Hace falta un Ministerio para la Respuesta a la Covid-19

Sevilla, 3/XI/2020

Sí, han leído bien. Sobre todo, porque demostraríamos que sabemos aprender del trabajo bien hecho de otros Gobiernos. El de Nueva Zelanda (tierra de la larga nube blanca, en maorí) acaba de anunciar la creación de un Ministerio para la Respuesta a la Covid-19, que tendrá al frente al exministro de Salud, Chris Hipkins, como prioridad absoluta junto al Ministerio de Finanzas e Infraestructuras, con objeto de afrontar los retos que suponen los impactos de la pandemia. Estoy siguiendo desde hace años a Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, que venció en los comicios del pasado 17 de octubre, habiendo obtenido el 49% de los votos. Ha introducido bastantes novedades en su nuevo Gobierno para el que ha obtenido la mayoría absoluta en el Parlamento, en el que prima la diversidad, destacando también la consolidación de la cultura maorí en su estrategia política, al nombrar a cinco ministros maoríes, entre los que se encuentra una veterana en su gobierno, la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Nanaia Mahuta, que lleva un tatuaje ta-moko, que representa sus ancestros culturales. Igualmente, ha integrado otra realidad territorial, ministros representantes de las Islas del Pacífico y del colectivo LGTBI. Así lo ha manifestado recientemente: “Este es un Gabinete que está basado en méritos, pero que además es increíblemente diverso y de eso estoy muy orgullosa. Creo que este es un aspecto importante: son personas que han sido promovidas por lo que ofrecen al Ejecutivo, pero también son un reflejo de la Nueva Zelanda que los ha elegido” (1).

Nanaia Mahuta, nueva Ministra de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda

Cuando creíamos que teníamos agotado el Manual de cómo hacer que funcione bien un Gobierno, apareció ayer el que ha nombrado la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, para gobernar el país junto a ministros y ministras que representan la diversidad de creencias, identidad sexual y culturas ancestrales de Nueva Zelanda. ¡Qué gran política! Dicen que siempre hay que aprender de lo que hacen bien los demás y esto en política se considera en nuestro país un error. Así nos va. De Nueva Zelanda conocíamos sobre todo a su equipo de rugby y su espectacular danza guerrera, Haka, de felices recuerdos en la Expo-92 de Sevilla, pero casi nadie era capaz de contar qué sucedía a diario en aquél territorio tan lejano hasta la llegada de esta política joven y aguerrida. La verdad es que la primera ministra Ardern saltó a los medios de comunicación internacionales con motivo de dos acontecimientos importantes para su país: el atentado de Christchurch el año pasado, en el que fueron asesinadas 51 personas en dos mezquitas y por la erupción del volcán Whakarii. Durante el atentado exhibió su principal característica personal: la empatía con los demás y sus circunstancias.

Se sabe que su estrategia política ante la pandemia de coronavirus ha sido un éxito, basada en las recomendaciones científicas de un equipo nombrado a tal efecto, que desde el comienzo de la pandemia utilizó medios muy expeditivos para acabar con la pandemia sin medidas blandas o no suficientemente eficaces por la evaluación continua a la que estaban sometidas las mismas. Así lo afirmó en su momento el epidemiólogo Michael Baker, asesor del Ministerio de Sanidad: “Esta estrategia ha funcionado muy bien en Nueva Zelanda, que tiene la mortalidad por covid-19 más baja de la OCDE, con un total de 25 muertes, lo que supone cinco fallecimientos por cada millón de habitantes. También nos ha permitido que la actividad económica y social volviera casi a la normalidad”. Ahora, corrobora su actitud política con la creación del citado Ministerio para la Respuesta a la Covid-19.

La revista Time le ha dedicado un artículo muy interesante a Jacinda Ardern, A Year After Christchurch, Jacinda Ardern Has the World’s Attention. How Will She Use It?,  al cumplirse un año de la tragedia de Christchurch, con una pregunta directa sobre ella: habiendo atraído la atención mundial a raíz del suceso, ¿cómo lo usará? Una candidata mileurista que en 2017 es lanzada al Gobierno y entra en él como Primera Ministra por medio de una coalición compleja, pero que demostró ser capaz de conducirlo a buen puerto, con gran acogida y reconocimiento popular, a pesar de las dificultades extraordinarias que sufrió durante su mandato y que ya he citado anteriormente, sobre todo la del atentado terrorista: “El verdadero don de Ardern es su capacidad para articular una forma de liderazgo que encarna la fuerza y ​​la cordura, al mismo tiempo que impulsa una agenda de compasión y comunidad, o, como ella diría, «idealismo pragmático».

Ha sido candidata ya al premio Nobel de la Paz por su comportamiento durante el atentado citado y por su discurso coherente con la empatía humana hacia los más débiles en cualquier lugar y en cualquier momento. Según Time, “La gente ha perdido la confianza en sus instituciones, ya sea el gobierno, los medios de comunicación, la religión organizada o la comunidad científica. Cuando los votantes se sienten impotentes y privados de sus derechos, Ardern le dijo a esta revista, en una entrevista en su modesta oficina electoral de Auckland el 2 de febrero pasado, que “Podemos alimentarlo con miedo y culpa, o podemos responder asumiendo alguna responsabilidad y dando algo de esperanza de que nuestras instituciones democráticas, nuestros políticos, realmente puedan hacer algo sobre lo que pensar y sentir cercanía». Su empatía con todas las personas que sufrieron en Nueva Zelanda por el atentado en dos iglesias de Christchurch, en las que fallecieron 51 personas, demostró algo muy importante en la personalidad de Ardern: “Hizo una demostración plausible de que la bondad era una fortaleza, la compasión era factible y la inclusión era posible”. El mundo musulmán no era vilipendiado, a pesar del credo del asaltante, sino integrado en su justo sentido. No hubo ninguna llamada al odio ni a la venganza, sino a la aceptación de la condición humana en determinados momentos de la vida: “Cuando luego se puso un pañuelo en la cabeza para visitar una mezquita en Wellington, las imágenes llegaron a todas las pantallas, desde Dar es Salaam hasta Dublín”.

En junio de 2019 recogí en un artículo de este blog, Hacia un Presupuesto del Bienestar Social en España, una actuación suya y de su Gobierno que me mereció respeto y admiración: “Dicho y hecho. Lo anunció en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, en Enero pasado: “Debemos abordar el bienestar social de nuestra nación, no solo el bienestar económico” […]. Ya existe una realidad en el mundo político global, desde hoy, a la que hay que mirar siempre desde cualquier punto del mapamundi, que gira en torno al Presupuesto del Bienestar, más allá del clásico culto popular al denominado Producto Interior Bruto, que hasta suena mal. Este lugar al que hay que dirigir ya las miradas de las personas dignas, se llama Nueva Zelanda y su Primera Ministra, Jacinda Ardern, a la que sigo de cerca en los últimos años por su forma de gobernar y hacer política de verdad en clave de Revolución 4.0. Hoy, se ha hecho público el primer presupuesto mundial del bienestar, anunciado por la Agencia Efe: “En nuestro primer Presupuesto del Bienestar estamos midiendo y prestando atención a lo que valoran los neozelandeses: la salud de nuestra gente y nuestro medio ambiente, los puntos fuertes de nuestras comunidades y la prosperidad de nuestra nación”, dijo el ministro de Finanzas, Grant Robertson, ante el Parlamento. “El éxito consiste en hacer que Nueva Zelanda sea un gran lugar para ganar dinero y para vivir”, agregó el ministro al anunciar este presupuesto que acaparó la atención mundial desde que su primera ministra, Jacinda Ardern, lo anunciara en enero pasado durante el Foro Económico Mundial de Davos”.

Recomiendo leer el artículo completo de Time con la atención que merece. Una cosa más para finalizar, porque es de bien nacido ser agradecidos y alegrarse del bien ajeno incluso en política: Jacinda Ardern ha mostrado su reconocimiento internacional al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como uno de los líderes actuales que más admira, junto con la primera ministra danesa Mette Frederiksen, según afirmó el 30 de septiembre pasado en un debate electoral ante una pregunta relacionada con los líderes políticos mundiales y si podía destacar alguno: “Por supuesto que puedo, “Peter Sánchez”, de España, y a la primera ministra de Dinamarca”. Se conocieron un año antes en Nueva York y compartieron muchos objetivos políticos comunes, centrados en los planes para la transición ecológica y la elaboración de presupuestos inclusivos.

Ahora, espero entrar a partir del viernes próximo en el nuevo Ministerio para la Respuesta a la Covid-19 (es el día de la toma de posesión del nuevo Ministro), porque estoy convencido de que puedo aprender de ellos muchas cosas buenas, en el buen sentido de la palabra “buenas”. Será un Ministerio del Tiempo Nuevo. Nunca olvido a Antonio Machado en momentos difíciles, porque me enseñó a hacer camino al andar, aprender de los demás, buscar juntos la verdad y no mirar atrás excepto si se hace para aprender de la historia propia, la de los demás y, sobre todo, del legado de su memoria digna y ética.

Mi agradecimiento a Jacinda Ardern es pleno. Gracias, en tiempos de coronavirus. Un ejemplo a seguir atentamente.

NOTA: la imagen de la Ministra de Asuntos Exteriores se ha recuperado hoy de https://www.rnz.co.nz/news/election-2017/342346/who-s-who-in-the-new-labour-led-coalition

(1) https://elpais.com/internacional/2020-11-02/jacinda-ardern-nombra-un-gobierno-marcado-por-la-diversidad-en-nueva-zelanda.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Diversión y compromiso en un mundo al revés

Sevilla, 2/XI/2020

Lo he manifestado recientemente: “La verdad es que a veces tengo la sensación de vivir en un mundo al revés. Eduardo Galeano ya nos lo mostró de forma directa y sin paños calientes en una obra que, como tantas otras, han pasado bastante desapercibidas en nuestro país. Nos invitó hace ya veintidós años a entrar en la escuela de ese mundo tan opresivo para personas que buscan otra forma de ser y estar en el mundo de todos y lo sintetizó en unas palabras, Si Alicia volviera,  que no olvido: “Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies (1).

En un mundo al revés quiero resaltar hoy la dialéctica que aprendí del filósofo Blas Pascal, cuando relacionaba diversión (divertissement) y compromiso (engagement). Dos opciones en busca de una solución al largo caminar en la vida. Me ayuda en el abordaje de una situación muy preocupante que estamos viviendo desde hace meses en nuestro país con ocasión de la pandemia del coronavirus. Me refiero en concreto al comportamiento de los jóvenes de amplio espectro de edad denominada “joven” (sobre todo para estadística) en relación con las restricciones de determinadas conductas habituales que obligan en este momento las autoridades sanitarias. El resultado es lamentable y afecta a todas las capas sociales de la juventud, desde la realidad de la pobreza más extrema hasta el mundo llamado universitario. Da igual, lo que la juventud no concibe es que se restrinja la diversión en su sentido más pleno. Lo del compromiso es harina de otro costal. Es verdad que no se debe generalizar porque cometemos serios errores en los análisis que se hacen, pero la realidad es abrumadora es todo el país. ¿Qué es lo que está pasando?

Es la tercera vez que escribo sobre esta realidad desde el comienzo de la pandemia. En las dos ocasiones anteriores traté una pregunta inquietante ¿Por qué los jóvenes ningunean la COVID-19? y cómo me sentía ante el comportamiento de esos jóvenes ya avanzada la nueva normalidad, Consternado y conturbado, en la que analizaba estos adjetivos derivados de la situación actual. Hoy quiero detenerme en el análisis de la percepción del mundo al revés por parte de todos y, lógicamente, por el comportamiento de los jóvenes objeto de este post, porque la realidad que gravita sobre la mente de estas personas es que el mundo no funciona y que sus respuestas no bastan para explicar lo que está pasando. También, que necesitan verter hacia el exterior su desencanto, con mucha desorientación en este mundo al revés y a que no han aprendido la esencia del compromiso activo porque la educación que han recibido está llena de lagunas y muy desorientada.

La esencia del problema está en la realidad del mundo al revés, tan magistralmente expuesto por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en el libro citado anteriormente:

¡Vayan pasando, señoras y señores!

¡Vayan pasando!

¡Entren en la escuela del mundo al revés!

¡Que se alce la linterna mágica!

¡Imagen y sonido! ¡La ilusión de la vida!

¡En obsequio del común lo estamos ofreciendo!

¡Para ilustración del público presente y buen ejemplo de las generaciones venideras!

¡Vengan a ver el río que echa fuego!

¡El Señor Sol iluminando la noche!

¡La Señora Luna en pleno día!

¡Las Señoritas Estrellas echadas del cielo!

¡El bufón sentado en el trono del rey!

¡El aliento de Lucifer nublando el universo!

¡Los muertos paseándose con un espejo en la mano!

¡Brujos! ¡Saltimbanquis!

¡Dragones y vampiros!

¡La varita mágica que convierte a un niño en una moneda!

¡El mundo perdido en un juego de dados!

¡No confundir con las groseras imitaciones!

¡Dios bendiga a quien vea!

¡Dios perdone a quien no!

Personas sensibles y menores, abstenerse.

(Basado en los pregones de la linterna mágica, del siglo dieciocho)

Bajando a nuestra realidad en España, se me ocurre elaborar un nuevo pregón en defensa de los que no comprendemos este mundo al revés: ¡Pasen y vean, el mayor espectáculo del mundo al revés!, como dicen ahora los directores de pista del Circo Nacional, de cuyos nombres no quiero acordarme ahora, pero que casi todos conocemos.

¡Vayan pasando y vengan a ver…!

¡La crisis económica!

¡Vengan a ver los peligros para la salud: COVID-19, la falta de recursos suficientes para hacer frente a la pandemia!

¡El paro!

¡El mal comportamiento de los políticos!

¡La sanidad!

¡Los problemas políticos en general!

¡La falta de acuerdos, unidad y capacidad de colaboración, la situación e inestabilidad política!

¡Lo que hacen los partidos políticos!

¡La acción del Gobierno y partidos o políticos/as concretos/as!

¡Los problemas de índole social!

¡La poca conciencia ciudadana (falta de civismo, de sentido espíritu cívico))

¡La educación!

En este pregón de linterna mágica, improvisado para describir ahora la realidad de lo que está pasando en este país, he recogido con exactitud el orden cronológico de las respuestas dadas en el último barómetro del CIS, correspondiente a octubre de 2020, no el mundo al revés de ficción o el que diseñan los hombres de negro desde un apartamento en Manhattan, sino de lo que de verdad está pasando por la cabeza de las personas de este país representadas en el barómetro y ante la siguiente pregunta con respuestas espontáneas: “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?”, dando el resultado por totales según lo expuesto anteriormente.

El mundo al revés que vivimos es que tenemos un problema económico muy grave en el país, que viene de antiguo, la irrupción brutal de la COVID-19, el paro galopante, el mal comportamiento de los políticos y los problemas derivados de esta situación que son muchos, la sanidad pública cada vez más asfixiada en profesionales, la inversión y dotación económica insuficiente, problemas de pobreza extrema y otros de variada índole social, la falta de conciencia ciudadana ante lo que está ocurriendo y, por último, la realidad alarmante de la educación pública y concertada.

Todo esto está afectando a la población en general, pero sobre todo a los más jóvenes. La di-versión [así, con guion] y el compromiso, que pueden caminar juntos, hay que plantearlos con este principio de realidad, no olvidando que el sentir común es de sensatez extrema y que lo que necesitamos es que se atienda a lo que realmente nos pasa a todos. Lo que pasa es que los que tienen que tomar decisiones, no saben muchas veces lo que nos pasa. Sobre todo, a los más jóvenes.

(1) Eduardo Galeano (1998). Si Alicia volviera, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Hay que despertar siempre a un mundo nuevo

Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio
Josep Antoine Dinouart. Principio 1º, necesario para callar, en El arte de callar.

Sevilla, 1/XI/2020

Hoy se ha emitido una entrevista de Radio Jai, en Argentina, en un programa, Despertar, que dirige un gran amigo, Mario Kogan, al que me ha invitado a participar, siendo una persona que ya he citado en varias ocasiones en este blog y con el que descubrí -hace ya bastantes años- otra forma de viajar de forma no inocente por la vida. Nos reencontramos gracias a un post que publiqué en 2006 en este blog, Lo pequeño que es el mundo,  en el que contaba que había escrito un artículo reciente, Mario Kogan, sobre unas notas que había tomado personalmente en un encuentro de trabajo con él, sobre una experiencia personal y grupal de Mario en la embarcación “Le Refren II”, en la travesía Lanzarote-Santa Lucía (país del mar Caribe). Era una forma de entregar a la sociedad red, que tantas veces ha explicado el profesor Castells, hoy ministro, una forma de aprendizaje autónomo de una nueva forma de vivir en grupo, en equipo, una nueva forma de vivir en el mundo. Recibí inmediatamente un mensaje de Mario, como si de botella en el mar se tratase, comunicándome que había leído el artículo (gracias a Internet, a la sociedad red) y que le había emocionado, sobre todo –y entre otras razones- porque coincidía con la publicación de un libro que había escrito junto a José Ochoa: Dónde está mi equipo. Mi artículo era una referencia a la experiencia de Mario y unos amigos que, de forma sencilla y accesible, quise poner a disposición de toda aquella persona que lo quisiera leer y comprender, en una lección ultrarrápida de inteligencia social y digital, como si habláramos en clave de conocimiento compartido y, sobre todo, distribuido en la Noosfera.

Sobran comentarios. Pongo la entrevista de hoy a disposición de la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, cumpliendo un compromiso que he expuesto durante mi intervención. Quiero expresar mi profundo agradecimiento público a Mario, a Radio Jai y a las personas que en Argentina me hayan podido escuchar hoy. La gran aventura digital del programa es una realidad y ya queda huella para quien quiera seguirla de cerca en cualquier lugar del mundo digital.

Gracias, Mario. Gracias anticipadas, también, si se animan a escucharla y verla.

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Existen tierras de sueños

Sevilla, 1/XI/2020

¡Namasté a ti!

Como ciudadano del mundo me siento muy próximo a India. Busqué en determinados momentos de mi vida, literatura de ese país que me ayudara a conocerlo, porque la lectura de Tagore y la obra política de Gandhi me fascinaron en mis años jóvenes. También, escuchando a Franco Battiato durante mi estancia en Roma, por su aproximación cantora a esta cultura. De esta forma descubrí la riqueza de los sentimientos indios a través de una danza, kathakali, con nueve formas de expresar la interpretación de estados afectivos con vocación de permanencia en la vida personal: amor, desprecio, pena, furia, valor, miedo, asco, asombro y distanciamiento. Y creo que solo se puede traducir en aproximaciones a sus significados si hubiéramos tenido la suerte de haber nacido allí, para crecer en la dignidad austera de un fuego con hojas secas de cocotero, agua perfumada y aroma de jazmines, sabiendo que el amor se vive solo en el presente y que la cara sabe reflejar de forma excelente las mudanzas del corazón.

En este contexto, encontré un libro iniciático para buscadores de islas desconocidas (como es mi caso), “Las nueve caras del corazón”, de Anita Nair, que  me brindó en su momento la oportunidad de conocer una cultura milenaria, con una riqueza contextual que no es la que se transmite a veces de un país, India, que enseña a respetar la dialéctica de tradición y progreso, sin menospreciar aquello que ennoblece el día a día de la vida humana, en cualquier rincón del mundo. De esta forma, me siento muy cerca de Anantapur, una región de la India muy pobre, que significa “Ciudad del Infinitoen telugu, la lengua local, que conocí gracias al trabajo que desarrolla allí la Fundación Vicente Ferrer, “un lugar donde lo natural se confunde con lo fantástico y donde sus gentes son protagonistas de increíbles historias de superación”. La conozco desde hace bastantes años y m siento muy cerca de ellos. No he olvidado el momento sobrecogedor del año pasado cuando estreché la mano de Moncho, el hijo de Vicente y Ana Ferrer, con motivo de una visita institucional a esta ciudad, como símbolo de agradecimiento por las ayudas de cooperación que reciben de esta región.

En el aquí y ahora de Sevilla, las imágenes perturbables de las mujeres de Anantapur, se pueden contemplar con admiración y respeto en el espacio Caixaforum, gracias al objetivo no inocente de la excelente fotoperiodista Cristina García Rodero, bajo un título que cautiva: “Tierra de sueños«, que “muestra sin complejos la singularidad y asimetría del mundo rural en la India, con especial atención al rol que ocupan las mujeres. Cristina García Rodero (Puertollano, 1949) ha sido la primera española en trabajar para la prestigiosa agencia fotoperiodística Magnum. Ha sido premiada con el World Press Photo 1993, el Premio Nacional de Fotografía 1996, el Fotopres «la Caixa» 1997, el PhotoEspaña 2000 y 2017, el Godó de Fotoperiodismo 2000, y las medallas de oro al Mérito de las Bellas Artes 2005 y de Castilla-La Mancha 2016”.

En estos días están celebrando en Anantapur el Diwali, una festividad hindú muy importante en aquél territorio tan lejano, en India. El nombre se debe a la utilización de hileras (avali) de lámparas de arcilla (deepa) que las familias sitúan en el portal de sus hogares durante cinco días: “Estas velas simbolizan la luz que protege de la oscuridad, la victoria del bien sobre el mal y del conocimiento sobre la ignorancia. Este año, el Diwali comenzó el 27 de octubre”. Un mensaje que en tiempos de coronavirus nos ayuda a pensar que existe otro mundo más apegado a su tierra y a sus tradiciones para interpretar la vida de una forma sensata y amable. En esta “tierra de sueños”, recomiendo conocer con detalle el trabajo que desarrolla la Fundación Vicente Ferrer en relación con el empoderamiento de las mujeres a través de las Sanghams, palabra que significa «comunidad» en telugu y que da nombre a las asociaciones de mujeres que impulsa: “Los sanghams constituyen una red de apoyo mutuo donde las mujeres hablan abiertamente de sus problemas y buscan soluciones conjuntamente. Allí las mujeres se unen para acabar con la violencia y los matrimonios precoces y acceden a microcréditos para avanzar hacia la independencia económica”. En este momento existen 7.486 sanghams activos, con una participación de 103.200 mujeres en este programa, habiendo recibido 6.480 microcréditos entre 2018-2019 y con becas para estudios superiores de las que se han beneficiado ya 1.074 jóvenes.

Me acuerdo…, emulando a Joe Brainard, de que en 2015 leí un artículo en una revista de la Fundación Vicente Ferrer, sobre las fábricas de sueños en India, formando parte de su cultura desde hace más de cien años a través de la industria del cine. La pregunta del millón de dólares es obvia: ¿por qué se denominan así y perviven todavía hoy de esta forma?: “Al público indio le apasionan las películas espectaculares y fantásticas: películas que tienen poco en común con el día a día de la mayoría de la población. Lo cuenta Álvaro Enterría en el libro “La india por dentro”: “Una vez un amigo mío me dijo que no le gustaba el cine occidental: para ver un mundo realista ya tenía el mundo normal. El cine indio fabrica sueños”.

El título de la exposición, Tierra de sueños, bajo la mirada atenta y personal de Cristina García Rodero hacia el empoderamiento de la mujer india, nos ofrece la oportunidad de defender un derecho, el de soñar despiertos, creando historias imaginables e incluso reales como la vida misma. Vivo rodeado de personas que sueñan con un mundo diferente, porque no les gusta el actual, porque hay que cambiarlo. A mí me gusta ir más allá, es decir, el mundo hay que transformarlo. Pero surge siempre la pregunta incómoda, ¿cómo?, si las eminencias del lugar, cualquier lugar, dicen que eso es imposible, una utopía, un desiderátum, como si ser singular fuera un principio extraterrestre, un ente de razón que no tiene futuro alguno. No me resigno a aceptarlo y por esta razón sigo yendo con frecuencia de mi corazón y sueños a mis asuntos, como aprendí de Miguel Hernández o del timbo al tambo, como decía García Márquez en sus cuentos peregrinos, buscando como Diógenes personas con las que compartir formas diferentes de ser y estar en el mundo, que sean capaces de ilusionarse con alguien o por algo. De soñar creando, porque los ojos, cuando están cerrados, preguntan. Como el objetivo de Cristina al ofrecernos imágenes de niñas, jóvenes y mujeres adultas de Anantapur que gracias a la Fundación Vicente Ferrer son hoy mucho más libres y capaces de soñar despiertas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

No vamos todos en el mismo barco

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1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco…
2. A veces, falta barco para recoger a todos los que se tiran a ese mar…

Aforismos

Sevilla, 31/X/2020

Estamos navegando en estos momentos en mares procelosos de coronavirus. Hace cuatro años escribí un artículo en este cuaderno digital, En el mismo barco, que recupero hoy íntegramente, porque era un momento crucial debido al triunfo de Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos. Cuatro años después vivimos de nuevo las elecciones en América, no inocentes para el mundo, de la que dependerá la suerte de muchos millones de personas y Estados. Al mismo tiempo, sabemos que la pandemia está haciendo estragos a diario y el símil que me parece más acertado es el de la singladura mundial hacia alguna parte a pesar del desconcierto en el que estamos instalados. Es el momento de ejercer la responsabilidad de los que capitanean este «rumbo de derrota» (en lenguaje marino) y, sobre todo, cuando estamos ya en alta mar. La tentación de los que gobiernan está servida: saltar o no del barco imaginario para salvarse ellos o permanecer en él para salvarnos todos. No es lo mismo que falte mar o que falte barco.

Lo que sí sé es que todos no van ni vamos en el mismo barco. En esta dura travesía de la pandemia, se hace más evidente que nunca una realidad que se constata a través de las noticias y de las redes sociales: no vamos todos en el mismo barco, ni remamos en la misma dirección, ni decimos lo mismo, pero es muy importante identificar a cada uno donde está para no equivocarnos al elegir compañeros en este largo viaje. Al buen entendedor con pocas palabras basta y me refiero a todos los partidos políticos que en la actualidad nos representan en el Congreso de los Diputados y en el Senado, por la transcendental responsabilidad pública que tienen en estos momentos en relación con el interés general y porque no todos son ni somos iguales. También lo aplico a determinados familiares, amigos y conocidos que podrían enrolarse en este difícil y largo viaje casi sin darnos cuenta. Aviso para navegantes, sin lugar a dudas.

Todos no vamos en el mismo barco de la indignidad, del desencanto, de los silencios cómplices, del conformismo feroz, del capitalismo salvaje, de la desafección social, de la desorientación mundial controlada por poderes fácticos en la sombra. Eso no es así ni lo admito con carácter general, porque todos no somos iguales: unos van en magníficos yates y otros, la mayoría, en pateras. Es probable que a estas pateras éticas y llenas de dignidad y esperanza, que tienen suelo firme pero no quilla, como la cascara de una nuez, no suban nunca quienes no están interesados en que el mundo mejore, porque los poderes fácticos que dirigen y protegen la maquinaria de la guerra en cualquier lugar del mundo, el terrorismo de cualquier cuño, así como a los tristemente famosos hombres vestidos de negro, deciden desde hace ya mucho tiempo el funcionamiento y los altibajos del ecosistema económico, financiero y ético mundial, desde un rascacielos en Manhattan, a través de portátiles y teléfonos inteligentes. Ellos viajan en barcos privados, en cruceros del mal, que no surcan nunca estos mares de patera, para ellos procelosos porque las personas que van en ellas no merecen salvamento alguno.

En el mismo barco

El pasado 18 de noviembre se estrenó en cines el documental In the same boat (En el mismo barco), que resume en su título una idea muy brillante del sociólogo Zygmunt Bauman: “ya estamos todos en el mismo barco, pero lo que nos falta son los remos y los motores que puedan llevar este barco en la dirección correcta”. Se refiere al ecosistema social de escala mundial en el que navegamos en estos momentos casi hacia ninguna parte, con un desconcierto mayúsculo y con decisiones de corte democrático, como las elecciones últimas en Estados Unidos, donde tiembla el mundo al conocerse los resultados.

No he visto todavía la película y es difícil emitir juicios bien informados sobre su hilo conductor, pero me resulta muy atractiva la información que dispongo sobre ella hasta este momento, aunque hay incursiones en el análisis de las aportaciones revolucionarias de la tecnología del último siglo y éste que parecen inquietantes. En tiempo de crisis siempre se ha dicho que no es conveniente hacer mudanzas, pero no estoy de acuerdo con este aserto ignaciano en situaciones tan dramáticas como las que se están experimentando a nivel mundial, con un impacto importante en este país, aunque se quiera ocultar casi a diario. Estamos viviendo en un mundo con una clamorosa ausencia de valores y, sobre todo, de ética, tal y como lo aprendí de un maestro en el pleno sentido de la palabra, el profesor López Aranguren, cuando la definía como el «suelo firme de la existencia o la razón que justifica todos los actos humanos», que tantas veces he abordado en este blog.

Estas razones nos obligan a dejar los supuestos puertos seguros y comenzar a navegar para intentar descubrir islas desconocidas que nos permitan nuevas formas de ser y estar en el mundo, que he vislumbrado como hilo conductor del documental que trato hoy de forma especial. Lo contrario es obvio y se ve venir porque navegamos en mares procelosos de corrupción y desencanto, en los que cunde el mal ejemplo de abandonar el barco metafórico de la dignidad, con la tentación de que el mundo se pare para bajarnos o arrojarnos directamente al otro mar de la presunta tranquilidad y seguridad existencial. Se constata a veces, en esa situación, que falta ya mar para acoger a todos los que se tiran a él. Lo expresaba en 2012 en este blog, en un post dedicado a los aforismos, porque en ese momento apreciaba que eran numerosas las deserciones en el barco político de aquella legislatura, siendo testigo directo del abandono apresurado de los que tenían la obligación de mantenerse en el puente de mando de la responsabilidad política que se le había encomendado, arrojándose a un mar repleto de desertores de la dignidad.

Lo que verdaderamente me enerva es contemplar cómo se suelen liquidar estas situaciones tan transcendentales con la consabida frase de que “todos vamos en el mismo barco” y eso no es así ni lo admito con carácter general, porque todos no somos iguales: un os van en magníficos yates y otros, la mayoría, en pateras. Por esta situación de fondo y forma estoy interesado en ver este documental, para lograr identificar quien está enrolado en el barco que citan y explican, quizá con la debilidad personal que siento por escuchar las palabras del expresidente José Mujica, a quien tanto admiro.

Es probable que a este barco ético y esperanzador no suban nunca quienes no están interesados en que el mundo mejore, porque los poderes fácticos que dirigen y protegen la maquinaria de la guerra en cualquier lugar del mundo, el terrorismo de cualquier cuño, así como los vestidos de negro, deciden desde hace ya mucho tiempo el funcionamiento y los altibajos del ecosistema económico y financiero mundial, desde una torre en Manhattan, a través de portátiles y teléfonos inteligentes. Ellos viajan en barcos privados, en cruceros del mal, que no surcan nunca estos mares, para ellos procelosos. Lo que detesto también es el abandono de la lucha en situaciones difíciles, como las que estamos atravesando ahora, en las que aquellos que estaban a veces con los que deseamos estos cambios urgentes en las políticas mundiales, europeas y nacionales, se arrojan a un mar en el que cada vez hay menos sitio, porque dicen que esto no tiene remedio. Lo paradójico es que cuando se avance en la búsqueda de soluciones surcando mares diferentes que posibiliten otro mundo mejor, falte ya sitio o barco, según se mire, para recoger a los que en tiempos revueltos se tiraron al mar porque nunca quisieron buscar otras alternativas a este mundo que no nos gusta.

Una muestra de lo que expongo anteriormente, lo he encontrado en los párrafos finales del artículo publicado en El Diario.es al respecto (1): “La intervención de los expertos en el documental se completa con testimonios de gente en mitad de las calles de Rusia, España, Nigeria o Argentina, que teorizan sobre cómo sería el mundo sin trabajar, o trabajando menos. «Seríamos gordos», dicen en el continente africano. «Con dos días de fiesta a la semana, yo estaría contenta», apunta una ciudadana rusa. «Yo estoy ahora mismo en el paro y si te soy sincero, estoy como Dios», sentencia un español”. Sin comentarios.

Estas razones expuestas anteriormente son las que me animan a ver este documental y escuchar atentamente a personas tan interesantes como Zygmunt Bauman, Jose Mujica, Erik Brynjolfsson, Serge Latouche, Mauro Gallegati y Tony Atkinson, que intervienen en él con aportaciones extraordinarias y cargadas de sentido, con la apreciación de que, queramos o no, estamos todos ya en el mismo barco de la dignidad humana, «La Isla Desconocida» de Saramago quizás, en un viaje esencial para vislumbrar el destino universal que pasa por salir alguna vez de nosotros mismos.

Sevilla, 25/XI/2016

(1) Sarabia, David (2016, 11 de noviembre). “In the same boat”: remar para evitar el abismo del sistema actual. eldiario.es.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Lo que aprendí de Miguel Hernández y no olvido

Sevilla, 30/X/2020

Hoy se cumple el 110º aniversario del nacimiento del poeta social Miguel Hernández en Orihuela (Alicante). Estoy comprometido en ofrecer en este cuaderno digital, pequeños testimonios de desagravio por el comportamiento que recibe todavía hoy de políticos y personas de este país, que maltratan su memoria histórica sin com-pasión (así, con guion) alguna.

Aprendí hace ya muchos años que cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser joven y, en este momento, una persona mayor, supe que había que dejar las cosas de niño, porque ya no es lo mismo, aunque he constatado con el paso inexorable del tiempo que sí permanece lo que me deslumbró en otras etapas de mi vida hasta llegar a hoy. En el caso de Miguel Hernández, mi descubrimiento de su poesía social fue un revulsivo para mi vida joven y, sobre todo, su extraordinaria comprensión de la amistad. Así lo viví y así lo comparto.

Siendo muy joven y dirigiendo un Taller en Tarifa (Cádiz), en unos locales de un Grupo Escolar, todavía en época de la dictadura y de la España profunda, con el corazón helado en una de las dos realidades de nación, me dejaron una casa de maestros para pasar allí varias noches del encuentro. En las estanterías de aquél profesor anónimo, encontré varios libros de Miguel Hernández y me detuve concretamente en la maravillosa Elegía a Ramón Sijé, que vuelvo a leer hoy con emoción y sentimiento como en centenares de ocasiones anteriores, para intentar agradecer con palabras lo que aprendí de Miguel Hernández sobre el auténtico valor de la amistad en aquél día de un verano ya lejano, que se mantiene en mi persona de secreto como un rayo que no cesa.

ELEGIA A RAMÓN SIJÉ

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo
.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas…
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936)

Son 16 versos impecables. Para mí, el mejor manual de la amistad, aquella que es como la cuerda de tres hilos que jamás se puede romper y que aprendí a concebirla como tal cuando era casi como un niño, hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Ahora, en plena edad de júbilo, recuerdo algo que está muy vinculado con la amistad: el tiempo. Con esa distancia que te impone la vida, soy consciente de que aprendí también de un autor muy sabio, Qohélet, que debo repasar a menudo la lista de las 27 oportunidades para aprovechar el tiempo en vida, que describía él: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. No conforme con esta descripción, sigue explicando el valor del tiempo, a través de tres preguntas inquietantes que no dejan indiferente a nadie: ¿qué gana el que trabaja con fatiga, si se demuestra antes o después que todo es vanidad de vanidades, solo vanidad, algo así como intentar atrapar el viento?, ¿qué diferencia hay entre el hombre y el animal si ambos vuelven siempre al polvo? Y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que hay después de él?

No hay muchas respuestas, mejor dicho, ninguna en esa exposición de motivos hasta llegar a donde quiere llegar, el auténtico valor de la amistad, la que admirablemente canta Miguel Hernández en su elegía. El Hombre de Asamblea (Qohélet), tras su maravillosa descripción de los 27 tiempos y una vanidad imposible, más las tres preguntas a las que no da respuesta, nos orienta en tiempos difíciles después de su tremendo aviso para navegantes: lo mejor que te puede pasar en este tiempo de pandemia es que tengas un amigo, ya que, si te caes, siempre estará ahí para levantarte, porque la experiencia de siglos dice que la amistad es como la cuerda de tres hilos que jamás se puede romper. Él sí sabía qué hacer con el tiempo de coronavirus que a cada uno, cada una, nos toca vivir, caminando juntos, casi siempre atrapando vientos. O leyendo de nuevo a Miguel Hernández, por ejemplo su Elegía a Ramón Sijé, como la mejor felicitación en su cumpledías que suman hoy ciento diez años y, sobre todo, para reconfortarnos en estos tiempos tan modernos y difíciles.

Cuando vuelva hoy de mi corazón a mis asuntos, sólo me quedará pendiente darte las gracias por lo que hace ya muchos años aprendí de ti, Miguel Hernández, compañero del alma, compañero. Ciento diez veces, gracias, sólo eso.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Vivir es retornar a cada octubre

Leopoldo de Luis, retrato de Irene Iribarren (2004) y portada de «Versos en la guerra», una obra conjunta con Miguel Hernández y Gabriel Baldrich, publicada en 1938 (fotocomposición propia).

El otoño que arde con su lumbre de gloria
presta a las cosas luz misteriosa y dorada;
toda la tierra tiene una triste hermosura
como una dulce evocación de infancia.

Leopoldo de Luis, de Elegía en otoño, 1952, en Obra poética (1946-2003)

Sevilla, 29/X/2020

Finaliza este mes romano, otubre (válido para RAE) o el octavo mes, en una situación compleja para el mundo y para nuestro país, sumidos en una pandemia galopante que requiere templar los ánimos para sobrellevarla de la forma más digna posible. Suelo buscar refugio en la poesía, porque me gusta interpretar la belleza oculta de la vida a través de las palabras mágicas de las personas capaces de hacer de un conjunto de palabras un verso libre como el viento.

En esta ocasión acudo a la obra bastante desconocida de un poeta cordobés y de alma republicana, Leopoldo de Luis (Leopoldo Urrutia, su verdadero nombre; Córdoba, 1918 – Madrid, 2005), coautor junto a Miguel Hernández y Gabriel Baldrich de un libro de poesía social, Versos en la guerra (1938), que escribió un poema precioso, Poema para octubre, que reproduzco a continuación, con la idea de que sirva para quien lo quiera interpretar en su vida, quedándose con su mensaje de reencuentro en todo lo lejano, por ejemplo, siendo conscientes de que vivir es ser corteza de este roble / que en hielo y sol el tiempo va quemando. Quizá nos sirva en tiempos de coronavirus, en esta canción triste de otoño, para comprender mejor el mensaje implícito de este mes de octubre que se va, el octavo de la pandemia en este país, como su propio nombre indica, otubre [sic], deseando que llegue la próxima primavera y el nuevo octubre para sentir nuestro corazón dorado: El mar de la memoria / se enciende, se ilumina, y a su amparo / el corazón revive, / remoza primaveras, sollozando.

Poema para Octubre

La tarde es una rosa vagamente
en la rama desnuda del ocaso.
Una rosa ceniza, como un frío
beso crecido en unos muertos labios.

Leve sombra desliza
su palidez de hielo entre mis manos.
Las pupilas alargan sus miradas
como cautivos pájaros.

Octubre otra vez fruto
de este paisaje, este árbol
donde día tras día oscuramente
mi pobre corazón se va quedando.

Vivir es reencontrarse
en todo lo lejano,
ser otra vez aliento en el paisaje
que fue otra vez soñado.

Vivir es ser corteza de este roble
que en hielo y sol el tiempo va quemando.

El mar de la memoria
se enciende, se ilumina, y a su amparo
el corazón revive,
remoza primaveras, sollozando.
La tarde es una rosa vagamente
en la rama desnuda del ocaso.

A la piadosa luz de octubre vuelvo
y entre la tibia cuenca de mis manos

como un niño dormido
mi corazón levanto.

Vivir es retornar a cada Octubre
para sentirse el corazón dorado.

La tarde es una rosa vagamente
ceniza.
Octubre es fruto
otra vez en el árbol.

NOTA: la imagen de Leopoldo de Luis que figura en la cabecera de este post, un retrato del poeta realizado por la pintora Irene Iribarren en 2004, ha sido recuperada hoy del excelente trabajo sobre de Luis, publicado en el blog: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/10/36683/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Es verdad que el alma de Miguel Hernández aún tiene la vida

Josefina Manresa y Miguel Hernández, 1937

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Sevilla, 28/X/2020

El próximo 30 de octubre se cumplen 110 años del nacimiento de Miguel Hernández en Orihuela (Alicante). Con motivo de esta efeméride y como pequeño acto de desagravio por haberse silenciado sus versos de El herido, de acuerdo con la decisión tomada por parte del Consistorio actual, en el Memorial que el Ayuntamiento, durante el mandato de Manuela Carmena, había acordado grabar en tres placas de granito, publico de nuevo el post que dediqué en el mes de febrero pasado a Miguel Hernández, Es verdad que El herido, de Miguel Hernández, aún tiene la vida, cuando se conoció lo ocurrido. A pesar de ello, las tres placas siguen vivas en nuestro corazón y en nuestras almas, porque siempre las recordaremos como el mejor homenaje a lo que nos enseñó a través de las heridas de sus versos y las de su propia existencia: la de la vida, la de la muerte y la del amor.

Es verdad que El herido, de Miguel Hernández, aún tiene la vida

«Para la libertad», interpretada por Joan Manuel Serrat y con una coreografía que utiliza el lenguaje de signos

Sevilla, 22/II/2020

Este poema de Miguel Hernández, El herido (II), publicado en «El hombre acecha» 1937-1939, sigue presente en mi alma de todos y en la de secreto, como si fuese ayer el primer día que conocí estas palabras en una España que tenía helado el corazón de personas que buscaban la libertad perdida en una dictadura implacable. Esta es la razón de por qué escribo hoy sobre los últimos acontecimientos ocurridos en Madrid en relación con este poema que debía haber figurado en el Memorial de la Guerra Civil, que se paralizó a la llegada del nuevo Consistorio y que tuvo su primer reflejo de demolición y derribo en noviembre pasado cuando se comenzaron a retirar las placas con los nombres de los fusilados por el dictador Franco en los años 1939 y 1944. Este Memorial se había aprobado construir en el Cementerio de La Almudena en Madrid, durante el mandato de la alcaldesa Manuela Carmena. Como Miguel Hernández amaba la verdad y por ella entregó la vida, creo que la mejor forma de hacerle un homenaje de desagravio es abordar lo ocurrido desde la Verdad con mayúsculas.

Es verdad que el Ayuntamiento aprobó constituir un Comisionado de Memoria Histórica con objeto de que presentara un documento final, informativo pero no vinculante, sobre el tratamiento que se debía dar en el Consistorio a las víctimas de la Guerra Civil, presidido por Francisca Sauquillo, más allá de toda sospecha de partidismo, persona de sensatez extrema acreditada a lo largo de su vida personal y profesional, a la que profeso admiración y respeto.

Es verdad que en el informe de 2018 se proponía por parte del Comisionado la construcción de un Memorial sin nombres y en el que solo figurara un código QR que llevaría al listado de asesinados. Los siete expertos del Comisionado propusieron homenajear por separado tanto a las víctimas del Madrid republicano en la Guerra Civil (1936-1939) como a las del Madrid franquista en la posguerra (1939-1944), siendo las de este último periodo las únicas que figuraban, finalmente, en el proyecto paralizado y desmontado en la actualidad.

Es verdad que el poema de Miguel Hernández, El herido, iba a figurar en el citado memorial, en tres placas que lo recogían íntegro, pero también es verdad que no llegaron a colocarse las citadas placas porque se contemplaba esta acción al finalizar la obra inicial, parada a la llegada del nuevo consistorio.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Es verdad que el Comisionado se disolvió con bastante desencanto por parte de todos sus integrantes porque lo recomendado no surtió efecto alguno. El proyecto había cobrado cuerpo administrativo en el Ayuntamiento antes de que se presentaran las conclusiones.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Es verdad que el auténtico motivo de fricción actual es la decisión tomada por el Ayuntamiento actual, porque separándose también de la propuesta del Comisionado ha decidido colocar una sola placa, sin nombre alguno y con una frase lapidaria: “El pueblo de Madrid a todos los madrileños que del 36 al 44 sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas y religiosas. Paz, piedad y perdón», dando idéntico tratamiento histórico a los dos bandos en liza. Hecho que no se comprende a pesar de los esfuerzos de reconciliación con los que se debe tratar este asunto tan delicado, porque la verdad es que no es lo mismo.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Es verdad que la presidenta del Comisionado, Francisca Sauquillo ha manifestado al respecto: “Lo que quiere hacer ahora el Ayuntamiento es bonito como monumento por la reconciliación y la paz, pero no tiene nada que ver con el cometido que nosotros hicimos, que era velar por el cumplimiento de la ley de memoria histórica. El monumento que ahora quieren hacer es un gasto absurdo”.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Es verdad que la decisión de poner los nombres fue una decisión tomada en el pleno de Consistorio: Mauricio Valiente, integrante del Gobierno del Ayuntamiento con Manuela Carmena, explica por qué el Consistorio adoptó una decisión diferente a la que había recomendado el comisionado: “Incluir los nombres de los fusilados en la posguerra por el franquismo fue una decisión del equipo de gobierno, y del pleno, posterior a oír la opinión del comisionado», explica. «El comisionado era un órgano asesor, no decisorio».

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Es verdad que la verdad hay que buscarla en común y guardarse cada uno la suya para intentar comprender qué significa la memoria histórica de lo ocurrido en la guerra civil de infeliz recuerdo. Lo verdaderamente lamentable es tirar por tierra decisiones soberanas y de dinero público en una inversión tan reciente que se ha podido completar y mejorar con lo recomendado por el Comisionado, aunque fuera parcialmente y abrocharlo con el poema precioso de Miguel Hernández.

Es verdad que así se hubiera comprendido mejor lo que también nos legó en palabras preciosas el propio Miguel Hernández, porque los familiares de los que ahora se ven en placas desmontadas y apiladas sin sentido en el suelo, después de haber sido colocadas en el Memorial, con respeto a lo sucedido realmente en páginas muy delicadas de la historia de este controvertido país, siguen con tres heridas abiertas, la del amor, la de la muerte y la de la vida.

Es verdad, por último, que la mejor forma de grabar las palabras de su poema completo, mejor que en granito debe ser en la mente y en el corazón de los que siempre han respetado lo sucedido en la guerra civil y defienden a diario la reconciliación y transición después de la muerte del dictador, leyendo pausadamente e intentando comprender el mensaje de las palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Bach, al revés (como a veces el mundo)

Dan Tepfer

Sevilla, 27/X/2020

La verdad es que a veces tengo la sensación de vivir en un mundo al revés. Eduardo Galeano ya nos lo mostró de forma directa y sin paños calientes en una obra que, como tantas otras, han pasado bastante desapercibidas en nuestro país. Nos invitó hace ya veintidós años a entrar en la escuela de ese mundo tan opresivo para personas que buscan otra forma de ser y estar en el mundo de todos y lo sintetizó en unas palabras, Si Alicia volviera,  que no olvido: “Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies (1).

Dentro de esta experiencia del mundo al revés, de tan difícil comprensión, he navegado para buscar alguna explicación amable sobre lo que está ocurriendo, y estando en esta singladura he conocido una experiencia asombrosa de un joven pianista americano nacido en París, Dan Tepfer (2), que deseo compartir en este cuaderno digital porque creo que es una isla desconocida a la que deberíamos viajar en estos tiempos difíciles. Se trata de un proyecto que está llevando a cabo en la actualidad, #BachUpsideDown (Bach, al revés), concretamente en sus Variaciones Goldberg, que comenzó el 18 de marzo pasado, cuando se expandía el coronavirus de forma exponencial por la ciudad de Nueva York, donde residía al comienzo de la pandemia, decidiendo grabar un vídeo completo, #BachUpsideDown (Bach, al revés), de las Variaciones Goldberg, entendiendo que -según sus propias palabras- lo sentía “como una meta alcanzable que podría mantenerme cuerdo”. De forma sintética, afirma que Bach es “un maestro del contrapunto y su música suena tan bien al revés como lo hace del lado izquierdo hacia adelante. Así que escribí un programa informático que graba lo que toco, y luego lo reproduce al revés. Lo sorprendente de este enfoque es que la música se siente completamente nueva, como una nueva obra, muy diferente de la original. Es como mirar a Bach a través de un prisma y me lleva a enamorarme de su música de nuevo” (3).

Tengo que reconocer en esta aproximación amable al mundo al revés, que ya conocía e incluso había tocado una obra de Johann Sebastian Bach, el primer canon de la Ofrenda musical, BWV 1079 de Bach, conocido como el «canon cangrejo», que apuntaba maneras sobre la composición tipo palíndromo, es decir, que se puede tocar igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, es decir al revés, pudiéndose tocar con las dos manos de esta forma y al mismo tiempo. También es cierto que el artista gráfico Jos Leys nos ha mostrado cómo esta obra de Bach es básicamente la versión musical de una cinta de Möbius.

Siguiendo con la obra de Bach al revés, Dan Tepfer explica que el secreto de esta inversión está en la técnica del contrapunto de la que Bach era un maestro: “El contrapunto tiene que ver con las relaciones de intervalo. Realmente, es el resultado del estudio de qué intervalos suenan bien, cuáles son problemáticos, y cómo moverse entre ellos. La clave de la inversión —inversión cromática en lugar de inversión diatónica— es que conserva exactamente las relaciones de intervalo: un tercio mayor siempre invierte a un tercio mayor, un sexto menor a un sexto menor, y así sucesivamente. Por lo tanto, los elementos clave que hacen que el contrapunto funcione (los intervalos entre notas) son los mismos en la inversión que en el original. La única diferencia es la dirección en la que se mueven las notas, y el orden de las notas, es decir, que está en la parte inferior y que está en la parte superior”.

 Comprendo que no es fácil asimilar bien esta lectura musical, pero como una imagen, junto a su sonido original, vale más que mil palabras, he elegido una muestra de esta experiencia en la que visualmente y escuchando atentamente al autor de la inversión, se puede comprender bien la maravillosa composición de Bach y su profunda armonía y melodías entrelazadas.

Según su propia explicación de la inversión , “El Aria establece el marco para las 30 variaciones que siguen. En particular, cada variación sigue la misma estructura armónica que el Aria, pero también hay otras conexiones. El Aria tiene 32 barras, y hay 32 movimientos (incluyendo la apertura y cierre arias) en la obra. El Aria se divide en dos partes de 16 medidas, con una clara demarcación en el medio, donde están las barras de repetición. Del mismo modo, los Goldberg tienen una clara división en el punto medio, entre las Variantes 15 y 16, evidenciada por la elección de Bach de hacer de la Variación 16 una «Obertura», una Obertura Francesa, para ser precisos. He elegido escribir la ornamentación en esta partitura, porque al invertir la ornamentación, funciona de manera diferente a la que estamos acostumbrados, y tendría que inventar una nueva notación para indicar qué tipo de adornos se deben usar. Esto parece más práctico”.

Todo estaba medido en la composición original de las variaciones Goldberg. Lo único que he pretendido hoy es intentar comprender algunas cosas que pasan hoy y que se traducen en mostrar un mundo al revés, aunque la belleza intrínseca de la obra de Bach nos muestre un ejemplo de cómo el ser humano puede asomarse al mundo y no bajarse de él porque es precioso.

Finalmente, quiero agradecer a la Fundación Juan March haberme dado la oportunidad de iniciar este viaje musical hacia un mundo al revés comprensible y amable, indicándome caminos para transitar por él de forma más humana, intentando junto a Galeano asistir a sus clases para comprenderlo mejor, porque asumo desde este momento que estoy obligatoriamente obligado a entenderlo. Con la ayuda de Bach y,  eso sí, sin que nadie, por necesidad, sólo por azar, tenga que darle la vuelta.

(1) Eduardo Galeano (1998). Si Alicia volviera, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

(2) https://www.nytimes.com/2020/05/15/arts/music/dan-tepfer-bach.html

(3) https://dantepfer.com/bachupsidedown/. Es una magnífica descripción del proyecto que ayuda a comprenderlo en toda su extensión.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

El pueblo chileno aprueba la elaboración de su Nueva Constitución

“25/10/2020: CONTRA VIENTO Y COVID, CHILE DECIDIÓ ACABAR CON EL LEGADO DEL DICTADOR”

Texto de un cartel, ayer, durante la votación en Valparaíso (Chile)

Sevilla, 26/X/2020

Es de bien nació ser agradecido. Es lo que me pasa hoy al constatar el magnífico resultado de ayer en el plebiscito nacional chileno para aprobar o no la Nueva Constitución. Quiero resaltar hoy, en este pequeño homenaje particular al pueblo chileno, que formé parte de mi conciencia social escuchando a Víctor Jara, Quilapayún, Inti-Illimani, Violeta Parra, Julio Numhauser y otros tantos “cantores” y grupos chilenos que amaban y aman la democracia por encima de todo. La aportación de Neruda es otro cantar del alma mía, que reconozco, guardo, respeto y aprendo. También he sentido el dolor mantenido en el tiempo por la terrible dictadura de Pinochet y en recuerdo a la libertad malherida del pueblo chileno, que he grabado de forma indeleble en mi mente y en mi corazón a lo largo de 47 años y de lo que he dado pruebas fehacientes en este cuaderno digital cada 11 de septiembre. Gracias sinceras por lo que aprendí de la democracia chilena, de sus cantores, grupos folklóricos, poetas, escritores. Del pueblo llano de Iquique.

Han sido dos preguntas, en las que había que decidir aprobar o rechazar lo propuesto y un único resultado final: aprobar mayoritariamente o no la nueva Constitución y la forma de llevarlo a cabo con participación popular asegurada o no. El resultado ha sido abrumador, más de un 78% de votos a favor de la Nueva Constitución, en una primera pregunta, siendo la segunda la referida a la fórmula para llevarlo a cabo, mediante una Convención Mixta Constitucional (muy importante decisión para asegurar la participación democrática), la que ha obtenido un 79% de votos afirmativos. Se ha demostrado con esta importante mayoría que el pueblo chileno, unido, jamás será vencido. Este gran paso democrático hacia adelante permitirá reemplazar la actual Constitución, redactada y aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), gracias al histórico plebiscito surgido de las protestas populares de octubre de 2019, que ocasionaron desgraciadamente 30 muertos y miles de personas heridas.

Se votó ayer algo muy importante y revolucionario: la nueva Carta Magna será elaborada por una Convención Mixta Constitucional formada por parlamentarios y ciudadanos electos. Las 155 personas que integrarán esta convención ciudadana serán elegidas por votación popular el 11 de abril del año que viene y a partir de entonces tendrán un margen de nueve meses, prorrogables una sola vez por tres meses más, para elaborar el nuevo texto de la nueva Carta Magna.

Es llamativo constatar que ni siquiera el coronavirus ha sido capaz de frenar esta oleada democrática, al haber sido convocados a esta votación más de 14,7 millones de chilenos, con medidas muy restrictivas de seguridad sanitaria para evitar contagios y haberse desarrollado la misma con gran normalidad. Se ha confirmado algo que no he olvidado de la gran historia de democracia en Chile: con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades, exactamente como se sigue cantando en Chile en su memorable Cantata Popular de Santa María de Iquique que tantas veces he citado en este cuaderno digital. Con este resultado de ayer, la dignidad se va haciendo costumbre en Chile. Una gran lección democrática para no olvidar en tiempos de coronavirus.

Me dispongo ahora a escuchar y compartir en la noosfera la nueva composición de Quilapayún e Inti-Illimani, La Nueva Constitución (letra: Eduardo Carrasco, de Quilapayún y música de Fernando julio, de Inti-Illimani), con unas palabras que me dejan el alma tranquila en democracia, aunque con la ardiente paciencia de Neruda:

Neruda dice que el viento
Con voces inmateriales
Canta a las olas del mar
Ansias de besos nupciales
Y el mensaje es que la patria
Estrene su corazón
Con su palabra más sabia
La nueva constitución

Entonces responde Parra
Basta de gran poesía
Ya no sirve el tonto grave
Llegó la antipoesía
Miren que cosa más rara
Y ocurre en nuestra nación
El pueblo quiere dictarnos
La nueva constitución

Huidobro que no es tan loco
Como un pájaro que canta
Tralalí de un dios perdido
Un aleteo levanta
El poeta es el que inventa
Con nobleza su canción
En la que ya viene escrita
La nueva constitución

Y es Violeta la que sigue
Pone su guitarra en ristre
Y empieza a tocar cantando
Acordes un poco tristes
Gracias a mi pueblo dice
Que ahora escucha mi canción
A lo mejor va e inventa
La nueva constitución

Y como es fiesta chilena
Con pebre y con vino tinto
No puede faltar de Rokha
Que aquí viene a ser el quinto
Ofrece pebre en cuchara
Apetitosa porción
Para que nazca enfiestada
La nueva constitución

Y este que canta es Carrasco
Poeticastro sencillo
Sin premios ni pergaminos
Es lana del mismo ovillo
Desconocido poeta
Pobre pero no huevón
Rengueando pero votando
La nueva constitución

Y al final llegamos todos
Poetas y no poetas
El joven del matapacos
Y el paco con su escopeta
No hay nadie que quede fuera
Porque es toda la nación
La que escribe con su puño
La nueva constitución

Me traicionó la memoria
Estaba dejando fuera
A la más grande de todas
Que debería ir primera
La honda voz de Gabriela
Que llevo en mi corazón
Para escribir con ternura
La nueva constitución

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.