San José era sólo José de Nazareth, de profesión carpintero

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR

Georges de La Tour, El recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Dedicado a todas las personas que me felicitan en un día en el que recuerdo a San José sólo como José de Nazareth, de profesión carpintero. Una persona buena, en el buen sentido de la palabra “bueno”, amante de sus silencios y maestro en el arte de callar.

Cuando llega este día de tanta tradición en España, la fiesta de San José, recuerdo un poema precioso de Rafael Alberti, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen que solo acepta el regalo de un beso a su niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, de los regalos que impone el mercado, porque nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida y no mezclada con decisiones que nunca se deberían tomar en un Estado laico. También, en un José muy humilde, carpintero por más señas, que la acompaña en silencio en ese momento mágico:

A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo,
no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí

La segunda fila que siempre ocupó José de Nazareth, la pareja oficial de María me ha emocionado en muchas ocasiones, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. En este momento, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño.

En las dos experiencias narradas no aparece José por ningún sitio, pero allí estaba. Lo que pasó en la tienda del platero o en aquella habitación familiar tan austera, muestran el silencio eterno de José, rodeado siempre de preguntas sin respuesta como nos puede pasar hoy, un día 19 de marzo de 2019, según el calendario gregoriano, pero sorprendido con una historia donde sabía perfectamente cuál era su papel. Me gusta recordar hoy a José, despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado.

Es sorprendente que Marcos, el primer evangelista que contó el relato completo de Jesús de Nazareth, obviara en el mismo el nacimiento de Jesús. Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”.

Como dije anteriormente, José no aparecía por ningún sitio pero, dueño de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio.

Sevilla, 19/III/2019