“Carpe diem” o la forma de vivir apasionadamente el día de hoy, sin fiarse mucho del incierto mañana

Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.

John Keating (Robin Williams), en El club de los poetas muertos

 Sevilla, 18/IV/2023

Cuando el actor Robin Williams subió a su cielo particular en 2014, escribí unas palabras que estoy seguro que podría compartir hoy con Bertrand Tavernier hablando de su película Hoy empieza todo, porque cuando todo comienza cada día estamos dando rienda suelta a cada “carpe diem” particular, un sentimiento que nunca se refleja en las esferas de los relojes de nuestra vida: “[Carpe diem] Era lo que John Keating/Robin Williams [en la película El club de los poetas muertos] intentaba transmitir a sus alumnos desde la primera clase: que amaran el tiempo real de cada uno, cada momento, porque nada se repite, porque nadie se baña dos veces en el mismo río. A través de la poesía, porque siempre que se crea y piensa en algo, se puede dar el énfasis que cada persona necesita en su momento personal e intransferible y así se rompen esquemas. Esa es su verdadera razón, que Juan Ramón Jiménez también nos transmitió de forma excelente: amor y poesía, cada día. Además, la libertad debe estar presente en esta acción poética. Él se lo enseñó a los cuatro alumnos que copiaron su experiencia vital: crear un nuevo Club de los poetas muertos, amando la transgresión de la vida cuando sus pilares se tambalean, tal y como está sucediendo en la actualidad. Ellos decidieron apostar por la libertad personal y colectiva frente a los cuatro pilares de su colegio: tradición, honor, disciplina y excelencia. El desenlace de la película es conocido y doloroso. Al final, como a casi todas las personas que introducen cambios en la vida, en la sociedad, se las expulsa de la misma, con silencios cómplices. No es de extrañar que todos los alumnos firmaran la expulsión del profesor Keating. Un final, salvando lo que hay que salvar, que tiene un parecido extraordinario con los planos finales de La lengua de las mariposas, en el momento que los alumnos tiran piedras a su profesor, D. Gregorio, que tanta felicidad les había proporcionado, en un silencio cómplice desolador ante la cordada de presos”.

Ayer, volví a encontrarme con esas palabras del poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda (Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe, contextualizadas en un viaje hacia su lugar querido, un territorio espléndido en la región del Lazio, a unas cuantas leguas de Roma, algo así como el arte de disfrutar del momento en su villa, Licenza, que se conserva para ofrecerla al placer de los sentidos y las emociones de cada persona que quiera descubrirla, completando en primer lugar las cuatro palabras que seguían a las dos más famosas, Carpe diem, quam minimum credula postero, que sólo se recuerdan en contadas ocasiones, descontextualizándolas del sentido pleno que quiso Horacio darles al presentarlas en sociedad. Para ello, he escogido una traducción del latín original que considero impecable, la del filólogo y poeta  Luis Alberto de Cuenca, porque es importante saber por qué Horacio las escribió aunque sólo hayan pasado a la posteridad dos, Carpe diem:

No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a ti y a mí, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos escollos.

Sé prudente, filtra el vino
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo.
No te fíes del incierto mañana.

Las dos palabras, carpe diem, ya contextualizadas, cobran si cabe todo su esplendor cuando descubrimos en qué contexto las escribió Horacio. Para mí, tienen un sentido especial cuando las recuerdo en el contexto de la película citada, que hizo historia en mi vida a través de sus planos principales, destacando sobre todo los momentos estelares de la forma de entender la vida el profesor John Keating y transmitirla a los demás, fundamentalmente a sus cuatro alumnos especiales por su condición de seguidores de un gran maestro. Desde el comienzo de la película, un nuevo profesor iba a cambiar la vida de alumnos en la mejor tradición de maestría de la vida, que tanto he valorado siempre en mis profesores de diferentes ciclos vitales, tanto académicos como profesionales, porque todos no han sido iguales. Mi maestra especial, Dª Antonia, me enseñó, por ejemplo, la primera versión del carpe diem infantil casi en un alma adulta, que siempre recuerdo de forma entrañable. Cuidó mucho mis sueños en paraísos perdidos, porque mi vida pequeña no daba para más, porque para ella era muy importante cada momento mío, en definitiva mi tiempo y para que no olvidara nunca que a veces es envidioso, como lo susurraba Horacio a Leucónoe, una mujer con mente blanca, limpia, que podía adaptar al breve espacio de la vida, o de cada momento particular, una esperanza larga. Ahí estaba el secreto, porque cada día lleva siempre el tiempo dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¿Qué nos hace felices?

Robert Waldinger (i) y Marc Schulz (d), Una buena vida

Sevilla, 17/IV/2023

Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.

Eclesiastés, 3, 12

Cervantes nos habló en su magna obra quijotesca del bálsamo de Fierabrás, como brebaje que todo lo cura y del que se interesó mucho Sancho Panza ante el ingenioso hidalgo, por lo barata que podría ser su producción y venta, quien lo introdujo en su deambular por el mundo como solucionador de todos los problemas que afectan a la salud en general, aunque demostró por sus peripecias continuas que nada más lejos de la realidad la referencia al codiciado bálsamo y su efecto benefactor. Es lo que puede pasar a veces cuando se conoce la publicación de libros que ofrecen “soluciones“ para encontrar la auténtica felicidad humana, porque así se presentan en sociedad, aunque en el caso del libro que comento hoy hay que considerarlo como una obra de obligada lectura por la trayectoria histórica que tiene la investigación sobre la que se basa la citada publicación. Digo esto porque recientemente ha pasado por Madrid el psiquiatra Robert Waldinger (Omaha, EE UU), para presentar y promocionar su obra Una buena vida (Planeta), compartida en su autoría con Marc Schulz, director asociado de The Harvard Study of Adult Development [El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de los Adultos], en la que según se cita en una entrevista publicada por el diario El País el pasado sábado, “desentrañan las claves de una investigación que dura ya 85 años y de muchas otras que orientan a lo que ni ellos mismos esperaban. No es el dinero, el éxito profesional o los viajes a paraísos tropicales. Son las relaciones con los demás lo que determina que estemos más o menos satisfechos con nuestra vida y, en buena medida, lo que esta dure”.

La sinopsis oficial de la obra responde a una pregunta crucial en estos tiempos tan modernos y convulsos: “¿Qué nos hace felices? Hace más de ocho décadas, la Universidad de Harvard se propuso dar respuesta a esa pregunta y puso en marcha uno de los estudios más importantes hasta la fecha. Eligieron a una población de cientos de personas y durante años estuvieron entrevistándolas, haciéndoles análisis y siguiendo su desarrollo profesional y personal. Han seguido la vida de ciudadanos desde su juventud hasta su deceso y han indagado en sus motivaciones, su carrera profesional y sus relaciones personales. Algunos fracasaron o se arruinaron, mientras otros se hicieron millonarios o llegaron a ocupar las más altas posiciones de poder, y hubo quien padeció largas enfermedades, al tiempo que otros gozaban de una salud inquebrantable. A través de inspiradoras historias reales, este libro nos brinda la respuesta más importante de todas, la conclusión a un estudio que cambiará para siempre nuestra perspectiva sobre la felicidad y nos enseñará que nunca es demasiado tarde para darle un giro a nuestras vidas. Porque la salud y el éxito profesional influyen, por supuesto, pero nada es tan importante para alcanzar una vida larga, plena y satisfactoria como lo son las relaciones personales”.

Me ha llamado la atención la serie temporal tan prolongada de este estudio, ochenta y cinco años, porque nos ofrece una perspectiva cargada de fundamentos científicos para saber en qué creemos los humanos que consiste ser felices. Francesc Miralles lo analizaba bien a la luz del contenido del citado informe de Harvard, en un artículo que era por sí mismo un aviso para navegantes en busca de felicidad, ¿Qué nos hace felices? ‘Spoiler’: no es el dinero: “Al analizar los datos de ocho décadas, la conclusión a la que han llegado los investigadores es que lo que ha demostrado procurar felicidad duradera no es el dinero ni el éxito profesional. Tampoco el ejercicio o la dieta, aunque sin duda contribuyen en el bienestar. El factor número uno de la felicidad, según el estudio, es tener buenas relaciones. Las personas con una conexión más íntima con la familia, los amigos y la comunidad son más felices y, además, gozan de mejor salud”.

Todo lo anterior creo que lo descubrí hace ya bastantes años, leyendo un libro integrado en la Biblia, Eclesiastés, una persona muy vinculada a las asambleas humanas, a las democracias auténticas, cuando hacía tres preguntas esenciales en busca del sentido de la vida, de la felicidad para ser y estar en ella (Eclesiastés, 3, 1-22): ¿Qué gana el que trabaja con fatiga? o en otra variación sobre el mismo tema: ¿qué saca el hombre de todo su fatigoso afán bajo el sol?; ¿quién sabe si el aliento de la vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de la bestia desciende hacia abajo, hacia la tierra? y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que ha de suceder después de él? A día de hoy, con todo mi respeto a la publicación de Harvard,  la única respuesta que me sigue pareciendo coherente es la del propio Eclesiastés, un auténtico líder de las asambleas, que no respondió a las cuestiones anteriores en el Libro, porque sinceramente no lo podía hacer, sino que inicia la mejor respuesta a continuación, en el capítulo 4: hay que hacer camino al andar y aprender una gran respuesta provisional en la vida: es mejor caminar con otros, porque si nos caemos siempre habrá alguien que te levante, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos: jamás se puede romper.

Eclesiastés, que no estaba sometido a los estudios rigurosos de Harvard, nos decía al comenzar el célebre capítulo 3 citado que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar del tiempo a lo largo de la vida, buscando siempre la felicidad, que también se vienen repitiendo desde que el mundo es mundo: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Casi nada, pero administrar esta carga vital, en su tiempo específico, es harina de otro costal. Por eso hay que ser consecuente con esta lista de hechos humanos, que no nos son ajenos y que rodean siempre a la felicidad o a sus contrarios, porque vanidad de vanidades, todo es vanidad y si no que lo demuestre nuestra capacidad de respuesta a las tres preguntas enunciadas anteriormente.

Finalmente, tengo que afirmar que estoy de acuerdo con la conclusión del estudio de Harvard y con lo expuesto en Una buena vida, porque la experiencia multisecular dice que “más valen dos personas que una sola, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo, pues si cayeren, una levantará a la otra; pero ¡ay de la persona sola que se cae!, que no tiene quien la levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero la persona sola ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper”. No lo ha dicho Harvard, sino la tradición oral de abuelos a nietos, de padres a hijos, durante siglos, desde que se sentaban en la orilla del Tigris y Éufrates al caer la tarde, a la hora malva mágica que tanto gustaba a Gabriel García Márquez. Su autor, no lo olvidemos, tenía un nombre inconfundible, Eclesiastés, una persona de comunidad, en el capítulo 4, para que no nos dediquemos sólo a atrapar vientos buscando la ansiada felicitad, con mayor sentido aun cuando nos preocupa que sea para todos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Todo el mundo lo sabe, eso es lo que pasa

Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado

Leonard Cohen, Todo el mundo sabe

Sevilla, 16/IV/2023

Leonard Cohen lo cantó con el desgarro humano que le caracterizaba, a pesar de que sus duras palabras estuvieran acompañadas siempre de melodías excelentes: Los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Una canción de 1988 perteneciente al álbum “I’m your man”, Todo el mundo sabe, escrita por él y por la cantautora estadounidense Sharon Robinson, vuelve a sonar en la caja de música que guardo en mi clínica del alma, mi biblioteca, cuando constato que el mundo al revés sigue impertérrito, abriéndose camino al andar de cualquier forma.

Traigo hoy esta reflexión a este cuaderno digital cuando compruebo que el expresidente Trump ha salido reforzado en su prestigio nacional a pesar de haber sido llevado a los tribunales y que encara su candidatura a las elecciones de su país como si no pasara nada: todo el mundo sabe que el mintió siempre que pudo, pero millones de seguidores lo seguirán votando a pesar de que los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos / Eso es lo que pasa / Todo el mundo sabe / Todo el mundo sabe que el barco hace aguas / Todo el mundo sabe que el capitán mintió / Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado. Todo el mundo lo sabe, pero la realidad es que muchos conciudadanos, millones para ser exactos, siguen creyendo que Trump y otros aprendices de Trump en el mundo, también en nuestro país, son los únicos salvadores del mundo “al derecho”, en el que millones de personas viven en unas condiciones infrahumanas y con serios problemas en el bienestar social de este mundo al revés.

Desde esta orilla, salvando lo que hay que salvar, Andalucía sigue con cifras imposibles de aceptar en relación con su pobreza severa y vemos con ardiente impaciencia, estudio tras estudio, que las cifras no mejoran, porque sabemos dónde están los pobres en nuestra Comunidad, todo el mundo lo sabe, que diría Leonard Cohen, aunque algunas fuerzas políticas los ignoren por definición, tal y como lo expuse al año pasado en el artículo que dediqué a esta situación lacerante a la luz del informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022. Las personas que recordamos esta realidad tenemos muchas veces la sensación de que somos “ciudadanos molestos” para los demás, algo así como el rayo que no cesa, pero no me resigno a tranquilizar la conciencia y mirar continuamente para otro lado. Están próximas las elecciones municipales y de determinadas Comunidades Autónomas, donde el voto, no inocente, será vital para obtener los mejores resultados en beneficio de todos, para transformar esta tierra, no solo cambiarla, ante la mirada desafiante del Partido Abstencionista que es la peor representación que podemos imaginar desde una democracia decente.

Ha llegado el momento de pasar definitivamente a la acción y unas elecciones son la gran oportunidad de decantarse por otra forma de hacer política y de ser políticos en el sentido más puro del término, aunque la primera toma de conciencia es repasar algunos conceptos de pobreza para salir de ella, porque creo que estamos muy confundidos, que diría Eduardo Galeano. ¿Saben por qué? Porque pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres: Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos. Pobres, lo que se dicen pobres, son los que no saben que son pobres.

Ahora, en tiempos de votación y turbación, lo más importante es identificar bien al capitán que nos mintió y a otros «capitanes» que siguen mintiendo cada día como si no pasara nada, para hacer la mejor mudanza ideológica y transformar la sociedad. Palabras de Cohen.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Palabras recientes, ejemplares, de José “Pepe” Mujica, en un mundo al revés

«La vida es hermosa porque es la aventura, pero como es algo cotidiano no le damos valor y no nos hacemos la pregunta de si la vida tiene un sentido y si debemos vivir detrás de un sueño o si debemos vegetar, dejando que el mercado la maneje. La disyuntiva de las almas jóvenes es elegir o no un rumbo. Y esa es una decisión»

Extracto del discurso de José Pepe Mujica, en la entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), el 10 de abril de 2023

Sevilla, 14/IV/2023

José Pepe Mujica, expresidente de la República Oriental del Uruguay, recibió el pasado 10 de abril el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), acompañado entre otras autoridades de alguien muy especial, su compañera de vida, Lucía Topolansky Saavedra, ex vicepresidenta y ex senadora de su querido Uruguay, en un acto que nos brinda la oportunidad de escucharle de nuevo, siendo para mí un honor ofrecer el enlace a sus palabras, para no alterar su contenido y recibirlo en su texto y contexto primigenio. ¡Cuánto vuelvo a aprender escuchándolo de nuevo!, tomando conciencia de que somos “bichos humanos”, animales con ideas, esencialmente egoístas, controlados por el capital y donde es imprescindible bajar de los sueños a la realidad para poder transformar el mundo a través de una nueva forma de ser personas.

A partir del minuto 29 se puede escuchar la voz poderosa de Mujica, con su humildad característica: “Tengo que agradecerle a este equipo de profesores. Yo no soy universitario, soy un paisano con lecturas. Pertenezco a una generación que pensaba que con algunos cambios íbamos a tener un “hombre nuevo”, que podíamos cambiar el mundo. Teníamos fe y comprometimos nuestra juventud, nuestro trabajo y nuestra seguridad, nos jugamos el todo por el todo. No éramos mejores ni peores. Fue muy singular el tiempo que nos tocó vivir». Atender lo que dice es una delicia y un regalo en este mundo al revés que tanto nos agobia en su cada día terco y pertinaz en su sequía ética, relacionada siempre con la dignidad humana. De ahí mi agradecimiento, en un aviso suyo para navegantes dignos que me parece impecable en este mundo donde vivimos diariamente en diferentes posiciones: “Están los que nunca se preguntan si la vida tiene un sentido, si la vida tiene un rumbo. No se hacen esa pregunta. El mercado les tiene un destino planteado: se van a pasar toda su vida pagando cuotas y queriendo comprar la felicidad en cuotas mensuales» […] aunque también «Están los otros, los que se hacen o sienten esa pregunta: si la vida tiene un sentido o una causa, y ahí aparecen las variedades. Los hombres de ciencia, que son capaces de gastarse 20 años de vida tras el misterio de una molécula. Eso es una pasión, eso es una causa. […] Y, dentro de los que tienen pasión, estamos algunos que nuestra pasión es que la sociedad en que nacimos sea un poco mejor, algún día”.

Les dejo escuchando a Mujica. Nunca defrauda, porque todos los políticos no son iguales y porque en su caso habla siempre con el alma en su voz, en su palabra auténtica, la causa de su honor diario.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Pasolini está en la lista de espera de la Cineteca de Bolonia

Sevilla, 13/IV/2023

A estas alturas de la “película” de este cuaderno digital, nadie podrá negar el aprecio que he expresado siempre a Pier Polo Pasolini y a una obra suya emblemática, Il vangelo secondo Matteo (El evangelio según Mateo, 1964) que, como contó muy bien el periodista Juan Arias en un determinado momento, nació junto a él en un encuentro de escritores compartido en Asís con el director italiano: “La idea del ateo y homosexual Pasolini de hacer un filme sobre la vida de Jesús fue una pura casualidad. El cineasta tenía 42 años y fue convidado a Asís a un congreso de escritores. Coincidió que también a mí me habían convidado para hablar de un tema curioso: “Jesús escritor”. Recuerdo que Pasolini se sentó a mi lado y cuando en el programa vio el título de mi ponencia, me dijo entre curioso e incrédulo: “¡Pero si Jesús nunca escribió!”. Le pedí que esperara y vería que sí había escrito. El cineasta nunca había leído los evangelios. Cuando yo conté la historia de que Jesús había escrito una sola vez y con el dedo de su mano en el polvo del suelo del templo para salvar a una mujer adúltera de la muerte por lapidación, Pasolini intrigado me dijo: “Pero no has contado qué escribió”. Le expliqué que los evangelios no lo cuentan y él, inquieto en la silla, como enfadado, me susurró: “¡Pero los apóstoles fueron locos por no contar lo único que Jesús escribió en su vida!”.

A partir de esa experiencia inolvidable, Pasolini se quedó un día mas en Asís y leyó de un tirón el evangelio atribuido a Mateo, quedando tan sorprendido que decidió allí mismo llevar esa historia a una película, la que tantas veces he citado en este cuaderno digital, tal y como se puede leer en mi última publicación Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible. En su portada, figura una imagen tomada por Domenico Notarangelo en un descanso durante el rodaje de “Il vangelo secondo Matteo” (1964), en la que aparecen Enrique Irazoqui, que interpretó el papel de Jesús y Pier Paolo Pasolini. Él expresó algo muy importante en relación con esta obra tan paradigmática y, aparentemente, contraria con su ideología. “Mi lectura del Evangelio sólo podía ser la lectura de un marxista, pero al mismo tiempo se iba extendiendo en mí la fascinación de lo irracional, de lo divino, que domina todo el Evangelio. Como marxista, no puedo explicarlo y tampoco el marxismo”. ¡Que curioso que el propio Papa Francisco haya afirmado sobre esta obra que es “quizás el mejor film que se ha rodado sobre Jesús”!

Pasolini hizo con esta película un cine diferente, singular, diverso: “Jesús es mostrado continuamente caminando entre el desierto o entre pueblos en ruinas. Su mirada, como la de Pasolini, no evita a los leprosos ni a los cojos, sino que se detiene en ellos; la cámara, por su parte, se complace, por ejemplo, en la mano del mesías que acaricia los rostros marchitos de quienes acuden a él para encontrar salud. El contacto entre dos cuerpos alivia, de ahí la alegría del rostro de la adolescente María (Margherita Caruso) al ver regresar a José, al saber que, sin importar lo que digan los demás, él ha decidido estar con ella” (1). Me emocionó esta película cuando la vi de nuevo en Roma, en 1976, sabiendo como sabía a través de Rafael Alberti que aquella ciudad era un peligro para caminantes que hacen camino al andar. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Por ejemplo, a una obra magnífica de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, que ganó el XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022, año en el que cumplió el centenario del nacimiento del director italiano.

Pero, ¿por qué traigo hoy a colación esta referencia a la película de Pasolini? Lo hago sorprendido por una cita sobre esta obra preciosa en un artículo en el diario El País sobre el que se podría llamar el Hospital del Cine, la Cineteca de Bolonia, con un comienzo, nunca mejor dicho, de “película”: “A veces, la paciente que ingresa es una estrella. Otras, no la conoce nadie. Pero a todas se las cuida y escucha, porque cada una tiene una historia que contar. Algunas tan solo sufren los achaques de la edad. Pero en el laboratorio se lidia también con casos más desesperados: fracturas, cortes, quemaduras, afonía, incluso trozos desaparecidos. Y, por supuesto, desmemoria. Al fin y al cabo, las enfermas más jóvenes suman 40 o 50 años. Y las hay incluso que superan el siglo de vida. “No sé si en alguna ocasión rozamos la obstinación terapéutica. Les coges cariño a las películas”, sonríe Céline Stéphanie Pozzi, una de las principales responsables de velar por los filmes que la rodean. Aunque, si fuera un hospital geriátrico, la Cineteca de Bolonia rozaría más bien el milagro: se entra dolida, o hasta decrépita, se sale casi siempre esplendorosa. Y lista para volver a brillar. Cuando el cine ya no hace magia, acude a este gran sótano. Y encuentra decenas de hechiceros dispuestos a ayudar”.

Leyendo este artículo he conocido que “En una estantería, El evangelio según Mateo, de Pasolini, aguarda a que llegue su turno de cuidados”. Es decir, está en lista de espera para recibir la atención que merece, porque los años no pasan en balde y porque acusa el paso del tiempo, que no perdona nada, tampoco al celuloide. Espero con emoción conocer algún día que la han llamado para ingresar y ser atendida de forma inmediata, porque Pasolini hizo con ella un gran milagro: apear al suelo de todos, a la calle y sus aceras, una figura enigmática y atractiva por los siglos de los siglos, la de un ciudadano llamado Jesús, pero traído a nuestros días: “Hasta cierto límite de conciencia, más bien en toda conciencia, es una obra marxista: no podría rodar escenas sin que hubiera un momento de sinceridad, entendida como actualidad. De hecho, ¿cómo podría representar a los soldados de Herodes? ¿Podría hacerlo con bigotes, dientes rechinantes, vestidos con harapos, como coros de ópera? No, no podría hacerlos así. Los vestí un poco como fascistas y los imaginé como escuadrones fascistas”.

Por todo lo anterior, es muy importante que tras la atención que reciba la película en su delicada situación actual, aunque pase por la Unidad de Cuidados Intensivos Cinematográficos, vuelva a la vida que siempre tuvo gracias a que la Cineteca de Bolonia “rozará el milagro”, sabiendo que en la espera actual, con la ardiente paciencia de Neruda, sueña con salir esplendorosa por los siglos de los siglos. Que así sea.

(1) https://cinedivergente.com/el-evangelio-segun-san-mateo/

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Principios legales y bioéticos para proteger la gestación subrogada

Informe del Comité de Bioética de España sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada – 2017

Sevilla, 10/IV/2023

Preferiría haber seguido los pasos de Bartleby, el escribiente, con su reiterada frase “preferiría no hacerlo”, para no haber tenido que escribir hoy sobre una noticia que ha dado la vuelta al mundo, aunque si lo hago ahora es para ir mucho más allá de su incardinación en la prensa y medios de comunicación “rosas” de nuestro país. Me refiero obviamente al nacimiento por gestación subrogada de la hija adoptiva de Ana Victoria García Obregón, más conocida como Ana Obregón, en Miami (Florida), con aportación de material genético de su hijo Aless, fallecido hace ya casi tres años y una gestante por sustitución facilitada mediante una agencia especializada en Estados Unidos, acogiéndose a la legislación existente al respecto en ese Estado americano. Si lo hago es porque creo que es un deber ciudadano participar como tejido crítico en la emisión de juicios bien informados, para contrarrestar la oleada asfixiante de opinadores mayores del reino, que se permiten hablar de lo divino y de lo humano todos los días, sin miramiento alguno, en una intrepidez legal, biológica, psicológica y ética que sobrepasa todas las fronteras imaginables, alimentada por la ensoñación permanente de la protagonista.

Empezando por donde hay que empezar, creo que la parte afectiva del proceso está ahí y no hay que despreciarla, pero por sí misma no justifica que tengamos que comulgar con ruedas de molino ante una situación tan compleja, donde lo primero que hay que abordar es su perspectiva legal, porque la realidad es que no se ha cumplido lo dispuesto en la legislación vigente en nuestro país al respecto, aunque la protagonista haya declarado en su revista de cabecera y previo pago de una cantidad sustancial que “Lo primero que tienes [tenemos] que saber es que esta niña no es mi hija, sino mi nieta. Es hija de Aless y cuando crezca le contaré que su padre fue un héroe, para que sepa quién es y lo orgullosa que tiene que estar de él. La decisión de comenzar con el proceso de gestación subrogada, que implica, como sabes, la participación de una donante de óvulo y de una gestante, la tomé el día que mi niño se fue al cielo. Ese mismo día. Lo que la gente no sabe es que esta fue la última voluntad de Aless: la de traer un hijo suyo al mundo. Y así nos lo comunicó de palabra a su padre y a mí una semana antes de fallecer. Esto se llama ‘testamento ológrafo’ y se produce cuando una persona, ante dos testigos, expresa sus últimos deseos, aunque, por las circunstancias que sean, el notario no pueda estar presente en ese momento. Pero este documento existe y es legal. Cuando a mi hijo le diagnosticaron el cáncer e iba a comenzar el tratamiento de quimioterapia, los médicos le recomendaron que guardara muestras de su esperma, por si los medicamentos le afectaban en el futuro, para asegurarse de poder tener hijos. Estas muestras estaban conservadas en Estados Unidos. Aquel día estábamos en el hospital; Aless ya estaba muy mal y nos dijo que, si algo le ocurría, quería que supiéramos que él quería dejar descendencia en esta vida. Aunque ya no estuviera. Desde ese momento, lo único que me ha permitido seguir viviendo cada día, cada segundo, es cumplir la misión de traer al mundo a una hija de Aless”. A esta declaración de principios, le agrega algo preocupante cuando se le indica que se ha formado un gran revuelo en nuestro país: “pero este debate es absurdo, porque esta técnica de repro­ducción asistida, se lleva haciendo muchísimos años y es legal en muchos países del mundo. Muchas parejas que no pueden tener hijos o parejas homosexuales o por los motivos que sean utilizan esta técnica. ¿Pero qué escándalo es este, ahora?” […] Porque aquí [en Miami] la gente está abierta, pero en España, madre mía, estamos en el siglo pasado”.

Creo que sobran muchos comentarios, pero no un análisis breve, pero riguroso, de lo que se está tratando, que es muy serio. Para empezar, creo que Ana Obregón es consciente de que lo que ha hecho es ilegal en nuestro país y de que sólo por su capacidad financiera es capaz de solucionarlo fuera de él, a su leal saber y entender, de la mejor forma posible. Ni el Código Penal en su artículo 221, apartado primero, que recoge de forma taxativa lo que ocurre si se intenta llevar a cabo en España lo que ha ocurrido en el caso de Ana Obregón, “Los que, mediando compensación económica, entreguen a otra persona un hijo, descendiente o cualquier menor aunque no concurra relación de filiación o parentesco, eludiendo los procedimientos legales de la guarda, acogimiento o adopción, con la finalidad de establecer una relación análoga a la de filiación, serán castigados con las penas de prisión de uno a cinco años y de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de la patria potestad, tutela, curatela o guarda por tiempo de cuatro a 10 años», ni lo que, igualmente afecta al receptor, según lo expuesto en el apartado 2 del citado artículo: “Con la misma pena serán castigados la persona que lo reciba y el intermediario, aunque la entrega del menor se hubiese efectuado en un país extranjero», dejan lugar a dudas legales de fondo. Desde el punto de vista estrictamente legal, es importante también acudir a la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, donde en su artículo 10 dice que: «Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero». Y añade: «la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto». Si hago estas menciones legales es para resaltar que desde una perspectiva legal constitucional, en un estado de derecho como es nuestro país, lo ocurrido con lo expuesto por Ana Obregón, no es un problema de “estar en el siglo pasado”, sino en el presente, que demuestra que con esta actuación se vulnera un derecho fundamental, de principio, recogido en el artículo 14, como derecho fundamental: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Las posibilidades económicas han permitido a Ana Obregón no cumplir con la ley en nuestro país y buscar soluciones en otro, es decir, ha prevalecido ”otra condición o circunstancia personal o social”, más allá del cumplimiento de una última voluntad de su hijo fallecido hace tres años, que tampoco se pueda llevar a término en nuestro país, a cualquier precio, por duro que resulte decirlo.

A mayor abundamiento, la recientemente aprobada Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, dice exactamente en su artículo 32, dedicado a la prevención de la gestación por subrogación o sustitución, en su apartado 1, que “La gestación por subrogación o sustitución es un contrato nulo de pleno derecho, según la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, por el que se acuerda la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero. Asimismo, en su apartado 2 dice que “Se promoverá la información, a través de campañas institucionales, de la ilegalidad de estas conductas, así como la nulidad de pleno derecho del contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero. También es necesario traer a colación el artículo siguiente, el 33 de esta Ley, sobre la prohibición de la promoción comercial de la gestación por sustitución: “En coherencia con lo establecido en el párrafo cuarto del artículo 3.a) de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, las administraciones públicas legitimadas conforme al artículo 6 de dicha Ley instarán la acción judicial dirigida a la declaración de ilicitud de la publicidad que promueva las prácticas comerciales para la gestación por sustitución y a su cese”.

Dicho lo anterior, creo que no se trata de criminalizar porque sí a Ana Obregón por lo que ha hecho, aunque personalmente no lo comparta en este momento temporal del país, pero sí abrir un debate a fondo sobre lo ocurrido, porque sí creo que se debería hacer una reflexión profunda desde el poder legislativo para ordenar esta situación que exige respuestas a la ciudadanía afectada. Tenemos un ejemplo paradigmático también muy reciente, el Código de Deontología Médica, publicado en diciembre de 2022 por la Organización Médica Colegial de nuestro país y presentado en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, el pasado 31 de marzo, en presencia del ministro de Sanidad, donde se dice textualmente en su artículo 65, lo siguiente: Apartado 1. La gestación por sustitución con contraprestación económica es contraria a la Deontología Médica. La comercialización del cuerpo de la mujer vulnera su dignidad. Apartado 2: La gestación por sustitución altruista no es contraria a la Deontología Médica siempre que se preserve la dignidad de la mujer y el interés superior del menor, con la regulación oportuna y el control de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida. Creo que este apartado último abre una puerta muy importante para que se empiece a reflexionar, ordenar legislativamente y organizar los trabajos necesarios para que se pueda tratar de abordar la realidad de la gestación por sustitución en nuestro país.

Con lo expuesto anteriormente, es obvio que vuelvo a reafirmarme en mi posición de no entrar en el vodevil montado por la prensa del corazón y todos los medios de comunicación asociados, que son miles, sino completar lo anteriormente expuesto con aspectos bioéticos de interés general. Para ello, creo que es importante conocer el documento elaborado en 2017, denominado Informe del Comité de Bioética de España sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada, porque ofrece información imprescindible en su Conclusión, que reproduzco íntegra, para poder emitir juicios bien informados sobre esta situación, como decía al principio de estas líneas: “A lo largo de este informe hemos visto que existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio. Otros miembros del Comité, aunque aceptan en línea de principio que esta práctica podría regularse de modo que compaginara la satisfacción del deseo de unos de tener un hijo con la garantía de los derechos e intereses de los otros, no alcanzan a ver la fórmula de hacerlo en el contexto actual. Las propuestas regulatorias que se manejan -la gestación altruista y comercial en sus diversas variantes- son claramente deficientes en la tutela de la dignidad y derechos de la gestante y del menor por las razones que hemos ido apuntando en el apartado anterior. España, junto con muchos otros países de nuestro entorno cultural y del resto del mundo, ha rechazado de forma continuada esta práctica. Lo hizo cuando aprobó la primera regulación sobre reproducción humana asistida en 1988 y lo ratificó tanto en la reforma de 2003 como en la nueva ley sobre reproducción humana asistida de 2006. La experiencia de los últimos años, sin embargo, ha evidenciado que la norma vigente no resulta suficientemente efectiva para alcanzar el objetivo que persigue: la nulidad de los contratos de maternidad subrogada. Aprovechando las leyes permisivas de algunos países, ciudadanos españoles celebran este tipo de contratos en el extranjero y, a continuación, logran inscribir la filiación de los niños obtenidos por esta vía en el Registro Civil de España. Este tipo de contratos e inscripciones contradicen el parecer del Tribunal Supremo, que se manifestó sobre este asunto en 2014 y 2015, declarando su nulidad y los demás efectos que ésta comporta. Puesto que no somos legisladores, ni un órgano creado para el asesoramiento técnico-jurídico, entendemos que no nos corresponde articular la propuesta de reforma de la ley vigente que consideramos necesaria para que siga alcanzando el objetivo para el que fue creada. En todo caso, pensamos que dicha reforma debería estar orientada por tres criterios fundamentales:

– Principio de mínima intervención. La ley vigente establece la nulidad de los contratos de gestación por sustitución; no sanciona a quienes intenten llevarlos a cabo. La reforma de la ley debería orientarse a lograr que la nulidad de esos contratos sea también aplicable a aquellos celebrados en el extranjero. Para contribuir a la efectividad de la medida podría considerarse la posibilidad de sancionar a las agencias que se dedicaran a esta actividad. Solo en el caso de que estas medidas resultaran insuficientes para impedir la gestación por sustitución en el extranjero se debería considerar la posibilidad de recurrir a otras medidas legales que reforzaran su cumplimento.

– Hacia una prohibición universal de la maternidad subrogada internacional. Las desgraciadas experiencias de países en los que esta práctica ha puesto crudamente de manifiesto las explotación a la que son sometidas las mujeres gestantes es una razón fuerte para que España defienda, en el seno de la comunidad internacional, la adopción de medidas dirigidas a prohibir la celebración de contratos de gestación por sustitución a nivel internacional.

– Transición segura. No se puede desconocer que, en estos momentos, un número indeterminado de españoles está inmerso en procesos de maternidad subrogada internacional. Es importante que la transición a una regulación más efectiva no produzca el efecto colateral de dejar desprotegidos a los niños que nacen de estos procesos. Para ello se garantizará que su filiación en el extranjero se realice conforme a la doctrina establecida por el TS”.

Dicho lo anterior, deseo recoger también el espíritu y la letra del voto particular al citado Informe, que emitió Carlos María Romeo Casabona, catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco, en su calidad de vocal del Comité de Bioética de España, porque estimo que es relevante para lo que expuse anteriormente, la necesidad imperiosa de que se comience a tratar esta situación en nuestro país, en sede parlamentaria, desde todas las ópticas posibles y no quedarse quietos ante una realidad que se está dando y que afecta a miles de personas honradas y dignas que buscan respuestas de todo tipo con una lacerante discriminación en nuestro país ante el derecho fundamental de igualdad ante la ley, por ejemplo. El voto particular se hace como breves comentarios que hace el ponente, que pretenden “únicamente matizar algunos razonamientos del Informe y dejar abiertas algunas perspectivas de reflexión hacia el futuro, en la medida en que la situación, la seguridad jurídica y las valoraciones sociales así lo aconsejen”. Fija su atención sobre todo en la llamada “regularización legal” de los hijos nacidos mediante gestación subrogada en el extranjero, en la denominada “inscripción del hijo nacido de otra mujer (madre gestante) como propio (padres comitentes) en el consulado español correspondiente para después proceder a lo propio en el Registro Civil, una vez de vuelta a España. Este procedimiento, que suscita perplejidad en la población, y en ocasiones también desasosiego, ha sido tachado de un claro caso de fraude de ley, según entiende la mayor parte de los juristas, quienes suelen considerar que esta situación afectaría al orden público, entendido en este contexto y de forma simplificada, pues es un concepto jurídicamente indeterminado, muy amplio y rico, como un conjunto de principios e instituciones que se tienen por fundamentales para el normal funcionamiento de una sociedad, sus instituciones y su sistema jurídico. Estas dos tachas comportan asimismo reconocer una sensible merma para la garantía de la seguridad jurídica. Así tenemos dos categorías de ciudadanos en relación con el acceso a la maternidad subrogada: quienes se benefician de ella, porque tienen recursos suficientes para afrontar su coste en el extranjero, y quienes no pueden acceder por falta de recursos o por querer ser respetuosos con la ley, que también podría ocurrir. Con esta reflexión no pretendo recurrir a argumentaciones esquemáticas y demagógicas, pero es así la realidad al día de hoy. Esta situación se ve enrarecida por la circunstancia de que agencias intermediarias privadas, con ánimo de lucro, se mueven por nuestro país con total libertad, ofreciendo sus servicios de mediación en el extranjero a parejas y personas que desean tener descendencia por medio de la maternidad subrogada”.

Junto con otras valoraciones de refuerzo del marco legal actual, lo que me interesa destacar de este voto particular es su perspectiva de futuro: “En una futura, y esperemos que cercana, situación de mayor seguridad jurídica, podría plantearse la posibilidad de abrir la maternidad subrogada a ciertas situaciones, siempre vistas como excepcionales. Como premisas habría que saber conjugar, como señalaba más arriba, por este orden, los intereses de los hijos, los de las madres gestantes y los de las parejas comitentes”. A partir de aquí, aborda cuestiones que me parece extraordinario reflexionar sobre ellas: “Como punto de partida, creo que la maternidad subrogada no está desprovista de valores éticos que deben ser reconocidos y promovidos, si somos capaces de eliminar o reducir al mismo tiempo otros que, al menos por algunos sectores, son rechazados y que podrían postergar aquellos valores. En efecto, no podemos negar que puede promover -cierto, no siempre- la solidaridad entre las personas; también el altruismo. Se sostiene con frecuencia que estos valores sólo son imaginables entre personas allegadas previamente entre sí, en particular si son familiares, pues solo entre ellas podemos presumir que se actúe por solidaridad y con altruismo. Sin desconocer la realidad en la que puede basarse este argumento, me cuesta admitir que no pueda haber mujeres no emparentadas capaces de un gesto solidario relevante, con independencia de que en todos los casos mencionados incluso se les pueda atribuir una compensación (establecer el matiz diferencial entre compensación y precio no es tarea en absoluto fácil, pero no puedo entrar en ello aquí; como tampoco en discutir la posición opuesta que sostiene que es mejor excluir la relación de parentesco con el fin de prevenir la confusión de roles que puede producirse entre las dos madres, sobre todo la gestante: madre y abuela, madre y tía, etc.; hay especialistas competentes para identificar este riesgo y su magnitud, incluso hasta poder llegar a manifestaciones patológicas, que deberían ser tratadas de forma singularizada). Con estas por desgracia breves reflexiones, quiero llamar la atención sobre posiciones a veces maximalistas y poco matizadas. La maternidad subrogada no supone, en sí misma, una explotación de la mujer -gestante-, pero, como sabemos, existe el riesgo real de que así suceda; no supone en cuanto tal, una compraventa de niños, pero sí que puede situar en el núcleo de la gestación el aspecto mercantilista. Y así podríamos continuar con argumentos esgrimidos de semejante tenor. Puesto que la maternidad subrogada no está exenta de promover las virtudes y hasta valores jurídicos mencionados más arriba -no vamos a categorizarlos ahora-, y también otros; puesto que puede servir para que parejas infértiles (patológica o funcionalmente), heterosexuales u homosexuales puedan tener descendencia dentro de un conjunto de principios y reglas, deberíamos mantener despejada la atalaya para ser capaces de percibir cuándo sería el momento oportuno para que pueda intervenir el legislador, esperemos que no a muy largo plazo, y abrir una puerta a la maternidad subrogada. Sabemos que cualquier marco legal que se abra a la maternidad subrogada comporta el riesgo de desviaciones y de prácticas corruptas más o menos encubiertas. Valorar esto y si es posible construir medios que lo prevengan, desenmascaren o reduzcan de forma eficiente es la primera reflexión que habrá que afrontar. Téngase en cuenta que este marco legal tendría (debería tener) como efecto que la mayor parte de estos casos se realizarían en nuestro país, donde operarían -deberían operar, no siempre ha sido sencillo- los mecanismos habituales de supervisión y control en materia de salud, más teniendo en cuenta que nos encontramos ante unos procedimientos más disponibles en el sector privado con respecto al público; y que las variantes excluidas de ese hipotético marco legal futuro que pretendieran realizarse en el extranjero deberían arrostrar con mayor contundencia el fraude de ley en el que pudieran llegar a incurrir, siempre, como vengo diciendo, garantizando la salvaguarda de los intereses legítimos de los hijos nacidos. Habría que pensar asimismo en otras respuestas, como 92 que las tareas de intermediación, las cuales es previsible que se reducirían considerablemente, tanto en nuestro país como en el extranjero, fueran asumidas en exclusiva por entidades mixtas sin ánimo de lucro. En derecho comparado tenemos algunas soluciones legales y muy valiosas sentencias del Tribunal Europeo de Derecho Humanos que han pronunciado argumentaciones y fallos muy valiosos. Sin embargo, no creo que en la situación actual una internacionalización de las respuestas contra la maternidad subrogada o, en su caso, contra los excesos, sea un camino fructífero. Aunque la maternidad subrogada ha demostrado ser un asunto muy complejo, lleno de matices y de aristas, que suscitan y merecen múltiples reflexiones y debates públicos (humana, social, ética y jurídicamente presenta aspectos apasionantes, que deben ser tratados, no obstante, sin pasión y con exquisita sensibilidad y ecuanimidad) creo que no debo extenderme más en estos comentarios. Sí quiero terminar diciendo que tanto las autoridades como los ciudadanos encontrarán en el Informe una información abundante, pertinente y variada en sus diversas perspectivas, pues es un documento que ha sido discutido, razonado y redactado con especial minuciosidad, en el que todos hemos aportado lo que en nuestro mejor saber y entender podría ser pertinente. Incluso aunque ni las autoridades ni los ciudadanos compartan completamente las conclusiones a las que ha llegado el Comité, pues realmente ya se deduce que esto no parece posible hoy, encontrarán elementos suficientes para formar su propia opinión razonada. Por supuesto, tampoco pretendo con este voto convencer a nadie, pues como se ha visto, no se alinea por completo con ninguna posición en particular, lo que le deja más abierto a la crítica. Pero así lo asumo”.

Me sumo a lo que expuso este ponente del Comité de Bioética de España en su voto particular al informe citado. Creo que al margen de todo el revuelo mediático que se ha producido con la “noticia” de Ana Obregón, es muy importante que los ciudadanos y ciudadanas de este país, como titulares del poder público,  ejercitemos nuestros derechos como malla crítica para que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, recorran más pronto que tarde el camino de apertura a nuevas vías ante la gestación subrogada en nuestro Estado, en la medida en que la situación, la seguridad jurídica y las valoraciones sociales así lo aconsejen, en los términos expuestos anteriormente en 2017 por el profesor Romeo Casabona. No todo vale, como hemos visto, porque se pueda pagar saltarse la ley actual, pero el silencio parlamentario, tampoco, ante el sufrimiento de muchas personas y parejas o no, sin recursos, en nuestro país, que sólo les quedaría el amparo de una nueva ley en relación con la gestación subrogada.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Picasso, persona y personaje, cincuenta años después

Carlos del Amor en el Telediario Especial: 50 años de la muerte de Picasso

Sevilla, 8/IV/2023

Hoy se cumple el 50 aniversario del fallecimiento de Pablo Picasso en Mougins (Francia), que ha recordado recientemente la televisión pública de este país, de la mano de Carlos del Amor, en un bloque informativo especial del Telediario 2, desde su Málaga natal, «donde pasó parte de su infancia. Desde allí, se ha hecho un recorrido biográfico que ha pasado también por A Coruña, Barcelona, París, Madrid o Guernica, ciudades que marcaron su trayectoria», con una parada obvia en relación con su obra de proyección internacional, Guernica, que por sí misma simboliza la magia de su pintura.

Carlos del Amor ha hecho un trabajo impecable para resaltar aspectos esenciales de Picasso como persona y personaje, que no se deben separar, sin obviar los pasajes oscuros de su alargada y, a veces, polémica trayectoria vital. Me he sentido muy identificado con la semblanza en los planos dedicados a Guernica, donde todavía pueden contar aquel bombardeo algunos supervivientes del mismo. No olvido mi visita a aquel lugar en el verano de 2018, tan representativo de la locura de las guerras. Cuando finalicé aquel encuentro, que era una deuda con él, me di cuenta de que había vivido aquella experiencia vital en silencio, con la mirada puesta en el famoso cuadro de Picasso, guardado en mi memoria de secreto, que interpreté mejor que nunca al compartir con Begoña, en su casa rediviva, el drama de su terrible bombardeo, el 26 de abril de 1937. Picasso nos legó una pintura plagada de preguntas a través de mujeres, niños y animales que sufren. Hay pocos hombres, solo el mensaje explícito de que esos hombres son solo lobos para el hombre, en una reinterpretación de la mítica frase de Hobbes: homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre). En este cuadro se representa la verdad expresa de la guerra y el sufrimiento que siempre conlleva, sobre todo para los más débiles, mujeres, niños y ancianos. Nos debería servir hoy para convertirnos en militantes de la paz, de cualquier paz que se deba defender en los círculos donde somos y estamos, sobre todo cuando se lucha con dignidad por otro mundo mejor y posible. Los niños y niñas de Guernica jugaban aquella tarde en sus aceras, hablando en euskera, con aires de libertad, en paz. Los habría pintado Picasso, en esa ocasión, de forma admirable, porque él llevaba ese dolor dentro.

Junto a semblanzas casi siempre muy amables con la obra del pintor, también se expuso la otra cara más controvertida de su persona de todos, en su relación con las mujeres, que las llevó siempre a su obra desde diferentes perspectivas, como lo expresaba Dora Maar, por ejemplo, una de las siete mujeres que formaron parte de su azarosa vida, al afirmar que «cuando Picasso cambiaba de mujer, todo cambiaba», no escapando este contexto de la crítica feminista, desde hace ya unos años, que acusa al pintor de ser un maltratador y un misógino, señalando este reportaje a una historiadora, Estrella de Diego, que pide «recuperar matices», sin que esta crítica deba suponer en ningún caso «una enmienda a la totalidad de la obra de Picasso». Un ejemplo de este debate se encuentra reflejado en la obra de Eugenia Tenenbaum, Las mujeres detrás de Picasso, que «ve más sombras que luces en el artista», cuya sinopsis oficial no deja dudas al respecto, porque «pone el foco en las protagonistas tanto de la vida como de la obra del célebre pintor. Olga Khokhlova, Dora Maar, Françoise Gilot o Jacqueline Roque son solo algunos de los nombres que inspiraron al malagueño, le ayudaron a promocionar su obra y le cuidaron en todas las etapas de su vida. ¿Cuánto sabemos de él y cuánto de ellas? Mujeres de talento desbordante, todas tuvieron que superar innumerables obstáculos y enfrentarse a las violencias que sobre ellas vertieron tanto el artista y el entorno en el que les tocó vivir como, más tarde, la historiografía y sus sesgos de género. Este libro nos acerca a las biografías de quienes hicieron que Pablo se convirtiera en Picasso y de quienes existieron no gracias al pintor, sino a pesar de él».

Cuando finalizó el bloque informativo dedicado el pasado martes a Picasso, tomé conciencia de nuevo, de acuerdo con Terencio, de que nada humano me es ajeno y que se puede y se debe hablar de Picasso desde todas las perspectivas posibles de su vida, en libertad plena, como persona y personaje, pero con una condición: conocerlo bien para poder emitir juicios bien informados, incluso cuando se conmemora el 50 aniversario de su fallecimiento, lejos de su tierra, en un exilio no inocente, al que no se debe descargar de su memoria democrática e histórica. Fundamentalmente, porque las lleva dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Lo que ayer fue duda hoy se puede convertir en certeza

… tras un día, otro viene, y lo que ayer fue duda hoy se convierte en certeza.

José Saramago, Cuadernos de Lanzarote II

Sevilla, 7/IV/2023

En diciembre de 2018 asistí a un acto en el Consulado General de Portugal en esta ciudad, con motivo de la celebración del día de la lectura en Andalucía, en el que se homenajeaba a José Saramago y en el que su viuda, Pilar del Río, contó una anécdota sobre el origen del libro más polémico de su compañero de vida. Paseando los dos en Sevilla por la calle Sierpes, se volvió Saramago hacia el célebre quiosco de Curro situado en la zona de La Campana y allí vio escritas unas palabras que luego dieron el título a una obra preciosa: El evangelio según Jesucristo, denostada por el Vaticano, incluso en un obituario dedicado al fallecimiento del autor, en junio de 2010, a modo de libelo de repudio, de Claudio Toscani, publicado en L´Osservatore Romano (El observador romano), periódico oficial de la Iglesia Católica, bajo el título de L´onnipotenza (presunta) del narratore, que juzgaba esta obra como un “desafío a las memorias del cristianismo del que no se sabe qué salvar si, entre otras cosas, Cristo es hijo de un Padre que, imperturbable, lo manda al sacrificio; que parece entenderse mejor con Satanás que con los hombres; que dirige el universo con potestad y sin misericordia. Y Cristo no sabe nada de Sí mismo hasta que se encuentra a un paso de la Cruz; y que María fué para él una madre ocasional; y que a Lázaro se le deja en la tumba para no destinarlo a una muerte suplementaria. Irreverencias a parte, la esterilidad lógica, antes que teológica, de esos asuntos narrativos, no produce la deconstrucción ontológica buscada, sino que se enrosca en una parcialidad dialéctica tan evidente que es preciso negarle toda credibilidad”.

Aquella mirada de Saramago, en un momento mágico para Sevilla, es justo recordarla hoy, porque lo que ayer fue duda hoy se puede convertir en certeza, intentando comprender el final de aquella obra nacida curiosamente en esta tierra, cuando Dios decía: “[…]: Hombres, perdonadle [a Jesús], porque él no sabe lo que hizo. Luego se fue muriendo en medio de un sueño, estaba en Nazareth y oía que su padre le decía, encogiéndose de hombros y sonriendo también, Ni yo puedo hacerte todas las preguntas, ni tú puedes darme todas las respuestas”.

Hoy, viernes “santo” o laico, según se mire, quiero recordar al ciudadano Jesús del que tantas veces he hablado en este cuaderno digital y que lo descubrí con mis seis años en Madrid, viendo aquella película del régimen que me enseñó muchas cosas, Marcelino, Pan y Vino, entre ellas admirar a ese Jesús del madero que fue antes un niño proletario y cómo Marcelino me animó a decir en mi casa que conocía a alguien que se llamaba “dios” y que sabía que tenía un amigo imaginario de nombre Manuel, que siempre tuvo un sitio en mi alma de niño. En este mundo tan complejo, siento la ausencia de esos amigos de la infancia, de ese líder de juventud, Jesús, comprendiendo mejor que nunca lo que Saramago quería transmitir en su atrevida lectura laica del evangelio, cuando nos recordaba que su padre le decía a Jesús aquello de “ni yo puedo hacerte todas las preguntas, ni tú puedes darme todas las respuestas”. Inolvidable, porque después de haber pasado tanto tiempo, sigo pensando lo mismo que el Nobel portugués. O lo que es lo mismo, … tras un día, otro viene, y lo que ayer fue duda hoy se convierte en certeza, a pesar de que sigo sin encontrar respuestas a la mayor parte de las grandes preguntas de la vida. Quizás, porque aquellas palabras agónicas del ciudadano Jesús, sobre el abandono que sintió aquel día lejano que se recuerda hoy, ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?, nueve palabras en español, cuatro en hebreo, siguen todavía sin respuesta alguna para el común de los mortales, sobre todo para los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada, a los que defendió siempre Eduardo Galeano en su compromiso social y laico, entre las dudas y certezas de cada día, incluso hoy, en un viernes universal, santo y laico, por la gracia de Dios y de la democracia.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Una pregunta inquietante: ¿acaso soy yo?

Leonardo da Vinci, Il Cenacolo (1495-1498), fragmento en el que aparecen por este orden Judas, Pedro y Juan.

Sevilla, 6/IV/2023, Jueves Santo (publicado anteriormente el 14/IV/2022 / actualizado)

A pesar del tiempo transcurrido, Judas, y lo que representa, sigue vivo entre nosotros y recobrando cada día que pasa más actualidad, al recordar en este jueves “santo” o laico, según se mire, una pregunta histórica inquietante: ¿acaso soy yo, el que traiciona a personas próximas en nuestras vidas o a las que debo respeto, cuando sé que es verdad de antemano, participando en silencios cómplices de todo tipo? Desde una perspectiva laica, hoy es un día para no recordar en ciertos relatos históricos sobre la vida apasionante de un líder carismático, Jesús de Nazareth, al que profeso admiración, al visualizarse también la de un traidor de nombre Judas, un enemigo contemporáneo suyo, amante de silencios cómplices como personaje miserable y mediocre, de libro, que tanto detesto. Hoy he vuelto a identificarlo para quedarme con su cara, por lo que simboliza, en una obra maestra que no olvido, La Última Cena (Il Cenacolo), pintada de forma magistral por Leonardo da Vinci, obra que se conserva con celo reverencial en la iglesia de Santa María delle Grazie en Milán desde el siglo XV.

Jesús lo dijo de forma directa y escueta, según nos lo cuenta el joven periodista Marcos (Mc. 14, 17-21) en aquellas horas previas a su detención y muerte: “Y al atardecer, llega él con los Doce. Y mientras comían recostados, Jesús dijo: “Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros, que come conmigo”. Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: “¿Acaso soy yo?”. Él les dijo: “Uno de los Doce que moja conmigo en el plato. Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!”.

Leonardo da Vinci captó aquellas palabras de forma magistral, pintando a dos de los apóstoles que ya habían demostrado su lealtad, Simón Pedro y Juan junto a Judas, el tesorero del grupo, que no soltaba la bolsa con el dinero por el que vendería a Jesús, teóricamente su amigo, con un gesto de cierta sorpresa, algo muy clásico en los miserables y mediocres. Lo refrendaría poco tiempo después el beso a Jesús como señal para su detención, que el joven Marcos lo narró con alma periodística (Mc. 14, 43-46): “Todavía estaba hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. El que le iba a entregar, les había dado esta contraseña: “Aquél a quien yo dé un beso, ése es, préndedle y llevadle con cautela”. Nada más llegar, se acerca a él y le dice: “¡Rabbí (Maestro)!”, y le besó. Ellos le echaron mano y le prendieron”.

Estaban avisados y ya lo comentó Juan con detalle en su evangelio (Jn 12,1-8), cuando afirmó que Judas se quedaba con el oro destinado a los pobres: «Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde se encontraba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le ofrecieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?”. -No decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella-. Jesús dijo: “Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis».

Judas es un prototipo de persona que perdura a día de hoy. Era todo un clásico, tradicional por antonomasia, conocido como Iscariote, nacido en Kariot, un entorno conservador al sur de Judea, lo que no le supuso problema alguno de conciencia en la traición a Jesús, que ya lo conocía bien por alguna que otra fechoría económica durante el tiempo que pasaron juntos y porque no supo apreciar nunca el valor de la amistad honrada y verdadera. La historia de la literatura en relación con Judas no ha perdido tampoco el tiempo, incluso para buscar una posible justificación a su infamia. Es lo que propuso Jorge Luis Borges con un cuento inquietante y metafórico, Tres versiones de Judas, donde expone lo que un autor de principio de siglo, Nils Runeberg, intentó desarrollar en una publicación de 1904, Cristo y Judas, con un epígrafe inquietante: No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas. No acabó bien su autor a pesar de su esfuerzo por justificar lo que no había por donde cogerlo. Creo que el papel de Judas en la historia no merece muchas explicaciones. No supo apreciar lo que le ofreció un gran amigo y, además, no aprendió nada con él. Sólo quería mantener su puesto de tesorero del grupo de Jesús y traicionarle por treinta monedas entregadas por la Autoridad Competente de su tierra, religiosa por supuesto, confundiendo una vez -como todo necio- valor y precio. Nada más y nada menos, porque como tantas veces ha ocurrido en la historia, ocurre hoy y ocurrirá en el futuro, están más cerca de nosotros de lo que creemos. Ante las situaciones difíciles de la vida, los nuevos Judas, como salvadores mayores del Reino del Mundo y de este País, harán como el protagonista del cuento de Borges: intentar justificar lo injustificable, argumentando que no una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a los traidores integrales, son falsas.

Para que todo lo anterior no se nos olvide en este jueves santo y laico a la vez, cuando la dura realidad es que, a pesar de esos nuevos Judas que pululan por el mundo, seguimos teniendo muchos pobres y nadies entre nosotros, a las que personas anónimas, como casi siempre, les ofrecen en vida todo lo que tienen, sin nada a cambio, aunque sabemos que incluso llegan a entregarles sus vidas. Las palabras en clave de Jesús en Betania, ante Judas, nos lo recuerda con la calidad que nuestros mayores han protegido siempre la tradición oral hasta nuestros días. Lo que es incontestable es que los nuevos Judas están mucho más cerca de nosotros de lo que a veces pensamos. Leonardo da Vinci dio fe de ello.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Seguimos rodeados de mala gente que camina y va apestando la tierra

Amén: Francisco Responde | Disney+ (disneyplus.com)

Sevilla, 5/IV/2023

Como decía Antonio Machado, en su poema “He andado muchos caminos”, En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas. / Mala gente que camina / y va apestando la tierra… Hasta el Papa Francisco ha asentido con la cabeza cuando un joven le ha preguntado ¿usted cree que tiene a mala gente a su alrededor?, en imágenes que se pueden ver en el documental Amén. Francisco responde, dirigido por Jordi Évole y Màrius Sánchez, que se estrena hoy en la plataforma Disney+ y según figura en un artículo publicado también hoy en el diario El País: “Dice mucho del pontífice más aperturista al menos desde Juan XXIII su disposición a escuchar a quienes son tan diferentes a su entorno más cercano, al que, por cierto, se refiere como corrupto. Se nota amargura en cómo Francisco admite no haber terminado la limpieza en el Vaticano, la de esa suciedad con la que no pudo su antecesor. Un chico le pregunta: ¿usted cree que tiene a mala gente a su alrededor? El Papa asiente: la tiene”. En el documental se recoge un encuentro de Francisco con diez jóvenes el verano pasado, en Roma, en un local de coworking, fuera del hábitat vaticano, “con el objetivo de conversar y trasladarle las principales preocupaciones de su generación”, en el que se abordaron concretamente cuestiones tan actuales como la migración, la sexualidad, la identidad de género o la libertad religiosa.  

Constatar esta realidad en el Vaticano reafirma una realidad verificable en el mundo actual, que tanto daño hace a la humanidad y que lo manifieste Francisco es algo que sobrecoge, pero que confirma que tiene los pies en la tierra, muy lejos de la figura de Pedro a través de los siglos y que, como tantas veces he citado en este cuaderno digital, lo describió fantásticamente Rafael Alberti en el poema Basílica de San Pedro, en su libro Roma, peligro para caminantes:   Di, Jesucristo, ¿Por qué / me besan tanto los pies? / Soy San Pedro aquí sentado, / en bronce inmovilizado, / no puedo mirar de lado / ni pegar un puntapié, / pues tengo los pies gastados, / como ves. / Haz un milagro, Señor. / Déjame bajar al río; / volver a ser pescador, / que es lo mío.

La verdad es que no me consuela tontamente lo que asiente Francisco en su entorno más próximo, que se presume siempre de otra estofa, más cristiana y humana, por ejemplo, sin pretender mucho más, aunque al igual que detallaba Machado en su poema, también es verdad que andando tantos caminos en la vida, en todas partes he visto “[…] gentes que danzan o juegan, / cuando pueden, y laboran / sus cuatro palmos de tierra. / Nunca, si llegan a un sitio, / preguntan a dónde llegan. / Cuando caminan, cabalgan / a lomos de mula vieja, / y no conocen la prisa / ni aun en los días de fiesta. / Donde hay vino, beben vino; / donde no hay vino, agua fresca. / Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan, / y en un día como tantos, / descansan bajo la tierra. Y eso me basta para seguir creyendo que otro mundo de buena gente es realmente posible.

El que quiera entender que entienda las palabras de Francisco. Y qué es “lo suyo”, como Pedro según Alberti. O “lo nuestro”, en la terquedad de cada día. Lo que es indudable es que estamos rodeados de mala gente y desde que el mundo es mundo, tal y como lo conocemos, con perdón para los creacionistas y evolucionistas en sus legítimas interpretaciones, sigue vigente una pregunta, más que divina, humana: ¿por qué existe el mal?, a la que el cerebro humano lleva miles de años intentando buscar respuestas de todo tipo. Durante muchos siglos, esa respuesta “sólo la sabía Dios” y cuando tuvimos la oportunidad de “conocerla”, eso sí, cuando Dios “quiso”, según los creacionistas, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primeras fases de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio, según los evolucionistas. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. A pesar de que sigue siendo verdad, después de haber pasado millones años, que estamos rodeados de mala gente que camina y va apestando la tierra, formando caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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