
Sevilla, 6/VI/2025 – 09:07 h (CET+2)
La situación general ha mejorado en nuestro país en siete décimas respecto del año anterior, con el mejor porcentaje de pobreza en la última década, que sigue siendo preocupante, 12,5 millones de españoles siguen estando en situación de pobreza y exclusión, pero la tasa de pobreza infantil AROPE sigue siendo la más alta de toda la Unión Europea: 2,3 millones de niños y adolescentes son pobres, y 2,8 millones viven en riesgo de pobreza o exclusión social, pasando del 34,5% al 34,6%, siendo 2024 el año con el peor valor de la última década. Estos datos se recogen en el avance de resultados del informe final anual, El estado de la pobreza 2024, que se presentó el pasado miércoles en Madrid, por la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), a la que manifiesto un profundo respeto y recojo siempre sus resultados en páginas de este cuaderno digital. La última vez, en octubre de 2024, al abordar un preocupante informe sobre pobreza y exclusión social en Andalucía, en 2023, presentado en ese caso por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social.
Esto significa, según el informe, que tres de cada 10 personas en hogares con menores se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, cifra muy preocupante en el llamado Estado de Bienestar. Para contextualizar estos datos y los que siguen, es importante resaltar los datos generales del país que, atendiendo la literalidad objetiva del informe, son los siguientes:
En primer lugar, “la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (At Risk Of Poverty or Exclusion) se ha incrementado ligeramente en el último año y alcanza al 26,5 % de la población residente en España, es decir, en términos absolutos, unos 12,7 millones de personas están en situación de AROPE. Con respecto al año anterior, en el que alcanzaba al 26 %, la tasa se ha incrementado en 0,5 puntos porcentuales, lo que combinado con el aumento de población supone que unas 400.000 nuevas personas están en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el último año. Por otra parte, debe destacarse que el incremento de la tasa AROPE se sustenta exclusivamente en el notable aumento de la privación material y social severa. En este sentido, 4 puntos porcentuales de los 9 que registra actualmente el indicador de PMSS [carencia material y social severa] corresponden a personas que no son pobres ni están en BITH [hogares con baja intensidad en el empleo]. Es decir, unos 1,9 millones de personas que no son pobres ni viven en hogares con baja intensidad de empleo sufren, sin embargo, carencia material y social severa. La tasa de riesgo de pobreza se mantiene prácticamente estable respecto a 2022: apenas desciende desde el 20,4 % de año anterior al 20,2 % del actual. Esta ligera reducción sitúa la tasa de pobreza en niveles algo inferiores a los registrados en 2009, es decir, con valores cercanos a los previos a las dos crisis anteriores. Así, alrededor de 9,7 millones de personas viven en pobreza, con ingresos inferiores a 10.989 € anuales por unidad de consumo (916 € al mes)”.
En segundo lugar, “la carencia material y social severa se incrementa notablemente hasta el 9 % de la población, esto es a 4,3 millones de personas. El crecimiento en este último año es de 1,3 puntos porcentuales, gran parte de los cuales (1 punto porcentual, es decir, el 77% del incremento) corresponde a personas que no son pobres ni viven en hogares con baja intensidad de empleo. Por otra parte, debe destacarse el importante ascenso de algunos de los ítems correspondientes a carencia material. En este sentido, por cuarto año consecutivo sube el número de personas que no han podido mantener una temperatura adecuada en su hogar, que llega al 20,7 % en 2023, frente al 17,1 % del año anterior. Además, también se incrementa por segundo año consecutivo al 6,4 % (1 punto más que el año pasado) el número de personas que no pudieron permitirse una comida con carne, pollo o pescado cada dos días. Por otra parte, también se incrementa la proporción de personas que llegan con dificultad a fin de mes, que asciende al 48,5 %, lo que supone llegar, casi, a la mitad de la población española”.
En tercer lugar, “se reduce muy ligeramente la proporción de personas de 0 a 64 años que viven en hogares con baja intensidad en el empleo, cifra que apenas baja dos décimas hasta el 8,4 %. Además, debe destacarse que este es el único indicador que mantiene -sobradamente- la evolución necesaria para cumplir con los criterios especificados en la Agenda 2030”.
Por último, el informe señala que “debe destacarse el importante crecimiento de la renta media, que es el más intenso de todo el período estudiado, y la ligera reducción en los principales indicadores de desigualdad, que la sitúa en valores anteriores a las recientes crisis”. En este sentido, se indica que el 20 % de la población más rica ingresa 5,5 veces más que lo que recibe el 20 % de la población más pobre.
Como vengo haciendo en los últimos años, me he detenido en analizar los datos en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, en rojo, porque sigue ofreciendo porcentajes muy negativos en relación con la media del país, tal y como lo reflejan los siguientes gráficos que he elegido entre otros del informe, representativos de estas altas tasas de pobreza y exclusión social, con especial incidencia en la infancia y adolescencia que vive en Andalucía:

Las rentas medias más bajas ―en torno al 20 % inferiores a la media nacional― se registran en la Región de Murcia, Extremadura y Andalucía, con 11.314 €, 11.363,11 € y 11.719 €, respectivamente.

La tasa AROPE se mueve en una amplia horquilla que va desde el 15,5
% del País Vasco hasta el 37,5 % ―más del doble― que se mide en Andalucía. Además de esta última, Canarias, Extremadura y Castilla-La Mancha registran valores por encima del 30 % (33,8 %, 32,8 % y 31,7 %, respectivamente).

Con respecto a la tasa de riesgo de pobreza, a pesar de la ligera reducción de su valor nacional, debe destacarse el aumento de la brecha territorial. Así, la cifra más elevada, que corresponde a Andalucía con el 30,5 %, triplica a la más baja, medida en el País Vasco y que es del 10,2 %.

Las cifras más altas de la carencia material y social severa (PMSS) corresponden a Andalucía, con el 12,6 %, y a Canarias, con el 11 %. Además, se registran fuertes incrementos en La Rioja (2,8 pp, que equivale al 71,8 %), Región de Murcia (3,2 pp; 60,4 %) y País Vasco (1,9 pp, 51,4 %).
Recomiendo la lectura de este informe de resultados que son sólo un primer avance del estudio final. Lo que comprobamos hoy con la lectura atenta de los datos expuestos, es que es que se ha incrementado la población con riesgo de pobreza social y exclusión severa en Andalucía y me duele escribirlo así. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente señalados, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir estos datos para poder emitir juicios bien informados, porque sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se pueden aprobar leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación, transformando la sociedad española para avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
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