Nochebuena de los felices

PLATERO Y YO

Se aproximan días que respeto en su quintaesencia histórica, aunque soy consciente de que la economía de mercado los ha convertido en pura mercancía. Recuerdo siempre el villancico final que cerraba los planos finales de la película Plácido: “en esta tierra nunca ha habido caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá”, que repongo en sesión especial vital todos los años, durante la Navidad, para que no olvide su mensaje demoledor cuando convertimos estos días en una rifa para sentar pobres en nuestras mesas vitales.

Escribo este post como regalo para todos los días, no sólo en Navidad, para los que desean ser felices con lo que tienen, día a día, pero sobre todo para que seamos mucho más felices todavía siendo y no solo teniendo.

Este título no es mío, pertenece al niñodiós de nombre Juan Ramón Jiménez. El próximo año se celebrarán los primeros cien años -porque estoy convencido de que se cumplirán muchos más- de la primera publicación, parcial, de “Platero y yo”, elegía andaluza a la que siempre quería agregar capítulos el poeta de Moguer, el gran embajador mundial de ese pueblo precioso, que me entregó su alma secreta durante años.

Moguer me ofreció siempre una acogida de día y noche que no puedo olvidar. Por las mañanas, porque preparaba mis clases en la casa de Juan Ramón, gracias a Pepito, su guardián celoso y servicial, muy atento a que mi estancia allí fuera tranquila y segura, alejándome a veces del clamor infantil en las visitas de la mañana a la sala-biblioteca que existía en la planta baja de aquella época. Además, en el arco de la escalera del patio principal, leía todos los días un mensaje alentador y programático: Amor y poesía, cada día… Por las noches, porque me ofrecía conocimiento y libertad para comprender en sus recónditos bares, uno de ellos muy querido, La Parrala, lo que significaba tomar algo a modo de cena, siempre acompañado por personas que conocí a pie de barra. Sobre todo, Mateo, un hombre tosco y aguerrido, que hablaba todos los días con su caballo, en conversaciones imposibles, probablemente porque Platero lo había marcado de por vida, haciéndome partícipe de sus ilusiones y frustraciones diarias. Después, en un paseo iluminado siempre por los mensajes de personas y paredes, me alojaba en el Hotel situado junto al Ayuntamiento, en una habitación que me asignaba el encargado, Pepe, que en su soledad sonora y amable, procuraba proteger mi estancia para que la vida me permitiera descansar como caminante que siempre pretendía hacer camino al andar.

Llega la Nochebuena, sobre todo para los felices. Y he vuelto a leer en Platero y yo el capítulo dedicado a la Navidad (CXVI), cuya lectura casi recuerdo de forma íntegra cuando llegan estos días de forzados recuerdos y que reproduzco completo como homenaje a Platero, para que siga trotando libremente en mi memoria de hipocampo, agregando años a su vida real en la mente sana de los que apreciamos conocerlo tal y como era, porque no nos importa seguir siendo niños sin Nacimiento, como los de Juan Ramón :

Navidad

¡La candela en el campo!… Es tarde de Nochebuena, y un sol opaco y débil clarea apenas en el cielo crudo, sin nubes, todo gris en vez de todo azul, con un indefinible amarillor en el horizonte de Poniente… De pronto, salta un estridente crujido de ramas verdes que empiezan a arder; luego, el humo apretado, blanco como armiño, y la llama, al fin, que limpia el humo y puebla el aire de puras lenguas momentáneas, que parecen lamerlo.

¡Oh la llama en el viento! Espíritus rosados, amarillos, malvas, azules, se pierden no sé donde, taladrando un secreto cielo bajo; ¡y dejan un olor de ascua en el frío! ¡Campo, tibio ahora, de diciembre! ¡Invierno con cariño! ¡Nochebuena de los felices!

Las jaras vecinas se derriten. El paisaje, a través del aire caliente, tiembla y se purifica como si fuese de cristal errante. Y los niños del casero, que no tienen Nacimiento, se vienen alrededor de la candela, pobres y tristes, a calentarse las manos arrecidas, y echan en las brasas bellotas y castañas, que revientan, en un tiro.

Y se alegran luego, y saltan sobre el fuego que ya la noche va enrojeciendo, y cantan:

…Camina, María,
camina José…

Yo les traigo a Platero, y se lo doy, para que jueguen con él.

Abro de nuevo el libro y sigo andando por la calle de la Ribera, interpretando los sentimientos de Juan Ramón ante la casa que lo vio nacer, invitando a Platero a que mirara por la cancela la verja de madera, negra por el tiempo…, intentando compartir con él, como solo él sabía hacerlo, una buena noche para ser feliz.

Sevilla, 17/XII/2013

NOTA: Se puede hacer una audio-lectura de este capítulo, accediendo a la siguiente URL: http://albalearning.com/

Mandela, una persona imprescindible

MANDELA

Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles

Bertolt Brecht

El 23 de mayo de 2012 escribí el post que sigue a continuación de esta breve entrada. Llevaba por título «Personas buenas, mejores, muy buenas, imprescindibles». Hoy lo he recordado al conocer la noticia de la muerte de Nelson Mandela, porque su vida resume muy bien el pensamiento y sentimiento de Brecht. Solo me queda agradecerle en silencio activo su vida llena de acciones ejemplarizantes, para que no descansemos en trabajar por la paz, como un epitafio dedicado a honrar su trayectoria vital. Cuando también recordamos el aniversario de la Constitución española, sería conveniente hacer una reflexión de lo que significa dejar a un lado la política de salón, abandonar las cárceles morales de cada uno y salir a llenar las grandes alamedas de una nueva visión de política de altura para forjar contenidos de una nueva Constitución que nos permita alcanzar un consenso real de todas las personas que componemos el mosaico de España, para crear un nuevo suelo firme de Estado libre y educado en la ciudadanía. Mandela supo perdonar y comprendió tanto lo ocurrido que no tuvo nada que perdonar después. Este ejemplo nos podría servir hoy de telón de fondo para reflexionar sobre una nueva Constitución en este maravilloso país.

«Sin comentarios especiales. Solo cambiaría la palabra hombres por personas. En estos momentos de desconcierto existencial necesitamos las personas que luchan, cada una donde es, está, trabaja y vive. Y debemos admirar y cuidar, sobre todo, a las imprescindibles…»

Sevilla, 6/XII/2013

NOTA: La fotografía la he recuperado de la siguiente dirección electrónica: http://lafrasedeldia.com.es/tag/frases-con-foto-nelson-mandela/.

Fernando Argenta: un clásico muy popular

FERNANDO ARGENTA
Vídeo Para todos La 2 – Fernando Argenta

Noticia en El País

Ayer sentí la muerte de Fernando Argenta como la de su padre, el gran Ataúlfo Argenta, cuando aquella mañana de 22 de Enero de 1958 leí la noticia en la portada de ABC, una muerte que cogió por sorpresa al discreto encanto de la burguesía de Madrid, porque no le querían dados sus antecedentes «rojos» y donde yo crecía amando la música y la soledad sonora de mis diez años. He admirado siempre a Fernando Argenta, por el trabajo encomiable que ha desarrollado a lo largo de su vida y de la forma tan didáctica que lo presentó en sociedad, para que este país saliera de su catetez extrema y comenzara a conocer y sentir la música clásica a través de programas memorables en radio y televisión, Clásicos populares y El conciertazo, aunque él amaba sobre todo su radio, la nacional de España, llegando a afirmar con cierta sorna que «A los que trabajamos en radio no nos deberían poner cara jamás».

He aprendido mucho con Fernando en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno, del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto.

Tiempo de vivir y tiempo de morir. Tiempo de agradecer, sobre todo, por tu forma alegre de vivir la vida con una música muy especial, por la forma de contar los despistes existenciales de tu padre, el gran Argenta. Como te escuché en cierta ocasión, Fernando, sobre un posible epitafio al final de tu vida: «No tengo el ingenio de Groucho Marx, pero sería algo así como ‘Vaya un despiste que tuve cuando morí’.

Sevilla, 4/XII/2013

Conocer nuestro cerebro nos hace más libres. La experiencia de OPEN COLLEGES

Open Colleges Presents Your Brain Map: 84 Strategies for Accelerated Learning

An interactive infographic by Open Colleges

Hoy he recibido un comentario desde Australia sobre el contenido de un post que escribí en 2007, sobre una estructura cerebral, el tálamo, cuando dediqué casi dos años a divulgar la estructura integral e integrada del cerebro, base de la inteligencia digital, que deseo atender como merece, porque responde a lo que concibo como una proyección excelente de la Noosfera (1). En tal sentido, me han solicitado que tenga en cuenta este proyecto en las referencias técnicas de los post en referencia a las estructuras cerebrales y cumplo lo solicitado, agradeciendo el esfuerzo científico que está detrás de esta experiencia concreta, bajo la denominación de Open Colleges.

He entrado en la página dedicada al sistema límbico, base de nuestra inteligencia emocional y considero que es excelente su dimensión didáctica y la quintaesencia digital que está detrás. ¡Enhorabuena!. No me olvidaré de aquí en adelante de citar esta fuente porque considero que es extraordinaria para hacer más fácil el conocimiento de las estructuras cerebrales, porque conociéndolas somos más libres. Si después utilizamos el conocimiento de los recursos digitales actuales a la hora de hacerlas efectivas en la vida diaria, habremos alcanzado todas las proyecciones de la inteligencia digital sobre la que tanto he escrito en este blog.

Una muestra importante y relevante del uso racional de la inteligencia digital es el resultado de la publicación de un post que escribí en 2007 sobre una estructura cerebral muy desconocida, el septum pellucidum, que traducido es el “tabique transparente” y que hasta hoy es el más leído en la historia de este blog, como puede verse a continuación, al haberse consultado en 74.804 ocasiones hasta el 1 de diciembre de 2013, desde que contabilizo mediante una herramienta estadística las entradas en mi blog. Léanlo, por favor y juzguen ustedes su interés directo o de contexto.

SEPTUM PELLUCIDUM

Hasta hace unos minutos, sigo recibiendo comentarios de agradecimiento por facilitar a muchas personas la comprensión de esta estructura cerebral tan compleja y que cuando está lesionada hace sufrir mucho a las personas ya diagnosticadas de una malformación en la citada estructura, a sus familias, tal y como me lo comentan directamente.

Es por esta razón por la que en esta ocasión deseo expresar mi agradecimiento especial a Dirk Tiu, miembro del equipo que conforma en la actualidad esta experiencia en Open Colleges, en concreto sobre el aprendizaje electrónico de las estructuras cerebrales con soporte digital. Creo en ello y esta iniciativa la valoro como imprescindible en este ambicioso proyecto que comparto modestamente en la malla pensante que nos brinda Internet a través de la Noosfera.

Sevilla, 2/XII/2013

(1) Noosfera: del griego νόος: inteligencia, espíritu, mente, pensamiento y σφαίρα, esfera: conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, aceptada desde 1984, como tercer nivel o tercera capa envolvente (piel pensante) de las otras dos que consolidan la evolución del ser humano: la geosfera y la biosfera. Inteligencia digital compartida y entendida como la nueva malla pensante de la humanidad. En la clave teilhardiana y “gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empieza a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”.

Réquiem por Educación para la Ciudadanía

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Fotograma de la película “Hoy comienza todo”, de Bertrand Tavernier, ejemplo de cómo la educación para la diversidad es una marca indeleble en un Gobierno concreto y en las funcionarias y funcionarios que tienen que ejecutar sus leyes.

Hoy se va a producir en el Congreso de los Diputados una situación democrática inapelable, gracias al rodillo de la mayoría del partido en el Gobierno, que me sume en una gran tristeza pero no conformismo cómplice: la aprobación de la séptima reforma educativa, nada inocente por cierto, que va a suponer un giro copernicano en la educación de niños y niñas en este país. Ya sé que no está de moda hablar de estos asuntos tan serios, cuando el nananá de Rafael nos recuerda la importancia de salvarnos in extremis de nuestra situación difícil si compramos un décimo de lotería (del Estado, para mayor INRI…). Se van a producir muchos cambios, que para la gran mayoría social van a pasar desapercibidos, pero mediante una consulta rápida a los contenidos de esta reforma se aprecian sesgos muy preocupantes en claves educativas tales como fijación por decreto de los contenidos troncales y posible adecuación en cada Comunidad Autónoma de las llamadas materias específicas, es decir, las marías de toda la vida y las de ahora (Educación física, Plástica, Música, entre otras).

También se recupera un viejo método, el de las Reválidas, para seguir potenciando la memoria española, que no tiene parangón, frente a la objetivación de los conocimientos, aptitudes y actitudes, sin ruptura alguna, de cada alumno, de cada alumna.

Pero lo que mueve de la silla es el triunfo de la Conferencia Episcopal Española en el diseño de la formación de valores, sellando definitivamente la muerte de Educación para la Ciudadanía, al ser sustituida por Valores Culturales y Sociales en primaria y Valores Éticos en secundaria.

Soy consciente de que para muchas personas pasará sin pena ni gloria el pleno de hoy en el Congreso de los Diputados y lo que va a ocurrir en él, pero se va a producir un hecho que pone los pelos de punta, la demolición de lo que se ha construido en torno a educar para la ciudadanía, para que los alumnos de todos los niveles sean unos ciudadanos respetuosos consigo mismo y con los demás, más con la que está cayendo respecto de valores personales y comunitarios en este país, tan dedicado a fomentar la opinión y no la teoría crítica, donde los valores éticos están por los suelos, eso sí, los de los demás, porque los que opinan todos los días al respecto, creen que a ellos no les afecta.

¿Qué hacer?, que diría Lenin. Aprendí hace muchos años, junto a Luis Pastor, la letra de una canción que sigo recordando siempre, gracias a Mario Benedetti en su fondo de compromiso activo:

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

Porque sin educar para la ciudadanía, va a ser cada vez más difícil unir quieros y puedos, para no tener que jugar con la suerte de la lotería para ser felices y ciudadanos en el mundo de cada uno, para encender candelas que nos sirvan de guía para vivir en un mundo más justo, equitativo y saludable.

Si te preocupa esta situación, te agradecería que leyeras una recopilación de los post en este blog, que he escrito desde 2006 al respecto, con el título “Educación para la educación en ciudadanía y derechos humanos” , donde he procurado ser muy objetivo y defender con argumentos la quintaesencia de una buena educación para la ciudadanía en España y para el mundo. Puede servir para comentarlo y compartir ilusiones y proyectos respecto de esta materia que tiene sus horas contadas. Para organizar también una operación rescate en lo que cada uno pueda hacer en su minoría o mayoría silenciosa. La que corresponda.

Gracias, de antemano, por lo que puedas hacer, siendo conscientes de lo que está ocurriendo en este momento en el Congreso de los Diputados y que tanto me entristece, pero no quiero formar parte del silencio cómplice que tanto detesto ante cualquier situación donde se nos exige compromiso activo.

Sevilla, 28/XI/2013

Conmover el corazón

CUPULA

Fernando Savater nos ofrece una nueva oportunidad para conmovernos con lo que pasa en el mundo, tal y como se expresa hoy en el diario El País, en un artículo del que recomiendo su atenta lectura: Savater pone los puntos sobre las íes en educación, cultura y periodismo, con motivo de una nueva publicación de este autor al que tanto gusta susurrar a los caballos: Figuraciones mías. Sobre el gozo de leer y el riesgo de pensar.

Lo que me ha llamado la atención es el hilo conductor sobre el que se presenta esta recopilación de artículos de un autor al que sigo de cerca desde hace ya muchos años, cuando la Ética para Amador me facilitaba encuentros conmigo mismo. Me refiero “a la pregunta que le hizo un amigo comerciante a Stendhal: “¿Para qué sirve la cúpula de san Pedro del Vaticano?”, a lo que el escritor francés contestó: “Sirve para conmover el corazón humano”. Creo que esta respuesta resume perfectamente la gran preocupación de Savater a lo largo de su vida de compromiso activo, en momentos difíciles para este país y para el suyo de secreto: “Educar no es solo preparar empleados, sino ante todo ciudadanos e incluso personas plena y conscientemente humanas, porque educar es cultivar la humanidad y no solo preparar para triunfar en el mercado laboral. Esa es la verdadera rentabilidad democrática de la formación educativa y de la adquisición de esa riqueza es algo cuya reivindicación nunca debe abandonarse”.

En los tiempos que corren en este país, donde la educación para la ciudadanía se convierte por arte política del gobierno central en una asignatura innecesaria en su configuración actual, cuestión sobre la que me he pronunciado y posicionado de forma abierta en este blog, es imprescindible recuperar esta visión desarrollada por Savater de cultivar la humanidad que nos pertenece como ciudadanos, a lo largo de su trayectoria y ahora en este libro, con una crítica a las sucesivas reformas educativas, no inocentes por cierto cuando se tiene en cuenta el “gobierno correspondiente”: “La deriva nefasta es que en toda la democracia no ha habido jóvenes que hayan empezado y acabado con la misma ley de educación. Solo se promete que van a derogar la anterior. No ha habido un mínimo común denominador. Había podido ser Educación para la Ciudadanía que eliminaron con el argumento de que tenía doctrina, cuando la única doctrina era crear buenos ciudadanos. Por no hablar de lo que ha pasado con la filosofía”.

En el año 1976, cuando seguía recibiendo educación en Roma para ser un buen ciudadano en el mundo, me pasó algo muy cerca de la cúpula de San Pedro, en el Vaticano, recordando la pregunta a Stendhal que citaba anteriormente. Fue cuando me aproximé a la estatua sobrecogedora de San Pedro, recordando un poema precioso de Rafael Alberti, Basílica de San Pedro, a quien tanto admiro:

“DI, JESUCRISTO, ¿por qué
me besan tanto los pies?

Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro Señor.
Déjame bajar al río,
volver a ser pescador,
que es lo mío”.

Me conmovió el corazón aquella experiencia, cuando aprecié de cerca el pie derecho de bronce, tan gastado, del gran pescador. Y decidí en ese momento que tenía que volver al río de mi vida, en el que todavía estoy navegando sin haber dejado de remar en él un solo día.

Sevilla, 18/XI/2013

Realidades y deseos

luis cernuda 4

Hoy me han asegurado que el futuro es hoy, en un brillante artículo de Luis García Montero, al recordarnos que el gran poeta andaluz, Luis Cernuda, falleció en México tal día como hoy, hace cincuenta años, lejos de su querida Andalucía. Aprendí de él la aproximación a las ideologías y a la libertad para ser y estar en el mundo, con compromiso activo, junto a la lectura apasionada y apasionante de sus textos y los de Alberti, García Lorca y Juan Ramón Jiménez, entre otros maestros de libertades.

Cincuenta años después de su ausencia definitiva, terrenal, en lugares lejanos, quiero ofrecerle el pequeño homenaje de una persona que lo ha citado muchas veces en su vida de secreto y en la de todos, sobre todo en una expresión que simboliza muy bien el respeto a su tierra, Andalucía y, en concreto, a sus paisanos, en un poema cargado de dolor y rabia ante los silencios cómplices en su desgraciada y no inocente ausencia:

“Más el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros”
.

La dialéctica entre la realidad y el deseo ha sido una constante en mi vida, siempre bajo la estela de lo aprendido de Cernuda. Podría enumerar muchas palabras, muchos versos y muchos textos suyos que me han servido de acicate en momentos difíciles, pero hoy me quedo con uno, que permite múltiples interpretaciones, pero que quiero conservar en el alma que no se expone a intereses que no respetan las libertades:

“Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío”
.

Y cada uno, cada una, yo mismo, caminamos siempre entre realidades y deseos que no son del mundo capitalista, “desnudos de toda posesión”, buscando siempre esa libertad ardiente, con escalofríos, tal y como él me lo transmitió hace ya tantos años, que recordamos hoy por su ausencia a veces deseada y deseante:

“Todo lo que es hermoso tiene su instante y pasa”, es decir, “Sigue, sigue adelante y no regreses, Fiel hasta el fin del camino y tu vida, No eches de menos un destino más fácil, Tus pies sobre la tierra antes no hollada, Tus ojos ante lo antes nunca visto”.

Sevilla, 5/XI/2013

Benditas palabras

VI CONGRESO LENGUA ESPAÑOLA

Las personas que me conocen bien saben cómo aprecio la lengua hebrea, sin la carga peyorativa de fondo que siempre he escuchado: “éste sabe arameo”, porque saber latín ha perdido puntos en el lenguaje coloquial. Este aprecio viene motivado porque asistí a cursos de hebreo en un momento de mi intrahistoria y allí me peleaba con el famoso trigrámmaton, que según mi profesor era la quintaesencia de la palabra, porque cuando se sabía descomponer la grafía de ese trazo imposible (para algunos) en hebreo, mejor que en el arameo de los masoretas porque incorporaba vocales que hacían más fácil su intelección, ya sabías casi todo de lo que cualquier palabra quería representar. Y es verdad, porque una de las primeras palabras que aprendí a identificar fue “casa”, en hebreo “בת” (que se lee “bet”, de derecha a izquierda), donde si la observan detenidamente, su oquedad me dejó claro que antes fueron las experiencias sumero-acádicas del hueco, posiblemente en las riberas del Tigris y del Éufrates, de la acogida (sin puertas), que después se expresó mediante la maravillosa palabra “casa”. También aprendí el alefato o abecedario hebreo. Verdaderamente fascinante para respetar la historia sana de las experiencias y palabras de los que nos anteceden (personas sanas, no tóxicas o tosigosas).

Traigo a colación esta experiencia de secreto, porque se va a celebrar en Panamá durante los días 20 a 23 de octubre de 2013, el VI Congreso Internacional de la Lengua Española y a mí me fascina identificar qué significan las palabras, su dignidad intrínseca, como se puede demostrar en este blog, a lo largo de casi quinientos post, muchos de ellos dedicados a divulgar la capacidad cerebral de ordenar palabras para poder pronunciarlas después gracias a un hueso pequeño, el hioides, que nos permite hablar, pronunciar muchas palabras.

En Panamá se van a encontrar personas de bien que respetan las palabras ordenadas y después las publican, respetando las ideologías, donde cada uno se posiciona después. Pero los libros, ya sean atómicos o digitales (ese no es el problema) nos ayudan a conocer historias necesarias para la vida personal e intransferible, siempre a través de la palabra. Panamá va a ser un lugar de encuentro para hablar claro y alto sobre la realidad de la palabra española y a mí me fascina esta posibilidad.

Y después visitaremos las librerías para conocer qué se está publicando de gran interés personal y colectivo. Sigo disfrutando cuando recorro pasillos de librerías, las visito en el pleno sentido de la palabra y compro aquello que necesito, que no es superfluo, porque después de leer determinadas recensiones sé qué es lo que busco y… encuentro, para encadenar palabras, que se trocarán después, en momentos mágicos, en sentimientos y emociones, también en conocimiento para ser más libre. La semana pasada encontré una joya que tenía en mi cerebro ya alojada, una publicación de un autor andaluz por más señas, Los libros y la libertad, escrito por Emilio Lledó, que así lo resume: “De mis libros, de las bibliotecas que he frecuentado, aprendí el diálogo y la libertad de pensar. Durante siglos, fueron los libros los vencedores del carácter efímero de la vida. Por eso también fueron tachados, prohibidos, quemados, por los profesionales de la ignorancia y la mentira. Pero siguen vivos, tienen que seguir vivos, conservando la memoria y liberando y fomentando la inteligencia”.

Nos hacen falta las palabras, los libros y las librerías, sabiendo que España es un país de bares, que no de librerías, que las declaré también “benditas” tal y como lo escribí recientemente porque, sinceramente, no tengo asumida la realidad que nos dibuja Coca-Cola, a pesar de los esfuerzos que hace para presentarnos un país donde el bar aglutina la quintaesencia de las palabras en la vida española.

Sevilla, 14/X/2013

Retrato con zapatos coherentes

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Zapatos en una orilla del Danubio

No he estado allí, pero lo he sentido como si lo hubiera vivido. Esta colección de zapatos en bronce inmovilizados, como lo expresaba Rafael Alberti al pie del pie gastado de San Pedro, que simbolizan la barbarie nazi en Hungría (1944-1945), me sumen en un silencio sepulcral, porque se dice casi todo mediante una representación simbólica de aquellas personas judías, que por el mero hecho de serlo, se les despojaba de sus zapatos y caían fusilados al Danubio. Sus autores lo quieren recordar para que la historia no sea injusta con ellos, con sus antepasados, que fueron coherentes hasta el final.

Estamos viviendo momentos en los que la coherencia está en entredicho, porque lo que predomina es el símbolo marxiano tan excelentemente expresado por Groucho: estos son mis principios y si no te gustan tengo otros.

Y quizá sea el retrato de mi paisano y maestro, Antonio Machado (1), el que describe de forma maravillosa el mejor canto a la coherencia que he vivido a lo largo de mi densa experiencia vital, que releyéndolo una y mil veces, me muestran una forma de ser en el mundo muy real, cercana y atractiva para mí, en el nuevo viaje a alguna parte que he iniciado:

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Y recordando también al evangelista Marcos (6,11), quizá tenga que sacudir el polvo que quede en mis zapatos de cada día, por coherencia pura: “… les ordenó que nada tomasen para el camino sino un bastón solamente, no pan, no alforja, no calderilla en la faja; sino calzados con sandalias, y que no vistiesen dos túnicas. Y les decía: Dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de aquel lugar. Y si algún lugar no os acogiera, y no os escucharan, saliendo de allí sacudid el polvo de debajo de vuestros pies como testimonio contra ellos”.

Y hablaré, con más frecuencia que antes, con la persona de secreto que siempre va conmigo. Y caminaré con los zapatos coherentes que tanto aprecio.

Sevilla, 29/IX/2013

(1) Machado, Antonio (1912). El Liberal (1 de febrero de 1908, sin título). En Campos de Castilla. Retrato. Madrid: Renacimiento.

Ardiente im-paciencia

Allende2

El pasado 11 de septiembre, se cumplió el 40 aniversario de la muerte del presidente Allende, habiéndolo recordado de forma admirable Ricardo Lagos, el primer presidente en democracia después del golpe de estado de 1973, en un artículo «Allende y su ardiente paciencia«, del que recomiendo su atenta lectura. Conocí también esta expresión de Neruda, la ardiente paciencia, a través de una obra del mismo título, de Antonio Skármeta, cuando nos contaba historias maravillosas de Mario, el cartero que atendía, comprendía y utilizaba al poeta, porque “La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”. Hoy, cuarenta años después, sigo necesitando la poesía de Neruda y he querido ofrecer un pequeño homenaje al presidente Allende, sobre todo porque sus palabras antes de morir me han marcado una vida: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Lo he seguido sabiendo y practicando, sin ninguna duda.

Por una sola vez y sin que sirva de precedente, me separo unos segundos de Neruda, cuando pronunció una frase gloriosa al finalizar su discurso en el acto de entrega del Premio Nobel: «En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres». Hoy, no disfruto de ella en su expresión paciente, sino modulada por el prefijo negativo «im», con el significado que a través de los siglos conocemos: intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar. Reconozco que estoy instalado en ella, en la impaciencia ardiente.

Se ha producido un hecho muy relevante en mi vida al presentar la renuncia al cargo de Director General de Política Digital, por cinco razones que he escrito en un documento, PALABRAS PARA UNA RENUNCIA, que resumen mi ardiente im-paciencia, la de la persona de todos que soy y la de secreto, en una feliz acepción de Ortega y Gasset. Y creo con Neruda que llegará el día en que la Comunidad Autónoma consolide y practique una política digital, como las demás políticas, donde las tecnologías de la información y comunicación, al servicio integral e integrado de la ciudadanía mediante la praxis de la inteligencia pública digital que tantas veces he expuesto y defendido, permitan la equidad en la accesibilidad digital, pero en la relacion diaria con la Administracion, como es el ejemplo de la cita previa para el médico, la receta electrónica o la historia de salud digital, al alcance de todos los andaluces y andaluzas, que hay que extender a la actividad administrativa diaria, compartida, participativa y transparente hasta las últimas consecuencias.

Créanme que lo he pretendido, pero las circunstancias políticas actuales me han llevado a tomar la decisión anteriormente expuesta y, para quien lo quiera leer, razonada hasta sus últimas consecuencias.

Lo decía en este blog, en 2009, en un post –Paciencia y cerebro– cargado del principio de realidad respecto de la participacion del cerebro en esta operacion intranquila, cuando iba del timbo al tambo como hoy: «Y yendo de mis asuntos a mi corazón, repaso, por último, el Diccionario de la Legua Española (22ª edición), encontrándome con definiciones de paciencia (del latín patientia) de amplio calado cultural: capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas, facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho, lentitud para hacer algo, resalte inferior del asiento de una silla de coro, de modo que, levantado aquel, pueda servir de apoyo a quien está de pie, bollo redondo y muy pequeño hecho con harina, huevo, almendra y azúcar y cocido en el horno, y tolerancia o consentimiento en mengua del honor. De todas ellas, me quedo con una: saber esperar, aunque sea con ardiente paciencia (Neruda). Creo que la propia necesidad cerebral de autoformarse a lo largo de la vida, con más de cien mil millones de posibilidades (neuronas) de hacer cosas y sentir nuevas vibraciones de sentimientos y emociones, acotadas en el tiempo vital de cada persona, son un reflejo de que las estructuras del cerebro necesitan a veces esperar, con más o menos paciencia aprendida o inducida genéticamente, para que nos mostremos tal y como somos, para que alcancemos nuestros proyectos más queridos y deseados, porque oportunidades tenemos de forma personal e intransferible a través de una estructura que dignifica por sí mismo a cada ser humano: la corteza cerebral que venció al cerebro original de los reptiles, otorgándonos genéticamente la posibilidad de ser inteligentes».

En esta impaciencia ardiente me quedo hoy, con sentimientos y emociones que me permitan alcanzar proyectos más queridos y deseados, porque la inteligencia, el bien más querido que poseo, me permitirá dignificar estos momentos difíciles para que en un día no muy lejano, pueda y podamos recorrer como ciudadanos anónimos «la espléndida ciudad [la espléndida Comunidad, Andalucía…] que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres».

Sevilla, 15/IX/2013

NOTA: La fotografía está tomada de la siguiente URL: http://salvadorallende.blog.lemonde.fr/2011/06/07/