El Teatro Dramático del mundo al revés

Imagen por satélite del Teatro Dramático de Mariúpol (Ucrania), bombardeado el pasado 16 de marzo por Rusia.

Sevilla, 25/III/2022

Acabo de leer la noticia: las autoridades del Ayuntamiento de Mariúpol, la ciudad portuaria en Ucrania, han informado hoy que en el bombardeo del Teatro Dramático, llevado a cabo por Rusia el pasado 16 de marzo, han muerto más de trescientas personas, a pesar de que ya se había advertido que albergaba únicamente población civil, mujeres, ancianos y en su mayoría niños, hecho que se había divulgado pintando en grandes letras de color blanco la palabra “niños”, en ruso (дети), en la explanada delantera del edificio (véase el círculo rojo de la imagen), para que se pudiera identificar bien en el caso de un bombardeo programado sobre la ciudad.

No sé qué nos quedará por ver todavía, pero me resisto a ser mero espectador de lo que está pasando y estoy viendo. Me remueve la conciencia todos los días y reconozco que estoy consternado y conturbado. Consternado, en el sentido profundo de la palabra tal y como se recogió por primera vez en el Diccionario de Autoridades publicado en 1729 por la Real Academia de la Lengua: “Atemorizado, asombrado, perturbado y espantado”. Cualquiera de las cuatro acepciones refleja bien mi estado de ánimo. Tanto que hemos luchado por la instauración de la democracia a lo largo de los siglos, como la mejor forma de convivencia humana y con profundo dolor contemplo de nuevo la imagen del Teatro Dramático de Mariúpol, que hace un triste honor a su nombre, hoy más que nunca. También, conturbado, atendiendo las ricas acepciones de las Autoridades citadas, porque estoy inquieto, conmovido, confundido y desasosegado, provocando todo ello una mudanza cerebral muy importante aunque siga escuchando la recomendación piadosa de San Ignacio en estos tiempos de guerras en la aldea global que se ha convertido el mundo al revés. Cada día que pasa estoy más convencido de que soy pesimista en el sentido más profundo del término que aprendí del haiku 123, precioso, escrito por Benedetti en 1999 (1): Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado.

Tengo que decir bien alto que imágenes como la del bombardeo del Teatro Dramático y sus consecuencias directas, más de trescientas personas muertas por una inexplicable invasión, nos llevan al miedo global que describió Eduardo Galeano en la escuela del mundo al revés, sobre todo cuando decía que estamos en el tiempo del miedo: Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Al final, si unimos todos los miedos, nos damos cuenta de que hay que construir cada día el mundo nuevo que necesitamos para seguir viviendo sin él. Si no, constataremos que “Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir”.

No quiero vivir con miedo en el Gran Teatro Dramático del Mundo. Galeano lo explica bien en una clase especial de su escuela, abierta al finalizar el siglo pasado, que ahora se podría actualizar con datos de forma exponencial, visto lo visto en Ucrania o, antes, en Siria o Afganistán, entre otros conflictos internacionales que han causado tanto dolor humano, junto a sus daños colaterales que ahí están: “En la Era de la Paz, que es el nombre que dicen que tiene el período histórico abierto en 1946, las guerras han matado no menos de 22 millones de personas y han expulsado de sus tierras, de sus casas o de sus países a más de cuarenta millones. Nunca falta alguna guerra o guerrita para que se lleven a la boca los televidentes consumidores de noticias. Pero nunca los informadores informan, ni los comentaristas comentan, nada que pueda ayudar a entender lo que pasa. Para eso, tendrían que empezar por responder a las preguntas más elementales: ¿Quién está traficando con todo este dolor humano? ¿A quién da de ganar esta tragedia?, «la cara del verdugo está siempre bien escondida», cantó, alguna vez, Bob Dylan”. O lo que es lo mismo hoy, “la cara del poderoso caballero Don Dinero está ahora bien escondida”, bajo el manto de un emperador del siglo XXI que pocos se atreven a decir en alto que va desnudo. Cuando ya estamos alcanzando el primer cuarto del nuevo siglo XXI, constatamos que vivimos en un mundo sin alma, desalmado, “que practica la superstición de las máquinas y la idolatría de las armas: un mundo al revés, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”.

De ahí nace lo que él llama “el derecho al delirio”, con ejemplos rotundos para pensar que son posibles en un mundo nuevo, una invitación a volar sobre la realidad que nos duele, consterna y conturba a diario, del que personalmente he escogido algunos que sanan mi alma: “los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda y, como corolario, la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: amarás a la naturaleza, de la que formas parte; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma”. Es verdad, estos delirios son una invitación a experimentar el derecho a volar alto, algo que agradezco cuando vivimos tan atados a la dura realidad de la tierra, situación que no nos permite ver mas allá de lo que nos transmiten a diario los agoreros mayores del mundo al revés. Tan lejos, tan cerca.

(1) Benedetti, Mario, Rincón de haikus, 2001. Madrid: Visor Libros.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Si se puede se debe (hasta un cierto punto)

Espacio SOLO, Certeza, pi(x)el

Sevilla, 24/III/2022

Presumes que eres la ciencia
Yo no lo comprendo así
Cómo siendo tú la ciencia
No me has comprendido a mí

Enrique Morente, Soleá de la ciencia

Enrique Morente, Soleá de la ciencia

Solo sabemos que no sabemos nada. Espacio SOLO, un proyecto artístico internacional con sede en Madrid que tiene como objetivo fomentar, apoyar y compartir las obras de arte de hoy, cuya colección y Museo constituyen la labor creativa iniciada hace más de 7 años por los empresarios españoles Ana Gervás y David Cantolla, nos ofrece ahora una oportunidad de adentrarnos en la certeza de algunas preguntas de la vida. En este entorno tan especial, se presenta a partir de 1 de abril de este año una exposición con más de veinte obras diferentes que confluyen en diálogo sobre la idea de lo cierto, bajo la denominación programática de Certeza: “en un momento en que conceptos como la verdad o la identidad avanzan, cambian, se ven amenazados o son todos víctimas de la manipulación”. De ahí el interés de esta exposición que “busca generar conversación y reflexión compartida. Durante siglos, los pensadores han lidiado con el concepto de certeza y los artistas nos han animado continuamente a reevaluar lo que vemos. Continuando con esta tradición, Certeza (Certanity) presenta obras de artistas de todo el mundo y en diversos medios que incluyen pintura, escultura, instalación, video y arte de IA colaborativa y descentralizada”.

Junto a la exposición se van a abordar también una serie de charlas, para profundizar en algunos de los temas abordados por la exposición, “incluidos los conceptos de certeza, posverdad, identidad, la naturaleza del arte o la creatividad y el fenómeno de las noticias falsas”. Me ha llamado la atención especialmente la performance “pi(x)el” de Filip Custic (Santa Cruz de Tenerife, 1993), que presenta un proyecto de puente entre identidad, diversidad y tecnología, que no deja tranquilo al espectador. En la sinopsis oficial de la exposición se dice que “en una era de dismorfia, Custic propone una reflexión positiva sobre el potencial de la tecnología para permitir identidades fluidas, sin restricciones por estereotipos o ideales estéticos”, donde el cuerpo humano, en esta ocasión, unido a la tecnología puede mostrarse de una forma diferente ante los ojos de la sociedad, “más allá de los estereotipos o normas establecidas y un medio para celebrar la diversidad”.

La performance (representación) se muestra a través de una iteración que comienza con “el desempaquetado de la obra de arte en sí, ya que Custic desempaqueta, construye y da vida a la obra ante un público en directo. La estética de las presentaciones de productos con alta tecnología proporciona el marco y la inspiración para esta pieza, como explica el artista: “Estoy inspirado por la cultura comercial que se ha creado. Son las compras por televisión llevadas a otro nivel. Me encanta la teatralidad, la idea de crear un momento especial para presentar un nuevo objeto y generar toda una experiencia alrededor”. Participa en esta experiencia la artista conocida en la actualidad como “Virgen María”, a través de una escultura hiperrealista de su amiga y musa, mediante la cual “la actuación y presentación de pi(x)el transporta al público al futuro no muy lejano de lo digital”. Lo que Custic quiere comunicar con su obra es que en una época de “dismorfia y de no aceptarnos a nosotros mismos”, esta obra está llena de optimismo tecnológico. Pi(x)el se concibe como un prototipo, un wearable futuro que ve discriminación pasada para permitir la diversidad y las identidades fluidas. “Estoy muy inspirado por la idea que iremos más allá de la forma física y nos centraremos en la esencia de cada individuo. Eso es lo que yo quiero comunicar”.

Pi(x)el, detalle de la performance de Filip Custic

Lo que hay verdaderamente de fondo es una forma de expresar algo que inquieta con solo acercarnos a ello: el transhumanismo o lo que es lo mismo, paradójicamente, acercarnos a ser tan poderosos como alguien del que nos dijeron hace ya miles de años que se llamaba Dios, aunque hay que recordar en una performance actualizada lo que sucedió a Adán, según cuenta la tradición, cuando quiso emular a Dios. Esta exposición tiene visos de transhumanismo, una confianza casi ciega en la ciencia y en la tecnología, sobre todo en la ciencia, particularmente en la biotecnología, la informática y la nanotecnología y un curioso imperativo moral: “Si se puede, se debe”. Pero ya lo afirmé hace bastantes años en este cuaderno digital: La inteligencia digital no es software: “Desde que estudio y construyo, poco a poco, las bases científicas de la teoría de la inteligencia digital, he podido comprobar que siempre emerge una tentación en el laboratorio por la propia semántica del constructo: comparar el cerebro con una estructura similar a un ordenador superpotente. Y la comparación, como todas, es odiosa. En las diferentes acepciones que he construido desde que voy de mi corazón a mis asuntos, pretendo aportar puntos críticos de investigación en la maravillosa posibilidad que las tecnologías de la información y comunicación aportan hoy a la inteligencia humana. En mi libro Inteligencia digital. Introducción a la noosfera digital, todos los caminos del índice conducen a una conclusión maestra: la inteligencia es un recurso humano, muy complejo, no un software, de una individualidad extrema, hasta tal punto que se puede decir con rigor científico extremo que no hay dos inteligencias, ni dos cerebros iguales […] La inteligencia es un don humano (para algunas personas “divino”), pero que afortunadamente, no es una lotería: venimos pre-programados a la vida, después de un proceso de concepción y construcción cerebral que se prolonga a lo largo de nueve meses (sinceramente, de toda la vida…). En cualquier caso, se viene demostrando científicamente que la inteligencia, ni siquiera la estrictamente digital, no se puede instalar como un software” (por cierto, ¿libre o de mercado? Ninguno)”. Además, este esfuerzo de la ciencia en torno a la inteligencia digital siempre debe estar determinado por la ética cerebral, que también existe (1).  

Si se puede se debe, dicen los transhumanistas radicales, pero la superinteligencia digital que tuviera las características de una mente humana (agencia, cognición, ética), pero increíblemente aumentadas, nos llevaría a pensar que “el incremento de la capacidad de computación de los ordenadores llevará de forma inevitable y espontánea a la creación de este superente, lo que se ha denominado la “Singularidad Tecnológica”. En cierto modo, se trata de una especie de religión vuelta al revés: Dios no nos ha creado, pero el objetivo de la humanidad sería crear a un ser parecido a Dios”, es decir, si se puede crear la singularidad tecnológica, se debe desarrollar… pero hasta un cierto punto, iuxta modum, que decían los clásicos. Teilhard de Chardin, que estudió el origen del ser humano a lo largo de su vida como paleontólogo y que ilumina permanentemente este blog con su mensaje de que “El mundo sólo tiene interés hacia adelante”, preconizaba hace muchos años algo que no he olvidado al hacer, como hoy, maniobras de aproximación científica a la gran certeza de por qué se creó el mundo o lo que es lo mismo, a la necesidad de acercarnos permanentemente a la ciencia también, no sólo a las religiones, para explicarlo, porque de lo que se trata siempre es de respetar la perentoriedad del descubrimiento de la primera razón de la vida, de su primer vestigio, para entender la evolución de la humanidad: “todo se debe profundizar y todo se debe intentar”, porque debemos frecuentar el futuro y su progreso implícito. Buscar también las certezas de la vida. Esta es la razón de por qué el progreso actual, en una interpretación tan novedosa como la que podemos encontrar en la exposición citada, en pi(x)el es maravilloso desde esta perspectiva. Todavía se enriquece más esta perspectiva cuando miramos hacia ese futuro tan indeterminado hoy, tan frágil, debiéndonos aferrar a las directrices de la evolución humana. Teilhard nos llevaba a través de su investigación a descubrir que la ciencia es el motor imprescindible y necesario para el progreso de la humanidad. Una muestra última evidente ha sido la vacunación contra la COVID-19.

En este contexto, vuelvo a recordar algo que escribí en torno a la gran duda de por qué somos y estamos en este mundo, lo que Custic desea interpretar en su performance pi(x)el: “Decía Jesús Ruiz Mantilla en 2014 que el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, con su proyecto Génesis, de gran carga ideológica no inocente, por supuesto, había salido a buscar en 2005 el paraíso terrenal y fotografiarlo durante ocho años: “¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

La inteligencia que se desarrolla a lo largo de la vida en nuestro cerebro, que es único e irrepetible y que nos juega siempre buenas y malas pasadas, a través de unas estructuras cerebrales que condicionan la amplitud de nuestro suelo firme en la vida, lo que podemos llamar “solería” de nuestra vida, o lamas de parqué en términos más modernos, puestas una a una a lo largo de nuestra existencia, dependiendo de cada experiencia construida en el cerebro individual y conectivo, es la razón que nos lleva a ser más o menos felices. Además, con proyección específica en el mundo real en el que vivimos, en la inteligencia digital. Al fin y al cabo, es lo que pretende el cerebro siempre: devolver en su trabajo incansable, porque nunca deja de funcionar, ni de noche ni de día, es más, durante la noche sobre todo, la razón lógica del funcionamiento de las neuronas, un trabajo maravilloso para justificar nuestro origen y futuro humano, el comportamiento de género, la influencia diaria y constante en la inteligencia y en el compromiso para que el mundo propio y el de los demás merezca la pena vivirlo, compartirlo y habitarlo. Tengo cada día más claro el convencimiento de que en el cerebro reside la ética de la vida.

Si se puede, se debe, hasta un cierto punto, pero emular el cerebro humano a través de la tecnología tiene todavía barreras éticas que debemos sopesar para respetar la quintaesencia de la inteligencia humana. Hoy por hoy, tengo claro que la inteligencia no es software, sino una capacidad individual muy compleja, que administra sentimientos y emociones a flor de cerebro. Después, a flor de la piel de cada uno, de forma irrepetible. Vaya por delante, que no me interesa para nada emular a dios o a los dioses para ser más feliz siendo una singularidad tecnológica. Sólo, caminar todo los días hacia adelante para seguir descubriendo en la mejor performance de la vida que la creación del ser humano fue lo mejor que pasó en este mundo hace millones de años. No somos mercancías que se desempaquetan a lo largo de la vida para tener algo a lo que agarrarnos como un clavo ardiendo, sino sujetos de derechos y deberes para vivir con dignidad y como un todo muy humano, cada día de nuestra existencia.

(1) Cobeña Fernández, José Antonio, Origen y futuro de la ética cerebral (edición digital), 2014.

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Un limpiaparabrisas para amar la vida

Sevilla, 22/III/2022

En tiempos procelosos necesitamos más que nunca descubrir islas desconocidas que nos proporcionen paz y armonía interior. Tal es el caso de una película de animación, El limpiaparabrisas, que está nominada al Mejor Cortometraje de Animación, en la 94ª edición de los Premios Óscar 2022, que se celebrará el próximo domingo 27 de marzo en el Dolby Theatre de Hollywood, escrita, dirigida y diseñada por Alberto Mielgo, con una dilatada carrera en esta forma de animar la vida real, demostrado con los premios EMMY recibidos hasta esta realización y con la coproducción de su estudio PINKMAN.tv y el de Leo Sánchez. Hay que resaltar las ayudas públicas que ha recibido esta producción, entre las que destaca el ICEX, así como la Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid por medio de su oficina “Madrid Cultura y Turismo”, que ha apoyado y ayudado de una manera firme la promoción de este extraordinario proyecto.

Es un cortometraje de quince minutos de duración, con “una visión muy personal y particular sobre el Amor y las relaciones”, que arranca con una inquietante pregunta: ¿Qué es el amor? A partir de ella, un hombre, un autorretrato del director, en un restaurante y fumando de forma compulsiva, reflexiona sobre qué es el amor por medio de una sucesión de historias y situaciones personales transidas de incomunicación y silencios. En una entrevista realizada a Leo Sánchez, coproductor, se dice algo que me ha impactado porque, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital, se observa que en cada plano del corto hay alma. A la pregunta de si se han utilizado actores reales, “porque la vida que transmiten los personajes es increíble, tienen alma…”, Leo Sánchez responde: “Depende en qué términos se vea, entiendo lo que quieres decir. Si la pregunta es que si se ha usado la técnica de “captura de movimiento” o rotoscopia o se ha grabado y se ha usado un filtro después…, rotundamente no. La película se ha animado de manera tradicional, hemos trabajado con animadores de la industria de animación tradicional del más alto nivel. Lo que pasa es que cuando estos animadores trabajan con un personaje cartoon es habitual que ellos mismos se graben para tenerlo como referencia, para observar los movimientos y expresiones. Después eso lo llevan al cartoon. Alberto Mielgo es muy meticuloso con sus referencias, él se graba y esas referencias se las pasa al animador que anima totalmente el personaje teniendo en cuenta esas referencias. La duda que te surge a ti, como a mucha otra gente, es porque hemos trabajado con personajes con proporciones humanas, porque es la estética que buscaba Alberto. Esto genera este punto muy afortunado que te lleva a preguntarte qué estás viendo realmente. Pero como te comentaba, al final ha sido un proceso muy tradicional”. Me ha quedado claro que tienen alma porque se ha intentado recuperar la vida interna de cada original humano y su circunstancia. Ese es su secreto.

Al final, pasando planos esclarecedores, suena una canción con un mensaje profundo: “Si no estás preparado para el amor ¿cómo puedes estarlo para la vida? Así que amemos libremente, amemos fuerte, amemos ahora. Porque pronto moriremos…”. A la pregunta del principio, “¿qué es el amor?”, el mismo hombre contesta con firmeza: “el amor es una sociedad secreta”. Una conversación de clientes de la cafetería, como un rumor,  cierra los planos finales del corto junto a los títulos de crédito: “te estás proyectando hacia delante, en vez de quedarte en la intersección. Sí, estoy de acuerdo, soy un desastre, porque estás en medio de la calle y cuando dejo de hacerlo, dejo de adivinar hacia dónde vamos, en lugar de vivir el momento… Las cosas se desenvuelven con mayor facilidad, es cuando realmente van como a mí me gusta”.

La verdad es que todo se nubla en la mente y en el corazón cuando llueve y se moja el alma, que también sucede, siempre no a gusto de todos, pero tomando conciencia de que ese todo se puede limpiar también con el amor líquido del limpiaparabrisas de la vida, porque al final todo depende del color del cristal con el que se mira cada aquí y ahora de esa turbulenta forma de ser y estar en el mundo que cada uno vive. Juan Ramón Jiménez me lo enseñó hace ya muchos años, cada vez que traspasaba la cancela de su casa en Moguer, en la calle Nueva: “[…] era de hierro y cristales blancos, azules, granas y amarillos. Por las mañanas. ¡qué alegría de colores pasados de sol en el suelo de mármol, en las paredes, en las hojas de las plantas, en mis manos, en mi cara, en mis ojos! […] Yo miraba sucesivamente todo el espectáculo, el sol, la luna, el cielo, las paredes de cal, las flores -jeranios, hortensias, azucenas, campanillas azules-, por todos los cristales, el azul, el grana, el amarillo, el blanco. El que más me atraía era el amarillo. Por el cristal amarillo todo se me aparecía cálido, vibrante, rejio, infinito […] Todo allí acababa bien; era un término como el del beso en el amor, como el de la gloria verdadera e íntima en el arte; después de mirar por el cristal amarillo ya no quería yo más y me quedaba contento”. Como me pasa a mí hoy al ver en repetidas ocasiones el corto de Mielgo, con el color de cada plano, que llevan el alma dentro.

NOTA: el corto que figura en la cabecera de estas palabras, es la versión censurada, sin subtítulos para su visualización en Youtube. La versión original, sin censura, se puede ver en https://youtu.be/i8MQl7vCkMQ. Para quien le interese, también se puede visualizar, doblado al castellano, hasta el 20 de abril de este año, en RTVE: Somos cine – El limpiaparabrisas (corto) (rtve.es)

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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El júbilo de la primavera, según Cernuda, vence la desesperanza y el miedo

Ramón Gaya, Retrato de Luis Cernuda, 1932

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente

Luis Cernuda, en Ocnos

Sevilla, 21/III/2022, Día Mundial de la Poesía

Cuando llega esta estación, la primavera en Sevilla, Cernuda me recuerda siempre cosas importantes con su prosa poética, porque lo único que sabemos es que no sabemos en realidad lo que nos pasa y él nos ayuda a entenderlo (1), fundamentalmente porque estamos atravesando una etapa histórica plagada de dificultades y sinsentidos. En este caso, cuando canta a la primavera recordando a su tierra natal desde la tragedia del exilio, añorando cómo la naturaleza cuida a Sevilla:

Este año no conoces el despertar de la primavera por aquellos campos, cuando bajo el cielo gris, bien temprano a la mañana, oías los silbos impacientes de los pájaros, extrañando en las ramas aún secas la hojosa espesura húmeda de rocío que ya debía cobijarles. En lugar de praderas sembradas por las corolas del azafrán, tienes el asfalto sucio de estas calles; y no es el aire marceño de tibieza prematura, sino el frío retrasado quien te asalta en tu deambular, helándote a cada esquina.

Abstraído en este imaginar, marchas con nostalgia por la avenida del parque, donde revuela espectral a ras de tierra y te precede, fugitiva ala terrosa, una hoja del otoño último. Tan reseca es y oscura, que se diría muerta años atrás; imposible su verdor y frescura idos, como la juventud de aquel viejo, inmóvil allá, traspuesta la reja, hombros encogidos, manos en los bolsillos, aguardando no sabes qué.

Al acercarte luego, hallas que el viejo tiene a sus pies manojos de flores tempranas, asfodelos, jacintos, tulipanes, de vívidos colores increíbles en esta atmósfera aterida. Casi da pena verlas así, expuestas en mercado norteño, como si ellas también sintieran su hermosura indefensa ante la hostilidad sombría del ambiente.

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente; quienes a la invocación mágica, a pesar del frío, lo sórdido, la carencia de luz, no pueden contener el júbilo vernal que estas flores, como promesa suya, te han traído e infundido en tu miedo, tu desesperanza y tu apatía.

La primavera, con su luz y fragancia de azahar en Sevilla, llama a mis sentidos y se aloja en mi corazón, regalándome un júbilo de emociones y sentimientos, a modo de flores, que me ayudan a caminar por la pandemia que nos asola y nos da miedo, desesperanza y apatía, con una misión posible que necesitamos ahora más que nunca: iluminar la mente. También, para comprender qué significa la paz en tiempos de guerra, tan lejos, tan cerca.

Hoy se celebra también el Día Mundial de la Poesía, auspiciado por la UNESCO y adoptado como tal en la 30ª Conferencia General en París en 1999, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar la visibilización de aquellas lenguas que se encuentran en peligro. Conmemora a su vez «una de las formas más preciadas de la expresión e identidad y lingüística de la humanidad. La poesía, practicada a lo largo de la historia en todas las culturas y en todos los continentes, habla de nuestra humanidad común y de nuestros valores compartidos, transformando el poema más simple en un poderoso catalizador del diálogo y la paz». Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, ha lanzado hoy al mundo un mensaje con motivo de esta celebración en el que manifiesta lo siguiente: La orquestación de las palabras, el colorido de las imágenes y la contundencia de una buena métrica otorgan a la poesía un poder sin parangón. Como forma de expresión íntima que permite abrirse a los demás, la poesía enriquece el diálogo que cataliza todo progreso humano y es más necesaria que nunca en tiempos turbulentos.

En este contexto local y mundial, expreso a Luis Cernuda, mi paisano, el más sincero agradecimiento a su obra, porque siempre reconozco el trabajo que hizo con amor desde su alma exiliada, tan lejos de sus primaveras en Sevilla, cuando escribía estas palabras desde la sordidez de Escocia, que le llevaban a recordar entrañablemente su niñez y juventud en esta ciudad, en la que Stefan Zweig siempre pensó que se podía ser feliz. Aprendí de él algo muy importante que pidió a sus paisanos en esta sacrosanta ciudad: el reconocimiento a su trabajo bien hecho y envuelto en bellas palabras, que siempre lo merece ahora y en cualquier estación del año: «más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros». No lo olvido en este tiempo tan difícil y complejo, porque hoy día me duele todavía que su país y sus paisanos olvidemos algo simbólico que nos enseñó él a comprenderlo: el valor intrínseco de la poesía, de la prosa poética, porque la primavera, por ejemplo, llama a nuestros sentidos, y a través de ellos a nuestro corazón, adonde entra templando nuestra sangre e iluminando nuestra mente. ¿Existe algo más bello?

Finalizo esta reflexión especial con un ejemplo del trabajo bien hecho de Mozart al ensalzar también la primavera, en una obra dedicada a Haydn en 1785, en un cuarteto recogido en su catálogo como No. 14 K. 387 in Sol mayor, fruto de un largo y laborioso trabajo, según sus palabras, del que he elegido el tercer movimiento (Andante cantabile), De la primavera, como homenaje al compositor salzburgués, interpretados por un cuarteto nacido en aquella ciudad, Hagen Quartet, que lo expresa de forma especial. Una delicia, en un día en el que la entrada de la nueva estación se celebra con una espera y esperanza sentidas. Para seguir viviendo y construyendo un mundo diferente, más amable, más cercano, más humano.

(1) Cernuda, Luis, La Primavera, en Ocnos (Poesía completa, vol. I), 1993. Madrid: Siruela.

NOTA: El 27 de diciembre de 2018, el Estado adquirió por 10.000 euros, en el remate final de una subasta de Durán, el Retrato de Luis Cernuda, 1932 (O/L, 65 x 55 cm.), pintado por Ramón Gaya:Se ofrecía, también de su mano, un dibujito previo, a tinta, muy sencillo, pero como una especie de primera idea o boceto del óleo (23 x 18,5 cm.), fechado también en 1932. Ambos habían estado presentes en la muestra Entre la realidad y el deseo. Luis Cernuda 1902-1963, en la Residencia de Estudiantes en Madrid y en el Convento de Santa Inés en Sevilla, en 2002, y aparecían también, con otras piezas que se subastaban, en el libro A una verdad. Luis Cernuda (Sevilla-Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1988), edición coordinada por Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet. Ambos fueron vendidos por los precios iniciales, 10.000 euros el óleo y 3.000 la tinta, y en ese precio fueron adjudicados al Estado cuando ejerció su derecho”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

En Ucrania lloran en la orilla del lago de sus cisnes

Olga Smirnova, Variación de Odette (Acto II de El lago de los cisnes)

Sevilla, 20/III/2022

Hemos conocido en los días pasados dos noticias que simbolizan el dolor y llanto en Ucrania en relación con la cultura en general y con el ballet clásico, en particular. Por un lado, la salida de Rusia de la gran bailarina del ballet Bolshoi, Olga Smirnova, hacia otro escenario de vida mejor, en este caso Holanda, abandonando su querida compañía por coherencia con sus principios, tras declarar que está en “contra de esta guerra con cada fibra de su alma […] Nunca pensé que me avergonzaría de Rusia. Siempre me he sentido orgullosa de la gran cantidad de talento que tiene nuestro país y de nuestros logros culturales y atléticos, pero ahora siento que se ha trazado una línea que separa el antes y el después. Me duele que la gente se esté muriendo, que la gente esté perdiendo sus casas o se vean obligadas a abandonar sus hogares”. El abuelo de Smirnova, nacida en San Petersburgo en 1991, era ucraniano. Por otro, el fallecimiento de Artem Datsishin, primer bailarín de la Ópera Nacional de Ucrania, a los 43 años de edad, reconocido a nivel internacional, a consecuencia de las heridas provocadas por un bombardeo ruso sobre la capital de su país, Kiev, en los primeros días de la invasión el país por Rusia.

Olga Smirnova y Artem Datsishin

Tchaikovsky, El lago de los cisnes, Escena Final / Herbert von Karajan. Filarmónica de Berlín

En estos días se ha presentado para su proyección en los cines de este país, la película sobre “El lago de los cisnes” con la participación estelar de Olga Smirnova y con el escenario majestuoso del Bolshoi, como una metáfora de lo que está sucediendo con la invasión de Ucrania. Mientras escribo esta palabras escucho con atención casi reverencial la escena final de El lago de los cisnes, una bella obra bajo la batuta de Herbert Von Karajan dirigiendo la Filarmónica de Berlín y con el violín de Michel Schwalbé, intentando comprender a través de la partitura los mensajes del triunfo del amor a pesar de todo, simbolizado en la petición de perdón de Sigfrido a Odette, que finalmente muere en sus brazos, aunque las aguas crecen y acogen a los dos amantes que desaparecen entre el oleaje, todo ello acompañado del crescendo de los metales y de la percusión. Las cuerdas y posteriormente la fanfarria de los metales se esfuerzan en demostrar que el bien vence siempre al mal, a los cisnes negros de la vida que también existen. Finalmente los cines blancos recobran su libertad. La coda final se encarga de enunciarlo y dar acogida a este solemne triunfo sobre las fuerzas del mal.

Karajan vuelve a dar vida hoy a una obra sublime sintetizada en estos extraordinarios cinco minutos inolvidables. Se lo agradezco, al recordarme el mensaje principal de la obra de Tchaikovsky, con mi respeto, atención y admiración a su dilatada obra artística: el bien puede acabar venciendo al mal. Lo sucedido con dos estrellas del ballet ucraniano y ruso nos deben ayudar hoy a reflexionar sobre lo que está pasando en este mundo al revés. Mantengo la esperanza de que finalmente triunfen los cisnes blancos sobre el imperio del mal. Mientras, con profundo respeto y silencio, lloro con el pueblo ucraniano en la orilla del lago de sus cisnes.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Hoy, día de San José, es siempre todavía

Georges de la Tour (1593- 1652), La Aparición del ángel o El Pensamiento o Sueño de San José, hacia la primera mitad del siglo XVII.

Sevilla, 19 de marzo de 2022, festividad de San José

Llevo un nombre no inocente en la España que nací, una fusión de José y Antonio, de feliz memoria por sus orígenes, los nombres de mi padre y padrino, respectivamente. No supe, hasta que dejé de hacer las cosas de niño, que esa fusión se pretendía justificar en la época de la dictadura con un falangista de pro, José Antonio Primo de Rivera, pero eso es harina de otro costal en el discreto encanto de la burguesía madrileña en el que crecí. Hoy, festividad de San José, según el santoral católico, apostólico y romano, tomo conciencia de que este hoy es siempre si atendemos al hecho de la celebración del recuerdo de una persona que tuvo un papel muy importante en los relatos ancestrales de la humanidad y que varias veces he hablado de él en este cuaderno digital, porque -la verdad sea dicha- es un personaje muy curioso.

Personalmente, cada año me aproximo a su realidad humana para intentar comprender este relato que, humanamente hablando, es difícil de entender y explicar. De ahí haber elegido hoy este proverbio de Antonio Machado, Hoy es siempre todavía, tan escueto, tan profundo, porque la historia de mi nombre y su celebración durante setenta y cuatro años me demuestra que cada hoy es un paso más en el camino de siempre, en el cada día de mi vida. Desde aquel edulcorado San José con su vara de nardo en la mano derecha, de mi niñez rediviva, estático y mudo, al que ahora muestro en mi alma de secreto como un ayo –más o menos con mi edad, como lo representa Georges de la Tour– o tal y como lo sintió y escribió Teresa de Jesús en su Libro de la Vida (6, 6-8): “a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas [las peticiones], y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra -que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar-, así en el Cielo hace cuanto le pide”. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más sorprendente y jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares.

Georges de La TourEl recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Lo he sentido así contemplando una vez más tres óleos de Georges de La Tour, El pensamiento o sueño de San José, El recién nacido y San José carpintero, atendiendo a la trayectoria vital del protagonista del relato histórico sobre José. En el primer óleo, aparece maravillosamente reflejada la humanidad plena de José, su desconcierto existencial. En el segundo, en pleno nacimiento de Jesús, no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista presencial de esta historia mágica, probablemente porque asumió como nadie el papel de “ayo”, tal y como se recoge en el tercer óleo, enseñándole a su “hijo” el trabajo de carpintero. En estos cuadros sobrecoge el silencio y la austeridad tan bellamente retratadas por el pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes” (1). Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a un niño que José intentaba querer como suyo, siendo sólo ayo, rodeado de confusión y misterio.

Georges de la Tour (1593- 1652), San José carpintero, hacia 1642 – 1644.

La palabra “ayo” ha evolucionado también con el paso de los tiempos, aunque su significado profundo se ha mantenido siempre en el terreno de la responsabilidad en el ámbito de la educación: persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación. José se transforma así en un educador nato, aunque desde el principio sólo correspondía su estatus a las clases sociales altas, hasta que Teresa de Jesús lo apea de su santa peana. Su papel en la historia sempiterna, de siempre, en el santoral, me parece sorprendente, como lo era para Teresa de Jesús, porque como cuidador de una mujer y de un niño de nombre Jesús, de una prudencia benedictina, un compañero de vida, un artesano carpintero, era tenido en cuenta por Dios ya que le atendía siempre en todas sus peticiones, con especial relevancia en el espectro de su santoral querido, que era amplio: “Procuraba yo hacer su fiesta con toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu, queriendo se hiciese muy curiosamente y bien, aunque con buen intento. […] Paréceme, ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío. […] Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas, que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a san José por lo bien que les ayudó en ello. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará en el camino” (6,7).

He querido hoy resaltar la figura de José de Nazareth de nuevo, como protagonista de un relato multisecular, dueño de sus silencios, aunque fuera un secreto a voces la asunción de su papel en la historia difícil de María y en la suya propia. Como he manifestado en otras ocasiones, me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo, sinceramente, que fue un buen compañero. Hoy, comprendo mejor que nunca las palabras de Teresa de Jesús en el libro de su vida dedicadas a las personas que deberían ser “aficionadas” a San José: “no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos”.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

Hoy, festividad de San José, es siempre todavía. Para mí, queda demostrado que José fue un buen compañero de María. Como a Santa Teresa, a mí eso me basta.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Sabemos dónde están los pobres en Andalucía

Sevilla, 18/III/2022

Las lamentables declaraciones que hizo ayer en la Asamblea de Madrid el Consejero de Educación y Portavoz del Gobierno de la Comunidad, sobre el informe sobre exclusión y desarrollo social en la Comunidad de Madrid, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, que recoge los resultados de la encuesta sobre integración y necesidades sociales en 2021, traducen una falta de visión real de lo que está ocurriendo en su Comunidad, negando lo evidente y además con datos irrefutables. Sus palabras se descalifican por sí mismas: “Insisto, que me encantan que existan estos informes, pero que sean más objetivos […] Si uno sale a la calle y le dicen que hay tres millones de pobres… pues, ¿por dónde estarán?”, haciendo gestos de mirar al suelo desde el atril, a izquierda y a derecha, simulando una búsqueda de pobres por los rincones de la sala donde intervenía. No le dedico ni una palabra más, porque no las merece por su indignidad, ratificada por la Presidenta de la Comunidad: «Empeñarse en dibujar a un Madrid como una región de pobreza es absolutamente falso». Lo que sí es importante reflejar por escrito, porque si no las palabras se las lleva el viento, es el objetivo final de estos informes, que son de todo el país, de varias Comunidades, para cooperar en divulgar lo que verdaderamente interesa a la sociedad digna de este país, como tal verdad, sobre exclusión y desarrollo social.

En este marco tan peculiar y doloroso, quiero hoy centrarme de nuevo en el informe citado, pero referido a Andalucía, como he hecho en ocasiones anteriores, para servir de altavoz que ayude a visibilizar lo que está ocurriendo, porque me interesa saber dónde están realmente los pobres de mi Comunidad, de mi ciudad, de mi barrio y qué mejor que recurrir a este tipo de informes, aunque también hay otros que lo complementan, como los del Banco de Alimentos, Cruz Roja y diferentes ONG, para no participar en silencios cómplices que invisibilizan lo que está pasando a pocos metros de mi casa, de mi barrio o de mi ciudad, sin ir más lejos. Lo dice con palabras llenas de sentido y sensibilidad humana, Raúl Flores, uno de los autores y analistas de los informes, para justificar con claridad meridiana esta actividad de visibilización de la realidad de exclusión social y pobreza severa de nuestro país, que debemos conocer bien para atenderla de la mejor forma posible por parte de los Gobiernos correspondientes y por la sociedad en general: “el nivel moral de una sociedad se mide por cómo afrontamos la realidad de las personas más pobres y más vulnerables. Y para poder poner eso en el centro de nuestras preocupaciones y el centro de la agenda política, informes como el de Cáritas y como el de otras muchas entidades, nos ayudan a no perder de vista cuestiones tan importantes como son al fin y al cabo, las condiciones de vida de muchas personas” o “La gran parte de la pobreza no se ve a simple vista, está en sus casas con familias que hacen todo lo posible por salir adelante”, es decir, millones de personas de este país no llevan un letrero en la cabeza diciendo “soy pobre”, sino que por su dignidad conviven a diario y a duras penas con nosotros, sin darnos a veces cuenta de lo que está sucediendo.

En el informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, que recoge los resultados de la encuesta sobre integración y necesidades sociales llevada a cabo en 2021, se presenta un resumen ejecutivo que utilizo como guía de lectura del mismo poniendo especial énfasis en estos puntos de interés, sin que excluya obviamente la lectura del informe completo, imprescindible para emitir juicios bien informados, habiéndose obtenido las siguientes conclusiones:

1. Se reducen las tasas de integración social y crecen con fuerza las situaciones de exclusión severa, que afectan a más de un millón de personas.

2. Crece el porcentaje de población afectada por situaciones de exclusión en el eje económico, en el eje político y de ciudadanía y, en menor medida, en el eje relacional.

3. Se reduce el porcentaje de personas que no tienen problemas en ninguna dimensión, y crece el de quienes tienen problemas en tres o más dimensiones de la vida cotidiana.

4. El desempleo, la pobreza, los gastos excesivos de vivienda y las barreras económicas a los cuidados de salud son los problemas más frecuentes y afectan a entre un 13% y un 18% de la población.

5. Los colectivos más afectados por la exclusión social: hogares pobres o sin ingresos, hogares cuya persona sustentadora principal busca empleo y personas extranjeras.

6. La exclusión crece entre la población extranjera, los jóvenes, los hogares sustentados por mujeres y las familias numerosas y monoparentales.

7. La COVID-19 sacude el mercado de trabajo y crecen los problemas relacionados con el empleo.

8. Crece el porcentaje de población con problemas en la dimensión de la vivienda, que afectan a casi una cuarta parte de la población.

9. Crece el porcentaje de población con problemas de exclusión social en la dimensión de la salud.

10. Se reducen las situaciones de conflicto social, pero aumentan los problemas de aislamiento.

11. La brecha digital afecta en mayor medida a los hogares en situación de exclusión severa.

12. Crece la renta mediana y se reducen las situaciones de pobreza y los índices de desigualdad, aunque crece la privación material.

13. Un año después de su creación, casi el 3% de la población andaluza se beneficia del IMV [Ingreso Mínimo Vital], frente al 1,6% en el conjunto de España.

14. La cobertura de la RMISA [Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía] crece entre 2019 y 2020, pero queda muy por debajo de la del IMV.

A la luz de estas conclusiones, convendría destacar que “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía. También interesa relacionar esta situación con el impacto de la COVID-19: “La evolución, en cualquier caso, es muy distinta en función del nivel o grado de exclusión que se considere: mientras que las situaciones de exclusión moderada apenas han crecido medio punto porcentual, el porcentaje de población en situación de exclusión severa prácticamente se ha duplicado, pasando del 7,2% al 13,9%. Cabe por tanto destacar que la crisis de la COVID-19 se ha traducido en Andalucía en una reducción de los niveles generales de integración social y, sobre todo, en un incremento de la proporción de personas afectadas por las situaciones más severas de exclusión. En 2021, el número de personas en esa situación asciende a 1,1 millones de personas, frente a poco más de 600.000 en 2018. La exclusión en Andalucía se ensancha y, sobre todo, se hace más profunda”.

En esta guía para estar bien informados de dónde están los pobres en Andalucía, he escogido un punto de especial interés: los problemas más frecuentes y cotidianos que tienen los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano: “En Andalucía, los problemas más frecuentes, aquellos que afectan a más del 12% de la población, son cinco: el desempleo de todas las personas en edad activa que residen en el hogar (el 17,9% de la población vive en hogares que están en esa situación); la presencia en el hogar de al menos una persona desempleada de larga duración, sin título profesional y sin haber recibido formación ocupacional o haber realizado estudios en el último año (esta problemática afecta al 16,2% de la población); las dificultades económicas para comprar medicamentos o seguir tratamientos médicos (15,4%); los gastos excesivos de vivienda (14,7%); y la pobreza severa (13,6%). Hasta un millón y medio de personas, dependiendo del indicador, están afectadas por estas situaciones carenciales en 2021 en esta comunidad autónoma. Es obvia, por otra parte, la interrelación entre los cuatro indicadores que, si bien afectan a dimensiones o ámbitos diferentes —el empleo, la política, la vivienda y la salud— derivan de la ausencia de unos ingresos económicos mínimos para dar respuesta al conjunto de las necesidades de las familias”. Sabemos qué problemas tienen los pobres en Andalucía.

También me ha interesado en este resumen los datos referidos a la salud: “Más allá del impacto de la COVID-19 y del confinamiento en Andalucía, lo cierto es que durante estos tres últimos años ha crecido en la comunidad andaluza la proporción de hogares y de personas que están afectados por problemas de exclusión social en la dimensión de la salud. En efecto, el 19,6% de los hogares y el 17,4% de la población experimenta situaciones carenciales en la dimensión de la salud en 2021, frente al 14,5% y el 12,6% en 2018, y el 17,2% y 17%, respectivamente, en el conjunto de España. El porcentaje de población afectada por estas situaciones es superior, por tanto, en Andalucía con relación a España, debido fundamentalmente a que el crecimiento del porcentaje de personas afectadas por estas situaciones ha sido en Andalucía más marcado que el experimentado en el conjunto del país, tanto desde el punto de vista de los hogares como del conjunto de la población”. Los daños colaterales de la pandemia están ahí reflejados y sabemos que perdurarán en el tiempo: “Si se tiene en cuenta el total de los hogares andaluces, los problemas más prevalentes en el ámbito de la salud son la falta de acceso a medicamentos debido a problemas económicos (el 14,7% de los hogares andaluces ha dejado de comprar medicinas o prótesis, seguir tratamientos o dietas, por problemas económicos) y la presencia de una discapacidad, enfermedad crónica o problemas graves de salud en todas las personas adultas del hogar (5,6%). La prevalencia de estas problemáticas es superior entre los hogares en situación de exclusión social: dentro de este grupo, el 48,6% ha dejado de comprar medicamentos o seguir tratamientos o dietas por cuestiones económicas. En el 5,8% de estos hogares se han experimentado, en la actualidad o en el pasado, situaciones de hambre”. Sabemos, por tanto, qué problemas de salud tienen los pobres en Andalucía.

Por último y por imperativo categórico de la brevedad que impone un artículo de estas características, que nunca debe obviar el conocimiento completo del informe, he elegido una correlación de datos de sumo interés para centrar bien los ejes y las dimensiones de la exclusión social en Andalucía, señalando especialmente que la metodología de la encuesta diferencia tres grandes ejes de exclusión: el económico, el político y de ciudadanía, y el social y relacional: “En el eje económico se tienen en cuenta las dimensiones relacionadas con el empleo y el consumo, de tal forma que, por una parte, se examinan los procesos que excluyen a los hogares y a sus miembros de una relación laboral normalizada y, por otra, la suficiencia y/o calidad de los ingresos económicos para la participación en la sociedad, así como las situaciones de privación de bienes considerados básicos. El segundo de los ejes, el eje político y de ciudadanía, hace referencia a la exclusión de la participación política, de la educación, de la vivienda y de la salud. En la dimensión de la participación política se considera el derecho a elegir a los representantes políticos y a ser elegidos, así como la capacidad efectiva de participación política y ciudadana; mientras que en las dimensiones relacionadas con la ciudadanía se contempla el acceso en condiciones similares al conjunto de la población a la educación, la vivienda y la salud. Por último, el eje relacional de la exclusión social hace referencia fundamentalmente a las situaciones de conflicto y aislamiento social, que incluyen por una parte las relaciones sociales adversas y otras situaciones de conflictividad social y/o familiar y, por otra, la ausencia de lazos y apoyos sociales. A su vez, estos tres ejes se dividen en ocho dimensiones diferentes: empleo y consumo, en el eje económico; vivienda, educación, salud y participación política en el eje político y de ciudadanía; y conflicto y aislamiento social en el eje relacional. Por último, estas dimensiones articulan un total de 37 indicadores específicos que recojan situaciones potencialmente carenciales”. El gráfico siguiente refleja claramente esta distribución de porcentajes en los tres ejes de exclusión, donde se observa un incremento significativo en los dos primero ejes y una bajada considerable en el relacional, lo que nos lleva a considerar que sabemos dónde están las causas principales de la exclusión social y pobreza en Andalucía.

Finaliza el informe con datos de una de las respuestas de Gobierno más importantes en los últimos años para afrontar la exclusión social, es decir, proporcionar recursos dignos a las personas afectadas para ayudar a salir de las situaciones descritas, con una medida que ha tenido ya un impacto social pero insuficiente a todas luces por los desajustes en su implantación. Me refiero al Ingreso Mínimo Vital, sobre el que también he escrito en este cuaderno digital, en distintas ocasiones, ofreciendo datos de interés para conocer bien los desajustes en los que está instalado en la actualidad y que merma su efectividad. Partimos de la base de que “El análisis de las situaciones de pobreza pone de manifiesto tasas de pobreza y de riesgo de pobreza más elevadas en Andalucía que en el conjunto de España. Efectivamente, la tasa de riesgo de pobreza es del 28,5% en la comunidad andaluza, frente al 21,0% en España, mientras que la tasa de pobreza severa es del 11,6%, frente al 9,5% en España”.

Siendo justos en este análisis hay que decir que se detecta en Andalucía un descenso tanto en el tasa de riesgo de pobreza como en la de pobreza severa: “La evolución de las situaciones de pobreza que acaba de señalarse se asocia a una reducción importante de las tasas de desigualdad, independientemente del indicador que se utilice. Esta reducción, más clara que la experimentada en el conjunto de España, ha hecho que, casi por primera vez desde 2008, Andalucía registre tasas de desigualdad inferiores a las del conjunto del país”. Ante esta situación, la realidad del IMV en Andalucía se refleja en el grafico siguiente que, en este caso, vale más que mil palabras:

Este gráfico ofrece los últimos datos disponibles, correspondientes a mayo de 2021, “sobre las características de la población beneficiaria del IMV en Andalucía. El 70,4% de las personas titulares, y el 55,1% de las beneficiarias, son mujeres. Además, el 39,7% de las personas beneficiarias —frente al 40,4% en el conjunto de España— son menores de edad. Las unidades unipersonales representan el 22,2% de todas las unidades que perciben el IMV, frente al 26,0% en España, y las unidades con cuatro o más miembros el 28,3%. El 35,4% de las unidades perceptoras del IMV en Andalucía no tienen hijos/as menores de edad a cargo”. Son cifras que nos permiten concluir que sabemos dónde están y cuantos son los pobres en Andalucía: 1.239.349 personas con pobreza severa, atendidas en este caso por el IMV. Un dato que sobrecoge, teniendo en cuenta que «la cuantía mensual media por hogar de la prestación es en Andalucía de 425,3 euros, algo inferior a la del conjunto de España (448,7 euros). Esta cantidad representa el 97% del umbral de pobreza severa para una persona sola y el 64% del umbral de pobreza para dos personas en Andalucía».

.Lo he manifestado en ocasiones anteriores: creo que desde este cuaderno digital se puede expresar lo que significa el compromiso intelectual escribiendo sobre estas realidades sociales como la desarrollada hoy en este artículo, algo necesario e imprescindible. El citado compromiso al escribir hoy lo entiendo como el cuestionamiento de la existencia de uno mismo al servicio de lo estrictamente personal, es decir, el trabajo permanente en clave de autoservicio, así definido e interpretado, para romper moldes y preguntarnos si lo importante es salir del pequeño mundo de confort que nos rodea y mirar alrededor, como signo de capacidad intelectual extraordinaria que muchas veces, desgraciadamente, no está al alcance de cualquiera. La pre-programación de la preconcepción, en clave aprendida del profesor Ronald Laing, es una tábula rasa sobre la que se elabora y encuaderna el libro de instrucciones de la vida. Y por lo poco que se sabe al respecto, quedan muchos años para descifrar el código vital, el llamado código genético de cada cual, personal e intransferible, mejor que el carnet de identidad al que lo hemos asociado culturalmente por la legislación vigente, mucho más atractivo que el de da Vinci, aunque ahora sea menos comercial. Afortunadamente. La conclusión es que estamos mediatizados por nuestro programa genético y por nuestro medio social en el que crecemos. Todos somos “militantes” en potencia, con y sin carnet, dependiendo de sus aprendizajes para comprometernos con la vida. Militar en vida, esa es la cuestión.

La segunda vertiente a analizar es la del compromiso. Siempre lo he asociado con la responsabilidad social, porque me ha gustado jugar con la palabra en sí, reinterpretándola como “respuestabilidad”. Ante los interrogantes de la vida, que tanta veces encontramos y sorteamos, la capacidad de respuestabilidad (valga el neologismo temporalmente) exige dos principios muy claros: el conocimiento y la libertad. Conocimiento como capacidad para comprender lo que está pasando, lo que estoy viendo y, sobre, todo lo que me está afectando, palabra esta última que me encanta señalar y resaltar, porque resume muy bien la dialéctica entre sentimientos y emociones, fundamentalmente por su propia intensidad en la afectación que es la forma de calificar la vida afectiva. Libertad, para decidir siempre, hábito que será lo más consuetudinario que jamás podamos soñar, porque desde que tenemos lo que llamo uso de razón científica, nos pasamos toda la vida decidiendo. Por eso nos equivocamos, a mayor gracia de Dios, como personas que habitualmente tenemos miedo a la libertad, acudiendo al Fromm que asimilé en mi adolescencia, pero que es la mejor posibilidad que tenemos de ser nosotros mismos. Esta simbiosis de conocimiento y libertad es lo que propiciará la decisión de la respuesta ante lo que ocurre. Compromiso o diversión, en clave pascaliana. Y mi punto de vista es claro y contundente. Cuando tienes la “suerte” de conocer el dilema ya no eres prisionero de la existencia. Ya decides y cualquier ser inteligente se debe comprometer consigo mismo y con los demás porque conoce esta posibilidad, este filón de riqueza. Aunque nuestros aprendizajes programados en la Academia no vayan por estas líneas de conducta. Cualquier régimen sabe de estas posibilidades. Y cualquier régimen, de izquierdas y derechas lo sabe. Por eso lo manejan, aunque siempre me ha emocionado la sensibilidad de la izquierda organizada. Por eso me aproximé siempre a ella, porque me dejaban estar sin preguntarme nada. Intuían la importancia del descubrimiento de la respuestabilidad. Había inteligencia y compromiso activo. Seguro. Pero con un concepto equivocado como paso previo: la militancia de carnet. Craso error. Antes las personas, después la militancia. No al revés, que después vienen las sorpresas y las llamadas traiciones como crónicas anunciadas.

Una tercera cuestión en discusión se centra en el adjetivo del compromiso: intelectual y, hablando del grupo organizado o no, de los “intelectuales”. De este último grupo, líbrenos el Señor, porque suele ser el grupo humano más lejano de la sociedad sintiente, no la de papel cuché o la del destrozo personal televisivo. Un intelectual es concebido como un ser alejado de la realidad que se suele pasar muchas horas en cualquier laboratorio de la vida y de vez en cuando se asoma a la ventana del mundo para gritar eureka a los cuatro vientos, palabra que no suele afectar a muchos porque nace del egoísmo de la idolatría científica. Por eso hay que rescatar la auténtica figura de las personas inteligentes que ponen al servicio de la humanidad lejana y, sobre todo, próxima su conocimiento compartido, su capacidad para resolver problemas de todos los días, los que verdaderamente preocupan en el quehacer y quesentir diario. Cada intelectual, hemos quedado en “cada persona”, que toma conciencia de su capacidad para responder a las preguntas de la vida, desde cualquier órbita, sobre todo de interés social, tiene un compromiso escrito en su libro de instrucciones: no olvidar los orígenes descubiertos para revalorizar continuamente la capacidad de preocuparse por los demás, sobre todo los más desfavorecidos desde cualquier ámbito que se quiera analizar, porque hay mucho tajo que dignificar. Si esa militancia es independiente, otra cuestión a debatir, es solo un problema más a resolver pero no el primero. No equivoquemos los términos, en lenguaje partidista. Porque así nos luce el pelo sobre la corteza cerebral, sede de la inteligencia, nuestro domicilio de la libertad personal, de la que afortunadamente podemos presumir todos. Todavía no es mercancía clasificada, aunque todo se andará porque ya está en el mercado mundial. Al tiempo.

Las razones de mi razón y de mi corazón, expuestas anteriormente, son las que me llevan a hablar hoy de exclusión y desarrollo social en Andalucía, en mi ámbito de compromiso intelectual, entre otros, que también existe. No me deja tranquilo el informe citado, en general para España y, en particular para Andalucía y por ese motivo los comparto. Lo que de verdad me ha quedado claro es que, como personas dignas, podemos saber dónde están los pobres en España y en Andalucía.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Almas de cántaro

Retrato de Miguel de Cervantes atribuido supuestamente a Juan de Jauregui (1583-1641)

Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, 

Miguel de Cervantes, autorretrato en el Prólogo al lector, Novelas Ejemplares, 1613

Sevilla, 17/III/2022

Fue uno de los calificativos que el Quijote recibió a lo largo de su vida por parte de un “grave eclesiástico” y que figura en la obra magna de Cervantes que todos deberíamos leer, al menos, una vez en la vida: “Y volviendo la plática a don Quijote le dijo: Y a vos, alma de cántaro [pasmado, alelado, insensible], ¿quién os ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que vencéis gigantes y prendéis malandrines? Andad enhorabuena, y en tal se os diga: «Volveos a vuestra casa y criad vuestros hijos, si los tenéis, y curad de vuestra hacienda, y dejad de andar vagando por el mundo, papando viento [perdiendo el tiempo] y dando que reír a cuantos os conocen y no conocen». ¿En dónde nora tal [eufemismo por “noramala” o “en qué hora mala”] habéis vos hallado que hubo ni hay ahora caballeros andantes? ¿Dónde hay gigantes en España, o malandrines en la Mancha, ni Dulcineas encantadas, ni toda la caterva de las simplicidades que de vos se cuentan?” (1).

Para la Real Academia Española de la Lengua, “alma de cántaro” es una frase coloquial poco usada que significa “persona sumamente ingenua o pasmada”. Lo curioso del relato anterior es que quien califica al Quijote como “alma de cántaro” no era persona de fiar, como el propio Cervantes lo describe, sino un grave eclesiástico del que había que situarse cuanto más lejos mejor: “La duquesa y el duque salieron a la puerta de la sala a recebirle [a Don Quijote], y con ellos un grave eclesiástico destos que gobiernan las casas de los príncipes: destos que, como no nacen príncipes, no aciertan a enseñar cómo lo han de ser los que lo son; destos que quieren que la grandeza de los grandes se mida con la estrecheza de sus ánimos; destos que, queriendo mostrar a los que ellos gobiernan a ser limitados, les hacen ser miserables. Destos tales digo que debía de ser el grave religioso que con los duques salió a recebir a don Quijote. Hiciéronse mil corteses comedimientos y, finalmente, cogiendo a don Quijote en medio se fueron a sentar a la mesa”. El problema radica en saber quién insulta a quién, algo muy habitual en los tiempos de mediocridad que nos invaden.

La gran metáfora que Cervantes nos entrega en este pasaje demuestra la sabiduría que contiene el Quijote, tal y como se recoge en la respuesta que él da al “grave eclesiástico” que le suelta la frase de ¡alma de cántaro!: ”El lugar donde estoy, y la presencia ante quien me hallo, y el respeto que siempre tuve y tengo al estado que vuesa merced profesa, tienen y atan las manos de mi justo enojo; y así por lo que he dicho como por saber que saben todos que las armas de los togados son las mesmas que las de la mujer, que son la lengua, entraré con la mía en igual batalla con vuesa merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos que infames vituperios. Las reprehensiones santas y bienintencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden: a lo menos, el haberme reprehendido en público y tan ásperamente ha pasado todos los límites de la buena reprehensión, pues las primeras3 mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza, y no es bien que sin tener conocimiento del pecado que se reprehende llamar al pecador, sin más ni más, mentecato y tonto. Si no, dígame vuesa merced por cuál de las mentecaterías que en mí ha visto me condena y vitupera y me manda que me vaya a mi casa a tener cuenta en el gobierno della y de mi mujer y de mis hijos, sin saber si la tengo o los tengo. ¿No hay más sino a trochemoche entrarse por las casas ajenas a gobernar sus dueños, y habiéndose criado algunos en la estrecheza de algún pupilaje, sin haber visto más mundo que el que puede contenerse en veinte o treinta leguas de distrito, meterse de rondón a dar leyes a la caballería y a juzgar de los caballeros andantes? ¿Por ventura es asumpto vano o es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos dél, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad? Si me tuvieran por tonto los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos, tuviéralo por afrenta inreparable; pero de que me tengan por sandio los estudiantes, que nunca entraron ni pisaron las sendas de la caballería, no se me da un ardite: caballero soy, y caballero he de morir, si place al Altísimo. Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa, y algunos por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda, pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes”.

¡Qué gran lección para los que se atreven todos los días a calificar a los demás sin conocimiento alguno de la personas y sus circunstancias!, como nos lo indicaba Ortega y Gasset. Sancho, su fiel compañero de andanzas, se quedó maravillado con esta respuesta inteligente de Don Quijote: ¡Bien, por Dios!, dijo Sancho. No diga más vuestra merced, señor y amo mío, en su abono, porque no hay más que decir, ni más que pensar, ni más que perseverar en el mundo. Y más que negando este señor, como ha negado, que no ha habido en el mundo, ni los hay, caballeros andantes, ¿qué mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho?”.

La cosa al final va de caballeros andantes en un mundo diseñado por el enemigo. Como parece ser que entre “bobos anda el juego” y “almas de cántaro”, según “los listos del lugar”, he recordado a tal efecto unas palabras del discurso de agradecimiento que pronunció el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008: “En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo”. En torno a aquel acto leí un texto en un anuncio con motivo de la entrega de ese Premio Internacional a Carlos Fuentes, junto a Lula da Silva, ya citado, que me sorprendió por la fortaleza de lo que quería decir y a que demuestra la altura de miras del Quijote: no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote y en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. Es necesario ahora que aunque se tilde de “alma de cántaros” a personas que creen que otro mundo es posible, por una candidez extrema, nos deberíamos “poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, siguiendo al Quijote, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con el caballero andante que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Evidentemente, nos tenemos que enfrentar cada día a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que nos quedan, porque sabemos que en nuestros compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables. Me queda muy claro que no es una persona más que otra, si no hace más que otra. No por creer en ello se nos puede calificar de almas de cántaro, con el dolor interno del Quijote al sentirse así injustamente tratado, porque él, inclinado de su estrella, va por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecia la hacienda, pero no la honra: “Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo [alma de cántaro], díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes”. Lo que sí sé es que hay muchos malandrines, catervas de mediocres y gigantes sueltos a los que hay que hacer frente casi todos los días de nuestra vida. De ahí la grandeza del Quijote.

(1) Cervantes Saavedra, Miguel de, El Quijote, Segunda Parte, Capítulo XXXI.

(2) Cervantes Saavedra, miguel de, El Quijote, Primera Parte, Capítulo XVIII.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cuando el realismo mágico nos entrega esperanza y vida

Sevilla, 16/III/2022

Se inaugura hoy en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo de Todos, como indica su eslogan publicitario que, en este caso, es una verdad como un templo porque el alquiler de sus fondos se paga con los Presupuestos Generales del Estado, una exposición dedicada al Hiperrealismo, el arte del trampantojo: “Pintar imágenes que no puedan diferenciarse de la realidad ha supuesto un desafío para artistas de todos los tiempos. La habilidad para engañar al espectador haciendo pasar lo pintado por real a través de las leyes de la óptica y de la perspectiva es todo un juego cuyos primeros ejemplos se conocieron a través de textos literarios griegos. Desde entonces, el trampantojo ha tenido en las artes una larga presencia, con periodos de notorio florecimiento, como el Renacimiento o el Barroco, para decaer tras el Romanticismo, pero sin llegar a desaparecer nunca del temario artístico. La exposición Hiperreal. El arte del trampantojo propone una revisión del género a través de un conjunto de obras de alta calidad que pone en evidencia los temas más representativos de la pintura de caballete. El arco cronológico abarca desde el siglo XV hasta el XXI, pero las obras se presentan ordenadas por materias y escenarios, independientemente de su fecha de ejecución, para poder así resaltar la continuidad del género, que se prolonga hasta nuestros días”.

El trampantojo, en su acepción actual, tomada de la expresión francesa, “trompe l’oeil’ -engañar al ojo-, una locución coloquial nacida en 1806, que se entiende como “trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Los primeros vestigios de esta ilusión óptica se retrotraen a Grecia, tal y como nos lo ha transmitido Plinio el Viejo, en su obra Historia Natural,35: “Fueron contemporáneos suyos [de Zeuxis] y rivales Timanthes, Androcides, Eupompo y Parrasio. Se dice que este último concurrió a un certamen con Zeuxis, que pintó unos racimos de uvas con tal perfección que unas aves volaron hacia el dibujo; que él mismo pintó una cortina representada con tal veracidad que Zeuxis,  engolado con el juicio de los pájaros,  reclamó que se retirase la cortina y mostrase la pintura; comprendiendo su error, le concedió la victoria con ingenuo candor, porque él había engañado a los pájaros, pero Parrasio le había engañado a él que era un artista. Se dice que más tarde Zeuxis pintó a un niño llevando unas uvas a las que fueron volando unos pájaros y con la misma ingenuidad se mostró irritado con su obra y dijo: “he pintado mejor las uvas que al muchacho, pues si lo hubiese hecho a la perfección los pájaros habrían tenido miedo de él”. Contemplar uno de los cuadros de la exposición en el Thyssen, en concreto Bodegón con cuatro racimos de uvas (c.a. 1636), una obra maravillosa de Juan Fernández “el Labrador”, nos ayuda a comprender lo que contaba Plinio sobre la disputa citada de los dos grandes pintores hiperrealistas griegos, Zeuxis y Parrasio.

Juan Fernández “el Labrador”, Bodegón con cuatro racimos de uvas (c.a. 1636), Óleo sobre lienzo, 45 x 61 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

La exposición trata el hiperrealismo a través de los siguientes apartados: “Puesta en escena, dedicado al bodegón; Figuras, encuadres y límites, sobre el engaño a través del marco pintado; Huecos para curiosos, representaciones de hornacinas, vanos o armarios con objetos que engañan al ojo del espectador; Muros fingidos: tablones y paredes, convertidos en escenarios para exhibir objetos que muestran la pericia del artista; Desorden perfecto, dedicado a los rincones de artista y a los quodlibet, subgéneros del trampantojo; Llamada a los sentidos, con composiciones cuyo tema principal son las esculturas y las flores; Renovación americana y su estela, dedicado a los renovadores del género en Estados Unidos y a su influencia, y Trampantojo moderno, con piezas que destacan por mostrar la habilidad y la imaginación de sus autores para sorprender, con especial atención a los siglos XX y XXI. La muestra termina con una obra del escultor Isidro Blasco, encargada exprofeso para cerrar el recorrido”.

Pere Borrell y del Caso, Huyendo de la crítica (1874)

He tratado en este cuaderno digital, en varias ocasiones, esta forma de expresión artística y de su correlato en la percepción humana de admiración y sorpresa. La primera vez fue en 2016, bajo el título Cuando nos salimos del cuadro de la vida, en el que analizaba el contenido de una obra de Pere Borrell y del Caso, Huyendo de la crítica (1874), que también figura en la exposición que se inaugura hoy en Madrid. En aquella ocasión lo hice en el contexto de otra exposición que se celebraba en el Museo Nacional del Prado, Metapintura. Un viaje a la idea del arte, escogiendo esta obra de Borrell y del caso porque estaba convencido y lo sigo estando de que la representación de lo que nos sucede en determinados momentos de la vida, tan próximos en estos días por el macrocosmos político y social que nos rodea, se puede expresar muy bien examinando con detenimiento esta pintura. Todos, sin excepción, vivimos en el cuadro que nos pinta la vida a diario. Así nos ven y así lo cuentan a los demás. Así nos vemos y así figuramos ante los otros, con dificultades notorias para salirnos del marco familiar, laboral y social establecido. Agregaba en aquella ocasión que “Groucho Marx, a quien acudo tantas veces para comprender la vida, como su famoso niño de cuatro años, me lo recuerda muchas veces: que se pare el mundo que me bajo. Ahora, contemplando este cuadro tan extraordinario, podría decir sin sonrojo alguno: que pare la exposición permanente de mi vida, que me salgo del cuadro que me imponen. Es verdad. Alguna vez hay que tomar esta decisión para no seguir “exponiéndonos” sin sentido alguno en este mundo diseñado por el enemigo. Es una imagen preciosa, en la que este niño quiere acabar con una ceremonia de confusión que no tiene sentido alguno, en un mundo con una falta clamorosa de valores, donde agradecemos cualquier detalle de calidad humana porque nos parece extraordinario cuando debería ser una experiencia cotidiana”. Actualizando aquel contenido, hoy puedo afirmar que basta recordar las últimas imágenes de los niños ucranianos víctimas de una guerra cruel y sin sentido alguno, para comprender la huida del marco impresentable que a veces nos rodea la vida de cada uno.

Antonio López, La ventana por la tarde (1974-1982)

También quiero dedicar unas palabras a Antonio López, mi admirado pintor hiperrealista, presente en la exposición del Thyssen a través de una obra suya, La ventana por la tarde (1974-1982), donde se puede apreciar su arte para transmitir la realidad viva de lo que estás viendo a través de una ventana de la vida: “Algo pasa cuando miras el exterior desde el interior, no es un gesto más, tiene resonancias muy hondas, profundas, misteriosas.  La forma de la ventana delimitando el campo visual , la anatomía de esa forma, ya son interesantes en sí mismas, y jugar con ideas como la lejanía me parece muy estimulante como punto de partida. Supongo que también tendrá algo psicológico , como mirar por   un agujero, o el animal que se asoma desde su madriguera». En mi publicación La ventana discreta, escogí para la portada una ventana pintada en 1970 por Isabel Quintanilla, una obra adquirida por la Galería Brockstedt, en Berlín, una pintora contemporánea del movimiento hiperrealista en nuestro país junto a Antonio López, fundamentalmente porque acercarme a ella lo hacía en la salida del túnel de la pandemia “a modo de perspectiva esperanzadora sobre la situación que estamos viviendo en cada “carpe diem” particular. Necesitamos abrir ventanas metafóricas que permitan contemplar la vida de otra forma, porque es una oportunidad única de recuperar diálogo interior con nuestra persona de todos y, sobre todo, con la de secreto. Durante estos días es probable que nos sintamos a veces solos ante el peligro, en silencio, pero permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar y reflexionar, pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Las ventanas nos invitan a contemplar de forma diferente lo que antes pasaba desapercibido: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo. Necesitamos fijar la mirada en lo que auténticamente merece la pena, es decir, levantarnos desde nuestra perspectiva ética e iniciar un camino de compromiso personal y social para cambiar ese horizonte cerrado, clásico, que en el tiempo anterior, al que llamamos pasado, no nos ha llevado a veces a ninguna parte”.

Antonio López e Isabel Quintanilla me han ayudado siempre a aprehender mejor la vida, de ahí mi deuda con el hiperrealismo en este país, que se muestra en todo su esplendor junto a obras internacionales en la exposición que se inaugura hoy en el Museo de Todos, el Thyssen-Bornemisza, en Madrid. Y contemplando de nuevo las ventanas de ambos artistas, a los que tanto debo, que me permiten soñar con un mundo diferente: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo que me lleva a salirme del cuadro que la sociedad impone, imitando al niño de Borrell y del Caso.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Oripandó, el sol, el amanecer de cada día

Sevilla, 15/III/2022

Hoy comparto el hallazgo de otra isla desconocida, que es la misión principal de este cuaderno digital, una obra que deberíamos escuchar y ensalzar en este tiempo tan complejo y lleno de sobresaltos del alma humana. Se trata de una publicación musical llevada a cabo por el cantor Antonio Orozco (cantante es el que puede y cantor, el que debe hacerlo, que no es lo mismo, según Facundo Cabral), gestada a lo largo de dos largos años, que narra la vida de otro cantor José Mercé, con un título en caló, El Oripandó, el sol, el amanecer de cada día, que el propio Mercé interpreta de forma muy sentida, con una canción que sobresale sobre las demás y con un título siempre sugerente: Jamás desaparece lo que nunca parte, dedicada a su hijo, que falleció cuando tenía tan solo 14 años, por un problema congénito de corazón. Según Orozco, verdadero artífice del proyecto, esta obra llega a nosotros “Como el resultado de una vida basada literalmente en la búsqueda, porque desde lo más profundo de la fragua se desafía a la vanguardia mediando única y exclusivamente con la sabia liturgia del flamenco: así vive, así ama y así respira Jose Mercé. A la canción guía citada anteriormente sigue inmediatamente Cuando todo empieza, un martinete, un palo considerado como flamenco puro, el cante más primario, lo más auténtico, con el sonido de un yunque de fondo, que Mercé expresa con palabras preciosas: Ay, yo sigo siendo aquel / Yo sigo siendo aquel quien fuera / También quien yo debiera / Soy un, un hombrecito viejo / Y por mi padre yo me encontré // Allá en el barrio, oh-oh, del consuelo / Encontré a la fortuna / Pa’ contarle yo a mis niños / Que mi padre es lo que yo más quiero // Ahí está mi verdad / Y esto que yo vivo / Y esta es mi verdad / Que Dios me guarde a mi padrecito / Porque sin él no hay nadita que contar.

Esta obra musical se compone de ocho canciones que son trazos importantes, capítulos inolvidables en la vida del cantor Mercé. Sus títulos son un aviso para navegantes que se aproximan a su isla desconocida, su persona de secreto: Preludio de un nuevo día, con la colaboración de Pablo López al piano, Jamás desaparece lo que nunca parte, Cuando todo empieza, junto a la voz de Mala Rodríguez y Tomatito a la guitarra, Tengo cosas que contarte, Si tú me lo pides, volvería a empezar, con Dorantes al piano, Cincuenta primaveras y otras mil que yo quisiera, El Caminante, acompañado por el pianista chino Lang Lang, al que ya he dedicado artículos en este cuaderno digital y, finalmente, Alegría.

Nos quedamos con la letra y música de la canción guía de este proyecto de vida, Jamás desaparece lo que nunca parte, porque estoy de acuerdo con algo muy importante para caminar despiertos en este mundo tan desabrido y lleno de sobresaltos cada día: jamás desaparece lo que nunca se olvida:

Día y noche rugía
El fuego encendido de un sol que no mira
Del cielo el desprecio de un fin que avecina
La siembra y la ruina de un Dios que no afina

Duelo y enjambre de espinas
Cruzando el umbral de la puerta encendida
Haciendo del aire una amarga salida
Regando de nardos la calle sin vida

El juez cerró lo nuestro
La sala se apagó
No queda nadie

El baile se termina
Y el dragón se lo llevó
Y ahora arde

Y ahora arde
El tímido consuelo ahora arde
Ahora arde
La fe destartalada y el recuerdo arde

Un despertar bajo nía
Y un rumbo trenzado con almas vacías
Las niñas los palios que aguantan la rima
Y el mundo despierta con cruel letanía

Sentencia sostenida
Y el ángel susurró: ¡Que empiece el baile!
Lánguida sonrisa emocionada por saber que a veces aire

Y ahora aire
Sabiendo que mi todo está en el aire
Ahora aire
Jamás desaparece lo que nunca parte
Ahora aire

Si anuncio este hallazgo de una isla desconocida llamada El Oripandó, es porque los que vivimos en Andalucía respetamos su identidad flamenca y a sus cantoras y cantores. Antonio Orozco y José Mercé lo son de origen y de cuna. Llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él, aprendiendo cada día a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante. Luis Cernuda hizo un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

El quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, sino que la modifica para siempre. Escuchar ahora a Mercé me ayuda una vez más a comprender el dolor actual de esta tierra como un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas en Granada hace tan solo cien años, en el primer concurso de cante jondo celebrado en 1922: «A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y que mediten bajo la noche de Granada la trascendencia patriótica del proyecto que unos artistas españoles presentamos». O el que han presentado recientemente bajo el nombre de El Oripandó, dos artistas de alma andaluza, Antonio Orozco y José Mercé, de cuyos nombres, ahora, quiero expresamente acordarme.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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