Los ejes de mi vida

Sin título
María Lavalle y Asunción Balaguer

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga

Atahualpa Yupanqui, Los ejes de mi carreta

Cuando contemplé la cara amable de Asunción Balaguer en la promoción de su próxima intervención en el Teatro de La Abadía, en Madrid, dando la réplica a María Lavalle en Atahualpa y los ejes de una vida, dirigida por Jaime Chávarri, recordé inmediatamente la vida compartida con Paco Rabal, en la que estuvo siempre en un segundo plano dejando pasar su persona de secreto, de actriz, como otras tantas mujeres que estuvieron a la sombra de las vidas profesionales de hombres denominados ilustres, cuando ellas podían haber alumbrado la sociedad por ellas mismas, con su saber ser y estar en la vida desde diferentes perspectivas personales y profesionales. Nunca se escribirá lo suficiente sobre esta realidad en la que la mujer ha entregado una vida artística, como Asunción, rescatada ahora a la mayor gloria de la diosa vida.

Me gustó mucho el título de esta representación en homenaje a Atahualpa Yupanqui, que me ha acompañado siempre en la banda sonora de mi vida. La sinopsis del espectáculo es fiel reflejo de una vida apasionada y de emociones sentidas y, lo que es mejor, transmitidas: “La tensión dramática de Atahualpa, los ejes de una vida está señalada por los avatares de una vida que se identifica con una condición humana sobria de ornamentos materiales como rica en poesía e interrogantes filosóficos. El andar por distintos rumbos del continente americano y del mundo le fueron dejando canciones que están unidas a su vida, entre ellas, emblemáticas, son las que refieren exilios. También encuentros significativos como el que tuvo con Edith Piaf que le abrió las puertas de París y el reconocimiento general. La puesta en escena trata de marcar la evolución dramática de una obra que estableció pautas extraordinarias en la canción del siglo XX y que se proyecta a la actualidad con sorprendente eficacia. Su contenido interpela nuestra existencia y nuestro presente histórico. La combinación de actriz, cantante y músicos va ambientada con proyección de imágenes y sonidos que pretenden ante el público dar presencia a distintos momentos de la vida de Atahualpa Yupanqui”.

A veces…, nos llaman abandonados si no engrasamos los ejes de nuestras vidas. Por ejemplo, he recordado uno en especial, personal, el de la docencia. Fue cuando entrevisté en Huelva a Paco Rabal en 1980, en una semana de cine social que celebrábamos en aquellos años de consolidación de la democracia, en mi etapa de director de la Escuela de Trabajo Social. Proyectamos una película en 16 milímetros con nuestros propios medios, El “Ché” Guevara (1968), interpretada por él, que Paco recordaba bien no tanto por su calidad, porque reconocía que no era una joya de la cinematografía, rodada con escasos medios en Italia, sino por su contenido ideológico, donde el Ché merecía ser tratado con calidad personal y testimonial. Nos sirvió aquel encuentro para reforzar el compromiso social en el contexto del activista argentino de razón y cubano de corazón, que era el objetivo de aquella semana cultural abierta a todo el público de Huelva, porque pensábamos en aquél año que esta provincia descubridora necesitaba la educación y la cultura en todos los niveles para seguir descubriéndose a sí misma, como eje engrasado de su futuro. Paco estuvo genial contando mil y una anécdotas de su compromiso activo a través del cine, las peripecias del rodaje con su sempiterno macuto cargado de piedras, respondiendo con ejemplos vitales que supimos comprender sin esfuerzo alguno.

Mientras, Asunción estaba en casa, probablemente en el Arroyo de la Plata, esperando como siempre el regreso plácido y triunfal de Paco, a quien tanto amaba. Por eso la he recordado especialmente, por su ejemplo de vida, que debemos rescatar para fijarlo y darle el esplendor que merece, porque es demasiado aburrido seguir y seguir la huella, andar y andar los caminos sin nada que nos entretenga, reinterpretando ahora a Atahualpa Yupanqui y comprendiendo su mensaje para ahora y siempre: No necesito silencio; yo no tengo en qué pensar. Tenia… pero hace tiempo… ¡ahura, ya no pienso más!.

Sevilla, 21/VI/2015

Saramago y los deberes humanos

jose-saramago

En Tías, un pueblo canario querido por él y por mí,
murió como del rayo José Saramago,
a quien tanto respeto…

Hoy hace cinco años que falleció Jose Saramago. Este cuaderno es un homenaje permanente a él, sin que necesite días especiales o dedicados, tal y como lo expresé en mi declaración de principios cuando iniciaba una andadura digital que en diciembre cumplirá diez años: “Inicio una etapa nueva en la búsqueda diaria de islas desconocidas. Internet es una oportunidad preciosa para localizar lugares que permitan ser sin necesidad de tener. La metáfora usada por Saramago será una realidad cuando ante el fenómeno de la hoja en blanco, teniendo la oportunidad de decir algo, esto sea diferente y sirva también para los demás. Puerta del Compromiso. Es lo que aprendí hace muchos años de Ítalo Calvino en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio”: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)”. El secreto de este recuerdo permanente y vivo está en navegar hacia islas desconocidas de deberes humanos, a los que dedicó gran parte de su obra.

Fue en su brindis de la cena de la Academia sueca, en 1998, después de la ceremonia oficial en la que recibió el Premio Nobel de Literatura, cuando propuso crear la Declaración Universal de los Deberes Humanos: “Este medio siglo no parece que los gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente estaban obligados. Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica Humanidad, capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante”.

Habría que recordarle hoy y siempre por estas palabras. Injusticias, desigualdades, ignorancia y miseria se extienden como la mancha de aceite y, lo que es peor, dándonos cuenta de ello. Saramago contemplará desde donde quiera que esté, probablemente en muchas personas de secreto, que necesitamos gobiernos en España, Comunidades Autónomas y Municipios que firmen declaraciones de deberes humanos como programa de gobierno para hacer la vida más amable para todos.

Reproduzco a continuación el texto completo del brindis. Creo que es la mejor forma de recordarlo de forma activa como a él le gustaba, tomando la palabra que aún nos queda:

“Se cumplen exactamente 50 años de la firma de la Declaración de los Derechos Humanos. No han faltado conmemoraciones de esta efeméride. Sabiéndose, sin embargo, cómo la atención se cansa cuando las circunstancias le piden que se ocupe de asuntos serios, no es arriesgado prever que el interés público por este asunto comience a disminuir a partir de mañana mismo. Nada tengo contra estos actos conmemorativos, yo mismo he contribuido a ellos, modestamente, con algunas palabras. Y puesto que la fecha lo pide y la ocasión no lo desaconseja, permítaseme que diga aquí unas cuantas más. Este medio siglo no parece que los gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente estaban obligados. Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica Humanidad, capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante.

Alguien no está cumpliendo con su deber. No lo están cumpliendo los gobiernos, porque no saben, porque no pueden, o porque no quieren. O porque no se lo permiten aquéllos que efectivamente gobiernan el mundo, las multinacionales y plurinacionales cuyo poder, absolutamente no democrático, ha reducido a casi nada lo que todavía quedaba del ideal de la democracia. Pero tampoco estamos cumpliendo con nuestro deber los ciudadanos que somos. Pensemos que ninguno de los derechos humanos podría subsistir sin la simetría de los deberes que les corresponden, y no es de esperar que los gobiernos realicen en los próximos 50 años lo que no hicieron en éstos que conmemoramos. Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra. Con la misma vehemencia con que reivindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor.

No olvido los agradecimientos. En Fráncfort, el día 8 de octubre, las primeras palabras que pronuncié fueron para agradecer a la Academia Sueca la concesión del Premio Nobel de Literatura. Di las gracias también a mis editores, a mis traductores y a mis lectores. A todos les vuelvo a dar las gracias. Y ahora también a los escritores portugueses y de lengua portuguesa, a los del pasado y a los de hoy; por ellos nuestras literaturas existen, yo soy sólo uno más que se les vino a unir. Dije aquel día que no nací para esto, pero esto me fue dado. Gracias, por tanto”.

Sevilla, 18/VI/2015

Van Gogh, un vecino especial

LA COSECHA-JA COBENA
La cosecha. Copia del original de Van Gogh, 1888 / JA COBEÑA

Siempre me ha sorprendido la pintura de Van Gogh, sus trazos finos y gruesos. En enero de 2005 finalicé la copia de un cuadro suyo, La cosecha (en La Crau), como primer trabajo del taller en el que estaba inscrito ese año, pintado a propuesta mía por el recuerdo vivo de un libro precioso que tenía en mi biblioteca sobre el autor y publicado en 1990, año en el que se cumplía el centenario de su muerte y porque creí que era importante copiarlo en trazos que consideré siempre fáciles para un principiante. Craso error. Aquella sobrecubierta del libro, en la que figuraba también el cuadro, había sido clave para comprender mejor a este complejo artista, al que conocí a través del trigo cosechado en Arlés, el pajar, las escaleras, el carro central que tanto cuidé, un hombre con una horca y el fondo de montañas de colores púrpura y azul, el Montmajour, con un fondo turquesa de cielo bastante sobrecogedor.

Esta mañana lo he recordado de nuevo al arrancar la hoja del almanaque de Taschen (un regalo muy especial) dedicado este año a su obra pictórica y aparecer en el día de hoy este cuadro. He considerado que debía escribir algunas palabras sobre este “vecino raro”, tal y como lo denominaban los habitantes próximos de Nuenen (Holanda), donde trabajó y vivió durante dos años el pintor y donde se tomó en noviembre de 2014 la iniciativa más cálida en relación con la celebración del 125 aniversario de su muerte, acaecida el 25 de julio de 1890.

He vuelto a leer la opinión que Van Gogh tenía sobre este cuadro, pintado en una sola sesión, el 12 de junio de 1888: “El […] lienzo hace que desmerezca absolutamente todo el resto”, porque sabía que era de una complejidad técnica asombrosa y porque el verano, a diferencia de la primavera, no es fácil de representar. Es la primera vez que incorpora también a personas en esta serie y pretendió representar casi todas las fases de la cosecha. En la llanura de la Crau, en Arlés, donde está situada su pintura, decía que “no hay nada más que… infinitud y… eternidad”.

CARRIL BICI FLUORESCENTE
El primer carril bici fluorescente del mundo, en Nuenen. El cielo estrellado de Van Gogh sobre el asfalto.

He comprendido bien el mensaje del pintor y su rareza en un mundo diseñado a veces por el enemigo. Infinito y eterno, para hacerlo más habitable y humano. Es lo que en el fondo y forma quise pintar siempre, incluso con palabras. Y he pensado que sus vecinos “normales” han admitido su singularidad, invitándonos a recorrer en bicicleta un carril-bici en ese pueblo adoptivo, en un homenaje diario que simboliza el cielo estrellado al que tanto quiso.

Sevilla, 15/VI/2015, horas antes de que finalice un día muy especial de homenaje personal a un pintor excepcional, mi maestro en una etapa muy importante de mi vida.

MasterCerebro

MASTER CEREBRO

Este siglo deparará descubrimientos sobre el cerebro que hará más amable la vida humana desde muchas perspectivas posibles, siendo la justificación científica de la enfermedad mental uno de sus principales retos. También se conocerán detalles sobre su evolución desde hace más de dos millones de años, así como la razón de que creciera de tamaño hasta alcanzar su estructura y peso actual, bastante vinculada a la aventura que se inició hace doscientos mil años cuando la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo.

Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. A través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras, utilizar sabiamente el fuego, alimentarse con alimentos cocinados y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (1).

Recientemente se han divulgado estudios sobre la importancia de los alimentos cocinados para mantener la energía que consume el cerebro cada día: “Richard Wrangham, profesor de antropología biológica de la Universidad de Harvard (EE UU), estima que, si comiésemos como los chimpancés, necesitaríamos cinco kilos de alimento diario para sobrevivir. Además, procesar toda esa comida, en la que se incluyen frutas y algunos animales pequeños, requeriría pasar seis horas diarias masticando. En su opinión, el cambio que habría liberado la energía necesaria de la comida es la cocina. Pasados por el fuego, los alimentos se vuelven más fáciles de digerir y en la misma cantidad que crudos dejan más calorías en el organismo”.

Nuestra diferencia con los primates se hace más patente que nunca porque es obvio que no necesitamos dedicar nada más que un 5% de cada día para masticar lo que comemos, a diferencia de nuestros antepasados no erguidos, que pasan la mitad del día masticando alimentos crudos, aunque también se ha descubierto que les gusta más lo que se ha cocinado previamente, según un estudio publicado por los investigadores Felix Warneken y Alexandra G. Rosati (2), acerca de las capacidades cognitivas para cocinar en los chimpancés: “La transición a una dieta cocinada representa un cambio importante en la ecología humana y la evolución. Cocinar requiere un conjunto de habilidades cognitivas sofisticadas, incluyendo el razonamiento causal, el autocontrol y la planificación anticipada. ¿Los seres humanos poseen únicamente las capacidades cognitivas necesarias para cocinar los alimentos? […] A través de nueve experimentos, se muestra que los chimpancés: (I) prefieren los alimentos cocinados; (II) comprenden la transformación que se produce al cocinarlos y generalizan esta interpretación causal a nuevos contextos; (III) pagan los costes temporales para conseguir los alimentos cocinados; (IV) están dispuestos a considerar la posesión de los alimentos crudos con el fin de transformarlos y (V) pueden transportarlos así como guardarlos en previsión de futuras oportunidades para cocinarlos. En conjunto, nuestros resultados indican que varias de las habilidades psicológicas fundamentales necesarias para cocinar pueden haber sido compartidas con el último ancestro común de simios y humanos, habiendo precedido a esta experiencia el control del fuego” (3).

En un artículo muy interesante publicado en el diario El País, El gusto por la cocina facilitó la aparición del cerebro humano, se hace una reflexión profunda en la concomitancia del dominio del fuego por parte de nuestros antepasados unido al uso de herramientas, que “ayudaría a sustituir los grandes aparatos digestivos y el tiempo necesario para masticar la comida necesaria para sobrevivir. En un estudio publicado en PNAS, Wrangham y otros colaboradores calcularon el tiempo que los chimpancés, los humanos y algunas especies extintas pasaban cada día masticando y comiendo. Los chimpancés ocupan en estos menesteres el 48% de su tiempo frente al 4,7 estimado para los humanos. Una especie extinta como el Homo erectus empleaba el 6,1% de su tiempo a masticar y comer y los neandertales llegaban al 7%”.

Siendo importante lo anteriormente expuesto, la liberación inteligente de la energía y el fuego para desarrollar el cerebro tuvo una proyección personal y social mucho más importante en la vida de nuestros antepasados con la aparición del lenguaje, que ya he comentado en diversos artículos de este cuaderno de inteligencia digital (Nos queda la palabra (FoxP2) y que se expone didácticamente en el artículo de El País: “Eudald Carbonell, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y codirector de los yacimientos de Atapuerca, considera que el control del fuego y su aplicación a la cocina fue relevante para el crecimiento del cerebro humano. Sin embargo, recordando que los grandes cambios evolutivos no suelen tener una explicación única y simple, considera que el papel más relevante del fuego en la humanización “fue sobre todo la introducción del lenguaje”. En su opinión, esta herramienta con la que se construyó la sociedad surgió alrededor del fuego y fue “el lenguaje el factor fundamental que impulsó el crecimiento del cerebro”.

Cruzando los pasillos de la vida, he llegado a la cocina de la razón, de la inteligencia humana, porque se sabe a ciencia cierta que la alimentación adecuada beneficia siempre al cerebro y si está cocinada, mejor. Además, el cerebro necesitó la evolución humana a través de un pequeño hueso, el hioides, como escribí en 2006 : “Es lo que sabemos ante la gran pregunta de por qué hablamos: Todavía me sobrecoge el descubrimiento de Selam (paz), la niña de Dikika, al que dediqué un post específico, cuando se valoró la localización de su hueso hioides como un hallazgo trascendental para conocer el origen del lenguaje en el “equipo” de fonación pre-programado en los seres humanos, a diferencia de los chimpancés y macacos más próximos en nuestros antepasados (siempre se ha dicho -desde el punto de vista científico y hasta con cierto desdén- que los monos no hablan): “Y lo que me ha llamado la atención poderosamente, desde la anatomía de estos fósiles, ha sido el hallazgo de un hueso, el hioides [Hueso impar, simétrico, solitario, de forma parabólica (en U), situado en la parte anterior y media del cuello entre la base de la lengua y la laringe], que es el auténtico protagonista, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis”. Nunca sabremos si Selam, que cumpliría hoy tres mil millones, trescientos mil años, dijo alguna vez ¡mamá!, aunque su hueso hioides nos permite vislumbrar que sí habló”.

Y Dikika comía aprendiendo con sus padres, que conocían ya el fuego, la forma más humana de hacerlo al servicio de la inteligencia. Es lógico que MasterChef suscite tanto interés en nuestros días.

Sevilla, 15/VI/2015

(1) Pollard, K.S., Salama, S.L. (2006). An RNA gene expressed during cortical development evolved rapidly in humans. Nature. 2006 Sep 14;443(7108):167-72.
(2) Warneken, Felix & Rosati, Alexandra G., Cognitive capacities for cooking in chimpancés. Proceedings B, June 2015, Volume: 282 Issue: 1809.
(3) https://www.youtube.com/watch?v=samqhDYVPjw .

Una carta diferente de mujeres dalit

Hemos recibido una carta de un grupo de mujeres dalit, la casta más pobre de la India, que viven en Ranginepalli, un pueblo de Anantapur en el estado de Andhra Pradesh (India). Nos ha emocionado constatar que están alcanzando espacios de libertad en una sociedad dominada por la tradición en la que las mujeres no ocupan lugar alguno de dignidad y tienen que recuperarla a través de organizaciones tan extraordinarias como la Fundación Vicente Ferrer. Creo que su lectura atenta es una lección de dignidad que deseamos compartir con las personas que están atentas a la lucha por la libertad concreta, no solo de palabra sino de cooperación real y efectiva.

CARTA FVF

La transcribo completa, con la traducción del hindi, sin más comentarios. Esperamos que disfrutes con su lectura tanto como nosotros al recibirla y leerla con emoción y respeto. Si además te animas a participar en este proyecto, De mujer a mujer. Sociedad Cooperactiva, la misión de estas palabras habrá cumplido un objetivo especial de solidaridad celular a través de las pequeñas cosas que pueden cambiar el mundo imitando el efecto mariposa:

Grupo de Mujeres MM0759

Ranginepalli, 17/04/2015

Queridos amigos:

Somos las mujeres del pueblo de Ranginepalli que les escribimos con cariño.
A través del fondo de desarrollo de la mujer de la Fundación Vicente Ferrer 8 mujeres compraron búfalas, 10 mujeres compraron cabras y 2 mujeres compraron material para tejer saris de seda. Un total de 20 mujeres recibimos préstamos para hacer diferentes negocios.

Cada vaca da entre 4 y 7 litros de leche. Llevamos la leche de 8 búfalas a la lechería donde la vendemos entre 30 y 35 rupias por litro. También criamos cabras para poder tener más y 2 mujeres tejen saris para venderlos.

Gracias a este tipo de negocios ha subido nuestra autoestima, no dependemos de nadie y nos desarrollamos económicamente. Así somos respetadas en nuestras familias y en nuestra sociedad.

Muchas gracias por su amable ayuda.

Con cariño, las mujeres del grupo.

Sevilla, 14/VI/2015

PALABRAS DEL AMANECER / 8. Y vio Dios que era muy bueno…

CAIXAFORUM
Génesis, Sebastião Salgado. Exposición de arte en la calle. Archivo de Indias (Sevilla) / JA COBEÑA

Paseando por las aceras del Archivo de Indias, he contemplado esta mañana la visión del Génesis a través de la cámara cerebral de Sebastião Salgado, en una exposición de arte en la calle dedicada sobre todo a las primeras palabras del libro que ha contado a la humanidad durante siglos cómo se creó el mundo, hasta que Darwin lo puso en crisis por su lectura evolucionista del origen de las especies. Decía Jesús Ruiz Mantilla en 2014 que con este proyecto Salgado había salido a buscar en 2005 el paraíso terrenal y fotografiarlo durante ocho años: “¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

MUCHACHA CAYAMURA
Muchacha cayamurá, preparándose para la ceremonia del amuricumá. Mato Grosso (Brasil), 2005 / JA COBEÑA

He escrito en varias ocasiones y en este cuaderno sobre esta obra maravillosa del fotógrafo brasileño, desde que comenzó esta aventura especial de gran carga ideológica: El Génesis de Salgado. He vuelto a casa y he abierto el Primer Libro en su capítulo I, versículo 31, para corroborar con la musicalidad del texto hebreo, en su escritura primigenia, que el relato de la creación dejaba muy claro que lo mejor que había ocurrido en aquellos días mágicos fue la creación del ser humano, porque a diferencia de los cielos, la tierra y el agua, que sólo eran buenos, en la del hombre y la mujer vio Dios que era muy bueno lo que había hecho. Un adverbio, meod, que en hebreo significa “muy” dejó claro para siempre que la existencia de los seres humanos justificaba por sí misma la creación del mundo, el evolucionismo o el punto alfa y omega de la vida. Son sólo creencias de siete días especiales, singulares, en los que había ocurrido algo muy bueno para la existencia humana, para cada uno (con su cadaunada).

Salgado me lo ha recordado hoy en Sevilla, junto al Archivo de Indias, la sede de la memoria histórica de una conquista de América que todavía nos hace muchas preguntas de qué hicimos allí, en un entorno maravilloso tal y como lo ha retratado este fotógrafo de almas especiales, en blanco y negro, porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer.

Sevilla, 11/VI/2015

Los cofres de la memoria

JUAN COBOS WILKINS
Juan Cobos Wilkins, durante su intervención / JA COBEÑA

Ayer pronunció una conferencia Juan Cobos Wilkins en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, con motivo de la celebración del Día Internacional de los Archivos, con un título sugerente: “El cofre del tesoro de las mil y una historias”. Nadie mejor que él para entregarnos palabras extraídas de sus cofres de secreto, permitiéndonos comprender la importancia del respeto a la memoria de la historia de un pueblo, una ciudad, de un país o de un continente que pasan a formar parte del patrimonio histórico de la humanidad. También, la historia de personas que hacen que el mundo tenga sólo interés cuando va hacia adelante pero respetando esa memoria de secreto que autores como Cobos Wilkins saben entregarnos con palabras entrelazadas con una belleza esencial, como cuando se saca un collar de un cofre y poco a poco apreciamos su formato, sus engarces y su composición artística al quedar desplegado entre los dedos.

Juan nos entregó secretos de su corazón de escritor, descalzo y ligero de equipaje, tocando el suelo a flor de piel, encarnado en sus realidades sonoras. Demostró que el título de su conferencia no era inocente porque lo podía explicar con realidades, con tres novelas que habían necesitado vivir en la dialéctica de la historia y su imaginación. En el corazón de su tierra, en su mar invisible y en la relación del pan y el cielo de un santo muy peculiar, egipcio que no onubense, con militancia sindical activa.

Fue una hora y media que pasó de forma fugaz, porque los múltiples detalles que nos regaló nos hicieron comprender la importancia de las mil y una historias que pueden contener los archivos, aunque hay que saber respetarlos y tratarlos con la delicadeza que él, mejor que nadie, lo hace. De su primera novela, El corazón de la tierra, nos enseñó la importancia de la tradición oral, que también es una forma de mantener viva la memoria histórica de un pueblo. Al igual que se hacía en los pueblos ribereños cercanos al Tigris y al Éufrates, hace ya muchos siglos, su abuelo le contó cuando no tenía más de diez u once años la historia de “la noche de los tiros” en Riotinto y él supo guardarla en su corazón de secreto hasta que un día pudo contarla a todo el mundo a través de la palabra hecha libro y de la imagen hecha cine paraíso, comenzando con unas palabras grabadas en un paseo nocturno por Corta Atalaya: Yo tenía una amiga, una amiga invisible… La investigación, entre otras, en el Archivo Histórico Minero de la Fundación Río Tinto, le permitió dar forma real a lo que solo era una comparación andaluza popular, que muy pocas personas sabían situar en su debido tiempo y momento.

Continuó explicando el momento supremo de imaginación que dio forma a El mar invisible. Una historia sobre una cárcel de Huelva, de cuyo nombre no quiero acordarme, donde se concentraba a los homosexuales de España a los que se aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes. Un diálogo entre dos reos que demuestra la fuerza de la palabra, cuando nos queda… Contó la entrega anónima que le hicieron en el buzón de su casa del expediente de Miguel Hernández durante el tiempo que estuvo en esa cárcel y cómo le detuvieron en Rosal de la Frontera por un azar de la vida que le costó muy caro a partir de ese momento crucial, por el mero hecho de llevar un reloj de oro que le había regalado Vicente Aleixandre. Finalmente, Pan y Cielo, un divertimento especial a través de una historia de un santo ugetista, con tonos surrealistas, pero que Juan ha sabido subirla a los altares de la tolerancia y comprensión democrática.

Demostró que todo está en los archivos vivientes y que queda mucho por descubrir en la vida si nos afanamos en ellos con pensamiento y sentimiento. Lo que él ha puesto de forma especial en las tres historias muy bien contadas es su imaginación, a la que ha dejado volar siempre en su querida Corta Atalaya, con un pie descalzo en la realidad del suelo minero y una mano elevada a los cielos para que los anillos de Saturno puedan un día entrar con un encanto especial en sus dedos que escriben todavía con lápices de madera (a la que tanto hay que agradecer), utilizando también goma Milán, aquella que tenía siempre un olor especial a niño minero, para borrar de su historia de secreto aquello que no merece la pena investigar en los archivos de la vida de todos y después contarlo.

Sevilla, 10/VI/2015

Crónica de una investidura anunciada

EL CUARTO PODER
Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). El Cuarto Estado.

La pregunta de por qué quieres ser un político significa en realidad por quién quieres serlo.
Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Han pasado setenta y ocho días desde que se celebraron las elecciones de Andalucía y las espadas siguen en alto cuando lo lógico es que estuvieran ya envainadas desde hace mucho tiempo. El mercado persa electoral sigue abierto en situación de alta indisponibilidad, mostrando lo peor de la actitud política que está presidiendo la resolución del fraccionamiento del voto en esta Comunidad.

Si se respetara la voluntad de los votantes en las elecciones de marzo, en Andalucía hay una decisión tomada ya en las urnas, con varias vertientes de interpretación, que debería facilitar la investidura:

1. Los partidos conocidos como mayoritarios o clásicos ya no tienen el respaldo pleno de los votos para hacer y deshacer a su antojo, es decir, han desaparecido las mayorías absolutas.
2. El voto escrutado el 22 de marzo de 2015 es mayoritariamente de progreso y de izquierda, en su acepción más correcta del término, tal y como lo entendemos todos, con las matizaciones del triunfo de los de abajo si así complace democráticamente a muchos de los que han confiado en la necesidad del cambio, a la gente.
3. Andalucía tiene necesidad urgente de dirección política, porque la confianza que se presta a los partidos políticos mediante los votos, está rebasando ya límites insoportables y, en muchos ámbitos, Andalucía comienza a navegar a la deriva por mucho que algunos se empeñen en negarlo.
4. Cunde un clamor popular muy preocupante al constatarse que la inercia de la gobernanza en Andalucía durante estos setenta y ocho días permite vislumbrar para los no demócratas que Andalucía se gobierna sola sin necesidad de políticos. Con comentarios.
5. Si construimos un silogismo ultrarrápido constatamos que si la democracia es la representación del gobierno por parte de los que obtienen la mayoría y si ésta se ha conseguido por la pluralidad de partidos de izquierda o de abajo, un 63% aunque con diferentes programas, debe ser esta corriente la que obtenga el poder y, por tanto, la que gobierne sin paliativo alguno en la Comunidad.

Pero los intereses creados de todos los partidos, sin excepción alguna, burlando la confianza de la población andaluza que ha depositado el voto en las urnas, sigue ensimismada en juegos de salón para obtener cada uno el mayor beneficio posible, olvidando una vez más a la ciudadanía que ha confiado un voto responsable, un voto de mayoría para que la política se lleve a cabo de forma diferente, no inocente por cierto.

Sé que no es fácil acabar con la situación actual, porque no existe el bálsamo de Fierabrás que se compra en el mercado y lo resuelve, pero la investidura se debe llevar a cabo ya con carácter de urgencia y respetarse en todo caso la voluntad de la mayoría, en los supuestos planteados anteriormente, con todas las restricciones y ribetes de acero que sean necesarios, para no convertir estas decisiones en mercancía fotografiada en un extenso muestrario de bisagras, casquería política, despropósitos y querellas personales. Las llamadas fuerzas de izquierda caen en su propia trampa y pierden desde ya toda legitimidad de gobierno cuando no se actúa con responsabilidad plena, respeto reverencial al poder popular, altura de miras y generosidad en la aplicación de la ética de situación a través de los derechos y deberes de representación mutua.

He escrito estas palabras porque no quiero callarme y participar de alguna forma en silencios cómplices, como los de aquellos lugareños a los que retrató excelentemente José Luis Cuerda en los planos finales de La lengua de las mariposas, vociferando ante la cordada de presos donde caminaban personas dignas, no queridas por todos. Lo que pasa también es que tengo prisa ciudadana, porque llevo a Lula y a Manuel Rivas en el corazón y porque se agotan los billetes de los autobuses de la utopía del gobierno en España, que deberían salir esta semana desde la estación de Andalucía.

Sevilla, 8/VI/2015

Elogio de la singularidad

Es una película diferente, singular, necesaria. Requisitos para ser una persona normal es un canto a la ruptura de patrones sociales, que se sintetiza en un diálogo entre Alex, con síndrome de Down, y María de las Montañas, los dos hermanos protagonistas de una familia rota, en la búsqueda de identidad normal y verdadera:

– ¿Por qué quieres ser normal?, pregunta Alex a su hermana.
– Porque todo el mundo quiere serlo.
– Yo no, responde Alex.

Y el patrón de la normalidad se circunscribe, en el pequeño mundo de la protagonista, a cumplir con una lista convencional para el mercado de estar en el mundo, más que ser en él: tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida familiar y ser feliz. Se trata de ir tachando todos los ítems que engloban el estándar de la normalidad y que cuando se cumplen permite la integración de una persona en la sociedad. Si falla alguno, la sociedad te expulsa con una facilidad clamorosa. Peor aún, no te admite.

LETICIA DOLERA
Leticia Dolera, guionista, actriz principal y directora de la película

Creo que más que normalidad, habría que hablar de singularidad. Cuando pretendemos ajustarnos a patrones, la experiencia suele ser nefasta, porque dejamos a un lado la inteligencia, como primer distintivo humano que nos hace ser personas y de identidad intransferible y porque no existen dos iguales, por mucho que se empeñe la sociedad de mercado en pasarnos a todos por la máquina de conversión en personas-patrón-para-triunfar-en-el-mundo, empaquetándonos como producto expuesto para que lo compre el mejor postor en todos los ámbitos posibles. Pura mercancía.

Con una uniformidad insoportable, porque el patrón de la normalidad pasa por tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida de familia y felicidad, según el estándar de la sociedad en la que nace, se crece y se multiplica cada ser humano si puede. Tener, pero no ser. Ahí está la diferencia, en la singularidad que tan bien comprendía Alex, porque es la única razón del corazón y de la razón que nos permite ser felices, que es el principal objetivo de la inteligencia en su misión posible de resolver problemas. Y como lo entendieron finalmente Borja y María de las Montañas, una pareja de seres singulares por lo que ellos son, no por lo que tienen o le ha entregado la sociedad de consumo y mercado, tal como ya definía el lema singularidad el Diccionario de Autoridades en 1739, con la riqueza de nuestra forma de hablar hasta hoy: servir con el talento, no imitar otros, sino beneficiar el que ya dio el Cielo, o lo que recibimos de nuestros padres en la preciosa evolución de nuestra propia vida.

Sevilla, 6/VI/2015

PALABRAS DEL AMANECER / 7. Buscando luces y sombras, desesperadamente.

El calor reinante obliga a buscar sombras al caminar. Cada uno lo puede interpretar como quiera, pero esta búsqueda, a veces desesperada, nos trae a la memoria la necesidad de discriminar determinadas sombras que atenazan la vida de personas sin escrúpulos, maestros de la ética siempre que se aplique a los demás.

Mientras sorteaba en las aceras de Jacobs el paseo entre sol y sombras, he encontrado motivos dignos que daban cobijo a ideas buenas y personas que siempre están detrás de ellas. Y era una paradoja que me hacía reflexionar porque luces y sombras conviven siempre en permanente dialéctica vital. Lo importante es saber buscar la sombra cuando determinados soles calientan la cabeza débil que forma parte de nuestras vidas, sin excepción alguna. He constatado que todo depende del color del cristal con el que se observa la vida.

He comprobado en una parada de autobús que no debemos mostrar indiferencia a las enfermedades raras, que podemos buscar signos que muestren nuestra preocupación hacia ellas. La universidad con zapatillas de deporte, que es la vida misma de todos los días, de la cotidianeidad impenitente, la de la calle, en la que tantas personas estudian y asisten a sus clases sin faltar un solo día a ella, muestran caminos de luces entre tanta sombra reinante. También he vuelto a reforzar la idea estudiada en libros y experiencias vitales muy próximas, de que el talento nos hace más libres. Esta mañana lo he visto en cartel de un kiosco de prensa, donde una persona concreta, José Luis López Gómez, mejor inventor europeo en 2013, me dio la oportunidad de pensar que en este país es posible la regeneración global en ideas y personas. También en políticos.

Cuando regresaba a casa, me ha parado una persona encantadora, un senegalés que te entrega sonrisas a cambio de nada en un semáforo. Me ha dicho que me habían dejado muy bien en la peluquería y he recordado que él sabe muy bien qué es la sombra, porque nació en un país en el que se aprende en las escuelas que un árbol sagrado, el baobab, encierra en su tronco, ramas, hojas y cauris, un secreto para alcanzar la dignidad de la vida.

He vuelto a leer el cuento que un día descubrí investigando la riqueza del talento, La princesa, el baobab y los cauris, que cantaba las excelencias de sus hojas y su sombra, sin haber entendido nunca por qué los trataba tan mal el Principito. Y con el corazón de niño que siempre fui, mirando a los ojos a este chico de la sonrisa a flor de piel sin nada a cambio, he comprendido que saber buscarla ofrecerá garantías de comprensión para asimilar mejor la complejidad de la vida, los caballos de mar de nuestros cerebros (hipocampos) que vuelan hacia el sol, aunque al igual que Groucho, en cualquier caso, siga necesitando localizar a un niño de cinco años para entender los asuntos de la vida, de la muerte, de sus luces y sombras, que a todos -a veces- nos siguen pareciendo cuentos escritos en chino o wolof, su idioma en el amanecer hoy de Sevilla.

Así me ha sucedido y así lo he contado.

Sevilla, 5/VI/2015