Pasolini está en la lista de espera de la Cineteca de Bolonia

Sevilla, 13/IV/2023

A estas alturas de la “película” de este cuaderno digital, nadie podrá negar el aprecio que he expresado siempre a Pier Polo Pasolini y a una obra suya emblemática, Il vangelo secondo Matteo (El evangelio según Mateo, 1964) que, como contó muy bien el periodista Juan Arias en un determinado momento, nació junto a él en un encuentro de escritores compartido en Asís con el director italiano: “La idea del ateo y homosexual Pasolini de hacer un filme sobre la vida de Jesús fue una pura casualidad. El cineasta tenía 42 años y fue convidado a Asís a un congreso de escritores. Coincidió que también a mí me habían convidado para hablar de un tema curioso: “Jesús escritor”. Recuerdo que Pasolini se sentó a mi lado y cuando en el programa vio el título de mi ponencia, me dijo entre curioso e incrédulo: “¡Pero si Jesús nunca escribió!”. Le pedí que esperara y vería que sí había escrito. El cineasta nunca había leído los evangelios. Cuando yo conté la historia de que Jesús había escrito una sola vez y con el dedo de su mano en el polvo del suelo del templo para salvar a una mujer adúltera de la muerte por lapidación, Pasolini intrigado me dijo: “Pero no has contado qué escribió”. Le expliqué que los evangelios no lo cuentan y él, inquieto en la silla, como enfadado, me susurró: “¡Pero los apóstoles fueron locos por no contar lo único que Jesús escribió en su vida!”.

A partir de esa experiencia inolvidable, Pasolini se quedó un día mas en Asís y leyó de un tirón el evangelio atribuido a Mateo, quedando tan sorprendido que decidió allí mismo llevar esa historia a una película, la que tantas veces he citado en este cuaderno digital, tal y como se puede leer en mi última publicación Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible. En su portada, figura una imagen tomada por Domenico Notarangelo en un descanso durante el rodaje de “Il vangelo secondo Matteo” (1964), en la que aparecen Enrique Irazoqui, que interpretó el papel de Jesús y Pier Paolo Pasolini. Él expresó algo muy importante en relación con esta obra tan paradigmática y, aparentemente, contraria con su ideología. “Mi lectura del Evangelio sólo podía ser la lectura de un marxista, pero al mismo tiempo se iba extendiendo en mí la fascinación de lo irracional, de lo divino, que domina todo el Evangelio. Como marxista, no puedo explicarlo y tampoco el marxismo”. ¡Que curioso que el propio Papa Francisco haya afirmado sobre esta obra que es “quizás el mejor film que se ha rodado sobre Jesús”!

Pasolini hizo con esta película un cine diferente, singular, diverso: “Jesús es mostrado continuamente caminando entre el desierto o entre pueblos en ruinas. Su mirada, como la de Pasolini, no evita a los leprosos ni a los cojos, sino que se detiene en ellos; la cámara, por su parte, se complace, por ejemplo, en la mano del mesías que acaricia los rostros marchitos de quienes acuden a él para encontrar salud. El contacto entre dos cuerpos alivia, de ahí la alegría del rostro de la adolescente María (Margherita Caruso) al ver regresar a José, al saber que, sin importar lo que digan los demás, él ha decidido estar con ella” (1). Me emocionó esta película cuando la vi de nuevo en Roma, en 1976, sabiendo como sabía a través de Rafael Alberti que aquella ciudad era un peligro para caminantes que hacen camino al andar. Pasolini sigue muy presente en mi pensamiento crítico y acudo frecuentemente a él. Por ejemplo, a una obra magnífica de Miguel Dalmau Soler, Pasolini. El último profeta, que ganó el XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2022, año en el que cumplió el centenario del nacimiento del director italiano.

Pero, ¿por qué traigo hoy a colación esta referencia a la película de Pasolini? Lo hago sorprendido por una cita sobre esta obra preciosa en un artículo en el diario El País sobre el que se podría llamar el Hospital del Cine, la Cineteca de Bolonia, con un comienzo, nunca mejor dicho, de “película”: “A veces, la paciente que ingresa es una estrella. Otras, no la conoce nadie. Pero a todas se las cuida y escucha, porque cada una tiene una historia que contar. Algunas tan solo sufren los achaques de la edad. Pero en el laboratorio se lidia también con casos más desesperados: fracturas, cortes, quemaduras, afonía, incluso trozos desaparecidos. Y, por supuesto, desmemoria. Al fin y al cabo, las enfermas más jóvenes suman 40 o 50 años. Y las hay incluso que superan el siglo de vida. “No sé si en alguna ocasión rozamos la obstinación terapéutica. Les coges cariño a las películas”, sonríe Céline Stéphanie Pozzi, una de las principales responsables de velar por los filmes que la rodean. Aunque, si fuera un hospital geriátrico, la Cineteca de Bolonia rozaría más bien el milagro: se entra dolida, o hasta decrépita, se sale casi siempre esplendorosa. Y lista para volver a brillar. Cuando el cine ya no hace magia, acude a este gran sótano. Y encuentra decenas de hechiceros dispuestos a ayudar”.

Leyendo este artículo he conocido que “En una estantería, El evangelio según Mateo, de Pasolini, aguarda a que llegue su turno de cuidados”. Es decir, está en lista de espera para recibir la atención que merece, porque los años no pasan en balde y porque acusa el paso del tiempo, que no perdona nada, tampoco al celuloide. Espero con emoción conocer algún día que la han llamado para ingresar y ser atendida de forma inmediata, porque Pasolini hizo con ella un gran milagro: apear al suelo de todos, a la calle y sus aceras, una figura enigmática y atractiva por los siglos de los siglos, la de un ciudadano llamado Jesús, pero traído a nuestros días: “Hasta cierto límite de conciencia, más bien en toda conciencia, es una obra marxista: no podría rodar escenas sin que hubiera un momento de sinceridad, entendida como actualidad. De hecho, ¿cómo podría representar a los soldados de Herodes? ¿Podría hacerlo con bigotes, dientes rechinantes, vestidos con harapos, como coros de ópera? No, no podría hacerlos así. Los vestí un poco como fascistas y los imaginé como escuadrones fascistas”.

Por todo lo anterior, es muy importante que tras la atención que reciba la película en su delicada situación actual, aunque pase por la Unidad de Cuidados Intensivos Cinematográficos, vuelva a la vida que siempre tuvo gracias a que la Cineteca de Bolonia “rozará el milagro”, sabiendo que en la espera actual, con la ardiente paciencia de Neruda, sueña con salir esplendorosa por los siglos de los siglos. Que así sea.

(1) https://cinedivergente.com/el-evangelio-segun-san-mateo/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Seguimos rodeados de mala gente que camina y va apestando la tierra

Amén: Francisco Responde | Disney+ (disneyplus.com)

Sevilla, 5/IV/2023

Como decía Antonio Machado, en su poema “He andado muchos caminos”, En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas. / Mala gente que camina / y va apestando la tierra… Hasta el Papa Francisco ha asentido con la cabeza cuando un joven le ha preguntado ¿usted cree que tiene a mala gente a su alrededor?, en imágenes que se pueden ver en el documental Amén. Francisco responde, dirigido por Jordi Évole y Màrius Sánchez, que se estrena hoy en la plataforma Disney+ y según figura en un artículo publicado también hoy en el diario El País: “Dice mucho del pontífice más aperturista al menos desde Juan XXIII su disposición a escuchar a quienes son tan diferentes a su entorno más cercano, al que, por cierto, se refiere como corrupto. Se nota amargura en cómo Francisco admite no haber terminado la limpieza en el Vaticano, la de esa suciedad con la que no pudo su antecesor. Un chico le pregunta: ¿usted cree que tiene a mala gente a su alrededor? El Papa asiente: la tiene”. En el documental se recoge un encuentro de Francisco con diez jóvenes el verano pasado, en Roma, en un local de coworking, fuera del hábitat vaticano, “con el objetivo de conversar y trasladarle las principales preocupaciones de su generación”, en el que se abordaron concretamente cuestiones tan actuales como la migración, la sexualidad, la identidad de género o la libertad religiosa.  

Constatar esta realidad en el Vaticano reafirma una realidad verificable en el mundo actual, que tanto daño hace a la humanidad y que lo manifieste Francisco es algo que sobrecoge, pero que confirma que tiene los pies en la tierra, muy lejos de la figura de Pedro a través de los siglos y que, como tantas veces he citado en este cuaderno digital, lo describió fantásticamente Rafael Alberti en el poema Basílica de San Pedro, en su libro Roma, peligro para caminantes:   Di, Jesucristo, ¿Por qué / me besan tanto los pies? / Soy San Pedro aquí sentado, / en bronce inmovilizado, / no puedo mirar de lado / ni pegar un puntapié, / pues tengo los pies gastados, / como ves. / Haz un milagro, Señor. / Déjame bajar al río; / volver a ser pescador, / que es lo mío.

La verdad es que no me consuela tontamente lo que asiente Francisco en su entorno más próximo, que se presume siempre de otra estofa, más cristiana y humana, por ejemplo, sin pretender mucho más, aunque al igual que detallaba Machado en su poema, también es verdad que andando tantos caminos en la vida, en todas partes he visto “[…] gentes que danzan o juegan, / cuando pueden, y laboran / sus cuatro palmos de tierra. / Nunca, si llegan a un sitio, / preguntan a dónde llegan. / Cuando caminan, cabalgan / a lomos de mula vieja, / y no conocen la prisa / ni aun en los días de fiesta. / Donde hay vino, beben vino; / donde no hay vino, agua fresca. / Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan, / y en un día como tantos, / descansan bajo la tierra. Y eso me basta para seguir creyendo que otro mundo de buena gente es realmente posible.

El que quiera entender que entienda las palabras de Francisco. Y qué es “lo suyo”, como Pedro según Alberti. O “lo nuestro”, en la terquedad de cada día. Lo que es indudable es que estamos rodeados de mala gente y desde que el mundo es mundo, tal y como lo conocemos, con perdón para los creacionistas y evolucionistas en sus legítimas interpretaciones, sigue vigente una pregunta, más que divina, humana: ¿por qué existe el mal?, a la que el cerebro humano lleva miles de años intentando buscar respuestas de todo tipo. Durante muchos siglos, esa respuesta “sólo la sabía Dios” y cuando tuvimos la oportunidad de “conocerla”, eso sí, cuando Dios “quiso”, según los creacionistas, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primeras fases de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio, según los evolucionistas. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. A pesar de que sigue siendo verdad, después de haber pasado millones años, que estamos rodeados de mala gente que camina y va apestando la tierra, formando caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Antes fue la palabra, después la música

Ida Vitale y cartel promocional del documental Ida Vitale (2022) / Fotocomposición del autor

Sevilla, 14/III/2023

La poeta uruguaya Ida Vitale ha viajado desde Montevideo a Málaga, a sus 99 años de edad, para presentar en el Festival de Málaga, en su 26ª edición, un documental que lleva por título su nombre y apellido, Ida Vitale (2022), rodado por la directora también uruguaya, María Arrillaga, manifestando en el acto de presentación y proyección del mismo, el pasado sábado 11 de marzo, algo que me ha hecho reflexionar sobre uno de los grandes principios de la vida: “Solo hay una cosa más importante que la palabra, la música”. No es la primera vez que la cito en este cuaderno digital, porque con ocasión de la celebración del Día del Libro 2019, se hizo una promoción oficial del mismo, junto a un acto especial, la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2018, en la que figuraba una frase suya que también me conmovió: “Hay libros que nos tienen en cuenta, ven en nosotros lo que de nosotros ignoramos. Descubrirlos es un placer duradero”.

La prelación de la música sobre la palabra hay que entenderla en el contexto en que lo dijo durante su estancia y presencia en el Festival, tal y como lo ha recogido el artículo de elDiario.es de hoy dedicado a ella: “Para Ida Vitale es la palabra lo único que puede ordenar el caos del mundo. Las únicas reglas que realmente funcionan son las ortográficas, y quizás por ello considera que el cine está un paso por encima de la literatura. Lo dice delante de la directora y volviendo a tirar de ironía. “En el cine justamente la palabra es lo que menos cuenta. En el cine son las imágenes las que se suceden, y la palabra puede ser suplida. Delante suyo (y señala a la directora) no puedo decir que la palabra es más importante que la imagen… Igual que delante de un pintor tampoco debería decirlo. Solo hay una cosa que es más importante que la palabra, y es la música. Eso sí, la buena música”.

Aunque comparto el fondo de lo que expresa Ida Vitale, en determinados momentos existenciales, sigo defendiendo que por encima de todo está la palabra, porque es la esencia de la identificación más exquisita de los seres humanos. Me reafirmo segundo a segundo de mi vida porque la grandeza del ser humano radica en demostrar a través de la inteligencia que lo biológico (la biosfera) solo tiene sentido cuando va hacia adelante y se completa en la malla pensante de la humanidad, en la malla de la inteligencia (la Noosfera). En definitiva, una de las tesis principales de mi maestro de juventud, Teilhard de Chardin, radicaba en llevar al ánimo de los seres humanos la siguiente investigación: estamos “programados” para ser inteligentes, para hablar. Todavía hoy me sobrecoge el descubrimiento de Selam (paz), al que dediqué un post específico en este cuaderno digital en 2006, la niña de Dikika, cuando se valoró la localización de su hueso hioides como un hallazgo trascendental para conocer el origen del lenguaje en el “equipo” de fonación pre-programado en los seres humanos, a diferencia de los chimpancés y macacos más próximos en nuestros antepasados (siempre se ha dicho -desde el punto de vista científico y hasta con cierto desdén- que los monos no hablan): “Y lo que me ha llamado la atención poderosamente, desde la anatomía de estos fósiles, ha sido el hallazgo de un hueso, el hioides [Hueso impar, simétrico, solitario, de forma parabólica (en U), situado en la parte anterior y media del cuello entre la base de la lengua y la laringe], que es el auténtico protagonista, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis”. Nunca sabremos si Selam, que cumpliría hoy tres mil millones, trescientos mil años, dijo alguna vez ¡mamá!, aunque su hueso hioides nos permite vislumbrar que sí habló.

En definitiva, lo expresado por Ida Vitale es sólo la constatación de que tanto la palabra como la música son una obra humana y que el orden de valoración que tengamos sobre ellas no es lo importante, no altera la quintaesencia de los seres humanos, el “producto” final, porque reitero que estamos “programados” para ser inteligentes, para hablar, para componer música, para disfrutarla. Para los investigadores y personas con fe, la posibilidad de conocer el cerebro es una posibilidad ya prevista por Dios y que se “manifiesta” en estos acontecimientos científicos. Para los agnósticos y escépticos, la posibilidad de descubrir la funcionalidad última del cerebro no es más que el grado de avance del conocimiento humano debido a su propio esfuerzo, a su autosuficiencia programada. Sería fácil comprender entonces el gran adagio sobre la música, expresado…, eso sí, con palabras, porque es compañera en la alegría, pero también medicina para el dolor: musica laetitiae comes, medicina dolorum. Incluso para comprender el sinsentido de las guerras.

NOTA: la imagen de Ida Vitale, en la fotocomposición, se ha recuperado hoy de El histórico premio Cervantes de Ida Vitale – The New York Times (nytimes.com)

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Spielberg y el niño sensible que lleva dentro

Las películas son sueños que jamás olvidarás, ¿sabes?…

Steven Spielberg, Los Fabelman

Sevilla, 12/III/2023

Unas horas antes de que se inicie la ceremonia de la entrega de los Óscar 2023, quiero hacer un pequeño homenaje personal a Steven Spielberg que, por cierto, también cuenta con siete nominaciones en este certamen por su película Los Fabelman, con un guion basado en la historia de sus padres y su hermana, una familia judía, que llega a los Estados Unidos de los años 50 y 60, huyendo de la invasión nazi, ideada y rodada en el marco de la pandemia mundial de la COVID-19. Si lo hago hoy, es para recordar que su cine ha estado marcado siempre por su vida, sobre todo por el niño que fue, como tantas veces nos recordó José Saramago que no lo olvidáramos en la vida cotidiana de cada uno, de cada una, de todos, porque a mí me interesa mucho cómo el cine es capaz de recordarnos, como ocurría en aquella película extraordinaria de Bertrand Tavernier, Hoy comienza todo, basada en un guion de Dominique Sampiero, que aunque sea cierto que “hoy comienza todo”, sobre todo para los niños y niñas, en verdad, todo se parece al amor digno que nos conmueve, es decir, que nos perturba, inquieta, altera, que nos provoca situaciones placenteras que consuelan a nuestra persona de secreto con fuerza y eficacia, día a día, afectando de lleno nuestros sentimientos y nuestras emociones.

Esto ocurre, al fin y al cabo, porque aspiramos siempre a descubrir nuestra mejor historia y Spielberg se ha encargado de contarnos la suya, de fondo, en más de cien ocasiones, con títulos inolvidables entre los que destaco La lista de Schindler, sin ir más lejos. ¡Cómo no recordar la banda sonora de aquella película, compuesta por John Williams, con la interpretación memorable, al violín, de su tema principal, por parte de su gran amigo de vida y creencias, Itzhak Perlman, uno de los mejores violinistas de la historia de la música que aún comparte vida con nosotros! Escucharlo y sentirlo al mismo tiempo nos permite comprender que, efectivamente, el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, porque todo lo humano no nos es ajeno (Terencio), es más, nos pertenece.

El reconocimiento que recibió el pasado mes de febrero, el Oso de Oro de Honor durante la 73 edición de la Berlinale, creo que corrobora estas palabras de admiración, en el sentido aristotélico más puro, hacia un contador de historias desde la óptica del niño sensible que lleva dentro. Él, con su humildad característica, lo justificó en breves palabras: “Algo debo haber hecho bien en la vida si estoy aquí, ante ustedes, recibiendo el premio al conjunto de mi carrera de uno de los mejores festivales de cine del mundo». Para mí, por ejemplo, Spielberg fue un modelo de solidaridad con el mundo infantil, su difícil mundo de secreto, cuando en momentos cruciales de mi vida profesional tuve la oportunidad de acercarme a un proyecto digital muy importante para los niños hospitalizados en los centros públicos del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con un nombre mágico, Mundo de Estrellas. En el año 2000 estuve preparando un encuentro con él en Estados Unidos, por un proyecto que dirigía en ese momento, Starbright (hoy Starlight), del que aprendí muchas cosas. Pero en aquella ocasión me llamó la atención la publicación de un cuento, El traje nuevo del emperador (1), editado por la Fundación del mismo nombre y con el prólogo de Spielberg, que servía para financiar una parte de los gastos de los diferentes Proyectos de la entidad, que recomiendo en su versión al castellano y por sus magníficas ilustraciones, que suelo leer a menudo, sobre todo para refrescar siempre una recomendación del afamado director: ¡Cuidado con los tejedores espabilados!

Finalmente, en un fin imaginario, que siempre llega en el mundo del cine, más o menos como en las películas de la vida, me quedo con unas palabras de su madre que se pronuncian en Los Fabelmans: haz lo que te dicte el corazón. Es lo que aprendí también de otra película maravillosa, Cinema Paradiso, y de otro director que me ha marcado la vida, Giuseppe Tornatore, para comprender la magia del cine. Me refiero a la escena en la que Alfredo, el proyeccionista, le dice al oído a Totó, Salvatore en la edad juvenil y adulta, en unas  escenas inolvidables, que salga de sí mismo para buscar islas desconocidas, las que describía extraordinariamente José Saramago en su cuento «La isla desconocida»: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo que Steven Spielberg recrea cinematográficamente, de nuevo, en una película, Los Fabelman, a la que quedan pocas horas para que se le reconozca su mensaje extraordinario: el compromiso social de Steven Spielberg en un mundo al revés, para que renazca en nuestras vidas el niño que todos llevamos dentro, haciendo lo que nos dicte el corazón, amando siempre lo que hagamos, sobre todas las cosas. Será el mejor premio que podamos soñar, porque como se escucha en Los Fabelman, las películas son sueños que jamás olvidarás, ¿sabes?…

(1) The Starbright Foundation, El traje nuevo del emperador. Barcelona: Ediciones B., 1998.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Acoger al ruiseñor siberiano, una metáfora sobre los prejuicios humanos

Sevilla, 22/I/20223

Podría pasar la noticia sin pena ni gloria, pero me ha sorprendido conocer que el ruiseñor siberiano, concretamente el coliazul, ha sido localizado en España, concretamente en dos lugares, Huesca y Albacete, siendo una rareza ornitológica, porque la elección de esta ruta migratoria para su invernación es una gran sorpresa para los investigadores. La noticia en sí me ha llevado de la mente a una metáfora recurrente cada vez que me aproximo a este pequeño pájaro, que demuestra ahora, de forma sorprendente, su capacidad de vuelo en grandes distancias para alejarse del frío siberiano y buscar calor en nuestro país, a pesar de su fragilidad, a modo de una metáfora propiciatoria sobre el comportamiento humano, sobre los prejuicios, sobre la migración mal entendida.

Hace tan sólo un año, me aproximé también a un acontecimiento ligado al mundo de los ruiseñores a través de un artículo, No matar a los ruiseñores (ni a los gorriones), que he vuelto a leer atentamente. Se trataba de una noticia que había saltado a todos los medios de comunicación, porque Matar a un ruiseñor había sido elegido, por parte de los lectores y críticos de The New York Times, el mejor libro escrito de los últimos 125 años. La novela de la escritora americana Harper Lee resultó elegida entre 125 libros de todos los géneros, con motivo del aniversario del suplemento Book Review del citado periódico. Una vez más, esta novela mostró que a pesar del paso de los años desde su publicación en 1960, no había perdido interés por su contenido plagado de matices éticos, sociales y humanos. Lo demuestra el hecho de que en esta convocatoria se habían propuesto hasta 125 libros de todo tipo de géneros, ensayos, biografías o novelas, participando 67 países y más de 50 estados (América). La obra obtuvo el Premio Pulitzer en el año siguiente de su publicación. Como anécdota interesante en su forma, que no en el fondo de la novela, es que la traducción del título de la obra “Matar a un ruiseñor” (To Kill a Mockingbird) no es correcta, porque el pájaro que trata en ella es concretamente un cenzontle común o sinsonte, un ave nativa de América del Norte, América Central y el Caribe, pero no un ruiseñor. Ambas aves cantan especialmente bien, son de tamaño parecido aunque de costumbres diferentes y quizás sea el canto en ambas una de sus señas de identidad y proximidad cantora más reconocible.

El argumento de la novela es de sobra conocido y en el artículo citado lo desarrollé brevemente para quien lo quiera consultar. El momento mágico de la comparación con esta pequeña ave, es cuando la niña, Scout, le dice a su padre que exponer a Boo Radley, su salvador en un momento comprometido del argumento, al escrutinio público de un juicio le causaría gran perjuicio, algo que «sería como matar un ruiseñor», haciendo referencia a un consejo dado por el mismo Atticus [su padre] en el que decía que matar ruiseñores, que solo cantan y no hacen daño, es un acto malvado” (1).

Al saber que este pequeño pájaro coliazul está invernando con nosotros, vuelvo a pensar que cualquier parecido con la realidad actual social en muchas de sus manifestaciones no es pura coincidencia. La trazabilidad ética de Matar a un ruiseñor sigue manteniendo su interés en relación con posturas actuales frente a los juicios precipitados que hacemos a diario, matando a ruiseñores a diestro y siniestro. Comprendo perfectamente que Matar a un ruiseñor siga siendo elegida como una obra extraordinaria. La película que se hizo sobre su fondo argumental tampoco la olvido. Tampoco la escena en que Atticus (Gregory Peck) explica a su hijo Jem a Scout y un amigo, Walter, que no se deben matar a los ruiseñores porque “no hacen otra cosa que cantar para regalarnos el oído, no picotean en los sembrados, no entran en los graneros para comerse el trigo, no hacen más que cantar con todas sus fuerzas para alegrarnos”. El que quiera entender que entienda, aunque yo lo comprendí muy bien el día que conocí a Pardal, un niño-gorrión, pequeño como el ruiseñor, que estaba asombrado con su profesor republicano porque un día le dijo que podría ver la lengua de las mariposas con el microscopio que esperaban con ardiente impaciencia de los de la Instrucción Pública, con la voz inconfundible de Fernando Fernán Gómez en el papel de su maestro, Don Gregorio: “[…] una trompeta enroscada como un muelle de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar, ¿a que sentís ya el dulce en la boca como si la yema fuese la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa” (2). Y aquel niño, como un gorrión, tuvo siempre envidia de las mariposas: “Qué maravilla. Ir por el mundo volando con esos trajes de fiesta…”. Así, ensimismado con la vida, hasta que un día el maestro, Don Gregorio, desaparece en una cordada de presos durante la guerra civil española, a los que incluso él insulta y tira piedras por el sinsentido de la vida, por tanto silencio cómplice que nos asola ¡Qué paradoja tan cercana!

Ejemplar de ruiseñor coliazul fotografiado el 29 de diciembre de 2022, en Sasa del Abadiado (Huesca)

Hoy comprendo mejor que nunca que no hay que matar a los ruiseñores, ni a los gorriones, porque es una maravilla de la naturaleza saber que uno de su especie, el coliazul, ha hecho un largo viaje hasta nuestro país para buscar protección del frío y del duro invierno siberiano. Es una metáfora migratoria que llevada al género humano se convierte en toda una lección. Un detalle curioso es que sé que se llevan bien con las mariposas, esas que vuelan por el mundo con traje de fiesta. Me retiro ahora, una vez más, a mi rincón de pensar y escucho la canción de Joan Manuel Serrat, Como un gorrión, que tanto me aportó en mi vida joven, porque soy consciente, todavía hoy, lo que significaba aquello que cantaba para quien lo quisiera escuchar: “nació libre como el viento, / no tiene amo ni patrón / y se mueve por instinto / como un gorrión”, como el coliazul siberiano, por ejemplo. Con el estribillo de la vida que cada uno pone a su verdad verdadera. Por ejemplo, la de Papageno, el protagonista de “La flauta mágica” de Mozart, encantador de pájaros, sin ir más lejos o… sí, para tutearnos con las nubes mientras lo permita el cambio climático. Como un ruiseñor, como un coliazul o como un gorrión.

Canto del ruiseñor

(1) Matar un ruiseñor – Wikipedia, la enciclopedia libre

(2) Rivas, Manuel, La lengua de las mariposas, en ¿Qué me quieres, amor?, 1999. Madrid: Alfaguara.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Noticias verdaderas de 2022, en la televisión pública

El actor Luis Tosar ha puesto voz a 2022 en el resumen de Telediario

Al comenzar este año, deseo expresar mi reconocimiento y agradecimiento expreso a la radiotelevisión pública de este país, que me viene acompañando a lo largo de mi vida y, concretamente, a Carlos del Amor, un digno representante suyo, guionista y director del resumen del Telediario 2022, a quien tanto respeto y aprecio. Frente a las fake news (noticias falsas) que nos asolan y minan la democracia, es un magnífico resumen de noticias verdaderas de una televisión pública al servicio de la ciudadanía.

Sevilla, 4/I/2023

José Sacristán puso voz a 2019, José Coronado a 2020 y Blanca Portillo a 2021. En esta ocasión ha sido de nuevo un actor, Luis Tosar, quien ha representado al año 2022, con un guion escrito para este nuevo “informe anual”, denominado “resumen de Telediario de RTVE” y dirigido al mismo tiempo por mi admirado Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de TVE, Carlos del Amor, sólo con “noticias verdaderas” e iniciando el documental con una metáfora que recomiendo ver en su contexto y pensar en ella: “la Paz se ha jubilado”, así como dos hechos reales en un encuentro ficcionado, el de Francisco, un paciente atendido en ese año por el Hospital Carlos Haya [del Sistema sanitario Público de Andalucía], en Málaga, al que por un grave accidente de automóvil salvaron la vida en una operación extraordinaria de corazón, y el del actor que cuenta cómo fue su experiencia aquejado de COVID, de la que logró salvar su vida, con un canto a la sanidad pública: “gracias a la sanidad pública, que es un tesoro que tenemos en este país, que hay que cuidarlo, que hay que cuidarlo…”.

Creo que unas frases de Luis Tosar/2022, delante del Guernica de Picasso (Museo Reina Sofía, Madrid), elegido como fondo no inocente de este documento televisivo, resumen perfectamente su hilo conductor: “Ponerse delante del Guernica es comprender que hay cosas que no cambian. Errores que se repiten, lágrimas que no dejan de derramarse. La guerra. La guerra. Maldita palabra con la que pasaré a la posteridad. Seré siempre el año de la guerra. Después de una pandemia, una guerra. El hombre sigue matando en nombre de no sé qué. De más poder, de más territorio… De más, siempre más”, nos dejó como mensaje inolvidable este año tan complejo y dramático para todo el mundo, desde que en una fecha fatídica, 24 de febrero de 2022, comenzó la invasión de Ucrania. Sonaron sus palabras de forma especial con ese fondo sobrecogedor del Guernica y todavía resuenan en mi persona de secreto: “Empezaron a caer bombas como las que cayeron en Guernica y a las puertas de Europa asististeis a una danza de dolor”, con la bailaora María Pagés acompañando sus palabras con una danza de expresión plena del dolor humano, Escuchando al Guernica, porque aunque todo cambia “nunca cambian las caras de quien sufre”. Hubo una mención especial al bombardeo del Teatro Dramático en Mariúpol, el 16 de marzo, del que hice una referencia especial en este cuaderno digital, en un artículo en el que recogí un dato escalofriante porque murieron más de trescientas personas, a pesar de que ya se había advertido que albergaba únicamente población civil, mujeres, ancianos y en su mayoría niños, hecho que se había divulgado pintando en grandes letras de color blanco la palabra “niños”, en ruso (дети), en la explanada delantera del edificio para que se pudiera identificar bien en el caso de un bombardeo programado sobre la ciudad. A Rusia le daba y le sigue dando igual todo. Por ejemplo, la navidad es una palabra vacía allí, en Ucrania.

Hubo una mención especial a la violencia machista, al drama de las muertes de mujeres, esposas y madres, por el mero hecho de serlo y dejar de ser ante determinados hombres su propiedad privada, con un lamento vivo por una realidad objetiva, porque “En España, más de 40 mujeres han muerto a manos de monstruos”, “Mujeres con nombre y con historia. Desde María del Carmen, de 71 años, a Claudia, con 17. El horror de todos los años, ante el que hay que seguir gritando”. Luis Tosar o el año 2022, tanto monta monta tanto, hizo muchas preguntas bajo una única introducción: ¿Cómo es posible…?, desgranando cuestiones muy espinosas para la conciencia humana: el talibanismo actual,  la represión en Irán, el atentado contra Salman Rushdie, los miles de obreros muertos en las obras del Mundial de Qatar o el silencio cómplice ante los 23 fallecidos en el intento de saltar la valle de Melilla.

Luis Tosar o 2022, recordó algo muy importante: en este año ha nacido Damián en la República Dominicana que hacía el habitante ocho mil millones del planeta, algo verdaderamente asombroso que plantea retos muy importantes ante el crecimiento de la malla humana en el mundo, como por ejemplo el maltrato a la Naturaleza, tan sabia ella: menos agua, más calor, incendios letales, menos árboles, menos especies animales, más soledad en definitiva aunque sea paradójico. El resumen de noticias verdaderas frente al imperio de las falsas, algo que ennoblece a la televisión pública, también puso el foco en el año político horribilis que se ha vivido en el Congreso de los Diputados y en el Senado. “El tono siguió siendo bronco en ocasiones, irrespetuoso. Vergonzoso me atrevería a decir, en el lugar en el que se deberían encontrar respuestas”, comentó Tosar antes de dar paso a algunas de las frases más polémicas que se escucharon en las cámaras baja y alta durante 2022.

Luis Tosar dijo que le había tocado representar “un año con cara de malo”, aunque también incorporó a su mensaje muchas cosas buenas que han ocurrido y que se han hecho bien en el país: el descubrimiento por parte de científicos españolas de las células malignas que se desprenden del cáncer y la sincronización de un grupo de médicos para salvar a un niño de dos años. Nos dijo también que en su año se vendieron un 25% más de libros que en 2021: “Se lee más. Eso es una muy buena noticia, porque la sinrazón se puede curar leyendo. Bien que le hace falta a muchos y a muchas que tienen en la cultura de los creadores un enemigo”, iniciando un recorrido fúnebre por las personas que fallecieron a lo largo del año y que representaban muy bien el mundo del deporte, la cultura y la sociedad en general. También tuvo palabras precisas y emocionantes sobre la retirada de Joan Manuel Serrat, porque nos enseñó la importancia de “las pequeñas cosas” y de un himno que sigue sonando en la memoria histórica de nuestro país: Mediterráneo. Igualmente, recordó la ausencia sentida de Pablo Milanés o la de Jesús Quintero, porque según leímos, el silencio lloró a su dueño”.

Nos indicó Luis Tosar/2022 algo de mucha entidad: el tiempo, que no nos sobra en la actualidad, ayuda a distinguir lo importante de lo trascendente. Se despidió con un mensaje esperanzador: “Yo me voy, pero empieza un nuevo año en el que todo volverá a estar por hacer. Será un año que empieza en guerra, pero ojalá, y este es mi último deseo, sea paz la palabra que lo termine definiendo”. Nos invitó a recordar una palabras del poeta José Hierro, de su soneto “Vida”: Después de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / Después de nada, o después de todo / supe que todo no era más que nada. En unos de los escenarios escogidos del Museo Reina Sofía, uno de sus vetustos pasillos, el año 2022, en la persona de Luis Tosar, nos invitó a escuchar el Nocturno número 20 de Frédéric Chopin, interpretado por la pianista ucraniana Sonya Zholobova, que tuvo que salir de Ucrania en el mes de febrero de 2022, refugiándose en el mundo más libre, recordando algo que me sobrecogió porque esta obra inolvidable de Chopin fue la que tocó Wladyslaw Szpilman, superviviente del Holocausto, en la última transmisión en directo de la radio polaca en septiembre de 1939.

Me he retirado a mi clínica del alma, mi biblioteca, para leer de forma pausada y en silencio el soneto de José Hierro, Vida, citado por Luis Tosar sólo en su primera estrofa. Lo he leído completo y es verdad que todo no es más que nada en nuestro loco mundo, para sentir la vida digna:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

«Milana bonita», dos palabras preciosas de un santo inocente (II)

Sevilla, 28/XII/2022

No es la primera vez que recuerdo estas palabras en el día de los Santos Inocentes, como lo expresaba hace un año tal día como hoy. En aquella ocasión, porque falleció en 2021 Mario Camus, director de una película de culto en el cine español, Los santos inocentes (1984), que no olvido en su fondo y forma, según la obra homónima de Miguel Delibes. De nuevo, me fijé también en un instrumento que formaba parte de la banda sonora de la película, el rabel, que quizás pasó desapercibido en su proyección cinematográfica, pero que simboliza como metáfora viva el mensaje cultural que aún queda en la España olvidada y vacía, en una región que he tenido la oportunidad este verano de conocerla mejor y así lo desarrollé en una serie dedicada especialmente a una tierra extraordinaria por su memoria histórica, Leyendo a Cantabria, interpretando de la mejor forma posible sus creencias y valores. 

«Milana bonita» ha dicho mucho a través de un santo inocente. El que quiera entender…, que entienda, en una novela y una película que, como pasa con las ideologías, nunca fueron inocentes.

Milana bonita, dos palabras para recordar a Mario Camus

Sevilla, 19/XI/2021

Ayer voló a su cielo particular Mario Camus, junto a su inseparable milana bonita, recordándonos que nos entregó un día ya lejano un regalo cinematográfico, Los santos inocentes, en el que él sabía lo que nos daba pero no lo que en verdad recibíamos, un fragmento de nuestra memoria histórica con el tiempo dentro. Aprendí a conocer nuestro triste pasado como país gracias a Miguel Delibes y a su versión llevada al cine de la mano magistral de Mario Camus.

En el día de los santos inocentes de 2019, escribí unas palabras de homenaje a este gran director, El rabel de los santos inocentes, resaltando también un instrumento ancestral cántabro, el rabel, porque ponía música a una historia conmovedora, con la sencillez de un alma inocente y bendita como la de su intérprete, Pedro Madrid, que nunca tuvo tiempo para ver la película porque la vida le exigía estar siempre presente en sus tareas cotidianas. Hoy, vuelvo a publicar aquellas palabras, porque creo que encierran en sí mismas el mejor homenaje póstumo que puedo ofrecer a Mario Camus. No está solo, porque cerca, muy cerca, le espera impaciente Azarías, junto a su querida milana bonita.

Muchas personas recordamos la película Los santos inocentes, dirigida por Mario Camus, basada en una obra homónima de Miguel Delibes, a través de una frase icónica, ¡Milana bonita!, pronunciada de forma repetida con la voz profunda e inconfundible de Paco Rabal en su papel de Azarías. Lo que no recordará casi nadie es que la banda sonora de la película está interpretada por Pedro Madrid, un rabelista de Cantabria, un músico inocente de extracción rural, que no vio la película porque estaba dedicado en cuerpo y alma a su tierra, Polaciones, y a su parentela, nada más, muy lejos del bullicio mundano.

El rabel es un instrumento de cuerda frotada, tres cuerdas concretamente, que Pedro tocaba con destreza: “Éste -y muestra el que tiene en esos momentos en sus manos- está hecho de madera de tejo. Es un árbol milenario cargado de leyendas, pero es muy difícil encontrarlo. También los hago de serval, que es un árbol sagrado de los antiguos celtas” (1). Tiene raíces árabes, el rabáb, según el diccionario de la RAE: instrumento musical pastoril, pequeño, de hechura como la del laúd y compuesto de tres cuerdas solas, que se tocan con arco y tienen un sonido muy agudo. Desde 1505 tenemos registrada la existencia de este instrumento en el diccionario de Fray Pedro de Alcalá, matizada posteriormente en el de Autoridades, en 1737: “instrumento músico pastoril, de hechura como la del laúd”.

La aportación de Pedro Madrid a la película es un símbolo del argumento de la misma, porque desprende sabiduría rural a manos llenas, es decir, la exposición desnuda de las relaciones amo-sirviente durante la posguerra en España, donde el desprecio al que menos tiene y, además, te sirve, era una seña de identidad de la burguesía cortijera de la época. Delibes escribió una denuncia social descarnada, continua, en formato de novela, con una trama en la que los santos inocentes son aquellas personas que viven con dignidad el hecho de ser diferentes, singulares, casi sin darse cuenta, casi siempre ignorados por la sociedad.

Hoy, día de los santos inocentes, he recordado la película y un instrumento humilde, el rabel, tocado con destreza por Pedro Madrid, un gran desconocido para la historia de la música en este país. Lo escucho en los títulos de crédito de la película, llevándome en volandas como la grajilla de Azarías. Es solo un homenaje a su colaboración en la historia de la literatura y el cine en este país, en un día del calendario muy especial.

(1) https://elpais.com/diario/1985/09/06/ultima/494805604_850215.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Recuerda el theremín

Lydia Kavina al Theremín: tema principal de la banda sonora de la película Recuerda (Spellbound, Alfred Hitchcock, 1945), compuesta por Miklós Rózsa.

Sevilla, 18/XII/2022

En un programa musical de la televisión pública mostraron recientemente un instrumento bastante desconocido, el theremín, que tiene una larga e interesante historia detrás. ¿Quién es capaz de recordar que el mismo Lenin se quedó sorprendido al escuchar por primera vez, en 1922, hace ya un siglo, este instrumento salido de las manos de un compatriota suyo, Léon Theremin, físico, ingeniero electrónico y violonchelista, que asombró también a Albert Einstein en 1927 y que finalmente se patentó en 1928. Este instrumento no necesita contacto físico directo del intérprete sino sólo aproximación. El instrumento está formado por dos antenas metálicas que detectan la posición relativa de las manos del thereminista para controlar la frecuencia con una mano y la amplitud (volumen) con la otra. Las señales eléctricas del theremín se amplifican y se envían a un altavoz.

Una vez más, fue el cine el que amplificó el sonido especial de este instrumento a través de una película inolvidable, Recuerda (Spellbound, 1945), dirigida por Alfred Hitchcock, interpretada por Ingrid Berman y Gregory Peck en los papeles estelares, con una banda sonora (21 piezas), compuesta por Miklós Rózsa (1907-1995), compositor de música sinfónica y cinematográfica, que obtuvo en 1945 el Óscar a la mejor música de film dramático, en cuya banda sonora respondió a exigencias concretas de la producción comercial americana de la época y a las propias de Hitchcock: “En el caso concreto de “Spellbound”, dos son las indicaciones dadas por Hitchcock y Selznick [productor] que han trascendido: la de componer un gran tema de amor y la de escribir una música rara para ilustrar la dolencia psicológica del protagonista. Rózsa declaró haber comenzado su trabajo en la partitura por la célebre secuencia del sueño, aquella diseñada por otro gran ego, Salvador Dalí, por si fueran pocos los ya reunidos. Concebida la melodía principal que describía los tormentos de culpabilidad y el ambiente onírico apropiado, tan pertinente como pertinazmente caracterizada por el theremín, Rózsa pasó a escribir el tema de amor y tuvo la brillante idea de hacer que entre ambas melodías hubiera una coincidencia de notas más que suficiente para sugerir la inevitable relación causa-efecto de ambos elementos argumentales: Ingrid Bergman se enamora de Gregory Peck porque es un enfermo al que cree que sabrá curar y a su vez la enfermedad de Peck sólo podrá ser superada con grandes dosis de amor”.

Me ha interesado mucho el guion de esta película y cómo la banda sonora de Miklós Rózsa, se catalogó en su momento como revolucionaria “por ser una de las primeras en tratar de hacer visible musicalmente los aspectos psicológicos más abstractos y tormentosos de los personajes. Es cierto que Rózsa acertó plenamente a la hora de expresar con contundencia el poder desestabilizador del sentimiento de culpa mediante el inquietante sonido del theremín y es cierto también que su célebre tema de amor figura entre los más apreciados por el aficionado. Pero no podemos olvidar que la música de cine ya venía apoyando la caracterización de los rasgos psicológicos de los personajes desde su estandarización como herramienta narrativa. Lo que ocurre con “Spellbound” es que es una de las primeras películas en tratar abiertamente el tema del psicoanálisis. Hollywood empezaba a poner de moda los personajes atormentados, una estrategia que trasladaba el sempiterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal (el héroe y el villano) al interior de la mente de un mismo personaje. En esto, el cine, como siempre, se dejó llevar por la influencia de otras artes, principalmente la novela y el drama teatral, géneros en los que se llevaba años aplicando esta exploración de los recovecos oscuros del alma humana, con resultados mucho más contundentes”.

El theremín lo he descubierto en una isla desierta, como reflejo de una sociedad atormentada por su propio ruido interno. Recordarlo hoy en este cuaderno digital es una obligación ética para quienes seguimos pensando que la música es compañera en la alegría y medicina cuando te duele el alma (musica laetitiae comes, medicina dolorum), leyenda clásica que figura también en la tapa de mi clave y que no olvido ni siquiera un momento. Nada más. Miklós Rózsa, a pesar de las exigencias del guion histórico de Hollywood, supo llevar a una melodía de amor (el tema principal de Recuerda), la mejor respuesta ante la locura humana de casi todos los días. Hitchcock hizo todo lo demás, que fue mucho.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Platero y Eo, dos burros que nos muestran el descarnado enigma de la vida

Sevilla, 17/XII/2022

De una forma u otra Platero está muy presente en mi vida. Cuando llega la navidad sé que para este burro mágico era una forma de comprender que era algo que pertenecía sobre todo a los felices, como bien contaba Juan Ramón Jiménez en el capítulo dedicado a la Navidad (CXVI) en esta maravillosa elegía andaluza, cuya lectura casi recuerdo de forma íntegra cuando llegan estos días de forzados recuerdos, donde Platero sigue trotando libremente en mi memoria de hipocampo, agregando años a su vida real en la mente sana de los que apreciamos conocerlo tal y como era, porque no nos importa seguir siendo niños sin Nacimiento, como los de Juan Ramón, Ciento ocho años después de la primera publicación, parcial, de “Platero y yo”, al que siempre quería agregar capítulos el poeta de Moguer, lo traigo a este cuaderno digital porque ese burro de color de plata, pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos, con unos espejos de azabache de sus ojos, que son duros cual dos escarabajos de cristal negro, es y será siempre el gran embajador mundial de ese pueblo precioso, que me entregó su alma secreta durante años. Como conozco bien Moguer, abro ahora el libro y sigo andando de forma imaginaria por la calle de la Ribera, interpretando los sentimientos de Juan Ramón ante la casa que lo vio nacer, cuando invitaba a Platero a que mirara por la cancela la verja de madera, negra por el tiempo…, intentando compartir con él, como solo él sabía hacerlo, una buena noche para ser feliz.

En este contexto apareció ayer por un camino de mi vida, Eo, un burro muy especial, cuya historia contada en una película homónima polaca dirigida por Jerzy Skolimowski, ha merecido el premio del jurado del Festival de Cine de Cannes en su 75ª edición, celebrada el mes de mayo pasado, entre otros importantes reconocimientos y cuya sinopsis oficial no deja lugar a dudas de su interés más allá del espíritu cinematográfico, porque retrata la vida animal tan alejada aparentemente, solo aparentemente, de sentimientos y emociones humanas: “El mundo es un lugar misterioso, sobre todo visto a través de los ojos de un animal. En su camino, EO, un asno gris de ojos melancólicos, se topa con buena gente y otra no tan buena, conoce la alegría y la pena, y la rueda de la fortuna transforma, según el momento, su buena suerte en desastre, y su desdicha en felicidad inesperada. Pero nunca, en ningún momento, perderá la inocencia. Premio del Jurado en el festival de Cannes 2022 y candidata a los Oscar por Polonia, la película participa en Sección Oficial de la Seminci 2022. Ofrece una visión de la Europa moderna a través de los ojos de un burro. Emocionante y poética fabula contra la violencia, el maltrato animal y la ausencia absoluta de toda humanidad. Dirigida y coescrita por el veterano cineasta polaco Jerzy Skolimowski, premiado también en el festival de Cannes por “Trabajo clandestino” y “El grito”, y protagonizada por Isabelle Huppert (“Elle”, “La pianista”), una de actrices más relevantes y respetadas del panorama cinematográfico”.

Estoy convencido de que Platero y Eo son dos buenos compañeros de viaje para los que seguimos pensando que la elegía de Juan Ramón Jiménez es un libro escrito para adultos, sobre todo para los que todavía llevan con orgullo un niño dentro, tal y como lo describía Saramago en ocasiones especiales: «siempre he llevado dentro al niño que fui», al igual que ha pretendido hacerlo Jerzy Skolimowski con su película. Deberíamos leer este cuento con frecuencia para comprender bien que las palabras pueden ayudarnos a entender que otro mundo es posible, tal y como lo expresó Juan Ramón Jiménez tan cerca de Platero, dejándonos llevar por el niño que fuimos o que seguimos siendo. Igualmente, Eo puede ser un recordatorio de estas buenas intenciones, porque su director, que no su amo, creo que ha pretendido dar rienda suelta a las vivencias, quizás sin conocerlas en toda su profundidad, de las palabras introductorias de la afamada elegía de Juan Ramón: “Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para… ¡qué sé yo para quién! …para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien! Dondequiera que haya niños -dice Novalis-, existe una edad de oro. Pues por esa edad de oro, que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca. ¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer! Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren. También habrá excepciones para hombres y para mujeres, etc.”.

Palabras de Juan Ramón Jiménez y escenas de Skolimowski que quizás sean la excepción del poeta. The End.

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Pico Reja, la verdad que la desmemoria esconde

Sevilla, 12/XII/2022

Vivo a sólo tres kilómetros de Pico Reja (cementerio de San Fernando), un lugar que no debería haber existido, «la mayor fosa común abierta en Europa occidental desde Srebrenica (Bosnia y Herzegovina)», una realidad histórica que me conturba y conmueve. «Con dos tercios de la superficie excavada, ya han sido exhumados un total de 4.453 individuos de los que 869 corresponderían al perfil de víctimas de la represión franquista», según informa la página oficial de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que comenzó en enero de 2020 los trabajos en este enterramiento ilegal con víctimas del franquismo, que «en las investigaciones previas –tanto desde el punto de vista documental como arqueológico– citaban 1.103 personas inhumadas en el enterramiento ilegal entre julio y agosto de 1936. Y sumaban al menos dos víctimas sepultadas entre los años 38 y 39, […] Las cifras, a fecha de febrero de 2022, son contundentes. Como resumen, en el espacio intervenido hasta ahora (68%) se han recuperado un total de 4.453 individuos de los que 869 corresponderían al perfil de víctimas de la represión franquista. Los restantes, 3.584 individuos, son fruto de una actividad funeraria normalizada». Hay que señalar que esta intervención profesional se está llevando a cabo por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y está promovida por el Ayuntamiento de Sevilla, junto a la participación del Gobierno de España, Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla.

Ahora, se nos ofrece la oportunidad de conocer bien lo ocurrido en Pico Reja a través de un documental necesario para poner muchas cosas y personas en su sitio. El título, Pico Reja, la verdad que la tierra esconde, es en sí mismo representativo de lo que a lo largo de una hora y media se narra con detalle, con una codirección impecable de Arturo Andújar y Remedios Malvárez, persona esta última a la que conozco y respeto por su excelente trabajo profesional llevado a cabo en los últimos años y a la que he citado en este cuaderno digital con ocasión de la realización del documental Alalá, que tantas almas conmovió. La sinopsis oficial sobre Pico Reja no deja lugar a dudas sobre su objetivo: “La apertura de la fosa común Pico Reja del cementerio de Sevilla da pie a este documental con intervenciones de Rocío Márquez y Antonio Manuel Rodríguez que reflexionan sobre la memoria histórica, la represión franquista y la España actual. En el cementerio de Sevilla sigue cerrada en 2020 la fosa común de Pico Reja, que se estima que puede albergar a más de 2000 víctimas civiles de la represión franquista. En esta película la apertura de la fosa nos lleva a través de su propia historia (incluso descubriendo nuevos hechos no documentados) en un relato enraizado en el presente que se entreteje, además, con el encuentro entre la cantaora Rocío Márquez y el poeta Antonio Manuel Rodríguez para crear un cante al respecto. Un profundo análisis del pasado que sirve también para comprender el presente de un país aún con muchas deudas pendientes con la memoria de los represaliados y con la historia”.

Recomiendo que se contemple y asuma este documental como un compromiso de la necesidad de estar bien informados para emitir juicios sobre la memoria histórica de este país por los hechos ocurrido en la guerra civil del siglo pasado, que suena tan lejos, pero que está tan cerca cuando contemplamos con sensibilidad y respeto lo que aquí se muestra: la verdad que la tierra y la desmemoria no inocente esconden. Si se quiere completar esta información, también es de sumo interés escuchar con atención el PODCAST | Pico Reja: autopsia de una masacre ocultada, en el que Juan Luis Sánchez, periodista, cofundador y subdirector de eldiario.es, desarrolla un trabajo espléndido informativo “de la mano de Carmen Ibáñez”, en el que habla con “Juan Manuel Guijo, director de la excavación, antropólogo forense con una larga trayectoria de trabajo en fosas comunes en Andalucía; y con Emilia Rivero, que entró en Pico Reja en abril y será una de las arqueólogas que cierren la fosa”.

La entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática en esta legislatura, rescata una acción de Estado justa y necesaria en democracia. También, la de respeto a cientos de miles de personas que murieron en la guerra civil y años posteriores por el mero hecho de pensar y obrar de forma diferente a los golpistas y que merecieron siempre ser reconocidos por la memoria histórica de este país tan dual y cainita. Es justo decir ahora que la memoria democrática necesitaba ser amparada mediante una Ley como la que, afortunadamente y por dignidad humana, entró en vigor el 21 de octubre de este año y que nos permite intentar “cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana”. Como demócrata, deseo expresar con estas palabras mi agradecimiento al poder legislativo de este país. Nada más y para que no se olvide lo sucedido en Pico Reja, un ejemplo entre otros muchos, de aquella guerra civil tan injusta e inhumana.

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