Se llama Gabriel Boric y es la nueva esperanza de Chile

El Presidente de la República, Gabriel Boric Font participando en un acto cultural con vecinos y vecinas de la comuna de La Pintana – 13 marzo 2022.

Sevilla, 14/III/2022 – 13:15 CET (Hora estándar de Europa Central)

¡Trabajadores de mi patriatengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor!

Salvador Allende, Palacio de la Moneda (Santiago de Chile), Radio Magallanes, 9:10 A.M., 11 de septiembre de 1973

Con estas palabras inolvidables de Salvador Allende, que anteceden, finalizó el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, su discurso oficial en el acto de toma de posesión el pasado viernes 11 de marzo, un joven de 36 años que ha aunado voluntades de millones de chilenos con la base indestructible del amor y del sufrimiento, como nos ha recordado Quilapayún, desde hace ya muchos años, en su aclamada y preciosa Cantata de Santa María de Iquique: ¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha? / Hermano con hermano preguntaban. / Es justo lo pedido y es tan poco / ¿tendremos que perder las esperanzas? // Así, con el amor y el sufrimiento / se fueron aunando voluntades, / en un solo lugar comprenderían, / había que bajar al puerto grande.

Con estas palabras que siguen, de profundo respeto y admiración hacia el nuevo presidente de Chile, quiero resaltar también hoy, una vez más, un pequeño homenaje particular al pueblo chileno, porque formé parte de mi conciencia social escuchando a Víctor Jara, Quilapayún, Inti-Illimani, Violeta Parra, Julio Numhauser y otros tantos “cantores” y grupos chilenos que amaban y aman la democracia por encima de todo. La aportación de Neruda es otro cantar del alma mía, que reconozco, guardo, respeto y aprendo. También he sentido el dolor mantenido en el tiempo por la terrible dictadura de Pinochet y en recuerdo a la libertad malherida del pueblo chileno, que he grabado de forma indeleble en mi mente y en mi corazón a lo largo de casi 49 años y de lo que he dado pruebas fehacientes en este cuaderno digital cada 11 de septiembre. Gracias sinceras por lo que aprendí de la democracia chilena, de sus cantores, grupos folklóricos, poetas, escritores y políticos dignos que tanto han sufrido dentro y fuera del país. Del pueblo llano de Iquique.

Recuerdo ahora que en el acto oficial de anuncio del nuevo gobierno chileno, el pasado 21 de enero, tras el triunfo en las elecciones generales a la presidencia, compuesto por 14 mujeres y 10 hombres, el nuevo Presidente dijo a los elegidos, que “[…] Necesitamos que dialoguen, que escuchen mucho, que escuchen el doble de lo que hablen, que preparen sus agendas con dedicación, que visiten los barrios y las regiones, que estén en las calles y construyan soluciones en conjunto con la gente de Chile». Asimismo, en el primer encuentro con su nuevo Gobierno, afirmó que “sentirnos parte de un mismo proyecto y recordar permanentemente que nos debemos al pueblo de Chile, genera una ética colectiva que nos va a permitir tener un buen Gobierno”.

Su discurso de toma de posesión como Presidente de la República, desde el Palacio de La Moneda, es de una calidad extraordinaria y recomiendo su atenta lectura. Ahora hago referencia a determinados pasajes del mismo porque considero que son una bocanada de aire fresco en un mundo tan contaminado por la desafección política, algo que en nuestro país es una realidad ya muy preocupante. Los trascribo sin comentario alguno para que permanezcan objetivamente en nuestras almas,  junto a su calidad más plena:

[…]

La emoción qué he sentido hoy día al atravesar la Plaza de la Constitución y entrar a este Palacio de La Moneda, es profunda y necesito, existencialmente necesito compartirla con ustedes. Son parte protagónica de este proceso, el pueblo de Chile es protagónico en este proceso, no estaríamos aquí sin las movilizaciones de ustedes. Y quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos y solazarnos entre nosotros, para generar distancias inalcanzables, llegamos aquí para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor la vida en nuestra patria.

Y quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos y solazarnos entre nosotros, para generar distancias inalcanzables, llegamos aquí para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor la vida en nuestra patria.

Quiero decirles, compatriotas, que he visto sus caras recorriendo nuestro país, las de las personas mayores cuya pensión no les alcanza para vivir porque algunos decidieron hacer de la previsión un negocio.

Las de quienes se enferman y sus familias no tienen cómo costearle los tratamientos. Cuántos de ustedes nos han hablado, nos hemos mirado a los ojos.

Las de los estudiantes endeudados, las de las y los campesinos sin agua por sequía y por saqueo.

Las de las mujeres que cuidan a sus niños con TEA [Trastorno del Espectro Autista] que en cada lugar de Chile me las encuentro. A sus familiares postrados, a sus bebés indefensos.

Las de las familias que siguen buscando a sus detenidos desaparecidos qué no dejaremos de buscar.

Las de las disidencias y diversidades de género que han sido discriminadas y excluidas por tanto tiempo.

Las de los artistas que no pueden vivir de su trabajo porque la cultura no es lo suficientemente valorada en nuestro país.

Las de las dirigentas sociales que luchan por el derecho a una vivienda digna en las poblaciones de Chile.

Las de los pueblos originarios despojados de su tierra, pero nunca, nunca de su historia.

Las de la clase media acogotada, las de los niños y niñas del Sename [Servicio Nacional de Menores], nunca más, nunca más, las caras de las zonas más aisladas de nuestro país como el Magallanes de dónde vengo, las de quiénes viven en la pobreza olvidada.

Con ustedes es nuestro compromiso [la negrita es mía].

Es sólo una muestra, pero lo breve si bueno dos veces bueno, como aprendí desde pequeño de Baltasar Gracián. Sólo dos apuntes más:

Chilenas y chilenos: Mi sueño es que cuando terminemos nuestro mandato, y hablo en plural porque esto no es algo individual, esto no se trata de mí, esto se trata del mandato que el pueblo nos diera a este proyecto colectivo, cuando terminemos este mandato podamos mirar a nuestros hijos, a nuestras hermanas, a nuestros padres, a nuestras vecinas, a nuestros abuelos y sintamos que hay un país que nos protege, que nos acoge, que nos cuida, que garantiza derechos y retribuye con justicia el aporte y el sacrificio que cada uno de ustedes, de los habitantes de nuestra patria, hacen para el desarrollo de nuestra sociedad.

En este primer año de Gobierno también nos hemos impuesto como tarea acompañar de manera entusiasta nuestro proceso constituyente por el que tanto hemos luchado. Vamos a apoyar decididamente, decididamente el trabajo de la Convención. Necesitamos una Constitución que nos una, que sintamos como propia, una Constitución que, a diferencia de la que fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura, nazca en democracia, de manera paritaria, con participación de los pueblos indígenas, una Constitución que sea para el presente y para el futuro, una Constitución que sea para todos y no para unos pocos. Los invito a que nos escuchemos de buena fe, sin caricaturas, sin caricaturas, tomémonoslo en serio, de todos los bandos. Nos lo digo a nosotros mismos también, escuchemos de buena fe, sin caricaturas para que el plebiscito de salida sea un punto de encuentro y no de división y podamos aquí, junto al pueblo, firmar por primera vez en la historia de Chile una Constitución, democrática, paritaria, con participación de todas y todos nuestros pueblos. Chilenas y chilenos: El mundo nos está mirando. Quiero decirles chilenos y chilenas que el pueblo nos está mirando, el mundo nos está mirando y estoy seguro de que también ven con complicidad lo que está pasando en Chile.

Con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades

Una vez leído el discurso completo, comprendo que lo cerrara con un recuerdo especial a Salvador Allende, que tampoco he olvidado, como se puede constatar en bastantes páginas de este cuaderno digital. Les aseguro que me he quedado con su nombre, porque me entrega de nuevo la esperanza en el ser humano:

Sé que en 4 años más el pueblo de Chile nos juzgará por nuestras obras y no por nuestras palabras y que, como decía un viejo poeta, el adjetivo cuando no da vida, mata. Hoy era necesario hablar, mañana todos juntos a trabajar. Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor. Seguimos. ¡Viva Chile!

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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