otros, sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, adoptado por la Conferencia de Plenipotenciarios del 22 de marzo 1989, que entró en vigor el 5 de mayo de 1992, para su ratificación, aceptación, confirmación formal o aprobación (2). En el caso de España, desde el año 1989 existe un compromiso formal con el contenido del Convenio, aunque consta que la firma de la ratificación es de 7 de febrero de 1994. Se sabe además, por todos los países participantes (excepto Estados Unidos, ¡como no!, entre otros tres), que la última enmienda prohíbe de forma expresa no solo la simple reducción, sino la exportación de residuos peligrosos desde países desarrollados a los menos desarrollados.

Pero la situación en India es escalofriante, así como otros países, básicamente en China y África: solo un 1% de los desechos electrónicos es tratado en plantas legales indias, exactamente tres. El resto se concentra en Silampur, además de otros enclaves de menor relevancia, tratando 300.000 toneladas de este tipo de desechos, de las cuales, la mitad, aproximadamente, proviene de América del Norte y Europa. De cada diez ordenadores que entran, teóricamente etiquetados “para los pobres”, solo uno funciona, lo que garantiza el ciclo perverso del desecho en nombre de los países ricos que utilizan la tecnología Kleenex: usar y tirar. Y Samir espera en la puerta de su cuarto que entren nueve ordenadores, casi a diario, garantizados, que otros niños ó jóvenes que viven en países poderosos ya nos lo utilizan porque han comprado el último gadget en la tienda de la esquina, que se ha encargado de advertirle “que no sea tonto” y corra a comprarlo, porque se agotan. Y con el sufrimiento del transporte farisaicamente etiquetado y de que una vez clasificados de forma malévola en Occidente, es muy fácil endosar los que no sirven al tercer mundo jánico (como es India), no la de Bangalore. El fraude está servido.

Por no hablar de los teléfonos móviles, donde al amparo del reciclaje “garantizado”, se sabe que son una auténtica bomba de relojería cuando hay que desguazarlos para su tratamiento ecológico: “Por ejemplo, un móvil puede tener de 500 a 1.000 componentes y muchos son metales pesados como plomo, mercurio, cadmio, fósforo o cromo, químicos peligrosos como los retardadores brominados o PVC”. Me ha llamado mucho la atención el caso de estos retardadores, porque ya se sabe científicamente que “la exposición prolongada a los tóxicos, incluidos en los retardantes brominados, contenidos en muchos aparatos para evitar fuegos, provoca problemas de memoria y dificultades de aprendizaje, así como problemas mentales y de hormonas, sobre todo en los niños y las mujeres embarazadas y los fetos, asegura Joshi [uno de los especialistas en riesgos laborales más reconocidos en India]. También el plomo agudiza aún más la anemia, que es de por sí un problema grave en India. El mercurio daña el cerebro y el sistema nervioso. Muchos otros materiales son cancerígenos o pueden afectar los huesos o riñones”.

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Ranking verde de electrónicos (recuperado de http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/t-xicos/electr-nicos-alta-tecnolog-a/ranking-verde-de-electr-nicos, el 24 de enero de 2007)

De forma muy práctica, Greenpeace ha elaborado una lista negra ó verde, dependiendo del color del cristal ético con el que se mire, para orientar a la ciudadanía sobre el kilómetro “0” del ciclo de respeto medioambiental electrónico y, obviamente, de las personas, que recomiendo conocer y leer atentamente (3).

Samir se merece otro mundo digital mejor. Es posible que cuando tenga que revisar mi teléfono móvil por imperativo categórico de mi operadora, en su sempiterno programa de puntos, me acuerde de él y haga dos cosas: esperar a que finalice su vida útil para romper el ciclo perverso de usar y tirar, ó cuidar mucho la iniciativa de llevarlo a un punto verde de reciclado que garantice, posiblemente, la vida cerebral y emocional de esas mujeres y niños de Silampur que los esperan con el miedo metido en el cuerpo, más ó menos como a su monzón del verano.

Sevilla, 24/I/2008

(1) Rojas, A.G. (2007, 19 de enero). India: el vertedero electrónico del mundo. El país asiático absorbe la basura tecnológica de Occidente y la recicla ilegalmente. Miles de niños y mujeres trabajan en condiciones inhumanas para extraer los metales, expuestos a peligrosos residuos tóxicos, Suplemento “Tierra”, El País, 10s.
(2) http://www.basel.int/index.html; http://www.ban.org/country_status/country_status_chart.html
(3) http://www.greenpeace.org/espana/reports/ranking-verde-de-electr-nicos-3

Y la memoria se va…

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Ángel González (fotografía recuperada de http://www.bigbridge.org/eurosf/angelg.htm, el 13 de enero de 2008)

Existe un Alzheimer ideológico que me preocupa mucho en los últimos meses. La muerte reciente de Pepín Bello y Ángel González me ha llevado de la mano a recordar pequeños cuentos que residen en mi hipocampo personal e intransferible. No podemos conservar sus microhistorias, pero algo importante se muere en la vida de la penúltima España, cuando Pepín y Ángel se mueren. Y me queda el consuelo de repasar el ranking mundial de los cuentos más breves, de los que conozco bien los cuatro primeros puestos, porque ya solo busco relatos breves, creencias en muy pocas palabras:

1. “Yo”, de Áloe Azid (Autobiografía).

2. “Que bueno”, sin acentos ni signos ortográficos, de Luisa Valenzuela, aunque escondía una trama sorprendente en su título: (“El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde”).

(Aquí se sitúa por parte de algunos autores un microcuento ó microrelato de Hemingway: “Vendo zapatos de bebé, sin usar”).

3. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí”, Augusto Monterroso (“El dinosaurio”).

4. “The last man on Earth sat in a room. There was a knock on the door”. (El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta), de Frederick Brown.

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José Bello, Federico García Lorca, Juan Centeno y Louis Eaton Daniel, 1924. Archivo Jesús Bal y Gay. Archivo Residencia de Estudiantes (fotografía recuperada de http://www.residencia.csic.es/pres/galeria/pages/001.htm, el 13 de enero de 2008)

Y sentado a solas ante mi ordenador, han llamado los dos a la puerta de mi memoria. Que bueno. Todavía están aquí, en mi hipocampo (mi yo). Y no vendo nada, porque no sé hacerlo. Porque ya no están…

Sevilla, 13/1/2008

Las reinas magas (Cuento)

Como homenaje a dos mujeres extraordinarias, como tantas otras, que día a día, como por arte estrictamente humano, no de magia, nos demuestran que ese otro mundo existe, a veces más cerca de lo que parece, donde la vida deja de ser un regalo para ser feliz, demostrando con su trabajo anónimo que las mujeres son auténticas reinas magas del contrato social.

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(Fotografía de las cooperantes de Médicos Sin Fronteras, Mercedes García y Pilar Bauza, recuperada de http://es.noticias.yahoo.com/fotos/diapositivas/fotos-somalia.html, el 5 de enero de 2008)

Érase una vez tres mujeres que vivían en una región del planeta alumbrada, de forma privilegiada, por el sol. Acababa de amanecer un día cargado de contenido histórico: 5 de enero. Salieron por la mañana temprano de sus casas, dejando sus hijas e hijos al cuidado de sus parejas. Eran tres mujeres trabajadoras: una, en la limpieza de calles; otra, enfermera en un hospital y, la última, trabajadora social para un mundo mejor. Se encontraron en la parada del autobús, el de todos los días, aunque hoy, sin saberlo, las iba a llevar a alguna aventura desconocida.

Llegaron a sus destinos, el de todos los días. Al entrar en sus taquillas, algo sorprendente las hizo coincidir en un sueño: por un día podrían ser reinas magas. Las tres soñaron que un día no muy lejano podrían volver a Somalia con la médico leonesa Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza y estar cerca de aquella realidad donde las personas han dejado de ser algo importante para el Gobierno y para una gran parte del mejor mundo. Y regalarles posibilidades para vivir. Y comenzaron su jornada ordinaria, como si no pasara nada. Pero en su interior, cada una había buscado su oro, incienso y mirra especial para una aventura que acababa de empezar en sus conciencias, arrebatando protagonismo a una creencia de hombres que a través de sus nombres propios, Melchor, Gaspar y Baltasar, tejían una nueva historia de hombres reyes frente a una remota posibilidad de que la mujer pudiera ser reina maga para siempre.

Y volvieron a sus casas. Ya, los regalos, no eran lo mismo. Habían tocado un sueño hecho realidad, porque el mensaje durante muchos días de las dos mujeres secuestradas en Somalia –ya felizmente liberadas- había sido el mejor regalo soñado por unas reinas magas del día a día.

Así sucedió y así lo he contado…

Sevilla (Occidente), 5/I/2008

Navidad 2007

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El Vacie, asentamiento de chabolas en Sevilla, 8 de junio de 2007. Fotografía de J.M. Serrano, recuperada de http://fotografosabc.blogspot.com/2007/06/el-vacie-sevilla.html, el 23 de diciembre de 2007

Hace muchos años, cuando pertenecía a una Asociación muy querida, que se llamaba “Betania” (en hebreo, bet aniah עַנְיָה בֵּית, casa de los pobres), que atendía a familiares e hijos de personas enfermas e ingresadas en los hospitales, sin recursos, escribí una frase para incorporar a la felicitación de aquella Navidad. Hoy la recupero con el mismo valor y significado de entonces, cambiando el año, dedicada a todas las personas que se acercan a la “Isla desconocida”:

Navidad 2007: mira a tu alrededor y pregúntate muchas cosas. Nada más.

Sevilla, 24/XII/2007

Cerebro Valley

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Foto del cerebro, en situación de pensamiento complejo, cortesía de Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI) y director del Centro para la biología computacional (1)

Envié una carta el pasado nueve de diciembre al suplemento dominical Magazine, con la ilusión de que la pudieran publicar completa, con ocasión de un reportaje excelente sobre Silicon Valley. Conozco y respeto las bases de publicación y que Magazine “se reserva el derecho de resumir o extractar el contenido de los escritos y de publicar los que considere oportuno”. Es cierto, pero me ha sorprendido que en ese ejercicio de derechos se haya publicado hoy, eliminando el contenido final de la carta, precisamente el que cierra el planteamiento general de la misma: explicar las cuatro creencias básicas de los seres humanos y la paradoja de la búsqueda del chip de la felicidad en el cerebro Valley. Creo, sinceramente, que la carta ha perdido su hilo conductor y lo siento. De cualquier forma, publico el original completo que envié, respetando el texto que se ha publicado (en cursiva) e incorporando entre corchetes el texto omitido. Juzga, navegante amiga ó amigo, si es lógica la omisión.

“En la medida que conozcamos a fondo el funcionamiento del cerebro, tenemos garantizado el éxito futuro de Silicon Valley, tal y como lo manifestaba el 9 de diciembre Musa Jahanghir, ingeniero de arquitectura de Intel: “Mi cerebro procesa información y no hace cálculo numérico, así que habrá que conseguir que los procesadores, en lugar de hacer cálculo numérico, funcionaran igual que las neuronas” [(Magazine, 9/XII/2007)].Estoy convencido de que en la corteza cerebral (estructura esencial del “Cerebro Valley”), como metáfora humanista, está el secreto del desarrollo digital de Internet. Me entusiasma pensar que el día en que se sepa más del funcionamiento de todas las estructuras cerebrales conocidas, nos será más fácil deducir por qué sabemos lo que se dice que sabemos, por qué amamos y por qué buscamos apasionadamente cuatro creencias básicas desde hace millones de años.» [: Dios, la naturaleza, la persona humana y la sociedad, en todas las manifestaciones posibles. Aunque Google, Adobe, Microsoft e Intel, por ejemplo, seguirán ayudándonos a buscar el chip y el algoritmo de la felicidad que, sin lugar a dudas, solo se podrá “abrir” con el programa de creencia personal del que disponga cada cerebro humano.]

Sevilla, 23/XII/2007

(1) Publicada en Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital , 72.