PALABRAS DEL AMANECER / 1. Las mujeres azules

LA MUJER CONQUISTA AL MUNDONena Sánchez (2010). Educándose, la mujer conquista el mundo – JA COBEÑA

Me he encontrado con ellas muchas veces. Las he visto casi siempre desde el coche o desde la ventanilla del autobús. Pero ayer las contemplé de otra manera, frente a frente. Están pintadas en una fachada lateral de la Escuela Infantil Pública “El Ángel de la Guarda”, situada en el Polígono de San Pablo, un barrio humilde de Sevilla que acogió en 2010 una iniciativa maravillosa, Arte para todos, donde se puede contemplar en perfecto estado esta pintura mural realizada por Nena Sánchez, natural de la isla caribeña de Curaçao. Pinta mujeres azules porque ella no pinta una raza concreta, con los prejuicios mentales de quien las mira, sino a la mujer en general. Además, no llevan en sus cabezas cestas de frutas, por ejemplo y como es natural en su tierra y en su parentela, sino libros y sobre ellos un mundo redondo que simboliza los objetivos de desarrollo del milenio, que en 2015 se deberían haber alcanzado y que ella lo hace público como leyenda de su pintura: “Educándose, la mujer conquista el mundo”.

Después de cinco años, muchas personas del Polígono, en su ir y venir del timbo al tambo, en frase tan querida por García Márquez, siguen leyendo este mensaje todos los días. Nadie lo ha borrado ni han pintado mancha alguna sobre esta obra de arte, porque respetan lo allí expuesto. Las niñas y los niños del Polígono que asisten a esa Escuela, saben que tienen un compromiso inmediato: comprender el papel de la mujer en la vida, imprescindible si se inserta en la sociedad a través de la cultura, de la educación para ser ciudadanas conociendo sus derechos y deberes.

Es lo que intentó reflejar Nena. Mi agradecimiento a esta pintora por haber formado parte de un proyecto extraordinario. Espero que con una lectura mundana y laica del cometido del ángel de la guarda de la Escuela donde pintó Nena, la educación, como dulce compañía, no desampare nunca a las niñas que allí estudiaron y también lo hacen hoy, ni de noche ni de día.

Pensé en la importancia de la educación para ser ciudadanos del mundo y seguí caminando en un amanecer concreto. Se acercaban niños y niñas a la Escuela. Me abrí paso entre ellos y comprendí mejor que nunca este mensaje callejero en una pared pintada de una escuela de ángeles laicos que los deberían educar siempre para conquistar el mundo de la dignidad de todos y la de secreto.

Sevilla, 13/V/2015

PALABRAS DEL AMANECER

Comienzo hoy una serie de artículos sobre situaciones del amanecer cotidiano en esta ciudad, Sevilla, deseada y deseante. Van a reflejar sentimientos y emociones de un caminante que desea hacer caminos diferentes al andar, atento siempre a las pequeñas cosas urbanas que convierten al ser humano en la manifestación más palpable de que se debe trabajar sin descanso por otro mundo posible, sin que el poderoso caballero don dinero sea el factor determinante de la vida. La ciudad habla como puede cuando se camina a través de sus aceras, que ofrecen la posibilidad de admiraría y quererla cada día más, porque en Sevilla la vida siempre está expuesta en la calle.

En un pequeño homenaje que dediqué en 2006 a Jane Jacobs, hice un canto a su concepción de las aceras: “la magia de las ciudades, de sus barrios, viene desde abajo, desde las aceras de los encuentros ilusionados de personas que van y vienen alrededor de sus asuntos”. Para ella, “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en las calle y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1).

Estas miradas son las que voy a traducir a palabras íntimas de un nuevo amanecer en Sevilla, cuando voy y vengo de mi corazón a mis asuntos.

Sevilla, 13/V/2015

(1) Jacobs, Jane (1961). Muerte y vida en las grandes ciudades americanas. Nueva York: Vintage, pág. 50.