PALABRAS DEL AMANECER / 8. Y vio Dios que era muy bueno…

CAIXAFORUM
Génesis, Sebastião Salgado. Exposición de arte en la calle. Archivo de Indias (Sevilla) / JA COBEÑA

Paseando por las aceras del Archivo de Indias, he contemplado esta mañana la visión del Génesis a través de la cámara cerebral de Sebastião Salgado, en una exposición de arte en la calle dedicada sobre todo a las primeras palabras del libro que ha contado a la humanidad durante siglos cómo se creó el mundo, hasta que Darwin lo puso en crisis por su lectura evolucionista del origen de las especies. Decía Jesús Ruiz Mantilla en 2014 que con este proyecto Salgado había salido a buscar en 2005 el paraíso terrenal y fotografiarlo durante ocho años: “¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

MUCHACHA CAYAMURA
Muchacha cayamurá, preparándose para la ceremonia del amuricumá. Mato Grosso (Brasil), 2005 / JA COBEÑA

He escrito en varias ocasiones y en este cuaderno sobre esta obra maravillosa del fotógrafo brasileño, desde que comenzó esta aventura especial de gran carga ideológica: El Génesis de Salgado. He vuelto a casa y he abierto el Primer Libro en su capítulo I, versículo 31, para corroborar con la musicalidad del texto hebreo, en su escritura primigenia, que el relato de la creación dejaba muy claro que lo mejor que había ocurrido en aquellos días mágicos fue la creación del ser humano, porque a diferencia de los cielos, la tierra y el agua, que sólo eran buenos, en la del hombre y la mujer vio Dios que era muy bueno lo que había hecho. Un adverbio, meod, que en hebreo significa “muy” dejó claro para siempre que la existencia de los seres humanos justificaba por sí misma la creación del mundo, el evolucionismo o el punto alfa y omega de la vida. Son sólo creencias de siete días especiales, singulares, en los que había ocurrido algo muy bueno para la existencia humana, para cada uno (con su cadaunada).

Salgado me lo ha recordado hoy en Sevilla, junto al Archivo de Indias, la sede de la memoria histórica de una conquista de América que todavía nos hace muchas preguntas de qué hicimos allí, en un entorno maravilloso tal y como lo ha retratado este fotógrafo de almas especiales, en blanco y negro, porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer.

Sevilla, 11/VI/2015

Los cofres de la memoria

JUAN COBOS WILKINS
Juan Cobos Wilkins, durante su intervención / JA COBEÑA

Ayer pronunció una conferencia Juan Cobos Wilkins en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, con motivo de la celebración del Día Internacional de los Archivos, con un título sugerente: “El cofre del tesoro de las mil y una historias”. Nadie mejor que él para entregarnos palabras extraídas de sus cofres de secreto, permitiéndonos comprender la importancia del respeto a la memoria de la historia de un pueblo, una ciudad, de un país o de un continente que pasan a formar parte del patrimonio histórico de la humanidad. También, la historia de personas que hacen que el mundo tenga sólo interés cuando va hacia adelante pero respetando esa memoria de secreto que autores como Cobos Wilkins saben entregarnos con palabras entrelazadas con una belleza esencial, como cuando se saca un collar de un cofre y poco a poco apreciamos su formato, sus engarces y su composición artística al quedar desplegado entre los dedos.

Juan nos entregó secretos de su corazón de escritor, descalzo y ligero de equipaje, tocando el suelo a flor de piel, encarnado en sus realidades sonoras. Demostró que el título de su conferencia no era inocente porque lo podía explicar con realidades, con tres novelas que habían necesitado vivir en la dialéctica de la historia y su imaginación. En el corazón de su tierra, en su mar invisible y en la relación del pan y el cielo de un santo muy peculiar, egipcio que no onubense, con militancia sindical activa.

Fue una hora y media que pasó de forma fugaz, porque los múltiples detalles que nos regaló nos hicieron comprender la importancia de las mil y una historias que pueden contener los archivos, aunque hay que saber respetarlos y tratarlos con la delicadeza que él, mejor que nadie, lo hace. De su primera novela, El corazón de la tierra, nos enseñó la importancia de la tradición oral, que también es una forma de mantener viva la memoria histórica de un pueblo. Al igual que se hacía en los pueblos ribereños cercanos al Tigris y al Éufrates, hace ya muchos siglos, su abuelo le contó cuando no tenía más de diez u once años la historia de “la noche de los tiros” en Riotinto y él supo guardarla en su corazón de secreto hasta que un día pudo contarla a todo el mundo a través de la palabra hecha libro y de la imagen hecha cine paraíso, comenzando con unas palabras grabadas en un paseo nocturno por Corta Atalaya: Yo tenía una amiga, una amiga invisible… La investigación, entre otras, en el Archivo Histórico Minero de la Fundación Río Tinto, le permitió dar forma real a lo que solo era una comparación andaluza popular, que muy pocas personas sabían situar en su debido tiempo y momento.

Continuó explicando el momento supremo de imaginación que dio forma a El mar invisible. Una historia sobre una cárcel de Huelva, de cuyo nombre no quiero acordarme, donde se concentraba a los homosexuales de España a los que se aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes. Un diálogo entre dos reos que demuestra la fuerza de la palabra, cuando nos queda… Contó la entrega anónima que le hicieron en el buzón de su casa del expediente de Miguel Hernández durante el tiempo que estuvo en esa cárcel y cómo le detuvieron en Rosal de la Frontera por un azar de la vida que le costó muy caro a partir de ese momento crucial, por el mero hecho de llevar un reloj de oro que le había regalado Vicente Aleixandre. Finalmente, Pan y Cielo, un divertimento especial a través de una historia de un santo ugetista, con tonos surrealistas, pero que Juan ha sabido subirla a los altares de la tolerancia y comprensión democrática.

Demostró que todo está en los archivos vivientes y que queda mucho por descubrir en la vida si nos afanamos en ellos con pensamiento y sentimiento. Lo que él ha puesto de forma especial en las tres historias muy bien contadas es su imaginación, a la que ha dejado volar siempre en su querida Corta Atalaya, con un pie descalzo en la realidad del suelo minero y una mano elevada a los cielos para que los anillos de Saturno puedan un día entrar con un encanto especial en sus dedos que escriben todavía con lápices de madera (a la que tanto hay que agradecer), utilizando también goma Milán, aquella que tenía siempre un olor especial a niño minero, para borrar de su historia de secreto aquello que no merece la pena investigar en los archivos de la vida de todos y después contarlo.

Sevilla, 10/VI/2015

Crónica de una investidura anunciada

EL CUARTO PODER
Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). El Cuarto Estado.

La pregunta de por qué quieres ser un político significa en realidad por quién quieres serlo.
Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Han pasado setenta y ocho días desde que se celebraron las elecciones de Andalucía y las espadas siguen en alto cuando lo lógico es que estuvieran ya envainadas desde hace mucho tiempo. El mercado persa electoral sigue abierto en situación de alta indisponibilidad, mostrando lo peor de la actitud política que está presidiendo la resolución del fraccionamiento del voto en esta Comunidad.

Si se respetara la voluntad de los votantes en las elecciones de marzo, en Andalucía hay una decisión tomada ya en las urnas, con varias vertientes de interpretación, que debería facilitar la investidura:

1. Los partidos conocidos como mayoritarios o clásicos ya no tienen el respaldo pleno de los votos para hacer y deshacer a su antojo, es decir, han desaparecido las mayorías absolutas.
2. El voto escrutado el 22 de marzo de 2015 es mayoritariamente de progreso y de izquierda, en su acepción más correcta del término, tal y como lo entendemos todos, con las matizaciones del triunfo de los de abajo si así complace democráticamente a muchos de los que han confiado en la necesidad del cambio, a la gente.
3. Andalucía tiene necesidad urgente de dirección política, porque la confianza que se presta a los partidos políticos mediante los votos, está rebasando ya límites insoportables y, en muchos ámbitos, Andalucía comienza a navegar a la deriva por mucho que algunos se empeñen en negarlo.
4. Cunde un clamor popular muy preocupante al constatarse que la inercia de la gobernanza en Andalucía durante estos setenta y ocho días permite vislumbrar para los no demócratas que Andalucía se gobierna sola sin necesidad de políticos. Con comentarios.
5. Si construimos un silogismo ultrarrápido constatamos que si la democracia es la representación del gobierno por parte de los que obtienen la mayoría y si ésta se ha conseguido por la pluralidad de partidos de izquierda o de abajo, un 63% aunque con diferentes programas, debe ser esta corriente la que obtenga el poder y, por tanto, la que gobierne sin paliativo alguno en la Comunidad.

Pero los intereses creados de todos los partidos, sin excepción alguna, burlando la confianza de la población andaluza que ha depositado el voto en las urnas, sigue ensimismada en juegos de salón para obtener cada uno el mayor beneficio posible, olvidando una vez más a la ciudadanía que ha confiado un voto responsable, un voto de mayoría para que la política se lleve a cabo de forma diferente, no inocente por cierto.

Sé que no es fácil acabar con la situación actual, porque no existe el bálsamo de Fierabrás que se compra en el mercado y lo resuelve, pero la investidura se debe llevar a cabo ya con carácter de urgencia y respetarse en todo caso la voluntad de la mayoría, en los supuestos planteados anteriormente, con todas las restricciones y ribetes de acero que sean necesarios, para no convertir estas decisiones en mercancía fotografiada en un extenso muestrario de bisagras, casquería política, despropósitos y querellas personales. Las llamadas fuerzas de izquierda caen en su propia trampa y pierden desde ya toda legitimidad de gobierno cuando no se actúa con responsabilidad plena, respeto reverencial al poder popular, altura de miras y generosidad en la aplicación de la ética de situación a través de los derechos y deberes de representación mutua.

He escrito estas palabras porque no quiero callarme y participar de alguna forma en silencios cómplices, como los de aquellos lugareños a los que retrató excelentemente José Luis Cuerda en los planos finales de La lengua de las mariposas, vociferando ante la cordada de presos donde caminaban personas dignas, no queridas por todos. Lo que pasa también es que tengo prisa ciudadana, porque llevo a Lula y a Manuel Rivas en el corazón y porque se agotan los billetes de los autobuses de la utopía del gobierno en España, que deberían salir esta semana desde la estación de Andalucía.

Sevilla, 8/VI/2015

Elogio de la singularidad

Es una película diferente, singular, necesaria. Requisitos para ser una persona normal es un canto a la ruptura de patrones sociales, que se sintetiza en un diálogo entre Alex, con síndrome de Down, y María de las Montañas, los dos hermanos protagonistas de una familia rota, en la búsqueda de identidad normal y verdadera:

– ¿Por qué quieres ser normal?, pregunta Alex a su hermana.
– Porque todo el mundo quiere serlo.
– Yo no, responde Alex.

Y el patrón de la normalidad se circunscribe, en el pequeño mundo de la protagonista, a cumplir con una lista convencional para el mercado de estar en el mundo, más que ser en él: tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida familiar y ser feliz. Se trata de ir tachando todos los ítems que engloban el estándar de la normalidad y que cuando se cumplen permite la integración de una persona en la sociedad. Si falla alguno, la sociedad te expulsa con una facilidad clamorosa. Peor aún, no te admite.

LETICIA DOLERA
Leticia Dolera, guionista, actriz principal y directora de la película

Creo que más que normalidad, habría que hablar de singularidad. Cuando pretendemos ajustarnos a patrones, la experiencia suele ser nefasta, porque dejamos a un lado la inteligencia, como primer distintivo humano que nos hace ser personas y de identidad intransferible y porque no existen dos iguales, por mucho que se empeñe la sociedad de mercado en pasarnos a todos por la máquina de conversión en personas-patrón-para-triunfar-en-el-mundo, empaquetándonos como producto expuesto para que lo compre el mejor postor en todos los ámbitos posibles. Pura mercancía.

Con una uniformidad insoportable, porque el patrón de la normalidad pasa por tener trabajo, casa, pareja, vida social, aficiones, vida de familia y felicidad, según el estándar de la sociedad en la que nace, se crece y se multiplica cada ser humano si puede. Tener, pero no ser. Ahí está la diferencia, en la singularidad que tan bien comprendía Alex, porque es la única razón del corazón y de la razón que nos permite ser felices, que es el principal objetivo de la inteligencia en su misión posible de resolver problemas. Y como lo entendieron finalmente Borja y María de las Montañas, una pareja de seres singulares por lo que ellos son, no por lo que tienen o le ha entregado la sociedad de consumo y mercado, tal como ya definía el lema singularidad el Diccionario de Autoridades en 1739, con la riqueza de nuestra forma de hablar hasta hoy: servir con el talento, no imitar otros, sino beneficiar el que ya dio el Cielo, o lo que recibimos de nuestros padres en la preciosa evolución de nuestra propia vida.

Sevilla, 6/VI/2015

PALABRAS DEL AMANECER / 7. Buscando luces y sombras, desesperadamente.

El calor reinante obliga a buscar sombras al caminar. Cada uno lo puede interpretar como quiera, pero esta búsqueda, a veces desesperada, nos trae a la memoria la necesidad de discriminar determinadas sombras que atenazan la vida de personas sin escrúpulos, maestros de la ética siempre que se aplique a los demás.

Mientras sorteaba en las aceras de Jacobs el paseo entre sol y sombras, he encontrado motivos dignos que daban cobijo a ideas buenas y personas que siempre están detrás de ellas. Y era una paradoja que me hacía reflexionar porque luces y sombras conviven siempre en permanente dialéctica vital. Lo importante es saber buscar la sombra cuando determinados soles calientan la cabeza débil que forma parte de nuestras vidas, sin excepción alguna. He constatado que todo depende del color del cristal con el que se observa la vida.

He comprobado en una parada de autobús que no debemos mostrar indiferencia a las enfermedades raras, que podemos buscar signos que muestren nuestra preocupación hacia ellas. La universidad con zapatillas de deporte, que es la vida misma de todos los días, de la cotidianeidad impenitente, la de la calle, en la que tantas personas estudian y asisten a sus clases sin faltar un solo día a ella, muestran caminos de luces entre tanta sombra reinante. También he vuelto a reforzar la idea estudiada en libros y experiencias vitales muy próximas, de que el talento nos hace más libres. Esta mañana lo he visto en cartel de un kiosco de prensa, donde una persona concreta, José Luis López Gómez, mejor inventor europeo en 2013, me dio la oportunidad de pensar que en este país es posible la regeneración global en ideas y personas. También en políticos.

Cuando regresaba a casa, me ha parado una persona encantadora, un senegalés que te entrega sonrisas a cambio de nada en un semáforo. Me ha dicho que me habían dejado muy bien en la peluquería y he recordado que él sabe muy bien qué es la sombra, porque nació en un país en el que se aprende en las escuelas que un árbol sagrado, el baobab, encierra en su tronco, ramas, hojas y cauris, un secreto para alcanzar la dignidad de la vida.

He vuelto a leer el cuento que un día descubrí investigando la riqueza del talento, La princesa, el baobab y los cauris, que cantaba las excelencias de sus hojas y su sombra, sin haber entendido nunca por qué los trataba tan mal el Principito. Y con el corazón de niño que siempre fui, mirando a los ojos a este chico de la sonrisa a flor de piel sin nada a cambio, he comprendido que saber buscarla ofrecerá garantías de comprensión para asimilar mejor la complejidad de la vida, los caballos de mar de nuestros cerebros (hipocampos) que vuelan hacia el sol, aunque al igual que Groucho, en cualquier caso, siga necesitando localizar a un niño de cinco años para entender los asuntos de la vida, de la muerte, de sus luces y sombras, que a todos -a veces- nos siguen pareciendo cuentos escritos en chino o wolof, su idioma en el amanecer hoy de Sevilla.

Así me ha sucedido y así lo he contado.

Sevilla, 5/VI/2015

PALABRAS DEL AMANECER / 6. Es hora de construir pasiones

CONSTRUYE
“Una amistad, el compromiso social, una conciencia crítica, la capacidad de esfuerzo y autocontrol o incluso una afición por la que madrugar un sábado por la mañana. Elementos todos ellos que pueden enriquecer la vida de un joven, ayudarle a desarrollarse como persona, y hacerle menos vulnerable frente a los consumos de drogas”.
Campaña de sensibilización de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción

Esta mañana encontré este mensaje cuando ya se asentaba el amanecer temprano de una ciudad apasionada en todo lo que vive y transmite. Precioso el eslogan de FAD, en una campaña publicitaria que está en la calle, nunca mejor dicho. Un hashtag, #CONSTRUYE, que puede ser viral si nos lo proponemos, pero en todos los órdenes de la vida: “Cuantas más cosas construyas en tu vida, menos espacio dejarás a las drogas”, cuyo objetivo es sensibilizar a los jóvenes españoles de 14 a 25 años acerca de la importancia de que se formen como personas –“que llenen su vida”- para ser menos vulnerables a los consumos de drogas.

Las elecciones del pasado domingo han abierto las puertas del campo de la pasión, desde todas las perspectivas posibles. Indiscutiblemente, #CONSTRUYE es un mensaje aleccionador y positivo para cuidar el peligroso mundo de las drogas, cualquiera de las que existen en su universo maligno, duras y menos duras, pero letales. Como es el mundo tenebroso de la corrupción con dinero público, una droga no novedosa por cierto. Y ya sabemos que el dinero es un poderoso caballero, corrupto a veces, habiendo tocado fondo político en la sociedad española.

Estamos viviendo momentos apasionantes. Como pertenezco al Club de las Personas Dignas, la pasión es una obligación para practicarla en todo lo que hacemos a diario cuantas personas estamos afiliadas a esta organización virtual, muy numerosa por cierto. La pasión implica sufrimiento, en su acepción etimológica más pura y necesariamente exige un esfuerzo suplementario ante la mediocridad que nos invade por tierra, mar y aire. Aun siendo una verdad incuestionable, se presenta ahora una oportunidad de cambio social, una ob-ligación [sic] apasionada que se ha vislumbrado en las urnas para desalojar el diletantismo y la pasividad no inocente, la tristeza y el desencanto ambiental por tanta miseria humana, tanta corrupción universal, aunque el trabajo de zapa de los de siempre, en nombre de los demás sin que la gran mayoría silenciosa o ruidosa se lo haya confiado, sigue haciendo de las suyas, practicando todavía sin compasión alguna aquello de “ande yo caliente, ríase la gente”. Porque les molesta la pasión de los que creemos que otro mundo, otra Europa, otra Andalucía, otra sociedad y otra política de todos y para todos, en definitiva, ahora es posible.

Sin tener que recurrir al dinero, al mercado, a las mercancías políticas de los que pretenden con sus actos robarnos diariamente a manos llenas la pasión de nuestra persona de secreto y la de todos. Es muy lógico el mensaje de FAD para los jóvenes, pero podría estar dirigido también a todos los que deseamos vivir apasionadamente, con deseo vehemente, porque una amistad, el compromiso social, una conciencia crítica, la capacidad de esfuerzo y autocontrol o incluso una afición por la que madrugar un sábado por la mañana, son elementos todos ellos que pueden enriquecer la vida de todos, sin excepción y retirarnos de la droga del desencanto humano que tanto daño nos hace. Sería una forma maravillosa de solidarizarnos de forma proactiva con la campaña. Cada uno con su cadaunada. Sólo son proposiciones desde la pasión que cantaba Pablo Milanés: Propongo compartir lo que es mi empeño y el empeño de muchos que se afanan. Propongo, en fin tu entrega apasionada, cual si fuera a cumplir mi último sueño.

Sevilla, 28/V/2015

Una inteligencia maravillosa


Una mente maravillosa. Discurso final

La comunidad científica está triste porque ha muerto John Forbes Nash, premio Nobel de Economía de 1994, un ejemplo de superación personal y social que nos ha conmovido desde que conocimos su experiencia de vida en un mundo dual llamado esquizofrenia, del que salió tras un esfuerzo encomiable y que pudimos valorar de forma privilegiada a través de una película que ha marcado la existencia de muchas personas.
No he olvidado nunca las palabras que pronunció Nash en el discurso de recepción del premio Nobel, que también se recoge en los planos finales de la película, con una interpretación extraordinaria de Russel Crowe:

“¡Gracias! Siempre he creído en los números. En las ecuaciones y la lógica que llevan a la razón. Pero, después de una vida de búsqueda me digo, ¿Qué es la lógica? ¿Quién decide la razón? He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante,…y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica. Estoy aquí esta noche gracias a ti. Tú eres mi única razón de ser. Eres todas mis razones. ¡Gracias!”.

Escribí en 2009 una carta sobre El equilibrio de Nash, tras la lectura de un reportaje de la revista dominical Magazine, de 13 de septiembre de ese año, porque hacía tiempo que no constataba de forma tan directa el nuevo elogio de la inteligencia genial que es también algunas veces, para la ciencia y la literatura, de la locura. El apasionante retorno de John Forbes Nash a la cordura no conformista, lo dejaba bien claro: la locura es un sueño del que se puede despertar. Su visión sobre el conocimiento humano no dejaba resquicio a la desesperanza en sus palabras. Todo el reportaje era un canto al interés de que el mundo solo tiene interés cuando se va hacia adelante en la vida, en cualquier plano y, sobre todo, en el del conocimiento. No sobraba una línea del mismo, todas sus palabras se cruzaban con perspectivas saludables, en clave de constante pensamiento racional frente a cualquier irracionalidad de viejo o nuevo cuño. Además, aconsejaba a los jóvenes estudiantes, tras su viaje de ida y vuelta a la estereotipada normalidad, como un canto a la vida racional creativa, que la felicidad no depende de resultados académicos, que necesitamos el riesgo, que hay que asumir los propios fracasos y atreverse a abordar la maravillosa creatividad haciendo cosas que nos diferencian de los demás, pensar por sí mismos. En definitiva, vivir en permanente equilibrio, según su paradigma, sabiendo que la locura de vivir es una estrategia para que todos podamos ganar al despertar de sueños reales.

Sé de lo que hablaba Nash, porque cuando se produce la muerte de alguien a quien quieres o admiras o te mueres por dentro cuando te clasifican como loco o loca, es difícil encontrar respuestas. Creo que solo queda una muy concreta, la de la amistad, la del amor que comentaba Nash, porque cuando te caes o tropiezas en las piedras de la vida cuerda o loca, siempre estará alguien cerca para ayudarte, levantarte y seguir haciendo camino al andar. Es lo que le pasó a un hombre de asamblea, de “comunidad” que se llama hoy, de nombre Eclesiastés, que no tenía respuestas para la muerte o la locura en vida, pero en cierta ocasión le habían contado en su círculo más cercano que la amistad o el amor, tanto monta-monta tanto, es como la cuerda de tres hilos, que difícilmente se puede romper. Y así lo han dejado hablado y escrito el Eclesiastés y John Forbes Nash. Maravillosa inteligencia.

Sevilla, 25/V/2015

Bella con alma

MARIA ANGELES NARVAEZ BELLA
Yo bailo en silencio… como si oyese mi propia música interior, o mejor aún: mi corazón. Pero también el tuyo.
María Ángeles Narváez

Fue una presentación en sociedad de un espectáculo de pensamiento y sentimiento, Bella, con un corazón que se escuchó mucho más fuerte que el viento, en palabras de Rafael Alberti, porque si un baile flamenco no tiene sentimiento es solo eso, un baile. Anoche volvió a manifestarse en el escenario del Teatro Alameda, en Sevilla, la persona de secreto de María Ángeles Narváez Anguita, conocida artísticamente como “La niña de los cupones”, que con una sencillez extrema pronunció palabras que nos llegaron al alma de todos, las bailó una vez traducidas a su lenguaje corporal, transmitiéndonos a través de su silencio interior unas sensaciones especiales muy difíciles de explicar, en un teatro lleno de personas sensibles con un movimiento cultural, Escena Mobile, que presentó ayer dos espectáculos de cultura de inclusión, Bella y Bailo, luego existo, que pretenden aunar arte e integración social. Excelentes.

María Ángeles, que ayer fue María del Silencio, nos enseñó el arte de hablar a través del baile flamenco, con un movimiento en el escenario que se centraba en sus manos y en sus pies, traduciendo a lenguaje de signos lo que en ese momento estaba sintiendo como necesidad de comunicar su visión del arte a todas las personas presentes. Nos señaló muchas veces su mente, su corazón y habló de forma sobrecogedora sobre la necesidad de la expresión corporal, como detalla en la presentación de su espectáculo: “El baile es la fuerza que grita en mi cuerpo, desde la chispa de una idea que ha incendiado mi espíritu. También escucho el ritmo de otros cuerpos y me contagian… ¡me conmueven! Puedes ver lo que hace mi cuerpo, pero no puedes saber lo que ocurre en mi cabeza. Soy la señora de mi reino y lo creo a mi manera. Puedo cambiarlo todo, el mundo imagino al revés… pero eso no hace daño a nadie. Contar tantas cosas con mi cuerpo que no se pueden decir con las palabras… El baile es la fuerza que grita en mi cuerpo desde la chispa de una idea. Yo bailo en silencio… como si oyese mi propia música interior, o mejor aún: mi corazón. Pero también el tuyo.”

En una jornada de reflexión ciudadana, María Ángeles nos contó algo especial junto a su grupo artístico, lejos del mensaje de la factoría Disney: se puede ser bella durmiente de los sonidos. En ese mundo mágico tan especial, tan suyo, nos invita a participar siempre para que comprendamos que el ser humano es capaz de integrar el arte de bailar para expresar aquello que trasciende el mundo de los silencios. Nos recordó que la vida es bella, cuando somos capaces de integrarnos en el mundo de los que están atentos y despiertos ante estas realidades artísticas que, en su caso, no necesitan nada más que una voluntad férrea para superar limitaciones que la vida les entregó un día. Un ejemplo a seguir y divulgar a los cuatro vientos para que ella pueda montar a corto plazo el mejor espectáculo de su silencio interior en un mundo desorientado y falto de valores que necesita con urgencia conocer estos ejemplos de superación y belleza con alma.

Sevilla, 24/V/2015

Obligatoriamente obligados a votar


AGUAVIVA, Ni yo tampoco entiendo

… el tema 83, la democracia,
el ácido sulfúrico, los ceros,
el tacón, las hambres, el casamiento
orgánico. De este mundo los dos
sabemos poco. Y sin embargo, estamos
aquí obligatoriamente obligados
a entenderlo.

Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo

Ante la situación que atraviesa el país, donde hay un sentimiento generalizado de desencanto hacia la política y quienes la ejercen de forma directa, es imprescindible ejercer el derecho a votar por la opción política que mejor responda a intereses generales en los que cada persona se vea reflejada. Lo peor que podría pasar sería engrosar la lista de abstencionistas o de voto en blanco, bajo la excusa de que quien así actúa es porque no es político o política, recurso tan simple como dañino para un país democrático.

Creo que estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversa razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo votado. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado del ser humano, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo o entre mis amigos.

Estamos obligatoriamente obligados a entender así el voto, aunque muchas veces no sepamos por qué en el día a día político el tema 83, la democracia, el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, las hambres y el casamiento orgánico, no acabemos de entenderlos. Porque de lo que pasa en este mundo político casi todos sabemos a veces poco. Y sin embargo, estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo.

Sevilla, 22/V/2015

Hay que votar a personas y programas decentes

ELECCIONES LOCALES 2015
http://locales2015.mir.es/web/locales2015

El próximo domingo volvemos a depositar nuestros votos en las urnas. Un nuevo proceso para un tiempo nuevo en el que la decencia, tal y como lo explicaba ayer Emilio Lledó, en el día en el que recibía el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, tiene que ocupar un lugar destacado en todo el proceso que se inicia: “Ojalá este domingo regrese la decencia” (1).

En esta convocatoria vuelvo a recordar siempre lo que escribí hace ya casi treinta y dos años, cuando publiqué un artículo en el diario ODIEL, en Huelva, que llevaba por título “Ética del Municipio” (viernes, 27 de mayo de 1983). Hoy recupero aquellas palabras, en un contexto diferente, pero he leído entrelíneas lo que desearía reafirmar de nuevo de forma sencilla, a unos días de las elecciones municipales de 2015, donde como ciudadano que va a votar, con creencias, cambiaría muy poco aquellas palabras escritas con pensamiento y sentimiento con mucha más fuerza que el viento, en la clave de Rafael Alberti, a quien tanto leía y seguía en aquellos días.

Esta nueva lectura, actualizada, va a consistir en poner en cursiva las palabras cambiadas. Solo las que respetan la perspectiva de género. En aquellos años se utilizaba siempre el vocablo “hombre”, para caracterizar una representación del ser humano. Nada más.

Sevilla, 21/V/2015

(1) Ruiz Mantilla, Jesús (2015, 20 de mayo). “Emilio Lledó: “Ojalá este domingo regrese la decencia”. El País.com.

Ética del municipio

Dicen los principios éticos más ortodoxos, que la «cosa», la plata, por ejemplo, sólo sirve cuando es para las personas. La plata en sí no es nada, porque el valor se lo ha dado el ser humano. En este caso, el voto, el «papel» municipal sólo sirve para la persona, porque en sí tampoco vale nada. ¿A qué viene esto? Sencillo. Comenzamos una nueva etapa municipal y no vendría mal adentrarse en un mundo olvidado con frecuencia: la ética municipal.

Las bases éticas nacen en cada persona. En cualquier persona en su condición, ahora, de ciudadana. Las raíces de la conducta no son debidas en principio a unas normas establecidas, sino a la posibilidad de ser persona. Luego partimos del ser humano y su conducta. No son las manos las que votan, sino toda la persona la que vota. Y ese ciudadano deposita en un papel su persona «votando». Una persona que, en principio, confía (o debe confiar) en un programa, en unas personas, en una ideología, en un progreso, etc. Y esa persona quiere ser escuchada en su silencio, a veces, de los sin voz. Porque el silencio de la urna existe ante los ruidos propagandísticos. En pocos centímetros de papel una persona se proyecta y proyecta la sociedad. Sueña con unir muchos papeles y así, casi pegados, afirmar conjuntamente que se cree en la posibilidad de ser pueblo y ser escuchado.

El problema ético nace cuando se rompen los papeles, nunca mejor dicho. El símbolo de la papelera es el fantasma que recorre las mentes de los que votan. Y el recuerdo de ese acto debe estar presente, de forma cautelar, en las mentes de los elegidos democráticamente. Cada voto representa a una persona eligiendo y elegir es la posibilidad más seria de libertad que podemos gozar. La actitud ética del respeto al voto se constituye condición sin la cual no se puede hacer política municipal.

Otro principio ético municipal es el del respeto a la razón por un sentido de responsabilidad. La razón es humana y no tiene color. Sí, por el contrario, ideología y personas. Ya ha demostrado la historia de forma suficiente que «ninguna ideología es inocente», como señaló Lukács. Y la ideología simbolizada en programas políticos ha perdido su inocencia de base. Pero eso no es «malo», para que nos entendamos. Perder la inocencia para ser responsable, es «bueno». Y ser responsable conlleva por un lado, conocer la «cosa» política (programa, por ejemplo…), el contenido de la acción y además, ser libre para decidir en nombre de unos votos.

Conocimiento y libertad, se constituyen así en elementos imprescindibles para ejercer el sentido de responsabilidad, es decir, de «respuestabilidad» (valga la expresión) ante situaciones políticas municipales muy puntuales. Arreglar una calle, poner farolas, o estudiar los impuestos, en si no son nada, sino que conocidos que son «para cada persona», para el ciudadano, valen, en el mejor sentido de la palabra.

Por último, el tema de llevar o no razón política: «La razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y por tanto, impulsándola o entorpeciéndola» (1). Lo que pretende la razón municipal es reflejar la situación social de una ciudad, de un pueblo; eso sí, teniendo las ideas claras, porque de lo contrario se puede llegar a estropear la construcción de un sentimiento ciudadano de crecimiento, progreso y desarrollo. Tener las ideas claras, también es punto de partida ético imprescindible en la política municipal. ¿Por qué? Sencillamente porque es búsqueda de verdad, criterio ético que a pesar del paso del tiempo, siempre se sitúa como conquista. Y es que la verdad está en la «cosa», como decíamos al principio, en ese papel alargado con nombres y apellidos, que es mi voto municipal…

Huelva, 27 de mayo de 1983

(1) LUKACS, G (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.