Los desposeídos y nadies, en el siglo XXI

Detalle del acto final de la manifestación de Sevilla, en la Plaza de la Encarnación (Las Setas) – 26/XI/2022 / JA COBEÑA

Sevilla, 27/XI/2022

Vivimos momentos muy especiales en la sociedad mundial y, obviamente, en nuestro país, afectados como estamos por un movimiento silente que se sitúa en la cola del mundo, que a modo de cordón umbilical de seguridad existencial lo quieren cortar los ideólogos capitalistas y liberales de turno. Esa cola la ocupan los desposeídos, situados estadísticamente en un centro en el que algo tienen y algo son, junto a los nadies defendidos por Eduardo Galeano, que nada tienen y nada son, los últimos de la cola existencial que, juntos y en una desunión sólo aparente, siguen presentes en la sociedad y cada día que pasa con mayor protagonismo, triste honor, en la sociedad actual, en nuestro país, en nuestra Comunidad Autónoma. En este contexto, he leído un artículo de opinión muy interesante en el diario El País, Los desposeídos, en el que su autor, Christophe Guilluy, afirma algo inquietante: “Se acusa con frecuencia a las clases medias y trabajadoras de dejarse llevar por pasiones tristes y elaborar un discurso contra las élites. Este análisis simplista esconde la verdadera naturaleza de un movimiento que no está “en contra de”, sino “en otro lugar”. Autónomos, impermeables a las arengas de quienes los desposeen cuando les dicen cómo deben sobrevivir y comportarse, los desposeídos ya no se dirigen a las “élites”, a las que consideran impotentes y ridículas, sino a la sociedad en su conjunto. Impulsado por el instinto de supervivencia, este llamamiento existencial que hace saltar por los aires el relato de quienes nos prometieron el mejor de los mundos no tiene más que un objetivo: reconstruir todo mediante el regreso a las realidades sociales y culturales de la vida ordinaria”. Ya no se aspira a nada más, sólo que nos quedemos, como dicen en el modismo popular, al igual que cuando se pide a la Virgen, como estamos y, sobre todo, que “a mí que no me llamen para nada, porque no estoy”. O algo peor, cuando se afirma: “¡no me hable de ideología, por favor! Yo no soy político o política”, porque aquí, el género, da lo mismo.

El retrato social que he expuesto anteriormente creo que no es fatalista sino realista en grado sumo. Ayer, sin ir más lejos, lo viví codo con codo con los manifestantes de la Marea Blanca aquí en Sevilla. No había casi siglas de partidos políticos o sindicatos, con toda la parafernalia clásica, sino múltiples movimientos ciudadanos de todo tipo, que se unieron, nos unimos, para reivindicar algo muy concreto, Recuperemos la salud pública, con un eslogan, entre otros muchos, que estaba escrito en minipancartas y que se coreaba por los allí asistentes: “Gobierne quien gobierne, la salud se defiende”. Aquello no era algo promovido por la conciencia de clase sino por miles de personas anónimas hastiadas de que se juegue con sus principales intereses personales y sociales, es decir, gritaban por ser desposeídos de algo que se les estaba robando, y aunque entendía perfectamente el fondo de la cuestión no me acababa de sonar bien porque los logros sociales del Estado de Bienestar no se alcanzan por cualquier gobierno que gobierne, porque todos los partidos políticos no son iguales, ni los Gobiernos tampoco. Tomé conciencia, en vivo y en directo, de que las ideologías están heridas de muerte y lleva razón el articulista de El País cuando dice en su columna de opinión lo siguiente: “Esta revuelta no está impulsada por la conciencia de clase, sino porque a la gente se le han arrebatado sus prerrogativas, se la ha empujado poco a poco hasta el borde del mundo. Su fuerza y su serenidad derivan de su integración a largo plazo. Por eso, este movimiento descoloca a los defensores del presente perpetuo y la agitación permanente. Sus motivos de fondo —y esta es su especificidad— no son solo materiales, sino, sobre todo, existenciales. Su dimensión inmaterial la hace imparable e incomprensible para las clases dirigentes, acostumbradas a resolver todo de forma “material”, a base de cheques. En contra de lo que se dice, la protesta tampoco distingue entre los que luchan por “llegar a fin de mes” (la gente corriente) y los que se preocupan por “el fin del mundo” (los intelectuales)”.

Por cierto, si la “manifestación pacífica de ayer” sólo era un problema de 4.000 personas según algunos medios oficiales (había muchas más y puedo dar fe de ello), periódicos de la órbita de la derecha y obviamente con el refrendo del Gobierno actual en Andalucía, podemos deducir claramente que los desposeídos, los nadies, lo tienen difícil para seguir defendiendo sus intereses legítimos, porque la mayoría actual en el Parlamento de Andalucía seguirá con su rodillo imparable y la oposición seguirá con silencios clamorosos ante una realidad dolorosa para este territorio que, digámoslo de paso, supone el 20% del país. Las ideologías de izquierda representadas por partidos políticos que pueden transformar la sociedad, no solo cambiarla, fueron ayer las grandes ausentes de la manifestación y lo considero algo como muy preocupante en este país, en pleno ocaso de la democracia. Personalmente, lo tengo muy claro: para los desposeídos y los nadies, no es lo mismo gobierne quien gobierne a la hora de atender las claves sociales de un Estado de Bienestar: educación, salud y servicios sociales, basadas en el principio de equidad en la accesibilidad a esos servicios en espacios públicos, financiados con dinero público y llevados a feliz término en tiempo público, es decir, el presupuestario que guían los resultados de una legislatura democrática y como resultado de unas prioridades no inocentes, en una tríada capitolina que no se debería olvidar nunca: espacio, dinero y tiempo, públicos. No es lo mismo, no es lo mismo, gobierne quien gobierne, transformar una sociedad que cambiarla, porque para llevar a cabo esta acción hace falta mucha ideología y liderazgo social, detrás y delante de cada movimiento ciudadano, para alcanzar logros sociales no inocentes, donde el interés general, por encima del individual, presida cualquier acción pública democrática de transformación social en favor de los desposeídos y nadies, fundamentalmente porque de ello se trata.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.  

Vuelvo de una manifestación imprescindible, como testigo de mí mismo

Acto final de la manifestación de Sevilla, en la Plaza de la Encarnación (Las Setas) – 26/XI/2022/ JA COBEÑA

Sevilla, 26/XI/2022

Huyo de cualquier conformismo, entendido como una actitud de parálisis ante todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Hoy, al regresar de mi participación en una manifestación convocada por la Coordinadora de Mareas Blancas en Andalucía, en defensa de la sanidad pública en todas sus proyecciones posibles para salvaguardar el interés general, bajo el lema “Recuperemos la sanidad pública”, con asistencia de miles de personas, sin entrar en la guerra de cifras habitual de izquierdas y derechas, porque sólo me consta lo que he escuchado de quejas y consignas de megafonía proclamadas durante las dos horas en que avanzábamos desde la sede del Gobierno andaluz hasta la Plaza de la Encarnación, me he acordado de Mario Benedetti, porque en una obra suya preciosa, Testigo de uno mismo (1) un soneto del pensamiento, hay una estrofa que me remueve, conturba y conmueve todavía al leerlo de nuevo: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa sanitaria? lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos de salud pública del Sur, que también existe.

Las cuatro razones por la que se ha convocado la manifestación las comparto en su fondo y forma: la falta de plantilla de profesionales, el aumento de las derivaciones a la sanidad privada, la fuga de talento de miles de profesionales que emigran a otros territorios del país y fuera de él, así como la imprescindible y necesaria dotación urgente de recursos en la atención primaria. El manifiesto final de la manifestación así lo ha expresado con datos concretos acerca del incremento del 17,94% respecto de 2022 para el año que viene en los Presupuestos Generales de Andalucía, que permitirá -sobre todo- seguir incrementando los conciertos con entidades privadas de salud, la incertidumbre sobre 12.000 profesionales a los que finaliza en diciembre de este año su actual contrato vinculado con el plan especial de atención a la COVID-19 y la imprescindible y urgente reordenación del Sistema Sanitario Público de Andalucía, para rentabilizar al máximo todo sus dispositivos, infrautilizados en muchas ocasiones por falta de recursos públicos.

El conformismo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de las personas tibias y tristes, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que la tibieza y el conformismo me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa sanitaria está fatal, entre otras muchas. Pero ¿qué es la cosa, su cosa? Dice Mario Benedetti más adelante en el soneto citado anteriormente que la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe en sus necesidades de salud pública, como nos pasa con el conformismo general en esta tierra de maría santísima, donde a veces nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en las necesidades de salud pública de esta tierra…, a troche y moche, tal y como Benedetti nos recuerda en su precioso poema. A mí, hoy, como testigo de mí mismo durante la manifestación.

(1) Benedetti, Mario, Testigo de uno mismo, 2014, 2º ed.  Madrid: Visor Libros, pág. 122.

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El Congreso de los Diputados debe blindar la Verdad y Dignidad de sus Palabras

Sevilla, 25/XI/2022

Lo vivido en los últimos días en el Congreso de los Diputados, sobre todo la descalificación machista y soez de la diputada de Vox, Carla Toscano, dirigida a la ministra Irene Montero, de Unidas Podemos, creo que ha sobrepasado todas las barreras de la dignidad humana. Insultos, descalificaciones, citas torticeras, manipulación de noticias hasta límites insoportables, lenguaje soez, odio en definitiva, protagonizado siempre por la derecha en todo su arco parlamentario, muestran un mal ejemplo que provoca una instantánea desafección política y, por tanto, el ocaso de la democracia que tantas veces he citado en este cuaderno digital, porque es una pre-ocupación, con guion, que me con-mueve (también con guion) a diario, para no caer en el conformismo maldito que lo atenaza todo, como si todo esto fuera cosa de los demás y no un asunto propio como ciudadano demócrata de base.

En este contexto, se ha publicado un libro aleccionador, un ensayo didáctico en definitiva, El Ministerio de la Verdad: Una biografía del 1984 de George Orwell, de Dorian Lynskey, que viene a poner bastantes cosas en su sitio en el momento actual a pesar de su distopía intrínseca. Su sinopsis oficial no deja lugar a duda alguna: “La fascinante obra 1984, de George Orwell, se ha convertido en un relato definitorio del mundo moderno. Su influencia cultural puede observarse en algunas de las creaciones más notables de los últimos setenta años, desde El cuento de la criada de Margaret Atwood hasta el hito televisivo Gran Hermano, mientras que ideas como «Policía del Pensamiento», «doblepensamiento» y «nuevalengua» están arraigadas en nuestro discurso. El Ministerio de la Verdad traza la vida de uno de los libros más influyentes del siglo XX y una obra que es cada vez más relevante en esta tumultuosa era de «noticias falsas» y «hechos alternativos». Dorian Lynskey investiga las influencias que confluyeron en la escritura de 1984, desde las experiencias de Orwell en la guerra civil española y en el Londres de la guerra hasta su fascinación por la ficción utópica y distópica. Lynskey explora el fenómeno en que se convirtió la novela cuando se publicó por primera vez, en 1949, y las formas cambiantes en que se ha leído desde entonces, revelando cómo la historia puede orientar a la ficción y cómo la ficción a su vez puede influir en la historia”.

El ocaso de la democracia tiene una misión muy próxima a la creación de un Ministerio de la Verdad, en términos orwellianos. La derecha cerril y la ultraderecha crean poco a poco a modo de gota malaya un “nuevo lenguaje”, equívoco casi siempre, para defender su supuesta Verdad con mayúscula, manipulando todo lo que toca, convirtiendo todo en el contrario que haga falta, sin escrúpulo alguno y utilizando la maquinaria orwelliana de la única verdad posible. Creo que se puede llegar a entender así ya que los tres lemas del Ministerio de la Verdad de Orwell, El lema del Ingsoc (acrónimo del “socialismo inglés” en la novela de Orwell), es decir, «La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza», se puede trasladar a cualquier partido totalitarista de corte ultraderechista, como hemos podido visualizar y escuchar estos días atrás en el Congreso de los Diputados de nuestro país. Triste experiencia que va más allá de una distopía con visos de realidad, porque también frecuentan un lema que me horroriza: “Quien controla el pasado controla el futuro”, es decir, no conviene en este país que se respete la memoria democrática, porque los guardianes de la Verdad son ellos, a través su propia policía del pensamiento político. Si hay que cambiar la verdad de la Historia se cambia, porque para eso está detrás la maquinaria del partido ultraderechista.

Lo que me ha acabado sorprendiendo al acercarme a esta publicación de Dorian Lynskey es la justificación de por qué tituló así su obra, El Ministerio de la Verdad, extraída de una entrevista muy interesante con el autor: “[…] Me cuenta que, de entre todos los títulos posibles, eligió el de El Ministerio de la Verdad «para llamar la atención sobre la idea de un asalto a la realidad objetiva, que es esencial para los autoritarios y que se ha acelerado enormemente con Internet. Añade que no le habría sorprendido al autor descubrir que el Gran Hermano no era un requisito, que los ciudadanos se las apañan solos con la desinformación”. El totalitarismo social y político está cerca y estamos avisados.

Visto lo visto estos días pasados en el Congreso de los Diputados, entro de nuevo en mi Clínica del Alma, mi biblioteca, para leer a  Marco Fabio Quintiliano, abogado y profesor de retórica, nacido en Calahorra en el siglo I d. C., porque es rotundo en su Instituciones oratorias (1): “Por lo común, el discurso manifiesta las costumbres y descubre los secretos del corazón, y no sin razón dejaron escrito los griegos que cada uno habla en público según la vida que tiene” (XI, 1), es decir, el orador será honrado si es creído o creíble, como manifiesta también en el mismo libro, en el capítulo IV, 2: “Nunca habla mejor el orador que cuando parece hablar con verdad”. Lo que de verdad me llama la atención en Quintiliano es la contundencia a la hora de unir oratoria con ética, tal y como lo demuestra de forma reiterada en su libro: “No separo el oficio de orador de la bondad moral” (II, 18),  “Porque no solamente digo que el que ha de ser orador es necesario que sea hombre de bien, sino que no lo puede ser sino el que lo sea. Porque en la realidad no se les ha de tener por hombres de razón a aquellos que habiéndose propuesto el camino de la virtud y el de la maldad, quieren más bien seguir el peor; ni por prudentes a aquellos que no previendo el éxito de las cosas, se exponen ellos mismos a las muy terribles penas que llevan consigo las leyes y que son inseparables de la mala conciencia. Y si no solamente los sabios, sino que también la gente vulgar ha creído siempre que ningún hombre malo hay que al mismo tiempo no sea necio, cosa clara es que ningún necio podrá jamás llegar a ser orador” (XII, 1).

El que quiera entender que entienda, pero necesitamos buena oratoria de hombres buenos y mujeres buenas en política, para acabar con los escándalos y sonrojos parlamentarios. Lo que puedo asegurar es que hay que blindar la Verdad en el Congreso de los Diputados y en el Senado para responder de la mejor forma posible y no desde un Ministerio de la Verdad no inocente, de la derecha cerril y ultraderecha, a la pregunta que deja entrever lo sucedido: ¿No será que no hablan bien algunos padres y algunas madres de la patria, porque no son buenas personas? En Quintiliano se puede encontrar alguna solución a esta realidad que nos asola.

(1) López Navia, Santiago A. (ed.), El arte de hablar bien y convencer. Platón, Aristóteles, Cicerón y Quintiliano, 1997. Madrid: Ediciones Temas de Hoy. Sobre la obra de Quintiliano, he utilizado la citada por el autor en su libro, Quintiliano, Instituciones oratorias, en la traducción de Ignacio Rodríguez y Pedro Sandier, editada en Madrid en 1916 por la Librería de Perlado y Páez, sucesores de Hernando, a la que se puede acceder online en la Biblioteca Virtual de la Universidad de Sevilla, en la siguiente dirección: Instituciones oratorias – Universidad de Sevilla (us.es), con alguna corrección sintáctica para facilitar la comprensión del texto.

NOTA: la imagen del autor, en la fotocomposición mía junto a la portada del libro, se ha recuperado hoy de Dorian Lynskey – Better Known

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Ser, simplemente ser, no lo cubre el seguro

Sevilla, 24/XI/2022

La dialéctica entre tener o ser no se despejó con el famoso libro homónimo de Erich Fromm que leí en mis años jóvenes, los de Cllff Richard. Vuelve a mi mapa mental esta encrucijada permanente en la vida al contemplar ayer un anuncio de la aseguradora valenciana Divina, en una campaña, Tener, que ha lanzado para atraer clientes jóvenes, abandonados por algo que es real: lo difícil que es que tengan propiedades o cosas en el mundo de la precariedad en el que les ha tocado vivir por la sinrazón humana. La publicidad no es inocente y este anuncio tampoco, a pesar de que está muy bien realizado en su fondo y forma. Lo importante no es lo que se ve, sino entrar a fondo en lo que se escucha en la transcripción del guion con un hilo conductor, dar a conocer “el primer programa de ayudas para jóvenesque tienen algo que asegurar por primera vez”:

“Nos pedisteis una campaña de seguros para jóvenes. Pero no podemos hacerla. No vamos a participar en este juegos de anuncios, películas y series que venden una imagen de la gente joven que no es real. Jóvenes sin trabajo o con trabajos precarios, pero que viven en pisos de 200 metros en los barrios más caros de Madrid. Tres de cada cuatro jóvenes no pueden comprarse una vivienda. Sin embargo los mostramos felices, porque a compartir piso ahora lo llamamos “co-living”. A no poder abrir una oficina se le llama “co-working”. Y siempre encontramos la palabra perfecta para blanquear la precariedad. ¿Sabéis lo que dice el FMI? “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”. Pero nadie nos ha preguntado si queremos tener. Una casa. Un negocio. Hijos. Igual no queremos vivir bajo suscripción, bajo un recordatorio constante de que no puedes permitirte nada, que lo que crees que tienes en realidad es prestado. ¿Qué sentido tiene hacer una campaña de seguros para jóvenes? Si la mayoría no tiene la oportunidad de tener nada, ¿qué van a querer asegurar?”.

El texto anterior se transmite en un minuto y medio, toda una filosofía no inocente de tener más que ser en definitiva, ante una serie de personas muy mayores y serias que, probablemente, no entienden nada de lo que se está diciendo. Cuando una persona se hace dueña de su ser, algo harto difícil en la actualidad, asediados continuamente para tener, como estamos todos por tierra, mar y aire publicitarios, es posible que tenga la libertad para decidir qué es lo que de verdad quiere tener. Es posible que entonces no tenga casi nada por asegurar porque descubre que se es más feliz siendo que teniendo, sabiendo que a cada día le basta su afán y que el carpe diem también genera riqueza del alma humana, que no necesita campaña alguna de aseguramiento “divino” de la muerte. Otra cosa es el trabajo digno y bien remunerado para vivir con seguridad vital personal y familiar. Tener trabajo sí es importante para poder ser y, asegurarlo de la mejor forma, también, huyendo de la precariedad que lo corroe.

La campaña no es inocente. A través de cuatro líneas del Programa Tener, se ofrecen rebajas de seguros de hogar, de vida, salud, decesos, comercio y accidentes personal, junto con unas “oportunidades” de participar en concursos de cortos, becas de estudios en ESIC y becas de gimnasia. Todo legítimo, pero no inocente, porque lo verdaderamente importante es que el Estado, con su legislación sustantiva, y las Comunidades Autónomas, con sus peculiaridades,  “aseguren” y provean de garantías totales para salvaguardar la esencia del ser humano, los derechos y deberes de jóvenes en general, para que sean a través de una educación pública equitativa en todos sus tramos y para que tengan un trabajo digno y no precario para proteger sus legítimos intereses particulares, que no pasan siempre por tener que asegurar casas, vehículos  o cosas innecesarias, posiblemente inútiles, porque desearán siempre ser más que tener. El aseguramiento de ser no existe en el mercado, porque es un proyecto de vida, no una mercancía.

Recuerdo en este contexto el papel actual que juegan los jóvenes en nuestro país, como fuerza motriz del mismo y su débil relevancia del peso cuantitativo en la participación social en todos los estamentos posibles, a la luz de datos muy fiables que se publicaron en el Informe Juventud en España 2020, así como su Resumen Ejecutivo, publicados por el Instituto de la Juventud en 2021: “En la actualidad España cuenta con 10.094.500 jóvenes de entre 15 y 29 años. Desde mediados de la década de los noventa hasta 2020 este número se ha reducido en casi tres millones siendo España el segundo país con menos población joven, porcentualmente, de toda la Unión Europea. La cohorte de edad comprendida entre los 15 y los 29 años alcanza el 10,8% de la población de hombres (5.098.616) y el 10,5% de las mujeres (4.995.884). Por su parte, los mayores de 50 años suponen el doble de personas que la juventud española, lo que se traduce en un escaso peso cuantitativo de estos últimos”. España es una sociedad de “hijo único” y con un envejecimiento progresivo. En la presentación se decía que “es importante contar con datos fiables y representativos que nos ayuden a hacer un correcto diagnóstico para poder plantear soluciones. El diseño de políticas públicas de juventud debe estar basado en la realidad juvenil y esa es la intención del Informe Juventud en España 2020, cuyo objetivo es presentar una radiografía general de la situación de las y los jóvenes españoles teniendo en cuenta su enorme heterogeneidad. Es por ello que hemos preguntado por la situación de la educación, del empleo, de la emancipación, por sus intereses y actitudes con respecto al ocio, a la sexualidad, a la igualdad de género y al cambio climático”.

Estos datos sí que necesitarían una buena campaña para “Ser joven en España”, porque conociéndolos bien y buscando soluciones a los problemas detectados con datos fiables y verdaderos, se pueden ofrecer alternativas a la dura situación actual que atraviesan más de 10 millones de jóvenes en nuestro país y con un objetivo muy claro y digno: “asegurarles” un país mejor para que puedan ser antes que tener.

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La inclinación artística de Artemisia Gentileschi, al desnudo

Artemisia Gentileschi, Alegoría de la Inclinación, 1616

Sevilla, 23/XI/2022

Vuelvo de nuevo a rememorar en este cuaderno digital la grandiosa obra pictórica de la pintora barroca Artemisia Gentileschi. Ahora, con ocasión del lanzamiento del proyecto Artemisia Desvelada, auspiciado conjuntamente por el Museo y Fundación Casa Buonarroti, Calliope Arts, una organización sin fines de lucro con sede en Florencia y Londres que promueve el conocimiento público y la apreciación del arte, la literatura y la historia social desde una perspectiva femenina y el coleccionista de arte británico Christian Levett, fundador del Museo Mougins de Arte Clásico en Francia y de la galería-casa Levett Collection en Florencia (1), se inicia una experiencia maravillosa al poder contemplar en directo, cada viernes, el proceso de restauración y descubrimiento de la obra original de la Gentileschi, Alegoría de la Inclinación (1616), en la ubicación actual que se ha mantenido a lo largo de los siglos, aunque más accesible al haber sido descolgada del techo de la Galería en la Casa Buonarroti en vía Ghibellina, 70, en Florencia, en el mes pasado, para llevar a cabo el proceso de su restauración “a vista de todos”, en la sala de modelos de esta Casa-Museo dedicada íntegramente al gran pintor Michelangelo Buonarroti, pudiendo hablar el público asistente con la restauradora jefe, Elizabeth Wicks, mientras desarrolla su maravilloso trabajo ante la inclinación artística de Artemisia Gentileschi, en su alegoría sobre la inclinación al arte de Miguel Ángel.

En el fondo de este proyecto está “desvelar” cómo era el original de esta obra, un encargo de Miguel Ángel el Joven, sobrino nieto de Miguel Ángel el Grande, el gran Michelangelo, porque se sabe que Lionardo Buonarroti, ordenó posteriormente que se cubriera con velos la desnudez de la figura alegórica pintada por Artemisia, acción que llevó a cabo Baldassarre Franceschini, “Il Volterrano”, unos setenta años después de la finalización de esta obra, para cumplir con las normas de pulcritud y decoro de la época. Tengo que decir que conservo en mi casa grabados de il Volterrano, que adquirí por su gran calidad artística en mi primera visita a Florencia, dado que es difícil de catalogar a simple vista su diferencia con los de Miguel Ángel. La doctora Wicks, encargada de la restauración integral del cuadro, ha manifestado que aunque se sabe de esta desnudez interior de la figura femenina que aparece en el cuadro, que posiblemente sea un autorretrato de la Gentileschi, no se eliminarán las capas de pintura ejecutadas por Franceschini con objeto de “velar” su desnudez extrema: “La primera razón es que los repintados de Il Volterrano se consideran históricos y parte del escenario y la historia de vida de la pintura. En segundo lugar, solo hay una diferencia de 70 años entre la pintura de Artemisia y las cortinas y el velo de «censura». Es una capa gruesa de pintura, con empaste. Puede resultar que las capas de los dos artistas estén muy unidas, y si ese es el caso, no podemos poner en riesgo la pintura en absoluto”.

Los resultados de esta magna obra se podrán ver con todo detalle en el Museo Buonarroti, a partir de septiembre de 2023 y hasta enero de 2024 y según ha manifestado su director, Alessandro Cecchi, “La muestra destacará los hallazgos de conservación y explorará el contexto que rodea la pintura. creación, incluida la importancia de su debut florentino y sus relaciones clave con el Gran Duque Cosimo de’ Medici y el entorno cultural de la ciudad”. Lo que he leído en el artículo excelente, citado anteriormente, sitúa a la perfección la grandiosidad de esta actuación sobre una de las obras de Artemisia Gentileschi: “Al acercarse a Artemisia en persona, observe la estrella cerca de la frente de la Alegoría. Algunos dicen que es la estrella polar, colocada en el cielo para guiar el proceso creativo. La «inclinación» de un artista es lo que lo impulsa, o en este caso, a ella, a aplicar el pincel al lienzo o el bisturí a la piedra, y esta figura pretendía rendir tributo a las virtudes de Miguel Ángel, como una de las 15 pinturas encargadas por Miguel Ángel el Joven, Sobrino nieto de Miguel Ángel el Grande, cuyo sueño era transformar los cinco edificios de Buonarroti en una casa-museo o, más aún, convertirlo en un templo del siglo XVII dedicado a Miguel Ángel, cuya leyenda crecía rápidamente. «El Grande» no era lo suficientemente bueno, como sugieren las obras de arte centrales del techo de la galería, iba a ser Il Divino, un artista que había alcanzado el estatus divino de Miguel Ángel, «el Divino». Esa transformación tomó unos 30 años y la pintura de Artemisia fue la primera de su serie. Si alguna vez hubo un momento para pintar estrellas, fue en 1616 y Casa Buonarroti fue el lugar. Galileo frecuentaba la casa de los Buonarroti y Miguel Ángel el Joven fue tan audaz como para incluir la imagen del científico en el techo pintado al fresco de su “estudio”, entre grupos de las mentes más grandes de la historia, desde la antigüedad hasta la actualidad, a pesar de la impopularidad de su Tierra. -Teorías de la revolución alrededor del Sol. Artemisia terminó su propia pintura el mismo año en que se declaró herético el heliocentrismo de Galileo. También en 1616, se convirtió en miembro de la cercana Accademia delle Arti del Disegno; sus compañeros académicos incluyeron a Miguel Ángel el Joven y, más famoso, al propio Galileo Galilei. Se cree que la brújula que sostiene la figura de Artemisia es un guiño a los descubrimientos de Galileo, ya que ella y el científico eran amigos y mantuvieron correspondencia hasta la muerte de Galileo en 1642″.

No es de extrañar la valentía y arrojo de Artemisia Gentileschi a la hora de abordar esta obra excelente y dedicada a Miguel Ángel: “Que Artemisia, que aprendió a leer y escribir en Florencia, frecuentara las mentes más ilustres de su tiempo no debe sorprendernos; ella tenía el favor del gran ducado. […] Tampoco deberíamos sorprendernos de que Artemisia, desde sus primeros días en adelante, fuera inmensamente hábil en la autopromoción, por lo tanto, no es descabellado sugerir que no le habría importado que la virtud que describía estuviera asociada para siempre con su propio nombre, en una sociedad donde las mujeres no eran vistas como «impulsadas» a hacer algo que duraría a través de las generaciones, excepto por soportarlas. Aunque su tributo a Miguel Ángel no se definió como un autorretrato, muchos asumen que el propio rostro (¿y cuerpo?) de Artemisia era similar al de su Alegoría”.

Personalmente, siento una satisfacción especial cada vez que el mundo de la cultura se detiene en la trayectoria vital y profesional de esta pintora, a la que ya he dedicado algunas páginas en este cuaderno digital, especialmente en 2020, Artemisia Gentileschi pintó la melancolía, sintiendo su proximidad pictórica por albergar el Museo de la catedral de Sevilla una obra suya excelente,  María Magdalena como la melancolía, sobre el que reflexiono en su relación con la copia de la misma pintora que se encuentra en la actualidad en México y donde se interpretan dos variaciones sobre el mismo tema, no una mujer que está apoyada sobre su brazo, como figuraba en los catálogos primigenios, sino cómo una mujer sufre de melancolía, sentimiento que pintó como ningún otros artista, hombre o mujer, ha hecho a lo largo de los siglos.

Creo que la Gentileschi es una pintora imprescindible para entender el papel de la mujer en la historia democrática del mundo, una mujer guerrera a través de su inclinación al arte como pintora, con obras para exponer con gran belleza la transformación de la mujer en el mundo, tal y como se puede visualizar en un documental excelente, Artemisia Gentileschi, pintora guerrera, sobre la vida y obra de esta pintora del barroco, con un título que intenta sintetizar en un adjetivo el perfil de una mujer extraordinaria e imprescindible por su aportación excelente a la historia de la pintura. La plataforma Filmin presenta el documental con palabras sencillas y esclarecedoras: “En el 1618, a los 23 años, Artemisia Gentileschi es la primera mujer en ser admitida a la Academia de Diseño. Fue la primera mujer artista italiana en tener una carrera internacional, siempre bien integrada en los ambientes intelectuales y artísticos más sofisticados. Tuvo importantes contactos con los mayores genios de la época, entre ellos Caravaggio. El film recorre toda la vida de la artista, símbolo del feminismo mundial por su carácter y por la ferviente defensa de su dignidad profesional, que surgen en la correspondencia con coleccionistas y personalidades de la época, entre ellos Galileo Galilei”. No es de extrañar que en el proceso de restauración de La Alegoría de la Inclinación cobre todo su esplendor, junto a su desnudez alegórica también, la brújula que sostiene la figura pintada por Artemisia, como un guiño a los descubrimientos de Galileo, ya que ella y el científico eran amigos y mantuvieron correspondencia hasta la muerte de Galileo en 1642.

Su inclinación al arte como mujer, la expresó siempre de forma veraz y desnuda de todo artificio de la época. Fue una de las “imprescindibles” de Bertolt Brecht, porque como pintora luchó siempre por elevar al cénit de la vida cada mujer que salía de sus pinceladas no inocentes.

(1) Fridays with Artemisia at Casa Buonarroti | The Florentine

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cuando calla Pablo Milanés, calla la vida

Propongo compartir lo que es mi empeño
Y el empeño de muchos que se afanan
Propongo, en fin, tu entrega apasionada
Cual si fuera a cumplir mi último sueño

Pablo Milanés, Proposiciones

Sevilla, 22/XI/2022

Hoy, al igual que Bartleby, el escribiente, preferiría no haber tenido que escribir estas palabras de despedida de Pablo Milanés, que ha fallecido en un hospital de Madrid a consecuencia de una enfermedad que le tenía atenazado hace ya unos años. Me conmueve y conturba su ausencia, porque cuando muere un cantor calla la vida y la palabra, como aprendí de la letra de “Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany (1972) e inmortalizada por Mercedes Sosa en mi banda sonora personal: Si se calla el cantor calla la vida / Porque la vida, la vida misma es todo un canto. / Si se calla el cantor, muere de espanto / La esperanza, la luz y la alegría. Pablo ha significado mucho en mi vida, desde la juventud hasta hoy, recordando la última vez que lo escuché en directo en un concierto, aquí en Sevilla, en febrero de 2019. En aquella ocasión escribí unas líneas en este cuaderno digital, porque al comprar las entradas aparecía en ellas la siguiente frase: “descripción producto: Pablo Milanés”, todo un símbolo del poder del mercado y de sus mercancías, incluso la cultura. La sociedad de mercado controla bien estos “productos”, llámense como se llamen. Pero no es lo mismo comprar cosas que presencias en conciertos de una persona, como Pablo, cuyo valor simbólico es muy alto por su trayectoria “militante”, personal y artística.

Cuando he conocido la ausencia de Pablo Milanés, prefiero quedarme con sus palabras y su música, más allá de los productos en los que los convierte el mercado, incluido él. Canciones suyas emblemáticas y revolucionarias del alma, como Solo te pido, Proposiciones o Yolanda, me entregan (todavía hoy) más de lo que a veces he pagado por tenerlas, porque me han transmitido siempre una constante de la militancia de las personas dignas: conocimiento y libertad para vivir, es decir, respuestas ante las grandes preguntas de la vida. Puedo asegurar que Pablo nunca fue un producto. Solo hacía “proposiciones” con sus canciones para vivir de forma diferente a cómo nos impone hacerlo la sociedad de consumo: Propongo compartir lo que es mi empeño / Y el empeño de muchos que se afanan / Propongo, en fin, tu entrega apasionada / Cual si fuera a cumplir mi último sueño. Gracias, Pablo. Hoy, se quedan solos los humildes gorriones de los diarios, los obreros del puerto se persignan y nos preguntamos ¿quién habrá de luchar por su salario?, como decía en su canción Horacio Guarany. Por eso me apena, recordar con él y los dos a solas qué ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta, porque si se calla el cantor muere la rosa. De qué sirve la rosa sin el canto. Debe el canto ser luz sobre los campos Iluminando siempre a los de abajo.

La canción que como homenaje póstumo he escogido hoy del inmenso repertorio de Pablo Milanés, Proposiciones, tiene un sentido especial porque necesitamos todos los días proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos de los que cada uno disponga. Además, he recordado también que muchas intervenciones públicas mías en mi vida profesional las finalizaba con esta canción “propuesta”. Pablo Milanés, que me ha acompañado en muchas ocasiones en mi rincón de pensar, nos ofrece en ella unas palabras breves y buenas, porque no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos de que la felicidad es tener y no ser. Seguir su canción al pie de la letra y contextualizándola en nuestras vidas, nos puede ayudar a estar atentos a disfrutar esta jornada triste por su ausencia, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque la verdad llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada. Según la Real Academia Española, proponer es “manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”, aunque el Diccionario de Autoridades da un sentido al lema «proponer» de especial relevancia: «representar o hacer presente con razones a uno alguna cosa, para que llegue a su noticia, o para inducirle a hacer lo que desea». Impecable propuesta cuando deseamos que el bien se haga difusivo de sí mismo para todos (bonum est difusivum sui).

Gracias de nuevo, Pablo. Sigo pensando, siguiendo tu consejo, que es muy importante cumplir el último sueño. Preferiría no haber escrito estas palabras, pero creo que hoy tenía que decir algo más valioso que el silencio

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un nuevo 20 de noviembre en libertad (IV)

Sevilla, 20/XI/2022

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y la palabra. Hoy es un día muy especial para nuestro país, que no olvido: el 47º aniversario del fallecimiento de Franco, el dictador de este país que heló el corazón, durante muchos años, de una de las dos Españas. Como conocí bien lo ocurrido, vuelvo a publicar de nuevo las palabras que escribí hace cuatro años en este cuaderno digital, como pequeño homenaje a la memoria democrática de hombres y mujeres de este país que entregaron su vida durante la dictadura por la ansiada libertad para todos. Para que no se olvide y para lo que sirva, compartiéndolo en el club digital de las personas dignas, libres y buenas, en el buen sentido de la palabra «buenas», como lo aprendí en mis años jóvenes de Antonio Machado, un hombre bueno y ejemplo de lo que significa hoy día la dignidad del exilio interior, que también existe.

La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un 20 de noviembre en libertad

Una romanza es una composición de aire tierno y sencillo, un aria que solo quiere transmitir sentimientos. Estos días estoy experimentando una emoción especial tocando en fase de aprendizaje la Romanza de Salvador Bacarisse, el segundo movimiento de su preciosa obra Concertino en La menor. Mis profesoras de piano y violín han hecho los arreglos necesarios porque la versión original de 1952 es para guitarra y orquesta. Creo que les ha quedado preciosa.

Navegando por la memoria, entre lo que somos, tenemos y hemos perdido, he recordado al pintor Joe Brainard porque encontró una fórmula maravillosa para navegar por ella, los Me acuerdo…”. Así es y hoy me he acordado de la persona que ha colgado en Youtube el vídeo de la cabecera de este post, cuando decía que “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Han pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

Cuando toco de forma incipiente la Romanza en sus dos versiones, para piano y violín, con fallos lógicos por mi parte en su ejecución y en este momento de aprendizaje, siento estas palabras como si fueran la letra de esta composición que representa el dolor de la España que ha tenido helado el corazón durante muchos años. No me importa repetir los compases una y otra vez porque es una forma de comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ellos. Ya la recordé el año pasado en este cuaderno digital, cuando dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto publico organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto. Escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de Ataúlfo Argenta en su dirección musical.

Recientemente, he localizado un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de «La música en la Generación del 27» que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”. Me ha permitido conocer su obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Ha sido un hallazgo que me permitirá conocer a fondo a Bacarisse, en su vida y en su obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando comienzo hoy mi ensayo de violín, he sentido la necesidad de compartir este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica.

No lo olvido…, en un día próximo de infeliz memoria. Para lo que sirva, compartiéndolo en el club de las personas dignas y libres de este país.

Sevilla, 17/XI/2018

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Isabel Santaló, una artista en el olvido

Isabel Santaló, Autorretrato, años 50 / Cartel promocional del documental.

Sevilla, 19/XI/2022

El presente es muy invasivo, exige mucha atención, […] borra todo lo demás, lo apaga todo, ha dicho el pintor Antonio López, a quien tanto admiro, en el documental, que siempre mostró gran respeto por la obra de la pintora cordobesa Isabel Santaló (Córdoba, 1923), nombre artístico de Isabel Martínez Ruiz, que ahora se la recuerda de forma muy especial a través de un documental que se estrenará el próximo 25 de noviembre, La visita y un jardín secreto, dirigido por Irene M. Borrego, una sobrina alejada de ella un tiempo por imposición de su entorno y porque su tía era considerada “el personaje maldito de la familia”. Carlos del Amor expuso en el Telediario 2, del pasado 17 de noviembre, en una semblanza suya escrita con gran delicadeza de espíritu, algo habitual en él, que “El olvido es un lugar habitable o pisable. El olvido puede ser un modesto piso en el que los recuerdos flotan en silencio como motas de polvo casi invisibles. El olvido es una pared llena de alcayatas donde un día hubo cuadros. El olvido es convivir con lo que fuimos sin que nadie sepa que lo fuimos. A la artista Isabel Santaló la atropelló el olvido”.

En un Cuaderno de Arte del Ateneo de Madrid, publicado por la Editora Nacional en 1958, Caballero Bonald escribió unas páginas a modo de catálogo, Isabel Santaló o «la moral construida», con motivo de una exposición de su obra en la Sala del Prado, del Ateneo de Madrid, del 12 al 26 de mayo de 1958, que me ha parecido de sumo interés rescatar hoy del olvido para compartirlo con la Noosfera, porque nos ayudará a comprender mejor la vida y obra de esta pintora olvidada, ¡una más!, en este país tan desmemoriado siempre de su historia, de forma no inocente. Sus palabras finales son un mensaje muy profundo sobre la quintaesencia de la obra de Isabel Santaló: “Todo lo que es Isabel está reproducido, inscrito en su pintura, abasteciéndola de moral, por así decirlo, y justificando incluso la buena ley de sus posibles equivocaciones. Porque su pintura, habla con palabras reales y también habla con palabras soñadas. Esos toros de nocturna tragedia, esas cabezas ciegas que no miran a parte alguna, esos colores que ya son sólo formas, ¿no sobreviven acaso como turbias transfiguraciones de la realidad, como deformadas memorias del sueño? Decía Stendhal —y recordaba Baudelaire— que «la pintura no es más que moral construida». Y eso es, en definitiva, lo que pretenden ser los cuadros de Isabel Santaló. Que ya es un ambicioso programa”. Sus cuadros hablan de ella y así lo entendió Caballero Bonald: “Isabel Santaló ha trabajado mucho y delante de mucha soledad, de una soledad febril, casi avarienta, poblada de contradictorios imperativos, de entrañables callejones sin salida. Isabel Santaló ha vivido sus cuadros cada mañana, soñándolos desde mucho antes de realizarlos, sin darse demasiada cuenta de ello, viéndose materialmente reproducida en cada pincelada, retratándose ella misma a través de una larga serie de adivinaciones y de súbitas consecuencias creadoras”.

Vuelvo a recordar la frase de Antonio López, como voz en off autorizada en este documental: El presente es muy invasivo, exige mucha atención, […] borra todo lo demás, lo apaga todo…”. Sólo he pretendido localizar hoy, en este presente tan complejo, a una persona que vive en una isla desconocida, una artista que merece todo nuestro respeto en la historia oscura de olvidos en nuestro país.

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Ángela Álvarez, con 95 años, cumplió su sueño en los Grammy Latino

Ángela Álvarez, Ansias locas, en el disco homónimo.

Sevilla, 18/XI/2022

Es de bien nacidos ser agradecidos, se dice en nuestro lengua española a través de varios continentes. Anoche se cumplió un sueño dorado de la cantora cubana Ángela Álvarez a sus 95 años, al recibir la “premiación” a la Mejor Nueva Artista, en la vigesimotercera entrega de los Grammy Latino, junto con la cantante mejicana Silvana Estrada, compitiendo con artistas de tan sólo 17 años y en la que también hay que destacar los cuatro Grammy recibidos por Rosalía y su obra reciente Motomami. Todo un símbolo si, además, cuenta con un solo disco en su haber, Ángela Álvarez, publicado precisamente hace tan sólo un año. La intrahistoria de Ángela es una concatenación de sueños cumplidos desde que salió de Cuba para poder reunirse con sus cuatro hijos que ya habían abandonado con anterioridad la isla hacia Miami, en 1962, en la Operación Peter Pan auspiciada por Estados Unidos. Aunque logró salir de la isla tres meses después, el reagrupamiento con sus hijos no fue fácil: “Sin saber hablar inglés, tuvo que aceptar los trabajos que podía conseguir: recogiendo tomates en el campo o limpiando oficinas por las noches”. Unos años más tarde y gracias a la mediación del presidente de México, Adolfo López Mateos, logró que su marido saliera también de la isla para unirse al fin toda la familia en México.

He encontrado una referencia espléndida de su azarosa vida en la BBC, de la que entresaco algunas líneas de gran interés humano, una isla desconocida en el pleno sentido de la palabra isla. Gracias al actor Andy García y a su documental, Miss Angela, su gran figura humana saltó al mundo, junto a su primer concierto multitudinario en el teatro Avalon de Los Ángeles, patrocinado también por el actor cubano. Ángela no ha olvidado nunca a su amada isla: “Yo nunca he vuelto. Yo quiero guardar en mi corazón y en mi mente lo que yo dejé. Yo no sé cómo estará. Ya realmente familia íntima mía, ya no están en Cuba. Entonces, yo no quiero ir. Yo le he compuesto a Cuba muchos cantos, pensando en mi isla tan linda». Canciones como «Un canto a mi Cuba», «Romper el yugo» («Oh, Dios eterno, tiende tu mano, ayuda a Cuba a renacer, calma la ira, aplaca el odio, dale al cubano la libertad»), «Añoranzas», “Ansias locas”, “Camino sin rumbo”, inspirada en la muerte de su marido en 1977 y “En mi jardín”, dedicada también a su hija María que también falleció por la misma causa. Estoy de acuerdo con el comentario de la entrevista citada de la BBC, porque resume muy bien el sentido más profundo del premio recibido: “Así, el disco puede oírse como la obra musical que es, pero también como una suerte de diario sentimental de su autora”. Así se premia no sólo una irrupción en el mundo de la música latina, sino toda su vida y sueños cumplidos.

Creo que Ángela Álvarez merece este reconocimiento como homenaje también a su “abuelidad”, una realidad “latina” que merece siempre un reconocimiento y “premiación” en su fondo y forma de expresar la verdad verdadera de la vida. Este término nació en Argentina y allí se ha reconocido un indicador científico, el índice de abuelidad, que tanta información ha dado sobre la identificación genética de los bebés robados durante la dictadura militar, sin olvidar nunca el papel jugado por las Abuelas de Mayo en sus reivindicaciones históricas y ejemplares, que por sí mismas eran un ejemplo andante de la abuelidad elevada hasta sus últimas consecuencias. La abuelidad femenina necesita un reconocimiento mundial por preservar, junto a la tradición oral multisecular de la abuelidad masculina en las genealogías, el trabajo silencioso y bien hecho en el seno de las familias, siendo su saber hacer diario un valor incalculable cuando el núcleo familiar se desestructura para siempre, causando un dolor irreparable para cada miembro de la misma y que sólo ellas han sabido reparar en muchas ocasiones a lo largo de los siglos. Siempre me ha llamado la atención científica la realidad dolorosa de cómo la abuelidad ha atendido la separatidad que sufren muchos niños de sus padres, tan magníficamente estudiada por John Bowlby. Gracias a los abuelos, muchos niños y niñas, como los hijos de Ángela Álvarez, salen adelante desde el punto de vista afectivo después de haber sido separados de sus padres, gracias a que los abuelos siempre han estado allí. Hablaré en su momento de una realidad científica que perdura en nuestra sociedad, la separatidad humana, fuente de mucho dolor para la migración y los refugiados, por ejemplo, que asolan cada día a este mundo al revés.

Dicho lo anterior, creo que junto a Andy García, hay un cooperante necesario en su éxito actual, su nieto Carlos José Álvarez, músico, compositor y contrapunto de la abuelidad de Ángela Álvarez, como gran artífice de su “reciente carrera musical”, pidiéndole que recuperara sus cuadernos donde a lo largo de la vida había ido haciendo anotaciones de sus canciones. De sus páginas salieron las quince canciones de su “primer y único” disco, Ángela Álvarez, aunque hay bastantes canciones más que también se publicarán. Me quedo ahora escuchando “Ansias locas”, porque en un mundo tan cicatero con los sueños, Ángela Álvarez cree en el de aprender a querer a pesar de todo: “Tú me enseñaste a soñar / Tú me enseñaste a sentir / ansias locas de querer / ansias locas de besar / Yo contigo lo aprendí”.

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Acabemos con los silencios cómplices del Mundial de Qatar 2022 (II)

campaña #PayUpFIFA

Sevilla, 17/XI/2022

Sé que muchos calificarán esta nueva incursión por mi parte en el Mundial de Qatar como el rayo que no cesa, sin el candor de la obra homónima de Miguel Hernández, aunque mirándolo bien el poeta tan querido por mí, defendió esa realidad del amor y la solidaridad en medio de sinsabores y sinrazones demostrables todavía hoy. Se sabe ya que el Mundial, que comenzará el próximo domingo, reportará a la FIFA cerca de 6.500 millones de dólares en ingresos, a lo que se une una cifra escandalosa en la situación económica mundial actual del coste de las infraestructuras y organización de este evento, que se acerca en torno a los 200.000 millones de euros. ¿Alguien o algún país da tanto para los nadies del mundo? Sé que es una pregunta incómoda, pero cada vez que leo estas cifras mareantes de inversión en fútbol y ganancias de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), organizadora del evento, me parece que justifica de forma sobrada la petición que recogía en mi reflexión publicada en este cuaderno digital el pasado 8 de octubre, cuando escribía que según se informaba en la sede oficial de Amnistía Internacional, “Los resultados de la encuesta respaldan la campaña #PayUpFIFA lanzada por una coalición de organizaciones de derechos humanos —entre ellas Amnistía Internacional—, grupos de aficionados y sindicatos en mayo de 2022, que pide a la FIFA que reserve una suma para indemnizar a los trabajadores y trabajadoras y evitar futuros abusos. La coalición pide que la FIFA destine como mínimo 440 millones de dólares estadounidenses al fondo, una cantidad equivalente a la dotación en premios de la Copa Mundial. El mundo mundial está al lado del movimientos de lucha para defender derechos sociales, cuando sabemos qué es lo que ha pasado bajo el césped impecable de esos estadios y los miles de trabajadores que han muerto por accidentes laborales durante la construcción y puesta a punto de todas la infraestructuras del Mundial en Qatar.

Vuelvo a insistir en que debemos acabar con los silencios cómplices del Mundial Qatar 2022, animando de nuevo a quienes lean estas líneas a que participen en la campaña #PayUpFIFA, promovida por una coalición de organizaciones de derechos humanos. Será una forma digna de “asistir” a este Mundial y no seguir participando de silencios cómplices. La población migrante trabajadora en Qatar y sus familias lo agradecerán, siendo un homenaje también a los que perdieron la vida durante su faraónica construcción para este evento, porque sus familias merecen nuestro recuerdo y apoyo social, justo y solidario.

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